martes, 14 de agosto de 2018

La mente según Andy Clark,




“El cerebro tiene que hacer dos cosas para sobrevivir: tiene que impulsar al cuerpo para que obtenga lo que necesita, y tiene que tener una manera de entender el mundo de la manera más realista para poder hacerlo.  La energía libre es la fuerza para lograr ambas”

En el mundo académico occidental es vital para el avance del conocimiento humano, las relaciones interdisciplinarias, que expertos de un área del saber estén en contacto e intercambien información con otros que no tengan nada que ver con sus especialidades, esto, para propiciar lo que se ha dado a llamar, la interpolinización de especialidades, la fecundación de los saberes por medio del cruces libres de información.
Uno de los ejemplos más recientes y productivos, fue el caso del filósofo cognitivo Andy Clark, de la Universidad de Edimburgo y del neurobiólogo Karl Friston, ambos andaban tras la pista del proceso predictivo que efectúa el cerebro para realizar una acción, cualquier acción, desde mover un dedo, hasta predecir la órbita de una sonda espacial para estudiar la corona del sol.
Andy se enteró por un artículo en una revista científica de los avances de las investigaciones de Karl, sobre lo que él llamaba Energía Libre, una teoría que había logrado, aplicando un modelo estadístico de su propia creación, para analizar la actividad cerebral, en ella descubrió que el cerebro aplicaba mecanismos para el ahorro de la energía libre que utilizaba para todas sus funciones, el problema con la idea de Karl era su complejidad, nadie parecía entender sus postulados, mucho menos las matemáticas involucradas, Karl estaba investigando sobre uno de los temas más avanzados de la teoría neurobiológica, y comunicar sus hallazgos era una tarea superior a sus capacidades.
Luego de contactarlo y reunirse con él, Andy llegó a la conclusión que ambos estaban hablando de lo mismo, lo que Andy especulaba, que el cerebro efectuaba un proceso predictivo antes de accionar sus respuestas, era lo mismo que Karl llamaba al proceso de ahorrar energía libre, la gran diferencia era que Karl lo había demostrado, el proceso existía.
El ser humano a través de su proceso evolutivo, había logrado desarrollar una actividad primaria de predicción para la acción, el cerebro dentro del flujo de acciones en que estaba involucrado preconcebía que mi dedo índice se iba a mover, como no se movía inmediatamente, por medio de los sensores proprioceptivos emitía señales de alarma alertando que el dedo no se movía, hasta que el músculo de la mano respondía y el dedo adquiría movimiento, cumpliendo con la predicción del cerebro de que el dedo se movería, todo esto en nanosegundos.
Para nosotros este escenario es imperceptible, para nuestro yo la acción es producida por nuestra voluntad, al momento, sin antesalas, pero para el cerebro, en su manera de lidiar con el mundo ha generado este tipo de proyecciones, que para algunos pudiera considerarse como fantasías del cerebro, pero en realidad es como nuestro sistema neural entiende y se maneja con el mundo real, adivinando lo que viene a continuación.
El sistema es altamente efectivo, la mayor parte de las veces el escenario que se plantea es el correcto, otras veces factores externos o internos pueden entorpecer las respuestas, o engañar al proceso predictivo y el dedo no se mueve, o se mueve demasiado tarde.
El concepto de Energía Libre no es nuevo, ya Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis lo había utilizado para describir los estados de excitación, más o menos dentro de acepción de Friston, como un exceso de energía psíquica que el sistema nervioso buscaba aliviar, bien sea por medio de actividad, sexo o trabajo, y cuyo acumulación generaba estados desagradables de nerviosismo y hasta dolor, y cuya descarga daban una sensación de alivio y placer.
Y anterior a Freud, el físico prusiano Hermann von Helmholtz, había descrito lo que llamó la “inferencia inconsciente” en su tratado sobre la psicología óptica, cuando el cerebro completaba imágenes inacabadas o les daba sentido cuando la información era fragmentada.
Freud nos hablaba de administrar esa energía libre (o capacidad de predecir el error según Andy Clark), para explicarnos la conducta sexual, o en el caso de Karl Friston para explicar el proceso cognitivo que nos prepara a la acción, pero todas estas posiciones se pueden sintetizar en las bases de nuestra sobrevivencia.
Porque para sobrevivir el cerebro debe minimizar el error, reducir la incertidumbre ante el mundo, solventar las contradicciones entre fantasía y realidad, y para ello crea su propia versión antes de que las cosas sucedan, prediciendo en ella el curso de acción.
Esta tesis explica de manera fundamental como la conciencia es un asunto profundamente animal y para llegar a estas conclusiones Andy Clark tuvo un largo proceso de maduración, en el artículo titulado Clark, de Larissa MacFarquhar (2018), sobre la vida y logros de este singular filósofo británico, que pasó por varias etapas en sus investigaciones, primero estudiando Inteligencia Artificial y robótica, donde aprendió los diferentes conceptos de inteligencia y consciencia, en su opinión, muchos de ellos errados y que han retrasado la realización de máquinas verdaderamente dotadas de una inteligencia cibernética, y finalmente adentrándose en los misterios de la neurobiología para entender la verdadera naturaleza de la mente.
Pero fue allí, dando estos primeros pasos donde desarrolló su idea de que la mente humana no está confinada dentro de los huesos del cráneo, sino que se proyecta al mundo y necesita de adminículos y objetos que la ayudan en su funciones; el cree firmemente que instrumentos como un Smartphone o una laptop son herramientas que la mente utiliza para delegar actividades o desarrollar otras, que sin estos aparatos sería imposible lograrlo, igual sucede con el lápiz y el papel, las fórmulas que uno anota, las ideas, pensamientos, creaciones que una va figurándose en cuadernos, pizarrones, pantallas y hasta en conversaciones, son tan partes de la mente como el complejo funcionamiento de los módulos neurales dentro del órgano cerebral.
La compañía con que nos rodeamos, el paisaje que nos inspira ideas, los libros que leemos, son todas extensiones de nuestra mente en el mundo, nos apropiamos de ellas para poder pensar y lograr ideas, nuestra mente funciona porque ellas están allí, es por ello que Clark considera que cuando nos asaltan nuestro ambiente, nos agreden y destruyen nuestros entorno, es casi como una agresión personal.
En el artículo de MacFarquhar menciona un episodio que me llamó la atención y que ayudan a comprender lo avanzado que está la ciencia en proporcionarnos con expansiones artificiales para nuestra mente.
Clark tiene un colega, Kevin Warwick, un professor en el Departmento de Cybernetica de la Universidad de Reading,  a quien se le conoce como Captain Cyborg, quien se implantó unos chips de silicona en los brazos que emitían señales de radio que abrían las puertas automáticas de su oficina, encendía y apagaban las luces, el aire acondicionado y otros implementos mientras estaba en el edificio.
Cuando tuvo que viajar y quedarse en New York por un tiempo, convenció a su esposa de que se implantara unos chips mucho más avanzados en la muñecas y la mano para activar una mano robot, él tendría una y ella otra, y por medio de internet se comunicarían y dejaría que la mano los tocara como si fueran ellos, sentirían no solo que eran tocados sino que el otro sentiría que tocaba a su pareja, la experiencia fue exitosa y muy íntima.
Para muchos aquel experimento fue una bufonada pero para Clark era sorprendente la posibilidad que abría la tecnología, a él que le gustaba bailar y entregarse a los ritmos de la música electrónica en los clubes nocturnos, preveía la posibilidad de poder bailar con una pareja al otro lado del mundo, sentirla, verla y gozar el placer del momento como si estuvieran allí los dos.
Clark es hoy en día uno de los filósofos más citados en el ambiente académico internacional, su trabajo es reconocido como de avanzada, y en el mundo de las ciencias cognitivas, lo toman muy en serio, los que tengan interés en su trabajo en internet hay cantidad de material sobre este personaje a quien le guardo una personal simpatía.  -   saulgodoy@gmail.com






