miércoles, 14 de octubre de 2026

La alternativa federalista, por Saúl Godoy Gómez

 



“La serie de inconvenientes que se presentan en la práctica del sistema federal de gobierno en Venezuela son debidas a que sus fundadores, como se observa en la Constitución de 1864, declaran Estados Independientes a las provincias que desde su descubrimiento habían venido unidas, formando una sola agrupación política; para inmediatamente después y en el mismo artículo constitucional unirlas, para formar una nación constituida desde 1830”. -  Sistema Federal, 1903, Laureano Vallenilla Lanz

A medida que avanzado en mis lecturas sobre historia de Venezuela he caído en cuenta de que el modelo de estado centralista-estatal, que tanto nos gusta y que aplicamos una y otra vez, no es el más conveniente para la concepción autoritaria-presidencialista de la democracia que hemos sostenido a sangre y fuego durante esta última centuria; si nuestro país quiere evolucionar hacia una sociedad mucho más organizada y justa, si queremos un desarrollo sostenido, integral, para todo el país, diversificado y dentro del espíritu democrático que tanto nos ha costado conseguir, creo que debemos hacer un giro hacia el sistema federal de gobierno.

El federalismo es un sistema de gobierno que tiene muchísimo tiempo evolucionando, en distintas épocas, con distintos pueblos, en sus formas más organizadas se habla de las tribus de Israel coalicionadas para su sobrevivencia en un ambiente hostil, podemos observarlo durante el Imperio Romano con los primeros intentos de unión de las tribus germánicas, en la edad media proliferaron los pactos de principados y cantones bajo términos de uniones de comercio y defensa mutua, aparecieron las ligas y estados asociados, de esta manera se fueron forjando los estados en Alemania, Suiza, Italia, en el antiguo Japón, el shogunato fue una forma de relación política entre señores de la guerra que combinaban gobiernos locales con una administración central.

Hoy en día en España, Australia, Canadá, Estados Unidos, la Unión Europea, Argentina, entre otros muchos países y mercados comunes, el sistema federal se ha adaptado a las diferentes necesidades; y destacan entre los países que han escogido esta particular forma de gobierno que combina la cultura y la política local o regional con un poder nacional o federal. Los estudiosos de las ciencias políticas distinguen el federalismo del centralismo, principalmente como fórmula para equilibrar regiones de diversas culturas y lenguajes conviviendo con mercados comunes, y gracias a una muy desarrollada administración tributaria, comparten ciertos servicios públicos, gastos e inversiones de manera equilibrada y equitativa, una de sus grandes ventajas es la respuesta unitaria a amenazas y peligros respondiendo a los mismos de manera coordinada.

En el caso venezolano, aún cuando en nuestro reciente pasado el federalismo era nominalmente nuestra forma de gobierno, no pasó de ser una mascarada, una broma pesada que nació durante las llamadas “guerras federales”, producto más de la ignorancia y la conveniencia política que el de un entendimiento cabal y serio del asunto; para los caudillos y jefes de facciones que se alzaron contra el gobierno central, aunque se denominaban a sí mismos como “federalistas”, era apenas una palabra que los diferenciaba de sus enemigos y que les sonaba bonito, pero detrás de ese particular federalismo hay una intención de hacer justicia social y justificar la violencia generalizada en aras de una supuesta “igualdad”que terminó en saqueos y matanzas.

Y aunque hubo algunos intentos de ajustar el concepto jurídico de gobierno federal al concepto centralista, no pasó de ser un maquillaje de ocasión para darle cierta importancia a los estados y la figura de gobernadores, ante la fuerza todopoderosa del presidente de la República, que siguió manteniendo el poder real sobre la política del país. Este tipo de gobierno centralizado, presidencialista y vertical, de particular gusto para las tendencias militaristas, autoritarias, déspotas y muy atractivo para regímenes revolucionarios, es el que hoy exhibimos como nuestro mayor logro democrático.

El modelo centralista de gobierno fue uno de los acicates y precursores de la aparición del chavismo, era muy fácil no sólo apoderarse del poder, sino ocultar su vocación totalitaria tras unas instituciones puestas todas al servicio de una autoridad única; un sistema federal de gobierno habría hecho más resistencia a la hegemonía totalitaria, las regiones y sus gobernadores, apelando a sus autonomías, habrían hecho mayor fricción a la aplanadora de la izquierda revolucionaria… pero nada de esto ocurrió, entre otras cosas, por el diseño electoral que nos ata a una elección presidencial como plato principal y a unas elecciones regionales supeditadas al liderazgo de quien encabece el favoritismo por la primera magistratura.

Pero las cadenas causales no terminan allí, el federalismo es todo un esquema que afecta principalmente el presupuesto y las instancias de poder regionales; como si se tratara de la imagen reflejada en un espejo, el gasto público tiene un reflejo en cada uno de los estados donde concurren temas de desarrollo industrial, agrícola, obras públicas, educativos, militar, de seguridad civil, de protección ambiental y un largo etc. Esto quiere decir que los impuestos, las contribuciones regionales tienen una lógica y una forma distinta a la nacional, y pueden variar y están sometidas a negociación, la mera existencia de poderes ejecutivos, legislativos, judiciales en cada estado, con un grado de autonomía y acción distintos al nacional, es garantía de que la estabilidad y el desarrollo del país no obedece a una sola agenda ni interés, lo que multiplica las oportunidades de desarrollo, conservando un solo y gran mercado de consumidores.

El poder político es algo muy serio de tratar ya que puede convertirse en un arma que puede usarse contra los intereses del pueblo, de esto los venezolanos tenemos una larga y amarga experiencia, de modo que no es un sinsentido utilizar todas las instancias y sistemas de seguridad posibles que puedan garantizarnos un correcto uso del poder, o por lo menos contar con medios para defendernos de tiranos y sátrapas que utilizan la política para someternos a sus designios, y el modelo federalista, aunque no es garantía para que esto no suceda, nos brindaría la posibilidad de hacer resistencia, por lo menos es mucho más difícil que se de la opresión que cuando el acceso al poder absoluto está “en directo”, como sería el caso del modelo estatista-centralista.

En Venezuela, las últimas reformas constitucionales han sido para reforzar las regiones en un intento de incorporar lo mejor del federalismo, pero conservando el espíritu y las formas del centralismo, pero luego de los 27 años de gobierno chavista el resultado ha apuntado más hacia un esquema de gobierno estalinista que democrático, la posibilidad de la existencia de un partido socialista único se habría hecho más difícil o casi imposible con un estado federal de gobierno.

El modelo estatista-centralista deviene directamente del sistema monárquico, el presidente se asemeja mucho a un Rey en sus atribuciones y fueros, las provincias que se conformaron en Venezuela luego de la conquista estuvieron al principio sujetas al Virreinato del Perú, luego se compartió entre Santa Fe y Santo Domingo, para finalmente crear la Capitanía General de Venezuela; fue un sistema que seguía la lógica del poder ejercido de manera vertical y sus gobernantes de turno eran nombrados por el Rey. Luego de la independencia, el modelo cambió de nombre, pero seguía siendo el mismo sistema autoritario actuando, las provincias se convirtieron en estados gobernados por jefes nombrados por el presidente en funciones.

