miércoles, 16 de enero de 2019

Otro día perdido Guaidó ¿Quién te lo impide?



Ante la circunstancia tan crítica que vive el país, el desahucio del chavismo y la presión internacional, la mano que mueve tu cuna debe ser una persona muy poderosa como para comprometer tu vida y tu futuro en este terrible vacío, y hablo de cuna porque creí que eras un hombre independiente, consciente en ejercicio pleno de todas tus facultades de hombre libre, puedas que tengas compromisos, con tu partido, con tus compañeros parlamentarios, con tu familia y amigos, pero escogiste una vida de servicio público, pediste el voto de tus constituyentes y has asumido tu papel como presidente del parlamento, si pudiéramos ordenar por importancia tus compromisos, no dudo que en primer lugar está el país, y en esto, estoy seguro, concurres conmigo.
Como brizna de paja en el viento el destino te escogió para encarnar al presidente de la república en uno de los momentos más delicados de nuestra historia, pero has decidido esperar y esta espera tiene al país al borde de un ataque de nervios ¿Por qué la indecisión? ¿Qué o quién te lo impide? ¿Compromisos políticos, quizás? ¿Miedo de último momento, dudas de quien salta por primera vez de un avión en paracaídas? ¿Consejeros que te aconsejan esperar para cuadrar apoyos antes de que des el sí?
Sea lo que sea, el tiempo es inflexible, fluye en una sola dirección, de manera constante, no lo puedes acumular y cada hora que pierdes es irrecuperable, pero en el caso de nuestra Venezuela ese tiempo tiene un costo en vidas que se pierden, en naturaleza que se destruye, en riqueza que dejamos de percibir, de modo que en tu particular paradigma, que nos afecta a todos los venezolanos, el tiempo que no haces útil nos obliga a perderlo contigo, pero para complicar el asunto, mientras más tiempo pasa el tirano afianza su poder usurpado y no hay quien le haga contrapeso.
 A Maduro le importa un pito que el país no lo quiera, su naturaleza delictiva le hace inmune a la resaca moral, no es capaz de sentir empatía, ni piedad, mucho menos respeto por los otros, como animal depredador que es, sólo reconoce presas y enemigos, le gusta hacer el mal y lo hace sin la menor pizca de culpa o arrepentimiento, para todos los efectos es un hombre sin honor ni dignidad, y lo tenemos solito al timón del país porque a él y a los cubanos les da la gana.
Tu papel es asumir tu papel de jefe de estado, probar en el mundo real que Maduro es un monigote apoyado por unos grupos violentos y sin razón, absolutamente fuera de la ley, inconstitucional y sin apoyo, ese es el contrincante, no lo escogimos nosotros ni tu lo pediste, simplemente la historia nos lo puso allí, nos tocaba ese avatar, y debemos lidiar con el problema.
Tu trabajo político te llevó a esta encrucijada, sabías que en algún momento tendría la oportunidad de tu vida si hacías las cosas correctamente, como dije en artículo anterior, no sabía quién eras hasta hace unos días, pero te ves una persona decente, inteligente, preparado y nos has demostrado que eres valiente, y todo se ha conformado para que los hechos y situaciones del país se configuraran en este momento, quizás no era lo que esperabas, o por lo menos no tan pronto, probablemente  esperabas algo mucho más gradual que te permitiera ir adaptándote, pero lo que algunos llaman serendepiti, que son las conjunciones que se dan en la vida de manera totalmente aleatorias, te encontró en el lugar y el momento donde te convertirías en Presidente de la República, quizás no era lo que esperabas, pues no fue producto de una elección, ni fuiste candidato, fue algo muy distinto con la intensidad, la responsabilidad y la exigencia que estas sin duda sintiendo en éste preciso instante.
Estimado Guaidó, como millones de venezolanos que en este momento estamos haciendo una apuesta ciega por ti para que te conviertas en esa figura señera, en ese símbolo que tanto necesitamos en este preciso instante, lo que hagas o dejes de hacer va a ser de tu absoluta responsabilidad y nos va a afectar a todos en el país, oposición y chavismo, independientes y militares, pobres y menos pobres.
Déjame explicarte, pero creo que ya lo debes saber, convertirte en jefe de estado te hacer ser receptor de una serie de prerrogativas, herramientas, alianzas, derechos, deberes y poderes que van a confluir en tu persona de manera automática, te vas a convertir en un terminal vivo de representación no solo nacional sino en el mundo, una buena parte de ese mundo que importa ya te reconoce como representante del país, y estoy seguro, que muchos más lo harán cuando des ese paso fundamental.
Olvídate de la tesis de que todo el parlamento se convierte en jefe(s) de Estado, es una interpretación traída por los cabellos que no aguanta un examen serio, si el legislador hubiera querido una solución de un cuerpo colectivo haciéndose cargo de la jefatura del estado, así lo hubiera dejado asentado en la letra de la Constitución, el nuestro es un régimen presidencialista, se trata de una sola persona que debe ser investida con el cargo, la constitución te da treinta (30) días para organizar unas elecciones generales, cosa que no vas a poder lograr por insalvables obstáculos materiales y políticos, pero dentro de esos treinta días sí vas a poder armar un poder ejecutivo de transición, un relevo que le permita al país atender la crisis en la que está sumido, completar el aparato administrativo del estado y volver a tu cargo como presidente del parlamento.
Hay una tesis agorera que dice que los que queremos que te juramentes o que empieces a actuar como jefe de estado, lo que queremos es inmolarte, eso no es verdad, esta encrucijada tiene sus riesgos, tú los conocías, pero también debes estar consciente que el precio que el chavismo castrocomunista tiene que pagar por violentar tu seguridad es prohibitivo, sería un acto de guerra ni más ni menos.
Por favor, no entiendas la transición como una oportunidad que tiene la Asamblea Nacional de tener más poder, de diversificar sus actividades absorbiendo al poder ejecutivo, eso es no sólo desnaturalizaría la democracia, sino que sería un error, la Asamblea tiene sus atribuciones y su área de trabajo es tan enorme que apenas se dan abasto para atenderlo, aún teniendo sus recursos y necesidades perfectamente cubiertas, no van a tener capacidad para afrontarlo todo, tampoco debes dejarte arrastrar por las ambiciones de algunos partidos políticos, incluyendo al que perteneces, de repartirse el poder ejecutivo con fines electorales, eso sería ya un delito de apropiación indebida.
Olvídate de un co-gobierno con factores disidentes del chavismo, esa gente si es sincera su posición, ya tendrá su oportunidad de incorporarse a la vida nacional y a la construcción del país, tampoco andes repartiendo indultos y perdones a los militares felones, eso es una inocultable muestra de debilidad de carácter moral, tu sentido de justicia se podría ver seriamente afectado, el problema lo tienen ellos (los militares) en este momento, deben decidir de qué lado se ponen, es su pellejo el que está en juego, no los compres con amnistía, esas alianzas no duran y te debilitan ante el pueblo que espera equidad.
Estoy seguro que en algún momento reciente, un cónclave de políticos de la oposición se acercaron a ti y te propusieron tu nombramiento como Presidente de la Asamblea Nacional con la condición (en éste tipo de negocios siempre hay condiciones) que en las decisiones que tomaras, primero deberían ser consultadas y aprobadas por ellos, y tu aceptaste, bien, ahora eres Presidente de Venezuela, no por decisión tuya sino por la fuerza de la ley ¿Sigues atado a ese compromiso con los operadores políticos de los partidos? La respuesta la tienes solo tú.  -   saulgodoy@gmail.com







