martes, 19 de junio de 2018

La estética según Collingwood



Una de mis lecturas más gratas son los clásicos de la teoría estética, entre ellos la obra de Alexander Baumgarten, un filósofo de mediados del siglo XVIII quien fue el responsable de escoger el término “estética” para abarcar los estudios filosóficos del arte, esto, debido a que creía que el arte, era percibido como sensación por los sentidos y procesado en los niveles cognitivos más bajos, de allí la palabra - estética, del griego aisthesis- que significa percepción por medio de los sentidos.
Y cuando se usa la palabra en su acepción más reducida, sólo le interesa la parte receptiva del arte por parte del observador o público, de allí que se usen las expresiones como “experiencia estética” o “actitud estética”, es decir, trata de los estados mentales de los espectadores ante el arte, de las respuestas que da el observador frente al trabajo artístico o alguna manifestación de la naturaleza.
El crítico de arte Fabian Javier Ludueña Romandini nos dice, que muchos estudiosos consideran que fue una mala escogencia de nombre para una ciencia que estudia lo bello, pero defiende a Baumgarten explicando, que el filósofo entendía por estética apenas una región de un conocimiento mucho más amplio que era la gnoseología, escribió Ludueña Romandini, en el prólogo a la obra de Alain Badiou, Pequeño Tratado de Inestética (1998):

De este modo, a diferencia de la gnoseología superior que se ocupa del saber intelectual, la estética o gnoseología inferior está llamada a tomar como su objeto más propio al saber sensible. Como escribe con suma claridad Baumgarten, la estética busca la "períectio cognitionis sensitiva equatalis" (Aesthetica, 14). Es decir que antes de ser una ciencia de lo sensible en cuanto bello, la estética es la ciencia primordial de la sensación y de lo sensible, permaneciendo, de este modo, fiel a su designio etimológico: aísthesis, sensación.

De las ideas de Baumgarten abrevan autores claves para la filosofía del arte como Kant, Hegel, Croce y uno de mis teóricos preferidos, Robin George Collingwood (1889- 1946) a quien quiero dedicarle unas líneas.
Este filósofo e historiador británico fue un hombre de múltiples facetas en las que dejó trabajos memorables, fue profesor de la universidad de Oxford, en una etapa inicial se desempeñó como un distinguido arqueólogo, experto en la historia de los romanos en su paso por Inglaterra, dirigió una serie de excavaciones que reportaron tesoros y monumentos de la época, publicó una serie de monografías y trabajos que lo convirtieron de muy joven, en una autoridad respetada en la Britania romana.
En 1935 fue nombrado profesor titular de la cátedra de Filosofía Metafísica, justamente cuando llegaban a Inglaterra las primeras noticias desde Viena del desarrollo del positivismo lógico, cosa que lo convertían en una especie de médico brujo de la filosofía.
En 1936 presenta en la Academia Británica su conferencia Naturaleza Humana e Historia Humana, que años después se convertiría en su obra cumbre Idea de la Historia (1946), su tesis, brillantemente expresada, era que la naturaleza humana nunca fue la misma, que no era constante, había una historia que había que seguir para comprender y abarcar la naturaleza del hombre en todos sus aspectos.
A finales de ese mismo año se sumerge en la antropología, haciendo un trabajo de investigación sobre leyendas y tradiciones orales, inspirado por un libro que tuvo que leer para aprobar su publicación mientras fue director de una editorial, el clásico de E.E. Evans-Pritchard, Witchcraft, Oracles and Magic Among the Azande (1938) .
Para el profesor James Connelly de la Universidad de Hull, en su ensayo titulado R.G. Collingwood, de la Antropología a la Metafísica (2009), este contacto con la obra de Evans-Pritchard fue vital para el desarrollo de la filosofía estética de Collingwood, en su importante obra, Principios del Arte (1938), que marcó todo el período de la Segunda Guerra Mundial en un interesante careo con la obra del filósofo italiano Benedetto Croce.
Para el profesor Connelly ese vínculo entre antropología y estética que logró Collingwood, explica en buena parte las concepciones sobre el arte primitivo que éste presentó en su tratado y que en algunos puntos coinciden con los de Croce.
Pero Connelly también nos da noticia del interés de Collingwood por la psicología, que fue parte de su aparato teórico que le permitió abarcar con mayor profundidad la percepción del fenómeno estético, nos cuenta Connelly:

Collingwood tomaba muy en serio sus comentarios sobre psicología: Tenía una regla que decía que uno sólo puede filosofar acerca de las cosas con las que uno se involucra directamente. Que era una de las razones por las que rehuía de hacer filosofía de las ciencias pero aceptaba de buen grado involucrarse con la filosofía del arte, entre otras cosas porque él tocaba el piano y el violín, pintaba, dibujaba y se sentía a gusto con otras actividades relacionadas. En cuanto a la psicología, hizo un punto de honor el que lo psicoanalizaran, no solo quería hablar del asunto como muchos de sus otros colegas, sino que se sometió a las cincuenta sesiones que se exigían en la práctica de la época. Fue un gran admirador de Freud, al que consideraba un genio; sin embargo lo criticó ásperamente cuando Freud se atrevió a realizar un psicoanálisis retrospectivo sobre figuras literarias o adelantaba  consideraciones antropológicas. Desde su punto de vista Freud violaba sistemáticamente sus propios principios analíticos cuando lo hacía.

El trabajo de Croce fue anterior al de Collingwood, y ejerció una influencia sobre las ideas del británico, cosa que este último no tiene ningún prurito en admitir, de hecho, en la correspondencia que intercambian ambos filósofos, Collingwood agradece a Croce algunas de sus ideas que sirvieron como base para la elaboración de las suyas, esto fue algo que no cayó muy bien entre la intelectualidad inglesa que ven en Collingwood a un renegado de la tradición estética británica marcada por los trabajos de Hume y Mills.
Debido a la limitación del espacio de este artículo no voy a entrar en mayores consideraciones sobre las tesis estéticas de ambos filósofos, excepto en lo que corresponde a su visión más fundamental sobre el origen del arte, para Collingwood el arte se genera en el mundo de la imaginación, mientras que para Croce nace de la intuición, y para ambos el intelecto está supeditado a estas primeras y primitivas percepciones.
La naturaleza del arte es asunto de piel, de sensaciones, trabaja debajo del horizonte intelectual, de hecho, según ambos estudiosos, el arte es el punto de partida del conocimiento conceptual, sin esta capacidad perceptiva del arte en el ser humano, éste jamás hubiera tenido la capacidad de objetivizar el mundo, de diferenciarlo, la realidad sería un todo informe y continuo.
Ambos autores coinciden en que la importancia del arte radica en que es el primer escalón del pensamiento abstracto, sin arte no hay desarrollo intelectual, y es una tesis que retomaría décadas después el propio Alain Badiou, el arte, a medida que se complejiza lo hace, porque hay una progresión del pensamiento, cuando el hombre de las cavernas dibuja los primeros caballos y bisontes en las cuevas de Europa y Asia estamos en presencia de los primeros síntomas de la inteligencia.
Fue un ejercicio que repitió de manera magistral Picasso en sus cuadros Deux chevaux traînant un cheval tué, de 1929 y Homme tenant deux chevaux, de 1939, de un enorme parecido a las pinturas rupestres encontradas en la cueva de Chauvet-Pont-d'Arc en Ardéche, pero que fueron descubiertas mucho después de que Picasso las pintara, lo que hizo Picasso en su estudio, lo hicieron nuestros antepasado a la luz de las antorchas en una cueva.
Lo que trataron de probar tanto Collingwood como Croce era, que es por medio de la imaginación-intuición como el intelecto tiene acceso al mundo, que el arte es de alguna manera, como una membrana porosa que permite el paso al intelecto de las impresiones de la realidad, y que el arte depende de las sensaciones y emociones.
Espero que con estos breves comentarios haya podido despertar la curiosidad de mis lectores sobre los trabajos de estos grandes filósofos del arte, que tienen mucho más que decir que lo esbozado en estas líneas.    -    saulgodoy@gmail.com




