“El país se dividió
en dos mitades: una mitad que odia a la otra. Este odio fué y sigue siendo
utilizado por grupos nacionales y transnacionales organizados con el fin de
aferrarse al poder, utilizando para ello una ideología política narcisista
maniquea. Esta ideología maniquea específicamente busca la eliminación del otro
que piensa diferente. No hay tolerancia a la diferencia. Se mata para imponer
la ideología única. En los últimos años, después del año 2000, la criminalidad
y el número de homicidios llegaron a cifras nunca conocidas en el país. La
cifra de crímenes violentos por cada 100 mil habitantes llegó a ser record
mundial en 2013 incluyendo a los países en guerra caliente. Así se llegó a 25
mil homicidios solo en el año 2013”.
Tetralogía de la
maldad (2015), Dr. Rómulo Lander
El tema no es fácil de
tratar públicamente por la actitud defensiva y punitiva del Chavismo
post-madurista hacia quienes denunciamos el comportamiento violento y cruel de
sus actuaciones como gobiernos del país, todavía están en el poder, en una
situación política harto difícil para ellos, ya que fueron humillados y
derrotados militarmente por el gobierno norteamericano del presidente Donald
Trump, quien era su principal enemigo, y ahora, bajo tutelaje, los tiene
conduciendo un gobierno para el desmontaje de toda la estructura
narcoterrorista que habían levantado durante su tiranía.
Todavía hay
funcionarios, civiles y militares, que no se han dado por enterados de que
fueron derrotados el pasado 03 de Enero, cuando su líder, el ciudadano
colombiano Nicolás Maduro Moros y su esposa, fueron extraídos a la fuerza,
demostrando su incapacidad de defensa, resultando evidente, entre otras muchas
cosas, que el chavismo-madurismo nunca tuvo el respaldo mayoritario del pueblo,
que en realidad se trataba de una minoría en armas que estaba imponiendo su
voluntad disfrazada de gobierno democrático.
Pero a pesar de que
perdieron la soberanía sobre el territorio nacional, que quedaron al desnudo en
cuanto a representación y legitimidad, se han aferrado con desespero al
reconocimiento que les ha otorgado Washington como gobierno interino, todavía
hay dirigentes chavistas buscados con recompensas sobre sus cabezas, continúan
las detenciones por parte de la DEA y el FBI de responsables por crímenes
contra la humanidad, sin importarles que instituciones como la presidencia, la
Asamblea, el TSJ se encuentra monitoreados por el Departamento de Estado.
Aun así, hay algunas dependencias
policiales, judiciales y de inteligencia venezolanas que continúan impidiendo
el normal desenvolvimiento de la vida ciudadana, hay una rabia, un sentimiento
de venganza en algunos de estos empleados públicos hacia sus semejantes, un
sentimiento vano, egoísta y peligroso que están dificultando no solo la tarea
de estabilizar a Venezuela, sino de proporcionarle una oportunidad para la
reconciliación; el hecho público y notorio de la cantidad de presos políticos
que todavía continúan secuestrados por el gobierno de Delcy en las cárceles del
país, es una irrefutable evidencia de que esta campaña de odio hacia la mayoría
del país no ha cejado.
La infame Ley contra
el Odio, de la que ya hemos analizado su contenido en otros artículos, es un
claro ejemplo de la ley siendo utilizada como arma (lawfare) para agredir a los opositores políticos del chavismo, es
decir, a la mayoría del país, su objetivo es enmudecerlos, minimizarlos,
literalmente, desparecerlos. No se trata como ahora quieren hacer ver, de una
ley útil y necesaria pero que fue mal aplicada, esa explicación no tiene ningún
sostén, se trata simplemente de un ordenamiento legal que emascula la libertad
de expresión, es inhumana bajo todo punto de vista, a pesar del doble lenguaje con
que pretenden venderla, como remedio a unos tiempos de furia y desorden civil.
