martes, 22 de agosto de 2017

La ideología y el lenguaje


La necesidad urgente del chavismo de integrar su ideología a la cultura venezolana lo obligó a realizar maromas comunicacionales de una factura tan pobre, que se hacía evidente el trabajo de tratar de imponerla contra viento y marea, el recursos que más utilizaron fue el de la frecuencia del mensaje, tratar de martillar los memes, consignas, ideas y discursos en la conciencia colectiva por medio de la hegemonía comunicacional, a cada instante y momento, utilizando su aparato de propaganda, los medios de comunicación masivos que estaban bajo su control.
Igualmente hicieron uso de las llamadas “cadenas presidenciales” que no es otra cosa que la confiscación por parte del gobierno del espacio radioeléctrico para imponer su ideario y manipular la realidad a voluntad, el uso del espacio público con imágenes, monumentos, carteles, murales, grafitis y todo tipo, y la introducción en la cultura de una especie de “arte socialista” de muy baja factura, que identificaba a los factores del gobierno en la manera de vestirse, de su música (en lo que contribuyó el Sistema de Orquesta Simón Bolívar con el maestro Abreu a la cabeza), de cómo hablaban, en amagos de una “moda chavista” que nunca resultó algo mas allá que un disfraz carnestolendo de una clase social pauperizada, ignorante e ideologizada.
Visto el fracaso de popularizar su imagen como colectivo, de uniformar a sus huestes con los símbolos revolucionarios, decidieron recurrir a los documentos personales, sustituir la cédula de identidad, como documento oficial de identidad de los ciudadanos de Venezuela por un Carnet de la Patria, con el que les permitiría recibir las prebendas, regalos, limosnas, becas y ahora están profundizando su uso, como documento obligatorio para todo ciudadano que espere recibir del Estado los servicios gratuitos de educación, salud, empleo, vivienda y otros, de los símbolos se movieron hacia los instrumentos de la biopolítica.
Esta imposición por parte del estado comunista de una ideología tiene su locus classicus en la obra La ideología alemana, donde Marx y Engels afirman que “cada nueva clase que se pone en el lugar de la dominante anterior se ve obligada, simplemente para conseguir su objetivo, a representar su interés como el interés común de todos los miembros de la sociedad, es decir, expresado en forma ideal: tiene que dar la forma de universalidad a sus ideas, y representarlas como las únicas racionales y universalmente válidas"
Pero repito, estas ideas eran de una factura tan baja y vulgar- reflejo de la mentalidad de la clase revolucionaria- que nunca prosperó más allá que la de unos pocos cuadros de excluidos de la sociedad y ahora utilizados como barras de fanáticos de las acciones del gobierno y con fines puramente mediáticos.
Hay un autor de origen soviético V.N Voloshinov que según el estudioso británico de las ideologías Terry Eagleton, fue el primero en desarrollar una tesis semiótica de la ideología, en su obra El marxismo y la filosofía del lenguaje (1929) -una obra en la que el autor proclama atrevidamente que “sin signos no hay ideologías”.
Dice Eagleton: “Según esta concepción, el ámbito de los signos y el ámbito de la ideología son coextensos: la conciencia únicamente puede surgir en la corporización material de significantes, y como estos significantes son por sí mismos materiales, no son sólo «reflejos» de la realidad sino que forman parte integrante de ella. “La lógica de la conciencia -escribe Voloshinov- es la lógica de la comunicación ideológica, de la interacción semiótica de un grupo social. Si privamos a una conciencia de su contenido semiótico e ideológico, no quedaría absolutamente nada.”
Hay una tendencia bastante singular del dictador Nicolás Maduro tratando de copiar a su “padre” Hugo Chávez, que tiene que ver con el uso del lenguaje castellano, convertido en una neolengua revolucionaria, que encajaría dentro de los esfuerzos del Socialismo del Siglo XXI por cambiarle al venezolano la lente por la cual percibe la realidad.
El régimen chavista ha estado tratando de invertir los valores morales y principios éticos de los venezolanos acumulados en nuestro bagaje cultural con el transcurso del tiempo, no escatima esfuerzos ni dinero en tratar de hacer ver al crimen como algo justo y legal, a la mentira como una virtud, a la ignorancia y a la pobreza como el estado ideal del ser humano, al esfuerzo y el trabajo como valores burgueses con los que las élites capitalistas explotan al proletariado, a la fealdad, la vulgaridad y el mal gusto como la nueva imagen de los venezolanos, pero por sobre todo, al mal uso del lenguaje como una distinción del nuevo hombre socialista.
Mientras peor se utilice la lengua española, introduciendo algunos “chavilogismos” en el discurso, como es el caso de la palabra “bolivariano” para hacerla una categoría universal, especie de etiqueta que califica a la república, al ejercito, a la misma constitución, como la insistencia en masculinizar y feminizar las tareas y condiciones de las personas, de “comerse” las consonantes y vocales sobre todo en la terminación de las palabras, de convertir adjetivos en verbos y verbos en adjetivos, de darle significados a las palabras que no tienen, de cometer exabruptos conceptuales cuando hablan de medidas, cantidades, signos convencionales, de substituir palabras de uso corriente por otras con significado político (por ejemplo, la palabra “preso” por privado de libertad, Congreso por Asamblea Nacional, niñez abandonada por niños de la patria, “malandros” pues “buelandros”, escuálidos por opositores, etc.
Esta tendencia de corroer la cultura con versiones interesadas de nuestra historia, falsificaciones de discursos de los padres de la patria, introducción de elementos foráneos en nuestra nacionalidad tales como modismos, acentos, giros que corresponden a otros países y culturas (sobre todo al habla cubana), de cambiar el significado de ciertas palabras que tienen que ver con términos legales, sobre todo de la letra constitucional, del himno nacional, de los lemas y consignas patrias, de orden cronológico como la designación de una “cuarta república”, toda esta cascada de acciones sobre la lengua común y cotidiana que se habla en el país, este intento por modificar los términos del pasado y como se percibe la realidad tiene sus repercusiones en la consciencia y en la cultura del venezolano, que quizás no se dé cuenta de su afección, pero que definitivamente lo cambian.
La mayor parte de los voceros del régimen son todos, sin excepción, personas mal habladas, de una pobreza cultural que dejan mucho que desear, de un vocabulario sumamente limitado, de una rigidez ideológica absoluta, son los representantes perfectos del ideal del régimen, de un solo pueblo, un solo partido, un solo pensamiento, y cuando se trata de un representante del estamento militar esta condición de ausencia del logos se patentiza de manera especialmente notable.
Si la idea de Wittgenstein era que el tamaño del universo de cada persona es tan grande como el tamaño de su vocabulario, la legendaria Lilliput le quedaría grande  a los revolucionarios.
Pero a pesar de la pobreza de lenguaje, le hicieron un gran daño a nuestra cultura, durante estos 18 años de chavismo han cultivado a un venezolano a su imagen y semejanza, personas que apenas pueden comunicarse y si lo hacen, guturan, no hablan, se valen más de señas y gestos que de palabras, son personas que se resuelven la vida a flor de los sentimientos y no de la razón, son buscadores de sensaciones no de ideas, algunos de ellos pueden resolver sus vidas con vocabularios inferiores a las 400 palabras mal dichas, cuya vida interior está más cerca de la animalidad a pesar de la insistencia del régimen, de haber obtenido grandes avances en sus programas de alfabetización de la población, otra gran ilusión que se anotan en su mundo fantasioso.
La profesora Heidi Herzogenrath-Amelung, de la Universidad de Westminster, en Londres, investigadora experta en teoría de las comunicaciones, en su famoso artículo Ideology, Critique and Surveillance (2013) que fue el filósofo marxista Louis Althusser quien introdujo el concepto de Aparatos Ideológicos del Estado (AIE) que incluían a la familia, el sistema educativo, los partidos políticos y los medios como parte de una maquinaria que trabaja sobre la conciencia, no de una clase social, sino del individuo.
La ideología interpela al individuo por medio del lenguaje, conecta directamente con su estructura personal, con su identidad y puede moldearlo según sus requerimientos, por ello es que una ideología dominante, y en el caso del chavismo casi que única, afectan a todos por igual, me afecta a mí desde el momento en que empiezo a usar sus mismas palabras, a verlas cosas como “ellos’ las ven, a tener como referencia sus discursos e interpretaciones de la realidad.
La ideología chavista hace un trabajo demoledor cuando quiere hacer  ver que el crimen paga, que ser bueno es ser idiota, que callar es más conveniente que expresar lo que se piensa, que efectivamente existe una guerra económica en contra del país y no es culpa de ellos ni la inflación, ni el desabastecimiento, ni la falta de oportunidades, ni la ruina económica de PDVSA, una campaña constante y sin respiro hace mella en la conciencia más fuerte, habría que tener una defensa y hacer un trabajo de revisión constante de la realidad, para contraponer tal avalancha de información manipulada, dirigida a destruir las creencias del individuo, dispuesta a sumir a la persona en el pesimismo y la derrota, que lo hacen víctima propiciatoria para la subyugación ideológica.
Lo que nos está pasando como pueblo no es juego, hay sobre nosotros una campaña muy intensa y prolongada de guerra psicológica, que está haciendo un hueco en nuestra credulidad y valores, cuyo fin es llevarnos a aceptar nuestra condición de esclavos de la revolución, que solo tenemos valor mientras nos dejemos manipular y conducir por nuestros opresores.
Nuestra única defensa en contra de este ataque a nuestra psique es por medio de nuestra capacidad crítica, de poder refutar las ideas falsas, la irrealidad de las propuestas, de no dejarnos llevar por la fantasmagoría chavista (y la de la oposición manipulada por el chavismo), la única posibilidad que tenemos es en el estudio, en prepararnos para rechazar tantas falsedades, de nunca conformarnos con verdades a medias, de llegar hasta los motivos últimos de las acciones del régimen, y esta resistencia debemos enseñarla a nuestros hijos, predicarla en nuestro entorno, conversarla con la gente en la calle, nunca permanecer indiferente ante la mentira.
Ya hay síntomas preocupantes de que esta batalla pudiéramos estarla perdiendo, se escuchan muchos reclamos al pensamiento crítico, en aras de una supuesta unidad se pretende acallar a quienes luchamos por la verdad, por aclarar las sombras en que nos quiere ver sumido los enemigos de nuestra patria, la gente nos reclama nuestra actitud contestaría, intransigentes con las apariencias y el pensamiento débil, no quieren disenso y en la búsqueda de ese falso consenso, sacrifican la verdad sin pensarlo dos veces.  -  saulgodoy@gmail.com







