lunes, 24 de septiembre de 2018

Una constitución para la tiranía



Para un gobierno de fuerza tanto la legalidad como la legitimidad son adornos, no son principios ni conceptos esenciales, y más cuando en el discurso, la tiranía se quiere hacer pasar como una revolución popular y democrática, pero en la realidad lo que verdaderamente importa, lo decisivo, es quien tiene el dedo en el gatillo del arma, todo lo demás es retórica.
Si bien la tiranía venezolana tuvo orígenes plebiscitarios, la gente quería a unos militares gobernando en democracia, esa fue la idea que vendió Chávez y sus colaboradores cuando llegó a la presidencia del país una vez que le falló el intento golpista, pero la gente no se dio cuenta, por ignorante, y nuestros políticos lo permitieron, por idiotas, que esa era una oferta imposible de cumplir, que eran elementos excluyentes; pero el paracaidista, teniente coronel, convertido en jefe de estado, quiso y tuvo que mantener esa ilusión, no tanto por complacer a sus gobernados, sino para mantener unas apariencias ante el mundo.
Y esa apariencia indicaba que la comunidad internacional no iba a tragarse un régimen totalitario y militarista poniendo en riesgo la estabilidad de la región; para no aislarse y evitar sanciones y resistencia a su gobierno, Chávez eligió como estrategia guardar ciertas apariencias y respetar algunas normas de conducta democrática, revistiendo sus actos con ropajes democráticos (elecciones, referéndums, consultas, participación de los colectivos), conservando algunas instituciones claves como el parlamento, los tribunales de justicia, el organismo electoral, aunque fueran solo para encubrir la realidad imperante, el mandato y la voluntad de un único hombre sobre su pueblo.
La izquierda internacional se ocupó de echarle “tierrita” al asunto y de destacar el espíritu democrático, innovador y de avanzada del socialismo del siglo XXI, vendiéndolo como la solución a los ingentes problemas del mundo, confrontado con graves situaciones de pobreza, desigualdad y justicia, y cuando el gobierno de Cuba se hizo parte de esa comparsa, motivo suficiente para encender las alarmas en el mundo libre, fue celebrado en el Washington de la época, con nuevos acercamientos al régimen de la isla, reducción de sanciones, aperturas y mejoramiento de las relaciones entre el presidente Obama y Fidel Castro, igual sucedió posteriormente con el acercamiento del Vaticano.
Visto en perspectiva, un hecho tan grave como el inicio de una dictadura totalitaria en el continente americano, fue tomado como una nueva etapa en la consagración de las libertades y el estado de derecho para los países del tercer mundo, sin duda, alguien se estaba haciendo “el chino”, como decimos en Venezuela cuando alguien se quiere hacer pasar como que no entiende una situación que es obvia.
Y a pesar de la enorme propaganda socialista, de los apoyos comunistas, del colaboracionismo internacional desde diversas instancias, incluyendo posiciones tomadas por la izquierda dentro de los entes internacionales encargados de la seguridad y la paz mundial, el deterioro de la situación venezolana se fue haciendo patente y predecible con el transcursos de los años, Venezuela se fue convirtiendo en un estado fallido y al mismo tiempo en un transgresor contumaz del orden y de la convivencia entre naciones civilizadas.
Escudados detrás de los principios de la soberanía absoluta, de los principios de no intervención en los asuntos internos de las naciones, de la pluralidad de pensamiento y del derecho de los pueblos a la autodeterminación, las mafias y sindicatos del crimen, asociados a los socialistas internacionales y regímenes de fuerza en otras latitudes, se conjuraron en la defensa explícita que tenía un gobierno criminal, genocida y esclavista a tener un lugar bajo el sol, y hacer lo que le viniera en gana, porque era su derecho.
Un derecho entendido de manera oportunista y utilitaria, un derecho que no tomaba en cuenta los DDHH, que no creía en los principios de la alternabilidad de los factores políticos en el poder, que desconocía la voluntad popular y su derecho a elegir por medio del voto, que aplastaba la disidencia y la oposición, y se adjudicaba el derecho de criticarle a los poderes democráticos su función contralora y de legitimación.
Volvemos al principio de nuestro artículo, la tiranía en su naturaleza no tiene la necesidad ni la pretensión de disimular su poder, que se encuentra en el cañón de un arma apuntada a la cabeza de quienes oprime y que amenaza con guerra a quien se le oponga, y mientras el régimen de Maduro cuente con ese poder a lo interno, se hace lo que él disponga, entre otras muchas cosas, el dotarse de una constitución donde se formalice de manera taxativa su voluntad de explotar, violar los derechos fundamentales y hasta matar a sus gobernados.
Y para hacer esta nueva constitución le paga a unos mercenarios del derecho y la teoría jurídica, para que le componga a su medida, una carta magna, que de una vez por todas elimine todos esos criterios, normas y medidas que le impiden ser el amo de su propia granja de animales, porque uno de los primeros propósitos de esta nueva constitución es convertirnos en cosas, deshumanizarnos, quitarnos nuestros derechos humanos, empezando por obviar nuestro derecho a la vida, a la alimentación y a la salud.
¿Qué podemos hacer los ciudadanos de Venezuela para evitar que el tirano de este paso, con el que pretende legalizar su mandato y legitimar su gobierno?
Creo que hemos hecho lo suficiente y razonable; hemos declarado a la constituyente comunal cubana ilegítima, la Asamblea Nacional declaró vacante el cargo de la presidencia, Maduro no es el presidente de Venezuela, el gobierno y sus funcionarios son perseguidos por la justicia internacional, el principal redactor de la nueva constitución, el obeso y perverso abogado, Herman Escarrá, está siendo solicitado en varios países para que rinda declaraciones sobre el origen de dineros y cuentas a su nombre, el CNE está funcionando de manera irregular y sus actuaciones son contrarias a la ley y aún así sigue declarando quien gana procesos electorales, el TSJ ilegítimo es un antro del chavismo más fundamentalista, contrario a toda concepción de justicia imparcial y es por ello que contamos con un TSJ y una Fiscal en el exilio.
Pero a pesar de todo, nuestros supuestos políticos de oposición hablan como si nada de lo que hemos hecho para protegernos de totalitarismo chavista fuera real, constitucional y legítimo, piensan y actúan como si en realidad Maduro fuera el presidente y esa constitución que están cocinando puertas adentro, fuera una carta magna que nos representa a todos los venezolanos, y fuera un hecho nuestra sujeción a este bodrio jurídico, que no se sustenta sino en la mente afiebrada de unos narcotraficantes.
Cuando las bandas criminales se adueñan del poder, deforman la democracia, y en palabras de uno de los juristas del nazismo alemán, el brillante abogado Carl Schamitt, en su obra Legalidad y legitimidad (1932) nos dice como las formas jurídicas en manos de oportunistas pueden complicarle la vida a una nación:

Si la mayoría puede fijar a su arbitrio la legalidad y la ilegalidad, también puede declarar ilegales a sus adversarios políticos internos, es decir, puede declararlos hors-la-loi, excluyéndolos así de la homogeneidad democrática del pueblo. Quien domine el 51 por 100 podría ilegalizar, de modo legal, al 49 por 100 restantes. Podría cerrar tras sí, de modo legal, la puerta de la legalidad por la que ha entrado y tratar como a un delincuente común al partido político contrario, que tal vez golpeaba con sus botas la puerta que se le tenía cerrada. En vista de esta grave posibilidad, hoy se intenta casi siempre conservar cierta protección, mediante la introducción de mayores dificultades y calificaciones para la obtención de la mayoría de votos, exigiendo para determinados asuntos mayorías de dos tercios u otras cualificadas y tratando, en general, de una parte, de asegurar, bajo la engañosa consigna de “protección de la minoría”, garantías frente a la mayoría del 51 por 100.




De allí que la manera como se va a aprobar la nueva constitución tiene toda la intención de obviar la opinión del pueblo, de burlar los mecanismos de expresión de la voluntad popular, y en su lugar, van a imponerla por otros medios para-legales, cortados a la medida de su necesidades y siempre con esa presunción que lo que hacen es legal, o cuando menos, legítimo.
Pues al contrario de que piensa algunos, que por medio pacíficos, constitucionales (según la actual constitución de 1999 que es la Bolivariana, hecha a la medida de Chávez), democráticos y electorales, los venezolanos vamos a seguir insistiendo en derrotar a un sistema del horror y la violencia a granel, como si no hubieran sido suficientes estos largos veinte años de fracazos, a pesar de todos nuestros sacrificios, luchas, iniciativas, negociaciones, elecciones, no hemos podido detener el avance de este oprobioso régimen, yo creo que más bien se ha colaborado en sostener a Maduro en el poder y si sigue actuando desconociendo nuestra realidad.
¿Qué le queda a una persona que tiene a un agresor con el arma en la cabeza? Lo único es esperar que lleguen los buenos, y a la fuerza, lo liberen, gritar por ayuda, no rendirse, no colaborar y esperar no morir en el intento de liberarnos.
Protestar, decir que no, manifestar nuestro desacuerdo, señalarlas violaciones a las formalidades de la nueva carta magna, denunciarla como una burla a la verdadera democracia no servirá absolutamente de nada, el show va a continuar y la nueva constitución será aprobada, así sea espuria desde su propio origen.
Mientras el tirano cuente con las armas y nos castigue con la violencia, el país seguirá desangrándose de sus habitantes, persistirá la muerte de venezolanos como si fuéramos moscas, el hambre y las enfermedades se adueñarán del país, no quedará un solo árbol en pie ni un río con agua limpia, la región y en especial los EEUU continuarán en peligro de contagio con el peligroso germen de la revolución bolivariana.
¿Hasta cuándo puede la estupidez humana ser superior a la razón y a la evidencia? ¿Puede la ideología enferma del socialismo prevalecer sobre nuestra propia sobrevivencia? ¿Puede el comunismo reinar en América sin resistencia de los hombres y mujeres libres del continente?
Sigue el tirano apuntándonos con un arma a la cabeza, amenazando a todo el mundo que no se metan, que no es problema de ellos, sin importarle que su sola presencia en la región arruina las economías, aleja oportunidades, desestabiliza el área, mientras las voces cobardes y colaboracionistas insisten en que se puede negociar y se puede resolver por vías pacíficas.
-saulgodoy@gmail.com




