
La caída del chavismo abren
nuevas perspectivas económicas para nuestro país, a raíz de la verdadera
apertura petrolera, nos ponen en una encrucijada; el petróleo, que es nuestro
principal recurso y que está en constante demanda mundial, nos permite pensar
que existe una vía rápida para levantar la economía nacional, postrada por más
de dos décadas por políticas totalmente erráticas, por no decir equivocadas.
Venezuela está, para
todos los efectos prácticos, quebrada, con una deuda inmensa y con una
infraestructura productiva desvencijada; sólo la falta de servicios públicos,
como el agua y la electricidad, habla del estado calamitoso en que se
encuentran nuestros medios para el trabajo. Tuvimos una suerte inmensa que
nuestro principal socio y vecino, Estados Unidos, se interesara por nosotros,
no como un gesto altruista, sino por interés, sobre todo por la seguridad para
ese coloso del norte.
Y eso es una
oportunidad de oro, pues nuestro petróleo hay que extraerlo del subsuelo para
que adquiera valor, hay que llevarlo a los depósitos y de allí embarcarlo hacia
su destino final, y eso cuesta dinero y requiere de un entramado de equipos,
inversiones, know how e información de mercados para que las operaciones
culminen de manera exitosa.
Para una primera etapa,
que solamente se concentra en la extracción del crudo, se requiere capital para
reactivar los pozos que están parados, para abrir nuevos pozos, para explorar
nuevas áreas, esto necesita una mano de obra intensiva y especializada… y si
hacemos lo mismo con el gas natural, vamos a necesitar una gruesa chequera que
nos permita levantar una infraestructura que hoy no tenemos; no digamos lo que
costaría reactivar nuestras refinerías, los oleoductos, los centros de acopio, modernizar
los puertos, las vías terrestres, los aeropuertos… estamos hablando de
inversiones que, sólo pensarlas, marean de la enormidad que suman.
Pero hay empresas que
están dispuestas a asumir esos riesgos, no porque los venezolanos nos hayamos
distinguido por ser socios confiables y prudentes, que no lo hemos sido en los
últimos años, sino porque el negocio de la energía es cada día más importante,
porque el mundo necesita moverse, porque los países requieren de cada gota de
petróleo que se produce, y el desarrollo de las naciones depende de esos
tanqueros que navegan por los mares del mundo.
Para satisfacer la
enorme demanda de petróleo se va a necesitar el concurso de muchas empresas
petroleras de diversos países, siendo las de Estados Unidos las que tendrán
prioridad en estos momentos, entre otras cosas porque fueron ellos los que
pusieron el pecho, léase a voluntad y los recursos, para liberarnos del cartel
criminal que nos tenía atrapados, fue por su iniciativa que lograron controlar
la enorme sangría de petróleo y dinero que nos tenía sumido en un régimen de
semiesclavitud, y porque ellos son, al final del día, la potencia energética
más grande y desarrollada del mundo.
Todo esto suma una
gran cantidad de beneficios que, bien aprovechados, pudieran sacar al país de
su postración y mirar hacia el futuro, al corto y mediano plazo, como uno de
los escenarios de desarrollo más importante de todo el mundo occidental; de eso
se trata el verdadero milagro… pero - y aquí viene la parte que quiero tratar
con ustedes, amables lectores - ¿Qué es lo que vamos a hacer los venezolanos
ante esta encrucijada que se nos presenta? Estamos sentados en una mesa, jugando
a las cartas, nuestra mano es insuperable, tenemos todos los ases y nos toca
decidir cuándo bajarnos y enseñar nuestro juego… ¿descubrimos nuestro juego ya,
o esperamos a que la apuestas aumenten, haciéndonos los tontos?