La sociedad enferma


Venezuela se ha convertido en un caso de estudio para la sociología contemporánea y, estoy seguro, para la psiquiatría; no todos los días se presenta la oportunidad de observar y analizar los comportamientos individuales y colectivos de un estado fallido en progreso, como lo es nuestro país. 
El simple hecho de que una organización criminal se haya aliado con una corriente política, como lo es el comunismo internacional; que haya tomado el poder por vías democráticas en un país petrolero y en vías de desarrollo; que se haya convertido en una dictadura violenta y esquizoide, utilizando la fachada de un gobierno republicano, ahora convertido en un estado comunal; y que haya prácticamente destruido a esa sociedad, lanzándola 100 años en el pasado, aislándola del mundo, convirtiendo en parias a sus habitantes y, no contentos con esto, tratando de promocionar este desastre como un “modelo” de gobierno para el futuro, intentando exportarlo, como si se tratara de algo que la gente quisiera que le sucediera, es claramente trágico.
Varias enseñanzas ineludibles se desprenden de esta insólita situación. La más importante de ellas es que que la democracia, efectivamente, es un sistema político muy frágil, que necesita la atención constante y la participación de todos quienes se benefician del mismo; que los enemigos de la sociedad abierta, de todas las democracias, están buscando la oportunidad de penetrarlas, infectarlas de socialismo y destruirlas.
Que hay una parte formal, instrumental, de la democracia, que son sus instituciones, como el estado nacional, partidos políticos, el voto, las elecciones, las constituciones, los tribunales, la prensa y otras, si carece del sentido, del afecto, el pensamiento y la acción direccional de quienes usan ese aparato y lo ponen en movimiento, si no se entiende sus principios básicos, si no son permanentemente enseñados e informados, en relación a los cambios, amenazas, oportunidades y naturaleza de todos estos mecanismos ciudadanos y de poder, que bien usados propician el crecimiento de las libertades, la calidad de vida, la prosperidad de las naciones, pero mal usados pudieran hacer mucho daño e, incluso, extinguir una sociedad… como es el caso con mi país, Venezuela.
Para efectos de este artículo hagamos una radiografía del gobierno que tenemos en los actuales momentos, un gobierno entrando en una esquizofrenia avanzada, con una banda de maleantes en el poder, desde el presidente, pasando por el Tribunal Supremo de Justicia, Fiscalía, Contraloría, Consejo Nacional Electoral, ministros…
Todos estos cargos e instituciones de gobierno, ahora en manos de criminales, buscados por la justicia internacional, con acusaciones de narcotráfico, asesinato, tortura, contrabando, fraude, corrupción, delitos muchos de ellos sancionados y tenidos como peligrosos, en algunos casos con psiquiatras enfermos mentales, con inmensas fortunas ahora congeladas en los bancos del mundo,  gente indeseable que no honra sus compromisos, para colmo malhablados… asociados a terroristas y guerrilleros.
Estas personas actúan como dependientes del gobierno cubano y su propósito es destruir el orden internacional, con el fin de implantar una red de dictaduras asociadas, para ello han intervenido en los asuntos internos de otras naciones, financiando elecciones, comprando conciencias, exportando subversión, drogas y mercenarios, dañando sus economías con dinero producto del crimen, extorsionando con petróleo y alimentos a gente muy necesitada, portándose de manera grosera y agresiva en los foros internacionales contra los gobiernos e ideologías que les son contrarios.
En cada uno de estos individuos, desde quienes manejan los hilos del poder fuera de nuestro país hasta llegar a los cuadros internos, donde Nicolás Maduro actúa como su Comandante en Jefe y toda la cadena de mandos que parten de allí, todos, sin excepción, se comportan de manera errática aunque aparentan tener unos objetivos claros, que se reducen a la muerte y la destrucción en aras de mantenerse en el poder.
¿Cómo caracterizar a esas personas que ha tomado el gobierno de Venezuela?  Un observador imparcial podría fácilmente incluirlos bajo la categoría de esquizofrénicos, que es una clase de  enfermos mentales. El Dr. J.A. Vallejo Nagera, Catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Madrid, en su obra Introducción a la Psiquiatría (1977), dice al respecto:

La escisión de la personalidad que da nombre a la esquizofrenia, supone una escisión, una ruptura de los mecanismos Psíquicos normales. La mente esquizofrénica se rige por leyes diferentes, nuevas, distintas de las de toda persona normal y de las de cualquier otro enfermo psíquico, por ello el esquizofrénico nos resulta incomprensible psicológicamente… Domina el cuadro clínico un colorido especial de absurdidad… Otra consecuencia de la escisión de la personalidad es la incongruencia de la conducta del esquizofrénico. Parece como si el psiquismo del esquizofrénico funcionase en compartimientos aislados, sin relación unos con otros, pues en su actividad se intercambian sucesivamente síntomas de perturbación mental gravísima (delirios, incoherencia, síntomas catatónicos). Con horas de comportamiento normal… No comprende lo que le ocurre a él ni lo que pasa en torno suyo, por lo que establece una ruptura de contacto con la realidad, y el enfermo, incapaz ya de establecer relaciones adecuadas con el mundo externo, tiende a refugiarse más y más en su mundo interior.  El enfermo siente… la injustificación de sus síntomas, por lo que los vive como impuestos, como inducidos desde el exterior, y atribuirá su presencia a la “telepatía”, a una “máquina eléctrica”, a un “aparato de transmisión del pensamiento””, etc.