sábado, 22 de septiembre de 2018

El enemigo somos nosotros mismos



El presidente de los EEUU, Franklin Delano Rooselvet dijo en una ocasión: “En la política nada sucede por accidente. Si sucede, puedes apostar que estaba planeado de ese modo” y Rooselvet debió saberlo muy bien porque era un socialista, que es lo más cerca que se puede estar de ser un comunista.
Yo no creo que lo que está sucediendo en mi país, en Venezuela, sea producto de los avatares del destino, de la fuerza ciega de la historia, de un cúmulo de causas ciegas que dieron como resultado que el chavismo se hiciera con el poder y destruyera al país, no, yo creo que fue algo deliberado, planificado, financiado y ejecutado por poderes que estaban conspirando en contra de nuestra estabilidad desde hacía mucho tiempo, y una buena parte de estos factores, los principales, no pertenecen a nuestro país, son extranjeros.
Chávez, al igual que Maduro, son instrumentos de algo mucho mayor y más poderoso, que está jugando con nuestro destino, experimentando con formas de control social y gobierno que pretenden luego aplicar en otros lugares del planeta, somos un experimento, somos el futuro que un grupo de hombres y mujeres sin escrúpulos están testeando en el mundo real, para aplicarlo a escala global, somos apenas conejillos de india, piezas en un gran tablero que otros poderes reales, que muchas veces no tienen forma de países, ni rostros de persona alguna, pero que se manifiestan en la forma de naciones y de sus mandatarios, en instituciones multilaterales y sus directores, son fuerzas antagónicas que están en conflicto, y desplazando las crisis y las amenazas de un lugar a otro del planeta, para ver como el otro reacciona, quien pestañea primero.
El comunismo internacional está jugando con una rudeza descarnada, como siempre lo ha hecho, desplazando sus tentáculos, que los tiene metido en todas las organizaciones de carácter internacional y bajo la más variados esquemas; Latinoamérica, que siempre ha sido su “patio”, estuvo a punto de darle una victoria importante en el juego del poder, al casi conquistar el hemisferio occidental para las huestes rojas.
Pero perdió Hilary Clinton en las elecciones presidenciales de los EEUU, quedando como ganador un “outsider” de la política, el empresario y figura mediática, Donald Trump, que para la suerte de las libertades y la democracia, se ha convertido en su más desconcertante gladiador, y digo lo desconcertante, porque justo en estos momentos, y desde el primer día en que prestó juramento como Presidente, le han tratado de tumbar, de darle un golpe de estado, pero no han podido, el hombre ha resultado ser un elusivo contendor a pesar de todas las trampas y ataques que no han cejado de montarle.
Perdieron las elecciones en Colombia, los procesos en contra de la corrupción arropó a ex presidentes en Brasil, Argentina, Perú, Ecuador, Chile continuó su proceso democrático sin problemas, el péndulo de la política empezó a moverse hacia la derecha, y el aliento que había agarrado la izquierda, de pronto se vio comprometido, principalmente por el caso venezolano, que nos convertimos en una vitrina de exhibición de la tiendita de horrores que es el Socialismo del Siglo XXI, por Nicaragua, donde Ortega apenas se descubre como vampiro por su sed de sangre y poder, ganaron en México, pero todavía es un misterio el papel que jugará López Obrador, Cuba se sostiene como el operador principal de la mesa, mientras los dueños del casino están detrás, ocultos, en las sombras.
Trump ha jugado un juego complicado, él más que nadie ha sentido la desagradable experiencia de ver infiltrado su entorno de confianza, algunos de sus principales allegados resultaron ser agentes del enemigo, y tuvo serios roces con la oposición que quiere verlo crucificado, y le han dejado un subcontinente en manos de sus peores enemigos: la guerrilla y el narcotráfico.
Pero como buen empresario sabe de objetivos y estrategias, y a pesar de las dificultades de un mundo en problemas, no ha perdido el tiempo, avanza y aprieta, y estoy seguro empezarán muy pronto a caer los bastiones del crimen asociado a los comunistas.
Lamentablemente el presidente Putin parece determinado en prevalecer como jefe de manada en vez de cooperar con Trump y ayudar a poner orden en el planeta, el líder chino está demasiado ocupado en su nuevo rol como potencia mundial emergente y cree haber madurado lo suficiente para asumir tal responsabilidad, aunque el caso venezolano pareciera contradecir tal asunción.
Tengo la impresión, de que aparte de los poderes fácticos nacionales de países como Rusia y China, existiera un ente supranacional, que controla la izquierda mundial con fines de obtener el poder político en el orbe por medio de un gobierno mundial, lo digo porque organizaciones como la ONU, la OEA, el Mercado Común Europeo, la Organización Mundial de la Salud, la FAO, el Banco Mundial, la Corte Penal Internacional y otras, infiltrados sus mandos por los intereses socialistas, parecieran estar funcionando para la prevalencia de estos intereses.
No puedo pensar que en el momento que estamos en el proceso de globalización, con la enorme influencia de un espíritu cosmopolita y de integración de las naciones, se trate de defender lo indefendible, de “entubar” decisiones y procedimientos con toda la intención de proteger a los gobiernos socialistas, a personajes tan despreciables como el tirano Maduro y su mafia gobernante, a un asesino de siete suela como Ortega, a un ignorante y sátrapa de los Andes como Evo Morales, a un agente provocados y terrorista como Raúl Castro y su alter ego en la presidencia de Cuba.
El Foro de Sao Paulo, una de las organizaciones más oscuras y de más poder en la actualidad, que durante los gobiernos de Chávez y Maduro en Venezuela acumularon un cofre de guerra de miles de millones de dólares, para sostener sus operaciones políticas en el subcontinente, pareciera no tener ninguna investigación abierta sobre su papel en los escándalos de corrupción que han sacudido la región, y que esos dineros son el sostén de la subversión, de la financiación de candidaturas de izquierda, de inversión en medios de comunicación masiva, de apoyo para el adoctrinamiento y campañas de odio en contra de los gobiernos democráticos.
Por más de un lustro se ha consolidado una superestructura del pensamiento marxista en nuestro continente, y una de sus principales funciones ha sido la defensa de los lideres caídos en desgracia, la promoción de los gobiernos totalitarios, la infiltración de las fuerzas armadas, de la iglesia y de las universidades haciendo proselitismo, esta defensa de la ideología comunista, se ha manifestado principalmente, posicionando a sus fichas en cargos de importancia en los foros hemisféricos y entes multinacionales, allí  han rendido beneficios, retardando medidas punitivas, de control, haciendo que las veedurías no sean imparciales, permitiendo que los órganos beligerantes obtengan beneficios políticos en nombre de los DDHH que ellos se han ocupado de violar.
Prácticamente se ha hecho un lavado de cerebro masivo, implantando en la mentes de muchos latinoamericanos que la causa revolucionaria es justa, que es el pueblo el que combate en contra del imperio malévolo que quiere seguir explotándonos, que el capitalismo y la propiedad privada son las raíces de nuestros males, que se trata de una lucha justa de los trabajadores por sus derechos.
Pero la verdad es una muy distinta, vean a los pueblos de Cuba y Venezuela, no hay prueba más contundente de las mentiras y el objetivo del comunismo, llevar al poder a unos pocos para en nombre de la historia, gozar de la buena vida mientras esclavizan al resto, someterlos a la pobreza más absoluta mientras los jefes se dan la gran vida, asustar a la gente para que huya del país y quedarse los revolucionarios como dueños de todo.
Violencia, hambre, narcotráfico, cárcel, torturas y muerte, ese es el futuro que le depara a los países que se dejan engañar por el socialismo que no es otra cosa que el comunismo disfrazado de cordero.
En Venezuela se ha demostrado una vez más, que la violencia es la llave de la dominación, que son las armas en manos de la guerrilla o de ejércitos de traidores vendidos al comunismo por la corrupción, las que deciden sobre la vida y la muerte, sobre la justicia y la nacionalidad.
Y son la pasividad y la molicie el veneno que nos inoculan desde el principio, creer que si no hacemos nada, si esperamos que alguien venga a resolvernos los problemas, si confiamos en que el pueblo despierte y se rebele, las cosas se solucionarán por si solas… lamento decirles que eso no es verdad, los métodos de control social, el poder de los medios de comunicación, la manipulación de la economía y las leyes, el manejo de las instituciones por parte del comunismo han desarrollado una manera altamente efectiva para acallar a la oposición, para infiltrarla, para adormecerla y dejarla sin efecto, la tecnología de masas, las técnicas de persuasión se han desarrollado de tal manera, que si se permite que el comunismo llegue y se haga dueño del estado, el destino de los pueblos está sellado.
Esto es así porque el comunismo ha descubierto que si maneja la mente, si domina la voluntad de las personas, es mucho más fácil el trabajo de encadenar al hombre, de allí una serie de métodos de última generación de biopolíticas, jugar con las necesidades primarias de los humanos, con el miedo, la esperanza, el hambre, su salud, su seguridad, el negarle la libertad y que dependa totalmente del gobierno, por medio de tarjetas de racionamiento, de carnets de la patria, de cajas de comida, de becas y bonos, para que sienta que es el gobierno el que se las da como premio a su perruna obediencia.
La única manera que ha encontrado occidente, los gobiernos democráticos y libres para enfrentar al comunismo, es hacerlo en bloque, reunidos en alianzas en contra de la opresión y la esclavitud, igual que el comunismo, la democracia tiene sus armas y sus métodos, sus instancias y leyes, estando obligado siempre en respetar un marco de derechos aún para el enemigo que quiere destruirlo.
El caso venezolano se salió del control de los comunistas, entre otras cosas porque participa la mafia, el crimen organizado, y como estos son intereses que no tienen medida ni límites en sus acciones y cuyo propósito es solamente enriquecerse sin importarle el costo en vidas o en intereses, cometieron el error de desbordar sus acciones afectando a los otros países, violando su seguridad, promoviendo el caos y el contagio de la esclavitud.
Para contener el cáncer hay que ponerse de acuerdo y hacer una intervención, ya el pueblo de Venezuela pasó el momento en que podía por si sólo defenderse y enfrentar al enemigo, cuando pudimos nada hicimos, nuestra oposición estaba infiltrada por los socialistas y se hicieron socios del gobierno, le cuidaron sus intereses y no los del pueblo, actuaron cobardemente, se entregaron a los fines de la tiranía, que no era otra cosa que perpetuarse en el poder.
Pero quedaban sembrados los socialistas “buenos”, los pacifistas a ultranza, los nacionalistas que se sienten ofendidos por las intervenciones foráneas, anteponiendo sus falsos principios a su propia supervivencia, no les importaban las víctimas que hoy sufren el éxodo inhumano, el hambre y la muerte por inanición, que obvian las torturas de sus congéneres, las ejecuciones sumariales que realiza el gobierno en contra de la oposición al régimen, aunque se rasgan las ropas por los incontables muertos que una guerra hipotética pudiera traer, sin entender que hay múltiples maneras de proceder en contra de una situación como la de Venezuela.
Estos individuos, principalmente “intelectuales”, personas con algún prestigio, editores de medios de opinión, políticos y hasta historiadores, que deberían entender mejor que nadie la situación del país, se han convertido en el freno de estas medida de amputación y cauterización, aprovechando su predominante posición como figuras públicas, decidieron ponerse de lado del oprobio a quedarse callados y permitir una solución práctica y necesaria, creen que seguir en nuestra situación es mil veces mejor que verse involucrados en matanzas indiscriminadas y bombardeos a granel, de acuerdo a su fantasías paranoicas.
El comunismo internacional tiene en estos individuos un recurso importante porque son escuchados, pueden complicar unas iniciativas diferentes y más efectivas, al surgir como “voz de la conciencia” lo que hacen es colaborar con el crimen y la perpetración de la matanza que ya tiene veinte años sin detenerse, vergüenza debería darles, surge entonces la pregunta si estos lamentos de las viudas del comunismo ¿Serán capaces de detener unas acciones en contra de la seguridad y la vida de la civilización occidental? Yo espero de corazón, que no.    -    saulgodoy@gmail.com