lunes, 13 de agosto de 2018

La ideología esta en el aire



¿Qué diferencia una ideología, de la filosofía política?, como ejemplo de ésta última pondría a obras como La República de Platón, el Contrato Social de Rousseau, o El Capital de Marx, obras extensas y muy tramadas que no están escritas para la masa, por lo que sus postulados, debido a su complejidad y abstracción, no intenta llevar a las personas a la acción, sino a la profunda reflexión sobre las causas últimas de la naturaleza humana.
Los ideólogos, filósofos y otros intelectuales que sí se nutren de estas obras, lo que hacen es simplificarlas, llevarlas a sus expresiones mínimas para dársela a la gente como ideología, en la forma de unos manifiestos, panfletos, pronunciamientos que resumen en puntos muy básicos y digeribles para el común, para que se enteren del porque de las barricadas, de las huelgas, de la lucha por sus derechos y de los sacrificios que le exigen sus posiciones políticas.
Algo parecido sucede con las mayoría de las religiones, estas se ocupan de la vida espiritual, del mundo después de la muerte, por supuesto, hay un interés en controlar por medio de sus preceptos, ritos y congregaciones, la forma de vida que llevan los hombres en esta vida, su principal propósito es crear para sus adeptos un mundo que les permita la entrada y la gloria en el próximo, y hay ideologías que derivan de las creencias religiosas extremistas como la de ISIS, y la refundación de un califato con pretensiones de dominar el mundo, o el renacer de tesis racistas como las que se están produciendo en los  llamados “supremacistas”, en el conocido “cinturón de la Biblia” al sur de los EEUU, que creen en la doctrina de la revelación de las sagradas escrituras donde designa al hombre blanco, anglosajón  y cristiano, creado a la imagen y semejanza con Dios, como el dueño y conductor de los destinos del mundo.
Las religiones no han perdido su apetito político de dominación de la sociedad, su propósito final es hacerse gobierno tal y como lo hicieron en el pasado los papados o los califatos, ahora son teocracias de nuevo cuño como la que ejerce el poder en Irán, o la que pretende el actual Papa Francisco, por medio de la red de gobiernos socialistas en el mundo, que conforman su protectorado, sobre todo en Latinoamérica, o la enorme influencia del Sanedrín en la política del estado de Israel.
Pero a estas ideologías de corte religioso funcionando en la política, son confrontadas por una fórmula mucho más  general y extendida, que en occidente es la de la secularización, tomamos la palabra del sociólogo y filósofo francés Jacques Ellul en su obra Los Nuevos Poseídos (1978), quien dice: “La secularización es, pues, el hecho histórico según el cual la sociedad ha dejado de ser religiosa.  El mundo abandona efectivamente los símbolos sagrados… Además, se advierten inmediatamente las confusiones: Se relega la religión al dominio privado…  Hemos entrado pues en una época nueva: la del descreimiento que se caracteriza de hecho, por cierto estado del espíritu, una actitud del hombre hacia la sociedad… Todo lo cual es muy simple.  El hombre moderno está sediento de acción, de eficacia, juzga todo en función de los resultados y de las posibilidades de acción.”  
La época que describe Ellul es la de las ideologías seculares que son las que dominan el mundo de hoy.
Ningún partido político puede vivir sin ideología, y cuando lo afirmo incluyo a aquellos que predican el fin de las ideologías, la inoperancia de la categorización entre izquierda y derecha, esa posición pragmática que hizo famosa el presidente norteamericano Obama al expresar, que lo que funciona es lo que sirve, sin importar de donde provenga, esto es muy peligroso porque las ideas tienen consecuencias.
En el transcurso del desarrollo histórico del período democrático en nuestro país, se ve claramente como los políticos que fundaron los partidos democráticos estaban claros que sin ideología no había como aglutinar a los seguidores, sin ideología no había posibilidad de desarrollar un plan de gobierno coherente, de tener horizontes de desarrollo y progreso, son las ideologías las que otorgan las visiones de país, las que señalan los caminos, las oportunidades y las maneras de aprovecharlas.
Las ideologías son el cemento que mantiene unido los bloques de la estructura política de un país y por lo tanto hay que batirlo constantemente para tenerlo fresco para seguir levantando las paredes, para que no se endurezcan, a las ideologías hay que renovarlas a medida que el edificio político se levanta del suelo.
Una de las causas de la degeneración ideológica del sistema de partidos en Venezuela, fue justamente la pereza mental de nuestros líderes, políticos que al igual que Obama se contentaban con lo que funcionaba, por eso la gran mayoría de estas organizaciones se plegaron al socialismo, del cual había surgido un modelo clientelar que satisfacía las expectativas de las organizaciones y de sus militantes: cargos en el gobierno por votos, una fórmula que les había funcionado desde mediado del siglo pasado ¿Por qué cambiarla?
Este esquema de mutua retribución, de apoyo electoral por cargos en la administración pública, por beneficencia pública, por carnets del partido para conseguir un favor, creó a una dirigencia corrupta, macilenta y confiada, y un electorado sin conciencia política, sin formación ciudadana, sin participación en los asuntos de estado que no fueran unas elecciones movidas por pura propaganda, sin una pizca de ideología.
Todavía hoy tenemos lamentables ejemplos de líderes, digo lamentable porque muchos son jóvenes que no quieren o no pueden quitarse de la mente esa cultura política que ha dado como resultado el país que hoy tenemos, son políticos de salón, de discursos fatuos, que piensan que unas elecciones van a solucionar el enorme problema que institucionalidad, gobernabilidad, seguridad, de quiebra económica y moral luego de veinte años de implacable tiranía comunista.
Líderes venidos a menos, muchos de ellos viviendo en el exilio, arrogándose para sí una representatividad inexistente, tratando de salvaguardar el único medio de vida que han conocido, cargos públicos desde los cuales brindar favores para cobrarlos en votos, para sostener sus vidas parasitarias en la política, interviniendo a favor de la continuidad del régimen chavista, pidiendo a otros mandatarios que no intervengan militarmente en nuestro país porque eso sería fatal para sus planes de “negociar” con los asesinos y torturadores para conseguir ventajas y cofres del tesoro, ¿Y que le ofrecen a cambio al país? Más socialismo, más clientelismo político, más fiestas electorales.
El chavismo por su parte, es una organización política que nació signada por un infantilismo ideológico de logias secretas y aventuras revolucionarias su pretensión de querer abarcar en su ideario demasiadas ideologías diferentes, muchas de ellas contradictorias, han creado una atomización de grupos de interés en pugna, triunfando hasta los momentos, un remedo ideológico de culto a la personalidad de Chávez, un nacionalismo ramplón y sin sentido, algunas trazas de comunismo primitivo cristiano, pero dominado por una pragmatismo y un capitalismo salvaje, sustentado por las armas.