Este estado de demencia es producido, entre otras razones, por la situación muy particular de que se trata de un grupo mafioso que ha sido descubierto, tanto en sus intenciones como en sus acciones, que es perseguido para someterlo a la justicia, por lo que ha dejado de lado sus pretensiones de ser lo que no es, un gobierno demócrata, respetuoso del orden y la justicia.
Todos sus integrantes sufren de paranoia aguda, el “Imperio” los busca, el mundo entero se ha unido en su contra porque ellos son los únicos poseedores de la verdad, del secreto de la felicidad humana, de las llaves del progreso, capaz de elevar a los pueblos más pobres a un estatus de “potencia”… bajo estas premisas - aseveran - han sido declarados enemigos de los intereses del capitalismo y del consumismo, el marxismo que predican es una vuelta mejorada y más “humanitaria” del socialismo real soviético-cubano, algo que los burgueses no perdonan.
Sus vidas son el mejor ejemplo de que su fórmula sí funciona; muchos de ellos, venidos de la pobreza más absoluta, son hoy hombres poderosos, empresarios, políticos de alto vuelo, que como su epónimo, Hugo Chávez, el Comandante Eterno, han logrado escalar a las alturas del Olimpo de la humanidad y compartir un lugar en igualdad de condiciones con Jesús, Simón Bolívar y el Comandante Fidel Castro… ellos son los sucesores de esa grandeza, revolucionarios a carta cabal, enemigos declarados de los EEUU, portadores incansables del mensaje de unidad Latinoamericana, apóstoles de la paz y el amor universal.
Pero - continúa su argumentación - como todo en la vida, si vas a hacer una tortilla, necesariamente, tienes que romper algunos huevos, hay que hacer sacrificios, hay que destruir el orden dominante y explotador establecido, para hacer el paraíso en la tierra; como ellos quieren hacer en Venezuela, hay que empezar del año cero, igual que Camboya, con los verdaderos y únicos patriotas en las riendas del poder, que no podrán entregarlo hasta ver cumplida su misión contenida en El Plan de la Patria. Muy lamentablemente, debido a que el país ha vivido todos estos años en un engaño, en la ilusión del progreso burgués, la mayor parte de la población sufre de una falsa conciencia, está confundida, pero no importa, lo que están haciendo lo hacen por nuestro bien, lo queramos o no, al final les estaremos agradecidos eternamente…
Pero obvian la otra parte de la realidad, Venezuela se ha convertido en su último refugio, estos bandidos no pueden asomar sus narices en el mundo civilizado sin que sean apresados como lo que son, unos criminales peligrosos que no han dudado en masacrar a su propios ciudadanos por el control de ciertos negocios e intereses, son el primer grupo de criminales en el mundo que tienen un gobierno a su imagen y semejanza, hecho para perpetuarlos en el poder hasta el fin de los tiempos, con su propio ejército, sus tribunales de justicia revolucionaria, su propio Banco Central.
Por medio de la Constituyente comunal están desmontando el estado nacional republicano y copiando la fórmula cubana de gobierno, la de un solo partido, un solo pensamiento, un solo pueblo en la unión cívico-militar, el aparato criminal convertido en un estado soberano… eso es lo que quieren, pero la realidad ha sido más que contundente, nadie los reconoce, no hay gobierno en el mundo que quiera hacer negocios con ellos, excepto otros estados fallidos, no hay manera de atraer inversiones, ni turismo, no hay institución financiera que confíe en sus garantías, empezando porque no tienen palabra, le deben dinero a medio mundo e insisten en que son soberanos y merecen respeto.
Puertas adentro en Venezuela, el país empieza a asumir una gigantesca crisis humanitaria que amenaza con desbordarse a todo el continente, el gobierno revolucionario está dispuesto a enfrentar cualquier salida militar que procure un final rápido, aséptico y lo menos doloroso posible; en la elusiva realidad que les rodea, el 90% del país está en contra de lo que representa el chavismo y las demostraciones en protestas por su pésimo desempeño en el gobierno aumentan con los días, siendo la inflación, el desabastecimiento, el hambre y las enfermedades la realidad diaria de la población.
Lamentablemente, el comunismo internacional y la iglesia católica se han coaligado para que la solución militar sea postergada, en aras de unas salidas negociadas que son imposibles, porque no se puede negociar con un grupo delincuencial atrapado en su propia celada, las excusas para no afrontar la realidad y el sufrimiento que genera la indecisión sólo agrava la situación de seguridad regional… al pueblo de Venezuela sólo le queda ir muriendo de merma por complacer unos delicados escrúpulos que no son más que pura hipocresía barata.
Mientras este espectáculo atroz se desarrolla ante los medios de comunicación internacionales, lo que vemos entre estos pillos es el uso, recurrente y cada vez más exagerado, de un lenguaje y un discurso totalmente esquizoide, de asesinos y torturadores haciéndose pasar por víctimas, que no resisten el “inmerecido scraching”, y en todo alrededor, una cantidad de gente inocente muriendo de hambre y desahucio. El comunismo internacional y la iglesia católica protegen sus intereses mezquinos, prefieren la muerte de los venezolanos que el desalojo de uno de los socialismos que hablan de doctrina e ideología.
Esta condición de demencia, esta enfermedad del raciocinio se transmite y contagia la gente, la propaganda y la información manipulada que lanza el chavismo a través de los medios de comunicación son dardos envenenados que matan la capacidad de análisis, los discursos de Maduro y su entorno es una constante guerra psicológica en contra de la verdad y la realidad y no son pocos los venezolanos y extranjeros que sucumben ante su intensidad y torcida lógica.
Y es en este punto que quiero detenerme, porque veo mucha confusión en personas e instituciones que piensan que el chavismo, más que una nueva forma de terrorismo, es la continuación de un proyecto político socialista de avanzada y, como tal, tiene derecho a ser continuado, protegido dentro de los términos de las libertades políticas, y tolerado, ya que fue el pueblo de Venezuela quien se dio este gobierno.
Observo que hay una seria reticencia, por parte de algunos países y organismos multilaterales, en que una intervención de carácter militar pudiera ponerle un fin rápido a la enorme confusión que reina en mi país; mucha de esta oposición viene fundada en la tradición del respeto de la soberanía y la libre determinación de los pueblos, pero el caso venezolano, con las comprobadas intervenciones de intereses infames, ha llevado a los límites ese valor ético-político que me parece debe ser revisado y puesto al día.
Se recoge - y se alega - la historia sistematizada de una serie de intervenciones imperialistas en Latinoamérica que resultaron en mucho más problemas de los que intentaban solucionar, empezando por zaherir el amor propio de los países hispanoamericanos al no poder controlar sus propios destinos; pero ha sido justamente en el marco de regímenes de fuerza, de crisis provocadas por el comunismo radical, de gobiernos incapaces de controlar sus naciones, las que se han producido estas intervenciones.
Donde hay estabilidad, prosperidad, paz y respeto por la ley, que son las bases de todo gobierno democrático, no ha habido necesidad de estas intervenciones.
Sólo donde exista gobiernos débiles, donde las instituciones han sido destruidas, donde la violencia impera, donde los derechos humanos son violados de manera masiva y donde existe la posibilidad de una crisis humanitaria que debe ser financiada por la comunidad internacional, debería producirse este tipo de intervenciones, que son medidas preventivas para detener un mal mayor.
Pero muchos obvian otro aspecto de esta compleja situación, el gobierno chavista ya permitió la intervención no solo militar sino civil, económica, política e ideológica de Cuba en nuestro país, ya es un secreto a voces la traición a la patria de Maduro y su entorno, una traición que propició y permitió de la manera más indigna Hugo Chávez, quien de manera abierta hizo de los intereses castro-comunistas sustituyeran el interés nacional y hoy, que le dicte las pautas al gobierno de Maduro para destruir a Venezuela.
El gobierno del presidente Trump está viendo el caso venezolano de la manera correcta, como un peligro hemisférico que puede afectar muchos de sus intereses, incluso su propia seguridad nacional; si se le permite que la situación en Venezuela siga degenerando, pasará de ser una amenaza, que es el estatus de hoy, a de un peligro inminente y real, que es lo que está montando el gobierno de Cuba en la frágil situación que existe en Colombia y Venezuela y que puede cambiar de cariz intempestivamente y sin aviso.
Es mejor cauterizar y dejar en vigilancia el paciente que esperar, no existe una razón de peso para correr el riesgo innecesario de permitirle al régimen chavista seguir consolidando sus ganchos totalitarios en la sociedad venezolana, no hay posibilidad de que la situación evolucione hacia una recuperación; las contradicciones ideológicas, de gobierno y de la crisis económica que se nos viene encima, son suficientes para que se inicie de inmediato una intervención militar que garantice la paz y el desarme, para evitar el incremento de la violencia. Una vez lograda esa paz forzada, se puede iniciar las negociaciones, pero sacando el elemento criminal de la ecuación.
Lo que debería estar haciendo Julio Borges, como presidente de la AN, y Ramos Allup, como líder de uno de los principales partidos de la oposición, es negociar con los EEUU y la coalición de países de la región que pudiera participar en esta intervención, los términos de la misma, no deberían permitir que una figura tan triste como Luisa Ortega, la Fiscal General de la República en el exilio sea la persona que lleve estas conversaciones adelante. Ya está claro que no tenemos los recursos ni la fuerza de las armas que respalden a la oposición democrática en sus decisiones, ya es palmario que el régimen de Maduro va a continuar con su tarea de demoler el estado republicano y desconocer a la AN, entonces ¿Qué estamos esperando? ¿La rendición total de las fuerzas democráticas de Venezuela? ¿La claudicación de la mayoría del pueblo de Venezuela ante un cartel del crimen? ¿La extinción?
Si Borges y Allup no pueden acelerar la única solución rápida y posible por pruritos morales, de imagen o porque arruinarían sus posibilidades políticas, si estos dos políticos están siendo extorcionados por el gobierno o comprados o amenazados deberían decirlo y hacerse a un lado y permitir que otros opositores demócratas lo hagan, aunque estoy seguro que si deciden involucrarse, y provocan la situación de una intervención por la vía rápida,  pasarán a la historia como unos héroes y no como unos aguantadores del régimen, que escurrieron el bulto de su responsabilidad, lo que no se puede aceptar es el silencio y la inacción de la AN ante la arremetida totalitaria de la Constituyente comunal.
¿Para qué seguir esperando que el régimen entre en razón? Ya nos lo dijeron, lo que no puedan por las buenas lo van a lograr a las malas… y siguen las masacres, siguen las cárceles llenándose de presos políticos, sigue el hambre haciendo estragos. No hay, no va a haber señales de mejora de nuestra situación, todo lo contrario, vamos directo al desastre. Lo que algunos insisten en desconocer será una crisis descomunal, que va a afectar al mundo entero.   -   saulgodoy@gmail.com