domingo, 17 de junio de 2018

La inteligencia cubana y Venezuela



Me sorprende la cantidad de material que le otorga a la inteligencia cubana una fama de excelencia, para mí, totalmente inmerecida; es más, es tan abundante y siempre tan favorable, que no dudo se trate de una campaña orquestada desde la misma Dirección General de Inteligencia (DGI), conocida popularmente como G2 (nomenclatura norteamericana para designar oficiales de inteligencia en los organigramas), para enaltecer, con propaganda y relaciones públicas, unas operaciones que no pasan de ser dignas de una banda de maleantes comunes que le cae a palos a un disidente.
La mayor parte de los “éxitos” de las operaciones cubanas han sucedido porque los soviéticos han estado involucrados, haciendo el trabajo fino en las sombras, permitiendo que sus pares del trópico hagan el trabajo sucio; las redes de espionaje montadas por los cubanos dentro de los EEUU reflejan más la torpeza y los errores de la CIA, al confiarse de sus sistemas de seguridad, que la astucia de unos operadores clandestinos y un aparato sofisticado de espionaje.
Fidel había creado un cerco de espionaje en el sur de Florida para vigilar a los exiliados cubanos que estaban conspirando en su contra; aprovechó para infiltrar algunos de sus agentes dentro del Comando Sur, que tiene su sede en el área, y convencer a algunos ciudadanos norteamericanos criptocomunistas, de espiar para ellos, como fue el caso del matrimonio Álvarez en la Universidad Internacional de Florida, el matrimonio Meyers en el Departamento de Estado, la agente Ana Montes, una analista de inteligencia que pasó información sensible hasta que fue capturada, entre otros, todos simpatizantes de la causa comunista y algunos hacían su trabajo ad honoren.
Los cubanos tienen una enorme delegación, tanto en la ONU en New York como en su embajada en Washington, que estuvo muy activa durante la presidencia de Obama; mientras éste intentaba su aproximación amistosa al gobierno de Cuba, el G2 aprovechó la oportunidad para penetrar más profundamente tanto en el seno del partido Demócrata, en el mundo académico, así como en las instituciones que manejan el lobby político en esa capital.
En la década de los 70, cuando a la Unión Soviética se le cerraron las puertas diplomáticas en Europa, y con medidas como la expulsión masiva de personal de su embajada de Londres, se vieron afectadas sus operaciones de espionaje, por lo que transfirieron algunas de sus tareas a los cubanos, quienes, por ejemplo, tenían en España una exagerada representación diplomática con el propósito de adquirir tecnología occidental, que no podían conseguir dado el embargo que sostenía EEUU contra la isla; y, simplemente, desde sus embajadas, empezaron a vigilar a las naciones miembros de la OTAN y a reportar a los soviéticos. Como los ojos y oídos de los soviéticos, hicieron bien su papel, pues eran supervisados y controlados por Moscú.
Los golpes maestros del G2 en el mundo son burdos asesinatos, actos de terrorismo, operaciones de narcotráfico, secuestros y simples robos de información, nada extraordinario que una buena organización criminal no pueda ejecutar.
Pero así como digo que son pésimos espías, así mismo afirmo que en sus operaciones militares son muy buenos, sobre todo en el montaje de la guerra irregular; son los maestros en el arte de la guerra de guerrillas a nivel mundial, allí si me quito el sombrero.
En Enero de 1966 se celebra en La Habana la Conferencia Tricontinental, a la que acuden delegados de Asia, África, Europa del Este y del Oeste y, por supuesto, de Norteamérica y Latinoamérica; allí se decide poner en marcha una estrategia global para combatir el Imperialismo occidental, principalmente, el norteamericano, y a los pocos meses se inauguran los primeros campos de entrenamiento guerrillero en Cuba. Ya desde 1959, se había intentado crear células revolucionarias, pero apenas fueron experimentos; cuando la Unión Soviética decide apoyar el programa, estas escuelas de la subversión armada aparecen como hongos en África.
De acuerdo al periodista Jorge Tamames, en su artículo A War on Solidarity, rememorando la victoria militar de los cubanos y las fuerzas de la subversión en contra de las tropas surafricanas en el sitio Cuito Cuanavale, en Angola, nos dice que, desde 1963 hasta 1991, Cuba tuvo 17 diferentes intervenciones en África, una época muy fértil en actuaciones que tomaron la forma de misiones humanitarias, militares, hasta de asesoría política, todas con el aparato de inteligencia soviético por detrás, para promocionar las guerras de liberación contra el colonialismo.
Los cubanos administran varios campos de entrenamiento para guerrillas y fuerzas paramilitares alrededor del mundo, en Argelia, Libia, Yemen del sur, Irak, Siria… han tenido, sobre todo, el entrenamiento de equipos latinoamericanos de terroristas; el venezolano conocido como El Chacal fue una de sus más importantes fichas, en esos campos preparan a la gente en tácticas de insurgencia, sabotaje y explosivos. Fue en África que los cubanos se enamoraron del uso de las armas biológicas y químicas que los rusos les permitieron manejar, y la razón de que invirtieran en su propia industria farmacéutica para supuestamente elaborar vacunas, pero en realidad se encuentran fabricando armas químicas prohibidas.

El mazacote de guerra irregular y e inteligencia política.

Pero era la inteligencia militar, que funciona bajo el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la que los rusos entrenaban y cuidaban para sus propósitos, en sus escuelas de Minsk y Moscú y, sobre todo, en Praga y en las escuelas de Hungría y Alemania del Este; ensayaban los trucos para movilizar personal y material por “los caminos verdes”, es decir, rutas no convencionales, conocían la administración de presupuestos cortos con el mejor resultado, aprendían a ser autónomos en el terreno y obtener financiamiento rápido con programas de extorción, robos y asaltos, secuestros, narcotráfico… recibían preparación en propaganda y reclutamiento, de comunicaciones, de interrogatorios, torturas y guerra psicológica.
Esto lo aprendieron en campañas en diversos países Latinoamericanos, en Eurasia y los Balcanes con los rusos, en Europa, pero sobre todo en África, donde se sienten como en casa; la necesidad los hizo unos espalderos perfectos, que saben conformar anillos de seguridad, trazar planes de protección a personalidades, convirtiéndose en perfectos guardaespaldas, y cobrando buen dinero por ello.
Pero a medida que la Guerra Fría avanzaba los soviéticos se vieron en la necesidad de impulsar aún más el espionaje en contra de los EEUU, para ello necesitaban agentes en el campo, la inteligencia humana que los cubanos podías proporcionarles dentro de las entrañas del Imperio.
De allí que el entrenamiento a los cubanos cambió para darles habilidades para reclutar y controlar agentes, infiltrando organismos internacionales, sobre todo aquellos que prestan ayuda humanitaria en sitios en conflicto; sus propias organizaciones de médicos y entrenadores deportivos les daban la cobertura perfecta; sus avanzadas culturales, aunque se han venido a menos, en los años sesenta eran unos motores de información clasificada y abierta, sus embajadores culturales eran todos espías, incluyendo al famoso escritor Alejo Carpentier, embajador en Francia, y reclutaron a un sinnúmero de intelectuales que fueron usados para avanzar sus propósitos e intereses, entre ellos el poeta chileno Pablo Neruda, en Uruguay Mario Benedetti, el novelista y periodista colombiano Gabriel García Márquez y el escritor venezolano Miguel Otero Silva, fundador del diario El Nacional, el mismo que hoy sufre la persecución y la censura del régimen castrocomunista de Maduro.
Los cubanos contaban con una ventaja competitiva envidiable, Fidel Castro era una figura con un cariz romántico que impedía ponerlo en justa perspectiva, eludía con éxito que se le culpara de masacres e intervenciones militares, y su papel como opresor de su propio pueblo era obviado, al ser Cuba un país pequeño y subdesarrollado, era visto con simpatía ante los grandes colosos del Primer Mundo; su gente tenía la capacidad de amalgamarse, sin problema alguno, en cualquier sociedad, sobre todo en la norteamericana, donde podía pasar inadvertida.
La economía cubana fue siempre precaria, necesitaba de recursos para sostener una actividad tan costosa como el espionaje, así que ingresando a los circuitos del terrorismo internacional podía contar con una serie de ventajas tácticas y estratégicas, desde refugios y protección diplomática en embajadas de países amigos, documentación, acceso a rutas, valijas diplomáticas para transporte de armas, drogas, dinero, oro o diamantes, con los que financiaban las actividades secretas, sabían negociar los votos a favor en organismos internacionales, eran expertos en convocar la solidaridad con grupos de presión en los diferentes países… era un paraguas muy amplio de posibilidades que les permitían buena movilidad por el mundo.
El pertenecer al exclusivo club de los terroristas les daba la proyección y la facultad de poder moverse por el mundo en una red subterránea de contactos, esta facultad es la que impresionan a autores como Brenemelis y Conteh quienes se asombran de esa facultad de ubicuidad que parecen tener los cubanos.
De allí la útil y legendaria simbiosis entre los soviéticos y Cuba, la KGB ponía el entrenamiento y los recursos, y los cubanos ponían los espías; fue una relación provechosa, que le permitió a los soviéticos hacerle daño a los intereses occidentales en el mundo, toda una avanzada de desestabilización, guerras y conflictos, pero sin perder el objetivo: derrotar al gobierno norteamericano, infiltrarlo, debilitarlo, confundirlo, una lucha sorda y secreta que aún continúa sin tregua.