La mezcla es definitivamente defectuosa en origen, demasiados ingredientes y sin aglutinamiento, el pensamiento de Simón Bolívar que supuestamente iba a cohesionar la propuesta ha caído en flagrante oposición con la realidad, de modo que para estos grupos y seguidores, si no hay gratificación financiera, un premio que los motive (beca, bolsa de comida, carnet de privilegios, otorgamiento de bienes, etc.) no hay acción por parte de sus seguidores, el clientelismo es mucho más explícito en su cultura organizacional.
Hay un grupo dentro del chavismo que quiero destacar por su objetivo de transformar la ideología del partido PSUV en una ideología religiosa, rindiéndole culto a la personalidad de Hugo Chávez, queriendo elevarlo a la categoría de un Cristo Redentor, tratando de aglutinar una masa crítica de seguidores, brindando una imaginería, ritos, lugares de adoración, fechas a celebrar, reliquias sagradas, etc.
Y mientras esto sucede a nivel local, en el mundo se está dando un poderoso fenómeno con el proceso de globalización, portadora de una ideología que es la de más rápido crecimiento y aceptación en el orbe, y de la cual, ni el mismo chavismo se ha escapado a su influencia.
La globalización es entendida como un proceso transplanetario o combinación de procesos que involucran una creciente liquidez y crecimiento de corrientes multidireccionales de personas, objetos, capitales e información, también de estructuras utilizadas para frenar o acelerar este proceso.
Este concepto tomado del libro Globalización, lo esencial, editado por George Ritzer (2011), me sirve para explicar uno de los principales errores del chavismo y su confusa ideología, que los extravió en sus extravagantes acciones en el mundo y por las cuales, todos los venezolanos estamos pagando un fracaso anunciado.
Tanto Chávez como Maduro quisieron aprovecharse de las ventajas de la globalización para consolidar su proceso revolucionario en Venezuela, y luego para exportarlo a otros países, en ambos propósitos tuvieron un cierto éxito, se aprovecharon de las instituciones multilaterales y organizaciones con alcances internacionales y las utilizaron como vehículo de propaganda y ocultamiento de sus errores, se valieron de los mercados internacionales para cambiar de socios y clientes tradicionales a unos nuevos, que respondía más a sus expectativas ideológicas (comunistas).
El chavismo había heredado de los gobiernos democráticos en Venezuela una industria petrolera insertada en los mercados mundiales y jugando en las grandes ligas del negocio energético global, la utilizaron para algunos de sus crímenes y corruptelas, para canalizar ayudas a grupos terroristas y gobiernos aliados, la diplomacia del petróleo fue su palanca de fuerza para comprar lealtades, votos en foros mundiales, silencios cómplices y ocultamiento de financiamientos para campañas electorales.
Se valieron del sistema financiero internacional para blanqueo de capitales de dudoso origen, aprovecharon la globalización para comprar empresas, bienes raíces, ocultar transacciones que eran del estado y las hacían pasar como propias, tramitaron nacionalidades y residencias en otros países, hicieron de nuestros documentos de identidad salvoconductos para gente indeseable y buscada por organismos policiales, se aprovecharon de la prensa mundial para adelantar sus estrategias y planes de dominación, ocultando sus verdaderas intenciones.
Pero al momento de que se les exigía responsabilidades, entonces utilizaban el expediente de la soberanía absoluta de los estados, de la independencia y autodeterminación de los pueblos, ocultaban sus desfalcos, nacionalizaciones y robos a las empresas transnacionales en turbios manejos de los intereses del estado, validos de la errada idea de que los estados son inembargables y nunca quiebran, hicieron sus más gigantescos negociados tras la mampara de bienes de la nación.
Quisieron estafar al mundo, y el mundo, pacientemente, esperó a que su burbuja de abuso de poder y agresividad les estallara para cobrar en libras de carne, como en el Mercader de Venecia, de Shakespeare, de una deuda mal adquirida; lo malo es que todos salimos perjudicados y de manera severa.
Esta actitud ventajista, criminal y deshonesta ha marcado nuestra historia con la globalización, que justamente es insertándonos en ella que finalmente pudiéramos tener una oportunidad de salir del hueco en donde nos encontramos, vamos a necesitar de la ayuda del mundo para poder enderezar el curso de nuestro destino, y tenemos como hacerlo, porque tenemos lo principal, la gente.
Ahora les pido que reflexionen conmigo, ¿Cree ustedes que Venezuela estará en capacidad de insertarse en el proceso de globalización con personajes como Capriles, Falcón, Fernández, Rosales, Borges o Ramos Allup? Por mencionar a unos pocos, personas sin ideología conocida y con la única tarea de retrotraernos a 1999, para seguir con las fiestas electorales y los gobiernos socialistas, ¿Ven a ustedes a estos señores, sentados con dignatarios del mundo negociando empréstitos para proyectos de desarrollo, sin que quede la menor sospecha de que no habrán de por medio comisiones, mordidas, sobre precios? La pregunta es eminentemente retórica pues estoy seguro que eso no sucederá.
Quien vaya a asumir la conducción ejecutiva del país tiene que estar muy claro que necesita de la sociedad civil organizada como sustituto del estado, agrupada en instituciones civiles, empresas, asociaciones, ONG’s, fundaciones, corporaciones o la forma legal que escojan, para ocupar todos los espacios que deja vacío el estado ineficiente y absurdo que destruyó al país.
Esta persona debe tener como norte iniciar un proceso de reconstrucción de las bases productivas de la nación y que esto es posible solamente en un ambiente de libre mercado, con el concurso de las inversiones extranjeras, con el respeto absoluto por la propiedad privada, sin controles innecesarios de las actividades y fomentando la eficiencia, la transparencia y la competencia a todo nivel.
Venezuela está por iniciar una nueva etapa en su historia, como todo renacimiento será un pasaje rudo, con muchas incertidumbres, con la necesidad de avocarnos al trabajo y aceptar los sacrificios con miras a un mejor futuro, podemos hacerlo, a pesar de todo lo que nos ha ocurrido, con una buena mano en el timón, con una ideología clara, estoy convencido que podemos lograrlo.
Es el momento de dejar mi alegato sobre el valor de las ideología para que sea sopesado por ustedes, en estos últimos tres artículos les he dado mis argumentos sobre la necesidad que tiene el país de dejar atrás su pasado socialista y embarcarnos sin temores en el proceso de globalización, le toca a usted decidir si tengo algo de razón.  - saulgodoy@gmail.com