lunes, 14 de enero de 2019

La oposición y sus contradicciones


Los partidos políticos que conforman el bloque opositor venezolano son un universo heterogéneo, compuesto, en su mayoría, de organizaciones socialistas; en este bloque se destaca Voluntad Popular, el partido fundado por el preso político Leopoldo López y al que pertenece el actual presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó. Éste conglomerado tiene entre pecho y espalda una transición signada por dos claros objetivos: la reconciliación y, con miras a unas elecciones lo antes posible, la idea es estabilizar el sistema democrático.
Estas dos metas, reconciliación y elecciones, tienen un sustrato claramente electorero; está pensado para cosechar votos con base a una militancia que esos partidos piensan que tienen soportado por sus registros, encuestas, listados, sus números… y los escenarios sobre los que trabajan les indican que, a medida que se alargue la fecha de las elecciones, habrá un mayor deslave y pérdida del interés de los votantes. Por otro lado, incorporando a los ex chavistas, prometiéndoles participación e impunidad, esperan recuperar los números, con miras a colocar a uno de sus candidatos socialistas en el poder.
Es por ello el terror que se siente en partidos como Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y otros, entre ellos el mismo Voluntad Popular, por la aparente independencia y criterio propio con que se ha manejado Guaidó, una figura nueva, joven, un rostro fresco, que surgió por la fuerza de las circunstancias y las complejas situaciones políticas que vive el país, a raíz de la pérdida de legitimación de Nicolás Maduro.
La Asamblea Nacional está trabajando a toda máquina para conformar un gobierno de transición, pero el interés electorero les ha trancado el serrucho; hay demasiados intereses y repartos de espacios políticos; mientras sigan pensando en reconciliación y elecciones, y no fijen el foco en resolver la crisis humanitaria y de seguridad del país, están equivocando, de manera garrafal, sus propios intereses con los de los de la nación, y en esta confusión gana tiempo el chavismo.
Y eso es algo que ni los partidos, ni Guaidó, ni algunos de los países que nos brindan su apoyo reconocen, mientras lo importante es cortarle a Nicolás Maduro cualquier oportunidad de que gane tiempo, recobre resuello o aproveche una tabla de salvación para sostenerse a flote… mientras no se decida, de una buena vez, si el presidente de la Asamblea Nacional es o no el Presidente encargado de la República, el chavismo y el comunismo internacional están trabajando a tiempo completo para buscarle una salida al enorme problema de la deslegitimación de Maduro.
El acto de juramentación de Maduro ante la asamblea constituyente cubana no pasa de ser un acto litúrgico, en el caso del chavismo, un acto mágico, tratando de llenar los requisitos de ley para su supuesta legitimación ante el mundo y Venezuela, y en realidad resultó en una confirmación de su aislamiento internacional y del abuso de poder al imponerse por las armas y por la trampa sobre la voluntad popular, que lo rechazó, con su masiva abstención a las urnas de votación, el día de su supuesta elección, pero igual, justifica tener las herramientas necesarias para llenar todos los requisitos para ser reconocido como presidente en un nuevo período, tiene una asamblea constituyente, un Tribunal Supremo de Justicia, dice haber sido elegido con la mayoría de los votos, cumpliendo la constitución y con observación internacional.
Este desprecio supino por la constitución y la racionalidad indican, que para la oposición no es posible la estrategia de hacer las cosas con tiempo, construyendo las bases de un estado consensuado, creando las redes de sustento de la institucionalidad, como proponen Ramos Allup, Julio Borges y el mismo Leopoldo López. La emergencia en que se encuentra el país clama por medidas heroicas, por aprovechar cada resquicio u oportunidad que nos den los acontecimientos; todo lo que implique tiempo corre a favor de los comunistas, están copando sin pausa cada espacio de libertad que queda, ya viene el control del espacio cibernético, el encadenamiento de internet y la muerte de las redes sociales… no es tiempo para las grandes estrategias, nos queda apenas la oportunidad de reaccionar, pero de hacerlo bien.
Si Guaidó se juramenta, o decide actuar investido como presidente encargado en actos de gobierno, quedaría resuelto quién manda en Venezuela; mientras no lo haga, Maduro seguirá subrogándose esa pretensión. Esto crearía, por lo menos, el conflicto de poder en Venezuela, quedaría a la vista de todos que la oposición tiene su líder; supongamos que Maduro no reconozca al nuevo presidente, o peor, que lo persiga, la oposición tendrá un rostro y una figura para los siguientes pasos, lo cual es una gran ventaja, seguirá el contraste de poder entre los chavistas y el resto del país, pero ya con el cuadro completo.
Pero, de nuevo, en los partidos de la oposición hay grandes inseguridades sobre su destino, saben que el país ha cambiado, que sus planes, idearios y estructuras están caducas, y en vez de tratar de renovarse, de reinventarse, como lo está haciendo el país, pretenden seguir con la misma tradición partidista marxista leninista que heredaron del siglo pasado; es por ello que la sola idea de que Guaidó sea el presidente encargado, un novel político con pasión y que siente la expectativa del cambio, los pone nerviosos; no saben cuán obediente será a la disciplina partidista y a la presión de los partidos coaligados, pero también piensan que sería una ventaja electoral muy importante para los planes presidenciales de Leopoldo López, uno de los muchos candidatos que se preparan para la gran carrera electoral.
La pelea por la conformación de un gobierno de transición es a cuchillo, no se están midiendo las necesidades del país y se está difiriendo el nombramiento de personas idóneas para enfrentar uno de los momentos más delicados de nuestra historia, que deberían ser los mejor preparados para manejar el reto de sacar al país del hueco donde yace… por el contrario, los partidos están calculando las fuerzas electorales, las oportunidades de colocar a su gente en el próximo gobierno y, probablemente, designen una serie de comisarios políticos, cuyo principal interés sea el de organizar al país para las elecciones.
No quiero ser mal entendido, considero que la reconciliación y las elecciones son capítulos necesarios para la reconstrucción del país; de hecho, en todos los manuales internacionales que he estudiado, para hacer posible la reconstrucción de los países en situación de post conflicto, ambos son objetivos importantes que hay que alcanzar, pero en nuestro caso el problema es uno de tiempo, nuestra crisis humanitaria y de seguridad es tan grave que, si no resolvemos primero éstas, será imposible lograr los otros.
Establecer y ejecutar un programa de atención a nuestra crisis humanitaria requiere de un esfuerzo logístico superior a cualquier experiencia que hayamos tenido en el pasado; se trata de una tarea donde debemos estar involucrados todos, principalmente los partidos políticos, igual en la cuestión de desarme y en traer la paz en nuestros territorios; en estas tareas debemos coordinarnos con las organizaciones internacionales y expertos mundiales en la resolución de estos problemas de manera muy cercana.
No puede haber reconciliación con una penetración tan profunda y generalizada como la que ha hecho Cuba en Venezuela; estamos infiltrados por el comunismo internacional, el papel de Rusia y China en algunas zonas del país está al nivel de autoridades coloniales, todos los registros de y sobre la población están adulterados, no hay manera de garantizar pulcritud en los censos, hay estados donde las autoridades son guerrilleros, o pranes, o carteles mafiosos… unas elecciones en un país tan fragmentado sólo pueden desembocar en un fraude masivo.
La reconciliación sin un proceso anterior de depuración de grupos armados y violentos, que implicaría un plan nacional de desarme, de conversaciones de paz, de aplicación de la justicia por los crímenes cometidos, de expulsión de elementos violentos extranjeros del país… una reconciliación sin filtrar quiénes son venezolanos, sería dar carta blanca a esos factores para que vuelan a intervenir en nuestros asuntos políticos, y las elecciones no pasarían de una puesta en escena, una burla al país, cuando más de la mitad de nuestro territorio está en manos de fuerzas extranjeras o insurgentes, cuando no del crimen organizado… y eso no se borra con una simple declaración o un acto voluntarista.
Repito lo que he dicho en varias maneras, lugares y medios: la transición en Venezuela tiene que durar un mínimo de dos años, con tiempo para hacer un trabajo de limpieza mayor, con tiempo para descubrir que la crisis humanitaria es mucho más compleja de lo que creemos… y el trabajo no se puede detener por unas elecciones improvisadas,  hechas a la carrera; hablar de transición, sin tener a mano estudios serios de amnistía y perdón, es una irresponsabilidad que atenta contra nuestra sobrevivencia…
Jamás se podrá sustituir, como prioridad, el solventar la crisis humanitaria y de seguridad, porque sería un suicidio; en este asunto hemos sacrificado demasiado, hemos invertido sangre sudor y lágrimas, para perder lo logrado por la presión y la impaciencia de unos políticos inseguros y sin otro interés que ganar o mantener sus espacios políticos; contra eso tenemos que pronunciarnos y detenerlos en su locura, y espero que Guaidó aclare sus conceptos y no se deje influir, que no se deje vencer por las indecisiones. La omisión es tan imperdonable como la usurpación… y el país está primero que los partidos políticos. -  saulgodoy@gmail.com


