jueves, 30 de marzo de 2017

Jugar al terror



Voy a utilizar el concepto de terror expresado por el Diccionario de la Existencia, dirigido por Andrés Ortíz-Osés y Patxi Lanceros (2006)  dice: “sentimiento angustioso surgido de la combinación, inesperada y súbita, de lo sublime y lo siniestro” un concepto que como bien dicen sus autores corresponde a un plano eminentemente artístico, el estado de confusión que genera el terror en la persona es tal, que no puede responder coherentemente, racionalmente, a la situación creada, produciéndose en su lugar respuestas excesivas, alteradas, que pudieran hacerlo víctima de accidentes o de las circunstancias peligrosas creadas por la situación de terror, esto puede suceder tanto individual como colectivamente.
La sensación que crea el terror es que el mundo de la persona está dominado por fuerzas extrañas y fatídicas fuera de su control, sigue la definición describiendo el terror: “Adviértase, además, que al tratarse de un «sentimiento» (en el que, por definición, se desvanece la noción de la verdad en cuanto adecuación del pensamiento a la realidad), éste puede ser debido a una alucinación, aun cuando tenga fundamentum in re”.
Fundamentum en re era una expresión medioeval que significa que el terror pudiera ser producto de un hecho real, por ejemplo, los violentos golpes sobre la puerta cerrada que nos separa del exterior y de ese alguien que quiere entrar a como dé lugar.
Cuando describen el sentimiento, dice el diccionario:
…este sentimiento se acerca más al lado de la angustia que al del miedo o temor…Dicho con cierta brevedad, y sin entrar en la jerga heideggeriana, podemos decir que el objeto del miedo es siempre algo determinado, algo que se nos presenta dentro del mundo, ya sea como una «cosa» que se resiste a ser meramente contemplada a distancia y en seguro, como un «útil» o instrumento que de pronto se revela amenazador y nocivo, o como otro hombre, como un «semejante» que no menos inopinadamente se enfrenta a nosotros.  En cualquiera de estos casos, lo temible se halla dentro de un círculo cotidiano de significatividad, o sea de un «mundo a la mano», revelándose en él como algo que nos resulta adverso.  Por utilizar una terminología cara a Carl Schmitt, y ampliamente difundida, podemos decir que lo temible es un inimicus, o sea un «no-amigo»: forma parte de mi mundo, y en este sentido lo acojo y entiendo, pero está contra mí.

Esta magnífica descriptiva del terror es fundamental para entender algo muy importante en la realidad que vive Venezuela, a medida que el régimen de Maduro se descompone y amenaza la seguridad de todos los venezolanos, los países vecinos y el orden hemisférico, este viraje hacia el terror, que claramente queda demostrado en la sentencia del TSJ otorgándole poderes extraordinarios al indocumentado e ilegítimo presidente Nicolás Maduro Moros, para que de manera inconstitucional, actúe sobre normativas que claramente están fuera de su jurisdicción y que incluyen las leyes civiles, penales y militares que rigen en el país, demuestra claramente que jugar al terror es una apuesta de doble dirección, Maduro y sus cómplices quieren aterrorizar porque ellos están aterrorizados.
El mundo se les vino abajo con las actuaciones del Sr. Almagro en la OEA, han quedado desnudos ante el mundo, ya no pueden justificar su pretendido respeto  a la democracia, a la soberanía y la libre determinación de los pueblos, argumentos que ya son insostenibles ante el vacío que se les presenta a sus pies, el próximo paso simplemente es terminar de hundirse ante la mirada acusadora del mundo entero.
El juego del terror en que está embarcándose el chavismo es un viaje sin retorno, una alegoría sería, se están pegando un tiro en la sien, de la manera más cobarde y con una audiencia de millones, atentos a como hacen un reguero de sangre y violencia sin sentido.
El problema que tiene Maduro es quien lo va a seguir, porque lo que viene no es fácil, ya el pueblo de Venezuela está curtido en el maltrato y el oprobio que el gobierno lo ha sometido por casi dos décadas, no es un pueblo fácil y dócil, está hambreado, tiene mil y una necesidades producto de un acorralamiento del gobierno de todas sus clamoreses, de tantas promesas incumplidas, de espectaculares fracasos, de corrupción voraz y sin medida, de una dosis extrema de violencia diaria que ya lo ha hecho inmune a las escenas más atroces que las mentes torcidas del chavismo hayan sido capaces de imaginar y ejecutar en su contra, el pueblo sólo está pendiente de las lujosas camionetas con escoltas que cruzan las ciudades llevando a sus verdugos de un lado a otro, de sus mansiones repletas de dinero y comida, de sus cómplices uniformados escoltando convoyes de comida sólo para los odiados CLAP, haciendo el negocio de sus vidas con el hambre de los venezolanos.
Las alarmas de cualquier persona medianamente racional se han debido haber encendido, cuando ve la gente en la calle comiendo basura, incluso a militares, cuando unos niños degüellan de manera salvaje a unos Guardias Nacionales en una de las avenidas más importantes de la capital, cuando ve pacientes terminales en sillas de rueda protestando por la falta de medicinas frente al arruinado Seguro Social, cuando las panaderías del país son tomadas por delincuentes para saquearlas.
El gobierno de Maduro está tan acabado que se mantiene a punta de amenazas, de mentiras, de trampas, de cadenas de televisión predicando un país potencia que todos sabemos es una alucinación de un moribundo, infiltró a la oposición para que jugaran a su favor pero se vieron obligados a cantar el juego de traiciones debido a las inconsistencias de sus contrapartes, que a estas alturas ya no deben saber de qué lado están.
Ya no sabe qué hacer para mantener a esa parte de las FFAA corruptas, interesados en mantenerlo en el poder, ya no le sirve darles la mayor tajada del presupuesto, que sabe, no tienen el dinero para honrar, ni siquiera le está funcionando la infausta Compañía Anónima Militares de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (Camimpeg) y su filial SPS que es la carnada que les lanzó al Alto Mando y a través de la cual compra y vende insumos para PDVSA, en operaciones a contado en Europa, Rusia, Panamá, Islas Vírgenes y Houston cuyo rastro de papeles y digital, está siendo seguido por no menos de siete servicios de inteligencia financiera, con un sustancial registro de operaciones de dudoso origen y con un listado de generales y oficiales incursos en delitos de blanqueo de dinero en los cinco continentes.
El gobierno chavista de Maduro está acabado, saben que es imposible convertir a Venezuela en una nueva Cuba, Raúl Castro ya no sabe qué hacer con tan pesado fardo que se ha convertido su pupilo en Miraflores, los gobiernos de Bolivia, Nicaragua y Ecuador ya están sintiendo los efectos de haber apostado a perdedor, y no les queda otra sino aguantar el chaparrón que les viene.
El delincuente disfrazado de magistrado, Michael Moreno, presidente del secuestrado TSJ, le ordena al indocumentado e ilegítimo presidente Nicolás Maduro Moros, que juegue la carta del terror, justo en el peor momento para la sobrevivencia del chavismo, y el alucinado presidente anuncia hostilidades en contra de la OEA, en medio de la peor debacle histórica del país, este sería el primer gobierno de la era moderna en Venezuela que le declara la guerra a su propio pueblo.
Esta es sólo la puesta en escena de lo que viene en los próximos días, tal como dice la maldición china: “Espero que vivas en tiempos interesantes”, no me perdería este desenlace por nada en el mundo.   -   saulgodoy@gmail.com