domingo, 12 de agosto de 2018

Derecha no es lo mismo que izquierda


Fue definitivamente con Karl Marx, que la ideología entra en una nueva etapa, mucho más estructurada y bajo una observación más rigurosa, fue así  como tomó su significado más profundo, y decimos esto porque las ideologías tienen raíces muy hondas en ideas del pasado que han venido poco a poco desarrollándose, y las personas que las detectan, las describen, o las utilizan para justificar posturas u acciones; no es que las inventan, sino que las van armando de ideas sueltas, las usan como el mecánico, que encuentra la tuerca perfecta para el tronillo que necesita.
Hay ideologías que justifican una posición económica como fue el caso de Adam Smith cuando describe el funcionamiento del mercado, y que luego Max Weber llevaría todavía más lejos en sus Teorías de Legitimación del Sistema Económico Burgués, hay ideologías religiosas como son los casos del puritanismo inglés y el actual fundamentalismo islamista.
Los puritanos, que en su época marcaron a toda una sociedad con su disciplina y desconfianza hacia sus miembros, según el investigador Michael Walzer, mucha gente confunde al puritanismo con el protocapitalismo, pero nada que ver, la ideología puritana lo que esperaba del hombre era la conducta pecaminosa, desconfiaba del prójimo e instauró la mutua vigilancia entre sus miembros como forma de control social, pero gracias al autocontrol, austeridad y la férrea disciplina, este grupo religioso pudo sobrevivir al exilio, a la alienación (su paranoia con las brujas), y una movilidad social y económica que los encumbró como parte de la élite.
En cuanto al fundamentalismo islámico, que llegó al extremo de declarar Yihad, guerra religiosa, en contra de cualquier otra fe que no acepte la palabra del profeta Mahoma, que organizó un ejército en armas y se lanzó a la conquista de extensos territorios, y que puede mover a fanáticos a inmolarse en actos terroristas (el terrorismo no es una ideología, es una estrategia de acción que avala una ideología) para acabar con los infieles, ambas manifestaciones son casos extremos de ideologías religiosas.
Hay ideologías que operan en el conocimiento tecnológico-científico como las teorías de Niklas Luhmann, o las del lenguaje ordinario y del discurso, donde una serie de ideas fijas vienen adheridas a las estructuras del lenguaje según el profesor Teun A. van Dijk, o las innumerables ideologías políticas, en especial las fascistas que degeneraron en el nazismo, o las ideologías descritas por Karl Mannheim en la sociología del conocimiento y que lo llevaron a descubrir lo peligroso que pueden resultar ciertas utopías, o las ideologías que afectan las nociones estéticas y del arte descritas por Adorno y Scruton para nombrar unos pocos, y que derivan en formas de entretenimiento, plástica o literatura, que pueden convertirse en productos industriales y ser promovidos para el gran consumo, con contenidos políticos subterráneos.
Donde quiera que exista un sistema ordenado de creencias, el fantasma de la ideología lo acecha, pero volvemos con Karl Marx y Engels, quienes fueron de los primeros en describir cómo operan estos mecanismos de ideas que dan como resultado la “falsa consciencia”, que termina alienando a las personas, especialmente a los trabajadores y hacerles creer que viven una vida “normal” cuando en realidad están siendo oprimidos y explotados por un sistema supuestamente inhumano.
Marx desarrolló su concepto de ideología como una arma ofensiva en contra de sus oponentes, el dio al concepto un sesgo de mentira, quien creyera en una ideología diferente a la suya estaba en un error, y lo hizo principalmente para desarmar los argumentos de su contendor, descalificaba todo el aparato conceptual de su contrario como alienación, como un espejismo psicológico en que la persona estaba inmersa, creyendo ser libre y haciendo su voluntad, cuando en realidad estaba atrapado en una gigantesca trampa, era su concepción total de la ideología, cuando todo un grupo, clase o sociedad sostenía una estructura mental construida alrededor de una falsa justificación de las formas de producción de esa sociedad.
De allí que sea un lugar común que al hablar de ideología, nos estemos refiriéndonos al comunismo.
Uno de los precursores de Marx fue Ludwig Feuerbach (1804-1872), quien estudiando el papel que juega la religión sobre las acciones de los hombres descubrió los mecanismos de ilusión que lo llevan a entregar su voluntad a una organización que lo manipula con falsas creencias, ilusiones y esperanzas vanas.  
Marx corrige a su maestro señalando que la religión es otro producto de las formas sociales, no es algo autónomo y fuera del hombre, es una de las formas de la conciencia distorsionada, que no es otra cosa que el pensamiento humano tratando de rellenar huecos y vacíos de la realidad, estas “inversiones cognitivas” como las llama, producen la alienación, el hombre hace suya esta auto-conciencia que es el producto, entre otros factores, de las fuerzas productivas existentes en el momento.
El principal desarrollo del concepto de ideología lo elaboran Marx y Engels en la obra La Ideología Alemana y posteriormente lo completa Marx en El Capital, aunque la idea tiene antecedentes y por supuesto, una evolución que no se ha detenido, lo que sucedió es que le aplicó la marca del marxismo a derivaciones de la ideología que no tenían nada que ver con el comunismo.
La percepción marxiana de toda una superestructura ideológica-cultural que justificaban y le daban racionalidad al capitalismo explotador, se convirtió en moneda de cambio entre los revolucionarios que buscaban la emancipación y la libertad del proletariado, había que acabar, literalmente, destruir el sustento material del capitalismo, es decir sus formas de producción, para poder desmontar la superestructura ideológica que esclavizaba al hombre (lo que hicieron los chavistas en Venezuela, acabar con el aparato productivo del país y los emprendimientos de las personas, para borrar la cultura capitalista, incluyendo las libertades y la independencia de los individuos).
Marx y Engels estaban muy claros en que las relaciones de productividad de una sociedad no solo producían niveles de vida diferentes, relaciones y condiciones materiales para sus miembros, también generaban ideas, principios, categorías sobre las cuales el grupo actuaba, pero estas denuncias, estas advertencias que hacían sobre todo a la clase obrera, tenía que competir con otras ideologías, porque una de las fallas conceptuales del marxismo es que nunca aceptaron que su visión histórica-económica, era también una ideología que justificaba en su caso, una revolución social que llevaría a la clase proletaria al poder.
Pero aún estos conceptos tuvieron sus cambios importantes en la vida de Marx, pues éste presenció con la Segunda Internacional (1889-1914), como ideologías alternativas se multiplicaron con el número de partidos socialistas que surgieron del movimiento obrero organizado, la tesis revolucionaria fue duramente atacada por los movimientos sindicales democráticos y católicos, sobre todo en Alemania de donde surgió uno de los movimientos socialistas de trabajadores más importantes de Europa.
Stefan Berger en su muy lúcido artículo Movimientos Laborales, para el libro que él mismo editó A companion to nineteenth-century Europe, 1789–1914, publicado por Blackwell Publishing, Ltd, UK, 2006 nos recuerda: “El movimiento de trabajadores puso un gran énfasis en el entrenamiento de sus propios líderes. Muchos líderes del movimiento trabajador eran autodidactas… ellos querían que los obreros apreciaran el gran arte, conocimiento que ellos decían, los harían mejores personas.  El fin de mejorar al trabajador siempre fue central en el movimiento laboral europeo”
Esta tradición “progresista” que buscaba en la negociación política la oportunidad para lograr las reformas necesarias, logró calar en las masas obreras de manera más amplia, que las propuestas de los grupos radicales, que consideraban que sólo por medio de la revolución y la anarquía los obreros obtendrían el poder; uno de los líderes obreros alemanes, Georg Foster, estaba convencido que solamente en democracia podría el movimiento obrero integrarse como movimiento político; para avanzar en programas de reformas sociales, Stefan Berger apunta en su artículo: “Ellos identificaban que era por medio de la propiedad y la educación que se alcanzaba la ciudadanía, y que los trabajadores no poseían ninguno de estos dos requisitos, y que por eso, justamente eran excluidos.”.
Fue de esta manera, rompiendo con el marxismo más ortodoxo y acercándose a la ideología liberal, que el más grande de los sindicatos alemanes La Unión General de Trabajadores Alemanes, fundado en 1863, que sería el precursor del partido Social Demócrata Alemán (SPD, siglas en alemán), se convertiría en 1914 en el partido socialista más grande del mundo.
La ideología marxista en general ha sido identificada, o bien, en los términos hegemónicos de Gramsci o en la concepción como el aparato ideológico del estado, popularizado posteriormente por Althuser, es decir, que al marxismo le ha sido difícil desligarse de su imagen de una ideología totalitaria para el control social, a pesar de una serie de otros valores, que las élites marxistas han tratado de comunicar para justificar su legitimidad y autoridad, otra que destruir a la oposición (en su versión revolucionaria).
El socialismo democrático ha sido sin duda un avance ideológico importante del marxismo original, que ilustra claramente como las ideologías cambian y evolucionan, se van depurando y adaptándose a las circunstancias del momento, lo que si no pierden, es ese vínculo con la matriz ideológica de la que surgieron originalmente, y que en algún momento, saldrá a relucir bien como un atavismo, o como un mecanismo para degenerar de nuevo en un totalitarismo.
Ya que la ideología es un aspecto fundamental de los movimientos políticos, un sistema de valores, principios y creencias que aspiran a tener respuestas unificadas, a problemas que requieren de una acción social, las ideologías necesitan de una constante renovación, si quieren ir a la par con los cambios sociales que se producen en el entorno de los partidos, el problema es cuando estas organizaciones se trancan, se hacen impermeables a los cambios y no evolucionan, lo que lleva a la decadencia de los partidos.
En el mercado político hay ideologías para todos los gustos y cada una tiene una serie de respuestas para los problemas sociales del momento, cada aproximación es diferente y con resultados distintos, si para la derecha, el problema del crecimiento económico se resuelve con desregulaciones a los bancos, reducción de impuestos a la ganancia y estímulo a la competencia, para la izquierda, lo importante sería no aumentar la desigualdad en los ingresos, incrementar la seguridad social (el estado bienestar) y favorecer las iniciativas que reduzcan el impacto ambiental de las actividades productivas; desde ideologías distintas se trazan políticas públicas diferentes que probablemente logren el mismo resultado: un crecimiento económico, pero de maneras contrarias, en tiempos distintos y con consecuencias buenas y malas para un variado grupo de actores sociales.
Los partidos lo que hacen es congregar en su entorno el apoyo de sus seguidores y tratar de convencer al mayor número de votantes posibles por medio de argumentos, demostrando lo bueno y lo malo de sus propuestas y la de los contrarios, eso que los une o los repele, es la ideología, es por esta razón que es imposible y absurda aquellas opiniones que pretenden no darle importancia a si una ideología es de derecha o de izquierda, o de suponer que esta categorización de derecha e izquierda son simples etiquetas pasadas de moda, o peor todavía, que se trata de una misma cosa, que no hay diferencias y que pueden ser utilizadas como si fueran un sombrero, hoy me pongo uno y mañana otro, las consecuencias pueden ser catastróficas y en Venezuela lo estamos viviendo en carne propia.  -  saulgodoy@gmail.com



