Eso hace tan fácil el asalto al poder en un país como Venezuela. Sólo hay que dominar la presidencia para obtener el acceso a todas las llaves que abren las puertas al país, incluyendo la de las gobernaciones, porque a pesar de pretender otorgar cierta autonomía a las regiones, las cosas importantes se resuelven en Caracas, en la sede del poder central.

Contamos con toda una generación de políticos que están entrenados y preparados en actuar en este particular ambiente estatista-centralista, en la creencia que es el modelo que les permite de manera expresa y eficiente resolver los problemas del país, desde su visión de gerentes de la cosa pública es la única forma que tienen de enfrentar las crisis, es el poder administrado en una sola vía, no tienen que esforzarse en conciliar los intereses regionales con los de un gobierno central que son en mayor parte diferentes y hasta contradictorios y dar soluciones ejecutivas, pero igual no se dan cuenta que de igual manera, es la vía exprés que tienen los enemigos de la democracia en desmontarla y anularla.

Toda la parte ideológica, el ropaje democrático que se pretende con la invocación a una voluntad general, de una soberanía popular, queda convertida en un disfraz del verdadero mecanismo actuante: los engranajes del poder omnímodo en manos de una única persona, el presidente electo, y más si la elección está plagada de trampas, de mentiras, de falsas promesas, de dobles discursos e hipocresía, dejando al país servido a los intereses más oscuros.

En cambio, en un sistema federal de gobierno, aunque no hay garantía de que estos resultados abominables no puedan concretarse, es mucho más difícil lograrlo, pues se ven a encontrar con un gobierno central trabajando en paralelo y coordinadamente con un gobierno regional, el mecanismo federal cuenta con instituciones que se replican en cada dependencia estatal, con sus propios recursos, medios e intereses, con agendas distintas, pero coincidiendo en lo fundamental en cuanto a los planes nacionales; es como si cada estado fuera un país en pequeño, con sus normas, presupuestos, servicios y planes de desarrollo, coordinados con el gobierno nacional para el desarrollo de la unión de las regiones en un plan general donde todas las partes tienen voz y voto.

En un país petrolero como el nuestro es muy fácil cuando el estado es el único dueño de la riqueza, no tiene que rendirle cuentas ni pedir permiso a las regiones, ni estas tienen como reclamar sus derechos y expectativas para recursos que son extraídos de sus territorios, igual sucede con provincias cuya naturaleza es agrícola, o conservacionista por sus amplios regiones protegidas, o que viven del turismo… tanto sus aportes como inversiones que reciben en planes centralizados son en una sola vía, pero el federalismo la convierte en diálogos y negociaciones que son necesarias.

Creo que ha llegado el momento de retomar la discusión sobre la viabilidad de integrarnos dentro del modelo federalista, pero federación de verdad, no la falsa que trataron de vendernos los caudillos en el siglo XIX.

viernes, 9 de octubre de 2026

Problemas de una negociación imposible, por Saúl Godoy Gómez

 



“Todas las formas de tiranía son odiosas. Hay muy poca diferencia para un ciudadano, para un padre de familia, para la cabeza de un hogar, si la tiranía viene de un déspota de la realeza o uno imperial, si viene de un Papa o de un Inquisidor, o de una casta militar, o de alguna oligarquía plutocrática, o de alguna organización de trabajadores, o alguna unión de comercio, o sistema de partidos- o peor aún, de una aterradora y furiosa muchedumbre”-  Winston Churchill, ¿Que tan Buena es una Constitución?, 1936

Mi cultura policial y del género negro, tanto en literatura como en cine, me ha inculcado un axioma claro y contundente: Cuando se trata del poder establecido, de la autoridad que impone un orden sobre la sociedad, la experiencia ha dictaminado que “con el crimen no se negocia”, y esto es así porque negociar con criminales no es negociar, siempre hay una imposición, una amenaza velada, un peligro latente, con criminales no hay un quid pro quo, no existe el balance tan necesario para llegar a una fórmula de consenso.

Si los criminales aceptan los resultados de una negociación es porque pende sobre ellos una amenaza de castigo, un arma apuntándolos, una retaliación seria y inminente que daría al traste con su voluntad de imponer unas resultas siempre a su favor, en caso contrario, si es la autoridad la que cede ante el crimen y se sienta a negociar, es porque ha llegado a su límite de poder, de hecho, cualquier criminal leería debilidad y rendición ante el poder de las mafias.

Éste es el caso con el presidente Trump y la funcionaria encargada de Miraflores, Delcy Rodríguez; de acuerdo a los reportes de prensa, ella hace todo lo que él dice porque no está en posición de negarse, ya que sobre su cabeza hay una serie de expedientes y acusaciones que podrían comprometer su botín y su libertad, incluso su vida. Ella hace todo lo que le digan, sin chistar, por eso el presidente Trump está tan contento de trabajar con ella, a todo le dice que sí, y pareciera que a la Casa Blanca le tiene sin cuidado la toxicidad de esta relación, una asociación que, incluso puertas adentro en EEUU, está muy mal vista.

El gobierno de EEUU está acostumbrado a las negociaciones duras, en el transcurso de su historia hemos visto a representantes de su gobierno sentarse para llegar a acuerdos con criminales, y no en pocos casos a reconocerlos como contraparte, fue el caso de los acuerdos con la mafia de New York en 1942 para proteger los muelles de la ciudad de posibles ataques y sabotajes de los nazi, y luego en 1943 planificando la invasión a Sicilia, en ambas negociaciones  la contraparte de la Marina de Guerra era nada menos que Lucky Luciano, el padrino que estaba cumpliendo pena de prisión.

Esta negociación fue muy interesante, ambas fueron exitosas para los intereses de guerra norteamericano, pero Lucky Luciano no fue perdonado, se le expulsó del territorio de USA para Italia, y haciéndolo, le hicieron un favor a la mafia italiana que estaba a punto de desaparecer debido al duro combate que les planteó Benito Mussolini; pero derrotados los fascistas, hubo un renacimiento de la Cosa Nostra, de La Mano Negra, la Omerta y de otros sindicatos del crimen.

La experiencia de la oposición política venezolana en una mesa de negociación con el chavismo es una colección de fracasos y engaños, no hay nada que negociar, nada que dialogar con quienes estuvieron más de 27 años a espaldas de los venezolanos… ni un nuevo CNE, ni la composición de un Tribunal Supremo de Justicia, ni la libertad de los presos políticos que el mismo chavismo tiene secuestrados, ni buscar términos para unas elecciones libres, todos temas esenciales para el restablecimiento democrático en el país.

El chavismo aprovechó las distintas negociaciones no solo para ganar tiempo, sino para dar la imagen al exterior de que se trataba de un gobierno abierto al diálogo y al entendimiento, cuando la verdad era todo lo contrario, endureció sus ataques a la sociedad civil, apretó las tuercas de la opresión y buena parte de estas conversaciones terminaron robándole la esperanza de cambio a los venezolanos de a pie.

Las negociaciones debieron haberse producido entre las distintas oposiciones que existen en el país, no con el chavismo que está en plena disolución y cuyos representantes, todos, deben rendirle cuentas al país por sus desastrosas actuaciones que no sólo nos han acarreado ruina y muerte, sino que nos han llevado al borde de la desaparición de Venezuela como nación.