El caso Venezuela

Venezuela siempre estuvo en la lista de prioridades del comunismo internacional, primero por su valor estratégico como productor de petróleo y su posición privilegiada en la cuenca del Caribe y entrada para el sur de América, solamente durante Rómulo Betancourt y Raúl Leoni el país tuvo como defenderse de sus enemigos, contábamos con una buena inteligencia y una fuerza antiguerrillera efectiva, luego fue decayendo hasta que finalmente, la nación se quedó sin sus perros de ataque, entonces fue constantemente intervenida y mucha de su élite ideologizada, el estamento militar fue finalmente penetrado, era cuestión de tiempo para que cayera en las redes del comunismo, y esto se logró cambiando la estrategia de las armas por la política.
Las universidades venezolanas, al igual que la Iglesia, estaban atrapadas en las redes del socialismo, de la teología de la liberación, del foquismo del Ché, de las teorías del subdesarrollo elaboradas por el CELAC, en especial la UCV, de la que salieron las principales fichas del chavismo, y que todavía hoy no quiere reconocer el papel importante que jugó en esa conspiración y se jacta de ser la casa que derrotó a las sombras, cuando fue, todo lo contrario, la principal promotora y refugio del comunismo.
Para cuando Chávez se hace candidato, Venezuela estaba condenada a entrar en oscuro túnel del que no ha podido salir; los cubanos habían hecho el trabajo menudo, suplantando las ideas de independencia y libertad por aquellas ligadas al colectivismo y la justicia social, de las pocas voces autorizadas que advirtieron aquellos peligrosos cambios, debemos recordar, con mucha honra y aprecio por su claridad y valentía, a Carlos Rangel.
Con el chavismo, toda esa corriente de actividad terrorista, subversión, totalitarismo se convirtieron en un martillo que aplastó la democracia y la decencia; cuando los estudiosos sobre temas de seguridad consideramos los aspectos de inteligencia que los cubanos le brindaron a los socialistas venezolanos durante estas décadas de socialismo bolivariano, nos encontramos con un sistema bastante primitivo y crudo.
Se podría pensar que ha sido gracias a un sofisticado juego de inteligencia la manera como los chavistas han perdurado en el poder, que fue la experiencia acumulada de tantos años de operaciones internacionales por parte de Cuba la que pudo hacer efectiva la permanencia de Venezuela como colonia de la Habana, pero la gran sorpresa es que no ha sido así.
En Venezuela se ha aplicado la fórmula del terror medioeval, de la tortura más descarnada y cruel, de las desapariciones, secuestros y asesinatos que se pudiera esperar de cualquier mafia local, que no tiene cerebro pero sí músculo; el hecho de practicar controles biopolíticos sobre las necesidades básicas de la población, principalmente en lo relacionado con la alimentación, la salud y los servicios básicos, demuestran que la receta aplicada tiene más de un siglo, y fue la misma que Lenin y Stalin utilizaron en la Rusia postrevolucionaria.
El fracaso de la contrainteligencia cubana, puertas adentro de la Fuerza Armada, donde todavía tienen que estar buscando conspiradores y planes de golpes de estado, indica que nunca han tenido el control sobre el enemigo interno; el rotundo quiebre de la industria petrolera, la gallina de los huevos de oro de la que dependía Cuba, sólo indica que no tenían la preparación para asumir algo tan complejo, el exceso de errores en política exterior acumuló una serie de posturas que se hicieron insostenibles en el tiempo, lo que demuestra que no había coherencia en la inteligencia que debió informar a los cuadros del PSUV.
La inteligencia del G2 no pudo contener la derrota del peronismo en Argentina, ni la del socialismo en Brasil, perdieron al Ecuador, no pudieron en el Perú, el manejo de las conversaciones de paz de Colombia entre las FARC y el gobierno tampoco fueron favorables, el Caribe está dando un vuelco hacia occidente y su relación con los EEUU y Europa, Nicaragua ha sido una desagradable sorpresa para Raúl Castro, solo les queda la esperanza de ganar terreno en México pero desde una posición harto delicada con un Trump ya en sobre aviso y en guardia.
Todo esto indica que Venezuela fue fácilmente conquistada porque el país se encontraba indefenso, no había ninguna línea de defensa que pudiera contener al comunismo, de hecho fueron los mismos venezolanos quienes cometieron el error garrafal de llevar a Chávez al poder casi que sin ninguna resistencia.
Para lo que sí han servido nuestro país es para que de Cuba enviaran algunos de sus gorilas que, disfrazados de Guardias Nacionales, asaltaron y les cayeron a palos a indefensos venezolanos en manifestaciones pacíficas, asesinaron a varios de nuestros jóvenes por puro gusto, o se lucieron invadiendo edificios residenciales, como el de Los Verdes en la urbanización El Paraíso, en donde mataron hasta las mascotas… veinte años de dominio absoluto del supuesto aparato de inteligencia más perfecto del hemisferio y todavía le temen a unas elecciones, su hombre de confianza apenas les manda ayudas y petróleo de lo que queda… perdieron su tiempo y quedaron en ridículo, la inteligencia que manejan es parecida a la que practican los pranes o colectivos, inteligencia policial y social, más nada.
¿Se puede llamar esto el triunfo de la inteligencia Soviética y sus peones cubanos? Desde que Chávez obtuvo el poder hasta la hegemonía de Maduro, con la fuerza de las armas, la receta siempre fue la destrucción de Venezuela y los venezolanos, hay en proceso un plan de aniquilamiento total del país y en esto están colaborando supuestos venezolanos, no sé si con la idea y la esperanza de ir a vivir a Cuba, porque  no hay otra manera de entender como unos nacionales se presten a ejecutar este holocausto sin sentido en contra de su propia patria, entre ellos los juristas del horror que quieren legislar sobre delitos de traición a la patria ¿incongruencia, oportunismo o simple desplazamiento de la culpa?
Entiendo que Venezuela era una carta que se jugaba Cuba para negociar el fin del embargo y el restablecimiento de relaciones con USA, pero algo no les funcionó en el manejo de la situación, y creo que fue el hambre de corrupción de los chavistas-maduristas, gente desordenada y sin principios, que no entendían el juego geopolítico, y arruinaron al país hasta dejarlo hecho un erial lleno de refugiados y apestosos, convirtiéndolo en un problema humanitario.
No hay inteligencia ni designio en lo que ha sucedido en nuestro país, los rusos salieron descamisados, al igual que los chinos, creyeron que podían hacer de la aventura en Venezuela un buen negocio, y se fueron con las tablas en la cabeza, robados por sus mismos socios, sin poder controlar lo que hasta hace muy poco iba tan bien; es cierto que tuvieron que asesinar a Chávez y creyeron que Maduro iba a resultar en un buen sucesor, pero la brutalidad y la banalidad del chofer de autobús no tiene parangón, destruyó con los pies lo que el G2 construyó por tantas décadas, se ganó la animadversión del mundo entero, su desempeño da asco y se convirtió en un oprobio de la causa comunista… a los cubanos, que quieren permanecer como vendedores de secretos, no les quedó más remedio sino borrar a Venezuela del mapa, hacer desaparecer la evidencia de su peor fracaso, en eso están.  -   saulgodoy@gmail.com



