lunes, 2 de marzo de 2026

Decisiones, ofertas, oportunidades, por Saúl Godoy Gómez


La caída del chavismo abren nuevas perspectivas económicas para nuestro país, a raíz de la verdadera apertura petrolera, nos ponen en una encrucijada; el petróleo, que es nuestro principal recurso y que está en constante demanda mundial, nos permite pensar que existe una vía rápida para levantar la economía nacional, postrada por más de dos décadas por políticas totalmente erráticas, por no decir equivocadas.

Venezuela está, para todos los efectos prácticos, quebrada, con una deuda inmensa y con una infraestructura productiva desvencijada; sólo la falta de servicios públicos, como el agua y la electricidad, habla del estado calamitoso en que se encuentran nuestros medios para el trabajo. Tuvimos una suerte inmensa que nuestro principal socio y vecino, Estados Unidos, se interesara por nosotros, no como un gesto altruista, sino por interés, sobre todo por la seguridad para ese coloso del norte.

Y eso es una oportunidad de oro, pues nuestro petróleo hay que extraerlo del subsuelo para que adquiera valor, hay que llevarlo a los depósitos y de allí embarcarlo hacia su destino final, y eso cuesta dinero y requiere de un entramado de equipos, inversiones, know how e información de mercados para que las operaciones culminen de manera exitosa.

Para una primera etapa, que solamente se concentra en la extracción del crudo, se requiere capital para reactivar los pozos que están parados, para abrir nuevos pozos, para explorar nuevas áreas, esto necesita una mano de obra intensiva y especializada… y si hacemos lo mismo con el gas natural, vamos a necesitar una gruesa chequera que nos permita levantar una infraestructura que hoy no tenemos; no digamos lo que costaría reactivar nuestras refinerías, los oleoductos, los centros de acopio, modernizar los puertos, las vías terrestres, los aeropuertos… estamos hablando de inversiones que, sólo pensarlas, marean de la enormidad que suman.

Pero hay empresas que están dispuestas a asumir esos riesgos, no porque los venezolanos nos hayamos distinguido por ser socios confiables y prudentes, que no lo hemos sido en los últimos años, sino porque el negocio de la energía es cada día más importante, porque el mundo necesita moverse, porque los países requieren de cada gota de petróleo que se produce, y el desarrollo de las naciones depende de esos tanqueros que navegan por los mares del mundo.

Para satisfacer la enorme demanda de petróleo se va a necesitar el concurso de muchas empresas petroleras de diversos países, siendo las de Estados Unidos las que tendrán prioridad en estos momentos, entre otras cosas porque fueron ellos los que pusieron el pecho, léase a voluntad y los recursos, para liberarnos del cartel criminal que nos tenía atrapados, fue por su iniciativa que lograron controlar la enorme sangría de petróleo y dinero que nos tenía sumido en un régimen de semiesclavitud, y porque ellos son, al final del día, la potencia energética más grande y desarrollada del mundo.

Todo esto suma una gran cantidad de beneficios que, bien aprovechados, pudieran sacar al país de su postración y mirar hacia el futuro, al corto y mediano plazo, como uno de los escenarios de desarrollo más importante de todo el mundo occidental; de eso se trata el verdadero milagro… pero - y aquí viene la parte que quiero tratar con ustedes, amables lectores - ¿Qué es lo que vamos a hacer los venezolanos ante esta encrucijada que se nos presenta? Estamos sentados en una mesa, jugando a las cartas, nuestra mano es insuperable, tenemos todos los ases y nos toca decidir cuándo bajarnos y enseñar nuestro juego… ¿descubrimos nuestro juego ya, o esperamos a que la apuestas aumenten, haciéndonos los tontos?