Pero en la oposición… la oposición venezolana es un caldo de cultivo donde conviven pragmáticos, oportunistas, socialistas de toda laya, populistas, estand-up cómicos, influencers, oligarcas, empresarios, chicos de la derecha exquisita, fascistas, ilustrados oscuros, curas, comunistas, lideres comunitarios, encuestadores, reinas de belleza, gente de los partidos tradicionales y de los nuevos partidos, sindicalistas, militares retirados, republicanos, diplomáticos, utopistas, ecologistas, constitucionalistas y para usted de contar… son legión, y ninguno está de acuerdo con el otro, a todos “les asiste la razón” y todos quieren tener la oportunidad de gobernar el país.

En medio de tanta diversidad e intereses hay una sola candidatura de oposición que pareciera tener la capacidad de aglutinar a nuestra clase política, y es el proyecto de María Corina Machado quien todavía no ha podido regresar al país, entre otras razones porque el presidente Trump cree que las circunstancias del país no permite aún una elecciones libres y democráticas, falta todavía el piso institucional que apenas se está construyendo, hay aspectos operativos y de seguridad que deben ser resueltos antes de una carrera electoral.

Pero hay un factor importante que está enrareciendo el ambiente político de Venezuela, y es el negocio energético que en tan poco tiempo se ha convertido en un aspecto clave para la estabilidad internacional, y es un asunto de interés estratégico para USA por lo que requieren tratarlo como un asunto de seguridad interno, se habla incluso de que ya cuentan con ese petróleo para renovar las reservas energéticas de ese país y lo han contabilizado como si fueran propias, a pesar de que ese petróleo y ese gas aún permanece bajo tierra.

De pronto Venezuela se ha convertido en una región de interés para el mundo, debido a las guerras en el Medio Oriente donde la producción y el tráfico de petróleo se han visto gravemente afectadas, el precio de la energía ha escalado alzas importantes y el mundo necesita urgentemente nuestro petróleo, el problema es que hay que extraerlo, procesarlo y transportarlo, y para hacerlo realidad necesita de inversiones multimillonarias, el presidente Trump se ha tomado la promoción del negocio petrolero en Venezuela como una cruzada personal, entre otras cosas por su interés político en el juego electoral de ese gran país, y ese apuro ha afectado el programa de rescate democrático del país.

Venezuela no se ha estabilizado, tiene problemas económicos graves, su infraestructura está en mal estado, políticamente es un laberinto donde todavía coexisten el gobierno revolucionario socialista que arruinó la nación, la inflación es terrible y la criminalidad y las mafias controlan una buena parte de la economía, principalmente la minería, y lamentablemente, estas organizaciones criminales manejan muchas dependencias del estado, principalmente a nivel regional, donde se han detectado la expansión de grupos guerrilleros.

 

 Ha pasado muy poco tiempo desde el 03 de Enero cuando fue extraído Nicolás Maduro del poder para enfrentar un proceso judicial en New York, y en estos pocos meses se han producido cambios importantes en la reconstrucción del país, a pesar de los terremotos, y lo más grave, a pesar de que quienes están en el gobierno interino son los responsables de la situación país, los causantes de todo este embrollo y que les gusta negociar con la pistola sobre la mesa, y siempre se han salido con las suyas. Nadie quiere confiar en ellos, hasta la organizaciones y gobiernos que han enviado fondos humanitarios para la asistencia de los damnificados del terremoto, han denunciado extravíos y desapariciones; los entes multilaterales, los bancos, las distintas agencias de ayuda exterior no les confían ningún tipo de recurso a los operadores chavistas, pues los desaparecen en una maraña de controles y alcabalas, y nunca llegan a su destino.

Por supuesto, los chavistas le tienen miedo al imperio, los aterroriza un dron, no quieren ver bloqueadas sus cuentas, su peor pesadilla es ser sacados de sus camas en la madrugada por un comando de fantasmas del Delta Force, esposados y llevados en helicópteros con destino desconocido y amanecer ante los fiscales federales, oyendo sus derechos en inglés. En los pocos meses que han pasado desde la extracción de Nicolás Maduro de Fuerte Tiuna se han acostumbrado a la idea, y han descubierto, que si hacen todo lo que el presidente Trump les dice, tienen la oportunidad de vivir en libertad y disfrutando de sus bienes mal habidos.

La situación es bien extraña, los chavistas que fueron escogidos como colaboradores del Imperio, conservan sus fueros, sus fortunas, sus privilegios pero deben seguir el estricto guion que les dictan los funcionarios norteamericanos, los chavistas que no estén en esa lista de mejores amigos de Washington son removidos de sus cargos, apartados del poder sin aviso ni protesto, algunos son apresados y llevados ante la justicia, a otros los dejan escapar, incluso les permiten que hablen mal de quienes colaboran y acusen de traición a la revolución a quienes apenas ayer eran sus camaradas.

Pero los que sí se someten al control de Washington se convierten en socios del gobierno del señor Trump, se les consiguen pases y privilegios y se “blanquean” sus pecados, lo que crea suspicacia y malestar en la opinión pública en Venezuela. En este ambiente de guerra sicológica a lo interno del chavismo, sus organizaciones asociadas, carteles de drogas, redes de corrupción, mafias y grupos de choque se han ido desintegrando poco a poco; los más duros, los que tienen más que perder, como los que controlan la minería ilegal del oro o los que manejan células criminales como El Tren de Aragua, son tratados con dureza y reciben fuego hasta darlos de baja. Esto es, sin duda alguna, un proceso de limpieza selectiva del chavismo más virulento.

Pero hay un elemento que, a medida que se van descubriendo las trampas electorales y el manejo de la información demográfica por entes afiliados a la cúpula revolucionaria, se va poniendo en evidencia, y es que el número de venezolanos afiliados al chavismo, de simpatizantes y beneficiarios de sus programas “sociales”, no es tan grande como lo pretendían, y a medida que avanza este proceso de depuración de las estrategias comunicacionales y de propaganda, el número de activistas con que cuenta el chavismo se ha reducido drásticamente, sobre todo luego del terremoto, en que las trampas mortales de “las soluciones habitacionales”, que la cúpula chavista entregaba al pueblo más necesitado y fervoroso a la causa, quedaron al descubierto; sus números se desploman en la misma medida que sus urbanizaciones socialistas, el chavismo es ya una minoría.

No me cabe la menor duda que a lo interno del Departamento de Estado estén las mejores mentes, académicos, científicos sociales, politólogos reunidos en diversos “Think tanks” estudiando el caso venezolano, utilizando los algoritmos más avanzados, proyectando escenarios, utilizando la IA más poderosa para dilucidar una solución razonable, ésa que implique el menor costo posible para el gobierno norteamericano y el logro de los mayores beneficios en esta posible asociación; lo que resulte de este esfuerzo redundará en todos los países del área, Venezuela podría transformarse de un embarazoso problema, a una solución continental.

En la opinión pública venezolana se han barajado algunas de las alternativas que surgen de estos manejos político, desde la propuesta del estado No. 51, la de un estado asociado, la del tutelaje, coloniaje descarnado tipo Congo Belga, coexistencia con un estado libre e independiente… hay varios escenarios que Estados Unidos tiene que evitar en el caso venezolano, el primero es que se vuelva a convertir en una base de operaciones de la extrema izquierda en el continente y contraria a los intereses norteamericanos, que se le niegue el acceso a su riqueza energética, que lo que quede del chavismo lidere una corriente antidemocrática contagiosa para países vecinos, que recaiga como centro para la distribución de drogas peligrosas… todas estas posibilidades implicarían un costo grande en dinero y vidas que Estados Unidos quiere evitar a toda costa.