Tucídides en Caracas


Tuve el privilegio de conocer personalmente al Dr. Tomas Enrique Carrillo Batalla, insigne economista y abogado, quizás el más importante investigador e historiador de las finanzas públicas del siglo XX en Venezuela.
Fue un hombre cosmopolita, con una educación esmerada en las mejores universidades, tanto de América como de Europa, político e intelectual a carta cabal, un gran conocedor de la historia de nuestro país, así como incansable viajero de nuestra geografía.
Escritor de una voluminosa obra especializada, fue propietario de una de las tres bibliotecas privadas más grandes y completas que he conocido (al punto de que las tres disponían de profesionales bibliotecarios, que servían a tiempo completo, ocupaban un privilegiado espacio en sus residencias y albergaban verdaderos tesoros, para nosotros los bibliómanos). Las otras que competan este selecto grupo son las bibliotecas privadas de Don Arturo Uslar Pietri y del editor y novelista Miguel Otero Silva.
Estudié derecho y me hice amigo de su hijo, el abogado Vicente Carrillo Batalla; fue por su intermedio que conocí a su padre. Luego de su fallecimiento (su biblioteca fue donada a la Universidad Católica Andrés Bello), me ha permitido convertirme en usuario de su biblioteca personal que, aunque mucho más pequeña, es enormemente rica en clásicos y novedades en temas como Literatura, Historia, Arte, Política y Religión, que son las áreas del conocimiento que más le atraen.
El asunto que quería comentarles es que, no hace mucho tiempo, Vicente me obsequió un libro, escrito por su padre, que me llamó la atención, se trataba de una edición de la Universidad Central de Venezuela (1999) y cuyo título es La Expresión Literaria y el Estilo de Tucídides en la Historia de la Literatura Griega.
En las ocasiones que nos reunimos para conversar sobre libros en su casa, era inevitable caer en nuestras apreciaciones sobre literatura clásica, de la que Vicente es un buen lector, sobre todo de los grandes historiadores de la antigüedad, tales como Cadmus y Hecateo de Miletus, Agesilao de Arcos, que fue el primer comentarista de Hesíodo, Dionisio, también de Miletus, que fue el primero en plantear la guerra contra Persia, Pherecides de Atenas, que coleccionó las leyendas Áticas, por supuesto, Heródoto, considerado por muchos (entre ellos Cicerón) como el padre de la historia, con sus Nueve Libros de Historia y, sin duda, Tucídides, con su famosa obra La Guerra del Peloponeso, entre otras muchas.
Aquel libro fue una agradable sorpresa, jamás me imaginé que el brillante economista, ex Ministro de Hacienda, profesor emérito de varias universidades, tuviera el tiempo de dedicarle la atención a Tucídides, pero allí estaba su estudio y había que leerlo.
Cuando por fin tuve el tiempo para dedicarle una lectura, me percaté de la fascinación que debió sentir el Dr. Tomas Enrique con la problemática del lenguaje y la obra literaria, y más tratándose de una exploración que se hunde en las raíces de la épica griega y de la poesía, que darían como vástago adelantado, la prosa, que formarían la historia, el derecho y la filosofía.
El Dr. Tomas Enrique no era un filólogo, tampoco un lingüista experto en el griego antiguo, no era un conocedor al detalle de la cultura helénica, pero sí era un admirador de los clásicos que había disfrutado durante su formación; era un hombre enterado de las últimas teorías académicas sobre la historia, un estudioso de las tesis formadoras del lenguaje y, como todo intelectual inquieto y en posesión de una de las bibliotecas más completas del país, se lanzó en una búsqueda que, me imagino, fue muy parecida al de los maestros de música, cuando componían una partitura de música de cámara por puro divertimento, un reto a sus facultades mentales que lo distrajera un poco de su Opera Magna, que era la historia de las finanzas públicas en Venezuela.
El problema que planteaba Tucídides con su obra histórica lo llevó, primero, a elaborar un apretado resumen de una historia del análisis lingüístico, desde la antigüedad hasta el siglo XX, esto con el propósito de situar el discurso de Tucídides en su justa dimensión, como el primer historiador en darle un carácter científico a la elaboración de la historia, en el sentido de su exactitud y compatibilidad con sus fuentes, diferente a su antecesor Heródoto que, como bien lo explica Carrillo Batalla: “Desde el punto de vista monumental y arqueológico no solamente registró lo que vio sino lo que le dijeron… El no discriminó; no formuló un juicio sobre lo verídico y lo falso y dejó que ese juicio lo hiciera el lector.”
Con Heródoto, el mito era todavía parte de la historia, sin hacer diferencias, pero con Tucídides, tanto la expresión como el estilo habían evolucionado en Grecia, el lenguaje se hizo mucho más preciso, lo local empezó a ser privilegiado. Recordemos que los historiadores de la época, en algún momento, fueron exiliados y sus historias comprendían otros pueblos no helénicos, otras islas del Egeo, pueblos bárbaros del norte,  los grandes imperios del oriente, se contaba las grandes gestas del pasado de estas otras civilizaciones; Heródoto recorrió las rutas que abrió Alejandro Magno en Egipto, Persia, la India… Tucídides también fue un exilado y vio mundo, pero con él lo helénico empieza a ser tomado en cuenta, lo que le sucedía a su alrededor, lo contemporáneo, empezó a tener relevancia sobre las glorias del pasado.
El historiador y experto en la cultura griega, Arnaldo Momigliano, en su ensayo Historia y Biografía (1995), nos explica:

La novedad de Heródoto, en comparación con sus antecesores y contemporáneos, parece que fue doble. Fue al parecer el primero en dar una descripción analítica de una contienda bélica, las guerras médicas. Además, fue probablemente el primero en servirse de estudios etnográficos y constitucionales para explicar la guerra y dar cuenta de su resultado. La misma palabra historia en el sentido en que la utilizamos nosotros es un tributo a Heródoto en tanto que inventor o perfeccionador de un nuevo género literario… Tucídides no hizo más que reforzar el rigor y coherencia de los criterios de Heródoto al preferir la historia contemporánea o casi contemporánea y negarse a contar nada que no tuviese por totalmente digno de crédito, mientras que aquél había considerado legítimo informar con advertencias previas lo que no podía comprobar directamente.

Carrillo Batalla se suma a la corriente de estudiosos que reconocen como uno de los elementos fundamentales, para diferenciar la historia de Tucídides, es la influencia de los sofistas atenienses, principalmente de la Escuela de Gorgias (de quien hemos publicado un artículo), que llevó la retórica a unos niveles de singularidad, afectando no sólo la visión política sino toda expresión literaria de su época, pero examina de igual manera la opinión de del helenista John Finley, quien asegura que el historiador estuvo mucho más cerca del estilo de los poetas trágicos de su época, como Eurípides, en especial de Antifón y su gran contemporáneo, Sófocles.
Esto es bien particular, pues, dentro del estilo que como historiador desarrolló Tucídides, en buena parte de su obra, para expresar las ideas, emociones y puntos de vista de sus contemporáneos, recurriendo a diálogos ficticios, que pone en boca de sus personajes y ayudan a entender los alcances de las situaciones que influyeron en las acciones que modelaron su tiempo; también hay que destacar que fue de los primeros en narrar su historia desde el punto de vista de una tercera persona, como fue el caso de la Oración Fúnebre de Pericles (también publicamos un artículo sobre esa importante obra).
La manera de hacer y entender la política en la Grecia empezó a cambiar a partir del siglo V antes de Cristo, en los palacios de los Tiranos de Sicilia y Cartago, a quienes no sólo les gustaba de que los casos se argumentaran en su presencia utilizando las nuevas formas retóricas, con oradores que exponían sus argumentos usando profusamente las analogías y con diálogos que desgranaban casos criminales, mercantiles, así como argumentos bélicos para iniciar acciones militares, lo más importante, se utilizaba para las discusiones de gobierno en las ciudades, sino que se trataba de argumentos preñados de racionalismo y construidos con mucha pericia.
Este estilo llegaba del oeste al Ática, vía la ciudad de Thurii, con Protágoras, un profesor de leyes, oriundo de esa ciudad, que enseñaba en Atenas una disciplina conocida como “argumentos sicilianos”, que atesoraban en su centro una gran novedad… pero permitamos, que sea el Dr. Tomas Enrique quien nos lo explique:

Es el estilo de la antítesis, de las contradicciones entre dos términos… la dicotomía entre palabras y hechos los pone de manifiesto Tucídides en su método de investigación, cuando afirma tener que cernir las distintas opiniones que le den los diferentes testigos de un mismo hecho, por cuanto muchas veces esas opiniones no coinciden, y aún en el caso de que él hubiera tomado parte en el acontecimiento, lo indicado era llegar cuidadosamente a la verdad, poniendo de manifiesto las diferencias entre palabras y hechos. Lo que él buscaba eran los hechos que expresaran la verdad…

Más adelante, Carrillo Batalla nos precisa que este método de discernimiento era ya usado en los grandes textos trágicos de la época de Tucídides, el punto de vista de los actores principales, expresado en sus diálogos, era contradicho u opuesto por los integrantes del coro, creándose una tensión propia del mejor teatro clásico, contradicción que usualmente terminaba en grandes derrotas o crímenes, mostrando la desnudez del alma humana; en pocas palabras, se trataba de la primera dialéctica, que se desarrollaba simultáneamente en el teatro y la historia de los griegos.
Por esto es tan importante el empujón que le dio Tucídides a la manera de hacer historia, sentando las bases de una expresión y un estilo que han cambiado poco desde que escribió su obra, tal como lo dice Arnaldo Momigliano:

Tucídides transcribió algunos testimonios (cartas, inscripciones, tratados) que casaban con su concepto de lo fiable, aunque es de notar que no se apartó de la norma herodotea de preferir el testimonio oral al escrito. Y dejó claramente a sus sucesores la impresión total de que la observación directa y los informes orales de testigos eran preferibles a los testimonios escritos. En tanto suprimía lo que no estimaba digno de crédito había un peligroso imponderable en su rigor. Pero introdujo un talante de seriedad que se convirtió en rasgo distintivo del historiador, o, si se quiere, de su actividad como tal.