Las llaves que hay que cerrar



Luego de la inundación, hay que cerrar las llaves que continúan abiertas, para poder secar las habitaciones y volver a poner orden en la casa; mientras algunas de las llaves continúen abiertas, el agua seguirá botándose, causándole daño al inmueble, socavando sus fundaciones e impidiendo que la gente pueda retornar a su cotidianidad.
Es, más o menos, lo que tenemos que hacer con el chavismo; hay que cerrarles las oportunidades de que continúen haciendo daño; dejarles las llaves abiertas significa que no habrá paz, que no van a permitir la limpieza del hogar, o sea, del país; mientras ellos permanezcan en sus lugares de poder, mientras convoquen y llamen a la revolución, si dejamos que en nombre de Fidel, Chávez o Maduro continúen distorsionando la realidad, instigando el odio social, alimentando esa infinita sed de venganza contra la sociedad, no habrá manera de reconstruir nuestras vidas.
Sé que hay algunos venezolanos que, en su afán de equidad, de ser los máximos exponentes de la tolerancia, de su muy confusa idea de lo que significa ser un demócrata y de su paupérrimo concepto de libertad, que no incluye la responsabilidad, van a pretender defender al chavismo como ideología, partido político, grupo social o pensamiento… se trata de personas que no han aprendido ni van a reconocer el peligro de dejar a la bestia suelta, que son ciegas a la destrucción y el sufrimiento que el chavismo ha ocasionado a los venezolanos… y en ese querer ser los más puristas, perfectos y virtuosos que el más perfecto de los ángeles, van a querer que estas ideas nocivas sigan haciéndose públicas, atrapando incautos y poniendo en peligro nuestra posibilidad de existir como nación.
Al chavismo hay que ilegalizarlo, por la sencilla razón que es antidemocrático, porque atenta en contra de las libertades y es promotor de la corrupción y del delito; hay que vetar la divulgación de sus ideas y programas, poner en autos a sus promotores, o dejan de hacer proselitismo de esas ideas criminales, o van presos.
Debemos abrir un período especial de estricta censura hacia las ideas comunistas y militaristas, que debería ir paralelo a la reconstrucción del país; nuestra crisis se inició con las ideas y puede revivir con esas mismas ideas. Al finalizar ese período especial se podrá retomar el estudio académico y crítico de esa ideología, porque olvidar es un error, para poner las cosas en su justa perspectiva; esas ideas totalitaristas triunfaron como un producto de la debilidad y, en muchos casos, la ausencia de otras ideas que le hicieran contrapeso; estoy absolutamente claro en que el triunfo del chavismo en Venezuela se produjo, justamente, porque los gobiernos, los partidos, todas las instituciones y hombres probos, se olvidaron de alimentar el alma de los venezolanos con las ideas y los ejemplos civiles y atinados sobre la libertad, la civilidad, el trabajo, la honestidad, la responsabilidad… que  brillaron por su ausencia.
En principio, no estoy de acuerdo con ningún tipo de censura, pues la censura es un atentado contra la libertad humana, pero esa libertad está garantizada cuando hay un equilibrio de conocimiento, experiencia e intuición, es decir, conviven las ideas en competencia y en una crítica constante, lo que significa que la gente está suficientemente preparada para no rendirse al fanatismo; en nuestro caso, saliendo de un holocausto del tamaño y características como el que hemos sufrido, no podemos permitir, porque atentaría en contra de nuestra propia supervivencia, que esas ideas desatinadas y oportunistas tengan el mismo rango, derecho y promoción que las que nos permitan virar hacia un mejor destino, en nuestra cultura no contamos con el metabolismo suficiente para digerir tales ideas sin que nos afecten de manera negativa.
.Durante largos años, hemos experimentado de una manera despiadada la llamada hegemonía comunicacional; los medios fueron copados por el régimen y los que trataron de mantenerse independientes sufrieron el feroz ataque de la intolerancia, de modo que el país ha sido bombardeado de manera intensiva con una serie de ideas, ejemplos y motivaciones que atacaban directamente al centro vital de nuestros principios y valores, ésos que instituyen el cuerpo ideológico de nuestra nación, para destruirlos.
Así fue como la familia, el trabajo digno y honesto, las relaciones de pareja, de comunidad, las relaciones laborales, económicas, nuestros hábitos consumistas, nuestras creencias religiosas, el respeto a nuestros mayores, los mismos derechos humanos… todo, absolutamente, fue degradado y desfigurado para debilitar nuestro ethos, nuestra cualidad como seres humanos.
Estamos sobre una ruta de cambio y no podemos ser débiles; en medio de nuestro drama, estamos obligados a acumular coraje y a no dejarnos llevar por sentimientos inútiles, como la lástima y el perdón; ya habrá tiempo para quienes quieran hacerlo. Por los momentos, en este tránsito peligroso y delicado, hay que tener mucha fuerza y carácter, y debemos tenerla razón muy clara: para distinguir las amenazas y peligros, tratar de evitarlos o enfrentarlos para vencerlos.
A los chavistas se les debe dar la oportunidad de cambiar esa programación mental que le han impuesto, no es fácil, pero hay que hacerlo; a los fanáticos les costará más que a otros, pero igual, o se hacen parte del cambio o sufrirán sus consecuencias. Lo que sí debemos evitar, a toda costa, es equivocarnos; por eso, no hay que darle respiro al chavismo derrotado, porque es una ideología que nos extinguiría, si sigue corrompiendo, porque tiende a destruir todo lo que está su paso… y eso es inaceptable.
Con el chavismo no se puede convivir, ni negociar, y mucho menos lanzarle un salvavidas; ese pensamiento es veneno puro y no vamos a repetir la triste historia de familias divididas, de amistades perdidas, de relaciones fracturadas por culpa de una sarta de quimeras y lóbregas fantasías, a las que permitimos, en un momento de debilidad, arruinar nuestras vidas.  -   saulgodoy@gmail.com