El problema que estoy observando es que los enemigos de occidente, en especial los que quieren expandir el totalitarismo, el comunismo, las ideologías fundamentalistas, el odio hacia los Estados Unidos, no se van a quedar tranquilos viendo como Venezuela se convierte en una versión caribeña de Florida o en una sucursal de Houston, y van a tratar de subvertir el orden de nuevo, aprovechando justamente que Washington está dejando intacto el ADN chavista, dándole participación en la reconstrucción del país y permitiéndole sobrevivir como expresión política.

En mi humilde opinión, los esfuerzos del Departamento de Estado deberían estar mayormente dirigidos a poner orden dentro de la oposición venezolana, para iniciar cuanto antes una transferencia de roles, en vez de sostener a unos criminales como los chavistas en los cargos fundamentales, algo que se entendió como indispensable en un primer momento, pero ahora se hace innecesario y hasta peligroso. Deberían aprovechar para erradicarlos de raíz, acopiando el inmenso malestar que existe entre el pueblo y las evidencias tan claras y patentes de sus crímenes de estado y contra la humanidad.

Es mucho más beneficioso, productivo y seguro trabajar con una persona como María Corina Machado, por mencionar a un factor importante dentro de la oposición, que ha demostrado ser inteligente y dispuesta al juego político, que contar como aliado con una persona como Delcy Rodríguez, cuyo curriculum es más un prontuario, que es enemiga declarada de la libertad y la democracia, que no tiene apoyo popular, y que ha trabajado en su pasado reciente para la erradicación del poder norteamericano.

Uno de los grandes problemas dentro de la oposición venezolana es que todavía no se han elegido y conceptualizado el orden de necesidades de nuestro país, donde todo luce prioritario y urgente, no están claras las causas y efectos de los problemas que nos arropan, nuestras urgencias nos abruman y esto genera una gran confusión, cada quien hala la carreta para su lado y no se ponen de acuerdo; un buen paso sería que el Departamento de Estado, como tercero independiente e interesado, nos permita una perspectiva de desarrollo que nos ayude a planificar y ejecutar esa hoja de ruta tan deseada y necesaria. Pero repito, poner al chavismo a “negociar” con la oposición la transformación del estado es un oxímoron.

El presidente Trump debería tratar de “bajarle dos” a la urgencia de la inversión petrolera sin un gobierno legítimo, sin bases institucionales, dadas las circunstancias geopolíticas actuales el petróleo venezolano jamás le será negado, y es del interés nacional que nuestra industria petrolera crezca y se fortalezca. Estados Unidos es un buen pagador, tiene el “know how” necesario para extraerlo y refinarlo, y quizás lo principal, cuenta con el músculo financiero de empresas que pueden hacerlo posible. Pero también debería estar muy atento en crear un verdadero aliado en el subcontinente, alguien que le permita estabilizar la economía y la política en la región, que sea parte integral de ese escudo de defensa contra sus propios enemigos y que le facilite el recate de Cuba y Nicaragua para la democracia y la libertad. Ese aliado es Venezuela, de tradición democrática y un socio confiable para ese futuro.

 

 

miércoles, 7 de octubre de 2026

El odio del chavismo post-madurista por los venezolanos, por Saúl Godoy Gómez

 



“El país se dividió en dos mitades: una mitad que odia a la otra. Este odio fué y sigue siendo utilizado por grupos nacionales y transnacionales organizados con el fin de aferrarse al poder, utilizando para ello una ideología política narcisista maniquea. Esta ideología maniquea específicamente busca la eliminación del otro que piensa diferente. No hay tolerancia a la diferencia. Se mata para imponer la ideología única. En los últimos años, después del año 2000, la criminalidad y el número de homicidios llegaron a cifras nunca conocidas en el país. La cifra de crímenes violentos por cada 100 mil habitantes llegó a ser record mundial en 2013 incluyendo a los países en guerra caliente. Así se llegó a 25 mil homicidios solo en el año 2013”.

Tetralogía de la maldad (2015), Dr. Rómulo Lander

El tema no es fácil de tratar públicamente por la actitud defensiva y punitiva del Chavismo post-madurista hacia quienes denunciamos el comportamiento violento y cruel de sus actuaciones como gobiernos del país, todavía están en el poder, en una situación política harto difícil para ellos, ya que fueron humillados y derrotados militarmente por el gobierno norteamericano del presidente Donald Trump, quien era su principal enemigo, y ahora, bajo tutelaje, los tiene conduciendo un gobierno para el desmontaje de toda la estructura narcoterrorista que habían levantado durante su tiranía.

Todavía hay funcionarios, civiles y militares, que no se han dado por enterados de que fueron derrotados el pasado 03 de Enero, cuando su líder, el ciudadano colombiano Nicolás Maduro Moros y su esposa, fueron extraídos a la fuerza, demostrando su incapacidad de defensa, resultando evidente, entre otras muchas cosas, que el chavismo-madurismo nunca tuvo el respaldo mayoritario del pueblo, que en realidad se trataba de una minoría en armas que estaba imponiendo su voluntad disfrazada de gobierno democrático.

Pero a pesar de que perdieron la soberanía sobre el territorio nacional, que quedaron al desnudo en cuanto a representación y legitimidad, se han aferrado con desespero al reconocimiento que les ha otorgado Washington como gobierno interino, todavía hay dirigentes chavistas buscados con recompensas sobre sus cabezas, continúan las detenciones por parte de la DEA y el FBI de responsables por crímenes contra la humanidad, sin importarles que instituciones como la presidencia, la Asamblea, el TSJ se encuentra monitoreados por el Departamento de Estado.

Aun así, hay algunas dependencias policiales, judiciales y de inteligencia venezolanas que continúan impidiendo el normal desenvolvimiento de la vida ciudadana, hay una rabia, un sentimiento de venganza en algunos de estos empleados públicos hacia sus semejantes, un sentimiento vano, egoísta y peligroso que están dificultando no solo la tarea de estabilizar a Venezuela, sino de proporcionarle una oportunidad para la reconciliación; el hecho público y notorio de la cantidad de presos políticos que todavía continúan secuestrados por el gobierno de Delcy en las cárceles del país, es una irrefutable evidencia de que esta campaña de odio hacia la mayoría del país no ha cejado.

La infame Ley contra el Odio, de la que ya hemos analizado su contenido en otros artículos, es un claro ejemplo de la ley siendo utilizada como arma (lawfare) para agredir a los opositores políticos del chavismo, es decir, a la mayoría del país, su objetivo es enmudecerlos, minimizarlos, literalmente, desparecerlos. No se trata como ahora quieren hacer ver, de una ley útil y necesaria pero que fue mal aplicada, esa explicación no tiene ningún sostén, se trata simplemente de un ordenamiento legal que emascula la libertad de expresión, es inhumana bajo todo punto de vista, a pesar del doble lenguaje con que pretenden venderla, como remedio a unos tiempos de furia y desorden civil.