miércoles, 29 de marzo de 2017

El estraussismo y Trump



Para quienes todavía no se han percatado de la ideología y valores que se manejan en el partido Republicano de los EEUU, del pensamiento político que impulsa al presidente Donald Trump y de las perspectivas que se le abren al nuevo gobierno de esa gran nación, hay un filósofo y politólogo norteamericano de nombre Leo Strauss (1899-1973), que se ha convertido en el gran gurú de la derecha norteamericana.
Ya he escrito sobre Strauss anteriormente en este blog, de su estudio sobre Maimónides, y lo he mencionado por diversas razones, siendo la principal, sus estudios sobre los clásicos políticos del pasado, entre ellos: Platón, Spinoza, Maquiavelo, Hobbes, de los modernos Nietsczhe, Schmitt y Heidegger, para nombrar solo algunos de los autores que estudió a profundidad e interpretó de una manera novedosa, él la llamaba exoterismo (o una lectura esotérica), que no era otra cosa que una hermenéutica especial que usaba al momento de interpretar textos de filosofía pre-modernos, se trata de una especie de código con el que los autores ocultaban sus enseñanzas a los no-iniciados.
Maimónides fue uno de los autores, que interpretando textos revelados inventaba exégesis, que tenían una lectura interna y otra externa, y por medio de parábolas sobre un mismo texto, daba las explicaciones literales y filosóficas.
Strauss cuando hacía sus exhaustivas lecturas, pretendía conocer tanto lo que decía el autor como lo que callaba, en su trabajo Como Estudiar el Tratado Político-Teológico de Spinoza (1947), dice lo siguiente:
Entender las palabras de otro hombre, vivo o muerto, puede significar dos cosas diferentes que por el momento llamaremos interpretación y explicación.  Por interpretación entendemos el tratar de asegurarnos que fue lo que dijo y como él entendía lo que dijo, sin importar si ese entendimiento lo expresó explícitamente o no.  Por explicación entendemos el aproximarnos a las implicaciones de lo que dijo y no estaba consciente. (…) es igualmente obvio que, dentro de la interpretación, el entender el significado explícito de lo planteado precede al entendimiento de lo que el autor sabía pero no dijo explícitamente: uno no puede caer en cuenta, o de ninguna manera probar, que una aseveración es falsa antes de que uno pueda entender la proposición misma.

Pues Leo Strauss no sólo era polémico por su aproximación a estos autores y sus obras, sino que también fue y es duramente criticado por sus ideas democráticas, que algunos autores, consideran elitistas y muy poco participativas y que conllevan a la creación de una oligarquía ilustrada; Strauss creía que occidente, en especial los EEUU estaban en franca decadencia, fue justamente esta crítica la que creó mal disposición de sectores académicos hacia la visión estraussiana que llevó a muchos intelectuales a asociar su filosofía, con el más recalcitrante imperialismo norteamericano.
La influencia de las ideas de Strauss tienen ya tiempo rondando el campo Republicano, pero ha sido con la victoria de Donald Trump que una serie de intelectuales de la derecha norteamericana se han descubierto como seguidores del que fuera uno de los más destacados profesores de la Universidad de Chicago, donde por varias décadas estuvo plantada su tienda.
Han sido varios los republicanos que han alcanzado altos lugares en las administraciones de los Bush, y ahora con Trump un grupo grande de estraussianos que son estudiosos de las ideas del maestro y que no les gusta lo que los gobiernos demócratas han hecho con el país llevándolo por la senda del socialismo.
Entre varios aspectos negativos, los demócratas han desarrollado un estado bienestar de proporciones ciclópeas, para ello, han tenido que implantar un “estado administrativo” manejado por profesionales universitarios progresistas, dirigidos por los Obama y los Clinton, este modelo fue inaugurado por el presidente Woodrow Wilson quien se trajo de Princeton las primeras camadas de Phd’s  (doctores) para que trabajaran en el gobierno.
Este “cuarto poder” en manos de estos intelectuales de izquierda, desarrollaron una serie de costosos programas sociales de muy poca eficiencia, que obligaban a una parte de la población, primordialmente a los empresarios e industriales a financiar soluciones para las clases de menos recursos,  y que al mismo tiempo, erosionaban los verdaderos valores democráticos de la población en aras de una “gerencia científica”, implantaron una industria cultural muy al estilo de la Escuela de Frankfort, donde prevalecía la ingeniería social y la jerarquización de expertos avalados por las universidades.
Cuando Donald Trump aparece en el paisaje como candidato con altas posibilidades de hacer impacto en la mayoría silenciosa, se dieron cuenta los estraussianos que contaba con tres características que lo hacían un ganador, la primera era que no se iba a quedar callado y que en el momento de armar un escándalo no tendría competencia, la segunda, que despreciaba a los “expertos”, ni era convencional, por lo que no se atendría a las reglas del juego, pero lo más importante, no se dejaba impresionar por los profesores y especialistas.
El grupo de Claremont, un grupo de graduados de esa universidad, seguidores de las ideas de Leo Strauss, concibieron un plan que llamaron La Toma de la Cabina del Piloto del vuelo 93, en una clara alegoría de que los EEUU estaba en peligro de perderse, y había que tomar por asalto la Casa Blanca, y desde el principio estuvieron asesorando y apoyando a ese empresario, nuevo en la política, e imposible de callar.
Uno de los más notables dirigentes del grupo de Claremont es el profesor de Ciencias Políticas Charles R. Kesler, experto en los Papeles Federalistas, uno de los más importantes documentos que inspiraron a los padres fundadores de los EEUU e impidieron la secesión de la unión, y firme creyente de que los demócratas habían sacado del carril a la nación, y la llevaban hacia el desastre, uno de los puntos de honor que hace el grupo de Claremont es que el poder de gobernar deriva de la voluntad de los electores y no, como creen los demócratas, que deriva de la experticia de los especialistas, de allí que una de las metas de Trump sea la desconstrucción del estado administrativo.
El profesor Leo Strauss
La nueva política que se está cocinando en la Casa Blanca tiene mucho de estraussiana y es probable que de allí salgan nuevas maneras de entender el mundo, por ejemplo para Strauss el gran enemigo no era el comunismo, sino el despotismo oriental, el tirano totalitario, y la gran debilidad de occidente consistía en la falta de confianza en sí mismo, producto de las visiones modernistas y postmodernistas que arrancaban en la filosofía de Nietzsche y pasaban por las elucubraciones nihilistas de Heidegger; para rescatar el pensamiento político occidental Strauss proponía la vuelta a los clásicos, al pensamiento aristotélico, a la interpretación bíblica de una teología natural.
Para el profesor Sergio Daniel Morresi, en su trabajo Leo Strauss y La Redención Clásica del Mundo Moderno (2011) explicando los fines últimos de todo gobierno. dice que Strauss entendía que:
En los tiempos del milagro griego, la práctica (o praxis) no era instrumental (algo reservado a la técnica o techné), sino que versaba sobre la buena vida y en ese sentido era necesaria facilitar su cenit, es decir, la teoría, la filosofía, la contemplación. Dicho de otro modo, la práctica era necesariamente política (ética y legislación); una política que permitiera una vida buena a todos, pero que –sobre todo– posibilitara que los hombres que tuvieran inclinación, tesón y talento para la reflexión se dedicaran a la filosofía… El problema es que en la modernidad se perdió de vista la diferencia entre la mera vida y la vida buena.  Al perderse de vista esta distinción, se hizo posible, primero, reducir la práctica a la teoría y, luego, “invertir la relación entre teoría y práctica… pero se trata ya de una práctica desnaturalizada, lejana a la vida buena, limitada a la satisfacción de las necesidades y de los impulsos de cada individuo”.