La peor decisión sería
abandonar el juego, con la creencia de que nuestro dinero en la mesa es nuestro
y no lo vamos a arriesgar; podría darse el caso extremo de que estamos en
contra de los juegos de azar y que preferimos usar el dinero de otra manera,
nos levantamos y nos vamos porque somos soberanos, nadie ni nada determina
nuestro destino, preferimos guardar nuestros recursos para un futuro menos
riesgoso, o compartirlo con nuestros amigos, o crear nuestras propias empresas
con ese dinero, para hacer más dinero…
El hombre es un enigma
en dos patas, nadie sabe cómo actuará dada ciertas circunstancias. Me imagino
que habrá chavistas que preferirán darle largas al asunto, que el país se
estabilice y genere ganancias, para lanzar una nueva revolución bolivariana,
deponer el régimen y quedarse con la gallina de los huevos de oro, nacionalizar
de nuevo las empresas y comenzar otra vez el camino ensangrentado de aquella
conveniente “justicia social”.
O habrá nacionalistas
a ultranza, ofendidos porque son extranjeros quienes manejan los negocios; o
los extremadamente ambiciosos que, con la retórica del demagogo no van permitir
que otros ganen dinero con el petróleo que es “de todos los venezolanos”, o que
insistan en que somos tan capaces de dirigir el juego para darnos el lujo de
prescindir de nuestros socios… el asunto es que podemos arruinar el juego de
una manera catastrófica y regresar a la salida, pero esta vez sin cobrar un
centavo.
Hay gente que cree que
luego de 26 años de chavismo “duro” sobre el país, tenemos la fuerza y la
inteligencia, para construir una verdadera identidad en los tiempos que vivimos,
de levantarnos en medio de las ruinas y saber lo que realmente queremos y cómo
lograrlo, pero todavía tenemos adherido a la piel demasiado socialismo, aún nos
acompañan políticos oportunistas (alacranes) que lo que quieren es su pedazo
del pastel, lo único que tenemos por cierto es que los norteamericanos están
aquí controlando los hilos del poder, y que aún ellos pueden equivocarse, solo
sabemos que queremos vivir en libertad y queremos una democracia.
Si permitimos que las
ideologías se mezclen con los negocios, que la creencia en nuestras virtudes y nuestras
“malas mañas” se involucren en la administración de nuestro patrimonio, si
seguimos a esos políticos que dicen que los venezolanos somos capaces de todo,
que a pesar de nuestras vicisitudes, somos los dueños del mundo, todo puede con
un convertirse en un coctel tóxico y terminar con un enorme ratón moral.
Líderes mesiánicos,
personalidades narcisistas, toderos ignorantes de sus límites, políticos
mediocres que insisten en la fórmula del socialismo, amigos de esos pillos que
nos han extorsionado todos estos años de terror chavista, están en cola para tener
su parte en este momento tan delicado y, sin pudor alguno, se ofrecen como los
hombres y mujeres necesarios… son momentos frágiles y peligrosos, que hay que
tomarlos con cautela y mucho sentido común (racionalidad).
El tema de atraer
inversiones foráneas al país es un asunto que requiere ponderación, especialmente
ahora en que perdimos la confianza; lo ideal sería que pudiéramos garantizarle
a la comunidad internacional todas las seguridades de que ahora somos otro
país, con otra gente, que somos responsables y cumplimos con nuestra palabra…
pero la historia reciente demuestra lo contrario, para poder trabajar de ahora
en adelante tenemos que ofrecer garantías suficientemente creíbles para que no
haya un ataque de pánico a la vuelta de la esquina y una estampida.
Una de las salidas que
se está discutiendo es la posibilidad de contar con una base militar
norteamericana en el país, un tema que para algunos es tabú; vista nuestra reciente
experiencia, eso actuaría como un importante disuasor contra los
revolucionarios, nacionales y extranjeros, que pudieran estar imaginando
aventuras armadas, o de carteles criminales que quisieran probar suerte en la
Venezuela postchavista.
Una base militar
gringa en el país es una señal de que nos tomamos nuestro futuro en serio, y
que efectivamente queremos jugar en las grandes ligas; no hay porqué que
tenerle miedo, la mayoría de los países desarrollados del mundo cuentan con
alguna de ellas en su territorio, son contratos que se hacen por tiempos establecidos
y renovables, son positivas para el desarrollo, sobre todo para crear un clima
de confianza y seguridad.