Para la etología, que es el estudio de los fundamentos del comportamiento animal, la violencia y la agresividad son características filogenéticas que han venido evolucionando desde las especies más primitivas, y se han ido transformando a medida que el hombre, que para muchos científicos es el animal más violento que existe, ha ido dejado sus pulsiones más sangrientas y viscerales por comportamientos y normas mucho más pacíficas y cordiales, influidos principalmente por la cooperación, el amor, la amistad, la generosidad… que al final han convertido al hombre en un ser mucho más sociable y pacífico, aunque sin nunca perder ese sustrato de agresividad nata que todavía nos atormenta.

En las sociedades civilizadas se crean los grandes marcos normativos y los sistemas de justicia para que los hombres y mujeres puedan dirimir sus diferencias, resolver conflictos y reparar daños causados, nunca para proteger a grupos privilegiados ni para eludir responsabilidades en las actuaciones públicas, menos todavía para castigar a quienes difieren del “pensamiento oficial” otorgándoles herramientas punitivas y de castigo que crean de facto un muro en contra de las libertades democráticas, principalmente, el derecho al disenso.

Cuando un hombre o un grupo social odia al otro, suprime el sentimiento de compasión y cuando aflora la violencia la utiliza para el exterminio, para llegar a estos estadios de violencia se hace necesario sentir a los otros como extraños, como amenazas a sus creencias y normas de vida, tal y como lo señala el antropólogo Irenāus Eibl-Eibesfeldt, no cejan en sus esfuerzos por convertirlo en “seres odiosos”, la Ley contra el odio de los chavista se ha convertido en una máquina para aplastar a la oposición, tal y como lo hizo el nazismo en la Alemania del Tercer Reich.

Los seres humanos tachados como “diferentes” no pertenecen al grupo social que los juzga, ni podrán hacerlo como un “igual”, cuando el odio hacia el otro se despierta es porque se le atribuyen ser causantes de males que sufre el grupo, de temores que nos incitan a la defensa armada, su presencia significa algo que nos han quitado o que impiden que llegue a nosotros, su remoción de nuestro entorno solo puede traer tranquilidad y paz, esa sensación que despierta nuestro objeto de odio se llama resentimiento, conjuramos en ello, todo lo que nos causa repulsa y malestar

Cuando estas creencias y sentimientos negativos son llevados a la política, a los grandes grupos provinciales o nacionales, a los miembros de un partido, clase social o raza, donde las búsquedas identitarias son propensas a sumergirse en ideologías, discursos, memes, o simple propaganda, es muy fácil en un ambiente de resentimiento y odio que al común de las personas se le adhieran claves mentales que dan acceso a pasiones, gustos, preferencias o simples observaciones sobre los “otros diferentes” y más todavía si son calificados como traidores a la patria, terroristas, conspiradores y golpistas.

Estas claves son por lo general narrativas que dicen de quienes no participan en un determinado circulo de creencias, de personas sin derechos que pueden ser secuestradas, torturadas, asesinadas, incomunicadas y quitarles todo derecho a la defensa.  

Esto no ocurra de la noche a la mañana, es un proceso de contactos y convivencias que van procurando una división del mundo entre nosotros y ellos, invocando virtudes y conocimiento “real y verdadero” para nuestro grupo, y errores y debilidades para los otros, elevando nuestro terreno moral por sobre la vida y visión de los extraños que nunca serán como los nuestros, creando la ilusión de superioridad y un gusto por el dominio, de esta manera nacen gran parte de las guerras y conflictos armados.

El psicoanalista Romulo Lander cuando escribe sobre el odio como pasión, dice: “Así pues, el origen del odio como pasión es similar al origen del amor… la pasión de odio es el reverso, el envés de la pasión de amor”. Me llama la atención que dentro de la narrativa chavista, las expresiones de odio pretenden ser de amor, lo expresan en su propaganda, amor a las personas de la tercera edad, para las madres del barrio, para los niños y jóvenes, pero los programas sociales que pretenden ayudarlos y aminorar sus padecimientos, en medio de una crisis económica a gran escala, se traducen en pensiones y becas miserables.

 

El amor que pretenden al pueblo quedó al descubierto durante los terremotos recientes en La Guaira, donde las familias que vivían en sus conjuntos habitacionales y que fueron víctimas de las mentiras y trampas de unos funcionarios desalmados, pretenden amparo de una ley contra el odio para no rendir cuentas de sus responsabilidades.

 

Y es odio porque hubo un genocidio entre los ancianos del país, es odio porque las madres en Venezuela fueron encadenadas a la miseria, es odio porque nuestros jóvenes se embrutecieron y perdieron los mejores años de su vida, el país todo perdió, en su pequeñísimo mundo los únicos que salieron “ganando” fueron los ladrones, los extorsionistas y los verdugos vestidos de uniforme, y que acumularon groseras fortunas personales manchadas de sangre, dolor y lágrimas, y fue un largo y tortuoso camino que duró 27 años signados por la miseria y la muerte.

 

El chavismo-madurismo es tan cruel e hipócrita que para burlarse de quienes estuvimos señalando sus excesos y crímenes, nos pusieron una Ley Contra el odio, que no era otra cosa que la extensión de la Ley Mordaza con la que quisieron silenciar a quienes podíamos acusarlos de sus crímenes, de sus cárceles llenas de gente inocente, de las torturas y asesinatos que cometían para tapar sus propios delitos, y esto sucedió hasta que la cuerda no aguantó y se rompió.

 

Lo que algunos jueces y fiscales están haciendo con los ciudadanos inocentes privados de libertad, los presos políticos que tienen como rehenes y que someten a torturas sin importar los derechos de la persona, su condición humana, ¿Qué diferenciaba estas cárceles de los campos de exterminio nazis, o de los Gulags soviéticos, o de los campos de reeducación en la Camboya de los Kemel Rouge? Un lugar como el Helicoide, el Rodeo o Yare ¿No representan la más radical negación de la capacidad humana por antonomasia de la libertad y de la característica condición humana de la pluralidad?

 

La filósofa Nancy Frazer cuando habla de la obra de Arendt al desenterrar las bases de los totalitarismos nos dice lo siguiente: “Arendt desenterró también lo que podríamos llamar algunos «cristales» protototalitarios o cuasitotalitarios en las democráticas «sociedades de masas» de los años cincuenta: el eclipse de la política por la «gestión social» y la colonización del espacio público por las técnicas científicas de manipulación de la opinión y gestión de poblaciones. Sin pasar por alto de ningún modo las enormes diferencias existentes entre nazismo, estalinismo y sociedad democrática de masas, mantuvo el punto de vista herético de que esta última también contenía amenazas estructurales para las condiciones fundamentales del ser humano.” (Escalas de Justicia, 2008, Nancy Fraser)

 

Si la democracia trata de su perfectibilidad, de su continua crítica y adaptación, mal se podría hacer en callar los errores y pecados de regímenes como el chavista que durante 27 años estuvo predicando su revolución socialista bolivariana como elixir y guía para el mundo, el chavismo fue el acto de hipocresía política más descarado y cruel de la historia latinoamericana, mucho más peligroso que el modelo cubano, pues contenía elementos cuasi religiosos y exaltaba a las máximas figuras de nuestra historia libertaria para conformar un bloque de creencias que era el más puro y mortal veneno para una democracia.

 

Lo que algunos esbirros del régimen están haciendo con la liberación de nuestros presos políticos, con la Ley sobre la Amnistía y con la propaganda que intentan vender sobre la necesidad del perdón a sus desmanes, es un claro indicativo de que no hay arrepentimiento ni voluntad en reparar el daño causado a la población venezolana, menos aún pensar siquiera de que estuvieron equivocados en sus actuaciones, lo que nos queda a los venezolanos es denunciar, no olvidar y señalar a quienes impúdicamente pretenden la absolución por la vía legislativa.