miércoles, 13 de junio de 2018

Lo que hizo Singapur



Estoy leyendo, casi que estudiando, ese magnífico libro de memorias, Del Tercer Mundo al Primero (La Historia de Singapur,1965-2000) escrita por el propio Lee Kuan Tew, quien fue por décadas el hombre fuerte de ese país, básicamente el padre fundador de lo que es hoy, envidia de muchos, uno de los tigres asiáticos más prósperos e importantes de la región, de hecho, fue el lugar escogido por el presidente Norteamericano Donald Trump para celebrar el encuentro con su par de Corea del Norte, Kim Jong-un.
En el libro hay un pasaje que llamó mi atención y que quiero compartir con ustedes, pues creo que nos viene muy bien el ejemplo que dio Kuan Tew en uno de los momentos más difíciles por el que atravesaba la joven república, como todos ustedes saben Singapur queda en el extremo sur de Malasia, es una ciudad portuaria con un escaso territorio que lo hacen uno de los países más pequeños del mundo (640 km2) y casi sin ningún recurso natural excepto, su posición geográfica y su gente.
Como parte de las colonias del Imperio Británico, allí se construyó la base naval más lejana en el sureste asiático, pero luego de la Segunda Guerra Mundial toda la geopolítica del área cambió y Singapur pasó a formar parte de la nueva nación de Malasia, pero hubo problemas de adecuación, la mayor etnia de Singapur es la china en un 75%, los malayos eran apenas 13%, el resto era Indio, y los malayos por tradición no se las llevan bien con los chinos, de modo que hubo algunos roces y malos entendidos, al punto, que Singapur fue expulsada de la federación malaya.
Esa fue la oportunidad para independizarse, que fue lo que hicieron y como estaban bajo el ala de los británicos, no hubo mayores inconvenientes, Singapur era también un puerto comercial de mucha actividad, si toman un mapa y ven su ubicación verán porque, estaba justo en el medio de las principales rutas marítimas y era parada casi que obligada para todos los barcos, y como contaba con un magnífico puerto construido por los ingleses, que sí saben hacer puertos, pues tenían una intensa vida de intercambios con el mundo.
El problema surge en los finales de los 60 y principios de los 70, cuando la geopolítica del área vuelve a cambiar, la Guerra de Vietnam está en pleno apogeo, al igual que la crisis económica mundial, con precios del petróleo por el cielo, y los británicos, tratando de sobrevivir en aquellos tiempos borrascosos, deciden recortar el presupuesto de defensa y entre las medidas que toman se encuentra cerrar la base naval de Singapur y sacar a todo el personal militar.
Un doble golpe mortal para Singapur y su líder Lee Kuan Tew, por un lado temía que la economía cayera en una depresión ya que los ingleses contribuían con el 20% del producto interno bruto sólo por concepto de los costos de operación de la base naval, pero surgía también la amenaza del interés de Malasia de volverse hacer con  la ciudad portuaria con todo la intención de favorecer políticamente a la minoría de sus coetáneos, mientras los ingleses estuvieran allí los gastos de defensa eran mínimos, sin ellos, obligatoriamente tendrían que crear un ejército propio, y eso era un gasto importante.
Lo primero que hizo Kuan Tew fue convencer a los ingleses para que la fecha de su retiro fuese pospuesta lo más posible, la medida de recorte presupuestario también afectaba a los otros componentes del Comun Wealth Británico y que eran los aliados naturales de Singapur, como lo eran Australia y Nueva Zelanda.
Si Singapur iba a sobrevivir como país independiente y autosuficiente, tenía que encontrar la fórmula para hacerse su propio lugar en el sureste asiático, lo primero que hizo fue embarcarse en un programa educativo agresivo y de excelencia para niños y jóvenes, sobre todo en las materias duras: matemáticas, química, física.
Consiguió a los profesores más calificados y compitió en todos los concursos de la región en conocimiento y habilidades, buscando siempre llegar y romper con los estándares más altos, en esto no escatimó gastos, abrió escuelas técnicas para preparar a su gente en las especialidades de electricidad, mecánica, electrónica, construcción naval que eran las áreas que sus consultores económicos le dijeron tenían ventajas competitivas.
Las universidades igual, elevó las exigencias de conocimiento y rendimiento académico, trajo del mundo a los mejores profesores, y a los alumnos destacados los becaba  sólo en las más reconocidas casa de estudios superiores, exigió que el inglés fuera la lengua principal, la que se hablaba en el gobierno, su atención estaba en conseguir el interés de empresas en EEUU, Europa y Japón para que movieran sus operaciones a Singapur, prefería la alta tecnología a la fabricación en masa de productos de consumo masivo, aunque estos daban muchos puestos de empleo, era la alta tecnología la que más rápido se movía en el campo de la innovaciones, las que abrían mercados emergentes y las que tenían detrás  los mercados de inversión más importantes.
Escribía Lee Kuan Tew: “Teníamos un solo y simple principio rector para la sobrevivencia, que Singapur tenía que ser más agresivo, estar mejor organizado y ser más eficientes que los otros en la región. Si apenas éramos iguales que nuestros vecinos, no había razón para tener una operación aquí. Teníamos que hacer posible para nuestros inversionistas que sus emprendimientos fueran un éxito y que dieran beneficios, a pesar de que Singapur no tuviera recursos ni un mercado domestico que ofrecer”.
Los ingleses le había prometido una compensación para cuando se fueran, un paquete que se concretaba en unos 50 millones de libras, de las que el 25% serían donaciones y 75% prestamos, Kuan Tew gastó el 50% en proyectos de desarrollo y la otra mitad en comprar equipos militares que los militares dejaban para armar su ejército.
El que hacer con el dinero de la ayuda británica lo atormentaba, el caso de la isla de Malta era muy similar al de Singapur, donde en 1967, había una base naval y cuando los ingleses se fueron dejaron la compensación, Kuan Tew visitó la isla para constatar cómo habían hecho para sobrevivir el vacío que dejaban los ocupantes, en aquel tiempo estaba en curso la guerra árabe-israelí y el Canal de Suez estaba cerrado, no había tráfico marítimo y Kuan Tew vió con horror que los trabajadores de los diques, aún cobrando sus sueldos completos, lo que hacían era jugar deportes de agua, la dependencia de la isla a la caridad británica era absoluta.
Singapur había sido prospera antes de las bases militares, seguiría siendo próspera después que estas no estuvieran, logró que los ingleses dejaran dentro del paquete extensas y costosas instalaciones que podían convertirse rápidamente en uso civil, los astilleros y dos puertos portátiles para atender averías de buques, le extendieron el contrato de administración de los mismos a la empres inglesa que los había construido, y luego lo hicieron socio en las nuevas facilidades y servicios portuarios, una asociación que se convirtió en la SembCorp Industries, uno de los conglomerados más grandes del área que se cotiza en la bolsa de Singapur.
La isla que había servido de cuartel para el batallón británico de los Gurka, la convirtieron en el centro turístico “Sentosa” uno de los lugares de más lujo y confort en el sureste asiático, la base aérea de la Royal Air Force se convirtió en el aeropuerto internacional Changi, el complejo militar Pasir Panjang lo tranformaron en el campus de la Universidad de Singapur para 26.000 estudiantes.
Campos de golf, parques industriales, autopistas, modernos rascacielos, el cuartel general británico con su red de túneles y bunkers construido para resistir la invasión japonesa fue remodelado como el más exclusivo club privado de esa parte del mundo.
El objetivo de Lee Kuan Tew era muy claro:

Si Singapur pudiera establecer estándares de vida del Primer Mundo en seguridad pública y personal, salud, educación, telecomunicaciones, transporte, y servicios, pudiera convertirse en el centro de operaciones para empresarios, ingenieros, administradores, y otros profesionales que tuvieran que hacer negocio en la región. Esto significaba que teníamos que entrenar a nuestra gente y equiparla para que dieran unos servicios con el estándar del Primer Mundo. Yo creía que esto era posible, que podíamos reeducarnos y reorientar a nuestra gente con la ayuda de escuelas, de los sindicatos, de centros comunitarios, de organizaciones sociales. Si los comunistas en China intentaron acabar con las moscas y los loros, estaba seguro que podíamos hacer que nuestra gente cambiara sus hábitos de gente del Tercer Mundo.