sábado, 12 de enero de 2019

La política que no es política



De esas situaciones in extremis, en algunas noticias sobre el drama humano, uno suele reconocer que la única salida es la más trágica. De la misma manera que vimos cómo Nicolás Maduro apuró el veneno de un solo trago sobre las ruinas del país; es la huída del cobarde, que sabe que de ésta no sale vivo (es una expresión metafórica, los chavistas tienen enormes problemas entendiendo las metáforas) y simplemente se suicida.
Pero el drama no termina con él, apenas comienza, pues hay una tupida red de componendas, intereses y voluntades, que hicieron posible esta absurda y prolongada agonía de un pueblo, culpable de ligerezas e ignorancia, pero que no se merecía en modo alguno el castigo inhumano al que fue sujeto por veinte largos años, principalmente en los más inocentes e indefensos, que se llevó el tremedal de la violencia chavista… la mayor parte de los muertos fueron los que nada tuvieron que ver con ésta desgracia.
Porque, hay que decirlo una y otra vez y sin descanso, el chavismo es una manera de ser, una idea y un propósito sólo para monstruos, para seres infernales que rinden culto a la muerte y a la descomposición, dicen y hablan con un lenguaje de humanidad y cristianismo, pero proceden con el más vil de los impulsos animales, y se solazan en la coprofagia y el horror.
Quienes bailaron pegados con ellos, quienes negociaron y recibieron parte del botín saqueado a la república, jamás podrán lavar de sus almas y conciencia la mancha del deshonor; gozaron y chapotearon en un charco que, creyeron, era de abundancia y lujos, pero era una afrenta a sus propios motivos de vida; se estaban negando a la decencia y quedaron marcados por la ignominia.
Estos hombres y mujeres corruptos, esta malentendida política de acomodos y cabronadas sin rubor (en una acepción del diccionario de la RAE, el termino cabronada se refiere a: “acción infame consentida contra la propia honra”), este afán por tener y disfrutar de lo que no se han merecido, porque nunca lo trabajaron, consiguiendo sus fortunas y privilegios arrastrándose ante los más ignorantes, esa gente jamás le podrá sostener la vista a ningún venezolano y, menos todavía, pedirle su confianza y su apoyo para representarnos en nada.
Ya es hora de que nuestra política cambie de manera radical; no podemos seguir aceptando traidores que se venden por monedas o prostitutas que se ayuntan con leprosos morales, las personalidades enfermas y con graves deficiencias de autoestima deben ser descartados tan pronto hagan gala de sus defectos, empezando porque muchos de ellos no saben hablar, no tienen la educación necesaria para hilar dos ideas, ni el vocabulario para poder describir el mundo en que viven… pero cuidado, así como hay menesterosos del lenguaje, los hay que cantan como el jilguero, que sufren de incontinencia verbal y por sus bocas lo que fluye a borbotones son imposturas, engaños y trampas, parrafadas de grandes pensadores, a los que no entienden, y argumentos que cambian y desmienten a los minutos de proferirlos… son los políticos habladores de paja, que tanto impresionan a los incautos.
Siento un gran disgusto por nuestra clase política, porque la política se ha entendido como el mejor de los negocios para los más astutos, porque es donde funcionan a gusto los que no tienen principios ni convicciones en sus almas, los que negocian todo, como sea… y en este singular club de supuestos servidores públicos sobran los que tienen un parche en el ojo, una pata de palo y un loro que repite groserías sobre su hombro.
Nicolás Maduro es uno de esos especímenes y todos los que se han cobijado a su lado, creyendo que con ello le servían homenaje a Hugo Chávez Frías (otro bucanero con mejor labia), lo que han hecho es degradarse, restarle humanidad a sus actos y hundirse en un marasmo de contradicciones. El país entero es un reflejo fiel de la enorme confusión sembrada, no hay lealtades, no hay valores, no hay otro propósito que robar y hacerse más rico, sin importar el costo en vidas y sufrimiento del pueblo; todo se reduce a unas misiones de utilería, a unas artificiosas bolsas de comida, a unas becas escuálidas, que humillan a quienes las reciben, pues ni siquiera alcanzan para sobrevivir y todo, a costa de la dignidad.
La política ha sido entendida por los venezolanos como la tierra de la irresponsabilidad; a nadie se le exige cuentas, el que se llame a sí mismo “político” tiene carta blanca sobre sus actos, se maneja a voluntad, sin tener que dar explicaciones a nadie sobre las consecuencias de su proceder, lo que lo hace un sujeto muy peligroso en un país donde la política se entromete en todo; la política regula cada aspecto de la vida de los ciudadanos, impone normas de obligatorio acatamiento y conlleva el disponer de la fuerza para lograr sus fines.
De igual manera nos hemos acostumbrado a que nuestros candidatos sean elegidos por listados elaborados por los partidos políticos, delegando en estas organizaciones el derecho de postular para cargos públicos a personas que el electorado desconoce y con los cuales no tienen ningún tipo de relación; esto sucede con cargos principales y suplentes, de hecho, no es extraño que aparezcan representantes de comunidades a las nunca han pertenecieron, ni han hecho vida en esas circuitos, lo cual genera un desapego entre supuestos líderes y sus representados.
En un mundo político, controlado por organizaciones y por líderes carismáticos, atenidos a disciplinas partidistas, a negociaciones y convenios entre partidos, que representan intereses de grupos económicos y de opinión, a ideologías e, incluso, a gobiernos extranjeros, el margen de maniobra y de expresión individual de los que dicen ser nuestros representantes se ve disminuido a su mínima expresión; siempre habrá otros asuntos más relevantes que lo que concierne a la vida, prosperidad y seguridad de las comunidades.
La política en Venezuela está fatalmente divorciada del verdadero interés del pueblo; siempre privan otras consideraciones “superiores”, por estar encima del bien común, y es por ello que los intereses personales y egoístas de los políticos, sea quienes fueran, aún aquellos que se autodenominan “líderes comunitarios”, siempre anteponen su propio bienestar y seguridad como prioridad en sus agendas; como no consultan, como no son controlados, ni investigados, simplemente, hacen lo que les da la gana con el poder que escamotean de nuestros votos.