 

 

 

 

 

domingo, 4 de octubre de 2026

Wendell Berry, ambientalista y literato, por Saúl Godoy Gómez

 



Nosotros aprendemos al cuidar nuestros jardines del asunto más urgente de nuestro tiempo: ¿Cuánto es suficiente?- Wendell Berry.

A principios de septiembre me enteré de su fallecimiento; siempre quise conocerlo, de hecho, mientras viví en Michigan planifiqué en dos ocasiones viajes a su Kentucky natal para conocerlo y visitarlo, pero las circunstancias me lo impidieron, pero sí lo leí mucho, sus libros y artículos, escuché y vi sus entrevistas, sus intervenciones en el Sierra Club, los foros que transmitía la PBS; el hombre era una lumbrera, un agricultor ilustrado, un sabio conservacionista que no le comía cuentos a la industria ni al comercio agrícola del cual se convirtió un acérrimo crítico.

Era un hombre de ideas socialistas, una figura pública que durante la Guerra de Vietnam se caracterizó por su activismo pacifista, pero lo mejor de todo fue, que de tanto oficio de publicar panfletos, manuales, artículos de prensa, poesía, cuentos, novelas, se convirtió en un gran escritor, una de las mejores plumas de Norteamérica, y esto lo digo literalmente, jamás utilizó computadoras ni máquinas de escribir, lo hacía a mano y durante el día, para evitar incidir en el consumo de electricidad, que en su región era suministrada por plantas generadoras a carbón.

En cuanto tuvo la oportunidad, compró una granja de 125 acres cerca del río Ohio y allí empezó a cultivar maíz y otros granos, aplicando todo el conocimiento aprendido por generaciones en su familia, pero también observó, consultó, experimentó y aprendió los principios generales de la agricultura sustentable, aplicando lo que los bosques a su alrededor le enseñaban, bosques que se habían conservado sin intervención humana y los comparaba con aquellas montañas que sí habían sido utilizadas para efecto de la minería del carbón, tan extendida en su estado natal.

De los principios que observó y que funcionaban dentro de una agricultura responsable, el primero fue la necesidad de hacer una agricultura diversa, igual que un bosque se sostiene y prospera por la gran variedad de especímenes que hacen vida en su seno, la agricultura necesita de plantas y animales interactuando, en un intercambio de vida y, sin desperdiciar nada en este intercambio, los monocultivos y los rebaños de un solo propósito traen consigo una serie de problemas, que terminan por agotar las posibilidades de prosperidad de la región.

El otro gran principio por el que abogó en su filosofía sobre la agricultura es obedecer la ley del retorno, el agricultor está obligado a retornar a la tierra todos los nutrientes que ha utilizado, debe proteger el suelo de la erosión todo el tiempo, aprovechar la luz solar al máximo y permitir que animales y plantas se autorregulen, sobre todo en caso de enfermedades, igual que en los bosques hay perdidas que son necesarias para encontrar el equilibrio, lo cual evita epidemias, sobre población de determinadas especies y el uso adecuado del espacio disponible.

La agricultura por la que aboga Berry no tiene nada que ver con el gran negocio de la agroindustria, de grandes supermercados, de una compleja red de distribución que trae los alimentos procesados desde grandes distancias, de una dependencia absoluta a una red de transporte que necesita del petróleo, la agricultura de las grandes ciudades debería ser local, orgánica en relación con comunidades de granjas que aporten de manera diversificada su producción, y es en este punto, en la comunidad de granjeros, donde Berry nutre sus historias.

Sobre este último punto es que me quiero referir, Berry le da la importancia al sentir del lugar, tanto para locales como para visitantes, y que conforma esa vibración y contenido que todo paraje natural o comunidad rural debe cultivar, preservar y enriquecer. Ese sentir se refiere al sentir humano, por supuesto, un elemento netamente cultural que sólo tiene sentido para los que viven o se acerquen al lugar o hábitat; estamos hablando de una experiencia que va más allá de los elementos que la componen, el mundo que Berry nos descubre no son partes separadas, no son solamente personas, parcelas de terrenos y recursos naturales.

Cuando vemos el mundo de manera tan fragmentada perdemos de vista lo importante en el conjunto, que son los vínculos que unen las partes, y cuando ignoramos las conexiones de los componentes al todo no sólo lo hacemos en el mundo físico, también lo hacemos intelectual y moralmente; cuando le asignamos valores a las partes e ignoramos las uniones, ponemos en peligro el equilibrio del ecosistema rompiendo no solo su unidad, sino destruyendo su valor natural y esa acción resiente el sistema y posiblemente lo quiebre.

Pero este problema lo enfoca no sólo desde la perspectiva ecologista, Berry lo lleva mucho más allá, bajo la premisa de que la fragmentación sólo trae injusticias y abusos, cuando las relaciones entre los elementos se rompen, y sus valores se distorsionan, es una obligación enmendarlas y restaurarlas, esto a todo nivel, como pudiera ser entre las relaciones de las comunidades, conectando lo secular y lo sagrado, tendiendo puentes entre generaciones del pasado con las del presente y con las del futuro, que serían las bases de la sustentabilidad.

Fue un distinguido académico, profesor de las universidades de Stanford, la New York University y la Universidad de Kentucky. Jeff Fearnside, un coterráneo de Berry, reseñó de él lo siguiente:

Nacido en 1934 en el Condado de Henry, Kentucky publicó su primer libro, la novela Nathan Coulter, en 1960… de los honores a su obra otorgados por la Academia de Artes y letras se encuentran además los recibidos por la Guggenheim Memorial Foundation, la Rockefeller Foundation. El poeta Wallace Stegner dijo una vez, “Es muy difícil decir que Berry era mejor poeta, que ensayista o novelista, se distingue en las tres, y en un nivel alto”. Algunas de sus más populares títulos son “Un Lugar en la tierra”, que el New York Times calificó como “una obra maestra”; Selección de poemas 1957-1982, “Otra vuelta de la tuerca” y “La América inestable: Cultura y agricultura”. El Kentucky rural que describe en su obra de ficción ha sido comparada con la del Condado de Yoknapatawpha de William Faulkner, igual que Faulkner, Berry tiene un oído para el lenguaje local y para el sentir del lugar.

Las tesis de Berry son importantes para entender el terrible problema ambiental que sufre gran parte del mundo, y por supuesto, Venezuela; y es que desde que el chavismo tomó el poder en nuestro país, su primera y única tarea ha consistido en negociar y hacer dinero con nuestro medio ambiente, la ensalada mental que tienen en la cabeza sobre la agricultura comunal (gallineros verticales, huertos urbanos, rebaños caprinos y ovinos en áreas protegidas, economía de conucos, etc…), llena de ideas procedentes del ecologismo socialista, combinada con un agrarismo donde la propiedad deja de ser privada para convertirse en comunal, prácticas protegidas por la ley y con prioridad, aún por encima de la conservación de nuestras áreas naturales, desembocan en un populismo que han arruinado regiones completas.