-                      saulgodoy@gmail.com









lunes, 27 de marzo de 2017

La desconstrucción de la estética


 Se trata de uno de los temas más complejos y difíciles de toda la disciplina estética, no apto para impacientes, nerviosos o con aspiraciones a sabios instantáneos, y tiene que ver con un tupido ramillete de especialidades entre las que se encuentran la fenomenología, la lingüística, la lógica, la historia del arte, la hermenéutica, la semiótica y la crítica literaria, ninguna de las cuales son fáciles, tienen su propio lenguaje y no pocas veces, se contradicen al abarcar un aspecto de los tantos temas que le son comunes.
Judith Butler, la filósofa norteamericana, experta en el tema de las identidades y la retórica de la formación de los sujetos, dijo en uno de sus enjundiosos estudios, que nosotros, los intelectuales, deberíamos dejarnos de esa pésima costumbre de querer ser siempre transparentes y claros en nuestras exposiciones hacia nuestro público, que hay temas necesariamente complicados que requieren de un lenguaje especializado, de un trabajo duro y doloroso con textos que no son accesibles sino a una comunidad de expertos, pero cuya investigación es necesaria para adelantar y explorar territorio no cartografiado del pensamiento.
Dice Butler que este tipo de académico o experto, se convierte fácilmente en cabeza de turco, en ejemplos de la pérdida de tiempo, recursos y esfuerzos de la sociedad en materias que en nada contribuyen al avance de la humanidad, lo cual es un error, porque las más de las veces, en la complejidad que proponen sus descubrimientos, nacen las teorías unificadoras, los avances, los nuevos horizontes.
Pues eso sucede con la desconstrucción estética, un movimiento clásicamente postmodernista que nació dentro de la especialidad de la teoría crítica literaria, y que fue aplicada al arte en general, que por su compleja estructura y funcionamiento, resulta en uno de los temas más peliagudos de las humanidades.
Dicho esto, voy a tratar en reincidir en mi pequeña obsesión de ser transparente, por lo menos hasta un nivel de exposición que bastará para darles una idea de lo que digo.
Dicen algunos expertos, que en la crítica literaria se acumulan las herramientas fundamentales para la comprensión de la realidad para la mente occidental, que fue esta disciplina la que se embarcó en sistematizar los modelos y aparatos conceptuales que hicieron posible que la filosofía pudiera avanzar en los pantanosos terrenos de la metafísica, sobre todo de la ontología.
Con el desarrollo de la hermenéutica, la filología y la semiótica se pudo entender como la mente humana captura, procesa y ordena la información que los sentidos recogen del mundo, y cómo se arma el gran rompecabezas de la realidad.
Esto se hizo primero con las traducciones, interpretaciones, estudios y síntesis de las llamadas obras sapienciales, entre las que se ubican los textos religiosos (revelados) antiguos y los códices y comentarios de derecho y jurisprudencia.
Ya en la Edad Media florecieron en los monasterios y universidades toda una corriente de estudio del lenguaje, la gramática, la dialéctica, de la retórica, se planteó el problema de los universales, de las categorías y conceptos, ya estaba muy desarrollado el trabajo de la crítica literaria sobre los textos clásicos, sobre todo la de los exégetas de la obra de Homero y de las tragedias griegas, se habían expurgado de errores y falsificaciones las grandes obras, se hicieron los primeros cánones de la literatura.
Había infinidad de escuelas de traductores que competían entre sí, la lógica era cultivada con gran esmero, famosas eran las argumentaciones de Juan Duns Escoto y Ockham, aparecieron las escuelas nominalistas y realistas, se empezó a desarrollar el orden geométrico; la exactitud de las palabras en la descripción del mundo que se estudiaba en Oxford, contrastaba con los elevados giros que alcanzó Dante en Florencia y Shakespeare en Straford para expresar los vuelos más arriesgados de los sentimientos humanos.
El campo de la estética estaba dado para el enfrentamiento entre la metáfora, que privilegia el sentido alegórico de la interpretación, y la metonimia, que privilegia el sentido literal de las obras, y aunque el concepto de texto siempre fue fundamental en la práctica de la hermenéutica, el mismo ha variado de manera singular a través de los tiempo, dejemos que sea el investigador mexicano Mauricio Beuchot (2008) quien nos explique el punto: “La misma noción de texto ha cambiado mucho. Los textos no son solo los escritos, como ha sido lo usual, sino también los hablados —en los que ha insistido Gadamer—, los actuados —las acciones significativas, de Ricoeur— y aun de otros tipos: un poema, una pintura y una pieza de teatro son ejemplos de textos; van, pues, más allá de la palabra y el enunciado. (Los medievales y los renacentistas llegaban a decir que el mundo mismo era un texto.)”
Con Descartes llega el rigor, y para muchos, la modernidad, la razón autónoma se hace cargo de la búsqueda de la verdad sobre el mundo, el método científico toma las riendas del progreso y los grandes misterios del universo parecen ya no resistirse a la curiosidad del hombre civilizado, las interpretaciones alegóricas se reducen al máximo, el empirismo y la racionalidad acorralan la hermenéutica.
Esta relación del lenguaje con el mundo y el conocimiento se hace cada vez más evidente, sobre todo en áreas tan abstractas y difíciles como la apreciación artística, la descripción de los valores y principios estéticos, la valoración del gusto y la expresión de lo sublime, describir una obra musical o una pintura en términos del lenguaje escrito y para ser leído por otros, confronta niveles de complejidad enormes, sobre todo si esta relación quiere hacerse desde un punto de vista científico o lo más cercano a la “verdad”, y más complicado aún cuando varias escuelas de filosofía ubican la expresión artística como uno de los niveles de mayor trascendencia espiritual de la persona humana.
La estética, controlada por mucho tiempo por los factores de poder en las sociedades (el estado, las religiones, el comercio, las academias etc.) había evolucionado, pero constreñida a normas y reglas rígidas, a la veeduría de unos cuerpos colegiados cuyos miembros nada tenían que ver con el arte ni con el artista, y que le asignaban a las obras no sólo su valor e importancia, sino hacían posible la sobrevivencia  de escuelas y talleres, de orfeones, orquestas, por medio del patronazgo y la contratación de servicios principalmente para las cortes reales.
Esa necesidad del ser humano por la belleza, por la justa proporción, por el equilibrio en medio del caos y el desorden ha sido una de las maneras que ha tenido el estado para el control de las poblaciones, hay ideología invasivas como el socialismo que utilizan el concepto de arte y belleza, su manipulación y aún su ausencias, para desequilibrar el espíritu de las personas y promover sus credos de obediencia y terror, el uso de la censura, la gerencia por parte de las instituciones del estado de los cánones de belleza y de arte oficial, son claramente instrumentos de opresión.
Ideologías corrosivas como el socialismo del siglo XXI que imponen el culto a la pobreza, a lo feo y miserable, al hambre y la muerte, a la enfermedad y el horror como paradigma estético, que bombardean a sus audiencias con gente horrible, mal vestida, peor hablada e inculta, violenta y desaseada como ejemplos de los nuevos hombres y mujeres, están claramente manipulando la psique del público para descéntralo, confundirlo e introducir elementos distorsionadores de la realidad, están utilizando una hermenéutica colonialista, de dominio con fines claramente políticos.
El llamado Sistema de Orquestas que opera en Venezuela, para las orquestas y grupos de cámara de la música clásica, que fue una buena idea en sus comienzos para el desarrollo de las capacidades artísticas en niños y jóvenes, fue convertido un instrumento de ideologización chavista y comunista, allí no hay margen para la interpretación de las obras de arte, se impone una sola manera de apreciación y decodificación del repertorio musical, el estilo de “banda show” se hace obvio, en vez de buscar la perfección de la interpretación de las partituras de los grandes compositores, se premia el efectismo, la ejecución circense, que lleva solapado un contenido intertextual ideológico, de un nacionalismo ramplón y vulgar.
Dentro del sistema existe una manera de relacionarse entre jóvenes tipo comuna, se trata de uno de los esfuerzos del colectivismo más exitosos del neomarxismo, su modelo operativo centralista, autoritario, comunal, dependiente del estado y convertido en maquinaria de propaganda socialista; le da la oportunidad de sobresalir solamente a aquellos talentos que estén comprometidos con la revolución chavista y hayan culminado un proceso de lavado de cerebro exitosamente, el producto final son no-personas, fichas del gobierno manipuladas a distancia y vacías de sentimiento e ideas.
Ha sido gracias al postmodernismo, en especial a la corriente deconstructivista (aquella que reduce la interpretación de los textos a su organicidad gramática y semántica) la que ha predominado en muchos claustros académicos en los países del primer mundo.
El postmodernismo cree en la relatividad de la palabra, en sus orígenes multívocos, en la imposibilidad de determinar sus raíces semánticas, por lo tanto “vale todo” en el mundo simbólico del lenguaje, que al convertirse en estructura fundamental del conocimiento, deviene en una imperfecta y muchas veces, poco confiable manera de abarcar la realidad.
El postmodernismo tiene una historia tan truculenta como sus productos intelectuales, para quien desee leer una historia de su nacimiento les recomiendo el libro de Perry Anderson, Los Orígenes de la Postmodernidad (1998), hay diferentes arranques y en distintos tiempos y modos, la postmodernidad tienen orígenes literarios, sociales, económicos, ideológicos que abarcaron distintos continentes y acontecimientos históricos, es una historia complicada ungida por un solo elemento en común: el cambio.
El filósofo francés Jean-Francois Lyotard en su obra La condition postmoderne (1979) dejó establecido su punto de vista: “la apuesta de la posmodernidad como un todo- no era -exhibir la verdad dentro del cierre de la representación, sino plantear perspectivas dentro del retorno de la voluntad”
Pero fue sin duda alguna en el ámbito de la investigación de las ciencias sociales donde se destacó una nueva manera de ver el conocimiento y de traerlo a la luz de las nuevas realidades, Perry lo describe magníficamente cuando dice:
Paralelamente a esos cambios en las artes, y a veces obrando directamente dentro de ellos, los discursos que se ocupaban tradicionalmente del terreno cultural han sufrido una implosión propia. Las disciplinas, antes rigurosamente separadas, de la historia del arte, la crítica literaria, la sociología, las ciencias políticas y la historia, empezaron a perder sus límites claros y a cruzarse unas con otras en unos estudios híbridos y transversales que ya no se podían asignar fácilmente a un dominio u otro. Jameson [Fredrick] observó que la obra de Michel Foucault era un ejemplo destacado de semejante trabajo inclasificable. Lo que venía a reemplazar las viejas divisiones entre las disciplinas era un nuevo fenómeno discursivo, designado insuperablemente por su abreviatura norteamericana: theory (teoría).

