lunes, 3 de agosto de 2026

Problemas de una negociación imposible, por Saúl Godoy Gómez

 


Mi cultura policial y del género negro, tanto en literatura como en cine, me ha inculcado un axioma claro y contundente: “con el crimen no se negocia”, y esto es así porque negociar con criminales no es negociar, siempre hay una imposición, una amenaza velada, un peligro latente, con criminales no hay un quid pro quo, no existe el balance tan necesario para llegar a una fórmula de consenso, si los criminales aceptan los resultados de una negociación es porque pende sobre ellos una amenaza de castigo, un arma apuntándolos, una retaliación seria y inminente que daría al traste con su voluntad de imponer unas resultas siempre a su favor.

Éste es el caso con el presidente Trump y la funcionaria encargada de Miraflores, Delcy Rodríguez; de acuerdo a los reportes de prensa, ella hace todo lo que él dice porque no está en posición de negarse, ya que sobre su cabeza hay una serie de expedientes y acusaciones que podrían comprometer su botín y su libertad, incluso su vida. Ella hace todo lo que le digan, sin chistar, por ello el presidente Trump está tan contento de trabajar con ella, a todo le dice que sí, y pareciera que a la Casa Blanca le tiene sin cuidado la toxicidad de esta relación, una asociación que, incluso puertas adentro en Venezuela, está muy mal vista.

Pero tratar de sentar a la oposición venezolana en una mesa de negociación con el chavismo es una contradicción en términos, no hay nada que negociar, nada que dialogar con quienes estuvieron más de 26 años a espaldas de los venezolanos… ni un nuevo CNE, ni la composición de un Tribunal Supremo de Justicia, ni la libertad de los presos políticos que el mismo chavismo tiene secuestrados, ni buscar términos para unas elecciones… elecciones que están cansados de trampear; ni siquiera se puede confiar en ellos fondos humanitarios para la asistencia de los damnificados del terremoto, porque se los roban; los entes multilaterales, los bancos, las distintas agencias para la ayuda exterior no les confían ningún tipo de recurso a los operadores chavistas, pues los desaparecen en una maraña de controles y alcabalas, y nunca llegan a su destino.

Esa mesa de negociación debió haberse producido entre las distintas oposiciones que existen en el país, no con el chavismo que está en plena disolución y cuyos representantes, todos, deben rendirle cuentas al país por sus desastrosas actuaciones que no sólo nos han acarreado ruina y muerte, sino que nos han llevado al borde de la desaparición como país. Hay una larga tradición de supuestas negociaciones con el chavismo que se ha valido de ellas para atornillarse en el poder, manipulando sus agendas, comprando conciencias entre sus actores, distorsionando el lenguaje, engañando a sus participantes y burlándose del pueblo al momento de presentar los resultados.

Pero en la oposición… allí sí hay un verdadero zoológico de especies, incluso herederos del chavismo que no han tenido oportunidad de hacer política, pero piensan igual que ellos, hablan como ellos, aunque aún no hayan cometido alguno de sus crímenes; la oposición venezolana es un caldo de cultivo donde conviven pragmáticos, oportunistas, socialistas de toda laya, populistas, estand-up cómicos, influencers, oligarcas, empresarios, chicos de la derecha exquisita, fascistas, ilustrados oscuros, curas, comunistas, lideres comunitarios, encuestadores, reinas de belleza, gente de los partidos tradicionales y de los nuevos partidos, sindicalistas, militares retirados, republicanos, diplomáticos, utopistas, ecologistas, constitucionalistas y para usted de contar… son legión, y ninguno está de acuerdo con el otro, a todos “les asiste la razón” y todos quieren tener la oportunidad de gobernar el país.

Únicamente reuniendo a todos los factores de la oposición venezolana obtendríamos nuestra propia torre de Babel, nadie se entiende, todos creen ser dueños de la lógica y el conocimiento… eso sí, incluyendo a los chavistas la negociación pierde sentido porque ellos son los criminales, los causantes de todo este embrollo y les gusta negociar con la pistola sobre la mesa, y siempre se han salido con las suyas.

Por supuesto, le tienen miedo al imperio, los aterroriza un dron, no quieren ver bloqueadas sus cuentas, su peor pesadilla es ser sacados de sus camas en la madrugada por un comando de fantasmas del Delta Force, esposados y llevados en helicópteros con destino desconocido y amanecer ante los fiscales federales, oyendo sus derechos en inglés. En los pocos meses que han pasado desde la extracción de Nicolás Maduro de Fuerte Tiuna se han acostumbrado a la idea, y han descubierto que si hacen todo lo que el presidente Trump les dice, tienen la oportunidad de vivir en libertad y disfrutando de sus bienes mal habidos.

La situación es bien extraña, los chavistas que fueron escogidos como colaboradores del Imperio, conservan sus fueros, sus fortunas, sus privilegios pero deben seguir el estricto guion que les dictan los funcionarios norteamericanos, una amalgama de diplomáticos de la embajada, militares del Comando Sur y representantes de las empresas petroleras más importantes de Estados Unidos que, supuestamente, están bajo el control del Departamento de Estado, de manera que los chavistas que no estén en esa lista de mejores amigos de Washington son removidos de sus cargos, apartados del poder sin aviso ni protesto, algunos son apresados y llevados ante la justicia, a otros los dejan escapar, incluso les permiten que hablen mal de quienes colaboran y los acusen de traición a la revolución.

