lunes, 22 de julio de 2019

Con mi esperanza no te metas



Llamo política sucia aquella que se vale del repertorio populista, circense, de efectos, de promesas vacías, de poses, de mentiras, que es la manera de hacer política más usual en Venezuela. Y esto es así, no porque a los venezolanos nos guste, sino porque hay maquinarias electoreras y partidos políticos que imponen este estilo en el que desechan los argumentos y el discurrir de la razón, y en su lugar utilizan las consignas y lugares comunes con el fin de “entubar”, dirigir, obligar a los votantes por medio de la manipulación a dos cosas: la primera, conformarse con lo que se les ofrece, la segunda, obligarlos a aceptar una figura política como líder indiscutible de la oposición como si fuera un acto de su libre voluntad.
Esto empezó a ocurrir dentro de los grandes partidos tradicionales como AD, Copey, el MAS, sus maquinarias escogía al candidato de turno, lo hacían ganar las elecciones internas y quedaba todo el mundo comprometido con el resultado final, había que apoyarlo y punto, “disciplina partidista” lo llamaban, esta misma situación la heredó la llamada unidad democrática, que no era sino una coalición de esos mismos partidos y sus nuevos clones y su expresión más contundente fue la MUD, la misma que nos dio la lamentable figura de Henrique Capriles y ahora Juan Guaidó.
La política sucia tiene la particularidad que embarra y salpica, igual que sucede cuando una persona trata de salir de un lodazal, por más que no quiera ensuciarse, siempre termina echa un asco, pero para que esto suceda tenemos que preguntarnos, ¿Como nos metimos en aquel pantano sin darnos cuenta?
La respuesta no es sencilla, pero todo se inicia cuando empezamos a delegar nuestros deberes y a permitir que otros, en el caso que nos ocupa, los políticos que supuestamente nos representaban, empezaron a jugar ellos solos, llevándonos a unas elecciones donde ya la mesa estaba servida para sus intereses, una sola tarjeta, un solo candidato, unos solos colores, una sola campaña, sin ideas, sin programas, sin ni siquiera decirnos que nos llevaban hacia más socialismo.
Era como si nos hubieran dicho: “permítanos pensar por usted, hacer por usted, quédese tranquilo, no se mueva de su poltrona, nosotros nos ocupamos de resolver los problemas de su calle, de su urbanización, de su municipio, de su estado… de su país, somos los mejores en estos asuntos, solo ponga aquí su firma, escoja este tarjetón y ponga su huella aquí… y listo”.
El problema de tener “representantes” que hagan todo por uno, es que llega un momento en que empiezan hacer cosas que uno no quiere ni desea, pero igual, te dicen que lo hacen por tu bien.

-Ah, que dicha es vivir en democracia, me gusta como ese muchacho se ve, que bien baila, mira qué familia tan bella tiene, los artistas lo aman, que buen porte y que decente se comporta, lo reciben bien en todos lados… mi amor, te juro que si ese galán se lanza para presidente será mi candidato, es tan bello…
Así me decía Ana, mi esposa, eso fue hace muy poco y se estaba refiriendo a Juan Guaidó, el nuevo candidato de la oposición, ella había muerto en un terrible accidente; venía rodando su caja CLAP en un carrito de mercado por la calle, y unos delincuentes, que los testigos identificaron como unos jóvenes zagaletones, pasaron corriendo, le arrancaron el carrito de las manos y la empujaron a la calle, un taxi que venía a alta velocidad la atropelló y quedó tendida en el asfalto, el conductor se dio a la fuga, y ella murió en el hospital donde no había como atenderla.
Y así como ese candidato hubo otros cuando yo era joven: viejos zorros de la política, feos pero sagaces, negros cumbancheros como yo, militares patriotas relucientes de medallas, charreteras, sables e insignias de la cabeza a los pies, mises tira besitos de rutilante elegancia, abogados sapientísimos con decenas de tratados y leyes escritas, predicadores que en sus presentaciones hacían caminar a los inválidos, ex guerrilleros y socialistas que prometían el cielo en la tierra… todos me decían lo mismo, no te levantes de la butaca, todo lo tenemos bajo control, sólo firme aquí…
Y de esta manera poco a poco nos fueron acostumbrando a que gobernar era estar en cadena nacional, presentando los logros del gobierno, con testimonios de gente que se había ganado la lotería de un apartamento a estrenar, un crédito para su finca con tractor incluido, una beca para ir a estudiar podología en Italia, un estadio techado para un barrio, nuevas motos para la policía… pero era haciendo una cola de tres horas frente a una taquilla, que nos enterábamos de los nuevos trámites para sacar el pasaporte, de todo el papeleo que había que llevar para inscribirse en el seguro social, de las nuevas normas para inscribir una empresa en el registro, de los pasos que había que dar para registrar a un hijo en la escuela.
Mientras algunos hacían realidad el sueño de sus vidas de manos del presidente de la república, entregando llaves y títulos en televisión, la gran mayoría teníamos que desgastarnos y ser humillados por la burocracia más infame y hostil que hayamos tenido jamás, eso de “servidores públicos” era una mala broma, cualquier gestión que se hacía con un ente oficial era un penoso calvario, humillante y caro.
Y no pasó mucho tiempo cuando empezaron los apagones, los cortes de agua, se multiplicaban los huecos en las calles, los precios de las cosas escalaron sin control,  los robos aumentaban, mientras los nuevos y flamantes gobiernos, nuestros gobiernos, donaban hospitales a otros países, les construían autopistas, inauguraban barrios completos con sus nombres, le regalábamos aviones a sus presidentes, les dábamos petróleo muy barato y a crédito.
Y si protestabas por las cosas malas que ocurrían en tu vecindario, te enviaban la policía o a la Guardia Nacional para reprimirte, si denunciabas a los responsables de tanto desgobierno te hacían una visita domiciliaria a altas horas de la madrugada, te sacaban en interiores, te metían en una patrulla y te convencían de que tu proceder era equivocado.
Cerraron nuestros medios favoritos de comunicación, ya no podíamos ver nuestras novelas, ni las entrevistas, ni los programas cómicos, a medida que el tiempo transcurría ni nos enterarnos de lo que pasaba en el país, a los periódicos les faltaba el papel, a las radios las cerraban, los políticos que gobernaban nos fueron acostumbrando a la idea de que ellos no eran responsables de nada, que si algo iba mal era culpa de otro, por lo general del Imperio, o de la oposición, de las iguanas y no pocas veces era culpa de dispendioso y desordenado estilo de vida de nosotros los ciudadanos.

Pero ya era muy tarde para cambiar las cosas, Venezuela se fue poniendo vieja sin darnos cuenta, tu vida ya estaba hecha, lo que ya no hiciste cuando llegabas a los 40 ya estaba grabado en roca, y a muchos, lo único que les quedaba era seguir apoltronado y que los demás arreglaran el asunto, tu no eras político y no querías tratar con esa gentuza del gobierno porque tú eras superior, mas grande, mas bueno, mas importante que esos funcionarios muertos de hambre, que para no morirse de hambre cada vez que te veían por las taquillas de las licencias y permisos, te “martillaban” con furia, te extorsionaban.
Te sacaban hasta el último centavo del bolsillo para que no tuvieras problemas y pudieras volver a tu poltrona, a la tranquilidad de tu concha en el apartamento que tenías en alquiler, y que ahora, un funcionario te decía en un susurro, que por una módica suma podías ser tuyo, pues las leyes habían cambiado y ya el inmueble no era de su propietario sino de quien lo ocupaba… tenías que moverte para conseguir ese dinero y salir “premiado” como te lo mereces, porque eras venezolano y una porción del país era tuyo, por derecho de cuna, ¿Por qué no tu apartamento? Con lo que le habías pagado al explotador capitalista que era tu arrendatario, ya le habían comprado el piso con creces…
La vida se te había complicado casi sin darte cuenta, ahora si votabas eras colaboracionista y si no eras traidor, si reclamabas era un desestabilizador y si no eras uno de “ellos”, hicieras lo que hicieras siempre había alguien señalándote e insultándote, era aquel famosos estado de sospecha permanente, ya nadie sabía que estaba bien o que estaba mal, los chavistas empezaron a atacarse entre ellos, se ponían presos, se torturaban, se asesinaban.
Mientras tanto te enterabas que familiares del presidente de la república estaban detenidos por traficar con drogas, que sus ex ministros eran detenidos en el exterior con cuentas bancarias millonarias y propiedades lujosísimas, que había jueces del Tribunal Supremo trabajando estacionando carros en un negocio en Miami, había huido, y a cambio de su confesión en contra del juez que lo había sucedido, le permitían sobrevivir honestamente.
Porque ya a estas alturas, el mundo entero se ha dado cuenta que el chavismo es un peligro para el orden internacional y que si no ayudan a que Venezuela consiga de nuevo su estabilidad y rescate su democracia, podría crearse un conflicto de proporciones mayores; el sólo hecho de tener a tantos refugiados buscando asilo en otros países creaba una situación grave, no había como atender a tanta gente junta y en el mismo momento.
Había terroristas y mafias, gobiernos oportunistas y políticos sin escrúpulos, que estaban empeñados en pescar en río revuelto, vendiendo armas, amenazando a otros países, enviando tropas, apoderándose de las riquezas del país, endeudándolo con créditos y negocios de dudosa naturaleza, la situación exigía una solución rápida y definitiva, por lo menos contundente de parte de las democracias del mundo, pero todo quedó en veremos, en negociaciones, la llamada oposición democrática jamás dio señales de que quería cambio, todo lo contrario, hacía todo lo posible para que las cosas continuaran igual.