La peor decisión sería abandonar el juego, con la creencia de que nuestro dinero en la mesa es nuestro y no lo vamos a arriesgar; podría darse el caso extremo de que estamos en contra de los juegos de azar y que preferimos usar el dinero de otra manera, nos levantamos y nos vamos porque somos soberanos, nadie ni nada determina nuestro destino, preferimos guardar nuestros recursos para un futuro menos riesgoso, o compartirlo con nuestros amigos, o crear nuestras propias empresas con ese dinero, para hacer más dinero…

El hombre es un enigma en dos patas, nadie sabe cómo actuará dada ciertas circunstancias. Me imagino que habrá chavistas que preferirán darle largas al asunto, que el país se estabilice y genere ganancias, para lanzar una nueva revolución bolivariana, deponer el régimen y quedarse con la gallina de los huevos de oro, nacionalizar de nuevo las empresas y comenzar otra vez el camino ensangrentado de aquella conveniente “justicia social”.

O habrá nacionalistas a ultranza, ofendidos porque son extranjeros quienes manejan los negocios; o los extremadamente ambiciosos que, con la retórica del demagogo no van permitir que otros ganen dinero con el petróleo que es “de todos los venezolanos”, o que insistan en que somos tan capaces de dirigir el juego para darnos el lujo de prescindir de nuestros socios… el asunto es que podemos arruinar el juego de una manera catastrófica y regresar a la salida, pero esta vez sin cobrar un centavo.

Hay gente que cree que luego de 26 años de chavismo “duro” sobre el país, tenemos la fuerza y la inteligencia, para construir una verdadera identidad en los tiempos que vivimos, de levantarnos en medio de las ruinas y saber lo que realmente queremos y cómo lograrlo, pero todavía tenemos adherido a la piel demasiado socialismo, aún nos acompañan políticos oportunistas (alacranes) que lo que quieren es su pedazo del pastel, lo único que tenemos por cierto es que los norteamericanos están aquí controlando los hilos del poder, y que aún ellos pueden equivocarse, solo sabemos que queremos vivir en libertad y queremos una democracia.

Si permitimos que las ideologías se mezclen con los negocios, que la creencia en nuestras virtudes y nuestras “malas mañas” se involucren en la administración de nuestro patrimonio, si seguimos a esos políticos que dicen que los venezolanos somos capaces de todo, que a pesar de nuestras vicisitudes, somos los dueños del mundo, todo puede con un convertirse en un coctel tóxico y terminar con un enorme ratón moral.

Líderes mesiánicos, personalidades narcisistas, toderos ignorantes de sus límites, políticos mediocres que insisten en la fórmula del socialismo, amigos de esos pillos que nos han extorsionado todos estos años de terror chavista, están en cola para tener su parte en este momento tan delicado y, sin pudor alguno, se ofrecen como los hombres y mujeres necesarios… son momentos frágiles y peligrosos, que hay que tomarlos con cautela y mucho sentido común (racionalidad).

El tema de atraer inversiones foráneas al país es un asunto que requiere ponderación, especialmente ahora en que perdimos la confianza; lo ideal sería que pudiéramos garantizarle a la comunidad internacional todas las seguridades de que ahora somos otro país, con otra gente, que somos responsables y cumplimos con nuestra palabra… pero la historia reciente demuestra lo contrario, para poder trabajar de ahora en adelante tenemos que ofrecer garantías suficientemente creíbles para que no haya un ataque de pánico a la vuelta de la esquina y una estampida.

Una de las salidas que se está discutiendo es la posibilidad de contar con una base militar norteamericana en el país, un tema que para algunos es tabú; vista nuestra reciente experiencia, eso actuaría como un importante disuasor contra los revolucionarios, nacionales y extranjeros, que pudieran estar imaginando aventuras armadas, o de carteles criminales que quisieran probar suerte en la Venezuela postchavista.

Una base militar gringa en el país es una señal de que nos tomamos nuestro futuro en serio, y que efectivamente queremos jugar en las grandes ligas; no hay porqué que tenerle miedo, la mayoría de los países desarrollados del mundo cuentan con alguna de ellas en su territorio, son contratos que se hacen por tiempos establecidos y renovables, son positivas para el desarrollo, sobre todo para crear un clima de confianza y seguridad.