sábado, 11 de agosto de 2018

Sobre el origen de izquierda y derecha en la política



Hay una frase retrata uno de los aspectos menos explorados de las ideologías y  que aparece en el artículo Political Ideology: Its structure, functions and elective affinities, publicado por la Annual Review of Psychology, NY, 2009, por los doctores J.T. Jost, C.M. Federico y J.L. Napier, que nos informa: “Se dice que la gente escoge las ideas, pero también es importante saber, y en un sentido de reciprocidad, que las ideas escogen a las personas.”
Y es perfecto para explicar que la ideología trabaja en ambos sentidos, porque en una buena parte de los casos, la ideología atrapa a la gente igual que una red de pesca de arrastre, llevándosela por delante sin necesidad de que piense mucho, basta algunos lugares comunes, dos o tres frases hechas, para que una persona se crea un militante de una ideología que apenas conoce; con algunas nociones básicas de la doctrina y un puñado de frases hechas, la persona está lista para la acción, perteneciente a un grupo compacto, con una dirección, un liderazgo y una misión.
Es como si unas fuerzas de atracción mutuas jugaran el papel de casamentera entre idea e individuo, o grupo, o masa… hay por un lado un proceso de socialización que baja desde arriba, de los controladores y líderes, y hay toda una psicología de predisposición hacia esas ideas, que suben de abajo hacia arriba.
En el mismo artículo nos definen ideología como: “… una estructura de modelos mentales compartidos, que proveen, ambas, una interpretación del ambiente y una prescripción de cómo ese ambiente debería estar estructurado… si uno acepta que la ideología es compartida, que nos ayuda a interpretar el mundo social y que sus normas específicas nos sirven para enfrentar de la manera más apropiada los problemas de la vida”.
Pero hay mucho más que solamente el aspecto psicológico, de hecho, el concepto de ideología es uno de los más elusivos de la política y la sociología, aunque su relevancia es indiscutible al momento de analizar cualquier comportamiento político en el individuo o las organizaciones.
Decía el politólogo e historiador Isaíah Berlin, en su libro The Crooked Timber of Humanity: Chapters in the History of Ideas (New York: Vintage Books, 1992), que aparte del aspecto tecnológico, el siglo XX será recordado por:
 
… las grandes tormentas ideológicas que alteraron la vida de toda la humanidad: la Revolución Rusa y sus consecuencias- tiranías totalitarias de ambas, derecha e izquierda y la explosión de nacionalismo, racismo, y, en algunos lugares, las trampas religiosas, que es interesante, ninguno de los grandes pensadores del siglo XIX pudieron predecir… es claro que estos grandes movimientos empezaron con ideas en la cabeza de la gente: ideas acerca de cómo ha sido, es, será y debería ser, la relación entre los hombres; de cómo pudieron ser transformados en el nombre de una visión, de metas supremas en la mente de sus líderes, y sobre todo, de los profetas con sus ejércitos siguiéndolos.