Las crisis ambientales, según Wendell Berry, no pueden ser resueltas por grandes soluciones generadas por unos pocos, a quienes investimos de poder y le damos carta blanca para que actúen en nuestro nombre; de manera que cuando permitimos que un superministro del despacho del escosocialismo, o un gobernador, o un alcalde, o en su defecto por todos aquellos mal llamados “protectores de los estados”, militares ávidos de riqueza material y de una solución rápida a sus necesidades de dinero, además de exhibir una total ignorancia de los principios ambientales, manejen a su criterio nuestros recursos naturales, especialmente extensiones de terrenos con ubicaciones privilegiadas, en reservas protegidas, lugares como Canaima, Los Roques, Morrocoy… en lugares donde es necesario preservar y estudiar, pero que en vez de cuidar como se lo exigen las leyes ambientales, expropian estos espacios para construir posadas turísticas, clubes privados, desarrollos de condominios de lujo, espacios para deportes extremos, que sólo van a mal utilizar unos pocos privilegiados que pueden pagarlos, entonces no sólo estamos frente a una verdadera crisis ambiental, sino también ante la desidia y la irresponsabilidad de la comunidad, de las familias que allí viven.

Cuando vemos que unos grupos de interés, llámenlo empresas, colectivos, grupos guerrilleros, pranes, se hacen con el dominio de una región para explotarla, bien sea en minería ilegal, turismo de aventura, ganadería extensiva, monocultivos intensivos, urbanismos de lujo o, simplemente, se apropian de lugares protegidos por las leyes ambientales para hacer bodas, fiestas “raves”, competencias de deportes extremos, todo esto, permisado y protegido por los órganos de un estado cómplice y corrupto, estamos no en presencia de una crisis ambiental, sino de la vagabundería colectiva más grande y destructiva que existe. Esto es el reflejo de los habitantes de un país, de unas comunidades que se hicieron los cómplices pasivos de crímenes contra la vida y el ambiente, de familias enteras que renunciaron a su derecho de vivir en un ambiente sano y digno.

Quiero terminar este pequeño “In memorian” de Wandell Berry con el final de su artículo publicado en la revista Trabajador Católico de Houston, julio-agosto 2002 donde nos dice:

La "crisis ambiental," de hecho, sólo puede solucionarse si la gente individualmente y en sus comunidades, recuperan la responsabilidad que dieron sin pensar a sus representantes. Si la gente empieza a esforzarse para recuperar su poder, una porción significativa de su responsabilidad económica, entonces su primer descubrimiento inevitable es que la "crisis ambiental" no es tal cosa, no es una crisis de nuestro medio ambiente o de nuestro entorno; es una crisis de nuestras vidas como individuos, como miembros de una familia, como miembros de una comunidad, y como ciudadanos. Tenemos una "crisis ambiental" porque hemos consentido una economía en la que, por comer, beber, trabajar, descansar, viajar y distraernos, estamos destruyendo el mundo natural, dado por Dios.

Berry dedicó su vida a tratar de despertar y proteger ese legado de una agricultura responsable, de un conservacionismo inteligente y cónsono con las leyes naturales; durante su vida tuvo que enfrentar a esos mal llamados “empresarios” y políticos que se llenaban la boca con discursos conservacionistas, que promulgaban leyes inservibles de protección ambiental, mientras que por detrás, en la oscuridad de sus manejos corruptos, permitían que regiones enteras fueran depredadas por oportunistas y gente sin alma, perdiendo su capacidad de sustentar vida. Valgan estas líneas en su memoria para rescatar su espíritu y compromiso con el buen vivir.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Los factores que importan, por Saúl Godoy Gómez

 

 


La situación venezolana reviste para las ciencias políticas una importancia clave para el futuro desarrollo de las medidas de rescate y auxilio para estado fallidos y democracias en problemas, eso corresponde al campo teórico, pero desde la urgencia práctica y de la real-politik lo que suceda en nuestro país es vital para mantener el orden no solo regional, sino para que no se produzcan situaciones de inestabilidad a lo interno de los Estados Unidos de Norteamérica, lo que conllevaría a un desequilibrio en el delicado orden mundial.

El presidente Trump aplicando un criterio muy personal, tal y como la Constitución y las leyes de su país lo permiten, le ha dado a este, su segundo período presidencial, un carácter bastante autoritario y parcializado hacia posiciones extremistas sobre como entiende el poder militar-económico que posee su país, y como concibe las relaciones humanas en términos de un racismo militante y de una fobia hacia la migración, que ha caracterizado su mandato por sobre otros aspectos positivos como sería el desarrollo tecnológico y el cultivo de exitosos emprendimientos (destacando el desarrollo de la IA, la computación cuántica y el manejo masivo de data), así como una mayor participación de los grandes grupos económicos privados dentro de la gestión de gobierno, sobre todo dentro de la industria militar.

El señor Donald Trump está en este momento bajo la presión de unas elecciones, en las que se va a decidir el futuro inmediato del poder legislativo de su gobierno, que, hasta los momentos, ha mantenido el control sobre el congreso y el favoritismo de una buena parte del electorado, lo que le ha permitido trabajar sin mucha oposición, y permitiéndole elaborar su plan de control y crecimiento del aparato estatal en los términos de su particular ideología, de “America first”.

Pero, y siempre hay peros, aún en el mejor de los planes, tanto la economía del país como el asunto de la seguridad, interna como externa, los desarrollos han sido desiguales y en algunos aspectos, críticos, veamos de manera somera estos puntos, echemos un vistazo a la situación internacional.

En la economía, Trump ha podido conservar hasta el momento la supremacía del dólar como moneda  en el intercambio mundial, aunque tiene presiones de varios sectores, de las economías emergentes que buscan sus propios caminos, de la debilitada economía japonesa, de la presión china que no ha hecho sino aumentar en productividad y conquistar nuevos mercados, de las economías de guerra en el Medio Oriente afectadas por la destrucción de importantes instalaciones energéticas, en Rusia y Ucrania en una guerra fratricida y sin sentido, de la amenaza de Corea del Norte con su enloquecida carrera armamentista nuclear a costa del hambre de su pueblo, con la economía europea tratando de encontrar equilibrio en tiempos de crisis, con una invasión islámica en proceso, y tratando de lograr consensos imposibles en asuntos tan básicos como cuanto gastar en defensa.

A lo interno, la enorme deuda de USA que apenas encuentra el equilibrio necesario en su capacidad productiva y en la confianza del mundo en su poder de innovación, la crisis climática que igual afecta a todo el mundo, pero en USA, y debido a su enorme territorio, acusa grandes déficits en términos de agua, energía, producción de alimentos, contaminación, seguridad contra desastres naturales, y aunque parezca increíble, en mano de obra no calificada (obreros, trabajadores del campo, servicio doméstico, de repartos, de transporte, etc.) y plantillas de técnicos de segundo nivel como mecánicos, electricistas, soldadores, maestros de obra, etc., que han huido del país gracias a la represión de organismos como ICE.

En su afán por no perder el liderazgo mundial y bajo la fórmula de que USA ya no presta servicios gratuitos al mundo y que todo tiene un precio, hasta la seguridad de las naciones se han convertido en un negocio, siempre lo han sido, pero hoy es más evidente y costoso, y el contar con las fuerzas armadas más grandes y eficientes del mundo es una ventaja que el Sr. Trump ha utilizado en su política exterior, y que hasta el momento, le ha resultado.

