Ya
son varias las críticas que le han llovido al gobierno socialista bolivariano,
dizque humanista, sobre la discriminación que sostiene CADIVI en contra de financiar
en el exterior las carreras humanistas, tales como Comunicación Social,
Filosofía, Sociología, Historia, Letras, Arte y otras tantas, que son
consideradas por la burocracia chavista como “innecesarias” para el país que
soñaba el líder, que lo describía como “potencia mundial”.
Las
destrezas duras, las de las ciencias físicas, ingeniería, matemáticas y afines,
le darían al país los constructores, agricultores, enfermeros y expertos en
sistemas de armas que Chávez creía que el país necesitaba, obviando para tal
efecto las inversiones del Estado en la formación de los venezolanos en el
pensamiento crítico, en las artes y las humanidades; en pocas palabras, para
los chavistas, todo lo que huela a cultura (o a conciencia) los hace trancar la
billetera y acariciar la pistola.
Es
una enorme interrogante lo que piensa de la cultura y la educación el hombre
que habla con los pajaritos, pero por lo que le hemos escuchado del candidato
Maduro, pretende seguir con el plan de Chávez.
Afortunadamente
para el país, hay un proceso de revisión en muchas instituciones de educación
privada que se han dado cuenta que de nada sirve poner a 1.000 o 2.000
ingenieros, médicos, expertos en informática, geólogos, abogados, todos los
años en la calle, si son incapaces de tener un pensamiento propio, ni pueden
sostener relaciones interpersonales, ni siquiera para perseverar un matrimonio
por más de seis meses, si no aguantan la presión en el trabajo y agreden a sus
jefes, si no pueden expresar adecuadamente sus sentimientos, si no tienen idea
de cómo leer la prensa con criterio, si no saben negarse al soborno o a la
extorsión, ni sostener una conversación que no sea de su trabajo…
De
lo que se trata es, que el sistema educativo venezolano ha estado creando
profesionales, pero no personas; técnicos, pero no ciudadanos; su contribución
a la sociedad y al país ha sido la de lanzar a la calle a sujetos alienados o
fáciles de alienar, profesionales manipulables, moralmente endebles, incapaces
de sentirse parte proactiva de un grupo social; eso sí, saben levantar
edificios y hacer puentes, pueden hacer trasplantes de riñones y curar un
dengue, están capacitados para administrar un sistema de riego y conectar 50
computadoras en línea, aunque no sepan distinguir lo que está bien de lo que
está mal, ni siquiera de tener una idea concreta sobre lo que conviene a la
sociedad en que viven; éstas, son destrezas “blandas” que muchos dirigentes
políticos piensan, los muchachos las pueden adquirir en la calle, enfrentando
la vida… gracias a este desafortunado pensamiento es que estamos como estamos.
Las
universidades que han detectado el enorme problema del que son parte, están
volviendo su atención hacia las humanidades y quienes pueden desarrollarlas y
enseñarlas, y han caído en cuenta que el país se encuentra en la calamitosa
situación que vivimos, no porque carezcamos de expertos en áreas científicas y
de gerencia, sino porque no le hemos brindado esas otras herramientas para
interpretar el mundo que los rodea, para entenderse ellos y a su prójimo en
situaciones de vida y muerte, para manejar crisis humanas y advertir peligros
en sus comunidades, para defender sus creencias y no huir a la menor señal de
amenaza, estas instituciones educativas han caído en cuenta que no le han dado
alimento al alma, por lo tanto sus egresados no saben diferenciar entre lo
sublime y la infamia, entre lo bello y el horror, sus principios muchas veces pasan
invertidos y supeditados a otros de inferior calidad moral.
Tampoco
se trata de lo que intenta hacer el gobierno, de arreglarlo todo con
campamentos, cursos, seminarios de indoctrinación donde se le enseña a la gente
a aplicarle al prójimo, y a ellos mismos, absurdas etiquetas, con “batallas de
las ideas” que no son sino aburridísimas sesiones de propaganda marxista
fidelista, de adoración al líder, con extenuantes discursos plenos de fórmulas
prefabricadas de ser y pensar, soluciones “pre
a porter” diseñadas en La Habana. Entre estas herramientas de doctrina
socialista se encuentran los llamados libros Rojos y Azul, La Agenda
Alternativa Democrática, los Planes Socialistas de la Nación, y el oscuro Golpe
de Timón, entre otros documentos que no son sino una confusa amalgama de
retazos doctrinarios comunistas, revelaciones chavistas y sociología de
borrachos trasnochados, un cúmulo de incoherencias y contradicciones a la luz
de la realidad real.
Los
chavistas son los primeros interesados en borrar las humanidades del mapa de
Venezuela, la literatura y el arte que exhiben, se desmoronan con un soplo, sus
filósofos e ideólogos saben bailar con mayor soltura “el tamunangue” que
explicar de manera clara qué es la dialéctica o la deontología del ser… es
únicamente pose, humanismo de verbena, estulticia revolucionaria que considera
que el manual de uso del fusil de combate AK-47 es un libro para la formación
humanista, y que supuestas obras de uso urbano, como esos feísimos y costosos mausoleos
y monumentos en honor a los héroes de la patria, es arte; no hay buen gusto, no
hay medida ni armonía, el mundo que han construido estos revolucionarios es un mundo gris, sucio,
ruinoso y para ejemplo, vean lo que han hecho con la ciudad de Caracas.