A principio de ese mismo siglo XX, Venezuela se siente conmovida por vientos de cambio, ha muerto el Benemérito, el General Juan Vicente Gómez, el que por más de veinte años fue el dueño absoluto del país; un grupo de líderes políticos, jóvenes, ya con experiencia en cárceles y exilios, organizan sus partidos políticos para darle forma a un nuevo sistema de gobierno, la democracia, un viejo sueño varias veces pospuesto por asonadas militares, guerras civiles y luchas fratricidas entre facciones políticas.
Para uno de ellos, el tema ideológico es de suma importancia, viene de una inmersión total en las tesis marxistas, sabe de la importancia que tienen las ideas inspiradoras para los movimientos políticos, de la emoción detrás del discurso, de lo peligroso que resultan las ideas equivocadas; como historiador aficionado sabe a profundidad de las ideas bolivarianas, liberales algunas, conservadoras otras que animaron la gesta independentista y la creación de Nueva Granada y Venezuela, entiende de los socialismos que se desprendieron de la Segunda Internacional en Alemania, sobre todo de las ideas social demócratas, que rechazaron la revolución como única vía para acceder al poder.
Ese joven se llama, Rómulo Betancourt, es un demócrata de corazón y razón, sabe que en su país, sin pueblo que lo respalde en la aventura de hacerse gobierno, se hace imposible la misión, sin apoyo de los otros partidos no hay manera de encontrar estabilidad en democracia, sin darle su lugar a los militares y un ámbito que los mantenga ocupados cualquier intento de crear un gobierno es una ilusión; la empresa política que se propone parece imposible, debe encontrar no sólo una forma de gobierno, sino una idea que la acompañe y que emocione al pueblo, de allí, que le diera tanta importancia a la ideología.
La ideología tiene una larga historia en la civilización humana, era un fenómeno que venía siendo observado desde hacía siglos, había algo en el discurso de la gente y en las razones que los impulsaban a actuar que eran atribuidos a ciertos “fantasmas”, ideas que tenían que ver las creencias de la tribu o los valores de la ciudad y que impulsaba a la gente, incluso a tomar las armas y ofrendar sus vidas.
Pero fue en Francia, durante los tumultuosos años de 1801 a 1815, que salen publicados los cinco volúmenes de Destutt de Tracy, Les éléments d’idéologie,  de Tracy era parte de un grupo de educadores reformistas quienes creían en una “ciencia de las ideas”, decía haber encontrado un sistema que podían hacer que el individuo, por medio de cultivar su propio interés, enseñarlo a ser productivo y preservando su libertad, pudiera actuar de cierta manera en el mundo para hacerlo un lugar más harmónico y feliz.
Este grupo de educadores, encabezado por de Tracy elaboró todo un programa de educación pública basado en esta “ideología” o principios rectores del hombre, Napoleón simplemente los rechazó cuando se lo presentaron, convencido como estaba, de que el mundo no estaba gobernado por ideas abstractas, sino por la imaginación.
Pero de Tracy no había sido el primero en observar que ciertas ideas fijas en el individuo jugaban un papel fundamental en las acciones humanas, el profesor chileno Jorge Larrain, en su libro, El Concepto de Ideología, Volúmen 1: Marx, LOM Ediciones, 2007, Santiago de Chile, nos dice:

Nicolo Maquiavelo (1469-1527), un representante de la burguesía temprana, es tal vez el primer autor en tratar materias directamente conectadas con fenómenos ideológicos. Sus agudas observaciones sobre la práctica política de los príncipes, y en general, sobre la conducta humana en política, anticiparon ulteriores desarrollos del concepto, aunque Maquiavelo no empleó el término “ideología”. Algunos elementos del concepto aparecen, por ejemplo, cuando vincula la parcialidad de los juicios humanos con los apetitos y los intereses. Preguntándose por qué los hombres son a menudo parciales al criticar el presente.

 Es por todos conocido que durante la Revolución Francesa, en la sala de reuniones de la Asamblea, los que se sentaban a la derecha eran los defensores del status quo, o “conservadores”, los que lo hacían a la izquierda eran los reformistas o “liberales”, esta costumbre se transmitió a la mayoría de los parlamentos, de allí que se denominen de “izquierda” o “derecha” a quienes propugnan por los cambios sociales o quienes preferían la permanencia de las tradiciones, lo que muchas veces llevaba a apoyar o a rechazar las desigualdades, el progresismo o los derechos instituidos.
Estas denominaciones que en un principio identificaban bandos opuestos en las discusiones de gobierno, se fueron constituyendo en importantes referentes políticos ideológicos, es decir, estos bandos luchaban por sus propios intereses, por las formas de vida de donde sus miembros hacían vida, la nobleza y la burguesía tenían sus propios privilegios, maneras de producción, creencias que querían conservar y defender de aquellos que no estaban de acuerdo con su mundo,
De igual manera estaban aquellos que creían en un mundo más justo e igualitario, con un gobierno al servicio del pueblo todo, y no sólo de una clase social que por ser diferentes, con valores e intereses opuestos a la manera de vida de los artesanos y del pueblo llano, pretendían arrogarse todos los beneficios y privilegios para su grupo, esos conflictos se discutían en la Asamblea y de ellos debían surgir las políticas públicas que de alguna manera satisficiera ambas expectativas.
Este fue el origen de las ideologías de la derecha y de la izquierda que aún hoy atormenta a las sociedades, en próximos artículos veremos la evolución de estas dos direcciones ideológicas, opuestas y aún hoy, enfrentadas en la política mundial.   -   saulgodoy@gmail.com
























viernes, 10 de agosto de 2018

10 razones por las que Maduro no es el Presidente de Venezuela.



1-Para ser Presidente de Venezuela se necesita que la persona sea venezolano, Maduro no lo es, no tiene la documentación requerida por ley que lo demuestre, lo que lo hace una persona indocumentada, aunque todo apunta a que se trata de un ciudadano de origen colombiano, hecho que ha negado incansablemente.
Sí ha exhibido una serie de documentos de identidad  falsos, que han sido emitidos por funcionarios cómplices y corruptos; las autoridades competentes no quieren investigar este grave hecho, y en la opinión pública existe una resignación a que los venezolanos tengamos que aceptar este evento como consumado y convalidemos, como de hecho quiere lograr este gobierno comunista, que cualquier persona, no importa su origen, nos gobierne, lo que implicaría negar nuestra nacionalidad y convertirnos en un vertedero de cualquier tipo de personas en cargos políticos, sin apego a nuestra cultura, sin lazos con nuestras tradiciones, sin raíces en nuestra historia.
Pero lo más grave es que Nicolás Maduro ha jurado en vano ser venezolano, sabiendo que no lo es, para tomar posesión de cargos públicos en importantes posiciones dentro del gobierno chavista, como diputado, como presidente del Congreso, como Canciller de la República, como candidato a la Presidencia de la República, lo cual lo convierte en un delincuente por el delito de perjurio, haciéndose pasar por lo que no es, lo que conlleva, según nuestras leyes, a la nulidad absoluta de todos los actos en que haya figurado como representante de los venezolanos en esas funciones públicas.
Nicolás Maduro no es el Presidente de Venezuela porque, además de ser indocumentado, todos los actos que lo llevaron a ocupar esa alta magistratura están viciados  de origen, por mentiras, documentos falsos, falsa atestación, por ser parte de una conspiración que involucra al gobierno de Cuba, para el cual trabajaba y trabaja como agente, por su falta de independencia y autonomía al momento de tomar decisiones de interés nacional.