miércoles, 19 de septiembre de 2018

Política sin ética



Me sorprende la actitud de algunos analistas políticos que pretenden poner la política por encima de la ética, como si para ellos la palabra moral fuera algo accesorio al hecho de participar en elecciones al precio que sea, de obtener resultados en la gestión pública sin importar si hacen bien o mal, de justificar candidatos así tengan prontuarios criminales o de obtener estadísticas de participación o victorias en comicios totalmente amañados, así signifiquen perdidas de libertades y burlas a la democracia.
Para ellos la política es el juego supremo en las relaciones humanas, la consecución del poder y la posibilidad de ordenar la vida en sociedad no tiene parangón, ni siquiera con la búsqueda de Dios o con las causas primeras del la vida y el universo; están tan involucrados en los sistemas de ideologías, de formas de gobierno, de políticas públicas, de predicciones a boca de urnas, de tendencias y preferencias partidistas, composición de los circuitos electorales y el fortalecimiento de una supuesta unidad, que ninguna otra cosa tiene valor o preponderancia.
Este tipo de animal político, quizás porque se gana la vida sirviéndoles a los políticos, porque respira, come y duerme pensando sólo en política, en fórmulas ganadoras en la carrera por cualquier oficina pública, en presupuestos para la campaña y en los posibles cargos en el alto gobierno que pudieran ofrecerle por un buen “arrime” al mingo, pretende que todos veamos el mundo según el color de sus lentes y las ansias de su querencia.
Este tipo de personas es sumamente pragmática, solo creen en resultados tangibles, en resoluciones del CNE, en designaciones en Gaceta Oficial, en juramentos ante el TSJ o ante una Asamblea Nacional, poco le importa que sean legítimos o en el exilio, todo se resume a cuantas alcaldías, gobernaciones o si se llega a la presidencia de la república, puede obtener una organización política en la puja por el poder, la conexión tiene que ser con el cable vivo del poder, sin eso, todo lo demás es una fantasía.
Estos analistas políticos, casi todos ellos, tienen conflictos de intereses al momento de opinar sobre una determinada “realidad” o situación política, esto debido a que son políticos en ejercicio, pertenecen a alguna de las organizaciones políticas que compiten en las contiendas electorales o están afiliados como consultores a estos grupos, o tienen a sus candidatos como clientes a quienes reportan con algún tipo de inteligencia para que tomen decisiones, ya los hemos vistos en las fotografías con sus sonrisas de triunfo, siendo parte del liderazgo de muchas de estas organizaciones, de modo, que la mayor parte de sus apreciaciones son definitivamente poco objetivas, ya que están signadas por perjuicios o tienen una direccionalidad interesada.
Hay una posición adoptada por los llamados políticos realistas, que aseguran que la ética no tiene nada que ver con la política, debido precisamente por la naturaleza mundana, de necesidades colectivas e individuales, por los conflictos entre grupos de interés y presiones de distintos círculos de poder (nacionales e internacionales), un político eficaz no puede atender a los imperativos éticos si quiere solucionar problemas en el “mundo real” pues interrumpe su labor de conciliación y hasta pueden poner en peligro la búsqueda de soluciones.
Pero es indudable, que siempre que un político realista trata de justificar sus políticas, porque si es responsable y democrático debe hacerlo, irremediablemente cae en consideraciones de carácter ético, tratan de ignorarla a priori, pero a posteriori siempre le son útiles los principios y valores que justificaron su accionar.
Pero teniendo los dos sombreros, los de analista y el de político, su versión de los hechos no son los más fidedignos, tomando en cuenta su interés fundamental, que existan elecciones, que haya votantes y que sus clientes, que son los partidos políticos, compitan con oportunidad de lograr algún triunfo en la contienda, para eso les pagan, o por lo menos, para eso les ofrecen un cargo en la nómina del gobierno (municipal, estadal o nacional) si ganan los partidos a los que están afiliados.
Pero seamos realistas, Venezuela no es un país del primer mundo donde los analistas políticos trabajan para las universidades, para Think Tanks privados, para grupos consultores y medios de comunicación especializados en política, que les permite la añorada objetividad, pero si el analista político es bueno, si tiene el olfato y la perspectiva para avizorar un escenario o unos resultados, vale su opinión en medio de tanta oscuridad y desinformación.
En nuestro país, el principal empleador de los analistas políticos es el gobierno, con sus manos metidas en el erario público es casi el único que tiene la posibilidad de pagar los elevados costos de una columna de opinión, o de un estudio estadístico y su análisis, o de sondeos, encuestas y proyecciones de sesudos analistas que tratan por todos los medios de manipular la opinión pública, porque de eso se trata, de influenciarla, de dirigirla, antes que de informarla.
¿Qué debe hacer un público crítico y que busque información con valor? Pues lo que nos queda es coleccionar todos estos artículos de opinión y balancear las posiciones de una buena parte de los analistas políticos, confrontarlas las unas contra las otras, y hacer una síntesis, aplicar el método dialéctico, porque todas esas opiniones, incluso las que buscan desinformar, tienen una intención que puede ser descubierta por el ánimo y la manera como están presentadas, y todas parten de una realidad que se quiere ocultar, deformar o informar.

¿Quiere hacer política? Contrate a un pistolero.