Los escritores Mailer, Ginsberg y Burroughs
Para el momento en que los modelos lingüísticos predominantes eran el formalismo y el estructuralismo, tanto en Europa como en los EEUU, sobrevino de parte de la literatura, principalmente del teatro y del cine, una avalancha de propuesta que golpeaban de lleno en la línea de flotación de estas aproximaciones “reaccionarias”, las novelas de Burroughs, la poesía neobarroca de Lezama Lima, las obras de teatro de Beckett y Sartre, las películas de Warhol y Buñuel, constituían apenas una muestra de la revolución que se estaba llevando a cabo en la expresividad de ciertas vanguardias.
El postmodernismo continental estuvo íntimamente vinculado con el marxismo luego de los sucesos de mayo del 68 en París, de allí partieron una serie de búsquedas e investigaciones que abrieron nuevos caminos sobre todo en el estructuralismo, el descontructivismo y el neohistorcismo, de hecho la crítica política ya no fue la misma utilizando el análisis crítico-lingüístico, donde ya se destacaba el tropos como vehículo por excelencia de la ideología.
Aquí ya estamos entrando en aguas profundas de modo que vamos a tratar de explicar la situación que tenemos por delante de la manera más sencilla posible, hay un territorio de conocimiento allá afuera que los expertos refieren como la poética, es decir, el análisis de de las formas y estructuras literarias, una de ellas es el tropo que es una figura semántica mediante la cual una palabra u oración toman un significado diferente de la significación propia de esos vocablos, una metáfora es un tropos.
Walter Benjamin, Riffaterre, Jauss, De Man, Eagleton y otros teóricos (la mayoría de ellos marxistas) se refieren a la ideología del lenguaje; en cada uno de los lenguajes, sus estructuras están conformadas de tal manera que en sus combinatorias saltan algunos chispazos, producto de su propia configuración, De Man los llamaba “aberraciones” de las que se desprenden significados otros de los del discurso que interpretan, un análisis crítico de cualquier texto (recuerden que puede tratarse de una pintura, o un edificio, o un video juego), y más si se trata de lo estético, requiere de diferentes lecturas para desentrañar los múltiples significados.
Para los desconstructivistas como De Man, solo desmontando estas múltiples lecturas es que podemos descubrir la verdadera hermenéutica, la interpretación de cualquier obra de arte es confrontar su gruesa capa de significados, una por una, muchos de ellas ocultas a simple vista, pero actuantes sobre la psique del individuo.
Me detengo en este punto para no abusar de su confianza, espero haberme explicado en esta breve introducción, en otros artículos veremos un poco de ese mundo fenomenológico que significa vivir dentro de un lenguaje y de la manera que afecta nuestra visión del mundo y nuestra realidad.   -   saulgodoy@gmail.com