El mundo es mucho más complicado de lo que pensábamos- le comentas a tu vecino en una cola en el banco para retirar algún dinero en efectivo y poder ir hacer la cola para comprar los huevos, resulta que ahora lo que se estila es negociar las salidas a los problemas, por más complicados que sean, no hay nada que una buena conversación no pueda arreglar, y eso lo dicen los europeos que pudieron arreglar sus diferencias negociando y no con guerras, a ellos no tuvieron que invadirlos, sólo se sentaron con Hitler hablaron, y todo arreglado.
Te enteras en la tarde que tu hijo se va con su familia para Colombia, que ya no aguanta la “pelazón”, está sin trabajo y su esposa fue víctima de un secuestro exprés en el centro comercial, tuvo que pedir prestado para pagar y que la soltaran, aparece de pronto, te trae un pan dulce y un litro de leche, mueve una silla del comedor y se sienta delante de ti.
-Mi hijo no sabe ni hablar sino pura groserías, si tu nieto, el malandro ese, que preñó a la novia- te confiesa entre sollozos- el mismo que fuimos a buscarlo a los tribunales para que nos lo entregaran en régimen de presentación, ahora lo están buscando unos policías, las FAES… lo tuve que enviar a Rubio para que nos espere por allá… viejo, esta vaina se jodió, el país se fue para el carajo…
Y te lo dice a ti, que no sabes cómo vas a comprar la comida de mañana, ni la del día siguiente… pero está ese muchacho, Juan Guaidó, ese si sabe lo que está haciendo y además es un valiente… Desvías la conversación hablándole del nuevo líder y le dices a tu hijo
- Figúrate, en sólo siete meses logró hacer lo que hizo, conseguir todo ese apoyo internacional, logró movilizar ese gentío a las calles, si yo estuviera en mejores condiciones estaría marchando con él… la verdad que no entiendo a esa gente que lo critica, que le dice cosas tan desagradable como que está colaborando con el gobierno de Maduro, por Dios.
-Pero no hace nada papá- te dice tu hijo olvidándose del suyo por un instante-…puro prometer, como si tuviéramos todo el tiempo del mundo, lo primero que dijo era que iba a acabar con la usurpación… ¿Qué ha hecho para lograrlo? ¿Sentarse a negociar con él? ¿Que los otros países presionen e impongan más sanciones?...  ahora, que se las quiten para poder llegar a acuerdos, ni siquiera a nombrado gobierno… yo no puedo esperar, ni mi familia… ni tú.
-Hijo, no te metas con Guaidó… si no fuera por él ya estuviéramos invadidos por ejércitos extranjeros, el país estuviera bombardeado, destruido como se ve en las películas de guerra, mucha gente estuviera muerta, las ciudades en ruinas y a oscuras, comiéndonos unos a otros…
-Pero viejo… ¿Qué crees que estamos viviendo?, ninguna ciudad en Venezuela funciona, todos es un desorden… hay gente en este instante que no tiene que comer, que no tiene una aspirina para aliviarse un dolor de cabeza, ni digamos de algo más grave, un cáncer, una diabetes… mira, ese gentío que tú dices el hombre arrastra son todos unos desesperados, gente que ya no puede más, se va a los sitios donde más se sufre y los reúne para darles esperanza, les habla de su dolor, llora con ellos, pero luego regresa para Caracas y se llena la boca diciendo que el país entero está con él, ¿Y qué hace? Irse a Noruega o a Barbados a tratar de convencerlos de que se vayan a rumbear a otro lado, que si los perdona, que si se pueden quedar e ir a elecciones… la ruta más fácil, la más larga, la que menos costos tiene para él… ese es otro traficante de la miseria humana, papá.
-No te confundas hijo, no le eches la culpa al único que está trabajando y luchando por este país, Venezuela está como está por culpa de los chavistas, no de Guaidó- le corriges a tu hijo- estas nuevas generaciones no entienden de unidad… debemos todos apoyar a Guaidó como un solo hombre  ¿qué sentido tiene debilitarlo?
-A Guaidó lo puso allí la misma gente que quiere seguir con este bochinche, el no apareció de la nada, a él lo pusieron allí los socios de los chavistas, todos esos políticos corruptos que quieren seguir robando y…
-Ya deja de decir tonterías, eso es lo que pasa con éste país, los más confundidos con los que más chillan, los que se quieren ir, los que no aguantan esta mecha…además déjame decirte, con ese Plan País que tiene saldremos de abajo en un suspiro, todo está pensado hasta el último detalle, el petróleo volverá a ser de los venezolanos, tendremos un gobierno que se ocupe de la gente, que haga justicia social, que reparta la renta petrolera con equidad, con todos esos muchachos y muchachas, gente joven y responsable que jamás se venderían por un sucio dólar… mira hijo, el que piense que lo pueda hacer mejor que Guaidó que lo haga, que convoque a la gente para que lo siga y que le eche pichón.
-Mientras el chavismo siga en el poder viejo, ni el presidente Trump podría gobernar Venezuela, y si alguien me diera aunque sea un poquito de esos sucios dólares me iría a Colombia en avión y no en autobús… mira papá, siento decirte que Guaidó no es el superhombre que dicen que es, si hubiera querido salir de Maduro y los cubanos, ya hace tiempo estuviera trabajando con los gringos en otras estrategias mucho más contundentes… pero sentarse a negociar…
-Vete, huye, el país no te necesita, pero no regresen cuando las cosas cambien para mejor… porque con Guaidó estoy seguro volveremos a ser como la Venezuela en los tiempos de Acción Democrática y Copey, porque sólo en la unidad es posible el milagro…
-Mejor me voy papá, écheme la bendición… lo llamo desde Bogotá y le mando sus medicinas para la tensión y los ansiolíticos… y ojalá Guaidó haga algo… y rápido.

Cuando su hijo se fue, el viejo se sentó en su poltrona en el medio de una sala vacía y destartalada, lo único que guindaba de la pared era la foto que Ana había colgado de ese joven político, que le había guiñado el ojo una vez, cuando pasaba bajo su ventana caminando, con un río de gente detrás suyo… él sabía que era la esperanza de los demócratas como él, y nadie, nadie, tenía derecho de quitársela, de pronto la nevera vacía enmudeció, la luz de la entrada se apagó, otro corte de luz.  -   saulgodoy@gmail.com