Visto de esta manera, la política en Venezuela es una actividad muy parecida a la minería ilegal. Los políticos encuentran en la masa de votantes los que se manifiestan por un partido, y como si fuera una bulla de oro, se trazan los límites de las concesiones y se explotan, hasta que los partidos y candidatos pierden toda credibilidad y soporte… entonces, salen ellos con enormes fortunas y sus electores quedan con más problemas y necesidades, arruinados y solos, que cuando ellos comenzaron a representarlos.
La famosa “unidad”, como concepto de actuación democrática, desvirtúa la pluralidad de voces, pensamiento y creencias, que debe instituir la verdadera democracia, para sustituirla por un todo homogéneo, con el fin de apoyar a una coalición de partidos y candidatos bajo el supuesto de hacer fuerza contra otra coalición de partidos y candidatos que pugnan por el poder. El asunto es que estas estrategias unitarias, a pesar de demostrar su inutilidad e ineficiencia en sus propósitos, justamente por los pactos, acomodos, y negociaciones que se dan entre los bloques enfrentados, tienden a perpetuarse en el tiempo, como excusa para sostener a una plataforma de políticos medrando de la no resolución del conflicto.
La estrategia totalitaria del chavismo ha dado resultado más allá de sus propósitos y expectativas originales, dominando a toda la nación sin necesidad de guerras, porque la política venezolana era una actividad y un oficio absolutamente ineficiente para defender los intereses del pueblo; los cubanos, simplemente, se encontraron con un grupo de sinvergüenzas capaces de negociar a sus propias madres a cambio de “espacios” de poder, que no son otra cosa que oportunidades de manejar los presupuestos que se les asignan en función de sus intereses, apoyando, con subterfugios de orden legal y administrativo, la continuidad de un régimen, ganándole tiempo para que realinease sus defensas y excusas.
Nuestro sistema político diseñado sin la participación ciudadana, es lo que ha hecho que nuestras instituciones sean solamente estructuras administrativas, cascarones burocráticos que no tienen dolientes; una Asamblea Nacional que hasta el momento no ha podido convocar al pueblo a la calle, a la movilización, a la protesta cuando el orden constitucional es violado, indica que el contacto esencial entre los órganos del estado y el soberano, quien debería ser su máximo interés y objeto, no existe.
La política venezolana se convirtió en el peligroso juego donde los errores de unos pocos afectaban al resto del país, poniendo en juego la vida de la república misma; eso es inaceptable, la situación es una donde los acontecimientos se desarrollan sin nuestra participación, como nuestras protestas y opiniones son desestimadas por una suerte de superioridad institucional, teniéndonos que aguantar los desplantes y ofensas de nuestros propios representantes, quienes parecieran actuar sin contacto con la gente, viviendo en un mundo de retórica barata y estrategias pueriles, para que nada cambie y todo siga igual.
Pero hay una tendencia general en la opinión pública de no querer criticar a la política, de no tocarla ni con un pétalo por la desgraciada posición de que se trata de nuestra única relación con nuestra realidad colectiva, sobre todo de nuestros vínculos como pueblo frente al estado, y a quienes la ponemos en revisión, a quienes expresamos nuestro desencanto con la manera de hacer política de los venezolanos nos acusan de practicar la antipolítica, lo cual no es cierto, no puede haber antipolítica donde no hay política.
Quienes estudiamos el conocimiento político sabemos lo complicado que es la gobernabilidad, conocemos del entramado que se arma para unas elecciones, de cómo elaborar y dirigir los discursos proselitistas, de las estrategias y maniobras para llegar y mover la conciencia nacional, el interés sobre los asuntos locales, de lo que se presume es el interés general, de los recursos que se necesitan para mover la opinión pública, en fin, no se trata únicamente del voluntarismo que debe existir detrás de la vocación del servidor público, más bien lo fundamental es defender posiciones, para negociar lo que se pueda negociar, saber donde están los límites en las políticas públicas y en nuestra posiciones personales, hasta donde podemos llegar en nuestras ambiciones.
Montar organizaciones electorales para defender intereses económicos, para hacer negocios, para acumular poder o para contar con enormes listados de miembros, de clientes políticos para luego negociarlos en apoyos para aprobar leyes, eso no es política, eso es un juego de apuestas, un ventorrillo de ilusiones.
La política que se juega en el país es una competencia de egos, de preservación de feudos, de campañas populistas para sostenerse en el poder, sin importar el destino ni la seguridad de la nación, utilizando las aspiraciones populares como banderas pero dejando al pueblo de último al momento de accionar el aparato del estado, y el chavismo es un claro ejemplo de estas malas mañas.
Maduro decidió pegarle una patada a la mesa, ya sinceró la situación; Venezuela salta al vacío, expuesta a cualquier cosa, debido al empecinamiento de Cuba de no soltar a su presa, a pesar de estar siendo observada por el mundo entero y señalada como un animal predador y por lo tanto, de alta peligrosidad, al mismo tiempo Guairó, el actual presidente de la Asamblea Nacional, perteneciente al partido Voluntad Popular, el partido que fundó Leopoldo López, uno de los presos políticos más emblemáticos del país, se ha convertido en un símbolo de la resistencia y de la democracia.
Me temo que ni los cubanos ni sus agentes venezolanos saben manejar apropiadamente con estos simbolismos, y van a cometer el error garrafal de querer desaparecerlo, lo cual va a traer unas consecuencias tanto nacionales como internacionales de las que nadie tiene control.
Pase lo que pase, la cuerda está por reventar; el supuesto nuevo gobierno de Maduro no tiene otro asidero que las armas de la república, y la traición de las FFAA es tan indigna, pública y repugnante, que ya no hay manera de diferenciales de otros grupos delictivos, a no ser por sus uniformes, pero la institución, sus tradiciones, su honor  y valía corresponden a un remoto pretérito, cuando teníamos un país.
Lo importante en esta terrible encrucijada es que somos casi treinta millones de personas, decentes, trabajadoras, respetuosas de Dios, básicamente libertarias y demócratas, dispuestas a rehacer nuestras vidas, a corregir nuestros errores y a darnos un gobierno que tenga que ver con la gente, no con el vicio y la muerte.      -       saulgodoy@gmail.com