2-Detrás de la figura de Maduro hay una organización política, identificada como el PSUV, que nace de un movimiento revolucionario comunista en el seno de la Fuerza Armada y con estrechos vínculos ideológicos, de amistad, estratégicos y organizativos con el gobierno de los hermanos Castro en Cuba.
El PSUV nace como consecuencia de un movimiento sedicioso que culminó en un golpe de estado fracasado, pero que dio pie, gracias a una serie de errores políticos, a que el PSUV se convirtiera en una organización política con plenos derechos en la participación electoral, con su candidato Hugo Rafael Chávez Frías, el último eslabón de una larga cadena de intentos por tomar el poder por las armas en nuestro país, y pudiera hacerse con el cargo de Presidente de la República en el año de 1999 y con una buena parte de los curules en el Congreso de la República.
Con el poder en las manos de Chávez, el país empieza su deriva hacia un régimen totalitario y comunista, haciendo todo lo posible por erradicar la democracia, las libertades ciudadanas, el capitalismo, el sentido de nación independiente, para configurarla como parte de una Patria Grande, que incluía todo el subcontinente Latinoamericano y del Caribe, dando inicio a un agresivo plan dirigido desde Cuba, con el financiamiento del petróleo venezolano, para instaurar gobiernos socialistas, afectos a la revolución bolivariana, en la región.
Todo esto lo explico para que se entienda cómo fue que Maduro hizo lo que hizo y lo tengamos usurpando la presidencia del país.
Detrás de Chávez siempre estuvo la figura de Maduro, como uno de sus más cercanos colaboradores, fue gracias a Chávez que Maduro ascendió en la política y ocupó los cargos que obtuvo, siendo parte del gobierno y con una red internacional de gobiernos y organizaciones trabajando por obtener la hegemonía continental; no fue difícil que toda la documentación falsa, apoyos, testimonios, reconocimientos se hicieran posible para que el indocumentado fuera adquiriendo una nueva identidad. Maduro no representa los intereses del país, sino los de su manejador cubano.

3-Pero Chávez se estaba convirtiendo en un problema para los planes de los hermanos Castro en Cuba, que a su vez respondían a líneas estratégicas trazadas desde Moscú para desestabilizar la región, debilitando así la influencia de los EEUU; Chávez había logrado, en poco tiempo y gastando una enorme cantidad de dinero perteneciente a los venezolanos, convertirse en un líder mundial, haciéndole sombra a Fidel Castro; el presidente venezolano había asumido, poco a poco, un rol más independiente, respondiendo a una agenda personal, que no coincidía con los planes de Cuba, de modo que decidieron sacarlo del juego, contando que tenían implantado en el seno del gobierno venezolano a uno de sus agentes más incondicionales, Nicolás Maduro, quien por muchos años había recibido la indoctrinación y el entrenamiento necesario, demostrando hasta el momento una fidelidad a toda prueba al régimen castrista, y contando a su favor con que no tenía el carisma ni la inteligencia natural de su jefe venezolano.
El siguiente paso fue enfermar a Chávez, inoculándolo con sustancias biológicas desarrolladas por Rusia, y mantenerlo bajo el control cubano hasta su muerte, un magnicidio perfecto logrado en La Habana, con la participación de toda su familia, pero con una muy deficiente coartada para encumbrar a Maduro en el poder.
Con la complicidad extrema, obvia y sin rubor de un CNE dispuesto a la trampa, Maduro se alza con una muy cuestionada victoria electoral, ante un contendor cobarde y sumiso, que asumió su derrota con el rabo entre las piernas; a partir de este momento la oposición le pertenecería al PSUV que la tenía infiltrada hasta los tuétanos. Maduro no es presidente porque su elección fue el resultado de una trampa.

4-El hecho singular de la muerte de Chávez en La Habana, el 30 de diciembre del 2012, mientras recibía tratamiento en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) de La Habana (Cuba), y su posterior encubrimiento para hacer parecer que en realidad ocurrió el 5 de marzo de 2013, en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo de la ciudad de Caracas, proporcionándole amplio margen de tiempo al gobierno de Cuba para que pudiera maniobrar y prepararle la ruta a Maduro, pasará a la historia como uno de los más elaborados y grandiosos ardides del organismo de inteligencia cubano, que como toda mentira complicada, tiene más huecos que un queso Gruyere.
Desde la toma de posesión de Maduro como presidente interino, debido a la ausencia de Chávez, pasando por los funerales de estado, toda una puesta en escena digna de los grupos de teatro revolucionarios, que nos brindan en los desfiles militares las parodias de nuestra lucha independentista, es de destacar la mención expresa, que hizo Maduro en cadena nacional, de que: los enemigos históricos de nuestra patria» estaban detrás de la enfermedad de Chávez y su muerte”- para así atribuirle el asesinato de Chávez a los EEUU y tratar de borrar la participación de Cuba en el homicidio.
Durante este período de interregno, se produjo una enorme cantidad de decretos leyes para cementar aún más la participación del PSUV en la política nacional y fortalecer el recién adquirido poder de Maduro, que sería luego convalidado por unas elecciones a su medida; todos esos instrumentos legales carecen de validez absoluta por estar viciada su fuente de legitimidad, y que fue producto de una conspiración continuada, con la participación activa de un gobierno extranjero, y para ocultar una serie de delitos graves que los dejan sin efecto. Maduro no es presidente porque todo el aparataje legal que lo sustenta es írrito.

5-Hay todo un perfil psicológico que detalla, con bastante exactitud, el carácter y los valores que integran individuos que se prestan para hacer carreras en el espionaje, operaciones encubiertas, y todas esas actividades en áreas de seguridad y defensa, que ameritan de unas especiales dotes mimetismo y adaptabilidad.
Se trata de personas que deben mantener una doble vida - y a veces más vidas en paralelo -, es común que esas personas vengan de un desarraigo familiar y de identidad con su comunidad de origen; justamente, esa falta de valores fundamentales los convierte en vehículos ideales para implantarles no sólo nuevas ideas, planes y valores, sino hasta una nueva identidad que, de acuerdo a la calidad e intensidad del entrenamiento, hace de estos agentes personas más o menos confiables, más o menos estables en la consecución de sus tareas, pero, sin duda, siempre deben estar bajo el comando de un manejador, a quien reportan y de quien reciben instrucciones.
Maduro suma una cantidad grande de vacíos fundamentales en su vida que lo hacen un sujeto perfecto para la indoctrinación; los cubanos lo han estado entrenando y manejando desde hace décadas, Maduro tiene un historial de idas y venidas a Cuba que demuestran el fuerte vínculo afectivo y de sumisión a la autoridad de sus manejadores.
Como una consecuencia de estas carencias afectivas, de educación, de amistades, familiares, sociales, en general, es que lo vimos sumiso a su jefe y líder, el Teniente Coronel Chávez, quien lo trataba como a un subalterno, sin consideraciones de ningún tipo, porque Chávez sabía quién era Maduro y su relación con los hermanos Castro, y aceptaba su presencia como parte de su equipo político, pero en más de una ocasión lo vimos reclamarle sus errores públicamente y reducirlo a lo que era, una tuerca más en el aparato chavista.
Pero Maduro tuvo el tino de casarse con Cilia Flores, una mujer ambiciosa y sedienta de poder y riqueza, que lo fue llevando dentro del laberinto de ese aparato político, cuidándole los negocios que se hacían a su vera; sólo el amor por el dinero superaba, en ocasiones, su prudencia y su amor filial, y se dieron varios escándalos. A pesar de los daños colaterales sufridos, Cilia mantiene cierto equilibrio en la desordenada vida de Maduro, el cual, de no estar sometido a la dirección férrea que recibe desde Cuba, respondería a sus instintos animales que son, por decir lo menos, bestiales.
Maduro, desde el punto de vista de su estabilidad mental, con su violencia innata, su declarada falta de lealtad por Venezuela, su gusto por las actividades criminales y su muy lamentable falta de respeto por la condición humana, es la persona menos indicada para ocupar un cargo de tan alta responsabilidad, como la Presidencia de la República, una fatal consecuencia de lo que los venezolanos pensamos sobre nosotros mismos, al dejar abierta la posibilidad de que personas como Chávez y Maduro hayan alcanzado tal privilegio. Maduro no es presidente porque no tiene la capacidad cognitiva, ni emocional, ni es una persona equilibrada mentalmente para conducir los destinos del país.