sábado, 20 de julio de 2019

La memoria colectiva y la historia



Marx fue el primero en denunciar que las grandes narrativas de la historia, esa secuencia lineal de los eventos del pasado y su posterior análisis y apreciación sobre la evolución humana, son instrumentos de poder, tradiciones manipuladas y prácticas constreñidas a intereses muy específicos en las distintas sociedades. No fue sino hasta el principio del siglo XX que, gracias a la obra del historiador  Maurice Halbwachs sobre la memoria colectiva, que los historiadores pudieron disponer de otro punto de vista sobre el pasado, que de alguna manera los desligaba de aquella otra manera de hacer historia a favor de los grupos dominantes.
Con la memoria colectiva era posible incorporar a los estudios del pasado una serie de aspectos subjetivos, culturales y políticos, entre ellos, conmemoraciones y fiestas de la comunidad, algunas autobiografías de personajes secundarios, exhibiciones de objetos históricos regionales, banderas, himnos, monumentos que, hasta el momento, habían escapado de la atención de los historiadores y que, de alguna manera, enriquecían, complementaban, incluso, cambiaban el orden,  el sentido y la importancia de los eventos registrados por la historia oficial.
Uno de los aspectos fundamentales de la memoria colectiva era la especial relación que tendía entre el pasado y el presente; con la historia, la relación se hacía distante e impersonal, con la memoria, los eventos del pasado, algunos muy antiguos, se hacían parte del presente de una manera vivencial y participativa.
De acuerdo al estudio de la profesora brasileña Myrian Sepúlveda Santos, de la Universidad Estadal de Río de Janeiro, titulado: Memory and Narrative in Social Theory, the contributions of Jacques Derrida and Walter Benjamin (2001), tanto Derrida, el padre del llamado movimiento deconstructivista, y Benjamin, uno de los fundadores dilectos de la famosa Escuela de Fráncfort, ambos marxistas irredentos, nos presentan interesantes perspectivas sobre la memoria y la historia, a las que vamos a prestar atención.
Derrida desarrolla todo un sistema ecológico de la memoria, donde cohabitan el mnēmē, que es la simple evocación del pasado, y la anamnēsis que es la reproducción activa del pasado; éstas son categorías determinadas por Aristóteles, son dos procesos que interactúan de diferente manera en el tiempo; el primero requiere de un proceso continuo de aprendizaje, el segundo consiste en retirar del pasado un aspecto y representarlo en el presente; son dos formas de manejar el tiempo distintas.
Cada vez que traemos a la memoria un acto del pasado, lo estamos recreando de nuevo, lo estamos reestrenando en un acto de repetición, pero no es el pasado como era, sino el pasado como es hoy, en el momento, hay allí un juego de conocimiento histórico y libertad inflexible; Derrida lee el poema de Hölderlin, Mnemosyne, y se da cuenta de que los objetos de la memoria, aquello que recordamos, por ejemplo, un deudo, ya no existe sino en nosotros, nunca podremos recobrar ese objeto, pero su memoria existe en el presente.
Derrida observa un fenómeno muy particular de la memoria, y es que trabaja en un movimiento continuo sobre memorias de… siempre referidas a otros sucesos, eventos o personajes, nunca como memorias de sí misma, con lo que la memoria no puede identificar dos momentos diferentes de tiempo, para la memoria no hay pasado independiente del presente, ni presente que no dependa del pasado; piénselo por un momento y se dará cuenta de que no es un trabalenguas y, bajo esta premisa, es que se atrevió a señalar un error en el sistema filosófico de Hegel, quien decía en su Encyclopedia que entre pensamiento y realidad había una relación dialéctica, esa dialéctica no existe, porque Hegel pretende independizar reminiscencia, que es la interiorización de las experiencias vividas, de lo que es memorización, es decir de la memoria refractiva; no son distintas, dice Derrida, son una sola… y creo que tiene razón.
La profesora Sepúlveda Santos nos refiere de Derrida lo siguiente:

En lo que respecta a la memoria, es posible decir que lo mismo que un texto no puede liberarse del orden del nombre, texto o narrativa. La memoria, como un acto de ser, se circunscribe a rastros o sobrevivencias de un pasado, que marca cada inscripción que sucede. No tiene una existencia concreta en si misma y siempre es contigua al acto de ser narrada. Tenemos la ilusión de que la memoria tiene duración, pero la legitimación de la memoria se encuentra en el acto narrativo en sí. Tenemos sólo la ilusión de que la memoria, como la narrativa, sostiene una continuidad. En resumen, nosotros no hacemos historias de nuestras memorias, porque las memorias sólo existen dentro de nuestras narrativas.

El estudio de la profesora se explaya en otras consideraciones en referencia con las ideas de Freud sobre su instinto de la muerte, y la extraña opinión de Derrida de que la muerte nunca es definitiva (y en esto la memoria juega un papel). Los que tengan interés en explorar las ideas de Derrida sobre la memoria, no pueden dejar de leer su obra Mémoires pour Paul de Man, 1988, que reúne una serie de conferencias sobre la memoria, dedicadas a su amigo Paul de Man tras su lamentable muerte, en febrero de 1984.
Marcel Proust, el magnífico escritor francés, sostiene que hay dos tipos de memorias, la voluntaria y la involuntaria, y a ellas dedica su atención el filósofo berlinés Walter Benjamin, en su obra Sobre algunos motivos en Baudelaire; Benjamin analiza esta memoria binaria de Proust, la voluntaria es la que está al servicio del intelecto, y nos sirve para conservar el pasado, para crear el pasado en el presente y, por lo tanto, para crear el presente. La memoria involuntaria es la que corresponde a las evocaciones; para Benjamin es la se requiere para transmitir experiencias dentro de las tradiciones, no se ocupa del evento sino de su significación.
Como bien lo apunta la profesora Sepúlveda Santos, la obra de Benjamin es no sólo fragmentada y de una gran complejidad, sino de temáticas tan diversas y de estilos oscilantes entre lo simbólico y lo alegórico; como muchos de los jóvenes filósofos de su época, arremetieron contra los sistemas kantianos y hegelianos, pero en ese tortuoso camino hay verdaderas joyas del pensamiento moderno, entre las que destaca sus tesis sobre la esencia del lenguaje que surge justo cuando discutía con su amigo Gershom Scholem, asuntos teológicos de la religión que ambos estudiaron a fondo, el judaísmo.
Construyó una relación tan estrecha entre vida y lenguaje, que llegó a desarrollar el concepto del ser como lenguaje, una entidad mental que necesitaba del lenguaje para expresarse, aunque el lenguaje no fuera capaz de explicar en su totalidad al ser mental; esta disociación creaba la imposibilidad de llegar al verdadero conocimiento, lo que hacía que la distancia que separaba a Dios del hombre se hiciera insalvable y obligaba al hombre a enfrentar eso que lo hacía un ser incompleto.
Benjamin fue un estudioso de las teorías de Freud, sobre todo las que tenían que ver con la relación de memoria y consciencia; para nuestro filósofo, la modernidad implicaba una serie de situaciones límites, muchas de ellas nos llegan como traumas; creía que existe una sobrecarga de estímulos que es muy difícil de manejar y dejan esas cicatrices, sus famosos rastros de memoria.
Su crítica de la tesis de Proust sobre la memoria involuntaria, esa evocación de tiempos pasados de la que hablaba, además de verla como excepcional, hacía casi imposible revivir las experiencias a través del tiempo, porque eran estructuras irrepetibles; en su lugar, Benjamin creía que nos llegaban imágenes oníricas, fantasmales, en vez de interpretaciones o explicaciones del pasado; en sus propias palabras, “una imagen en la que el entonces y el ahora se juntan en una constelación, como un relámpago de luz”.
De esta manera- nos dice la profesora brasilera- la memoria, como una representación colectiva, resultó demolida, como otro mito de la modernidad.
El ensayo de Sepúlveda Santos, les advierto, es mucho más denso, extenso y complejo de lo que esta breve reseña ha intentado describir; el original lo recomendamos, está muy bien escrito y la investigadora de Río domina, como le da la gana, las últimas teorías sociales… si se atreven, se consigue en internet.     -    saulgodoy@gmail.com




viernes, 19 de julio de 2019

La civilidad, ¿Costumbre en extinción?




Se califica aquí de BRUTOS a los hombres incultos: no se hace la distinción por humillarlos. BRUTO, se toma en el caso presente, por tosco…sin pulimento- y; efectivamente, es bruto, o está en BRUTO para la sociedad, el hombre que nada hace por ella… el que emplea toda su razón en satisfacer sus necesidades o caprichos. Hay entre los individuos de esta especie de hombres, dos variedades muy abundantes, aún en los países donde se prodiga la instrucción… la de los brutos incómodos y de los insolentes: por más paciencia que se quiera tener con los primeros, siempre fastidian- por mas desprecios que se hagan a los segundos, siempre se entrometen y se atreven.