Tucídides es uno de los autores clásicos más citados en discursos y arengas, fue utilizado por los neoconservadores norteamericanos para justificar el Proyecto Para Una Nueva Centuria Americana que promocionaba las intervenciones en Irak, Irán y más allá, su espíritu imperialista y su gesta de ejércitos conquistadores inspiran muchas de estas aventuras, como también es una inagotable mina de frases e ideas sobre la democracia en tiempos de la Atenas de Pericles.
Me imagino al gran economista venezolano resguardado en su biblioteca, rodeado de aquellas preciosas obras escritas por eruditos que, como él, desentrañaban para sus invisibles lectores el porqué de las cosas… tomando notas, descubriendo patrones y dibujando escenarios, en una franca conversación con Tucídides, en una asoleada tarde caraqueña, mientras las guacamayas sobrevolaban un cálido y lujurioso valle de los trópicos y, si embargo, no tan lejos de la pedregosa Atenas.   -   saulgodoy@gmail.com












martes, 15 de agosto de 2017

La oposición de la oposición


Esta es la infeliz frase que el luchador y comunicador popular, así se presenta, Jesús (Chúo) Torrealba, está martillando por medio de sus programas radiales para referirse de manera despectiva a los políticos y analistas que no estamos de acuerdo con la línea, que de manera autoritaria, impositiva y cargada de superioridad moral, pretende la dirección de la MUD imponerle al país, en cuanto a la manera de solucionar nuestro problema con el dictador Maduro.
En la frase, la oposición de la oposición, se descubre un profundo desprecio por la discusión democrática, por la negociación política, por la convivencia y la tolerancia de las ideas diferentes a la posición hegemónica de un grupo, que ya tiene años, enquistados en la dirección política de la MUD, dictaminando las políticas que el resto del país debe seguir sin crítica, sin pensamiento, sólo se espera de nosotros que obedezcamos, es decir, y lo vengo diciendo desde hace ya un tiempo, el chavismo se ha infiltrado en la MUD y pretende hacernos algo muy parecido al PSUV.
Todo aquel quien no esté de acuerdo con las decisiones tomadas en el seno de la dirección de la MUD es inmediatamente tomado como opositor de la oposición, es decir, a la manera del politólogo nazi Carl Schmitt, el enemigo ha sido plenamente identificado, separado y anatemizado como el contrario no venezolano; no se ustedes, pero me parece que esta actitud corresponde más a un chavista que a un demócrata, lo que queda claro y es palmario, es que en esta supuesta defensa de la unidad a ultranza, se pretende preservarla a fuerza de exilios, tanto Chúo Torrealba, como Ramos Allup, como Julio Borges y todo el aparataje que tiene montado el llamado socialismo democrático en el seno de la MUD, que prefieren tener de aliados a un chavismo disidente, que a una María Corina, combativa y demócrata.
La gran polémica de si la oposición debe asistir a las elecciones regionales que nos ha lanzado el régimen como carnada, los capitostes de la MUD inmediatamente la han mordido por aquello, que no hay proceso electoral malo, que el ejercicio del voto es siempre justo y necesario, aún aquellos que son una trampa.
Y es que nuestra situación país ha sido el producto de una cadena de trampas que la oposición, con su mentalidad de ameba (con un sistema nervioso especializado en huir del medio ácido y chapotear feliz en un medio alcalino), ha venido aceptando y hundiendo al país en la ignominia.
El ideario político de la MUD es sumamente elemental, y se basa en tres postulados fundamentales: 1- Si es electoral es bueno, 2- Todo es negociable, 3- Sumar, no restar.
Bajo esas premisas es que el chavismo ha podido avanzar y hacerse dueño del país en estos 18 años, no hay que ser un genio para predecir el comportamiento de los partidos unidos en la MUD, de modo que los asesores del chavismo, unos cubanos especializados en la psicología de guerra, le recomendaron a Chávez y Maduro que hicieran lo siguiente, denle tantas elecciones como sea posible, siempre conservando el poder de contar los votos, pues quien cuenta los votos, sabe cuando hacerlos perder y cuando darle algunas victorias, para tenerlos cebados y que vengan por más.
Háganle creer que pueden negociar con nosotros, hay que crear mesas de diálogos de todo tipo para marearlos, invitarlos a jornadas de discusiones de diversos temas, atraerlos con aperturas en foros sobre la situación nacional, dejarlos que presenten sus puntos de vistas y proyectos, recomendarles a gestores y negociadores extranjeros que son de nuestro agrado para que los representen en negociaciones con el alto gobierno, la presencia de sus representantes en estos foros pueden ser usados para desprestigiarlos con sus seguidores, y hacerles creer que los traicionan, hay que dejar registros de todas estas reuniones, en especial las secretas, para poder chantajearlos cuando sea necesario, y lo más importantes, prometan y lleguen a compromisos que luego el gobierno no cumplirá, lo importante es ganar tiempo.
En cuanto a sumar, no restar, es la clásica posición populista de quienes han perdido la vergüenza y aceptan entre sus filas cualquier bicho de uña que esté en disposición de hacerse la foto de grupo, para demostrar que cuentan con el favoritismo de la gran masa, que igual que en un supermercado, pueden encontrar en un solo sitio, tarjeta o candidato todas las opciones posibles de arcoíris político, esto implica que la organización política renunció a su sistema inmunológico, a la única defensa posible en contra de las ideologías destructivas y que son incapaces de reconocer a los enemigos de la sociedad abierta, y esto explicaría porque en la MUD cohabitan partidos de la oposición con partidos claramente vendidos al gobierno chavista.
Como ya explique en un anterior artículo a la actual directiva de la MUD le importa un rábano ser coherente o defender una posición de principios, si declara y certifica que ya Maduro no es el presidente de Venezuela, que el TSJ es ilegítimo y que sus actuaciones no serán reconocidas, que el CNE cometió fraude para tratar de legitimar la Constituyente comunal, de igual manera saltan al menor ofrecimiento de participar en unas elecciones y le ofrecen a los venezolanos la explicación de que se trata de “defender los espacios”, vamos hacer un breve análisis de esta argumentación.
Hay un muchacho, el Dr. Olivares que, de popular locutor de la radio, pasó a candidato para una diputación en la AN por el partido de Julio Borges, Primero Justicia, y que ganó su curul para representar los intereses del Estado Vargas, bien, a este joven diputado lo hemos visto en la calle involucrado en las manifestaciones de protestas donde fue varias veces agredido por la fuerza pública, donde defendió a jóvenes de la represión y desde la cual brindaba declaraciones donde destacaba su compromiso con los intereses del pueblo.
A lo que el gobierno chavista, de acuerdo a su plan de permanencia en el poder por todas las vías y tiempo posible, armó la trampa de hacer las elecciones regionales que no hizo cuando por ley correspondían, y con una condiciones leoninas para la oposición, dejando por fuera varios estados, inhabilitando candidatos de la oposición, sacando de las elecciones a los cuerpos legislativos estadales, haciendo el llamado de inscripción a las candidaturas en un tiempo cortísimo, e incluso lanzando la idea de hacerlas antes de su convocatoria original, la MUD, como era de esperarse y siguiendo las tres leyes de la oposición antes referidas, no resistió la convocatoria y como “táctica” acudió a nominar candidatos, entre los que se encuentra el recién nombrado diputado al Estado Vargas, el Dr. Olivares.
¿Por qué el gobierno anuncia estas elecciones en este justo momento? Bueno, varias son las necesidades del chavismo, la primera, desmontar la efectiva campaña internacional que montó la MUD de deslegitimar al gobierno de Maduro, ¿Qué mejor elixir al veneno que la misma MUD comiendo de la mano de su amo? Y en unas elecciones, donde al mismo tiempo le lavan la cara al CNE, aceptando sus reglas y resultados, además en un punto tan bajo en cuanto a su imagen internacional ¿No estaría la MUD acertando el espíritu democrático del gobierno chavista aceptando participar en unas elecciones convocadas por el propio gobierno caracterizado como una dictadura?
Todo el trabajo de tratar de convencer a una comunidad internacional de que el régimen de Maduro era una dictadura, que por supuesto era antidemocrático, que se manejaba con instituciones ilegítimas, quedaba reducido a una acusación al boleo desde el mismo instante en que por cualquier razón, esos partidos políticos se pliegan a participar a este descarado llamado electoral.
Voy ahora a utilizar los argumentos que le he escuchado al Dr. Olivares defendiendo su posición de acudir al llamado e inscribir su nombre como candidato, que son los básicamente los mismos que viene utilizando la MUD para justificar esta jugada.
Lo primero es la sublimación del voto como expresión del deber ser político, yo no comparto esta apreciación, me parece que lo más importante del deber ser político es la lucha constante por la libertad, el voto es una expresión, de otras muchas que existen, de esa libertad, pero ni es la única ni la más importante, lo que sucede es que en Venezuela se entiende la política como acto electorero, porque eso es lo único que saben hacer los políticos en nuestro país, hacer elecciones, pero la política real, de hacer más amplia las libertades, de defender las que existen, de mejorarlas se relegan a un segundo plano.
Olivares ha repetido una y otra vez que su curul como diputado lo ganó él con éste mismo CNE que hizo el mega fraude para la Constituyente comunal, que fue gracias a la intervención de los testigos de mesa, del aparato electoral que montó Primero Justicia en cada uno de los sitios electorales, como pudieron sacar tantos diputados a la Asamblea Nacional, hasta llegar a una mayoría absoluta.
Mi interpretación es otra, el régimen de Maduro cuenta con el CNE totalmente parcializado con los intereses del partido de gobierno, que es el que cuenta los votos y el que otorga las victorias, si bien se la pusieron difícil con una organización electoral que contaba los votos y las actas, la victoria que obtuvo la oposición en la AN se la concedió el gobierno porque dentro de sus planes ya había tomado la decisión de desmontar y anular a la AN.
Para nadie es una sorpresa la Constituyente comunal que ya estaba desarrollada y anunciada dentro del llamado Plan de la Patria, tenía años gestándose dentro del PSUV y de sus amos cubanos, esa constituyente era el link necesario para la reunión de Cuba y Venezuela en una sola entidad política, y como todos hemos visto, no importaron los votos, lo que importaba era el pronunciamiento del CNE.
Y aquí hago una digresión, nuestra oposición política tiene una naturaleza legalista y constitucional, por lo que todo lo que exista dentro de las leyes vigentes o en el marco normativo es santa palabra, así sea un bodrio o una injusticia del tamaño de una catedral, pero ojo con esto, valoran mucho más las normativas que elabora el chavismo que la que hacen ellos mismos en la AN, ¿Por qué digo esto? Porque basta con que el TSJ, o el CNE, o la Contraloría dicten normas en contra de la oposición democrática para que ellos inmediatamente la acaten o la respeten, se van con el rabo metido entre las piernas y sucumben a la represión abandonando los “espacios” que con tanto sacrificio el pueblo ha conquistado, por medio del voto para que ellos nos representen, el caso más reciente es la misma Asamblea Nacional.
Fueron nuestros legisladores los que declararon la ausencia absoluta al cargo de presidente por parte de Nicolás Maduro, fueron nuestros representantes los que declararon ilegítimos a los magistrados del TSJ que usurparon esos cargos, pero no han hecho nada más por honrar esas decisiones, es más, actúan como si no las hubieran tomado y acatan sus medidas como si sus pronunciamientos fueran írritos, lo que me da a entender que hay un comportamiento de sumisión perruna por parte de nuestros legisladores a la voluntad de los revolucionarios, y ese miedo, o temor, o respeto, se siente, se huele y por más argumento hipócrita que utilicen para compensar sus actos de cobardía, la gente se da cuenta de la doblez de sus actuaciones.
Y en relación a esos supuestos “espacios” de que tanto se habla en la MUD y que nunca especifican a que se refieren, para unos son espacios políticos (cualquier cosa que estos sean), para otro son cargos de libre elección, para otros espacios literalmente hablando, edificios, oficinas… para otros el espacio viene determinado en cada elección, para otros son esferas en la opinión pública, o todo esto junto, el asunto es que nadie sabe de qué hablan cuando se refieren a espacios.
Pero si espacios son gobernaciones o alcaldías a cuyos titulares no les otorgan el presupuesto de ley, que le intervienen la policía, que le nombran organismos paralelos para replicar sus funciones, que son inhabilitados y puestos presos, que simplemente son removidos por sus legislaturas, entonces esos espacios no son tales, son simplemente unos huecos negros que succionan hasta la luz.
Olivares se jacta que hay que ser un macho Camacho para postularse para tales cargos, entonces ¿Qué sentido tiene acudir a estas elecciones?  La lógica muy a lo Alicia en el País de las Maravillas es que si vamos a las elecciones, el gobierno las suspende, y que si no vamos le entregamos el país a los chavistas, con lo que todo parece apuntar a que vamos a una elecciones para pelear una nominación, a un cargo que no existe.
Yo creo que la actitud de los partidos de la MUD es bastante irresponsable y colaboracionista, la impresión que me da una persona como el Dr. Olivares, a quien considero una persona valiosa, es que renunciando a su investidura de diputado para “cazar” un cargo de gobernador, es que se olió que el futuro de la AN tiene sus días contados, y que hace más en una gobernación, así sea de mentira.
Mientras persista este olor a corrupción, a cartas de buena conducta, a financiamientos de campañas por parte de chavistas, a negociaciones secretas para reducir las tensiones con los EEUU, a burdos cambalaches políticos de un cargo por otro, a agendas personales prevaleciendo sobre el interés nacional, estamos en problemas con nuestra representación política, no hay seriedad, no hay compromiso y todo se reduce a jugar el quino con un gobierno tramposo. -  saulgodoy@gmail.com