Pero quizás lo más importante fue el esfuerzo que el propio Lee Kwan Tew puso en promocionar a su país en el mundo como opción de ubicación en el suresteasiático, para representaciones corporativas sobre todo de las industrias de alta tecnología.
Para tal propósito habían construido una zona industrial con todos los servicios a disposición, el arranque fue lento pero luego vino un acelerón, nos refiere Kwan Tew:

Para finales de 1970, sin embargo, habíamos emitido 390 certificados de inversionistas pioneros con cinco años de exención de impuestos, que pudieran extenderse a 10 años para aquellos que se hubieran otorgado antes de 1975. Jurong (la zona industrial) rebozaba de actividad. Nuestra oportunidad llegó en Octubre del 68 con la visita de Texas Instruments, quería construir una planta para semiconductores, en ese tiempo un producto de alta tecnología, y quería empezar producción a los 50 días de tomada la decisión, Casi inmediatamente llegó la National Semiconductors. Inmediatamente después aparecieron sus competidores, Hewlett-Packard (HP), mandaron a un explorador… en 1970, General Electric (GE) se instaló con seis diferentes plantas para productos eléctricos y electrónicos. Para finales de los 70 GE era el principal empleador privado de Singapur… para 1997, teníamos 200 empresas norteamericanas manufactureras con más de 19 billones de dólares en inversión… Beecham Pharmaceuticals construyó una instalación de avanzada para producir antibióticos semisintéticos para el mercado asiático, especialmente Japón…

La historia de Singapur es de una gran tenacidad, organización y éxito en los negocios y en el proyecto nacional, y traigo a colación esta historia porque muy pronto Venezuela será el centro de un gran esfuerzo de reconstrucción, lo peor que nos pudiera pasar es que el gobierno de turno crea que las ayudas que nos llegan nos la debe el mundo, y que vamos a ser mantenidos hasta el fin de los siglos, debemos evitar que los grupos de bolichicos, los clubes de políticos de la Odebrecht, los chulos cubanos y los empresarios rojos rojitos metan sus manos ensangrentadas en esta vital fase para el país.
La actitud y la preparación de los venezolanos debe ser para el trabajo duro, para la competencia, para ser los mejores en cada una de las áreas que nos corresponda actuar, esa será nuestra segunda oportunidad de vida, esta vez debemos hacerlo bien.  -  saulgodoy@gmail.com





lunes, 11 de junio de 2018

Sobre la República de La Florida



Me imagino que Bolívar y McGregor sostuvieron varias reuniones de trabajo, conversaciones, veladas, donde la sobremesa era, precisamente, ese gran escenario estratégico que era el Caribe; principalmente, porque por allí entraban pertrechos, municiones, tropas e información, no sólo para los patriotas, sino también para la Corona Española.
Cuba y Puerto Rico eran dos inexpugnables bastiones realistas desde donde los españoles operaban sus fuerzas para atender a sus colonias, sobre todo garantizando la seguridad de sus posiciones y súbditos de la apetencia de otros reinos europeos, como Inglaterra, Francia y Holanda, que no perdían oportunidad de asaltar sus rutas comerciales, atacar sus intereses en tierra firme e invadir sus posesiones; pero, últimamente, el problema de los movimientos revolucionarios coloniales se les había convertido en un verdadero dolor de cabeza.
Y para ese año de 1817 España estaba de retirada ante las fuerzas napoleónicas en Europa, perdiendo una guerra que ponía en peligro todos sus logros como imperio; Fernando VII sabía que no podía apagar tantos fuegos al mismo tiempo y, por ello, el súbito interés del nuevo gobierno norteamericano por sus posesiones en la Florida se le reveló como un alivio oportuno, la idea de venderlas al nuevo gallo en el gallinero, en vez de dejarlas perder ante el avance de los ingleses, no se veía como un mal negocio.
El gobierno de los EEUU estaba cortejando a España para obtener la Florida; para completar su plan geopolítico de cierre de fronteras, era vital que esos territorios estuvieran bajo su control, para tener un completo dominio sobre la fachada atlántica; ellos mismos acababan de independizarse de la corona inglesa, y lo que menos les interesaba era una colonia inglesa en la Florida (los ingleses ya habían intentado dos veces la invasión armada de la Florida; en la última, el venezolano Francisco de Miranda se destacó por su valentía y comando en el sitio de Pensacola, donde ganó sus galones de Teniente Coronel).
El 11 de abril de 1803, el Congreso de los Estados Unidos aprueba la negociación con Francia para la compra, por 15 millones de dólares, de 2.100.000 km2, del territorio que comprendía los actuales estados de Arkansas, Missouri, Iowa, la zona de Minnesota al este del río Mississippi, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska, Oklahoma, la mayor parte de Kansas, Wyoming, el territorio de Colorado al este de las montañas Rocosas y el de Luisiana, al este del río Mississippi, con la ciudad de Nueva Orleáns. Cerrada la negociación que duplicó su extensión territorial, siete años después, en 1810, los Estados Unidos amenazaban con apropiarse de la Florida occidental, por considerarla como parte de la compra de Luisiana.
En esta negociación, los EEUU alegaba que la Florida oriental le pertenecía, ya que estaba contemplada en la compra que se le hizo a Francia por ser territorio de Luisiana; la Florida oriental se la anexaron una vez que un grupo de colonos norteamericanos se posesionó de ella, y la habían declarado territorio independiente (la República independiente de la Florida Oriental), por lo que el gobierno norteamericano les envió una partida militar desde New Orleans y tomó el territorio.
Una nueva transacción con España por la Florida significaría la culminación de este plan de consolidación territorial, más barato que una invasión y una guerra y, desde el punto de vista jurídico, la compra venta otorgaba mejores derechos.
Esta situación se producía en un momento bastante complicado en la región; los EEUU veían con simpatía los esfuerzos libertarios de las colonias de España, de hecho, se permitían ayudar cuando podían, como podían, sin involucrarse directamente, para no complicar su propia independencia que apenas había sido declarada en 1776. Pero aquella oportunidad de consolidar su plan territorial era el primer punto en su agenda, de modo que, a pesar de la tumultuosa situación en el Caribe, permitía que de sus puertos, principalmente el de Boston, salieran naves con pertrechos para las fuerzas españolas.
Tal como estaban planteadas las cosas, había dos planes geopolíticos en marcha: el de los EEUU, para la consolidación de su territorio, y el de los patriotas venezolanos por liberar a la Provincia de Venezuela de sus amos de España; en ambos, la Florida constituía un interés común, para la visión de Bolívar era la oportunidad de abrir operaciones en el norte, para distraer la atención de los españoles, cortar sus líneas de suministros y proceder a liberar a Cuba, Puerto Rico y Panamá.
Para los EEUU, la Florida era el cierre de su espacio vital, su importancia era estratégica para el dominio militar sobre el Atlántico, y para disolver, de una vez por todas, la amenaza de los ingleses próximos a su territorio.