Crear y sostener nuestra propia fuerza militar requiere años de preparación, mucho gasto y esfuerzo; no digo que vayamos a renunciar a la autodefensa del país, pero sí necesitamos apoyo para arrancar y lograr que los negocios en nuestro país sean seguros, la presencia de los gringos sería un buen aval para quienes quieren minimizar sus riesgos en las inversiones y proteger infraestructura estratégica, como los campos petroleros, depósitos de gas, puertos de carga y descarga, refinerías…

Todas estas circunstancias están ocurriendo en este preciso instante; tengo la impresión de que la mayoría de nosotros no entiende o no percibe las ingentes oportunidades que se nos presentan; estamos en algo parecido a un “Punto Jumbar” que, para quienes estudian las Ucronías, es el punto espacio-temporal donde se da la inflexión propicia para los cambios históricos, algo que, por ejemplo,  respondería a la pregunta “¿Qué habría pasado si el Coronel Hugo Chávez Frías hubiera muerto durante las refriegas de su intento de golpe de estado en contra de Carlos Andrés Pérez en 1982?”.

Insisto en que estamos en un punto divergente de la historia de nuestro país; si actuamos con inteligencia, generando la confianza y la apertura necesaria, no dudo que el país se vería favorecido por grandes proyectos de alta tecnología en materia de energía, desarrollos que son hoy material clasificado, no apto para todos los países.

Siempre he imaginado la posibilidad de que en Venezuela se desarrollen ultra-combustibles para la industria aeroespacial, desde gasolinas especiales para la aviación comercial hasta combustibles de alto rendimiento para aviones de guerra, incluso, para naves espaciales, tecnologías que sólo están reservadas para los países altamente desarrollados; qué decir de plásticos y otros materiales especiales, pinturas que hacen a los objetos invisibles e indetectables… nuestra industria petroquímica debería ser pionera en esas investigaciones, tal como fue en el pasado reciente con instituciones como el IVIC, INTEVEP y PEQUIVEN.  

Hace ya un par de años atrás, le escribí a la dirección electrónica de Elon Musk preguntando si él sabía algo sobre los estudios que había hecho la NASA sobre un posible desarrollo espacial en los llanos orientales del Orinoco, y para mi sorpresa, dos semanas despues recibí una respuesta, lo sabía. Según estos estudios, Venezuela tiene el punto más próximo a los límites con nuestra atmósfera, de manera que una nave lanzada desde ese territorio subiría más rápido, gastando menos combustible y ahorrando significativos costos; de hecho, el espacio puerto que tienen los europeos en la Guyana francesa indica que la zona es privilegiada.

El empresario, me dijo que efectivamente dicho estudio existía, que teníamos la gran ventaja que nuestra proximidad al mar Caribe hacía posible recuperar las naves en amarizajes o en tierra… se imaginan, entraríamos por la puerta grande en la carrera espacial, pero para ello tendríamos que probar, con hechos, que somos confiables y que tendríamos todos los elementos para garantizar seguridad, producción y reserva, ya que se trata de proyectos asociados a la industria militar.

Las prospecciones que los norteamericanos han hecho de nuestro país son muy interesantes; las riquezas en minerales estratégicos, otros que el petróleo, son alentadoras, no sólo en nuestras selvas sino también en nuestra extensa y muy rica plataforma continental, debajo del mar, que representa casi el 50% de nuestro territorio… todo un nuevo mundo por descubrir.

En fin, nos enfrentamos a decisiones importantes que tienen que ser tomadas con la cabeza fría y lejos de las telarañas de esos nacionalismos primitivos, libres de consignas revolucionarias, o damos el salto ahora o perdemos el control de nuestro destino, creo que no podemos dudar, se nos va la vida en ello.

 

 

 

  



No hay comentarios:

Publicar un comentario