¿De quien es el problema?


Hay factores de la oposición venezolana que son, definitivamente, órganos infiltrados del chavismo dentro de la llamada Mesa de la Unidad, como sería el caso del actual gobernador del estado Lara, Henry Falcón, del partido Avanzada Progresista; su posición ultra nacionalista ante la posibilidad de que los EEUU efectúen una intervención militar contra el gobierno de Maduro se resumió de manera singular en su expresión: “Este es nuestro peo”, aduciendo que, literalmente, esa “ventosidad”-refiriéndose a la crítica situación política del país- es producto de nuestras entrañas, para dejar establecido un derecho de propiedad muy singular sobre el desastre de país que tenemos.
Esa posición de Falcón se encuentra enmarcada dentro de un muy primitivo y elemental concepto de soberanía, obviando, por supuesto, la intervención cubana, rusa, china, boliviana, nicaragüense y la de otros países que conforman el círculo íntimo de este movimiento internacional del comunismo global, que se pasean por nuestro territorio con absoluta libertad, hurgando incluso dentro de nuestras FFAA, opinando libremente sobre nuestro destino, acusando a la oposición de apátrida y traidora, detentando impunemente propiedad sobre extensos territorios de nuestra patria, adquiriendo, sin ningún control ni rechazo, importantes empresas nacionales (estratégicas, dicen), e inmiscuyéndose, sin ningún pudor, en materias de seguridad nacional.
A ellos, sí, pero a los otros, no.
Está a los ojos de todos los venezolanos que el gobierno de Nicolás Maduro es un apéndice colonial del gobierno de Raúl Castro en Cuba, donde reside el verdadero poder que manda sobre las instituciones, las riquezas y la sociedad venezolana: Maduro viaja a La Habana cada vez que recibe instrucciones o necesita consejos para resolver los problemas políticos; tenemos en el país la presencia obvia y marcada de elementos cubanos en puestos claves dentro del gobierno chavista; para nadie es un secreto la intención bastarda de, por medio de la Constituyente comunal, integrar ambos territorios, el de Cuba y Venezuela, en una unidad político territorial para la convergencia en un solo gobierno.
Cuba es el enemigo histórico y natural de los EEUU; en La Habana se planifican todos los movimientos que sus secuaces venezolanos dan en la práctica; la participación de los carteles mexicanos de la droga en nuestro país tiene su nexo con el gobierno de Raúl Castro, quien propició la asociación.
El interés por controlar los gobiernos centroamericanos, por medio de elecciones amañadas por el CNE venezolano, tiene su origen en la estrategia de Cuba de inundar la migración hacia los EEUU con elementos criminales, pertenecientes a las pandillas y carteles del crimen del Salvador y Honduras (los maras, entre otros), para que causen desasosiego social en las comunidades donde hacen presencia; igual sucede con el plan de ubicar, darle publicidad y satanizar  los casos especiales cuando las familias de emigrantes ilegales son separadas de sus hijos para crear ambientes de odio social hacia las autoridades norteamericanas.
La planificación de atentados contra figuras públicas norteamericanas nace y es concebida en La Habana para que los mafiosos venezolanos las financien y sean ejecutadas por sicarios mexicanos o centroamericanos, repito, nada se hace en Venezuela que no lleve el sello de aprobado de los Castro, Venezuela se ha convertido en una plataforma de guerra de los cubanos.
Pero de eso Falcón no dice nada, es más, pareciera que está de acuerdo, a él no lo afecta lo cubano, pero lo gringo le hace rechinar los dientes.
¿Qué tipo de soberanía es ésta? Una muy conveniente para los intereses del comunismo internacional del que Falcón es parte activa, y que otros partidos dentro de la MUD apoyan y le dan calor.
Como muchos de ustedes están al tanto, hay varios tipos de soberanía, que en su acepción más literal sería la capacidad de un ente por regir a voluntad su destino; está, en un extremo, la soberanía personal, ser dueño y señor de los actos propios, y en el otro, la soberanía estatal, un constructo o ficción jurídica que le otorga al estado nacional una voluntad colectiva de actuar, dentro de su propio territorio y en el mundo, con derechos y deberes propios e inalienables, por lo menos en principio.
Este concepto absoluto de soberanía ha cambiado con el transcurrir del tiempo; las personas y las naciones cambian, evolucionan, algunas desaparecen, otras se integran en grupos y terminan compartiendo soberanía con otros… el concepto de soberanía absoluta es insostenible, ya que hace la vida en comunidad imposible, pero todavía hay quienes la invocan para justificar acciones que, por lo general, terminan afectando la soberanía de otros.
El ideal soberano ha sido cuestionado desde el momento en que se descubre que muchas de nuestras acciones que creíamos voluntarias no lo son, que vienen dadas o son producto de mecanismos, circunstancias y sistemas que no responden precisamente a nuestra voluntad; de hecho, el concepto mismo de voluntad se ha visto afectado y, por ende, la idea misma de la libertad, tan cara para la soberanía, ha sido puesto en entredicho.
Hoy en día es sumamente difícil sostener la integridad del concepto de libertad, tan necesario para mantener nuestro sistema de justicia basado en la responsabilidad personal, pero allí están los argumentos, a disposición de quienes quieran entrar en ese complejo territorio.
Por supuesto, la soberanía estatal ha sido torpedeada, modificada, adaptada, manipulada, regulada y contradicha de mil maneras; en todo caso, lo que al final se impone es el  respaldo, es la fuerza del estado y sus aliados en hacerla respetar, y hablo de la fuerza militar, no de retórica, se trata de ese concepto estudiado a fondo por Weber y Aaron del Machtpolitik, de la política de poder que se juega entre naciones.
Ser soberano implica, entre otras cosas, ser responsable, es decir, que mis acciones no dañen a mi vecino, que lo que haga o deje de hacer y afecte a terceros, puedan éstos reclamarme y recibir compensación por el daño causado; no es lo mismo ser soberano que hacer lo que venga en gana, sin tomar en cuenta las molestias, pérdidas, destrozos y víctimas que mis acciones puedan causar.
Y es aquí donde los venezolanos nos hemos comportado con absoluto desprecio por la soberanía de los demás; la soberanía de Venezuela nos corresponde a cada uno de sus ciudadanos, y el órgano encargado de activarla, defenderla y manejarla es el estado venezolano; como todos sabemos, fuimos nosotros quienes pusimos a los chavistas a manejar el país, y fue con base en nuestros propios errores que el gobierno de Chávez, primero, y luego el de Maduro, se atribuyeron de la manera que lo han hecho, una serie de prerrogativas y poderes cuasi absolutos en la manera como manejan nuestra soberanía.
En Venezuela hay un caso muy especial, se trata de que existe una soberanía nominal, formalista, que se construye con base en un fraude contable: el gobierno arguye que cuenta con una mayoría, certificada por el CNE, sobre la cual actúa para, “soberanamente”, cambiar la forma de estado y gobierno en nuestro país, ese es el último invento del chavismo, la Constituyente comunal.
Pero en la acera de enfrente tenemos al país “real”, la gran masa de venezolanos, esa que el CNE quiere ignorar a fuerza de trucos y trampas, que está en la calle, en rebelión contra el gobierno… una mayoría que se ha declarado democrática, constitucional y pacífica, que no cuenta con las armas para imponer su voluntad, y solo dispone de una Asamblea Nacional, timorata y venida a menos, porque sus diputados no quieren enfrentar al monstruo totalitario de una manera frontal.