Crear y sostener nuestra
propia fuerza militar requiere años de preparación, mucho gasto y esfuerzo; no digo
que vayamos a renunciar a la autodefensa del país, pero sí necesitamos apoyo
para arrancar y lograr que los negocios en nuestro país sean seguros, la
presencia de los gringos sería un buen aval para quienes quieren minimizar sus
riesgos en las inversiones y proteger infraestructura estratégica, como los
campos petroleros, depósitos de gas, puertos de carga y descarga, refinerías…
Todas estas circunstancias
están ocurriendo en este preciso instante; tengo la impresión de que la mayoría
de nosotros no entiende o no percibe las ingentes oportunidades que se nos
presentan; estamos en algo parecido a un “Punto Jumbar” que, para quienes
estudian las Ucronías, es el punto espacio-temporal donde se da la inflexión
propicia para los cambios históricos, algo que, por ejemplo, respondería a la pregunta “¿Qué habría pasado
si el Coronel Hugo Chávez Frías hubiera muerto durante las refriegas de su
intento de golpe de estado en contra de Carlos Andrés Pérez en 1982?”.
Insisto en que estamos
en un punto divergente de la historia de nuestro país; si actuamos con
inteligencia, generando la confianza y la apertura necesaria, no dudo que el
país se vería favorecido por grandes proyectos de alta tecnología en materia de
energía, desarrollos que son hoy material clasificado, no apto para todos los
países.
Siempre he imaginado
la posibilidad de que en Venezuela se desarrollen ultra-combustibles para la
industria aeroespacial, desde gasolinas especiales para la aviación comercial
hasta combustibles de alto rendimiento para aviones de guerra, incluso, para
naves espaciales, tecnologías que sólo están reservadas para los países
altamente desarrollados; qué decir de plásticos y otros materiales especiales,
pinturas que hacen a los objetos invisibles e indetectables… nuestra industria
petroquímica debería ser pionera en esas investigaciones, tal como fue en el
pasado reciente con instituciones como el IVIC, INTEVEP y PEQUIVEN.
Hace ya un par de años
atrás, le escribí a la dirección electrónica de Elon Musk preguntando si él
sabía algo sobre los estudios que había hecho la NASA sobre un posible
desarrollo espacial en los llanos orientales del Orinoco, y para mi sorpresa,
dos semanas despues recibí una respuesta, lo sabía. Según estos estudios, Venezuela
tiene el punto más próximo a los límites con nuestra atmósfera, de manera que una
nave lanzada desde ese territorio subiría más rápido, gastando menos
combustible y ahorrando significativos costos; de hecho, el espacio puerto que
tienen los europeos en la Guyana francesa indica que la zona es privilegiada.
El empresario, me dijo
que efectivamente dicho estudio existía, que teníamos la gran ventaja que
nuestra proximidad al mar Caribe hacía posible recuperar las naves en amarizajes
o en tierra… se imaginan, entraríamos por la puerta grande en la carrera
espacial, pero para ello tendríamos que probar, con hechos, que somos
confiables y que tendríamos todos los elementos para garantizar seguridad,
producción y reserva, ya que se trata de proyectos asociados a la industria militar.
Las prospecciones que
los norteamericanos han hecho de nuestro país son muy interesantes; las
riquezas en minerales estratégicos, otros que el petróleo, son alentadoras, no
sólo en nuestras selvas sino también en nuestra extensa y muy rica plataforma
continental, debajo del mar, que representa casi el 50% de nuestro territorio…
todo un nuevo mundo por descubrir.
En fin, nos
enfrentamos a decisiones importantes que tienen que ser tomadas con la cabeza
fría y lejos de las telarañas de esos nacionalismos primitivos, libres de
consignas revolucionarias, o damos el salto ahora o perdemos el control de
nuestro destino, creo que no podemos dudar, se nos va la vida en ello.
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