Los dos planes eran excluyentes, no eran compatibles, competían por el territorio de la Florida e iban a enfrentar a Bolívar con el Presidente James Monroe, cuando el primero hizo una jugada audaz, rápida y sorpresiva, al invadir de manera inesperada la Florida.
Y en esta parte de la historia debo hacer una digresión y un llamado de alerta, este episodio histórico no es del conocimiento general, el tema ha sido manipulado intencionalmente por diferentes ideologías e intereses, sobre todo por Hugo Chávez, quien promovió la idea de que se trataba de una conspiración del gobierno de los EEUU para asesinar a Bolívar; de hecho, todo el acto de exhumación del cuerpo de Bolívar, se hizo para buscar trazas del veneno que, supuestamente, le habían suministrado los norteamericanos, quienes, en su obsesiva interpretación, vigilaban a Bolívar desde su llegada a Santa Marta, para capturarlo y asesinarlo, y para tales propósitos habían enviado una unidad militar especial.
Chávez pretendió utilizar este episodio para poner a Bolívar como el Libertador de la Florida, lo cual es un exabrupto, y acusar de conquistador e imperialista al gobierno de los EEUU, también quiso presentarlo como motivo para una conspiración en contra de la vida del Libertador por parte de los norteamericanos.
De nada de eso se tiene prueba, se hablaba de una supuesta carta donde Bolívar dice temer por su vida, pero todo ha quedado en el terreno de la especulación y los montajes; lo que sí es cierto es que ese año de 1817, el 25 de junio, el General George McGregor, por supuestas órdenes del Libertador, toma la isla de Amelia en las costas de Florida, derrota la resistencia española y declara posteriormente la independencia de la República de la Florida.
He dicho supuestas ordenes del Libertador, porque una cosa es discutir escenarios bélicos sobre los mapas, y otro es dar la orden para que se ejecuten, y no hay registro de que esa orden la dio Bolívar, lo que sí existe, es la expresa negación de éste al representante del gobierno norteamericano en Angostura, que él nunca estuvo involucrado en tales acciones.
De todas maneras, el episodio es poco mencionado y permanece como una curiosidad histórica, no muy popular en la tradición de los EEUU; pero, debido justamente al alboroto propiciado por Chávez, al utilizarlo como arma ideológica, reactivó la curiosidad de algunos historiadores, tanto de los EEUU como de Venezuela y España, para arrojar nuevas luces sobre el episodio y verlo en su justa perspectiva.
El General McGregor era un oficial de origen escocés que vino a Venezuela a ofrecer sus servicios para la causa independentista; estuvo a la orden primero, de Francisco de Miranda y, luego, con Bolívar, quien le tuvo en muy alta estima, sus relaciones profesionales fueron estrechas y, familiarmente, se vieron afianzadas cuando McGregor se casó con una prima de Bolívar.
Como dije al principio, la idea de hacer algo en la Florida venía tomando forma, desde hacía algún tiempo, en la mente de Bolívar, de modo que, cuando el momento fue propicio, encontramos a McGregor en la ciudad de Filadelfia en los EEUU, reunido con otros aventureros y patriotas, entre los que se encontraban el corsario francés Luis Aury, y contando con la participación de Pedro Gual, Luis Brión, Lino de Clemente, Juan Germán Roscio y Agustín Codazzi… allí se planificaron los detalles de la misión.
Entre ellos, me llamó especialmente la atención Luis Aury, personaje a quien desconocía y que el chavismo ha puesto en un pedestal, y de hecho, fue una de las personalidades más fascinantes de la gesta libertaria de Latinoamérica, uno de los mejores capitanes de mar de su tiempo, un indoblegable hombre de acción. Lamentablemente, Aury y Bolívar no se las llevaban bien.
En el ínterin, dos goletas norteamericanas habían sido capturadas por los patriotas, porque llevaban pertrechos militares para los ejércitos realistas; Bolívar las hizo confiscar, por estar ayudando al enemigo, y esto enturbió las relaciones con el país del norte, pues éste exigía su inmediata devolución y el pago de una compensación. Esta situación provocaría, posteriormente, la supuesta destrucción de un buque venezolano por invadir, supuestamente, de nuevo, aguas territoriales norteamericanas, son confusas, al punto que parecieran operaciones clandestinas de inteligencia montadas por ambas partes y luego convenientemente negadas.
Para hacerles la historia breve, la toma de la isla Amelia en las costas de la Florida sorprendió tanto a España como a los EEUU; fue una jugada audaz y planificada, sobre todo en el aspecto jurídico, ya que la creación de la nueva república era fundamental, y tenía no solo su bandera, su escudo de armas, sino también una Constitución, un cuerpo de administración y sus autoridades debidamente establecidos; nada se dejó al azar, con toda la intención de que fuera rápidamente reconocida como república soberana, nacida en la lucha de independencia contra la corona española.
En este punto la historia se hace oscura, los historiadores están divididos en si fue una iniciativa sólo de McGregor o si Bolívar estaba involucrado, tomar la isla y su fuerte no era tomar la península, queda en el misterio el porqué McGregor abandona apresuradamente la isla con la llegada de Aury, quien a partir de ese momento se hace cargo de las operaciones.
Fue indudablemente una operación de corto aliento, que apenas duró seis meses. Los EEUU también se movieron rápidamente; bajo la pretensión de que unos bandidos y piratas habían invadido la Florida, y aduciendo la amenaza de ataques de los indios seminolas contra el vecino estado de Georgia, prepararon una expedición militar conjunta con España para retomar la Florida. Fue una operación marítima y terrestre, con el General Andrew Jackson a cargo de las fuerzas movilizadas desde Galveston, en Texas, sin mucha resistencia la isla fue retomada y sus invasores expulsados.
La Guerra en la Venezuela exigió de Bolívar toda su atención y de casi la totalidad de los exiguos recursos con que contaba. La operación de la Florida no fue de gran envergadura y era menos importante que derrotar a las fuerzas militares en el continente, de modo que, llegado el momento, si recibía algún tipo de apoyo, fue abandonada a su suerte; para los norteamericanos era una cuestión de seguridad estratégica y ellos si vinieron con todo.
Una vez con el control de la Florida, los Estados Unidos y España se embarcaron rápidamente en negociar la compra y venta, que fue finalmente tranzada por cinco millones de dólares en 1819.
A McGregor, Auri y otros participantes les pusieron en una especie de alerta roja de aquellos tiempos, y fueron buscados por las autoridades norteamericanas para que respondieran a la justicia; a Bolívar ni lo tocaron, de hecho, pocos años después, cuando los españoles fueron expulsados de buena parte de nuestro territorio, los EEUU fueron de los primeros en reconocer al gobierno libre e independiente de Venezuela.
… Y así llegamos al día de hoy, con un pedacito de la historia de la Florida protagonizada por venezolanos, pero envuelta todavía en un manto de misterio.  -   saulgodoy@gmail.com