No hemos podido parar ni detener los desmanes e injusticias que provoca el régimen de Maduro que, entre innumerables delitos, ha planificado y ejecutado una política de enviar a los EEUU dinero proveniente de la corrupción y el crimen organizado, inundando el sistema financiero de esa nación con dinero “sucio” y tratando de lavarlo en inversiones, propiedades, empresas que no le hacen bien a esa economía, y que considera esas acciones como delitos graves.
El gobierno de Maduro se ha aliado con carteles de la droga para enviar grandes remesas de esas substancias ilegales y peligrosas a países que eran amigos del nuestro, con el fin de dañar a sus pobladores y, en el proceso, hacer ricos a sus promotores, entre ellos, a familiares del propio Maduro.
El gobierno chavista financia organizaciones políticas, ha pagado gastos electorales y manipulado los resultados de esos procesos en países amigos con el propósito de favorecer a sus cómplices ideológicos, el Caribe es un buen ejemplo, donde partidos políticos filo-cubanos han sido establecidos con el propósito de garantizar la sumisión absoluta a los intereses de La Habana; ha enviado ayuda militar, construido obras públicas, prestado sus aviones, mandado a sus agentes con maletines llenos de dinero para sobornos y otros delicados asuntillos que, a todas luces, son una violación de la soberanía de otras naciones.
Ha alimentado financieramente y con armas a movimientos subversivos en países vecinos, les ha prestado ayuda militar, médica, les ha otorgado salvoconductos diplomáticos, los ha contratado como asesores, les ha dado respaldo y seguridad cuando están en nuestro país.
Ha permitido el establecimiento de grupos religiosos islámicos en nuestro territorio para que ganen adeptos a sus causas, sobre todo de misioneros fundamentalistas de Irán que tienen actividad en comunidades apartadas y grupos indígenas, permitiéndoles las transmisiones de programas de radio y TV disfrazados como estudios bíblicos, comparando pasajes de la Biblia con el Corán.
Lo que ha hecho Maduro con las concesiones mineras en el sur de Venezuela entregando territorio a transnacionales para que exploten sin control nuestras riquezas, poniendo en peligro nuestros reservorios de agua potable, nuestras selvas productoras de lluvia, nuestras etnias indígenas y nuestra biodiversidad.
Para no seguir enumerando una serie de intromisiones y delitos internacionales en el derecho soberano de otras naciones, en la intrusión de sus asuntos internos, en la violación de su derecho de autodeterminación, hemos observado que el gobierno de Maduro, cuando se ha visto sorprendido en estas acciones, recula y establece como coartada su propia soberanía nacional.
Venezuela se ha convertido en un peligro para la región, eso lo sabe todo el mundo, lo padece todo el que tiene que sufrir la llegada de nuestros nacionales huyendo del país y la desastrosa situación en que ha convertido la cotidianidad, con hambre, miseria y violencia a granel; ha hecho de nuestra nación una bomba sanitaria, con una serie de epidemias y enfermedades peligrosas y contagiosas que amenazan con expandirse en el continente; ha ocultado estadísticas a la comunidad internacional sobre importantes aspectos de nuestra condición como pueblo, con una economía quebrada mantenida en la oscuridad.
Todos los intereses de las demás naciones, empresas, ciudadanos y propiedades se han visto seriamente afectadas por la falta de cumplimiento de la normativa internacional, del respeto elemental de los derechos humanos; se trata de la absoluta irresponsabilidad de un gobierno que está actuando, cada vez más, como una mafia, con gente buscada por organismos policiales en funciones de gobierno; en pocas palabras, Venezuela ha sido considerada como un país de mal vivientes que quieren hacerle daño a la comunidad internacional basados en el derecho soberano del “Porque me da la gana”.
El asunto grueso es el siguiente: los venezolanos le hemos demostrado al mundo que somos unos incapaces en manejar nuestro propio destino en paz y concordia con las demás naciones; hemos demostrado nuestra impotencia para salir de los asesinos y corruptos que tenemos como gobierno; seguimos causándole una gran angustia a nuestros vecinos, promoviendo la inestabilidad y la violencia en la región.
Insultamos, agredimos y nos colocamos al margen de la ley cada vez que le conviene a la camarilla que nos gobierna, y lo hace en nuestro nombre, soberanamente; no importa que protestemos, que no reconozcamos al gobierno y sus actos, que nos declaremos en rebelión contra quienes dicen representarnos y se han transformados, con hechos, en una dictadura que no duda en amenazar a sus enemigos ideológicos con las armas, con una FFAA ideologizada y a la que están entrenando para convertirla en una fuerza “letal y rápida” para derrotar a quienes contradigan la voluntad revolucionaria; nunca me imaginé a un extranjero como jefe máximo de nuestras FFAA arengándolas para que luchen por sus intereses crematísticos, para que den sus vidas por los carteles de la droga y las mafias que contrabandean gasolina para Colombia y Brasil.
Visto que en Venezuela no hay fuerza alguna que garantice la paz interna, que las armas de la república están apuntando a nuestros aliados históricos, háganse la siguiente pregunta, ¿Por qué la comunidad internacional va a seguir permitiendo tal situación? ¿No es mejor intervenir Venezuela y poner orden en este infierno, antes de que ocurra una desgracia peor que la crisis humanitaria que tenemos? ¿Por qué los países civilizados del mundo van a seguir permitiendo este show del horror y la indecencia, teniendo los medios para detener esta locura?
“El peo es nuestro”- nos dice el inefable Henry Falcón- ¿Quiénes, sino el gobierno y sus grupos asociados, están interesados en seguir perpetuando este estado de cosas que ya afecta a buena parte del mundo?  Se impone otra vez la tesis de que soberanía es hacer lo que nos da la gana sin consecuencias, de allí el rocambolesco comunicado de la MUD donde se opone a la intervención militar en el espíritu muy chavista de “te meto el dedo en el ojo pero tú no me lo puedes meter a mí”, sigue predominando en la oposición la defensa del interés del dictador Maduro y desviar los esfuerzos de la comunidad internacional para que se diluyan en declaraciones y que la situación continúe igual o peor..
Creo que hay una parte del país, una mayoría, que está verdaderamente cansada del desorden, la violencia y la muerte, y que agradecerían el gesto de países amigos y aliados que vinieran en nuestro auxilio y nos dieran esa segunda oportunidad que tanto necesitamos de hacer las cosas bien, lo que significa que obligatoriamente debemos prescindir de los partidos dentro de la MUD que le han hecho el juego al gobierno, porque luego de esta lección, los venezolanos ya estamos curados en salud del socialismo perverso disfrazados de militares.
Olvídense del concepto de soberanía absoluta que pretende imponer la secta del chavismo, muy pocos países son verdaderamente soberanos en el mundo, la globalización y el terrorismo lo han demostrado; Maduro y su gobierno, en nombre de éste último, le han demostrado a la comunidad de países de Latinoamérica que la soberanía les tiene sin cuidado y que sólo la utilizan, como una arenga insustancial, al momento en que son descubiertos jugando al terrorismo. Terroristas, eso es lo que son, y si esto es así, entonces nuestro problema no es solo nuestro, es un problema de toda la comunidad de países civilizados y que quieren la paz.    -    saulgodoy@gmail.com