Por ejemplo, un analista que me gusta leer mucho los fines de semana por lo ácido de sus comentarios y la manera arrogante como se sitúa entre sus competidores, manejándose como si fuera el dueño de la verdad, con giros mordaces  e hirientes en contra de sus adversarios, trata de presentarnos una realidad política inexistente en el país, nos habla de una democracia que no se ve por ninguna parte, de un gobierno que es otra cosa que una tiranía, de unas instituciones políticas, totalmente subyugadas y en control del partido de gobierno, de una oposición debilitada e infiltrada por el gobierno, de unas elecciones altamente manipuladas, de un electorado que le perdió la fe al sistema existente, porque lo obliga a ser parte de un mega fraude, y aún así, nos quiere vender la idea de que nuestro voto decide, de que los muelles y resortes de las instituciones funcionan, y de que es posible solucionar nuestros problemas participando con nuestro voto.
Nuestro analista político de marras es definitivamente un socialista, sus ideales y gustos, su visión del mundo tiene importantes conexiones con esa ideología, que es básicamente la que el país ha vivido desde su independencia, con breves intervalos de gobiernos conservadores, Venezuela ha sido un reducto de los llamados liberales, o sea los socialistas de su época, que se presentaban como emancipadores del pueblo y en contra de una monstruosa oligarquía de godos que eran los enemigos del común.
Pero en opinión de Carlos Rangel esta ilusión de que se reviste la izquierda decimonónica , que se tratan de unos políticos innovadores y audaces, que estaban creando la verdadera democracia en Venezuela, no era sino un canto de sirenas, nos dice en su obra Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario (1976) recordando como los gobiernos socialistas distaban mucho del ideal que vendían: “… a la vuelta de unos años, se habían convertido en evidente mentira, y la omnipotente voluntad del gobernante de turno no solamente ahogaba cualquier intento de autonomía regional, sino también toda manifestación de vitalidad colectiva en cualquier otra actividad pública. La libertad de prensa (que antes existía) había desaparecido y bastaba que cualquier opositor al gobierno fuera bautizado como godo o reaccionario para que su vida y sus bienes quedaran a merced del gobernante.”
Y cita a continuación a Augusto Mijares, de quien toma su recuento de aquel socialismo (liberalismo) originario: “El sufragio había llegado a ser así mismo una farsa y hasta la propia Constitución de la República era modificada o derogada, sin intervención alguna del pueblo… La pena de muerte por delitos políticos, cuya abolición en las leyes se proclamaba como una gran conquista del liberalismo (pasó a ser aplicada) en las cárceles, sin juicio previo, discrecionalmente En las haciendas se pagaba con fichas a los jornaleros, lo cual, en otra forma, los hacía tan esclavos como antes… A pesar de estas realidades se seguía (y se ha seguido) voceando las grandes conquistas de la revolución liberal; la Federación fue  (y sigue siendo) equiparada con Dios en un lema que debía usarse en todas las comunicaciones oficiales; y el pobre pueblo que permanecía despotizado, ignorante, hambriento y plagado de enfermedades, se decía que por fin había obtenido la igualdad. ”
El pragmatismo entendido como oportunismo, no acepta la existencia de principios absolutos, estos analista políticos no reconocen una realidad objetiva o una verdad permanente, cualquier cosa, opinión o situación se convalida sólo si obtiene el favor y el consenso de las masas, el cual es inestable y cambiante.
Para estos profesionales de la política de fuerte tendencia negociadora y electorera, si la subjetividad colectiva dice que hay que sacarse el carnet de la patria, hay que hacerlo, si unos gobernadores electos por el voto opositor se juramentan ante la Asamblea Comunal cubana, hay que aceptarlo, si vociferan que hay que ir a votar, porque votar es la única manera de hacer política, entonces ellos se encargan de manipular, de sembrar esa necesidad imperiosa en la opinión pública, sin importar quién controla las instituciones y quien cuenta los votos, entonces la verdad se impone y lo ideal para ellos, sería que saliéramos todos, como borregos, a manifestar nuestra voluntad en unos comicios cuyos resultados ya están arreglados para legitimar la tiranía.
Dice Ayn Rand en su libro Capitalismo, el ideal desconocido, que ninguna sociedad es mejor que el pensamiento filosófico sobre la que está fundada, y si nuestro fundamento es la credulidad, el voto automático y programado, la conducta del rebaño, entonces ya sabemos cuál es el resultado.
Una buena parte de nuestros analistas políticos, con honrosas excepciones, fueron educados en los conceptos del gobierno por consenso, cuya fórmula mágica es el “compromiso”, que no es otra cosa que el gobierno de bandas organizadas para la toma del poder por cualquier medio, para así explotarlo a su favor.
En economías mixtas como lo era la venezolana antes de que llegaran los chavistas al poder, los partidos del stablishment  pretendía tomar todas las variables que jugaban en una economía mixta, incluyendo intereses privados y estadales, y por medio de la fuerza bruta imponer un criterio desde el gobierno utilizando controles, regulaciones, prohibiciones y alcabalas para dirigir no solo la planificación centralizada, sino su desarrollo competitivo en los mercados internacionales, era una forma de fascismo al que se acostumbró al país a los largos de 50 años, pero que el chavismo lo profundiza con una oleada de estatizaciones, nacionalizaciones e invasiones a predios e infraestructuras, acorralando al sector privado, nacional e internacional, obligándolos a abandonar sus actividades o entregárselas al estado, para que sea sólo el gobierno el dueño absoluto de los medios de producción .
A esos treinta años de supuesta democracia (por lo menos fue un período mucho más democrático que lo que estamos viendo hoy), es lo que la señora Rand llamaba, gobierno por consenso, donde los ciudadanos quedábamos excluidos de las decisiones importantes excepto en las elecciones generales cuando los partidos solicitaban nuestro voto ¿Qué fue en realidad el Pacto de Punto Fijo, sino una negociación entre bandas organizadas para la toma del poder, repartiéndose los turnos y los puestos del gobierno entre ellos, prescindiendo absolutamente de los ciudadanos?

¿Éramos demócratas y no lo sabíamos? O nunca lo fuimos.

A pesar de lo que nos dicen algunos analistas políticos, los venezolanos hemos vivido en una democracia chucuta, más que imperfecta fue una democracia de organizaciones políticas no de ciudadanos, como individuos no hemos participados en las decisiones claves para la vida del país, todo ha sido hecho de manera delegada y consensuada, muchas veces a nuestras espaldas, incluso aquellas decisiones que nos afectaban localmente, siempre fueron los partidos quienes hablaban por nosotros, siempre fueron ellos los que nos confiscaban nuestro derecho a ser parte de la conducción de la sociedad, eran ellos quienes levantaban la mano y firmaban las leyes en nuestro nombre.
Esta forma de entender y hacer democracia intramuros de los partidos políticos
Tenemos ahora enfrente una nueva carnada que nos lanza el gobierno, otro anzuelo de colores en las elecciones municipales, y los analistas políticos colaboracionistas están locos porque piquemos y le demos trabajo, por ello es que ahora denigran de la palabra dignidad y principios, saben que los venezolanos hemos estado asimilando las lecciones de nuestras luchas por la libertad y la verdadera democracia, y que si seguimos por la ruta de nuestra oposición al totalitarismo, ellos no van a tener clientes.
Es mi opinión que los venezolanos, por primera vez en nuestra historia estamos experimentando con la verdadera política, estamos aprendiendo a jugar un juego por nuestra cuenta, experimentando con acciones de calle, con las denuncias sistematizadas de las organizaciones no gubernamentales en los foros internacionales, con putshismo, con intentos fallidos de golpes, con tomas de plazas, con vigilias enfrente de representaciones multilaterales, con trancas de calles y avenidas, con guarimbas y cacerolazos , con huelgas, con marchas, con boicots, con tomas simbólicas y reales, con manifiestos y cartas públicas, con firmazos, con las denuncias (escrachin) en redes sociales de colaboracionistas en el extranjero, y otras tantas formas de lucha política no convencionales.
Son todas manifestaciones políticas en contra del fascismo militarista, algunas fueron muy efectivas en lograr la atención de la comunidad internacional, en otras el precio pagado ha sido demasiado alto, pero sumadas van concretando una salida, hubiera sido muy bueno si tuviéramos una dirigencia política a tono y al frente de nuestra causa libertaria, pero como todo proceso de aprendizaje, toma su tiempo, pero en su conjunto siguen siendo expresiones legítimas de nuestra voluntad por restituir la república y el estado de derecho, y todavía tenemos un camino que recorrer.
Pero mucho hemos conseguido, el mundo ahora nos observa, ya no estamos solos, el gobierno ha sido desnudado,  y a pesar de esos analistas políticos que nos recomiendan los métodos pacíficos, constitucionales y democráticos, ¡oh sorpresa! como salir a votar en medio de unas elecciones viciadas, y para volverle a entregar el poder a las bandas organizadas de los partidos políticos tradicionales, el pueblo no se ha doblegado y sigue en rebeldía, a eso lo llaman anti política.
Los analistas políticos colaboracionistas, que promocionan la falsa esperanza de que sólo el voto producirá un cambio de gobierno, aún cuando sabemos que el gobierno de criminales que tenemos no tiene la menor intención de ceder un ápice de su poder por vías pacíficas e institucionales, nos tildan de idiotas y poco inteligentes porque nuestros argumentos son éticos.
Pues no estamos de acuerdo con su concepto de realidad, la realidad de sus bolsillos e intereses, de sus empresas y columnas de opinión que son sostenidas a la vera de un camino, que nos ha costado sangre sudor y lágrimas, productode nuestra rebelión en contra del yugo opresor.
Los analistas sin ética, vacíos de toda regla moral, para los que todo vale, siempre y cuando se trata de estar del lado del ganador,  piensan que tienen algo parecido a una patente de corso para manipular a la opinión pública, para hacernos conscientes de nuestras debilidades, insuficiencias, ignorancia y creencias, y hacen todo lo posible por llevarnos a jugar bajo sus normas, y su realidad.
La política es un mundo complejo y dinámico, no hay fórmulas exitosas que puedan ser aplicadas a maneras de recetas universales, la misma democracia es un sistema de múltiples formas que se amolda a la idiosincrasia de cada pueblo o nación, ninguna democracia es igual a otra, ningún camino a ella es parecido y todos tienen sus particularidades.
Los venezolanos estamos entrando en una etapa superior de la política, de consciencia y participación ciudadana, y no debemos permitir que vendedores de elíxires contra la calvicie nos embauquen en sus propuestas de partidos socialistas de nuevo cuño, o salidas negociadas con mafias criminales, hay otras maneras de hacer política, estamos apenas en la playa y en frente de un inmenso océano de posibilidades.   -    saulgodoy@gmail.com