Luces y Virtudes Sociales, Simón Rodríguez, Chile, 1834

Ser civilizado es una virtud, nos separa de los brutos, de quienes no son civilizados y que se destacan por ser rudos, groseros, básicos, en sus maneras y su forma de expresión, que dicen mucho de esa falta de respeto, de reconocimiento del otro como un ser humano, como un igual en términos de ciudadanía, por supuesto habla de una ausencia de educación y tacto, que en condiciones normales la sola presencia de personas de comportamientos antisociales provocaría una repulsa general.
Este tipo de individuos sin educación y de comportamiento irregular por su sola presencia, provoca miedo en la comunidad de ciudadanos, el ser incivilizado es casi como una amenaza y causa rechazo por parte de quienes sí son civilizados, que por lo general es una amplia porción de los ciudadanos que sí han tenido una educación y se les ha inculcado las buenas maneras, porque vienen de familias que han asimilado las costumbres y los códigos sociales en su relación con su entorno y de los diferentes grupos sociales de las que son parte.
La civilidad se aprende con el trato con las demás personas, a saludarlas con respeto, a no interrumpirlas cuando hablan, a no levantarles la voz ni comportarse con agresividad, a no violarles su espacio personal ni tocarlas sin su consentimiento, a no usar malas palabras, a disculparse si hacen algo impropio, esto puede irse complicando a medida que las relaciones se hacen más variadas y complejas; hay reglas básicas de educación que exigen de la persona levantarse de su asiento cuando entra una dama, la de despedirse de cada persona del grupo, la de presentarse diciendo su nombre y tratando de retener el nombre de la persona que se conoce, la de ceder su asiento a personas mayores de edad o si se trata de una mujer, a no reír estrepitosamente, ni hablar con la boca llena.
Son tantos los detalles y las normas de buena conducta que solo es posible irlas aprendiendo con la observación y la práctica de las mismas, lo importante es entender que con la civilidad se hace posible una mejor relación humana, entre otras cosas porque facilita la comunicación y el intercambio de ideas, pareceres y hasta sentimientos, y todo empieza con una buena presentación, con estar correctamente vestido para la ocasión, limpio, sin compartir olores ofensivos ni dar rienda suelta a una serie de sonidos corporales que incomodan, pues se supone deben ser resueltos en estricta privacidad.
Se puede ir desde lo más básico a lo más complejo, por ejemplo, jamás asistir a una reunión social borracho, hasta no utilizar expresiones hirientes y burlas soterradas en las conversaciones de sobre mesa, las personas se reúnen para ciertos objetivos concretos, una reunión social es muy distinta a una de negocios, aunque ambas pueden coexistir, de hecho, es de lo más común cuando se sabe cómo hacerlo, la experiencia y el rose social da la suficiente experiencia como para determinar si la oportunidad se puede aprovechar; hay que aprender a identificar quien es la persona con autoridad en un grupo, quien dirige la reunión, su trato no es igual al de los demás y esto es importante tanto en un tribunal de justicia como en un restaurant.
Hay una palabra clave en todo este asunto de la civilidad y se llama decoro, que para no desgastarme explicándolo, les doy su definición del diccionario:

Decoro (del lat. decorum, las conveniencias) m. Honor, consideración o respeto que se debe a una persona. // Circunspección, seriedad. // Recato, decencia, honestidad. // Honra, estimación. // lit . Correspondencia entre la condición de un personaje y las acciones y discursos que se le atribuyen. // loc . Guardar el decoro. Actuar honestamente o acorde a su condición social. // Guardar el decoro a una persona o cosa. Corresponder adecuadamente a su estimación o a su merecimiento

El decoro es importante para estar a la medida de las circunstancias, es de esos conceptos difíciles de entender pero que resultan importantes para no estar “fuera de lugar”, en caso de no entender la noción valga el consejo, cuando no sabe de que se trata o como responder, actúe como las demás personas lo hacen y si está muy confundido, es preferible pasar inadvertido manteniendo un bajo perfil, pero si todavía se ve obligado actuar, hágalo de acuerdo a su sentir, mientras no implique un escándalo ni llamar la atención.
Todos pertenecemos a grupos naturales de los que venimos, en estos grupos hay reglas de conductas la mayor parte de ellas no declaradas, no convertidas en normas escritas pero que igual se exigen y las personas las cumplen, en el vecindario, en la universidad, entre profesionales en una empresa, en los clubes y en espacios públicos, hay comportamientos que son aceptables y otros que son rechazados, el que quiera llevársela bien en esos ambientes debe proceder de acuerdo a estas normas, hacer lo contrario es un comportamiento que será visto como hostil y ofensivo y de seguro conllevará una sanción, que puede ir desde un desalojo violento del lugar, hasta un reclamo airado exigiendo conservar las formas.
En cualquier caso, las personas con poca o ninguna educación son fácilmente identificables como no pertenecientes al grupo, aún en un espacio público andar desnudo es algo que ofende a muchos usuarios y las expresiones de rechazo no se hacen esperar, aún en lugares donde no se espera mucho decoro, por ejemplo en una cárcel, los detenidos tienen normas y las respetan, y quien las viola paga por ello, esto es así, porque no importa el grupo, siempre hay autoridades, liderazgos, maneras, usos y hasta ritos que deben ser seguidos.
Por lo general quienes se comportan fuera de lugar, sin importarles la reacción de las personas que comparte ciertos espacios, lo hacen usualmente para comunicar su desprecio, para insultar, para incomodar a esas personas, son agresiones pensadas y actuadas a voluntad y que tienen un fin, porque la mayoría de las malas maneras que se producen por desconocimiento lo que provocan es risa, asombro, cuando menos desprecio, y como se fuera una espina en un dedo, el grupo social se activa defendiéndose hasta expulsar el elemento extraño y retomar la normalidad.
Pero en civilidad y con buen trato las relaciones fluyen, se dan acuerdos, se comunican necesidades y comparten gustos, se logran intercambios de información, es importante estar consciente que estas nomas de civilidad pueden cambiar, evolucionan o degeneran con el tiempo, se enriquecen y se hacen complejas, o por el contrario se simplifican, lo que es una mala señal sobre la fortaleza del grupo y su identidad.
Es común que las personas por estar en compañía de amigos, conocidos o familiares relajen sus conductas cívicas permitiéndose algunas “libertades” o deberes en base a una confianza ganada en el tiempo, esto es un error, si bien entre relacionados y en un ambiente relajado algunas normas de conducta pueden ser dispensadas, hay un núcleo fuerte de modales que jamás deben ser sacrificados pues se correría el peligro de ser mal entendidos o dar un mal ejemplo, quedando expuesto a pasar como un falta de respeto, o alguien a quien no le importa su grupo al querer imponer su gusto, opinión o modales por encima de los otros.
Sucede a menudo en algunas redes sociales donde sus miembros intercambian pornografía, o mensajes y consignas religiosas haciendo proselitismo sin importarle los escrúpulos y gustos de los demás participantes, o chistes y comentarios de mal gusto que pudieran herir susceptibilidades de otros usuarios, y es importante recordar que el comportamiento cívico lo que busca es precisamente la concordia por medio del respeto.
¿Qué en realidad significa ser civilizado? En primer lugar recordemos que nuestros buenos modales son nuestra carta de presentación con personas extrañas, o también, nuestra red de seguridad; es la manera como demostramos que somos respetuosos con los demás, que estamos dispuestos a asumir reglas y que nuestra intención es pacífica y no vamos a atentar en contra del bienestar del grupo, se puede considerar como una manera de hacer política, en el sentido de que es nuestro primer paso para influir sobre los demás y permitir que ellos nos influyan.
Como bien dice el sociólogo norteamericano Edward Shils “Necesitamos que las personas sean decentes entre ellas si es que la vida social va a funcionar eficientemente y con un mínimo de conflicto y choques”.
La política ha sido siempre uno de los campos más conflictivos entre las personas con diferentes ideologías y lealtades, y aún en los países considerados más desarrollados y civilizados, en sus propios parlamentos hemos vistos esas lamentables escenas de contrarios dándose trompadas delante de las cámaras, o representantes de un partido levantándose de sus asientos y dejando al orador hablando solo, o grupos de intelectuales descalificando a los opositores, o peor todavía, grupos de adeptos atacando a políticos e hiriéndolos.
En Venezuela hemos tenido la mala suerte de tener como gobierno a un grupo de revolucionarios de extrema izquierda que con toda la intención de destruir el orden establecido, se han dedicado a demoler los usos y costumbres republicanas, con el propósito de introducir maneras de ser “populares” donde no hay consideraciones a la civilidad, ya que son considerada formas de alienación y de dominación imperialista, reminiscencias colonialistas que tienen que ser desplazadas, y en su lugar, sustituidas por fórmulas igualitarias y comunitarias donde las relaciones que privan son las partidistas.
Todas las figuras públicas que antes servían de modelo para los ciudadanos, en especial el de Presidente de la República se han degradado hasta en la manera como hablan y se dirigen a sus seguidores, cambiaron las formulas del buen trato social, y ahora parecen una pandilla o cuando mucho alguna unidad de batalla de orden militar, en estos veinte años de chavismo todo ese inmenso capital social acumulado en el país producto de sus buenas maneras y costumbres, han sido sustituidos por crudas expresiones de sometimiento y explotación, por odio social y vulgaridad, lo que ha provocado un incremento en la violencia social.
La falta de buenas costumbres, de educación, del trato civilizado, lo que hace es generar suspicacia y sospecha, lo que a su vez hace imposible que ese capital social, que se valora en términos de confianza, estabilidad y predictibilidad en el comportamiento de las personas e instituciones, sea imposible de acumular y transmitir entre las generaciones.
George Washington, quien llegara a ser el primer presidente de los EEUU, cuando contaba 16 años en 1748 cuando copió, en un ejercicio de caligrafía, un antiguo panfleto que produjeron los jesuitas franceses sobre reglas de etiqueta que se titulaba Reglas de Civilidad & Comportamiento Decente Haciendo Compañía y Durante Conversaciones entre Adultos, esta copia nunca lo abandonó y de hecho, le dio muy buen uso durante toda su vida, no solo guiando su comportamiento personal, sino haciéndolo a publicar y repartiéndolo entre sus oficiales y tropa.
Para esa generación de hombres en este lado del mundo, la formación del carácter en la civilidad era de suma importancia, y entre ellos incluyo a Simón Rodríguez y al mismo Simón Bolívar, quien tenía por costumbre, reseñada por quienes le conocieron, durante sus campañas militares, comer con la tropa para enseñarles las buenas maneras en la mesa y la importancia de un trato cortés con las personas; el panfleto de Washington de 110 reglas del comportamiento terminaba con esta: “Esfuércese por tener siempre vivo en su pecho esa chispa de ese fuego celestial que se llama consciencia”.   -    saulgodoy@gmail.com