martes, 8 de enero de 2019

El factor fuerza



Conociendo la naturaleza del régimen, habiendo sufrido en carne propia su desproporcionada capacidad de hacerle daño a las personas por medio de la violencia real, la que proviene de las armas de fuego, de las detenciones arbitrarias fuera del ordenamiento legal, de las agresiones para herir y mutilar a quienes se le oponen, con los cientos de expedientes que ya existen que prueban la inocultable vocación para la tortura y la muerte de ciudadanos venezolanos, conscientes como estamos de las armas que le robaron a la república para usarlas en nuestra contra, de negarle alimento y medicinas al pueblo para utilizar esos recursos para mantenerse en el poder.
Estamos todos enterados que fuerzas extranjeras, que ya están en el país, dominando territorios y poblaciones con la armas, apoyando de manera abierta y descarada la sed de poder de un grupo de criminales que dicen gobernarnos, ante esa realidad contundente ¿Qué opción tendría un nuevo gobierno en contra del desconocimiento y la usurpación del poder por vía de la violencia?
A las FFAA se le han hecho innumerables llamados para que asuman su papel constitucional y restablezcan el orden republicano pero sin ningún resultado, creo que ya es hora de que asumamos como nación, que esa institución  se perdió para los propósito del rescate de la institucionalidad democrática, prefirieron pasarse a las filas del enemigo.
Es desconcertante, por decir lo menos, que el argumento que prive dentro del estamento de la oposición política venezolano sea el del pacifismo a ultranza, hasta el momento se entendía que ese grupo de líderes de los partidos tradicionales, se manifestara a favor de tratar de evitar enfrentamientos inútiles, con el fin de encontrar alguna salida negociada que no conllevara enfrentamientos innecesarios entre los venezolanos, esa ventana de oportunidad se cerró, ya no existe, el gobierno no sólo se negó a las negociaciones, las saboteó, se burlo de sus participantes y se definió como poder de facto, en el país se hace lo que ellos dicen, sin resistencia y para siempre, quien no haya entendido tal posición, o es un idiota o un cobarde, dispuesto a perder la dignidad y la libertad por miedo.
El hecho mismo que el gobierno de Maduro desconozca a la Asamblea Nacional legítima y busque la manera de juramentarse en órganos artificiosamente creados. Fuera del cauce constitucional indica, que no quiere otra solución que la absoluta sumisión de los venezolanos a su voluntad, ante esta reiterada e indoblegable posición por parte del socialismo bolivariano del siglo XXI ¿Qué puede hacer el presidente de la Asamblea Nacional? ¿Qué puede hacer el poder legislativo como único órgano representante de la voluntad popular?
Hasta los momentos lo que hemos visto y escuchado son discursos leguleyos, retórica administrativa, planes de acción sin sustancia, propuestas que carecen de maneras efectivas de hacerle frente a este poder de omnímodo, que quiere seguir sembrando la ruina y la muerte, creo que llegó el momento de dejar a un lado la posición pacifista, entreguista, cobarde y acomodaticia, y ver directamente a los ojos de la bestia, y la lucha armada como única salida posible.
Creo que una guerra es inevitable, pero no una guerra civil; con combatientes cubanos, guerrilleros del ELN, fundamentalistas islámicos, comunistas de la región coordinados por el Foro de Sao Paulo, con asesores militares extranjeros venidos de España, Rusia y China difícilmente podría llamársele una guerra civil, lo que vamos a tener es una de esas guerras híbridas de nueva generación, donde una serie de intereses políticos, criminales, religiosos, económicos, se van enfrentar por el dominio de un territorio, ni siquiera país, porque si existiera un país éste se defendería hasta las últimas consecuencias y no andaría buscando la primera oportunidad para pactar entreguismos y convivencias con un régimen criminal.
Lo que parece que va a suceder, más pronto de lo que muchos suponen,  es que una coalición internacional de países democráticos, van a tratar de desalojar unas fuerzas de desestabilización enemigas de occidente y en especial de los EEUU, para tratar de restituir el orden violado en el continente americano, y esto sólo se logrará con la expulsión a la fuerza, del chavismo de Venezuela.
Eso es lo que va a suceder, y no es porque Venezuela importe en el concierto de naciones, sino porque permitir que se arraigue en la región una base de operaciones tan nefasta y peligrosa como la que tiene armada Nicolás Maduro en el país, es mala noticia para todo la comunidad de naciones del área que quieran paz y prosperidad, en especial para los EEUU, repito la frase que no me cansaré de advertir, los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia son un cáncer en la región, son un peligro claro y presente, y hay que detenerlos ya.
Pero nada de esto parece estar considerado en los planes de la nueva directiva del parlamento, que a partir del próximo 10 de Enero, fecha escogida por ellos para declarar usurpador al usurpador del poder en el país, pero sin ninguna intención real de enfrentarlo con los medios para desalojarlo del poder.
El señor Guaidó, que para mi era un extraño hasta hace apenas unos días, de quien desconozco su pensamiento ni tengo información sobre sus posturas políticas, le voy a dar el beneficio de la duda, no estoy muy seguro de que tenga un buen plan si no ha considerado el factor de la fuerza en su propuesta, porque la fuerza es el único lenguaje que entiende Maduro y sus asociados, la fuerza es una herramienta que no se puede ni debe ignorar en estas circunstancias, porque la fuerza también es política, pero la debilidad del pacifismo parece estar muy arraigada en el sector político que ha recogido el testigo de nuestra dirección política, el grupo que rodea al Sr. Guaidó es irremediablemente simpatizante del socialismo, y creen, poder llegar a términos con esa expresión totalitaria, podrida y oscura de la ideología que profesan.
Entiendo plenamente a las personas que hicieron públicas sus dudas y desconfianza cuando vieron el día de la juramentación del Sr. Guaidó acompañado de su bella familia, no tengo nada en contra de que la familia acompañe a un hombre en los momentos claves de su vida, y ser elevado a al cargo de Presidente de la Asamblea Nacional, en otras circunstancias y momento, hubiera sido de lo más normal y aplaudido, pero hacerlo en este preciso instante transmitió un lamentable gesto de debilidad, le mostró al país y al enemigo donde es frágil, donde están sus compromisos personales, qué, y a quienes va a anteponer ante cualquier decisión, o no se percató de lo delicado del momento, al exponer lo que más valora, a los ojos del despiadado demonio que tiene al país en luto permanente.
Debo suponer, y ese fue el mensaje que leí en aquellas imágenes desde el Palacio Legislativo, que el Sr. Guaidó todavía tiene esperanzas de llegar a soluciones negociadas y pacíficas con el régimen que le niega su existencia, que todavía las cosas en el país no están tan graves como para prescindir de ese gesto familiar ante el mundo, al menos, que haya corrido luego del acto a sacar a su familia del país, o a que se los recibieran en una embajada extranjera para protegerlos, de otra manera, lo que hizo fue telegrafiar el mensaje equivocado a las fuerzas del mal, aquí estoy yo y mi familia, buenos venezolanos, inocentes de crímenes y componendas, pacifistas, socialistas como ustedes, que creemos que podemos llegar a términos con el narcotráfico, con el Yihad, con la corrupción, con el militarismo, con la tortura, con la mentira…
Su ya publicitado plan de ocho pasos, resumidos en tres, en ningún momento menciona el factor fuerza ¿Cómo va a imponer la voluntad del país democrático y republicano ante las apetencias de poder del chavismo? ¿Cuál es su fuerza disuasiva que le acompaña en su duelo contra el totalitarismo cubano?
Su plan debería pivotarse sobre el enorme apoyo internacional que el país ha conseguido en esta lucha injusta y desigual, lo que quiero decir es que, sin fuerzas armadas, sin manera de hacer efectiva su voluntad política, estamos observando otro lamentable fracaso de la oposición en pleno desarrollo, el país está ocupado por ejércitos extranjeros dispuestos a todo para mantener a Maduro ¿A quién tenemos nosotros? ¿Por qué nuestra población sigue desarmada, sin entrenamiento ni liderazgo militar, sin planes de ataque y defensa en contra del enemigo? ¿Dónde están los acuerdos de mutua defensa y protección alsistema democrático con nuestros aliados, socios y amigos en caso de que tengamos que responder con la fuerza? ¿Debemos seguir muriendo ejecutados en las calles por fuerzas enemigas hasta que a alguien se le ocurra que tenemos que hacer algo por defendernos? Guaidó ¿Tu plan es entregarnos al enemigo? ¿Pactar una convivencia deshonrosa y esclavista?
¿No deberíamos estar negociando con tantos gobiernos amigos la manera en que vamos a ser apoyados con sus armas, con sus fuerzas armadas, con sus recursos? ¿Van los países de la región a seguir con esta cruel puesta en escena de apoyos que no conducen sino a atornillar a unos terroristas en el área? ¿Es que no ven el peligro para sus propios gobiernos y formas de vida?
El régimen de Maduro ha estado en campaña promoviendo que todavía él conserva el monopolio de la fuerza, que sólo él tiene el derecho de conducir operaciones militares en el país, que únicamente su persona puede convocar a ejércitos extranjeros para que defiendan su revolución, todo esto porque él es un gobernante electo democráticamente, que representa la voluntad popular, que es el garante de la constitucionalidad, que es, justamente, todo aquello que ustedes tratan de desvirtuar el10de Enero ¿Por qué están dejando el factor de la fuerza fuera del paquete de medidas que hay que tomar? ¿Dónde están los llamados y las negociaciones para las intervenciones que obligatoriamente tienen y van a venir?
Demasiadas preguntas sin respuestas, abundantes cabos sueltos y el 10 ya lo tenemos encima ¿Puede Venezuela seguir aguantando esta cruel tortura?
Repito, le doy al hombre el beneficio de la duda, pero espero posiciones realistas, negociaciones con quienes importan, con nuestros aliados y no con el régimen de Maduro, espero haberme expresado con la suficiente claridad.    -     saulgodoy@gmail.com