jueves, 23 de marzo de 2017

El enemigo en casa


Toda esta discusión que se ha suscitado a raíz de la iniciativa del Sr. Almagro, de aplicarle la Carta Democrática de la OEA a Venezuela, es una perfecta ventana para enterarnos de la enorme confusión y desacople de una buena parte de nuestros políticos con la realidad nacional, y aquí debo hacer el primer inciso, el que decide jugar a la política en nuestro país, debe asumir los riesgos del juego, si se le tiene temor a la candela lo mejor es no acercarse a ella, esto lo digo porque una buena parte de nuestros políticos de oposición son políticos de poltrona, les encanta llenarse la boca de que son políticos pero no asumen su papel de líderes sociales, de voz del pueblo y consciencia de la nación.
La política para este grupo de “enchufados” a las organizaciones políticas de la oposición venezolana, son perfectos prospectos de burócratas chavistas, su primordial interés es su agenda personal, que solo tiene un único punto, llegar al poder haciendo el menor trabajo posible y asumiendo el menor riesgo, para ellos, esto es signo de viveza y de instinto político.
La política asumida como un eterno negociar con los otros factores políticos para evitar los conflictos, las confrontaciones y tener que asumir una posición, porque cuando un político se define o toma bando- según el diccionario que ellos manejan- se convierte en víctima, en sacrificio en el altar de los principios éticos, y de esos tenemos un montón, los chavistas los llaman políticos presos y las cárceles militares están a rebozar con estos “ilusos”.
En la política venezolana no se muestran las heridas del combate ni se hace de ellas símbolos de los compromisos con la sociedad y la democracia, no, en nuestro país, mientras más tersa la piel, mientras menos cicatrices existan es una muestra de la habilidad del operador, del negociador, del que trabaja detrás de las sombras, se trata en fin del verdadero político capaz de hablar y hablar ante los medios, en sus tribunas, en reuniones, en mesas de negociación y salir sin que nadie sepa que fue lo que dijo o de qué lado está.
Y esta situación, que es común en muchos países, es una práctica regular y hasta admirada en nuestro patio, precisamente porque la gente, el pueblo, la ciudadanía, no tiene la suficiente cultura política para detectar quienes de los políticos es una rémora y quien es autentico.
Estas organizaciones políticas ya no funcionan como partidos políticos al servicio de unos grupos de interés organizados y activos socialmente, sino como oficinas de relaciones públicas y propaganda del poder gubernamental, manipulando para beneficio de la oligarquía mandante toda una serie de asuntos, temas, posiciones y votos, a cambio, se les proporciona financiamiento, se les otorga privilegios, se les ayuda manipulando elecciones para que ganen algunos circuitos y puestos locales, se les concede reconocimiento y status legal como partidos de oposición, pero en realidad son agentes del gobierno.
Pero veamos un caso práctico para develar esta oscura práctica, por un lado no deja de ser hipócrita y enfermiza la posición de algunos políticos de poltrona que hasta hace muy poco, predicaban sin ninguna desvergüenza que el problema político de Venezuela, esta dictadura comunista que nos tiene sometidos al hambre y la miseria, era un problema exclusivamente de los venezolanos, y rechazaban cualquier “injerencia” que viniera del exterior con la pretensión de querer ayudarnos, incluso, cuando claramente no había estado de derecho, se habían suspendido todas las garantías, vivíamos en un estado de excepción y para los efectos prácticos, no había democracia en nuestro país.
Quienes así se comportaban lo hacían bajo la presunción de que los venezolanos teníamos la fuerza, los medios y la convicción, de solucionar esta compleja situación de la enorme deriva antidemocrática en la que se había embarcado el gobierno de Maduro.
Según estos “patriotas de cartón piedra” el país contaba no sólo con unas FFAA institucionales, partidos políticos de oposición dispuestos a negociar salidas democráticas, y un pueblo suficientemente consciente de que la única manera de componer nuestro problema era electoralmente, que no hacía falta que desde el exterior nos hicieran ningún “favor”.
Por supuesto, esta actitud supuestamente nacionalista, claramente entreguista y suicida se negaba a reconocer, y todavía tratan de ignorarlo, de la enorme injerencia cubana en nuestros asuntos internos, incluso en asuntos concernientes a la seguridad de la nación, a la red internacional de gobiernos, organizaciones políticas y foros principalmente comunistas y que apoyan la subversión en nuestro continente, fuerzas antioccidentales, enemigos de la libertad y la democracia, grupos populistas y fundamentalistas, que apoyan el terrorismo, el narcotráfico, la corrupción, que tienen su cuchara metida en nuestros asuntos, a quienes el gobierno financia, protege y apoya, que les permite utilizar a nuestra patria como aliviadero y casa segura, que les permite utilizar nuestros documentos de identidad para viajar sin ser detectados y poder desarrollar sus planes en contra del Imperio.
No contentos con esto, le han entregado a empresas y entes financieros extranjeros, al imperialismo comunista oriental, nuestras principales riquezas naturales empezando por nuestra empresa petrolera, la cual prácticamente fue vendida a estos países a cambio de financiamiento para mantener un sistema de gobierno inviable y explotador de su pueblo, recibieron armas, expertos en torturas, efectivos extranjeros que se vestían del uniforme de nuestras FFAA y atacaban a la población desarmada, recibimos ayuda en propaganda y manipulación mental, expertos en indoctrinación y lavado de cerebros, economistas que experimentaban fórmulas de biopolítica para arruinarnos y oprimirnos con el suministro controlado de alimentos y medicinas.
En contra de toda evidencia que Venezuela ha sido tomada como base para la insurgencia en contra de los intereses del mundo civilizado y capitalista, estos políticos asumen una posición de no injerencia en nuestros asuntos cuando en realidad ellos son agentes indirectos de las peores mafias criminales internacionales, que efectivamente, han asaltado al país, y lo utilizan como base de operaciones tras la fachada de un país democrático, que ellos, los políticos de poltrona de la oposición, están en el deber de mantener la ilusión de un país libre y los principios “soberanos” de un gobierno que se ha convertido en un problema para la seguridad mundial.
De hecho, parte importante de su trabajo como relacionistas del gobierno de Maduro, fue visitar los centros de poder del mundo para desactivar ciertas medidas de presión que se le querían aplicar al gobierno, creando confusión y situaciones contradictorias que terminaron por desactivar algunas de ellas, justamente en nombre de la oposición.
Pero sucedió que esta actitud colaboracionista de los políticos supuestamente nacionalistas que querían tener el control de la situación, se les escapó de las manos gracias al esfuerzo sostenido y valiente de las esposas, madres, abogados y demás dolientes de los presos políticos venezolanos en los escenarios internacionales, visitando parlamentos, jefes de estado, organismos multilaterales, haciendo vigilia a las afueras de las dependencias del Papa chavista en el Vaticano, haciendo presencia en medios de comunicación, exponiéndose a la burla y las agresiones de los tarifados por el gobierno, detenidas en algunos aeropuertos, expulsadas de algunos países títeres del gobierno cubano, en fin, donde hubiera una oportunidad de exponer su caso y desnudar la realidad del país allí fueron, y llamaron la atención, y fueron apoyados.
Cuando los políticos de la oposición sinvergüenzas se dieron cuenta de la bola de nieve que venía sobre el gobierno chavista del cual ellos son parte, entonces se acomodaron del lado de la verdadera oposición declarando que era gracias a ellos, a su labor de hormiga en la comunidad internacional que se pudieron concretar esfuerzos y un frente común para pedir el respeto a la constitución y las leyes por parte del gobierno de Maduro.
La situación se les agrió cuando el Sr. Almagro presenta su informe en la OEA pidiendo la aplicación de la Carta Democrática, y llevaron la discusión del documento en el seno de la Asamblea Nacional, fue en ese momento cuando se cayeron las caretas, los traidores andan desnudos, tapando sus partes pudendas con la hoja de parra de no al intervencionismo, sí a las elecciones, lo que quiere decir que aún en su incómoda situación de colaboracionistas del régimen se ponen exquisitos y pretenden pedir medidas a la carta, que sean lo menos dañina al régimen castrocomunista.
Escuchen el discurso de los supuestos líderes y detectarán la neolengua chavista en acción, después de haber arruinado al país y quitarle el futuro por lo menos a tres generaciones de venezolanos, todavía pretenden defender al chavismo, hacerle la vida fácil, darles la oportunidad de una salida honorable a esos vagabundos, es por ello que hablan de injerencia, de supuestas intervenciones extranjeras; el nacionalismo se hace ciego y sordo, los chavistas traidores son ahora venezolanos a carta cabal, nuestros torturadores son parte de nuestra gran familia feliz, e insisten en darle ese carácter mágico y todopoderoso a las elecciones, aún a sabiendas, pues de eso tenemos un rollo muy pesado, que las elecciones sin respaldo militar son tan inútiles como un paraguas en medio de un Tsunami, que mientras existan fuerzas paramilitares y militares defendiendo al régimen, ninguna elección es posible pues no hay manera de cobrarlas y menos de llevarlas a término.
Ya hemos pasado por esa tortura, hemos ganado elecciones que no han servido para nada, con candidatos que en el momento decisivo nos dejaron entendiendo y abandonados, las elecciones son el resultado último de un país en orden y con garantías de paz, y tan no estamos en paz ni tenemos orden, que por allí andan los partidos políticos legitimándose ante el narcoestado, que al igual que hace con la población más vulnerable, los tienen chantajeados con un carnet de la patria, que no es otro que ese registro del CNE que es una prueba de lealtad al chavismo.
En lo personal considero que en este momento, cuando el chavismo se desmorona en pedazos, ojo, ese fue el camino que eligieron los partidos políticos de la oposición, el camino del menor esfuerzo y riesgo posible, que el chavismo se aniquilara solo, en su ineptitud e inoperancia, a un costo enorme para la población del país, pero era la manera más segura y fácil para los políticos de poltrona, repito, en este momento del final del gobierno de Maduro lo más peligroso para la democracia venezolana es permitir que siga con vida esta entelequia de lo que es política.
Esas organizaciones políticas que no son partidos políticos, esos políticos que son simples vividores del truco y la trampa, son extensiones del chavismo que pueden arruinar cualquier intento de reconstrucción del país y sus instituciones, ellos se ocultan en el argumento de son blanco de la antipolítica, ellos se creen víctimas de una campaña hartera en su contra por parte de factores oportunistas y mayameros, ellos se creen la sal de la tierra en la democracia, los verdaderos demiurgos de la nación política cuando en verdad son unos vende patria y carroñeros.