6-Maduro ha tenido una evolución interesante: se dejó cultivar por el comunismo, se preparó en funciones de gobierno tutorado por sus manejadores cubanos, permitió que Chávez hiciera lo que le daba la gana con él y, cuando finalmente llegó al poder, podemos ver con absoluta transparencia cómo su alma simple, propia de un ser manipulado y manipulable, se convierte ahora en depredador y manipulador, con todo un país a su disposición para aterrorizarlo y hacerle pagar sus sufrimientos y frustraciones personales.
Maduro desprecia al venezolano, pero creo que tiene un mayor encono en contra de los colombianos; no puedo decir de ame a los cubanos, ya que tengo la impresión que es igualmente maltratado por los revolucionarios de La Habana. Pero, en sus actuales circunstancias, Maduro se encuentra en una circunstancia donde le conviene servirle al amo sin chistar, porque sabe que la vida se le va en ello.
Maduro no gobierna, nunca ha gobernado, el aparato del estado lo maneja el PSUV que, mientras se permita a sus cabecillas mantener sus negociados multimillonarios, explotando sin misericordia al pueblo de Venezuela, hará su papel de soporte en esta tragicomedia.
Maduro es, apenas, el rostro visible de una maquinaria viciada, que trabaja en nombre del gobierno de nuestro país; él, escasamente, firma los decretos, ordena las acciones y anuncia las medidas, pero todo se cocina tras esta ilusoria escena, en La Habana y en los cuarteles del PSUV, un partido cívico-militar fascista y con intereses en las mafias regionales del narcotráfico, el contrabando, el blanqueo de capitales, la corrupción, la subversión, el terrorismo, el etnocidio y los crímenes ambientales con fines de minería ilegal… no hay transgresión alguna en el planeta que no tenga algún tentáculo tocando en nuestras costas y produciéndole a alguien alguna ingreso.
Maduro no es presidente de Venezuela por lo que representa, que no es el país.

7-El sólo hecho de que Maduro haya sido el responsable directo de las masacres ocurridas contra etnias indígenas, mineros, prisioneros en cárceles, que se haya atrevido a ordenar la muerte de estudiantes que manifestaban en las calles por su derecho a una mejor vida, ejecutados cobardemente por fuerzas superiores y con poder letal de fuego, estando ellos desarmados, el haberle negado a los pacientes terminales las medicinas, la atención médica y los seguros que el estado debe proveer por ley, el que miles de niños y neonatos hayan fallecido por infecciones, falta de atención médica y medicinas, por negarles una alimentación adecuada… ya coloca a Maduro en una condición de monstruo violador de derechos humanos, inelegible para la conducción del país; pero, además, es el responsable directo de miles de muertes de personas de la tercera edad, ancianos incapaces de velar por sus necesidades en su años de senectud, por abandono inhumano.
Que torture de manera inmisericorde a los ancianos, que tienen su único sustento en pensiones indignas que el gobierno les da de su propio dinero, de los supuestos ahorros que los trabajadores hicieron para cuando llegaran a la edad del descanso y la tranquilidad, obligándoles a hacer inmensas colas durante horas interminables, a veces por días, para poder contar con algo de dinero para sus necesidades, sólo indica que Maduro no tiene capacidad de sentir afecto, empatía, respeto ni solidaridad con su prójimo más necesitado y vulnerable.
Maduro es el causante del mayor éxodo de venezolanos en nuestra historia, en un país que fue reconocido como remanso para los que en momentos difíciles tuvieron que dejar sus patrias, por las condiciones infrahumanas de vida que el chavismo impone a los habitantes de éste país, porque sólo le importan sus negocios, porque le da la gana, porque sólo quiere seres dependientes de sus bolsas de alimentos, de sus cupos de gasolina por intermedio del indigno Carnet de la Patria, porque puede presumir de estar cerrando industrias, comercios, emprendimientos de la gente, del sector privado que lucha en contra de un sistema que quiere der dueño de todo, porque sólo quiere funcionarios públicos a su servicio…
Maduro, con esas manos manchadas de sangre y sufrimiento de tanta gente, no es el presidente, es el verdugo de Venezuela.

8- Tampoco es el presidente debido a su mitomanía, a su incontrolable hábito de mentir, a la utopía impuesta en su mente por sus controladores cubanos sobre Venezuela como país potencia, luego de haberla destruido, por esa ceguera ideológica por la que les es imposible ver el resultado de sus actos, como lo que son, crímenes de lesa humanidad; por ese vacío emocional que tiene hacia todo lo que sea bueno para Venezuela, por esa insensibilidad humana hacia los sufrimientos que le ha impuesto a todo el país, exceptuando a sus cómplices, asociados y jefes, Maduro es incapaz de ejercer mando alguno.
A Maduro no le gusta escuchar otras opiniones, de hecho, no le gusta ninguna opinión, las críticas le producen urticaria, razón por la cual mandar a callar, prefiere el silencio, censura, cierra medios de comunicación, persigue periodistas, saca del aire y de las parrillas de televisión los canales que no dicen lo que él quiere que digan, como él quiere que se diga, castiga a todo el país con un internet lento, desfasado tecnológicamente, manipulado a su gusto por la CANTV… si por él fuera, simplemente, desconectaría a Venezuela del mundo, para que nadie se entere de lo que sucede; por todo ello, Maduro no es el presidente de Venezuela, es un criminal a quien hay que poner en cadenas y encerrarlo lo antes posible.

9-Porque es un enemigo de la humanidad, porque le encanta un preso político, mandar a torturar a sus contrarios, perseguir a nuestras valientes mujeres, violentar la inmunidad parlamentaria de nuestros diputados; porque atenta a cada momento contra el orden mundial, porque desprecia el principio de autoridad y se burla de la soberanía e independencia de los demás estados; porque no cree en la vigencia de un estado de derecho en el mundo, ni en el funcionamiento justo e imparcial de los órganos de justicia internacionales; porque se cree dueño de la verdad absoluta y cree que los demás están equivocados; porque es un racista, odia a todos los que no se parecen a él, piensen como él y actúen como él; porque es un pésimo ejemplo para el mundo, por inmoral, anticristiano, antioccidental, anticultura; por inmoral y pendenciero, porque nunca en su vida ha trabajado con dignidad y sin trampas… Maduro no es presidente de nadie, así esté escrito en mil pergaminos, y lo digan placas de bronce, que seguramente él mismo mandó a hacer, pegadas a la pared.

10-Maduro es una patética figura, lo que da es lástima, ningún venezolano con sentido común y un poco de amor por Venezuela lo quiere; por eso no es el presidente de Venezuela. 

-   saulgodoy@gmail.com