Para la etología, que
es el estudio de los fundamentos del comportamiento animal, la violencia y la
agresividad son características filogenéticas que han venido evolucionando
desde las especies más primitivas, y se han ido transformando a medida que el
hombre, que para muchos científicos es el animal más violento que existe, ha ido
dejado sus pulsiones más sangrientas y viscerales por comportamientos y normas
mucho más pacíficas y cordiales, influidos principalmente por la cooperación,
el amor, la amistad, la generosidad… que al final han convertido al hombre en
un ser mucho más sociable y pacífico, aunque sin nunca perder ese sustrato de
agresividad nata que todavía nos atormenta.
En las sociedades
civilizadas se crean los grandes marcos normativos y los sistemas de justicia
para que los hombres y mujeres puedan dirimir sus diferencias, resolver
conflictos y reparar daños causados, nunca para proteger a grupos privilegiados
ni para eludir responsabilidades en las actuaciones públicas, menos todavía
para castigar a quienes difieren del “pensamiento oficial” otorgándoles
herramientas punitivas y de castigo que crean de facto un muro en contra de las
libertades democráticas, principalmente, el derecho al disenso.
Cuando un hombre o un
grupo social odia al otro, suprime el sentimiento de compasión y cuando aflora
la violencia la utiliza para el exterminio, para llegar a estos estadios de
violencia se hace necesario sentir a los otros como extraños, como amenazas a
sus creencias y normas de vida, tal y como lo señala el antropólogo Irenāus Eibl-Eibesfeldt, no
cejan en sus esfuerzos por convertirlo en “seres odiosos”, la Ley contra el
odio de los chavista se ha convertido en una máquina para aplastar a la
oposición, tal y como lo hizo el nazismo en la Alemania del Tercer Reich.
Los seres humanos tachados
como “diferentes” no pertenecen al grupo social que los juzga, ni podrán
hacerlo como un “igual”, cuando el odio hacia el otro se despierta es porque se
le atribuyen ser causantes de males que sufre el grupo, de temores que nos
incitan a la defensa armada, su presencia significa algo que nos han quitado o
que impiden que llegue a nosotros, su remoción de nuestro entorno solo puede
traer tranquilidad y paz, esa sensación que despierta nuestro objeto de odio se
llama resentimiento, conjuramos en ello, todo lo que nos causa repulsa y
malestar
Cuando estas creencias
y sentimientos negativos son llevados a la política, a los grandes grupos
provinciales o nacionales, a los miembros de un partido, clase social o raza,
donde las búsquedas identitarias son propensas a sumergirse en ideologías,
discursos, memes, o simple propaganda, es muy fácil en un ambiente de
resentimiento y odio que al común de las personas se le adhieran claves
mentales que dan acceso a pasiones, gustos, preferencias o simples observaciones
sobre los “otros diferentes” y más todavía si son calificados como traidores a
la patria, terroristas, conspiradores y golpistas.
Estas claves son por
lo general narrativas que dicen de quienes no participan en un determinado
circulo de creencias, de personas sin derechos que pueden ser secuestradas,
torturadas, asesinadas, incomunicadas y quitarles todo derecho a la defensa.
Esto no ocurra de la
noche a la mañana, es un proceso de contactos y convivencias que van procurando
una división del mundo entre nosotros y ellos, invocando virtudes y
conocimiento “real y verdadero” para nuestro grupo, y errores y debilidades
para los otros, elevando nuestro terreno moral por sobre la vida y visión de
los extraños que nunca serán como los nuestros, creando la ilusión de
superioridad y un gusto por el dominio, de esta manera nacen gran parte de las
guerras y conflictos armados.
El psicoanalista
Romulo Lander cuando escribe sobre el odio como pasión, dice: “Así pues, el
origen del odio como pasión es similar al origen del amor… la pasión de odio es
el reverso, el envés de la pasión de amor”. Me llama la atención que dentro
de la narrativa chavista, las expresiones de odio pretenden ser de amor, lo
expresan en su propaganda, amor a las personas de la tercera edad, para las
madres del barrio, para los niños y jóvenes, pero los programas sociales que
pretenden ayudarlos y aminorar sus padecimientos, en medio de una crisis económica
a gran escala, se traducen en pensiones y becas miserables.