jueves, 18 de julio de 2019

El mundo irreal de la izquierda venezolana



El pragmatista norteamericano Edward C. Moore señaló en su libro que estudiaba a los fundadores de esta escuela del pensamiento, El Pragmatismo Norteamericano: Peirce, James, y Dewey (1961) lo siguiente: “Todo conocimiento se constituye en forma de conceptos. Si estos conceptos corresponden a algo que se encuentren en la realidad, son reales, y el conocimiento humano se funda en hechos; si no se corresponde en nada con lo que se encuentre en la realidad, no son reales y el conocimiento humano está compuesto de puros inventos de su propia imaginación.”
Una de las formas que el hombre ha encontrado para verificar si el conocimiento es real o no, ha sido su eficacia, si funciona o no en el mundo, si es útil, si el mismo puede ser apropiado de manera universal; Ayn Rand acostumbraba a decir que la manera más contundente de empezar a validar la eficacia de los conceptos era revisando su origen, y ella lo hacía preguntándose muy cartesianamente ¿La existencia existe? Y afirmaba: “La existencia existe, y el hecho de aprehender esta afirmación implican dos axiomas corolarios: que existe algo que uno percibe y que uno existe poseyendo conciencia, siendo la conciencia la facultad de percibir aquello que existe.”
En el siglo XVII los últimos vestigios de la Edad Media en occidente desaparecían mientras se imponían los nuevos valores; la razón y la ciencia permeaban poco a poco en las sociedades mientras que la fe y la autoridad retrocedía, una visión del mundo mucho más naturalista y optimista dieron pie para el desarrollo de la libertad individual y su lucha por conseguir la felicidad, cosa que inspiró a muchas revoluciones que vendrían posteriormente, pero paralelamente empezaron a surgir grupos comunitarios que preservaban estilos de vida colectivistas.
Para el filósofo Stephen Hicks, fue en el siglo XIX que se dan la conjunción del Romanticismo y el movimiento de la anti ilustración, sobre todo con las ideas propugnadas por Rousseau e Emmanuel Kant, que tienden al rescate de las ideas que retoman los valores de la autoridad de las viejas instituciones, entre ellas la Iglesia y el Estado, y que exigen de los hombres el respeto a los deberes y los vínculos con sus comunidades.
En esta lucha en contra de la razón, el escepticismo termina por imponerse y en Europa se produce una escisión entre la filosofía Continental y la del mundo Angloparlante, siendo esta última donde predomina la filosofía analítica frente al dominio casi absoluto de la filosofía antinacionalista liderada por figuras como Nietzsche, Heidegger, Sartre, entre otros, produciéndose a su vez un fenómeno muy extraño, perdura en las universidades y laboratorios experimentales, como si fueran compartimientos aislados, el método científico, se avanza en términos de nuevas tecnologías y descubrimientos fundamentales en el mundo material con grandes logros, utilizando la verificación, el método experimental, pero en el mundo académico e intelectual predomina por mucho el relativismo, el misticismo, las creencias religiosas.
El socialismo utópico se consolida con las ideas de Marx, que las hace aparecer como mucho más respetables por el carácter “científico” que pretende, tanto en lo histórico como en lo económico, el marxismo dibuja una estructura de pensamiento racional, y aunque su creador es un ateo convencido y militante, sus doctrinas aspiran a un acto de fe muy parecido al de las religiones, sobre todo en cuanto a las profecía que formula sobre la dictadura del proletariado y el advenimiento de una sociedad sin clases, sin gobierno y funcionando por la solidaridad y la igualdad de todos los hombres.
Y aunque fue el modernismo, no el socialismo, el que prometía la libertad del hombre de sus ataduras de regímenes autoritarios, de liberarlos de los dogmas, de cortar sus cadenas como vasallos de instituciones retrógradas como el de señores feudales, el socialismo se arroga “liberar” a las personas del yugo de la razón, de las leyes de la naturaleza, de la asfixiante realidad.
Nos dice Hicks en su libro, Explicando el Posmodernismo, la crisis del socialismo (2014) lo siguiente:
Los escritos de Rousseau eran la Biblia de los líderes jacobinos de la Revolución Francesa, asimilados por muchos de los esperanzados revolucionarios rusos de finales del siglo diecinueve, e influyentes sobre los socialistas más agrarios del siglo veinte en China y Camboya. En el mundo teórico del socialismo académico, la versión de Rousseau del colectivismo fue eclipsada por la versión de Marx, durante la mayor parte del siglo diecinueve y bastante del siglo veinte.

Todo esto tiene una explicación, el socialismo europeo y sus versiones americanas, a medida que la realidad fue desenmascarando sus propuestas utópicas, que sus ideales sobre la naturaleza humana, fraternidad, igualdad y libertad se fueron convirtiendo en exigencias de carácter policial (yo, al igual que otros muchos, creemos que el ser humano es esencialmente egoísta, advirtiendo que el egoísmo no es malo, que la individualidad reporta muchos beneficios, y que comparado con el colectivismo, le lleva una ventaja enorme en cuanto al desarrollo humano), cuando esos regímenes se vieron obligados a recurrir a la fuerza para imponer la fraternidad, la igualdad y la libertad, aquel ideario dejó de ser liberal y se transformó en puro fascismo.
En el caso venezolano, nunca aprendimos la lección, aunque Rómulo Betancourt se dio cuenta del fracaso del comunismo nunca pudo despegarse ni del ideario socialista ni de las formas bolcheviques de organización política, y como los socialistas son unos maestros en el arte del mimetismo, empezaron a llamar a sus proyectos políticos, democráticos.
En la serie de artículos del investigador Bernandino Herrera León titulado El Fracaso del Socialismo, nos dice cuando se refiere al socialismo democrático:

                       La versión soviética o leninista del socialismo nunca fue fácil de digerir para los intelectuales y activistas políticos en el resto del mundo. La corriente socialdemócrata fundada por Eduard Berstein, a fines de siglo XIX, se presentaba como una variante alternativa, y por ello, se fue fortaleciendo a medida que las noticias del exterminio soviético y las purgas de profesores, escritores e intelectuales se filtraban riesgosas hendijas de la férrea y mortal censura bolchevique. Muchos partidos y movimientos comenzaron a plantearse otras rutas para alcanzar el anhelado socialismo. Pronto, el modelo socialdemócrata de Berstein se fue bifurcando en dos grandes corrientes, aunque ambas conservaron el ideario fundacional, según la cual era posible la coexistencia entre socialismo y democracia. Idea conocida, desde la década de 1920, como “socialismo democrático”. Una corriente se mantuvo en el socialismo clásico. Postulaba que el ideario socialista evolucionaría en el interior del “capitalismo” hasta lograr integrar culturalmente a toda la sociedad. Es decir, hasta que toda la sociedad se convirtiera en socialista, momento a partir del cual surgiría, definitivamente, la nueva sociedad. Otra corriente, que hoy conocemos como socialdemócrata, propuso, en cambio, que el socialismo podía cohabitar dentro del “capitalismo”, concediendo libertades económicas relativas, y coexistencia de empresas privadas con empresas del Estado socialista. En otras palabras, concebían viable construir el socialismo en una economía de mercado. Ambas corrientes coincidían en que modelo el socialismo sería posible mediante el sufragio universal. Y ambas postulaban rescatar el rostro humano y justiciero del socialismo, oponiéndose, cada vez más frontalmente, al estilo dictatorial soviético, y luego el modelo chino.