En este ambiente de guerra sicológica a lo interno del chavismo, sus organizaciones asociadas, carteles de drogas, redes de corrupción, mafias y grupos de choque se han ido desintegrando poco a poco; los más duros, los que tienen más que perder, como los que controlan la minería ilegal del oro o los que manejan células criminales como El Tren de Aragua, son tratados con dureza y reciben fuego hasta darlos de baja. Esto es, sin duda alguna, un proceso de limpieza selectiva del chavismo más virulento.

Pero hay un elemento que, a medida que se van descubriendo las trampas electorales y el manejo de la información demográfica por entes afiliados a la cúpula revolucionaria, se va poniendo en evidencia, y es que el número de venezolanos afiliados al chavismo, de simpatizantes y beneficiarios de sus programas “sociales”, no es tan grande como lo pretendían, y a medida que avanza este proceso de depuración de las estrategias comunicacionales y de propaganda, el número de activistas con que cuenta el chavismo se ha reducido drásticamente, sobre todo luego del terremoto, en que las trampas mortales de “las soluciones habitacionales” que la cúpula chavista entregaba al pueblo más necesitado y fervoroso a la causa quedaron al descubierto; sus números se desploman en la misma medida que sus urbanizaciones socialistas, el chavismo es ya una minoría.

No me cabe la menor duda que a lo interno del Departamento de Estado estén las mejores mentes, académicos, científicos sociales, politólogos reunidos en diversos “Think tanks” estudiando el caso venezolano, utilizando los algoritmos más avanzados, proyectando escenarios, utilizando la IA más poderosa para dilucidar una solución razonable, ésa que implique el menor costo posible para el gobierno norteamericano y el logro de los mayores beneficios en esta posible asociación; lo que resulte de este esfuerzo redundará en todos los países del área, Venezuela podría transformarse de un embarazoso problema a una solución continental.

De seguro ya se han paseado por las diversas fórmulas populares en las redes sociales, desde la propuesta del estado No. 51, la de un estado asociado, la del tutelaje, coloniaje descarnado tipo Congo Belga, coexistencia con un estado libre e independiente… hay varios escenarios que Estados Unidos tiene que evitar en el caso venezolano, el primero es que se vuelva a convertir en una base de operaciones de la extrema izquierda en el continente y contraria a los intereses norteamericanos, otros son que se le niegue el acceso a su riqueza energética, que lidere una corriente antidemocrática contagiosa para países vecinos, que recaiga como centro para la distribución de drogas peligrosas… todas estas posibilidades implicarían un costo grande en dinero y vidas que Estados Unidos quiere evitar a toda costa.

El problema que estoy observando es que los enemigos de occidente, en especial los que quieren expandir el totalitarismo, el comunismo, las ideologías fundamentalistas, el odio hacia los Estados Unidos, no se van a quedar tranquilos viendo como Venezuela se convierte en una versión caribeña de Florida o en una sucursal de Houston, y van a tratar de subvertir el orden de nuevo, aprovechando justamente que Washington está dejando intacto el ADN chavista y permitiéndole sobrevivir como expresión política.

En mi humilde opinión, los esfuerzos del Departamento de Estado deberían estar mayormente dirigidos a poner orden dentro de la oposición venezolana, en vez de sostener a unos criminales como los chavistas, que se entendió en un primer momento, pero que ahora es innecesario y hasta peligroso. Deberían aprovechar para erradicarlos de raíz, acopiando el inmenso malestar que existe entre el pueblo y las evidencias tan claras y patentes de sus crímenes de estado y contra la humanidad.

Es mucho más beneficioso, productivo y seguro trabajar con una persona como María Corina Machado, por mencionar a un factor importante dentro de la oposición, que ha demostrado ser inteligente y dispuesta al juego político, que contar como aliado con una persona como Delcy Rodríguez, cuyo curriculum es más un prontuario, que es enemiga declarada de la libertad y la democracia y ha trabajado para la erradicación del poder norteamericano.

Uno de los grandes problemas dentro de la oposición venezolana es que todavía no se han elegido y conceptualizado el orden de necesidades de nuestro país, donde todo luce prioritario y urgente, no están claras las causas y efectos de los problemas que nos arropan, nuestras urgencias nos abruman y esto genera una gran confusión, cada quien hala la carreta para su lado y no se ponen de acuerdo; un buen paso sería que el Departamento de Estado, como tercero independiente e interesado, nos permita una perspectiva de desarrollo que nos ayude a planificar y ejecutar esa hoja de ruta tan deseada y necesaria. Pero repito, poner al chavismo a “negociar” con la oposición la transformación del estado es un oxímoron.

El presidente Trump debería estar tranquilo, dadas las circunstancias geopolíticas actuales el petróleo venezolano jamás le será negado, y es del interés nacional que nuestra industria petrolera crezca y se fortalezca. Estados Unidos es un buen pagador, tiene el “know how” necesario para extraerlo y refinarlo, y quizás lo principal, cuenta con el músculo financiero de empresas que pueden hacerlo posible. Pero también debería estar muy atento en crear un verdadero aliado en el subcontinente, alguien que le permita estabilizar la economía y la política en la región, que sea parte integral de ese escudo de defensa contra sus propios enemigos y que le facilite el recate de Cuba y Nicaragua para la democracia y la libertad. Ese aliado es Venezuela, de tradición democrática y un socio confiable para ese futuro.

Para el momento en que sale publicado este artículo, leo en las noticias que efectivamente las negociaciones con el chavismo empezaron con el pie equivocado, conversaciones fuera de contexto, llamadas telefónicas secretas, cambios en las agendas de temas, comunicados contradictorios, lenguaje ambiguo, condiciones estas que han afectado la percepción pública que se trata no de una negociación, sino de una puesta en escena para burlar a los gringos, engañar a los venezolanos y preservar a los chavistas en el poder un día más…

 

 

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