viernes, 11 de agosto de 2017

El club de los torturadores


La tortura es una de las acciones más atroces que se pueden poner en práctica para castigar a un ser humano, por mucho tiempo ha sido usada por órganos de inteligencia para extraerle al prisionero información, o para conseguir confesiones y delaciones que convengan a los propósitos de los jefes que la ordenan, de hecho es considerada como uno de los crímenes en contra de la humanidad más perseguidos por la justicia internacional.
El régimen que la utiliza jamás podrá lavar su rostro y decir de sí mismo que es un gobierno confiable, civilizado, respetuoso del orden y la ley, mucho menos que se trata de un gobierno humanista o democrático, el que ordena o permita la práctica de la tortura en contra de otro ser humano vivirá el resto de sus días bajo la impronta de la cobardía y la depravación.
Pero cuando una dictadura tiene a la tortura como política de estado, como es el caso del régimen de Nicolás Maduro, y la utiliza, publicitándola, como instrumento de miedo y opresión en contra de la población, como método de control político, estamos en presencia de un estado irremediablemente criminal, y se sigue con toda la lógica del sentido común, que quienes sostienen relaciones con ese gobierno, bien sea participando de sus acciones, gozando de sus privilegios, haciendo negocios con él, participan de manera directa de la responsabilidad de estos actos atroces.
Esa persona, o empresa, que consiguió un préstamo para ese gobierno, o le suministra algún servicio o bien a ese estado, o desarrolla las tesis jurídicas que soportan ese estado de cosas, o el periodista, que alejado de esas oscuras instalaciones del horror, trabaja en un medio de ese gobierno para elevar su imagen, son en la misma medida que los verdugos, que fracturan los huesos de los prisioneros políticos, que los vejan y humillan haciéndolos comer excrementos, agentes directos de tales abominaciones.
No hay excusas, desde el momento en que la persona se sabe auxiliar de una sistema político que le hace daño a un ser humano indefenso, a un prisionero de conciencia, a un joven que protestaba por las injusticias del régimen, esa persona queda manchada del deshonor de la misma manera que el que aplica los cables eléctricos a los genitales de la muchacha pidiendo clemencia, o del que maneja el bate descargando golpes furiosos en contra de su víctima enrollado en una colcha.
Trabajar para un torturador como Nicolás Maduro, compartir sus oficinas y mesas de trabajo, lejos de la ergástulas que son las cárceles militares y de inteligencia del régimen, a distancia de los gritos y los malos olores que generan la tortura, de las risas de los psicópatas que se encargan de destruirles el alma a sus víctimas, no los salva de la vergonzosa maldad de unos hombres y mujeres que para sostenerse en el poder, utilizan a sus semejantes y los degradan a cosas, que pueden ser abiertas y sus entrañas sacadas en nombre de una supuesta Patria, o pagarle dinero a quienes deben hacerlos ver como héroes o protagonistas proverbiales de una crisis, que había que enfrentar a cualquier precio, incluso si se trataba de sacrificar la dignidad humana.
De seguro, estas personas que rodean al Gran Torturador en sus exquisitos espacios, con la mejor comida y bebida, con la promesa de grandes riquezas y privilegios, rodeados de una seguridad digna de un tesoro, y con personas que a cada momento justifican la muerte, el hambre, la miseria, el dolor, la enfermedad como males necesarios para la gloria de un ideal, no dudan por un instante que están haciendo historia, que son privilegiados y que saldrán sin un rasguño de la aventura de la que son parte.
Lamento arruinarles la fiesta, están equivocados, ninguna persona que a sabiendas de que tiene hermanos, compatriotas o prójimo tan buenos o mejores que ellos, siendo torturados en una prisión para que con su dolor puedan ellos adelantar en la vida y ser mejores personas, están irremediablemente perdidos.
Cuando pienso en los banqueros de Goldman & Sachs, en sus lujosas oficinas en New York haciendo el negocio de sus vidas con unos bonos manchados de sangre, cuando pienso en sus clientes, una pareja de ancianos en Florida gozando de sus últimos días en una casa de retiro atendido por enfermeras, gente que ni siquiera sabe dónde queda Venezuela, cuando miro a los ministros de Nicolás Maduro que le rodean en sus presentaciones en televisión, en aquellos jóvenes vociferantes lanzando consignas en contra del imperio y de la intervención extranjera, en los representantes indígenas diciendo que ahora sí los pueblos aborígenes recibirán el respeto que merecen, y veo al dictador sonriendo satisfecho de su corte de aduladores y cómplices, me pregunto ¿Cómo puede esa gente conciliar el sueño mientras se desangra en una cárcel un venezolano? ¿Pueden mirarse al rostro en las mañanas cuando se miran al espejo y no llorar de vergüenza?
Lo semejante atrae a su similar, es una de las máximas de la magia antigua, y el régimen de Maduro se las ha agenciado para reclutar a todo psicópata de siete suelas que existe en el país, asesinos y violadores a granel, algunos con cursos de especialización en las escuelas cubanas de tortura donde, entre otras cosas, les enseñan a no sentir ningún tipo de culpa ni remordimiento por su trabajo, una especialidad “técnica” como cualquier otra, sólo que esta trata de someter a suplicio a un ser humano sin llevarlo a la muerte y en grados superiores, sin que les quede marca alguna en el cuerpo.
Pero es mi opinión que para ser un psicópata no es necesario sentir placer o no sentir nada, mientras descoyuntan miembros o remueven piezas dentales sin anestesia, basta sentarse al lado de quien ordena tales barbaridades y servirle la mesa o atenderle sus negocios, quien asesora a un torturador en temas económicos o de infraestructuras petroleras y sabe que su cliente tiene a más de 600 presos políticos sometidos a torturas día y noche, no sólo a ellos, a sus familiares, amigos y conocidos, que sufren de igual manera la injusticia, es culpable del delito de tortura. 
Quien atiende a un criminal que viola los más elementales preceptos de los derechos humanos, la Constitución y las leyes, quien decide pasar sobre la sacralidad de la vida humana, quien ordena quebrarle el espíritu a una persona humillándola y animalizándola, quien viola los preceptos morales y éticos más elementales sobre la justicia, en cualquier momento puede voltearse y considerarte su enemigo, basta una palabra equivocada, un gesto mal comprendido para quien hoy sirve al torturador, mañana podría encerrarlo en un sótano aislado y hacerlo beber gasolina.
Todavía me encuentro con personas que creen poder negociar con el torturador, los he visto pedirle actos de buena voluntad, y suelta a dos presos, pero inmediatamente encadena a 300, porque para Maduro, que es además, un secuestrador y un extorsionador, la vida de sus adversarios son fichas de canje en un juego de póker, el pueblo es sólo ganado que pone a la venta, la gente sólo sirve para hacer de escudos humanos en caso de que a alguien se le ocurriera venir a apresarlo.
De modo que todo el entorno presidencial, aún aquellos finos señores de pelo engominado, costosos trajes y exóticos perfumes, que según ellos no han tocado ni con el pétalo de una rosa a uno de estos pobres desgraciados “golpistas”, tienen sus manos manchadas de sangre, son parte del circo del horror en que Maduro a convertido a nuestro país.
Y aquí mi dictamen, ser chavista, haber coadyuvado a que esta pesadilla se convirtiera en realidad, los hace por igual unos torturadores, aún los simples simpatizantes, los que gozan un mundo cuando ven a los enemigos de la patria correr a buscar refugio en una autopista de la andanada de bombas lacrimógenas que llueve sobre ellos.
No hay chavismo democrático, igual que los nazis, morirán creyendo que tenían el derecho de torturar y masacrar al pueblo por su bien, por un destino superior.   -   saulgodoy@gmail.com