Debemos sanear nuestro estamento político que se encuentra podrido e infiltrado por el chavismo, con ellos no vamos para ningún lado, son gente mala e ignorante que pretenden seguir decidiendo por nosotros los asuntos que atañen a nuestro modo de vida, seguridad y propiedades, quieren perpetuarse en el poder a como dé lugar recurriendo a argumentos cono la unidad necesaria y la tolerancia democrática, y nosotros somos los únicos que podemos combatirlos, de modo que, si los tienes identificados, si sabes quienes son, no te conformes con el argumento de que es lo único que tenemos, retírales tu apoyo, dales la espalda, lo que están es haciéndote daño, son elementos tóxicos que deben desaparecer para poder crecer como país; después de estos 17 años no podemos seguir cometiendo los mismos errores.  -   saulgodoy@gmail.com

miércoles, 22 de marzo de 2017

La Voz


Voy hacer algo que ni acostumbro ni es práctica constante en mi trabajo, voy hacer publicidad a un producto muy especial, una voz, que probablemente ustedes ya hayan escuchado, pero siendo la voz de mi amigo, Víctor Giménez Parra, uno de los locutores con mayor proyección en el mundo de la radio, especialmente en la publicidad comercial y en la institucional, y dado que ya trabajé con él hace varios años, cuando la empresa Performance Sport, de Valencia, me contrató para producir el especial de televisión, el Pepsi Tour de Las Américas (1988).
Fue un programa sobre ciclismo internacional, con competencias profesionales realizadas en Florida (USA) y Venezuela donde compitieron estrellas de fama mundial, Víctor realizó la narración en sus dos versiones, español e inglés, la música original fue de Rodrigo Troconis (Musiquito) y los comentarios técnicos estuvieron de parte de ese extraordinario deportista y también locutor, Pedro Penzzini Fleury, de modo que puedo decir de Víctor cosas con conocimiento de causa.
Para los que no tengan la menor idea de cómo funcionan los medios audiovisuales, tan lleno de recursos técnicos de primera línea, sobre todo en audio y video, no todas las voces pueden sobrevivir en ese ambiente tan competitivo donde no sólo basta una buena modulación, dicción y tono, sino que es necesario situarse en un rango e impostación que garantice un registro impecable en el mundo digital, donde cualquier debilidad o disonancia puede ser captado y arruinar horas de trabajo, sobre todo si el público es internacional, y un acento venezolano pudiera traicionar la universalidad del mensaje.
A un buen locutor jamás se le debería ubicar por su acento ya que éste debería ser tan neutro, que puede pasar por argentino, mexicano, colombiano o chileno sin ningún problema, porque si hay algo que distrae del mensaje, es un acento entrometido, y esto lo hemos conocido los productores de televisión en esta ola de internacionalización de productos para la radio y la televisión en nuestra Latinoamérica globalizada, los usuarios de televisión por satélite o cable captan de inmediato de donde son las piezas publicitarias escuchando a los locutores, y si el producto o servicio tiene el ánimo de competir en el mercado regional, un acento es plomo en el ala.
Solamente dominar este aspecto, es ya un entrenamiento que toma esfuerzo y tiempo, Víctor lo captó de entrada, y tenía una ventaja a su favor, es un extraordinario imitador y sus lenguajes de cuna fueron el inglés y el español, entre otras cosas porque su padre se desempeñó en cargos diplomáticos y la familia tuvo que vivir en varios países, lo que le dio la oportunidad de cultivar el oído.
Pero es la estupenda voz de Víctor, sus matices, su calidez, su rango y claridad la que proporciona una gran ventaja sobre esas voces cavernosas y profundas que algunos tienen por modelo de voz para las ondas hertzianas, y ahora, internet; se trata de la importancia que tiene que el mensaje sea entendido y captado en el momento, sin que exista otra oportunidad, es lo que diferencia una de las locuciones de Víctor de otras, que siempre terminan en la fatal pregunta ¿Qué fue lo que dijo?
Como muchos otros venezolanos se vio en la necesidad de emigrar hacia los EEUU donde le otorgaron una visa de trabajo especialmente por su voz, de hecho, en ese mundo de las especialidades laborales, Víctor sólo puede ejercer la profesión de locutor de la cual vive en estos momentos, afortunadamente.
Pero visto la altísima competencia en la que se desenvuelve y sabiendo que mi columna es leída en muchos sitios en el planeta por gente de un alto nivel, me pidió como un favor personal, que lo presentara a mi audiencia, entre quienes- el piensa- hay empresarios buscando eso que él puede proporcionar, una voz en el éter o en el ciberespacio, o en algunos de los tantos medios, que necesitan de una voz que le de carácter y presencia a las identidades corporativas o marcas que tanto trabajo les ha costado levantar.
Y Víctor no es un niño de pecho, entre sus clientes están instituciones como el Banco Mundial, la OEA, empresas como HBO, Warner Channel Latin America, Gillette, Ron Santa Teresa, ha trabajado para una lista larga de publicidades nacionales e internacionales, ha hecho documentales, trabajó para radio America en Washington D.C., sus servicios como traductor son requeridos por escritorios de abogados y firmas de relaciones públicas en tres idiomas (inglés, español e italiano), su experiencia como profesor de inglés en varios institutos le han dado las herramientas para hacer de coaching para actores, conoce a fondo los elementos de producción audiovisual para saber dónde y cómo encaja su participación en los proyectos.
Víctor es un enamorado de la radio, sabe cómo actuar con la voz, hace inolvidables caracterizaciones y aunque todavía no ha tenido la oportunidad, es un diamante en bruto para doblajes, voiceover en películas animadas y programas infantiles.
Pero volvamos a su voz, que es al fin, el producto que vende, es una voz muy masculina, agradable, educada, hecha para las buenas conversaciones, puede ser estrictamente profesional, descriptiva, funciona muy bien en lo que se llama el crossover, que son los productos y servicios que atienden ambos mercados, el anglo y el latino, conservando la identidad y personalidad del mensaje en ambos idiomas.
Víctor se ha preparado muy bien para atender este mercado, desde Orlando, Florida, su lugar de residencia, atiende clientes en Holanda, Venezuela y EEUU, viaja constantemente, se cuida con mucho esmero su aparato de articulación fonética, practica regularmente la respiración yogui para asumir un mejor control de los cambios de ambiente que sus palabras deben imprimir, en fin, es un profesional.
Y si tiene la necesidad de este tipo de servicios, si su empresa o red comercial necesita de una voz que lo identifique y le dé carácter a su marca, no dude en contactarlo en la dirección que les dejo, de inmediato podrán escucharlo y les remitirá algunas muestras de su trabajo, y si su plan es hacer el crossover del inglés al español o del español al inglés, Víctor es la voz.
Para contactarlo: 409 Ruth Lane, Orlando, FL 32801, 240 –383-7601 ads.a.plus123@gmail.com   -   saulgodoy@gmail.com