domingo, 16 de septiembre de 2018

Esos sentimentales y socialistas venezolanos



Los temas de la beneficencia y benevolencia fueron importantes en la obra del escritor y sabio inglés, Samuel Johnson (1709- 1784), son rasgos del comportamiento humano al que le dedicó serio estudio, su pensamiento sobre la naturaleza altruista del hombre refleja en muchos casos a la gente, conocidos y amigos, que en determinados momentos lo ayudaron, o le voltearon la espalda.
Johnson nunca fue bueno para los negocios y durante su vida, la ausencia de esta habilidad lo mantuvo apenas por sobre la miseria, ya para la época de su juventud había decidido que se ganaría la vida con su inteligencia y su pluma, pero la realidad se hizo sentir por sobre sus buenos deseos. A pesar del renombre y del abundante trabajo que salía de sus manos, su situación económica empeoró, al punto que en marzo de 1756 lo arrestaron por deber la suma de 5 libras.
Siempre estuvo  protegido por un pequeño círculo de amigos y admiradores incondicionales que lo ayudaban y le proveían de lo necesario para que continuara con su vida y obra, le conseguía ayudas con el gobierno, le hacían donaciones anónimas, ya que uno de sus problemas era su inmenso orgullo, que al detectar que algo se hacía por caridad a su favor, entraba en cólera y desechaba la oferta, y no pocas veces, los más pudientes y mejor ubicados en aquella sociedad, le prestaban sus mansiones o lo acogían como huésped por temporadas en sus casas de campo
Comenta Johnson sobre el tema: “Señor, el afecto natural es nada comparado con el afecto que surge por principio o por deber impuesto, entonces es maravillosamente fuerte.”
Según el estudio que hace R. Voitle en su obra Samuel Johnson the Moralist,  Johnson oponía a la benevolencia el sentimentalismo, ambos términos tendían a confundirse. Su principal objeción era que los sentimentalistas preferían ‘sentir’ a actuar, cuenta Voitle en su ensayo: En una ocasión Boswell se disculpó “por no sentir por otros con la misma sensibilidad, Johnson repuso: Señor, no se deje engatusar más, usted se dará cuenta que esta gente que siente mucho, es precisamente la que está menos preparada para hacer algo bueno por alguien. Ellos le ayudan sintiendo...”
El problema con los que “sienten” es que están tan involucrados con sus sentimientos, que no tienen la menor intención de auxiliar a quienes conmiseran, en cambio quienes se imponen el deber, porque han aprendido a cultivar el afecto por medio de la educación, las instituciones y la misma religión son los que verdaderamente actúan, los auténticos benefactores.
Hay quienes hacen de este sentir compasión, un negocio, como lo es el político socialista español José Luis R. Zapatero, un mercenario de los pueblos que tienen problemas con sus dictadores, se trata de un negociante de la miseria humana que cobra dinero por excusar las calamitosas maneras y crímenes de sus contratantes, llevando a los foros internacionales la versión positiva de los genocidas todo lo que hacen en contra de la humanidad es por culpa de otros, ellos sólo asesinan por amor.
En este sentido debo destacar que los venezolanos somos personas muy dadas a la compasión, es uno de los sentimientos que nos identifican, y quizás por ello, es que nos hemos entregado sin mucha resistencia a la ideología del socialismo, que se nutre y construye su feligresía en base a sentimientos y no a la razón.
Para el venezolano ya solo el hecho de “sentir” pena o lástima por la desgracia del otro- pensamos- es suficiente para aliviarle el problema al que sufre, cuando en verdad se trata de de una autocomplacencia egoísta de quien “siente”, pero nada hace por cambiar la realidad, quizás por ello es que la expresión más acendrada de generosidad de un venezolano, sea una oración, y nada más.
Y no es que esté subestimando la oración, todo lo contrario, pero creo que para que sea mucho más efectiva,  debe complementarse con una acto de responsabilidad ciudadana, quien ore debe además enfrentar al régimen con desobediencia a sus imposiciones, con reclamos a los funcionarios que implementan sus políticas inhumanas, con negarse al servilismo de sus políticas, con la no-participación en sus llamados y por supuesto, con la ayuda activa al prójimo.
Nuestra inclinación natural es ponernos del lado del perdedor, de la víctima, de los más débiles, y ese sentimiento que expresamos en lágrimas, en conmiseraciones y lamentos nos llenan de un tipo de bondad que nos hace pasar por virtuosos, aunque en realidad no movamos un dedo por ayudar a quien lo necesita, y por esta misma patología es que nos disgustan los ganadores, los que logran sus metas, los triunfadores, y eso lo expresamos en nuestro disgusto por los empresarios exitosos, por los constructores de obras, por los artistas que han “llegado”, no es por envidia, es por una retorcida concepción socialista de aborrecer la riqueza material, el esfuerzo propio, los estilos de vida que no están a nuestro alcance, y que creemos merecer por el simple hecho de existir.
El venezolano es un ramillete de sensaciones y sentimientos envueltos en un paquete de egoísmo y poses, somos magníficos con los extraños y exigentes con los nuestros, de allí la tendencia de nuestra generosidad para con los demás y oscuridad para nuestra propia casa, yo espero que esta crisis que estamos viviendo nos despierte de nuestro sopor, y entendamos de una vez por todas, que nuestra manera de ser es intragable para ciertas personas y culturas.
No es posible ni justo que hayamos llegado al punto en que la pobreza y la ignorancia estén ahogándonos, nos hemos olvidado de nuestros propios hermanos, de nuestra familia, de los propios venezolanos por atender con diligencia las penas de los otros, un país no puede avanzar ni ser feliz, ni contar con seguridad alguna, mientras exista tanta miseria a nuestro alrededor.
Una vez leí a un autor norteamericano que decía que un descamisado no puede prestar su camisa a otro que la necesita, por la obvia razón de que no tiene una; no es dinero, ni petróleo, ni riquezas naturales, lo que constituye el núcleo central de la benevolencia, es la entereza, el trabajo honesto, la integridad moral, la inteligencia, con la que se actúa en el auxilio de los demás, esa es la camisa que nos hace falta para poder prestarla llegado el momento.
No me cansaré de repetir lo que Baruch Spinoza decía era el fin del hombre, elevar por encima de sus necesidades y carencias a los otros hombres, para compartir el mundo con ellos y congeniar juntos, por ello es que debemos cultivar a los nuestros, hacer grande al país donde vivimos, ocuparnos de nuestra gente, creo que ya hemos hecho el papel de idiotas por demasiado tiempo y los resultados que hemos obtenido no nos satisfacen, es por esa razón que no somos importantes para el mundo, y en algunos países, somos mal vistos, porque habiendo tenido la oportunidad de trasformar en positivo a nuestros propios hermanos, no lo hayamos hecho.