lunes, 7 de enero de 2019

Nuevas lecturas



De las cosas que hago a fin de año es recopilar todas las listas que aparecen en la prensa mundial y revistas especializadas sobre los libros más exitosos del año y las recomendaciones para el próximo; es una de las maneras para mantenerme al día con mis lecturas, de allí puede deducir cuáles son las tendencias en el mercado de lectores y cuales la de la industria editorial, que no siempre coinciden.
Allí encuentro información sobre los best-sellers, sobre lo mejor en cada rama de la literatura de ficción que está sonando entre los críticos; le pongo especial atención a las publicaciones académicas de las grandes universidades del mundo, que tienen sus propias cánones; me paseo por los obituarios de los escritores fallecidos en el año, buscando esas obras póstumas que no han sido impresas, por los premios concedidos, por las obras de escritores que no habían sido traducidas… en fin, es un momento propicio para una puesta al día, que ahora, gracias a internet, es posible hacer; hace unos años atrás eso era imposible, y ahora, que puedo, no sé cómo pude vivir sin esta extraordinaria herramienta del conocimiento.
Por ejemplo, salió una lista de los libros, las películas y las canciones favoritas del presidente Obama durante el año; diez selecciones en cada rubro, yo estaba allí con tres de cada una, de su selección, había leído, visto y escuchado (no necesariamente gustado), tres de cada selección, nada mal para un hispano que vive en un país que él ha ayudado a arruinar al permitir la dañina injerencia cubana en los asuntos hemisféricos.
De las cosas que me sorprenden es la popularidad que ha adquirido la literatura sobre viajes, de las crónicas de turismo a los lugares más apartados del planeta, de cómo algunas editoriales le pagan a los escritores para que viajen y escriban sobre el recorrido… y la verdad es que esa literatura testimonial y descriptiva ha roto con todas las expectativas de ventas mundiales.
He sabido de autores como Franz Hessel y su bellísimo libro Berlín que, aunque escrito en los años veinte del pasado siglo, se traduce al castellano recientemente y se publica, convirtiéndose en un éxito de librerías. Hessel, amigo de Walter Benjamin y un perspicaz observador, nos ilustra sobre un Berlín que desapareció con la Primera Guerra Mundial; según Benjamin, el autor fue un arqueólogo de la modernidad, poseedor de una bellísima y estilizada prosa; el libro es un banquete, incluso para aquellos que no hemos tenido la oportunidad de conocer esa gran metrópoli.
O qué decir de esa inmersión en el curso del río Mekong que hizo el español Javier Nart, en su libro Viaje al Mekong, donde navega por uno de los más importantes ríos de Asia, tocando puertos en Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam, en un viaje magistral que deja sin aliento ante tanta cultura e historia exótica y desconocida.
La gente está ávida de aprender sobre lo que no han visto y probablemente nunca verán, y aprovechar a las buenas plumas para que lo hagan por ellos y sean sus sentidos los que los lleven en unas aventuras que tienen mucho de antropología, de psicología, buenas dosis de conocimiento geográfico y natural sobre las regiones, pero, sobre todo, mucha poesía, esto sin contar con todos esos libros de cómo viajar por Europa con un presupuesto de 50 euros, o pidiendo cola (autostop) en Latinoamérica, o atravesando la Manchurria china en bicicleta o las reimpresiones de los siempre muy bienvenidos reportajes del recientemente desaparecido Antony Burdain, denudando para nosotros cocina, maneras y yantares tan extraños que parecen venir de otro planeta.
Otra cosa sorprendente es la profusión y la popularidad de la novela negra, repleta de crímenes, detectives y asesinos, que reafirma, una y otra vez, la tendencia inequívoca del realismo social que se describe en sus páginas; creo que no hay mejor manera de saber cómo funciona una sociedad que leyendo sus novelas policiales y de intriga… desde cómo funciona la familia, un vecindario, que le da vida a las grandes ciudades, que hace que las ruedas de las instituciones se muevan.
La novela romántica nunca ha estado en un mejor momento; impresionante la popularidad de la Lit-chic, literatura escrita por jovencitas sobre sus avatares en la vida urbana o rural, sus amores imposibles, su encuentros con la maldad y con el sexo, leídas con igual fruición por las jovencitas de todo el mundo; la literatura para adolecentes tiene su nicho, la aventura y la fantasía han evolucionado hacia unas formas bastante sofisticadas, y los éxitos de escritores como J.K. Rowlan y su serie sobre la escuela de brujos de Howard, y la primera etapa de la narrativa de George R.R. Martin, el padre de la saga  Game of Thrones, vienen de hacerse un lugar en ese difícil público.
Por ejemplo, estoy sorprendido de que en uno de mis géneros favoritos, como la ciencia ficción, se esté abriendo paso una especialidad como lo es la llamada “Solarpunk”, una literatura optimista sobre tiempos apocalípticos, aparentemente una contradicción en términos, pero hay una creciente corriente de autores nóveles que, partiendo de la crisis ambiental que enfrenta el mundo actual, sobre todo de la tragedia climática que muchos de ellos ven como un hecho en pleno desarrollo, se esmeran en presentar su lado optimista; porque los que queden habrán no solo aprendido una gran lección en carne propia, sino que serán herederos de tecnologías que harán del mundo un mejor lugar para vivir… “utopismo práctico” le dicen algunos.
La mayoría de los escenarios que se describen en esas obras son posteriores al 2030, comunidades rurales disgregadas en Canadá y los EEUU, que luchan por sobrevivir en un mundo destrozado en su ecología, con gente optimista, que cree en un futuro mejor y lucha por levantar una nueva civilización, porque se asume que, luego del apocalipsis, quedarán sobrevivientes y éstos tendrán que hacer algo para continuar con sus vidas.
Tengo en espera para su lectura dos antologías de cuentos, Sunvault: Stories of Solarpunk and Eco-Speculation y Glass and Gardens: Solapunk Summers , ya les comentaré al respecto.
En psicología me topé con un autor que no conocía; estoy leyendo su libro (voy por el segundo capítulo), que me ha impresionado por lo bien escrito que está, pero, sobre todo, por su coherencia, se trata de la obra del Dr. Jordan B. Peterson, 12 Reglas para la Vida (no está disponible aún en castellano), profesor de la Universidad de Harvard y de Toronto (es canadiense) y es su respuesta a una de las preguntas fundamentales que nos hacemos los que vivimos en estos tiempos inciertos ¿Qué hace a la vida significativa?; no se lo pierdan, ni tampoco su anterior libro, Mapas de Significados, la arquitectura de las creencias (1999), del cual creo que sí existe una traducción. No me gustan mucho los libros de autoayuda, pero les aseguro que Peterson tiene algo importante qué decirnos y que todos deberíamos conocer.
De los clásicos, y para quienes quieren hincarle el diente a algo mucho más sustancioso, les recomiendo una obra muy poco conocida del filósofo alemán Martin Heidegger, que, en realidad, es el trabajo de su asistente, Eugen Fink, sobre el pensamiento de Heráclito, de hecho ése es su título, y se trata de un seminario que dictó Fink, a mediados de los sesenta, del pasado siglo en la Universidad de Friburgo, y que estaba bajo la dirección de Heidegger; supuestamente iba a ser algo mucho más amplio y profundo, pero el esfuerzo quedó allí, como casi todo el trabajo de Heidegger llenas de obras en construcción pero, tratándose de un trabajo que se enfoca directamente sobre los fragmentos originales del cosmólogo griego, y contando con la capacidad hermenéutica de Heidegger, deviene en una interesantísima reinterpretación de Heráclito y es primera vez que se traduce al castellano.
Estas son algunas de las lecturas que se me han presentado en mis primeras investigaciones, y algunos de los libros que he conseguido de esta reciente cosecha y que apenas estoy manoseando. Espero que esta breve reseña les sea de alguna utilidad y les tiente para hacer una lectura con consecuencias.  -   saulgodoy@gmail.com