lunes, 20 de marzo de 2017

La política a la venezolana y Popper



Para entender la política en nuestro país debemos irnos a lo más básico y eso es la experiencia, principalmente recurriendo a la historia, fijándonos en el comportamiento político de los venezolanos en el tiempo, esto lo digo, porque si de entrada vamos a aplicar un concepto general, de los muchos que ya existen sobre lo que es política, nunca vamos a encontrarle sentido a la política nacional.
Ninguna descripción de lo que es política que provenga del campo de la sociología, de la psicología, de la antropología o de las mismas ciencias políticas, se conforma a nuestra manera de relacionarnos como grupo social, como gobierno, en interacción institucional, en conformación y adherencia a ciertas reglas de convivencia, o contacto entre ciudadano y estado, todos esos maravillosos conceptos que rigen para otros pueblos como bien común, nacionalidad, gobernabilidad, autoridad, ciudadanía, participación, no tienen nada que ver con la manera como los venezolanos hacemos la política.
Los venezolanos actuamos bajo un comportamiento social muy intuitivo, como las amebas, que repelen el medio ácido y se junta en un medio alcalino para hacer colonias y prosperar a la vera de la luz y los nutrientes, no buscamos la especialización de funciones ni la complejidad evolutiva, nos basta con gozar del rayito de sol que nos toca.
Esta manera de ser tiene que ver mucho con nuestro desprecio por las ciencias, por el lenguaje exacto con que trabaja la naturaleza, con descubrir otra realidad que aquella que construimos en nuestras locas cabecitas y que tiene que ver con mucho sentimiento, grandes ideales, con hacer las cosas con el mínimo esfuerzo, somos tribales, voluntariosos y enemigos de lo difícil, de lo que lleva tiempo para que cuaje, de allí nuestro gusto por lo que ya está hecho, por la producción en serie, por el consumismo, por la moda y lo pasajero, no hay posibilidad para proyectos de largo aliento, ni nos gusta controlar el futuro al menos que sea por la magia y los horóscopos, siempre con la oración en la boca, de que Dios proveerá.
Excepto por Rómulo Betancourt y algunos muy contados políticos venezolanos de excepción, en este período de modernidad que se inicia con el mandato del General Gómez, que con su obrar y pensamiento le entregaron al país no solo una visión coherente de construcción nacional, sino que avanzaron ideas sobre su posible destino, el grueso de nuestro panteón político es un yermo silencioso y vacío.
Bajo estas circunstancias, la política se hace algo pragmático, de negociación diaria, como si estuviéramos en el mercado tratando de conseguir la mejor oferta con el “marchante”, de que nos deje probar antes de comprar y que nos dé la “ñapita”, ese obsequio extra que todos sentimos nos merecemos.
Nos encanta una promesa, mientras más fantástica mejor, no somos realistas ni nos gusta que nos desnuden nuestra situación, preferimos las falsas esperanzas, las utopías, nos es más llevadero un engaño a la verdad, y esta predisposición a vivir en mundos fantásticos y desvirtuar nuestra condición, nos hace el blanco perfecto de encantadores de serpientes, vendedores de elíxires y videntes.
Es notorio como nuestros jóvenes políticos de la oposición, en vez de estar pensando en una reforma profunda del estado de modo de cambiar el paradigma del país, estén con la idea de conservar al estado tal cual lo han hecho los chavistas, centralizado, gigantesco, poderoso y omnipresente, pues creen que basta un cambio de personas en el gobierno para que éste empiece a funcionar correctamente.
En sus discursos nuestros políticos de la oposición, supuestamente democrática y garantes del republicanismo, se desprende la tesis de lo mucho que ellos pudieran hacer por el país simplemente haciendo un enroque de personajes, en vez de los ineptos e ignorantes chavistas, ellos, los demócratas y sus ideas de justicia social, serían suficiente para que las cosas empezaran a funcionar, basta que gente honesta y trabajadora, como ellos, lleguen al poder, para darle un giro total a nuestra situación y nos encaminemos a un futuro promisorio.
Este cambio de personas y no de sistema es justamente lo que nos ha traído la pesadilla totalitaria, el gobierno entendido como una opción autoritaria, decisionista, donde lo que importa es la buena voluntad del mandatario de turno.
Soy un gran admirador de las ideas del filósofo Karl Popper (1902-1994), en su Viena natal, Karl, venía de una familia acomodada y muy distinguida que se arruinó cuando sobrevino la Primera Guerra Mundial, en Viena el joven Popper militó en las filas socialistas y tuvo su bautismo de sangre en nombre del comunismo, al cual inmediatamente repudió, tuvo que exilarse a Nueva Zelanda durante la Segunda Guerra Mundial y finalmente encontró en Inglaterra un lugar seguro para su trabajo intelectual.
Toda esta vida agitada y las crisis que vivió siendo un demócrata, lo pusieron a la defensiva ante los enemigos de la sociedad abierta, uno de los propósitos de sus investigaciones fue precisamente tratar de fortalecer a las democracias señalando cuáles eran sus principales peligros y debilidades.
Las ideas políticas de Popper difieren en mucho con la complacencia y los acomodos de que son capaces nuestros políticos endógenos, su concepto de democracia difiere en mucho con el burdel que tienen en la cabeza nuestros jóvenes políticos, que solo ven la feria electorera, el clientelismo político y la obtención y posterior sustentación del poder, como la única manera de entender la política.
Popper tiene dos obras fundamentales en política (dedicó la mayor parte de su trabajo como filósofo a la crítica del método científico) que son La sociedad Abierta y sus Enemigos (1945) y La Miseria del Historicismo (1957) ambos trabajos están considerados como las refutaciones más brillantes en contra del marxismo.
Para este resumen de las ideas políticas de Popper utilizamos el excelente artículo del investigador David Levy (1978) que las sintetiza de la siguiente manera:
Su filosofía política es sobre todo, una filosofía de la libertad, un intento por descubrir las condiciones bajo las cuales presiones externas sobre el individuo pueden ser minimizadas dentro de la seguridad que solo el estado puede proveer. Fue su interés primordial sobre la libertad lo que lo llevó a su desencanto con el socialismo- Si pudiera existir algo como el socialismo combinado con libertad individual- escribiría- Yo sería todavía un socialista .  Ya que nada podría ser mejor que vivir una vida modesta, simple y libre en una sociedad igualitaria.  Me tomó un tiempo caer en cuenta que esto no era sino un bello sueño; que la libertad era más importante que la igualdad; que el intento de traer igualdad pone en peligro la libertad; y que una vez perdida la libertad, no puede haber igualdad entre quienes no son libres.

Para Popper una sociedad abierta es una en la que el individuo está continuamente confrontado con decisiones personales importantes, un universo de decisiones sociales libre de la perniciosa atmósfera de tabúes arcaicos e imposiciones autoritarias, pero sí de la libre y abierta discusión crítica de estos asuntos.
En una sociedad abierta la búsqueda de la verdad es siempre una aproximación, una constante indagación de causas y motivos, de procedimientos ajustados a la ley, de resultados que tienen consecuencias y responsabilidades. Popper huele el peligro cuando en una sociedad abierta un grupo intenta imponer cierto conocimiento como verdad, para acabar con la discusión y la libre especulación, o peor aún, cuando alega tener el conocimiento de ciertas leyes y tendencias de la historia que resultan en un destino específico del hombre y la sociedad.
Popper recomienda:
Trabaja por eliminar problemas concretos que afectan la sociedad en vez de gastar esfuerzos en la realización de promesas abstractas.  No pierdas el tiempo en tratar de alcanzar la felicidad por medios políticos, concéntrate en eliminar miserias reales. O dicho más directamente, lucha para reducir la pobreza con medios directos, por ejemplo, que todos gocen de un sueldo mínimo. O lucha por combatir epidemias y enfermedades construyendo más hospitales o ampliando las escuelas de medicina.  Combate la criminalidad mientras luchas contra el analfabetismo, siempre por vías directas.  Escoge, de los males sociales los que consideras más dañinos y trata, pacientemente de convencer a la gente de que se pueden aliviar. Pero no trates nunca de enfrentar estos problemas de manera indirecta diseñando y trabajando en un ideal distante en que la sociedad será perfecta.  Por más comprometido que este con estas ideas no pienses que estás obligado a trabajar para hacerlas realidad, o que es tu misión abrirle los ojos a la gente ante tanta belleza, no dejes que estos sueños te alejen de tu responsabilidad con los hombres que sufren ahora… ninguna generación debe ser sacrificada en función de generaciones futuras, por unos ideales de felicidad que pueden nunca se realicen. En resumen, es mi tesis que la miseria humana es el problema más urgente que hay que atender por medio de políticas públicas racionales, no es la felicidad el objetivo, este debe dejarse para que cada quien la obtenga como pueda.”