Pero existía el modelo cubano, el castrocomunismo, un socialismo reencauchado en Latinoamérica con una serie de agregados endógenos, salpimentado con mucho cristianismo primitivo, tesis anticolonialistas, antiimperialistas, fervor nacionalista, inclusión de las minorías, culto a las etnias originarias… y lo transformaron en un relato para la liberación, y durante muchos años estuvieron los políticos, los académicos e intelectuales comiendo de la mano de aquel monstruo con apariencia de humanista.
Pero siguieron los fracasos, aumentó la pobreza y la violencia, se perdieron los intentos por obtener realmente democracias en el continente, aunque algunos lograron escapar del lazo, a Venezuela, que se había soltado, la volvieron a capturar, entre otras cosas porque el socialismo seguía vivo y ardiendo en algunas mentes febriles.
Guaidó, el candidato del socialismo democrático y su corte de intelectuales izquierdistas, de escritores que pretenden contar con la verdad absoluta, con la aprehensión de la realidad “real”, con esa manera extraña de ser políticamente correcto con el chavismo y sus socios, es el producto final de una evolución que tiene décadas perfeccionándose, de allí su discurso ricos en efectos retóricos como “si pero no” diciendo una cosa y haciendo otra, eso le encanta a su público, el pacifismo a ultranza, amelcochado de socialismo paternalista, de machismo presidencialista, empapado del más puro colaboracionismo, de ese que negocia con el asesino de cuantos tiros te va a matar, o a quien de tu familia se le negará la atención médica, la decisión de Sofía revivida.
No me extraña para nada que los escritores que han publicado una carta tipo “yo acuso”, vamos a colgarlos,  en contra de los llamados despectivamente “guerreros del teclado” pertenezcan todos al mundo del espectáculo, vienen de los escenarios, de la televisión, radio, de los medios impresos, figuras consagradas en esa hoguera de las vanidades que son los medios de comunicación de masa, algunos han cosechado grandes éxitos en el circuito de conferencistas que ya nace en el país, otros son destacados novelistas con premios y reconocimientos bajo el brazo, editores de valía, todos personas inteligentes, todos “influencers” prestados a la causa de un diputado de la Asamblea Nacional, convertido por la maquinaria de propaganda de los socialistas desempleados que quisieran volver a ser gobierno, en la esperanza nacional.
Pero se fueron de bruces, se dejaron embaucar con las intrigas de los más “rojos” de su grupo, y decidieron acometerla en contra de unos desagradables opositores radicales, utilizando una de las armas más letales entre los marxistas, el temido comunicado público con los abajo firmante.
Un “lumpen” de escritores que se dicen libres e independientes han sido identificados como la causa de infelicidad del joven Guaidó, y a su pedido, sus escritores marcharon con antorchas y tridentes, machetes, brea y sacos de plumas para darles su merecido,  estos “otros” escritorcillos fueron acusados de vociferantes mentirosos, manipuladores, conspiradores, ellos no son como ustedes, quienes ya tienen un Emperator por quien batirse en la arena del circo, que ya cuentan con una certeza del paraíso que viene, que no se lo van a dejar robar, y menos por unos intelectuales de poca monta, tarifados del régimen.
Pero ellos, Ah…esos demócratas socialistas, tan puros y lozanos, que quieren acabar con el sufrimiento generalizado de los venezolanos negociando con nuestros asesinos, porque negociar es el acto más civilizado y el único que un demócrata pudiera permitirse, estos escritores si son realistas, los únicos que pueden ver la verdad de la situación que nos consume, y de nuevo, con sus estilizados movimientos y su criptica manera de hablar, tienen la llave de nuestra liberación, no opinemos, no acusemos, no argumentemos, nada de lo que digamos en contra de Guaidó y su entorno es verdad, son fabricaciones mal intencionadas.
Un político realista como Guaidó jamás desaprovecharía una oportunidad de vivir un día más, no importa las circunstancias, si puede conseguir de su enemigo, quien cuenta con una fuerza superior, que le permita seguir viviendo su ilusión, eso es ganancia, aquí el asunto no es moral; si la estrategia de la MUD-G4-FA-VP-Vaticano funciona, es probable que para dentro de diez años pueda, éste destacado líder de las nuevas generaciones, asumir como co-presidente de la República.
Es sin duda una estrategia a largo plazo, para ellos, lo fundamental es resistir sin llegar a la confrontación, la estrategia de Guaidó se basa en que los aliados del país apliquen algunas sanciones, pero suavemente, que levanten otras para no incomodar a Maduro y sus hordas, en algún momento en el futuro, el chavismo perderá sus fortalezas y entonces aceptará unas elecciones, tampoco importa el cómo, lo importante es que ceda, que les permita cohabitar como buenos vecinos y mantener la calle limpia para ambos.
Y los intelectuales con Guaidó enloquecieron ante la propuesta, les parece lo más sensato del mundo, lo más coherente, ir despacio y en puntillas, para no malhumorar al tirano, un día más es mejor que ninguno, para seguir disfrutando de la fama y la gloria… Sí, en algún momento las suertes cambiarán, y podremos rescatar el verdadero socialismo para todos; el problema son esos descerebrados “guerreros del teclado”, que a pesar de que son unos limpios, no tienen contactos, no tienen partidos como el de Primero Justicia o Voluntad Popular, ni lideres fotogénicos, ni siquiera cuentan con grupies como nosotros, pero además… son respondones, mal hablados y nadie los quiere. Nosotros, los verdaderos escritores con Guaidó, los que contamos con preseas, reconocimiento nacional e internacional, creemos que lo mejor es caerle a palos a esos bichitos radicales para que los chavistas vean que no somos sus enemigos ¿No sería bonito entregarle sus cabezas a Maduro fritas en aceite en un acto en cadena nacional? Por lo menos nos quitaríamos “la ladilla” de tener que leerlos en las redes sociales.  -   saulgodoy@gmail.com