Cuando
apareció Hitler en Alemania, ese era un país de una cultura avanzada, de
grandes científicos y gerentes, de connotados músicos y hasta juristas pero de
nada le sirvió al momento en que sus ciudadanos se dejaron influenciar por el
demencial líder del nacional socialismo, planificadores, profesores de
filosofía, dramaturgos, cineastas, cayeron por igual en las redes de una
ideología asesina e inhumana, a pesar de “la cultura”, los valores
predominantes que existían eran los de la guerra por lo que los otros valores,
del cristianismo y del humanismo, por ejemplo, fueron minimizados por lo que la
nación toda cayó en la indiferencia ante los crímenes de unos pocos, la censura
y la manipulación de la información por parte del estado dejó ciega, sorda y
muda a la sociedad, especialmente la crítica era perseguida y criminalizada,
todo este marco de la puesta en vigencia de un marco totalitario desde el
gobierno estaba firmemente engranado en el aparato educativo donde la “cultura
nazi” sustituyó a la cultura universal.
El
gobierno de Maduro tiene que olvidarse de su decadente e insoportable
“socialismo”, de militarizar a la sociedad civil, de criminalizar a la
oposición política, de tratar de imponer las comunas, ya existen un claro
patrón de comportamientos y experiencias que indican que su gobierno va
siguiéndole los pasos a los regímenes totalitarios, con una gran diferencia en
el caso de Venezuela, la mayor parte del país no está de acuerdo con aplicar
dicho régimen y muchos están en modo de resistirlo, lo que crea una delicada
situación de Derechos Humanos para el gobierno, que pudiera agravarse, hasta el
punto de, legalizar políticas de exterminio masivos.
Se
lleva a cabo el III Congreso Ordinario del PSUV en medio de cinco facciones
internas que luchan a cuchillo por el control de este partido, algunos de ellos
“tocados” por el narcotráfico, todos estos grupos con graves señalamientos de
corrupción, acumulación de rentas capitalistas ilícitas, de nepotismo, abuso de
poder y otros crímenes de carácter penal, en medio de una crisis económica y
social pavorosa, no simples desajustes producto de la transición al socialismo,
prácticamente se está hablando de la quiebra del estado venezolano.
El
modelo socialista ha probado con creces su inviabilidad, si esta organización
política quiere sobrevivir y participar en la vida institucional del país debe
aparatar la vista y su atención de su propio ombligo y abrir los ojos ante el
desastre al que han arrastrado el país, no es el momento de hablar necedades
bizantinas, sino de asumir responsabilidades, si van a seguir metiendo presos a
los políticos de la oposición porque simplemente les advierten de sus errores
el país todo será un gran campo de concentración, yo creo que ya lo es, y ese
no era el plan.
Esa
no es una ruta que Maduro ni el psiquiatra Rodríguez quisieran seguir pues
confirmarían los rumores, cada vez mas crecientes, de perturbaciones y
desequilibrios mentales en estos importantes dirigentes de ese supuesto
movimiento político, como lo es el PSUV, con pretensiones de demócratas y
humanismo, en lugar de estar inventando conspiraciones en su contra,
magnicidios, en vez de estar buscando discursos subliminales en los reclamos de
la oposición, debería iniciar una apertura no solo al dialogo y a un viraje
importante en políticas públicas, en abrir cátedras y escuelas en las
universidades del estado que enseñen valores humanos, tolerancia, diversidad, el
amor por la literatura y el arte, los senderos que se bifurcan de la filosofía…
El
partido del PSUV tiene los mecanismos y la fuerza para eyectar de los cuadros
directivos a los corruptos y locos que han metido al país en este hueco, llegó
la hora de una buena purga en el partido, deslastrarse de estos cánceres que
los están matando y llevándolos por caminos del horror y no por los de paz, la
igualdad y la solidaridad que tanto les gusta pregonar.
No
sólo se trata de fomentar la lectura de los Miserables de Víctor Hugo porque
conmovió al líder de la revolución, ni publicar masivamente una versión
resumida del Quijote porque es un “clásico”, ni premiar con cheques millonarios
a los profesores comunistas que ven en Venezuela un paraíso en la tierra… si sólo
enseñaran el simple bien hablar y escribir, sería estupendo, el principio de un
largo camino para llegar a ser un país y convertir a sus habitantes en gente
civilizada, pero ni en eso han podido dar pie con bola. Aprovechen este III Congreso para ver la
imagen que les devuelve el espejo, usen la crítica dialéctica para que se
examinen, no se dejen apabullar por dogmatismos de secta o por miedos de
incomodar a los jefes, eso es poco revolucionario. – saulgodoy@gmail.com


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