miércoles, 6 de junio de 2018

La Unidad, trampa o solución



He expresado reiteradamente mis serias reservas de que la unidad en la oposición sea una posibilidad real, eficiente, constructiva y factible, empezando porque la oposición es un ente informe, lleno de partidos de maletín sin ninguna representación popular, de organizaciones políticas manejadas desde el chavismo, de grupos de interés oportunistas, donde resaltan una serie de personalidades que, sin tener nada que aportar para solucionar nuestros graves problemas, insisten en ser parte de la supuesta solución, donde ellos jueguen algún papel, pero cuyo interés primordial radica, en continuar con la política clientelar, y de ocupar espacios burocráticos que tengan presupuestos.
Han pasado casi veinte años sin la posibilidad de muchos de estos “políticos” de gobernar, tienen una sed de poder que no pueden ocultar, todavía piensan que la política en Venezuela es el mejor negocio del mundo, están hambreados de figuración, de manejo de recursos, de privilegios, de mando… algunos de ellos ya están en una edad avanzada y cada día que pasa se les aleja la oportunidad de participar en el banquete de los pordioseros, lo que más quieren es estar allí cuando el gobierno de Maduro se derrumbe, y para todos es obvio, que tiene sus días contados.
La oposición política venezolana es un saco de escombros socialistas, la mayor parte de sus organizaciones están comprometidas, desde sus documentos fundacionales, con esa ideología basura del socialismo, que cada día que pasa es más obvio que se trata del gran desfalco político de la modernidad, una rémora aparentemente inerte e inofensiva del comunismo, pero que conserva su aguijón totalitario, y que en Venezuela estamos ya cansado que nos agreda y amenace en nombre de la justicia social.
¿Cómo van hacer los socialistas “buenos” para salvarnos de los socialistas “malos”? ¿Cómo van a sostener a un estado benefactor en un país donde su gente perdió hasta el derecho a respirar? ¿Qué van a distribuir entre las clases depauperadas cuando no hay nada que regalar y todo el mundo está depauperado?
Pero estos políticos socialistas de la oposición venezolana son gente tozuda, insisten en su moral comunista de igualdad en la adversidad, de perdón y reconciliación, de ese perverso cristianismo de las catacumbas romanas de tomarnos de las manos y cantar Cumbayá, de ilusionarnos con una unidad que es imposible porque todavía hay una desconfianza hacia el capitalismo, no les gustan los emprendimientos exitosos y menos todavía gente que se hace rica con su ingenio y su trabajo, le tienen pavor a la globalización, aman el colectivismo, le tienen urticaria a la propiedad privada y el consumismo es un anatema.
Pero este desastre que el socialismo realizó en nuestro país, dejó sembrada una semilla liberal que cree en el esfuerzo individual, en las libertades, nuestros empresarios que han sobrevivido esta ordalía,  verdaderos héroes épicos de nuestro gentilicio, están seguros que con un mercado con mínimas regulaciones, con un estado que se abstenga de intervenir para sabotear sus esfuerzos en crear riqueza, que desean una sociedad abierta y en paz para poder prosperar y crecer, para crear puestos de trabajo dignos, todos los venezolanos que creemos en la libre competencia, en el trabajo duro y eficiente, en buenas remuneraciones, que no odian el dinero ganado honestamente, que les gusta la buena vida, con calidad, con seguridad.
Esta semilla ha germinado y hay en Venezuela una creciente multitud de personas que están dispuestas a darle una oportunidad al capitalismo, a que se creen las condiciones de libertad para que la economía de mercado funcione, para que se instaure un gobierno mínimo y permitirle a la sociedad civil que evolucione, que se organice y construya el país.
Uno de los problemas que impide la unidad política que tanto se anhela, es precisamente lo antagónico que resulta la visión socialista del mundo, de la de los liberales que como yo, y la legión que todavía queda en el país, sostenemos sobre nuestro futuro inmediato; hay demasiado trabajo por hacer para estar desperdiciándolo en mesas de trabajo, negociaciones, pactos de gobernabilidad con una gente que lo único que sabe hacer y ser, es un funcionario público, y no tengo nada en contra de los funcionarios públicos, mientras estén allí para servir a los ciudadanos y no para convertirse en reyezuelos de sus oficinas y despachos, que trabajen duro para asistir al sector privado a triunfar, para que ningún individuo se quede sin las oportunidades y garantías que ofrecen nuestras leyes.
En lo personal, y debo recalcar, no soy un político profesional, no tengo el estómago para sentarme con gente como Henry Falcón, o Eduardo Fernández, Claudio Fermín, Barbosa o Timoteo Zambrano, o Julio Borges, Henrique Capriles o Ramos Allup, entre otros muchos, para buscar acuerdos de convivencia con sus intereses personales, son gente que no representan a nadie, con un comportamiento oscuro durante estos años de dictadura, tener algún tipo de unidad con ellos me harían sentir enfermo, estaría mirando sobre mis hombros a cada momento, no son personas consistentes ni de fiar, y se les ve el hambre en la mirada.
Si no hay compatibilidad en una visión del país, es mejor no unirnos, son diferencias que son resueltas de manera efectiva en unas elecciones libres y limpias, que la gente decida si lo que quieren es esa vieja política que nos ha encallado a estos arrecifes, o un cambio sustancial de perspectiva y dirección para el país.
Muchos de esos partidos y políticos justamente tienen temor de quedar fuera del juego si los ciudadanos tienen la oportunidad de elegir, pero elegir uninominalmente, un gran número de estos camaleones están allí por carambolas, por cuestiones internas de sus organizaciones, por conveniencia con los chavistas y arreglos con el CNE, por los laberintos normativos  de la llamada unidad, tarjetones y listas únicas, pasan coleados porque nadie los reconoce y se vota en cambote, esa es la unidad que ellos quieren.
Por eso es que nos hemos llenado de tanto lastre, de jarrones chinos, de gente que no aporta nada y nos cuesta un ojo de la cara, luego de las elecciones en “unidad” muchos votantes se sorprenden de quienes son sus representantes, no tienen la menor idea de donde salieron.
En un artículo anterior expresé que la unidad puede darse en ciertos asuntos, no en todos, por ejemplo, en atender la crisis humanitaria, para eso se requiere de un esfuerzo nacional donde nadie sobra, todos somos necesarios para que la ayuda internacional llegue a donde realmente se necesite y de manera oportuna, en controlar el peliagudo problema de la seguridad en el país, el de reactivar los servicios básicos con planes de racionamiento y rescate de las instalaciones, la unidad debe darse en buscar información confiable de cuántos somos y el estado en que nos encontramos, acopiando inteligencia ciudadana para los planes de emergencia.
A nivel de las regiones la unidad es de vital importancia para poder equilibrar con justeza los escasos recursos de que vamos a disponer con las necesidades urgentes de las comunidades, dándole prioridad a la producción alimentaria y a la distribución del agua potable, debemos tener unidad al momento de controlar esas inversiones y donaciones, que no se desperdicie ni un centavo.
Necesitamos unidad para enfrentar la crisis epidemiológica y sanitaria que confronta el país, tender los cordones sanitarios y de cuarentena que fueran necesarios, organizar el poco transporte público con el que aún contamos para hacerlo más eficiente, debemos atender nuestra crisis educativa, es urgente reactivar las escuelas y universidades, ese sí es un esfuerzo unitario.
Pero perder el tiempo en tratar de conciliar lo irreconciliable es un costoso error en medio de esta megacrisis, en política no puede haber unidad, tendríamos que tener unidad de criterios en la manera de salir del gobierno de Maduro y castigar a los responsables de este desastre, pero en eso vamos a tener diferencias insalvables, habrá quienes quieran pasar la página, otros se inclinarán por la reconciliación, incluso permitiéndoles la participación política, otros, como yo, me gustaría aplicarles la pena de muerte a esos monstruos e ilegalizar el PSUV.
Mi propuesta, vamos a trabajar en la unidad posible sobre asuntos importantes para atender nuestra precaria condición, si ya el socialismo se ha hecho imposible de practicar, dejémoslo por un tiempo a un lado y exploremos el capitalismo y la globalización, creemos riqueza para luego tener que repartir.
Los que ahora están pidiendo unidad política, debería acceder a que la dupla María Corina Machado y Antonio Ledezma, quienes son los que mejor chance tiene de generar un consenso nacional, ellos sí pueden ponerse de acuerdo y construir una plataforma unitaria, una ingeniero y un abogado, él en el exilio y ella en el país, un político de raza y una luchadora tenaz, ambos con visiones del mundo y de una Venezuela diferentes de dos generaciones distintas pero que juntas, pudieran significar la diferencia para enfrentar este difícil momento de la patria.
Y hasta se podría pensar en nominarlos y aclamarlos sin elecciones, o en todo caso por un referéndum, para así evitarnos la distracción de una campaña electoral y sus gastos en medio de tanta desgracia, darles la buena pro para que gobiernen en capitalismo y reconstruyan la democracia en el país, esa sí sería una unidad factible y hasta atractiva, aparte de que sería un ejemplo al mundo de coherencia y madurez del pueblo de Venezuela.  -   saulgodoy@gmail.com



¿La conspiración del arte o el arte de la conspiración?



Luego del atentado en contra de las torres gemelas en New York en el 2001, uno de los sucesos que más conmovieron al filósofo y semiólogo francés Jean Baudrillard, tuvo lugar el inesperado comentario de Karl-Heinz Stockhausen diciendo que se trataba de uno de los más grandes performances de arte en los tiempos modernos, refiriéndose sin duda, al impacto visual de las imágenes recogidas por los medios y distribuidos en todo el mundo.
Baudrillard ripostó al momento: “¿Por que una obra de arte? Es una interpretación escandalosa atribuirle la misma elevada etiqueta de arte y performance a lo ocurrido el 11 de septiembre como si se tratara, por ejemplo del Palacio de Tokio, vamos a contener el poder de los eventos a los eventos.”
Un comentario que no guardó distancia con la tesis que manejó el autor de que la guerra del golfo en Irak, ganada por las fuerzas de USA, jamás se produjo en la realidad, que fue un montaje mediático, un show hiperrealístico que solo fue posible gracias a la avanzada tecnología de comunicaciones del momento, comenta el autor en su libro El Complot del Arte (1996): “Miseria de la imagen superdotada, como la Guerra del Golfo en la CNN. Pornografía de la imagen en tres o cuatro dimensiones, de la música en tres o cuatro o cuarenta y ocho pistas, y más: siempre que se recarga lo real, siempre que se agrega lo real a lo real con miras a una ilusión perfecta (la de la semejanza, la del estereotipo realista), se da muerte a la ilusión en profundidad”.
Baudrillard es así, un crítico de la postmodernidad utilizando herramientas prestadas de la modernidad para escarbar un hueco de conceptos, prejuicios, y escenarios (discursos), de los que luego no pudo salir sino falsificando el mundo y lo real, esta dura afirmación requiere una explicación, Baudrillard es un marxista convencido, un primitivista que comulgaba con la fobia tecnológica elaborada por Heidegger, en semiólogo prestado a la política al mejor estilo de Chomski y que trató de justificar el terrorismo en términos de valore humanístico.
Él mismo se prestó al juego de estrella del espectáculo, compartiendo escenario con puestas en escenas avant garde, y en lo que respecta al arte contemporáneo, que es el punto que quiero tocar en este breve ensayo, a partir del Pop Art nunca tuvo estómago para digerir correctamente los cambios y el giro tan radical que estaba dando la estética postmoderna, la misma que el trató de explicar, en términos de decadencia y detritus del capitalismo tardío.
Baudrillard estudió filología, su especialidad fueron los clásicos alemanes, entre ellos a Calvino, aunque terminó traduciendo y comentando a Bertolt Brecht y a Peter Weiss, luego se fue por la sociología siguiendo los pasos de Henri Lefebvre, Rolad Barthes y posteriormente George Bataille, donde adquirió el gusto por la semiología, y desembocó finalmente en la estética de las artes visuales, dejando una estela de obras de la más variada consistencia, entre ellas destaca quizás sus obras más famosa, Cultura y Simulacro (1983) y posteriormente Simulacra y Simulación (1994).
Voy a abusar de su atención para presentarles un apretado y muy completo resumen de las diferentes etapas de la obra de Baudrillard realizado por el investigador Jhon Lechte, en su importante obra Cincuenta Pensadores Contemporáneos Esenciales (1994), la cual recomiendo de manera muy especial para quienes desean comprender el mundo actual, nos dice Lechte sobre Baudrillard:

En una sociedad dominada por la producción, afirma Jean Baudrillard, la diferencia entre valor de uso y valor de cambio tiene cierta importancia. Desde luego, durante algún tiempo, Marx pudo ofrecer una explicación relativamente plausible de crecimiento del capitalismo usando solo estas categorías. El valor de uso de un objeto seria su utilidad, en términos marxistas, respecto a la satisfacción de ciertas necesidades; el valor de cambio, por otro lado, se referiría al valor de un producto en el mercado, el objeto medido con arreglo a su precio. El objeto del valor de cambio es lo que Marx denominó el objeto en forma de mercancía. Partiendo de la reevaluación y critica de la teoría económica del objeto en Marx, sobre todo en relación con el concepto de valor de uso. Jean Baudrillard desarrolla la primera gran fase de su obra con una teoría de base semiótica sobre la producción y el objeto, que destaca el valor de signo de los objetos. En la segunda etapa, Baudrillard afirma que incluso el concepto de signo como vehículo de significado y contenido es demasiado reductivo; el Saussure de los anagramas, en el que las palabras parecen surgir de forma misteriosa y casi mágica mediante las letras, está más próximo a la forma de funcionamiento del lenguaje. Por último, a partir de la mitad de los años 70, sus escritos, empezando por Intercambio simbólico y muerte, muestran que Baudrillard ha asumido las consecuencias, que el juzga radicales, de la omnipresencia del código en las sociedades de la modernidad reciente. El código se refiere, sin duda, a la informatización y la digitalización, pero también es fundamental en física, biología y otras ciencia naturales, donde permite una reproducción perfecta del objeto o situación, esa es la razón de que el código permita dejar de lado lo real y abra paso- a lo que Baudrillard ha designado, de forma bien conocida, como hiperrealidad.

Dentro de este gran fresco de actividad intelectual, Baudrillard tiene un especial interés en el arte, en toda su obra se encuentran referencias a su visión estética que tuvo un importante período elaborándose dentro de los EEUU, cuando fue invitado por varias instituciones y movimientos artísticos que compartían su particular punto de vista, que complementó con varios experimentos personales en escritura y fotografía, pero hay una interesante mezcla en los escritos de Baudrillard donde confluyen la fantasía, la conspiración, algo de futurología y mucho de esa pose de rigor teórico, que tanto le gusta aparentar, para presentarnos su opinión de que el arte, tal como se conocía hasta la modernidad, está siendo destruido y va en vías de su extinción.
El profesor de la Universidad de California Los Angeles, Douglas Kellner, en la conferencia Confrontando a Baudrillard, que dio en la Universidad de Swansea en el 2006, alega lo siguiente

Una vez que inicia su carrera académica en los años 60, Baudrillard le presta atención al arte como un importante y distintivo modo de objetos… En su temprano estudio sobre El Sistema de Objetos (1968) y La Sociedad de Consumo (1970) Baudrillard analiza los objetos de arte como importantes artefactos en el sistema de objetos que constituyen la vida cotidiana. Para Baudrillard, el Pop Art representa dramáticas transformaciones de los objetos en el comienzo del siglo XX.  Cuando previamente el arte era investido de unos valores psicológicos y morales que le otorgaban a estos artefactos un aura espiritual-antropomórfica, para el siglo XX los objetos de arte- ya no vivían en relación a la sombra del hombre y empezaron a asumir extraordinaria importancia como elementos independientes del espacio (cubismo, etc.)

Como buen comunista, su crítica hacia la sociedad capitalista, que se caracteriza por su opulencia y diversidad de estilos de vida, va dirigida al exceso de producción, a la redundancia, al consumo salvaje, a los objetos en serie y perecederos, entre los que destaca el automóvil, con el que tuvo una fijación que nunca pudo resolver, dada la pasión y el cuidado que la sociedad capitalista dedicaba a la inmensa variedad de modelos, marcas, estilos y precios de estas máquinas, símbolos de la vida tecnológica y la pasión por la individualidad.
Esta “cochina envidia” al potencial innovador, mercantilista y de comodidad al alcance de todos, que vio y vivió durante sus largas estadías en los EEUU, la sentía Baudrillard cuandose percataba que en las galerías, en las colecciones privadas y hasta en los salones de juntas directivas de las grandes corporaciones, las obras de arte contemporáneas, adquiridas a precios elevadísimos, de piezas que él consideraba malas copias de la realidad, simulacros del verdadero arte, arte como el que él conoció en la Francia de su juventud, cuando era parte de los movimientos impresionistas, surrealista, y todos los grupos experimentales de los que formó parte.
En su obra La Sociedad de Consumo, dice Baudrillard: “Todo el arte antes del Pop, estaba basado en una visión con profundidad del mundo, el Pop por el contrario clama la homogeneidad propia de la producción industrial en serie, lo mismo con el carácter artificial, fabricado de todo el ambiente, homogéneo con su inmanente orden de signos: homogéneo como la producción industrial serial y por lo tanto artificial, con el carácter de lo fabricado como en todo el ambiente con esa saturación que lo empapa y al mismo tiempo con esa abstracción culturizada de un nuevo orden de cosas”.
Baudrillard se sumerge en un complejo sistema de signos, significados, códigos, encriptaciones, alegando que la nueva tecnología de comunicaciones pretende sustituir el mundo real por una copia elaborada de los intereses del poder capitalista e industrial; utilizando la figura de los códigos genéticos y de los códigos binarios en cibernética, se echa una enredada, al tratar de deslindar aquellas “copias” que producen un original, u originales cuya naturaleza son verdaderas copias, la oveja clonada Dolly ¿Es un original o una copia?
Muchas de las elucubraciones de Baudrillard sobre la construcción de la falsa realidad son las que hoy utiliza el gobierno de Maduro y muchos otros regímenes comunistas para tratar de confundir a la gente entre realidad y ficción, da pie a poder crear y recrear guerras de cuarta generación, guerras económicas inexistentes, conspiraciones del imperio en contra de los gobiernos revolucionarios, conspiraciones y sabotajes en cada gestión fallida del gobierno, el discurso de la simulación y la simulacra, están presente a diario en los discursos que se escuchan en Venezuela.
El gobierno del socialismo del siglo XXI ha sido un gran usuario de estas ideas para construir la hiperrealidad socialista, al mismo tiempo que acusa al Imperio de utilizar la simulación como un arma en contra del país, Maduro y su gobierno revolucionario emplea la falsificación de los códigos para generar un país inexistente, que sólo existe en la propaganda alienante y continua del gobierno, que sólo apunta hacia la utopía marxista de un nuevo orden mundial generado desde La Habana para toda Latinoamérica. -   saulgodoy@gmail.com