lunes, 19 de enero de 2026

Lo que percibo, lo que pienso, lo que siento, por Saúl Godoy Gómez

 



La situación política, social y económica de Venezuela es harto compleja; es muy rápida, llena de rebotes, de bandazos y triangulaciones, y es muy difícil seguirle la pista a los acontecimientos, más ahora, cuando muchas de las decisiones se hacen fuera del país, con actores que no existían apenas un mes atrás. El chavismo, esa siniestra manera de hacer política, ya venía desmoronándose, en sus bases y su cúpula, a pesar de que maquillaba de unión su apariencia, cuando estaba plagada de contradicciones e intereses, que halaban cada uno para satisfacer apetitos gigantescos, unas desaforadas ansias de robo, traiciones y crueldad que desafiaban la imaginación.

Pero un elemento principal que no podemos perder de vista es el cambio radical de la ideología imperante; de un socialismo comunitarista y militarista, con fuertes notas de fascismo, pasamos a uno libertario y capitalista, con exigencias de libertades constitucionales que habían sido confiscadas por el régimen. Se trata de un cambio gradual, pues todavía impera el miedo a la represión policial, siguen normas que no han sido derogadas y funcionarios, enemigos de las libertades, que todavía siguen en sus puestos.

Pero luego del bombardeo a Caracas y alrededores del 3 de enero pasado, por parte de fuerzas de liberación de Estados Unidos, y la extracción del tirano Maduro y su infausta esposa, para ser llevados a enfrentar la justicia norteamericana por delitos de narcoterrorismo y corrupción, la administración del país cambió de manera importante; altos funcionarios gubernamentales están recibiendo instrucciones precisas por parte de Washington en cómo hacer una transición pacífica y ordenada. Es un experimento político que no tiene precedentes para evitar la violencia que pudieran ejercer las fuerzas del gobierno chavista contra una población que ya no admite la opresión.

Esto ha sido posible por la superioridad tecnológica y militar que Estados Unidos tiene sobre nuestro país, con capacidad de vigilancia y localización de blancos de gran precisión, grupos de intervención listos para la acción y una variedad de misiles a la carta, para resolver cualquier escenario. Ya Venezuela estaba bajo un régimen de sanciones económicas y medidas de seguridad, donde los principales actores del chavismo estaban sometidos a una estrecha vigilancia, algunos con recompensas por sus cabezas y la imposibilidad de manejar sus fortunas mal habidas sin ser descubiertos.

Pero fundamentalmente, Venezuela estaba afectada por una tenaza política que imposibilitaba a sus aliados comunistas intervenir en el país sin sufrir repercusiones de alto costo. El país, debido a la anomia gubernamental que diseñaron los chavistas, había perdido su presencia y carácter como nación en la comunidad internacional, y su régimen era un paria en la mayor parte de los foros y organizaciones internacionales para el desarrollo; el país quedó aislado y sus gobernantes de facto estaban imposibilitados de moverse libremente por el mundo.

La experiencia militar y política acumulada por las fuerzas norteamericanas luego de la Guerra del Desierto, así como la posterior transición ejecutada en Irak luego de haber sido depuesto el tirano Hussein, que fue todo un desastre, marcó el modo y los tiempos en la ejecución de las transiciones de un gobierno dictatorial a uno en democracia; Venezuela se ha convertido en un laboratorio político en cómo evitar los desastres post liberación de regímenes, de allí la cautela y la necesidad de no eliminar del todo a las élites en el poder y utilizarlas para poco a poco ir desmontando la estructura de fuerza que sostenía la tiranía, lo que explica el papel de vicepresidenta en funciones Delsy Eloína tutelada, junto a los altos rangos militares, a deshacer el constructo del horror que habían construido para oprimir al pueblo bajo amenaza de retaliación inmediata, que es el tipo de lenguaje que los revolucionarios entienden.

El presidente Donal Trump, que había llevado adelante una política dura contra los emigrantes venezolanos en su país (la que se entiende, debido a los deliberados ataques del chavismo contra la sociedad norteamericana, enviando criminales y desadaptados confundidos con esa masa de emigrantes ilegales, en una clara guerra asimétrica que se inspiró en los balseros del puerto de Mariel de Fidel Castro), la obscena adquisición de propiedades valiosas por parte de testaferros y empresas de maletín y la tesonera filtración de dinero mal habido en su sistema bancario, decidió intervenir; las razones solo él las conoce, pero, de alguna manera podemos deducirlas y trataremos de analizarlas.

Como he explicado anteriormente en varios artículos, la posición privilegiada de nuestro país en el continente, nos hace parte estratégica en la geopolítica de Estados Unidos, además de ser reconocidos como los afortunados dueños de las mayores reservas petroleras del mundo. Luego de la campaña de cartografía submarina que la armada de ese país hizo de nuestra plataforma continental, aprovechando la gran cantidad de naves que movilizó, utilizando la última tecnología de prospección geológica, quién sabe que secretos y recursos más descubrieron, eso los obligaba a cambiar su actitud hacia nuestro país.