Con una pequeña ayuda de nuestros amigos

Ya tenemos claro que ciertos vecinos a quienes hemos colmado de atenciones y ayudas en el pasado reciente, nos desprecian, y en nuestras desgracias, son incapaces de atender a nuestras necesidades o hacer algún gesto humanitario hacia nuestra gente que sufre, que incluye el negarse a intervenir en nuestro país, incluso militarmente, cuando la situación se ha tornado incluso peligrosa para ellos mismos.
¿Qué significa todo este manejo del drama venezolano para la región? Algo muy obvio, la ideología ha privado por incluso nuestra propia sobrevivencia, tenemos un continente atenazado por el cuello por la ideología comunista, por el credo revolucionario promovido por el castrochavismo y apadrinado por elementos liberales de la izquierda norteamericana, por el partido demócrata y su cúpula de multimillonarios socialistas, empezando por Obama y los Clinton, y detrás de ellos, una poderosa industria de las comunicaciones, que se da el tupé, como lo hizo el importante diario el New York Time, en poner en entredicho su credibilidad, al tomar partido por la sobrevivencia del corrupto régimen de Maduro, sólo para dañar la imagen del presidente Trump, violando de manera inexplicable toda su visión y misión democrática y de preservación de las libertades humanas.
El pensamiento socialista ha sido nuestra perdición, pues arrulla con canciones de cuna ese malévolo resentimiento inculcado por los predicadores de la igualdad y que el paraíso, es sólo para los pobres, y este es el caldo de cultivo de los dictadores y de los totalitarismos.
El drama venezolano está bañado en sangre y sufrimiento, en niños y jóvenes perdidos por siempre sobre el asfalto de nuestras calles en manos de una banda de mafiosos a quienes no les importa la vida, han fallecido y siguen muriendo ancianos, enfermos, parturientas, nuestros aborígenes están a punto de la extinción, tenemos lúgubres cárceles llenas de presos políticos que están siendo, en este justo momento, torturados y violados por el simple pecado de pensar diferente, no hay enemigo más encarnizado del sionismo internacional que el chavismo, replica tropical de aquel nazismo que quiso exterminar a los judíos en el pasado siglo en Europa, y que ahora exhibe con orgullo sus propios Gulags y campos de exterminio, por ello el éxodo masivo de venezolanos a países vecinos, para huir del horror y el hambre.
Los gobiernos Latinoamericanos de la actualidad todavía sufren del síndrome de Estocolmo, se han enamorado y siente afecto por los regímenes socialistas que los han secuestrado, temen que si unen esfuerzos para intervenir a favor de uno de los suyos para liberarlo de las cadenas de la esclavitud, estén ellos, abriendo las puertas para que en algún momento también los intervengan a ellos en caso similar, y eso va en contra de la mitología soberana y de la libre determinación de los pueblos, una de las máximas socialistas con las que aseguran las supervivencia de sus regímenes.
Todavía pululan entre sus políticos los que creen, en la conmiseración del sufrimiento humano por medio de la redención en el socialismo, que son los pueblos los que deben buscar sus propias salidas, así estén siendo diezmados y huyendo de sus secuestradores, creando caos e inestabilidad en la región, me recuerdan mucho a esa secta de los anabaptistas radicales, que vinieron a América y se constituyeron como los Amish, una comunidad que no cree en los adelantos tecnológicos, que prefieren trasladarse en coches tirados por caballos, vivir sin electricidad y sin recurrir a la medicina occidental, entre ellos a los antibióticos, para tratar sus enfermedades, en la creencia que es la voluntad de Dios la que los quiere y se complace en que vivan de esa manera.
Pero a pesar de este acendrada mitología socialista en el continente, y que exista en Venezuela un gran número de venezolanos confundidos por las pesada niebla del socialismo, por una visión de la vida que favorece la flojera, el parasitismo, la esclavitud y el conformismo, contamos sin embargo, con un importante grupo de personas que creen en otras posibilidades, que han podido pensar por cuenta propia y  que creen en la libertad individual, poseen una reserva moral a prueba de balas, son espíritus libres e indomables, hombres y mujeres dispuestos a la lucha y al arrojo, porque en lo más profundo de nuestras almas no soportamos ninguna cadena que nos inmovilice,
Venezuela ha sido un país generoso, abierto, pluralista, que siempre se sintió orgullosos de su mestizaje y por ende de su multiculturalismo, nos mostramos al mundo como personas con espíritu cosmopolita, a nuestros vecinos del Caribe, de Centro América, de América del Norte, y del subcontinente Latinoamericano los hemos tratamos con deferencia y generosidad en la época de las vacas gordas, los consideramos amigos y siempre dispuestos a tenderles una mano o cuando menos, a ser solidarios en sus tragedias, los europeos, por ejemplo, que han sido tan magníficos con nuestra lucha en contra de la tiranía, y que son parte indesligable de nuestra herencia cultural y genética, siempre tendrán un lugar en nuestros corazones, pero hemos descubierto con tristeza y con sorpresa que hay otros gobiernos, más que pueblos, pequeños grupos xenófobos y fanáticos del socialismo del siglo XXI, que en realidad han sido hostiles con nuestra causa libertaria y se han complacido en insultarnos y maltratarnos.
Yo estoy seguro que más pronto que tarde saldremos de nuestros problemas políticos, sociales y económicos, probablemente con la ayuda de países amigos, de personalidades tan magníficas como la del Sr, Luis Almagro en la dirección de la OEA, nuestro propio Cid Campeador, con el Senador Marco Rubio y el mismo presidente Donald Trump, ambos pertenecientes al partido republicano, los verdaderos amigos de una Latinoamérica libre y próspera, el presidente de Argentina Macri, nuestros amigos del gobierno de Costa Rica, nuestros hermanos peruanos y colombianos y tantos brasileños que nos han acompañado en estas horas oscuras.
Sabemos que no estamos solos y que en algún momento, cuando se den las circunstancias correctas, se producirá la acción definitiva para acabar con nuestra ordalía y la amenaza chavista al mundo y volveremos a ser un país de avanzada y muy rico, pero esta vez por nuestro propio esfuerzo e ingenio, y espero, que de esta lección de vida que nos ha dado el chavismo infausto, no se nos olvide jamás: el mundo y la vida no son un lecho de rosas, hay que trabajar muy duro para poder ser libres y sobrevivir, y hay que ser implacables en la competencia para triunfar y poder tener un futuro propio.
Esa imagen del venezolano bonachón, simpático y desprendido tiene que cambiar, tenemos que invertir nuestro foco de prioridades, no son los extranjeros y los extraños a quienes debemos ayudar en una primera instancia, es a nuestra propia gente, nuestros conciudadanos, a nuestros nacionales a quienes nos debemos.
Los que se han portado a la altura con nuestras desgracias, los que nos han tendido la mano, y como bien dice Johnson, los que nos que nos han hecho bien, con ellos debemos ser magníficos y abrirles nuestras puertas, compartir nuestros éxitos y ser solidarios con sus desgracias, es nuestra obligación ser el doble o el triple más generosos de lo que fueron con nosotros.
Pero aquellos que se negaron a auxiliarnos, los que nos trataron como apestosos después de haber recibido y consumido nuestros regalos y obsequios, los que sin ninguna duda se esmeraron en hacer de nuestra condición de víctimas una desgracia permanente y quisieron destruirnos, a ellos, bastará con ignorarlos para que sientan que son retribuidos en su mala fe.
Venezuela ha repartido de manera prodiga su fortuna en el mundo, hemos ayudado hasta más allá del límite de nuestra posibilidades a otras sociedades a prosperar y atender sus necesidades, quedamos exhaustos y empobrecidos luego de nuestra locura de buen samaritano, enceguecidos por un socialismo ramplón y absurdo, y porque hemos conocido en carne propia la necesidad de quien lo pierde todo, cuando lo volvamos a tener, cuando recuperemos nuestro lugar en la comunidad de naciones, seremos diferentes… y justos.
Esto no quiere decir que vamos a cambiar nuestra naturaleza, lo que vamos es a utilizar un poco más nuestro raciocinio, ser más selectivos, actuar con mayor recato y prudencia, ser efectivos, pero actuar de la mejor manera, ir a la acción con inteligencia, no quedarnos en el sentimiento, creo que al final de cuenta esta enorme crisis nos hará mejores hombres y mujeres, y estoy convencido de que esta vez, sí vamos a construir un gran país, la casa que todos nos merecemos, y que siempre estará allí, para acogernos.   -   saúlgodoy@gmail.com




jueves, 13 de septiembre de 2018

¿Quién paga los platos rotos?