miércoles, 17 de julio de 2019

Una novela filosófica



Desde hace algún tiempo he querido escribir una reseña sobre la novela de Bruce Duffy, El Mundo tal y como lo encontré (1987), pero demasiados compromisos lo impidieron, tuvo una gripe que interponerse en mis actividades para encontrar el tiempo y hacerlo, de modo que desde mi cama, abrigado hasta la cabeza, con un poco de fiebre, algo de tos y expectorando mucosidades, les escribo estas líneas.
Es sin duda una de las mejores novelas que he leído en los últimos tiempos, cosa extraña de decir para una primera novela, una Opera Prima que ha convertido a su autor en una celebridad y que lo ha obligado a llevar a cuesta el reto de superarse sin poder lograrlo, he allí la maldición de escribir un “best seller” en la primera entrega.
Cuando se publicó la novela Duffy era un hombre cercano a los sesenta años, un escritor entregado a su oficio pero sin un proyecto digno al que dedicar su talento, y lo encontró cuando leía sobre la vida y obra del filósofo de origen Vienés, Ludwig Wittgenstein, cuya perturbadora vida lo atrapó y no lo soltó hasta tener escrita una novela de cerca de 700 páginas, “un ladrillo” como decimos el argot de los lectores habituales, pero que se lee como un suspiro de lo bien escrita que está.
Es una obra que pertenece a ese difícil género de las biografías noveladas, y desde el primer capítulo se da uno cuenta del enorme trabajo de investigación que lo soporta, pero sobre todo de la fina pluma de Duffy tanto en el desarrollo de sus personajes como en los diálogos que se plantea, una obra en extremo compleja ya que se desarrolla sobre tres personajes principales, Ludwig, por supuesto, un ingeniero aeronáutico, con ínfulas de arquitecto y que terminó siendo uno de los más grandes filósofos del siglo XX, y dos de sus mentores y compañeros en la Universidad de Cambridge, el mercurial Bertrand Russell y el siempre ponderado G.E. Moore.
La novela nos transporta a la primera mitad del siglo XX, con sus dos Guerras Mundiales que casi destruyeron a Europa, en uno de los períodos más fértiles del pensamiento humano, a esa Viena de principio de siglo, quizás su mejor y más deslúmbrate momento, en el hogar de la familia Wittgenstein, una de las más ricas del imperio quizás con una fortuna tan grande como la de los Krupp, ambos magnates de las acerías más importantes del mundo (por cierto, uno de los actos más heroicos o locos de Ludwig, fue renunciar a ese fabuloso legado y vivir el resto de su vida en un recogimiento ascético casi como un monje).
La familia Wittgenstein que nos pinta Duffy era el perfecto manicomio para la clase más pudiente, regido por un padre dominante y controlador, un genio de las finanzas, con una cultura tan vasta como grande era su orgullo, que sin querer queriendo (usted decídalo luego de leer el libro) se llevó por delante a dos de sus brillantes hijos, quienes se suicidaron, ambos homosexuales como lo fue el mismo Ludwig.
Pero el centro de la novela se desarrolla en Inglaterra, en aquella universidad de Cambridge descrita con un detalle y una delicadeza como si Duffy hubiera estado allí, porque lo más sorprendente de la historia, es que el novelista nunca estuvo en Europa antes de escribir el libro, nada mal para un hombre nacido en Washington D.C., y que pasó buena parte de su juventud en lo más recóndito de Maryland, pues bien, de la misma manera que Shakespeare nunca conoció Roma pero escribió una de sus obras maestras sobre la vida de Cesar, algo parecido sucedió con Duffy, investigó a profundidad y a partir de de allí inventó, el resultado fue simplemente asombroso, creó un mundo y nos lo explicó tal como lo vio, asombrando a los que sí estuvieron allí, e incluso a los que conocieron a sus personajes.
Pero su vida era la literatura, él lo sabía y se preparó para ello, la estudió en la universidad y trató en lo posible de trabajar en algo cercano a su carrera como escritor, terminó siendo un exitoso escritor de discursos y comunicados para altos empresarios corporativos, y escribía artículos y piezas para revistas y periódicos, entre sus más famosas hay una en la que viajó a Afganistán para escribir sobre su experiencia en adquirir un misil Stringer en el mercado negro de armas de ese país.
Entre las muchas cosas que me dejó la lectura de esta novela está mi sostenida admiración por Russell, quien a pesar de ser un socialista irredento, fue un pensador de valía y me gustó entender, tal como lo pone Duffy, que no podía vivir sin las mujeres, sin estar involucrado sentimentalmente con ellas, era vital para su vida y de allí los escándalos en su vida privada con sus tantas esposas y amantes; a Moore, a quien apenas conocía por sus libros de lógica, a raíz de esta novela lo disfruto con otro cariz, Duffy lo hizo humano y cercano, sobre todo su bonhomía y sencillez
Apenas salió esta novela la escritora Joyce Carol Oates dijo que se trataba de una de las más ambiciosas primeras novelas escritas en la historia de la literatura, las críticas todas fueron favorables y Duffy fue reconocido con importantes distinciones como el premio Whiting y una beca Guggenheim, la famosa publicación del New York Times sobre crítica literaria, inmediatamente lo designó como un clásico de la literatura.
La buena noticia es que la leí en castellano, en una excelente traducción de Susana Constante para Ediciones B del Grupo Z, es un libro grande y costoso, aún en inglés no está disponible en ediciones populares aún, pero si se quiere dar un buen gusto con una buena novela, no busque más, pues El Mundo tal y como lo encontré, tiene todo que hace a una buena y gratificante lectura.
En cuanto a Bruce Duffy sigue peleando con el monstruo que creó, no ha podido superar su obra primogénita, 10 años después de la publicación de su obra maestra, publicó Por último vino el Huevo (1997), unas memorias de sus años de infancia en Maryland que nunca despegó, aunque fue bien recibida por la crítica por su humor negro, y en el 2011 publicó su más reciente novela, Disaster Was My God: A Novel of the Outlaw Life of Arthur Rimbaud, sobre la vida del joven poeta francés convertido en traficante de esclavos, esta vez Duffy hizo su investigación de campo en Etiopía, de donde trajo unas historias de terror en los parajes que Rimbaud recorrió cazando a sus negros para luego venderlos, la novela la tengo pedida pero no me ha llegado.
Espero les guste mi recomendación.   -    saulgodoy@gmail.com






martes, 16 de julio de 2019

El Foro en Caracas





El colonialismo no se conforma simplemente con imponer su dominio sobre el presente y el futuro  de un país dominado. El colonialismo no se satisface con mantener a un pueblo entre sus garras y  vaciar el cerebro del nativo de toda forma y contenido. Por una suerte de lógica perversa, se vuele al pasado del pueblo oprimido, lo distorsiona, lo desfigura y lo destruye.  

Frantz Fanon, Los Condenados de la  Tierra (1961)

Uno de los temas que debería estar en agenda para la reunión del Foro de Sao Paulo que se va a celebrar en Caracas entre el 25 y el 28 de este mes de julio, es el problema que representa Cuba como el nuevo centro hegemónico de colonialismo de izquierda tanto en Venezuela como en Colombia, México y Nicaragua, el imperialismo norteamericano se ha encargado de hacer obvio esta empresa neocolonial, que contradice en mucho las aspiraciones fundacionales del foro de brindarle a Latinoamérica no sólo un proyecto colectivo de liberación, de fortalecer la libre autodeterminación de los pueblos, sino la construcción de un Nuevo Hombre y la Patria Grande que soñó Simón Bolívar.
El panorama Latinoamericano es muy claro, el gobierno cubano ha avanzado en su ofensiva colonialista gracias a que gobiernos aliados socialistas han permitido que sus raíces interventoras horaden el orden interno de estas naciones, permitiendo que las avanzadas de médicos, entrenadores deportivos, asesores comerciales, enviados políticos, preparen el terreno para que sus pares rusos y chinos se apersonen y hagan el trabajo de desplazar en lo posible, los intereses comerciales norteamericanos y posicionar los de Eurasia en su lugar.
Esto viene por supuesto con el acompañamiento militar respectivo de maniobras conjuntas, compras de sistemas de armas, instalación de equipos para la guerra electrónica, construcción de fábricas para equipos bélicos, presencia de asesores militares, ayuda humanitaria, visitas de componentes de las distintas fuerzas armadas y un largo etc., lo están haciendo en este momento en Bolivia sin mucho escándalo, Rusia y China terminarán siendo los nuevos dueños del altiplano andino.
Pero el problema fundamental que enfrenta el Foro en Caracas, y que por supuesto, se discutirá a puertas cerradas y sin testigos, es el problema del financiamiento para la seguir extendiendo la revolución continental, un problema se liga con el otro.
Cuando el gobierno del presidente Trump decide estrangular conjuntamente las entradas petroleras de Venezuela y las turísticas de Cuba, pone en jaque el financiamiento de todo el proyecto hegemónico para Latinoamérica, lo que obliga a su vez a depender en gran medida de las actividades de narcotráfico, minería ilegal, trata de personas, la industria del secuestro y la extorsión, la explotación de recursos naturales ilícitos, que explica el repunte que se está dando en la región de estas actividades que comprometen gravemente la seguridad en los países que acogen a estos grupos irregulares, los hacen mucho más visibles y sujetos a medidas policiales y militares con mayor intensidad, pero lo más grave, es que este repunte de actividades ilícitas para conseguir dinero, pone en jaque los avances logrados por las negociaciones de paz y algunos de los acuerdos alcanzados por las políticas de pacificación (el caso de Colombia, por ejemplo).
Lamentablemente los cofres de guerra del Foro se encuentras vacíos, y el presidente Bolsonaro se ha ocupado de hacer difíciles las transacciones financieras de este submundo, entre otras cosas por la ola de corrupción que azotó a la organización luego de la caída de Lula, en el que varios dirigentes del Foro se involucraron en el robo de estos fondos para su beneficio personal, y por haberse cerrado el chorro de dinero que venían de proyectos tan exitosos como el de la Oderbrecht en Brasil, esa tupida red de corrupción en la Argentina de los Kirchner, de asignación de contratos y cobro de coimas al por mayor con obras e inversiones del estado, que dejaron un rastro de crímenes, presos y procesos judiciales, y por supuesto, la gallina de los huevos de oro, hoy venida a menos, la empresa estatal petrolera venezolana, PDVSA.
El dinero de las actividades ilícitas de los grupos subversivos no es suficiente para cubrir los ingentes costos de los objetivos revolucionarios, por lo que éste será el punto principal a tratar en esta reunión en Caracas, pero para tener una mejor visión de lo importante de esta reunión recordemos la trayectoria del Foro de Sao Paulo, que según la versión resumida del periodista Ricardo Puentes Melo nos pone en claro quiénes serán nuestros invitados de la próxima semana:

Sabiendo que el Partido Comunista Cubano impulsó la fundación del Foro de Sao Paulo, después de que el comunismo soviético se desintegró, los grupillos y ong comunistas vieron peligrar su supervivencia financiera. En 1990 el Partido de los Trabajadores de Brasil hace la Primera Conferencia, y allí participan 40 organizaciones y partidos de 13 países de Iberoamérica y el Caribe. Su fin: discutir cómo revisar la estrategia comunista revolucionaria en medio de la crisis del socialismo en todo el mundo… Pero en poco tiempo Castro consolidó el FORO como una estructura de mando bien centralizada, encabezada por los más peligrosos grupos terroristas de América Latina,  con el propósito de reconstruir la caduca Internacional Socialista en este hemisferio, bajo la dirección de Cuba. Y esto no lo digo yo.. fue planteado el Congreso Intercontinental en enero de 1996. Antes, en 1991 se elaboraron los estatutos y se eligieron los directivos. Miren bien: Partido Comunista de Cuba, Partido de los Trabajadores (Brasil), Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (EL Salvador), Movimiento Bolivia Libre, Partido de la Revolución Democrática de México. Los Tupamaros de Uruguay. En 1992 entraron a las directivas la Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala, un grupo de terroristas que siguen las ideas de Sendero Luminoso. Ya en 1995 a la dirección del Foro se sumaron los grupos narcoterroristas de Colombia: FARC, ELN y M-19, aparentemente desmovilizado), el Partido Laborista de Dominica, el Partido Revolucionario Democrático de Panamá, y otros.

El Foro de Sao Paulo a servido para avanzar en muchos aspectos la introducción de variables favorables al comunismo castrista en los países donde sus aliados y miembros logran tomar el poder vía elecciones populares, en una primera instancias intervienen a la institución de las fuerzas armadas para desmontarlas o hacer reingeniería y convertirlas en Milicia Populares al servicio del régimen, denuncian y se oponen a los tratados antidrogas, acusando a las autoridades de complacientes con las intervenciones extranjeras, y en el caso de Bolivia con atentar en contra de un estilo de vida y un recurso endógeno del pueblo indígena, como lo es la hoja de coca.
En Venezuela se dieron a la tarea de modificar directamente la Constitución Nacional y a los Poderes Públicos para tener control directo sobre la población, y libertad para desplegar toda una serie de biopolíticas para someter a su voluntad algunos de los aspectos de sobrevivencia de la sociedad como es el derecho a la alimentación, a la salud y a servicios públicos eficientes, controlaron férreamente las comunicaciones y el derecho a la información, hicieron de la persecución de los periodistas libres e independientes un deporte nacional, y encarcelaron a los políticos disidentes sin derecho a un justo proceso y en condiciones inhumanas.
Uno de los problemas que debe enfrentar los integrantes del Foro es tratar de revertir la campaña de descrédito desatada en contra del gobierno de Nicolás Maduro por los informes de violación de derechos humanos que se han venido acumulando y afectando de manera negativa su imagen y la del proceso del Socialismo del Siglo XXI, que han sido particularmente devastadores, aún dentro de una parte del socialismo democrático.
Para Cuba ha sido terrible el hecho que le hayan descubierto su papel de organizador y promotor de todo este proceso de desestabilización regional, se aprovechó de las políticas norteamericanas que intentaron normalizar las relaciones entre ambos países, funcionarios afectos a su ideología pusieron a funcionar, desde el año 1995, un aparato de propaganda, que entre otras cosas, pretendía lavarle la cara al régimen diciendo que ya no eran una amenaza para los EEUU y tampoco para países vecinos, ya Europa se había rendido a los pies de Fidel Castro y hacían importantes inversiones en el área turística y hotelera en la isla, Venezuela le financiaba de manera pródiga las construcciones de instalaciones portuarias, eléctricas, refinerías y de carreteras; a los gobiernos europeos involucrados en esta aventura, poco les importaba que sus nacionales contribuyeran con sus gastos vacacionales a sostener un régimen despótico y corrupto, violador de DDHH.
Con la salida de la figura estelar de Chávez del escenario político las luces se enfocaron en el verdadero titiritero, el maestro de ceremonia que todo el mundo creía un abuelo retirado y disfrutando del descanso del guerrero, Fidel estuvo hasta el último aliento de su vida conspirando en contra del mundo libre, labor que ha seguido con denuedo su hermano Raúl.
Para entender este proceso retomemos la reseña que hizo el periodista Ricardo Puentes Melo en el año 2013, en su artículo El Foro de Sao Paulo, un peligro para la democracia, se los recomiendo pues no tiene desperdicio, sobre los antecedentes del Foro de Sao Paulo nos recuerda:

El Foro de Sao Paulo es creado en 1990 por Fidel Castro, con el propósito de ser un aparato unificador del comunismo en toda la América Latina. Su intención fue dar nuevo aliento al régimen comunista de Cuba tras la caída del muro de Berlín y el descenso en picada de la Unión Soviética. La idea, en 1990, era tomar inicialmente el control de dos países poderosos de Latinoamérica: Brasil y Venezuela, para desde allí financiar la rendición del resto de América latina a los pies del castrocomunismo.  Siendo el Foro de Sao Paulo una organización decisiva, necesita dentro de cada país el apoyo resuelto de organizaciones no gubernamentales que son las que brindan el músculo político, y que a su vez son apoyadas por organizaciones internacionales con apariencia de legalidad. Son miles y miles de estas organizaciones con los más variados fines en su superficie: feministas, ambientalistas, colectivos de abogados, defensores de Derechos Humanos, homosexuales, indigenistas, activistas de todo tipo. Junto a estas ONG, están los medios de comunicación que se movilizan en masa para defender los intereses de estas organizaciones y, por ende, del Foro de Sao Paulo… El castrocomunismo se encuentra por toda nuestra América Latina, infiltrado en universidades, colegios, gremios de artistas e intelectuales, academias.. Desde allí han controlado la ideología que guía todos sus fines perversos, implantan las premisas filosóficas del indigenismo, la etnicidad, con la idea torcida de que el hombre está definido por su raza, por su línea sanguínea, en vez de estarlo por la capacidad de razonar.  

Por supuesto los actos protocolares en Caracas terminarán con un homenaje al Comandante Hugo Chávez Frías, que estaría cumpliendo sus 65 años de nacido (hay quienes afirman que lo han visto salir de un edificio en la ciudad de Las Vegas), y esperan hacer todo un acto mediático de desagravio a su memoria, en medio de una tormenta perfecta en contra del socialismo bolivariano del siglo XXI.
Recuerden los venezolanos que la fiesta la estamos pagando todos nosotros, justo en el momento cuando no sabemos de dónde vendrá nuestra próxima comida, pero para los participantes de esta importante reunión, no habrá crisis, ni carestías y estoy seguro la luz no faltará, tendrán buenas provisiones de comidas, bebidas y entretenimiento, no tendrán que preocuparse por el transporte ni por la seguridad, todos los gastos están pagos gracias al oro que de manera ilegal nos compra el régimen de Erdogán en Turquía…
Todas esas desagradables personas estarán en nuestra capital discutiendo cual es la mejor manera, y la más barata, de continuar haciéndonos daño, de controlar nuestras vidas, incluyendo la de todos nuestros países vecinos, pero sobre todo, como burlarse de los EEUU y seguir dejándolo en ridículo. Será una de esas raras ocasiones que estos comunistas fanáticos van a estar reunidos en un único lugar, todos juntitos ante el ojo de Dios en el cual confiamos, y al que sólo le pedimos no vaya a ocurrírsele mandarles un castigo de los cielos, justo cuando somos sus anfitriones obligados, el resto de nosotros sólo estaremos de mirones, pero cuidado, hay órdenes de que si estamos muy cerca y salimos ante las cámaras nos van a poner una bolsa de los CLAP en la cabeza, con dos huecos para que podamos ver el show y saludemos al público internacional que estará mirando el espectáculo.   -   saulgodoy@gmail.com