El asunto fue que, de pronto, nos convertimos en asunto de extremo interés para Washington. Ya éramos una amenaza real y presente para la seguridad hemisférica, y tanto la actitud como los recursos que han invertido en el problema venezolano han cambiado a nuestro favor, si sabemos cómo aprovechar la oportunidad que se nos abre para la reconstrucción del país.

Lo que tenemos que entender los venezolanos es que hay un nuevo actor en nuestro presente, ya no se trata del enfrentamiento entre la oposición democrática y los chavistas (y, por supuesto los cubanos, rusos, chinos, grupos fundamentalistas islámicos y la izquierda mundial, que nos estaban sorbiendo nuestras riquezas sin rubor alguno), ahora es la superpotencia rectora del nuevo globalismo de la derecha, y no lo considero como un nuevo colonialismo, como los zurdos pretenden presentarlos para beneficio de su supervivencia, para Venezuela sería algo así como una Segunda Fundación, en los términos del maestro Assimov, derivado de la grandiosa y magnífica Trantor.

Y la verdad es que Estados Unidos tiene su propia reserva de petróleo (cuenta con lo que le suministra Canadá), y que en este momento no necesita de las nuestras, pero si hay en el futuro un conflicto mundial, es razonable que quiera contar con nuestras reservas. El otro punto sobre el petróleo es que, si tienen la preferencia sobre su explotación, refinación y exportación, pueden de alguna manera controlar el precio del barril en los mercados, y con ello el ritmo de la economía mundial.

Otro punto que casi nadie ha tomado en cuenta es que uno de los mejores negocios del mundo es la reconstrucción de los países luego de guerras o desastres naturales. El chavismo perpetró un arrase de tal magnitud con nuestro país que casi un tercio de la población se vio empujada a emigrar a otros países, eso hace que Venezuela es ahora un país manejable, con poca población sobre un enorme territorio en el que sorprendentemente no perdimos la totalidad de la infraestructura; necesitamos una “puesta al día”, traer nuevos equipos y tecnología de punta, lo que beneficiaría a las empresas norteamericanas en este repunte manufacturero.

Lo mejor que tiene Venezuela es que es que cuenta con recursos para pagar esa reconstrucción, no una, sino varias veces, si se logra poner nuestra producción petrolera de nuevo en los tres millones de barriles diarios que llegamos a tener; nuestros planificadores ya deberían estar trabajando en las prioridades para nuestra entrada en el siglo XXI, luego de esa época de oscurantismo que significó vivir en las garras del chavismo.

En cuanto a lo militar, se trata de una actividad y clase social destinada a desaparecer, con un aliado tan poderoso como USA, la seguridad sería uno de los servicios que debe venir adjunto a estos programas de reconstrucción. De nuestras Fuerzas Armadas, que no sirvieron ni siquiera para proteger a su supuesto Comandante en Jefe, aunque formaron parte activa de la expoliación de los recursos del país en esos aciagos años, yo reconvertiría a la degenerada Guardia Nacional en una Guardia Territorial, dedicada exclusivamente a la seguridad del territorio, principalmente en actividades ambientales, ya que el ambiente ha sido el más vapuleado de nuestros recursos durante esta expoliación generalizada, y crearía un nuevo servicio de Guardacostas, con movilidad marítima, lacustre y fluvial, ambos cuerpos con capacidad de resguardo a las instalaciones petroleras y mineras.

En resumen, veo esta intervención de Estados Unidos como una oportunidad dorada para dar un salto cuántico en nuestro desarrollo como nación. La mayor parte de los planes que tiene sobre la mesa la mayor parte de los partidos políticos, presentados como “planes para el futuro”, quedan cortos ante el impulso que tendríamos si nos dedicamos a aprovechar, de una vez por todas, de manera inteligente y oportuna, esta ventana que se nos ha abierto. Para ello debemos dejar de lado esos conceptos primitivos de soberanía tribal y mirar por el espejo retrovisor ese nacionalismo barato, enterrarlo, para elaborar una nueva identidad que nos permita ser parte dinámica de la comunidad de países civilizados.

Todo es cuestión de elegir cual sería nuestro modelo de desarrollo, en lo personal me anoto por el de los gringos, me gusta Estados Unidos, me gusta su gente, allí estudié y conviví con ellos por cinco años y puedo decir, con conocimiento de causa, que son en su gran mayoría gente buena, inteligente, de buen talante e industriosa. No me gusta el modelo Chino, ni el Ruso, menos todavía el cubano, y al modelo europeo lo veo agotado, senil y con tendencias suicidas; hay quienes piensan, y los respeto, que deberíamos tener nuestro propio modelo, inventarnos un futuro audaz y novedoso… pero ya hemos visto los experimentos fallidos con los que nos ha mentido el socialismo, además, hemos perdido demasiado tiempo abriendo picas hacia ningún lado y éste es el momento de asegurar nuestro futuro. Apuesto a los gringos, a Trump, a Marco Rubio, al partido Republicano, con todos sus problemas y defectos, han demostrado ser transparentes y tienen palabra. Y luego, más adelante, ajustamos. Venezuela merece la oportunidad.

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