Iba a escribir ¿Quién paga el peo? Que es mucho más coloquial y directo, pero tratándose de un título, es mejor guardar las formas, y la verdad es que el chavismo se entrampó él solito y de la manera más estúpida posible, se creyeron los amos del universo, actuaron como tales, y resulta que no mandan ni en sus casas, ni siquiera sobre sus personas.
El pronunciamiento lapidario de hace algunas horas de la Sra. Nikki Haley, representante de los EEUU en la ONU, y presidenta del Consejo de Seguridad de esa organización, en contra del funcionario Diosdado Cabello, llamándolo ladrón y narcotraficante en el foro más público del planeta, marca la suerte definitiva de este hombre, que por mucho tiempo ha tratado de eludir señalamientos y acusaciones de éste tipo, incluso llegando a extremos de demandar judicialmente a personas y medios de comunicación que se atrevían a pronunciarse en este sentido.
Con este acto queda develada la cúpula corrupta y violenta del chavismo, un movimiento político populista y fascista en Venezuela, utilizado por las mafias internacionales del crimen organizado para manejar el país, e influenciar, o tratar de intervenir en la política mundial, cosa que logró durante un tiempo, pero que ahora se le revierte en su contra.
Pero con mucha habilidad y dictado por la desesperación, el gobierno de Nicolás Maduro está tratando de desenrollar la madeja socioeconómica que ha tejido en el país y que ha sido la causa principal de la ruina y la pobreza en Venezuela, hasta hace muy poco un próspero país petrolero y hoy, una nación en descomposición, con un gobierno inviable, con una economía insostenible, sujeto de sanciones internacionales por su relevante violación masiva de derechos humanos, acusado de una de los actos de corrupción de mayor envergadura en la historia contemporánea del mundo.
Gracias a las complicidades y ayudas de países socialistas, de gobiernos que le apostaron a esta nueva forma de poder político, a los grandes capitales que quieren apoderarse de la riqueza petrolera y mineral de nuestro país, a personas ocupando importantes cargos en la política mundial y que ven con simpatía esta nueva forma de controlar los destinos de las naciones débiles e inestables para dirigirlas en contra de la supremacía occidental, del llamado “imperio”, que no es otra cosa que el poder del libre mercado, la democracia liberal y el estado de derecho, representado mundialmente por los Estados Unidos de Norteamérica.
Venezuela ha sido transformada en un tablero de la lucha política planetaria, en donde quiere participar, ya de manera formal, el crimen organizado como alternativa de poder, Venezuela ha sido el epicentro de esta lucha que ha contagiado a muchos países del área como Brasil, Argentina, Ecuador, Colombia, Nicaragua, Cuba y otros, justamente en el área de influencia y en la esfera de seguridad nacional del país del norte, esta acción envolvente de enemigos del modo de vida norteamericano, se realizó gracias a erradas políticas y ayudas expresas hacia el socialismo, por parte de importantes factores de la política de izquierda en Washington.
Y en este punto tengo que insistir es que ha sido por medio del socialismo y de un cristianismo muy mal entendido, promovido por el las actuales figuras del Vaticano, por unas políticas que responden al lineamientos de la izquierda internacional para tomar el control de la globalización, principalmente bajo el disfraz de campañas ecológicas, para evitar el cambio climático, para reducir la desigualdad en el mundo y por ende, de la pobreza, como es que estos nuevos regímenes de populistas fascistas, se han posicionado como una alternativa política, donde la principal víctima ha sido precisamente la democracia y las libertades individuales.
Maduro está tratando de desandar el camino de una sociedad y una economía controlada, de una planificación descentralizada, de la restitución de ciertas libertades económicas para darle alivio a su problema de destrucción de la economía productiva, ha sido tanto el desfalco a las arcas de la nación, ha sido tan extensivo el daño al aparato productivo, que estas medidas llegan demasiado tarde, en un clima de desconfianza y con un piquete digno de un tramposo.
Maduro y su claque está tratando por todos los medios posibles que seamos todos los venezolanos quienes paguemos ahora la enorme deuda y la descapitalización de la que los chavistas fueron culpables, está metiendo las manos en nuestros bolsillos para sacarnos hasta el último centavo para mantener a su régimen en el poder, ya no sólo es una inflación galopante que hacen de sus conos monetarios un dolor de cabeza para los venezolanos, sino sus estafas con criptomonedas que no existen y supuestos certificados por oro que nadie puede ver y menos tocar.
Este intento por liberar la economía, con una supuesta libertad cambiaria para que los empresarios puedan tener libre convertibilidad de sus dólares sin riesgo a ser penalizados, dolarizando los precios mas no los salarios, obligando al empresario a convertir al estado en su socio pagando el grueso de los aumentos salariales, utilizando el carnet de la patria como palanca política para acceder a un financiamiento que sigue siendo de dinero inorgánico, controlando precios a como dé lugar para mantener a su núcleo de adeptos recibiendo becas sin trabajar, obligando a los bancos a reactivar los emprendimientos de todo tipo, por medio del crédito con intereses bajos, pero sin ninguna política efectiva de control parta el gasto público, siguiendo con su dañina política de subsidios y donaciones a países como Cuba y otros, entregándoles petróleo y contratando con ellos servicios leoninos.
La tuerca fundamental que falta en todo este engranaje, es la confianza, la fama de maula, de tramposo y de falto de palabra que tiene el régimen, cambiando las reglas del juego cuando le da la gana, irrespetando el estado de derecho, sometido a mil presiones por parte de los grupos de intereses que le exigen respuesta, y sobre todo, de la amenaza de los militares descontentos porque sus negocios en el país no funcionan y algunos trabajan en pérdida, hacen de estos próximos tres meses unas aguas turbulentas en las cuales navegar.
La comunidad internacional no ceja de encerrar al chavismo en un cerco de sanciones, amenazas, juicios, embargos y prohibiciones que hacen al gobierno prácticamente inoperante en el mercado mundial, sus principales fichas están vigilados, muchos con prohibiciones de viajar libremente, una buena parte en las listas policiales del mundo, y un gran grupo de gente viviendo en el exterior, en un exilio dorado, pero siempre bajo la amenaza de amanecer con la casa o la oficina allanada por un tribunal.
La imagen que el régimen de Maduro está dejando ante la comunidad de naciones civilizadas es que se trata de un grupo de hombres y mujeres obcecados con la ideología, alucinados con sus propias mentiras, no puede ser posible que se enfrenten a investigaciones hechas por más de ochenta organizaciones especializadas cada una en su campo de acción social y económico y vengan sus representantes a negarlas una y otra vez, afirmando que todo está normal en Venezuela, que no hay un problema de desplazados, que no hay hambre en el país y que se respetan los DDHH, a pesar del cúmulo de evidencias en su contra,  niegan la realidad como si la cosa no fuera con ellos.
La vida se le ha complicado de tal manera a Maduro y su combo, que muy pocos de ellos pueden dormir o llevar una vida normal, se la pasan en un salto de rama, padeciendo de enfermedades terminales, de vicios y abuso de sustancias que los están matando, viendo a sus familias y fortunas colgando de un hilo; el cerco se cierra y todo el chavismo lo resiente.
Y he aquí la gran paradoja, lo que está sucediendo en los países vecinos donde el socialismo se empoderó, se corrompió y cayó estrepitosamente, que es el caso de Brasil, Argentina y Ecuador nos hablan de unos cuantos líderes que van a pagar la cuenta de los desafueros por el banquete de pordioseros que se dieron mientras pudieron; esos políticos  acusados aceptaron ser los chivos expiatorios, y están presos, en medio de procesos judiciales donde claramente van a cumplir largas condenas, unos tras las rejas, otros en fuga, aún otros cantando como sopranos ante los jueces todo lo que saben y escucharon, entregando pruebas incriminatorias en contra de asociados.
Pero hay algo que tiene mucho sentido, están cayendo los líderes pero los partidos los sobreviven, como es el caso del partido justicialista argentino quien se deslindó de su fundadora Cristina de Kirstchner, o el de los Trabajadores, acostumbrándose a la ausencia de Lula, o el partido de Correa en Ecuador, que ya se olvidó de quien una vez lo condujo, incluso en Cuba, que en un amago de traspaso de poder a nuevas generaciones, pone ante la opinión pública a Raúl Castro en las duchas, aunque siga mandando bajo las cuerdas.
Este sacrificio necesario se hace en las mejores condiciones posibles, los asociados de estos políticos caídos en desgracia se encargan de sus cuentas y negocios, de que la familia no sufra, de que sus gastos en los procesos y durante sus condenas estén cubiertos de la mejor manera, y que al final, cuando salgan de la cárcel, tengan con que vivir dignamente, es un pacto que evita muchos daños colaterales.
Los partidos, tienen los símbolos, las banderas, la militancia, el aparato, esas organizaciones están a salvo, siguen funcionando; en Venezuela, es el único lugar donde los líderes se niegan a dar el salto de la tabla del barco hacia el profundo mar azul, en nuestro país Maduro y Diosdado, entre tantos otros, no quieren sacrificarse por un bien superior y esperan hundirse con el partido, no importa si se llevan el legado de Chávez con ellos, no importa la inversión enorme que fue hecha en recurso, tiempo y trabajo que han gastado en ver surgir al PSUV como la principal fuerza política del país, no es posible ni equitativo que por un grupito, tengan que pagar cientos de miles revolucionarios, tienen que aceptar la derrota y hacerse a un lado, tienen que asumir su obligación de pagar por el peo que ustedes mismos crearon.
Maduro, Diosdado, los hermanos Rodríguez, Carreño, Aristóbulo, Ramírez, Arreaza, Bernal, Jáua, y una lista corta de otros chavistas, ya no valen nada, son puros “bates quebrados”, de hecho, luego de cerca de veinte años enriqueciéndose a costa de los venezolanos y del país, su obra de gobierno es impresentable, se han convertido en un peso muerto para la nave del chavismo, huelen muy mal y nadie quiere retratarse con ustedes.
Diosdado ya tiene en exclusiva y a la espera, la quinta paila del infierno, Maduro ya tiene un pie dentro de la Corte Penal Internacional, no hay manera de salvarlo de esa terrible situación, los otros o están en las lista de Interpol, la DEA y el IRS, o deben declarar en algún tribunal en el extranjero sobre bienes y cuentas congaladas, y no tienen manera de evitar sus capturas más temprano que tarde.
Mientras tanto,  el PSUV está revuelto, la militancia roja rojita no los quieren, el principal motivo, no hay dinero para sostener a la base, los nuevos dirigentes esperan impacientes por un pronunciamiento, los militares están cansados de verlos jugando con sus intereses y fortunas personales, los socios internacionales ya no confían en sus gestiones, los empresarios chavistas están nerviosos, sus patrimonios se reducen con cada día que pasa, en medio de absurdos económicos y políticas elaboradas entre gallos y amaneceres.
No tienen otra opción sino entregarse, preferiblemente aquí en el país, que la gente tenga en sus procesos y condenas algún tipo de retribución, de justicia, que compensen sus sufrimientos, alguien tiene que asumir esos costos, y ese buró de funcionarios, creadores de este desastre, son los indicados.
Sería una imprudencia y una falta de hombría (o feminidad) rehuir de sus responsabilidades para con la historia, deben renunciar, entregarse, y no poner en peligro el futuro de la organización política que ayudaron a fundar; se equivocaron, se fueron por otro camino, pero hicieron las cosas como creyeron deberían hacerse, nadie podrá quitarles lo bailado.
Me imagino que debe ser muy duro vivir en la angustia y el miedo que los atenaza, sus propios camaradas deben estar muy nerviosos, la solución obligada pasa por que salgan del poder y permitan que otros tomen el timón y tengan su oportunidad, caso contrario… creo que muy pocas chavistas estarán dispuestos a enterrase vivos con ustedes.
El ambiente está muy cargado, en el horizonte se ven las nubes se una tormenta perfecta, la única manera posible de salvar al chavismo en Venezuela es que alguien pague el peo, y ese alguien tiene nombres y apellidos.    -     saulgodoy@gmail.com