Más adelante agrega: “Lo más importante en política no es ¿Quién va a gobernar? Sino ¿Qué podemos hacer para organizar las instituciones políticas de modo de poder prevenir que gobernantes malos e incapaces le hagan  daño a la sociedad?”
Y la respuesta que da, es, desarrollando y preservando instituciones que nos permitan cambio de mandatarios sin derramamiento de sangre, son estas instituciones las que para Popper, distinguen a una sociedad democrática de otra que no lo es.
Para Popper el mandato de la mayoría es subsidiario, lo más importantes es tener el control igualitario tanto de los procesos electorales, como de quien representa a quien, en un gobierno supuestamente republicano.
Popper parte del supuesto que un sistema de mayorías puede, en determinado momento y circunstancia, poner un gobierno totalitario al mando de la nación, la mayoría puede equivocarse, pero una sociedad inteligente y organizada tendría que tener sus instituciones a punto para enfrentar estas graves circunstancias.
De modo que para aquellos políticos criollos que no les importa una reforma importante del estado venezolano, bajo la creencia de que solo importa que los hombres “buenos”, como ellos, accedan al poder para que todo funcione como debería, Popper les recuerda a estos cultores del “intervencionismo personal” que este estilo de hacer política solo crea inestabilidad en la sociedad y con ello, el sentimiento que la vida se hace impredecible y peligrosa, estos políticos pragmáticos deben internalizar, que a mayor discrecionalidad de un mandatario, su necesidad de aumentar su intervención se eleva exponencialmente, creándose un círculo vicioso donde finalmente empiezan a castigarse las libertades individuales.
En el caso venezolano, la reforma del estado es una tarea impostergable, delicada y que ya debería estar adelantada, vistas las perspectivas que se nos presentan en lo inmediato.    -    saulgodoy@gmail.com
  



miércoles, 15 de marzo de 2017

Comprendiendo lo que existe


La Ontoteología es una de esas palabras gruesas que abundan en la filosofía y con las que estos pensadores tratan de explicarse el mundo, se trata de un vocablo compuesto por “onto” de ontología, o el conocimiento del ser, y teología, el conocimiento de Dios; fue usada por primera vez por Kant para explicar que el concepto de Dios puede ser entendido, aparte de la experiencia, con la mera inferencia de la idea de Dios, a la manera de San Anselmo y su famosa prueba ontológica de la existencia de Dios.
Pero fue gracias a Martin Heidegger (1889–1976), en su obra tardía, donde rescata el término dándole otra connotación y nos presenta la ontoteología como el corazón de la metafísica occidental, he estado leyendo la obra madura de este filósofo (que para entenderla hay que, necesariamente, haber navegado por su obra primera) y la encuentro mucho más potable que todo lo anterior a la considerada su máxima contribución a la filosofía del siglo XX, Ser y Tiempo (1927), y quizás sea el hecho que le dedica mucha de su atención y reflexión a la experiencia estética, sobre todo, a la poesía y la pintura.
Heidegger desarrolla una línea muy interesante de pensamiento que tiene que ver con el fenómeno de la postmodernidad, sobre todo con el fenómeno de la tecnología, a la que deja muy mal parada.
Para muchos autores esta parte de su obra es juzgada como nihilista, prácticamente afirman que tira la toalla cuando confronta la modernidad, no hay esperanzas para el ser humano en un mundo donde la técnica y la tecnología lo domina todo, en especial hay cierta amargura cuando trata el problema de la educación, sobre todo el de la educación superior, un tema que le es caro tratándose de un profesor de carrera por largos años y que llegó a ser rector de una prestigiosa universidad alemana, otros ven al intelectual nazi derrotado y royendo su frustración al mostrarnos un presente sin sentido, durante su período de autoexilio a los bosques bávaros.
Pero el filósofo siguió activo desarrollando complejos escenarios y utilizando poderosas herramientas como la ontoteología, y uno de sus principales abrevaderos fue la filosofía de su muy admirado compatriota y también filosofo, Federico Nietzsche.
Heidegger pensaba que durante el curso de la historia de la humanidad, el hombre había desarrollado una capacidad para determinar, en diferentes épocas y de diferentes formas, como estaba constituido el mundo, es decir, cual era la naturaleza última de las cosas que existen, incluyéndose.
La manera como el hombre experimenta la realidad de la que es parte, cambia en diferentes épocas, no es siempre la misma, y éste entender de la existencia, influye en la manera como se desarrolla la cultura y fundamentalmente, las artes, y para Heidegger, este es un punto crucial, pues es a través de las artes que el hombre puede lograr el conocimiento de cuando una visión epocal llega a su fin, y quizás lo más importante, puede avizorar, presentir, cual es esa nueva interpretación de la realidad que moldeará el futuro.
Para Heidegger hubo claramente cinco épocas que, montadas unas sobre las otras, nos hablaban de diferentes realidades o maneras de ser en el mundo, y eran, la presocrática, la platónica, la medioeval, la moderna, y la moderna tardía; esta división está muy bien explicada y documentada en su obra, ubicando la filosofía de Nietzsche en la caótica modernidad, como la metafísica de la edad atómica, sin duda alguna, el desarrollo de la tesis nietzscheana del poder de la voluntad y del eterno retorno de lo mismo, marcaron de manera definitiva el pensamiento de Heidegger.
Como parte de mi interés principal es dejar claro el concepto de ontoteología, por lo menos en esta entrega, voy a recurrir al libro Heidegger, Art, and Postmodernity (2011), del profesor de la Universidad de Nuevo México en los EEUU, Iain D. Thomson, trabajo que recomiendo a quienes gusten del tema y sepan leer en idioma inglés, quien hace un interesante paralaje entre Heidegger y uno de mis autores favoritos en literatura, Jonathan Swift, y su obra Los Viajes de Gulliver.
Gulliver luego de su aventura en el país de los diminutos Liliputences le toca convivir con los gigantescos Brobdingnagians, y una vez terminada este episodio, lo encontramos flotando a la deriva en el mar, de donde es rescatado por una extraña isla flotante (en el aire) llamada Laputa.
En Laputa viven estos seres que se la pasan imbuidos en pensamientos profundos, muy abstractos, lo que los hace unas personas autistas, al punto, que necesitan unos sirvientes que les tocan la boca si tienen que hablar o la oreja si tienen que escuchar a alguien, lo cual, los incapacita para la vida social, y tareas sencilla como salir de sus casas y caminar hasta la de un vecino puede ser peligroso ya que pueden caer en precipicios o perderse.
Pero como son la clase dominante, constantemente se les presentan problemas cotidianos que tienen que resolver, usualmente de la manera más brutal posible, siendo uno de los más comunes dejar caer la isla sobre quienes no están de acuerdo con su mandato y aplastarlos.
Nos dice Iain D. Thomson:
Hasta la apariencia de los Laputanos refleja la dual fijación por las matemáticas y la astronomía- uno de sus ojos está viendo hacia adentro, y el otro mira directamente hacia el zenit- Pensando en esta chocante imagen de los Laputanos de una mirada dual- una mirada dirigida simultáneamente hacia dentro y hacia afuera, con un ojo buscando la verdad en las profundidades internas mientras el otro explorando por ella en los cielos- Tenemos que preguntarnos: ¿No es ésta la perfecta analogía de la obsesión ontoteológica en la tradición metafísica?  La imagen de Swift nos aproxima muy de cerca a la perfección, para nuestros propósitos, por el hecho que estos Laputanos, cuya visión ontoteológica los hace ciegos a lo inmediato llevándolos a destruir el mundo que ellos controlan, viviendo en una sólida isla que flota en medio del aire.  Desde una perspectiva Heideggeriana, ellos somos nosotros, viviendo en una tierra desterrada que está sostenida por una visión dual hacia nuestra más interna realidad estructural y su ultimada expresión… son los entendimientos de los seres de entidades que produce nuestra constelación unificada de inteligibilidad, nuestra sensación compartida sobre lo que es y lo que importa, suspendida epistémicamente, flotando en algún lado entre la sólida fundación que esperamos y el abismo bostezante al que tememos.

Como ya he mencionado antes, la visión que obtiene Heidegger de nuestra tardía modernidad no es una muy feliz imagen del mundo, los conflictos humanos, las crisis ecológicas y la peligrosa tendencia de dejar en manos de tecnólogos y la tecnología las soluciones a nuestros verdaderos problemas, son la receta del desastre, de allí que la lectura general resulte en un canto al nihilismo esto, si se obvia su señalamiento que sólo el arte podrá salvarnos.
Heidegger guardó su última carta en el cajón de la estética, y sobre ello elaboraremos en una próxima entrega.  -   saulgodoy@gmail.com