sábado, 5 de enero de 2019

Carta pública a Nicolás Maduro



Bueno Nicolás, llegamos “al llegadero”, permíteme tutearte, somos casi contemporáneos, tengo algunos años más que tú, no muchos, lo que nos convierte en compañeros de generación aunque es claro, nos separan las ideologías, las vivencias, las circunstancias y la educación recibida, pero eso es algo accidental y es una condición que nos sucede con la mayoría de nuestros compañeros de ruta, lo que quiero decir, es que nos tocó vivir en el mismo tiempo, en el mismo país, pero somos muy diferentes.
Pero esto de ser diferentes no es malo, todo lo contrario, se le llama diversidad y si pudiéramos vivir en cierta armonía y con respeto, esas diferencias se convierten en ventajas, para empezar, hacen la vida más interesante, mucho más rica en forma y contenido, pero tu manera de pensar y de ser, con eso de querer imponernos a todos los venezolanos, y si hacemos caso a algunas de tus declaraciones, al mundo entero, tu estrecha concepción de vida, colectivista, igualitaria, socialista, militarista y a la fuerza, por más amor, solidaridad y buenos deseos con la que la salpimientes, no tiene ningún sentido, a nadie le gusta que lo obliguen a hacer, pensar o actuar, porque se pierde lo más importante que un ser humano tiene, la libertad.
Estoy seguro que en tu caso la libertad tiene otro sentido que el mío, de acuerdo a tu ideología la libertad se aplica a la masa, a la nación, al gobierno, al partido que militas, a tus amigos los cubanos, la libertad para ti es una cuestión de grandes números, de países, de voluntades colectivas, y dejas al individuo fuera de la ecuación, justamente el elemento fundamental en mi concepción de libertad, pues para mi, si la persona no es libre la sociedad tampoco lo es, es imposible que lo sea, si el individuo no puede decidir sobre los aspectos básicos de su vida menos todavía lo pueden hacer en grupo… pero dejemos esta discusión para otro momento.
Como te decía, llegaste al llegadero, y contigo todos nosotros que nos oponemos a tus pretensiones de hacer con Venezuela lo que te da la gana, que por si no te has dado cuenta, somos una contundente mayoría, eso lo sabes, pero pretendes ignorarlo, de hecho mientes cada vez que puedes tratando de hacernos creer que la gran mayoría de los venezolanos te apoya y está feliz con el país en ruinas en que nos tiene viviendo, lo que más grima da, es que todas esas desgracias, padecimientos, insuficiencias y miseria que se han abatido sobre el país, son producto de tu gobierno, de una serie de pésimas decisiones y políticas que nada tienen que ver con nuestro bienestar ni prosperidad, todo lo contrario son fórmulas probadamente ineficientes y erradas, de una era pasada, que nada tienen que ver con nuestra realidad.
Y aquí nos encontramos con el otro problema, eres incapaz de reconocer que la culpa del calamitoso estado de la nación es enteramente tuya, porque esa es otra de tus mentiras, pretendes echarle la culpa de nuestra situación al Imperio, a tus enemigos, a nosotros, los de la oposición, al capitalismo, no hay ejemplo más patético de esa manía de “escurrir el bulto”, de ser manifiestamente irresponsable, como el general Mota Domínguez, uno de tus hombres de confianza y a cargo del sistema eléctrico del país, imagen notoria y pública de la calidad de gestión de tu gobierno, el hombre más saboteado del universo, creo que debería figurar en el libro de records Guinnes, y sin que me quede nada por dentro, debe ser el funcionario que más daño le ha causado a la imagen de eficiencia y confianza de tu gestión como mandatario.
Si has estado leyendo hasta este momento te habrás podido dar cuenta que tengo una percepción tuya muy negativa, un tipo autoritario, que impone su voluntad en contra del bien común, que no le para a la diferencia de opiniones, que no escucha, que se cree “tocado” por los dioses y con la obligación de conducir a los venezolanos a una versión del paraíso en la Tierra que muy poca gente comparte.
Un hombre que miente y distorsiona la realidad, que promete y promete pero no cumple, que juega con las necesidades y miserias de la gente, para un político es grave ser percibido de esa manera, para un pretendido jefe de estado es gravísimo tener a la mayoría del país en su contra, despreciándolo, culpándolo de todo lo malo, burlándose de su persona… has perdido la autoridad moral y la majestad, y todos sabemos que estas consciente de ello porque utilizas la fuerza y la violencia para imponerte, te la pasas amenazando, en un estado de paranoia constante, te sales de tus cabales con facilidad y lo haces en público, en cadena nacional, y eso lo capta la gente, el pueblo ya sabe que has perdido el control del país.
La imagen que comunicas es lastimosa, eres prisionero de tu propia trampa, ni eres libres (en mi concepto) ni tienes la voluntad de redimirte, ya lo hubieras hecho, si hubieran tenido la más mínima reserva moral, por amor a quien dices es tu pueblo y por amor propio, hubieras renunciado, debe ser sumamente incómodo y difícil vivir la vida que llevas, de conspiraciones y atentados, de saberte mal querido por tu pueblo, debe ser doloroso ser blanco de tantas burlas y rechazo, al punto que te has aislado, ya no viajas como lo hacías, ya no te presentas en actos multitudinarios y espontáneos, a nadie le caes simpático, todo lo contrario, te temen, y si eres de los que cree en aquella máxima de Maquiavelo que es mejor ser odiado que amado, creo que debes releerlo, no se refería a tu caso ni a una democracia.
Nicolás, todos sabemos porque estás haciendo lo que haces, no es por apego al poder, ni por los privilegios que vienen con el cargo, ni por los cinco minutos de fama, ya tienes un puesto asegurado en la historia, uno que dudo alguien en su cabales quisiera, junto a asesinos y torturadores, la principal emoción que te mueve es el miedo, y el miedo es un muy mal compañero, te hace cometer errores y puede perderte para siempre, y como creo que muy dentro de ti debe todavía existir una persona que quiere hacer el bien y no el mal, te propongo lo siguiente.
Eres un criminal perseguido por varios países y policías del mundo, lo que sí podría ofrecerte es domiciliar tu caso en Venezuela, que sea enjuiciado en el país y por nuestras leyes, que pagues tu deuda con la sociedad a la que has agraviado, no hay otra manera, olvídate de indultos y amnistías, eso nunca ha funcionado, los demás países que hagan cola… al menos, que te sientas tan inseguro en el país que prefieras entregarte a otra jurisdicción de justicia, ir a pagar tu pena en otras latitudes, eso pudiera pasar, no serías el primero.
Pero en nuestro país cuenta mucho el arrepentimiento, el entregarte sin resistencia a la autoridad, el devolver lo robado, el declarar en contra de tus cómplices para ayudar a la justicia a realizar sus fines, a esclarecer la complicada madeja de un gobierno de mafias y criminales, si hay señales de verdadero arrepentimiento tu pena no será tan larga y el libro sobre tus memorias, que vas a escribir mientras estés en la cárcel (yo te puedo ayudar), será un éxito editorial garantizado, lo que te proporcionará un dinero para que vivas de manera honesta tu vejez, y quien sabe, hasta una miniserie en Netflix pudiera considerarse.
Puedes irte para Cuba, esa es otra posibilidad, pero eres una papa demasiado caliente para que tus jefes te dejen tranquilo, yo estoy seguro que si te vas para allá, en cualquier momento nos llega la noticia que sufriste de un infarto, o de una caída, o de un accidente automovilístico, esos cubanos catrocomunistas enfrían a sus papas calientes y las entierran, yo no te lo aconsejaría, igual el irte exiliado a otro país, los riesgos son enormes.
Ya viene el 10 de Enero, fecha mágica para muchos, en la que el mundo está esperando que trates de atornillarte en el cargo y pretendas continuar con tu gobierno “encangrejado” dándole para atrás y para adelante en medio de una de las crisis económico y sociales más pavorosas de la historia del mundo, lo que vas hacer es reventar, no hay otra, es casi lo mismo que autosuicidarte.
Yo veo tu salida pero clarita, sin mucho trauma, además, creo que te mereces un descanso eso de ser un revolucionario bolivariano socialista es un trabajo de mucha presión, mira al poco de tus compañeros y camaradas que se están pudriendo de un cáncer, despreocúpate por el país, si Venezuela le ha enseñado una lección a sus políticos, es que sabe manejarse ella solita, no los necesita, eso es algo que descubrió Simón Rodríguez hace ya mucho tiempo pero nadie le paró.
Bueno Nicolás, posiblemente esta sea la última misiva que recibas de mi parte, y al menos que quieras renunciar y necesites de mi asesoría, sobre las líneas que te he expuesto (cobro 400.oo US$, la hora), te deseo la mejor de las suertes en estos días tumultuosos, me iba a despedir con “vive largo y prospera”- como decía nuestro recordado Sr. Spock, pero como tienes la opción contraria, mejor no digo nada. 
Atentamente, Saúl Godoy Gómez.  -   saulgodoy@gmail.com