miércoles, 12 de septiembre de 2018

La ética en el mundo real



Los venezolanos estamos aprendiendo a ser ciudadanos “a los carajazos” como se dice en buen criollo, es decir, a medida que la realidad nos impone sus límites y restricciones, y de acuerdo a los golpes que nos llevamos tratando de responder a nuestras circunstancias para sobrevivir.
Quienes no tienen formación moral y ética, quienes no practican el examen de sí mismo y conocen hasta dónde puede llegar sin traicionarse, ni hacer daño a los demás, son los que más sufren en este proceso que es tan vital y necesario, como lo son el comer o tomar agua, se le llama, adquirir experiencia, y es la manera más ruda y dolorosa de hacerlo, aunque mucha gente no se da cuenta de ello.
Hay otras manera de adquirir esa misma experiencia de manera segura, que sería por medio de la educación, aprendiendo a utilizar el raciocinio y la prudencia, recibiendo una formación en la familia donde se aprenden valores y principios necesarios para enfrentar el mundo, incluso hay instituciones como la Iglesia que imponen dogmáticamente unas reglas de comportamiento que supuestamente son “virtuosas” y quienes las practiquen, tienen asegurado un buen vivir, por lo general exigen, que sean sus normas y no otras las que deben seguirse con obediencia ciega.
Pero basta que un conocido, un familiar o amigo, o una figura pública, “meta la pata”, se equivoque en su desempeño en sociedad y su conducta quede registrada para la posteridad como la de un patán, o peor, en el caso de la política, como un colaboracionista a regímenes infaustos e inhumanos, para darnos cuenta de que la moral existe y tiene consecuencias, y más todavía, en los tiempos que nos ha tocado vivir, en el reino de la maldad, la mentira y abuso.
Pero hay quienes piensan que la moral no existe, y si existe, no pasa de ser algo sin importancia, una serie de reglas inútiles, obsoletas, ridículas y absolutamente relativas, que varían de persona en persona, de cultura en cultura, de circunstancia a circunstancia.
Para los marxistas, por ejemplo, creen que la moral y la ética son meras supersticiones impuestas por la clase dominante, mayormente burguesa, que justifican un estilo de vida y de ser alienados por los medios de producción, por una economía y una cultura que ellos suponen, son parte de una superestructura ideológica que le da sentido a sus vidas capitalistas y explotadoras.
Estas reglas del buen vivir, existen, indudablemente tienen diversas fuentes de origen, y en general tienden a hacer la vida menos riesgosa y evitarnos caer en comportamientos indeseables como podría ser una vida criminal, viciosa y llena de actos que nos dañan y perjudican a los demás.
Por alguna razón que no llego a comprender, los políticos en general, debido a la naturaleza de sus acciones y del trabajo que realizan en la sociedad, pretenden sustraerse de toda regla moral, basados en un principio de necesidad y oportunidad, necesitan no estar constreñidos por ninguna atadura de carácter ético para poder encontrar la mejor fórmula de negociación, y encontrar las maneras de poner de acuerdo a grupos de interés, personas e instituciones en la consecución de lo que ellos llaman el interés general.
Debido a esta actitud, la clase política es la que mayormente se distingue por ser corrupta, ladrona, mentirosa, acomodaticia y banal, al no tener ningún vínculo con valores, examen de consciencia, honor, prudencia y estar desvinculados con la verdad, en aras de un pragmatismo y de unos resultados, son los más propensos a caer en error, a que los usen para fines innombrables, y que sean, al final del camino, los que paguen los platos rotos de todos los desaguisados en los asuntos de estado y públicos de una sociedad.
A los venezolanos nos ha tocado vivir una circunstancia histórica excepcional, absolutamente anormal, que habla mucho de un fracaso en nuestra educación y formación ciudadana, quisimos jugar el juego democrático, sin tener el menor idea de cómo se movían las fichas, ni cuáles eran las reglas, lo peor del asunto, le dejamos todo el juego a una clase política compuesta en su mayor parte de idiotas, de oportunistas y de corruptos.
Para ponérselos más claro todavía, a los venezolanos nos ha tocado enfrentar al mismísimo demonio, sin fe, sin preparación sobre lo que es bueno o malo, sin la menor idea de lo que significa pudor, medida, o disciplina, sin capacidad de reflexión, sin consciencia de lo que es responsabilidad por nuestros actos. Por supuesto, como buenos venezolanos creíamos que nos las sabíamos todas, que podíamos escabullirnos por cualquier huequito, y que como Tío Conejo, en aquellos famosos cuentos de niños, podíamos burlarnos de Tío Tigre todo el tiempo.
Pero nos tocaron los chavistas, que también son venezolanos, pero clonados con cubanos, chinos y rusos, y son malos a la enésima potencia, no son como el Tío Tigre de la fábula del que pudiéramos escabullirnos y salir de su trampa gracias a nuestra sagacidad, los chavistas son malvados, tienen pesuñas, cola puntiaguda, cuernos en la cabeza y huelen a azufre, para derrotarlos hay que tener entereza y una virtud a prueba de fuego.
Los chavistas creen que la maldad absoluta es buena para sus fines, les encanta el poder, el poder totalitario que no es poca cosa y que trata de convertirnos a cada uno de nosotros en sus esclavos, nosotros en cambio, los venezolanos de a pié, creemos que la bondad absoluta es la esencia de nuestro ser, somos absolutamente sentimentales, poco racionales, compasivos y el resultado lo tenemos a la vista, nos quedamos sin país y convertidos en esclavos de nuestra propia ignorancia.
Todavía existen millones de venezolanos que se tienen por incapaces de emitir un juicio moral o una crítica ética por aquello de ¿Quién soy yo para juzgar? El que esté libre de culpas que tire la primera piedra, ves la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, y tantos otros memes de carácter bíblico o de pureza crítica, cuando la verdad es, que todos nos la pasamos juzgando todo el tiempo, todos tenemos una opinión sobre las actuaciones propias y la de los demás, por el simple hecho de que es imposible no tenerlas.
Lo que sucede es que como no tenemos una preparación ética, como fue de la conveniencia de nuestra clase política que no tuviéramos ese tipo de educación, eliminaron las clases de formación ciudadana de los pensum de estudio de las escuelas, sus discursos estuvieron desligados de todo llamado a la responsabilidad ciudadana y la participación en la política, para ser ellos, los partidos políticos de masas los únicos gestores y actores en la política del país, llamándonos solamente en las elecciones para solicitar nuestro voto.
La mayor parte de nuestras opiniones morales son absolutamente egoístas, duras con los demás pero leves con nosotros mismos, condenatorias con los extraños pero solidarias con los amigos, permisivas con los débiles pero exigentes con los fuertes, no hay equilibrio, la palabra equidad es simplemente obviada por no saber qué significa, nuestra consciencia responde más a nuestros sentimientos que a la razón, y el resultado es que siempre terminamos cediendo terreno, declarándonos incapaces de tomar una posición y sostenerla, sacrificando espacio y libertades antes que defender la verdad en que creemos y de la cual somos parte, aunque para ser justos, muchas veces desconocemos esa verdad porque jamás nos lo hemos preguntado.
Sócrates, el filósofo griego, decía que una vida sin examen no valía la pena ser vivida ¿Qué quería decir con esta frase? Que un hombre o mujer para llevar una vida digna y equilibrada debía someter sus acciones y pensamiento a constantes revisiones, a conocer lo que pienso sobre el bien y el mal, sobre si soy o no un ser libre, si tengo o no los conocimientos suficientes para ocupar un puesto y hacerlo medianamente bien, si puedo hacer lo correcto aún cuando nadie me esté viendo, si soy honesto conmigo mismo en mis acciones y pensamientos, o sólo hago y pienso lo que a los otros les gusta.
Los diablos del chavismo están muy claros, a ellos le gusta el oro y el dinero, la vida buena pero sin trabajar, hacerle daño a los demás si eso implica una ganancia material, cometer cualquier crimen si alguien no está de acuerdo con ellos o los critica, torturan y asesinan a la gente que ellos creen les puede hacer daño a ellos, o a sus fortunas mal habidas, desprecian al hombre honesto y les encantan los depravados, viven para satisfacer sus más bajos instintos hasta quedar saciados y al recuperarse, buscan más, porque es la única manera que creen poder ser felices.
Para llevar el tipo de vida, engañan a la gente, les fabrican fantasías y sus discursos están llenos de mentiras y contradicciones, pero a ellos les importa un pito, porque al que no le gusta, lo violan, al que los critique, lo meten preso, y al que les diga que no pueden, lo desaparecen, pero si aceptas su yugo, si te haces cómplice de sus crímenes, entonces te premian, te dan dinero, comida, documentos de identidad, te permiten viajar, robar, violar la ley sin consecuencias, si eres de ellos cuentas con la impunidad.
Para poder hacer lo que hacen, los chavistas deben esclavizar a su prójimo, para explotarlos, para que trabajen para ellos, para que los admiren, para corromperlos, para utilizarlos como si fueran cosas, pero como a la mayoría de la gente no les gusta que los utilicen como cosas, se rebelan y para los que se rebelan, tienen unas ergástulas, unas oprobiosas cárceles, donde practican cualquier cantidad de torturas y violaciones a la dignidad humana, pues les encanta ver y saber que su poder es absoluto sobre el resto del país.
La mayoría de los venezolanos vivíamos en una fantasía que llamábamos democracia, en un mundo constitucional donde imperaba la legalidad, en un país socialista donde todos éramos más o menos iguales, éramos gente chévere y vivíamos en el país más bello del mundo, nos gustaban unas elecciones, pues eran un tipo de fiesta donde la gente se reunía para aupar candidatos como si fueran reinas de la belleza, poco importaba su discurso y sus ideas mientras nos asegurara que todo iba a seguir igual, trabajar lo menos posible cobrando la más que se pueda, somos unos consumidores natos, no nos gusta leer pero si ver mucha televisión, comunicarnos por Guasop y tener el último celular en nuestro bolsillo
Volamos como mariposas y creemos que tenemos el piquete de una abeja, nos gustan los derechos pero le sacamos el cuerpo a las obligaciones, siempre esperamos a que alguien haga lo que debemos hacer nosotros, nuestra fe en los líderes es ciega, y cuando los chavistas le caen a palos o les roban las elecciones, esperamos que nuestros candidatos se batan en la arena hasta morir, y nosotros desde las gradas, dispuestos siempre a levantar el pulgar para que los dejen vivir.
No es extraño entonces el llamado de políticos pragmáticos y oportunistas al diálogo con los energúmenos chavistas, que estén dispuestos a negociar en sus términos, que reciban dinero de la corrupción, que le pidan al pueblo que se inscriban en el carnet de la patria, que reciban las cajas CLAP, que renuncien a su deber de luchar en contra del opresor, que sean pacifistas, que pongan la otra mejilla, que perdonen a los diablos del chavismo y se revuelquen en la cama con ellos porque es lo que hubiera querido Bolívar.
Nos faltó fibra moral, nunca nos dieron directrices éticas y ahora estamos pagando nuestros errores, y en medio de esta desolación no es extraño ver todavía a la gente preguntando qué debe hacer, buscando líderes que les arregle el desastre de sus vidas, buscando salvadores que no vienen, hay gente que se niega a aprender la lección, que es lo único que nos va a quedar de esta terrible experiencia, ningún idiota moral puede ocupar un cargo de gobierno, ningún político corrupto es digno de nuestra confianza, y que cuando cometemos un error debemos hacernos responsables de sus consecuencias y tratar de repararlo.      -      saulgodoy@gmail.com