El amor que
pretenden al pueblo quedó al descubierto durante los terremotos recientes en La
Guaira, donde las familias que vivían en sus conjuntos habitacionales y que
fueron víctimas de las mentiras y trampas de unos funcionarios desalmados,
pretenden amparo de una ley contra el odio para no rendir cuentas de sus
responsabilidades.
Y es odio porque
hubo un genocidio entre los ancianos del país, es odio porque las madres en
Venezuela fueron encadenadas a la miseria, es odio porque nuestros jóvenes se
embrutecieron y perdieron los mejores años de su vida, el país todo perdió, en
su pequeñísimo mundo los únicos que salieron “ganando” fueron los ladrones, los
extorsionistas y los verdugos vestidos de uniforme, y que acumularon groseras
fortunas personales manchadas de sangre, dolor y lágrimas, y fue un largo y
tortuoso camino que duró 27 años signados por la miseria y la muerte.
El
chavismo-madurismo es tan cruel e hipócrita que para burlarse de quienes
estuvimos señalando sus excesos y crímenes, nos pusieron una Ley Contra el
odio, que no era otra cosa que la extensión de la Ley Mordaza con la que
quisieron silenciar a quienes podíamos acusarlos de sus crímenes, de sus
cárceles llenas de gente inocente, de las torturas y asesinatos que cometían
para tapar sus propios delitos, y esto sucedió hasta que la cuerda no aguantó y
se rompió.
Lo que algunos
jueces y fiscales están haciendo con los ciudadanos inocentes privados de
libertad, los presos políticos que tienen como rehenes y que someten a torturas
sin importar los derechos de la persona, su condición humana, ¿Qué diferenciaba
estas cárceles de los campos de exterminio nazis, o de los Gulags soviéticos, o
de los campos de reeducación en la Camboya de los Kemel Rouge? Un lugar como el
Helicoide, el Rodeo o Yare ¿No representan la más radical negación de la
capacidad humana por antonomasia de la libertad y de la característica
condición humana de la pluralidad?
La filósofa Nancy
Frazer cuando habla de la obra de Arendt al desenterrar las bases de los
totalitarismos nos dice lo siguiente: “Arendt desenterró también lo que
podríamos llamar algunos «cristales» protototalitarios o cuasitotalitarios en
las democráticas «sociedades de masas» de los años cincuenta: el eclipse de la
política por la «gestión social» y la colonización del espacio público por las
técnicas científicas de manipulación de la opinión y gestión de poblaciones.
Sin pasar por alto de ningún modo las enormes diferencias existentes entre
nazismo, estalinismo y sociedad democrática de masas, mantuvo el punto de vista
herético de que esta última también contenía amenazas estructurales para las
condiciones fundamentales del ser humano.” (Escalas de Justicia, 2008,
Nancy Fraser)
Si la democracia
trata de su perfectibilidad, de su continua crítica y adaptación, mal se podría
hacer en callar los errores y pecados de regímenes como el chavista que durante
27 años estuvo predicando su revolución socialista bolivariana como elixir y
guía para el mundo, el chavismo fue el acto de hipocresía política más
descarado y cruel de la historia latinoamericana, mucho más peligroso que el
modelo cubano, pues contenía elementos cuasi religiosos y exaltaba a las
máximas figuras de nuestra historia libertaria para conformar un bloque de
creencias que era el más puro y mortal veneno para una democracia.
Lo que algunos
esbirros del régimen están haciendo con la liberación de nuestros presos políticos,
con la Ley sobre la Amnistía y con la propaganda que intentan vender sobre la
necesidad del perdón a sus desmanes, es un claro indicativo de que no hay
arrepentimiento ni voluntad en reparar el daño causado a la población venezolana,
menos aún pensar siquiera de que estuvieron equivocados en sus actuaciones, lo
que nos queda a los venezolanos es denunciar, no olvidar y señalar a quienes
impúdicamente pretenden la absolución por la vía legislativa.




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