Este tipo de política de “contratar un pistolero” como se hacía en el viejo oeste norteamericano ha derivado, y así lo estoy viendo, en el caso de mi país, Venezuela, en una más primitiva noción de mercenarios asueldo, en la tradición de los corsarios que alguna vez entre los siglos XVI y XVII eran un buen negocio para aventureros en el Caribe, la famosa “patente de Corso” con la cual los piratas dejaban de ser piratas para trabajar bajo contrato con el monarca de turno en Europa, compartiendo los expolios de los enemigos capturados, protegidos por las leyes del país que los contrataba, ya no eran bandidos que trabajaban por su cuenta, eran mercenarios bajo contrato.

Y es que el lenguaje que utiliza el Sr, Trump en sus discursos, ambivalente y confuso, donde al unísono a sus buenos deseos por que los países a los que “ayuda” tengan un futuro bueno y próspero para su gente, en el mismo discurso declara que el botín es para los vencedores, es decir, que lo que tengan de valor ya no les pertenece, y actuando como si fuera un verdadero pirata del Caribe, reclama para sí lo que necesite y guste de la riqueza expoliada. En el caso venezolano la lógica del señor Trump se pierde entre los vericuetos de quien es o era “el dueño” del país y sus recursos.

Y esta actitud tiene una razón y un porqué, el mundo actual se encuentra en una terrible encrucijada donde ya se han medido y cuantificado los recursos que quedan en el mundo, donde se encuentran y quienes los poseen, se sabe más o menos cuanto hay y cuanto podrían durar, y si quienes son dueños de esos recursos no lo pueden explotar o comercializar, pues existen países grandes y poderosos que tienen como arrebatárselos… y la necesidad es urgente.

El gobierno del Sr. Trump, no sé si por designio o por accidente, debido a las circunstancias de la política global, ha embarcado a su país en varios conflictos en el mundo, su agresiva política exterior lo ha llevado a crear varios puntos de conflicto y en algunos se están llevando a cabo guerras de gran envergadura, principalmente en el Medio Oriente, en lugares que son productores de energía o que están muy cerca de estos yacimientos, y allí están colapsando todos los servicios que atienden la demanda petrolera mundial, incluyendo la del tráfico marítimo, todo lo cual afectan de manera importante tanto la economía global como la paz.

Venezuela hasta hace poco, estuvo a cargo de un gobierno que era enemigo declarado de USA, no solo le quería negar acceso a su petróleo, sino que se las apañó para agredirlo directamente con el tráfico de drogas peligrosas, con el lavado de capitales ilícitos y con una emigración ilegal para desatar el desorden en sus ciudades, esos gobiernos, primero en manos de Hugo Chávez y luego de Nicolás Maduro, estuvieron 27 años desplegando un gran plan conspirativo para dañar a la sociedad norteamericana, haciéndose cómplices de otra serie de enemigos de USA.

El Sr. Trump reaccionó y descabezó a su contendor y muy al estilo corsario, reconoció a un gobierno interino compuesto por los cómplices derrotados de su enemigo, y los obligó a negociar con él en sus propios términos para que le entregaran, no solo los costos de su aventura, sino el botín energético más grande del mundo. Me cuento entre los venezolanos que creyeron que había una condición moral y civilizada, en el sentido de valores que defendían la libertad y la integridad de las personas que impulsaban tales acciones, pero sorpresivamente, todo el discurso cambió cuando empezaron a justificar la permanencia del régimen chavista en el poder, con el solo propósito de asegurar para sí las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Pero había otro problema, Venezuela era un país que en su pasado reciente fue amigo y socio de USA, era una democracia y un aliado que demostró su valía para los intereses de los Estados Unidos en varias ocasiones, su industria petrolera era creación de empresas norteamericanas y los venezolanos estaban bien considerados por sus gobiernos, pero… el comunismo castrista hizo su incursión utilizando las vías electorales, y lo que no había podido hacer con sus guerrillas, lo logró con la política, de esta manera un militar golpista y traidor se convirtió en presidente del país, y a partir de ese momento, otra fue la historia. Pero algo no se podía olvidar, Venezuela era un país, con una población heterogénea de más de 30 millones de habitantes que en su gran mayoría creía en los principios de la democracia, el régimen chavista apenas era una insignificante minoría, pero por medio del terror y las armas se impuso, obligando casi a un tercio de los venezolanos a emigrar a otros países.

Los venezolanos fueron oprimidos y engañados por la izquierda mundial, por medio de otros países y organizaciones internacionales, manipulando elecciones, promoviendo una campaña de mentiras y falsas posturas, aprovechándose de las instituciones democráticas y el prestigio que el país había logrado en la comunidad internacional, lograron infiltrar algunos sectores de la sociedad norteamericana, entre ellos al partido demócrata, que por mucho tiempo se hizo el indiferente ante la amenaza que se estaba construyendo a un tiro de piedra de sus costas.

Por mucho que luchamos, que protestamos, que nos movilizamos, los comunistas vestidos ahora como socialistas revolucionarios y bautizados como chavistas, secuestraban y asesinaban a nuestros familiares y amigos, toda resistencia era fútil, era casi imposible que pudiéramos contar con un líder que pudiera darle sentido a nuestra larga y penosa resistencia… hasta que apareció la figura de María Corina Machado, una mujer valiente y carismática, que venciendo amenazas y peligros logró darle sentido a nuestra lucha, primero desde las trincheras del proceso electoral, y luego desde su campaña como dirigente política.

Cuando el presidente Trump decide tomar cartas en el asunto de Venezuela, lo hace en términos de guerra, Venezuela es prácticamente sitiada y a partir de ese momento es tutelada en un supuesto plan de reconstrucción, estabilización y vuelta a la democracia, el cual empieza designando a la vicepresidenta chavista Delsy Rodríguez como presidenta encargada, sin elecciones, sin llenar ningún extremo legal, puesta a dedo por quien sustenta el poder de las armas.

Y aquí empieza un teatro del absurdo, el gobierno norteamericano declara haber hecho “el negocio del siglo en petróleo” con el gobierno de Venezuela, cuando todos sabemos, el mundo lo sabe, Venezuela no tiene gobierno, el que tenía fue declarado un gobierno terrorista y narcotraficante, usurpado por un extranjero, su jefe está encerrado en una cárcel de alta seguridad en New York y su vicepresidenta, bajo coacción y amenazas de un castigo igual o mayor que el de su jefe, debe obedecer toda la normativa que le dicte Washington.

El gobierno de los republicanos en USA, está mandando un peligroso mensaje al mundo, por puro pragmatismo y realismo político, está dispuesto a hacer negocios, a mantener asociaciones y a reconocer a miembros de los carteles de drogas, a representantes de grupos terroristas, como legítimos interlocutores de supuestos gobiernos, siempre y cuando se presten a otorgarles concesiones y ventajas sobre recursos naturales para su explotación de manera exclusiva y por un largo tiempo.

Washington está utilizando a las organizaciones criminales para promover sus intereses económicos en países donde estas mafias son gobierno, negociando con ellos impunidad, salvoconductos, legitimidad y reconocimiento como los representantes de estas naciones fallidas, se trata de un nuevo negocio y de una fórmula, que obviando todo criterio moral y legal, reconstruye la “legitimidad” de estas organizaciones, alentando incluso que se formalicen como partidos y órganos de representación política para que compitan en unas elecciones.

No dudo que los carteles de drogas como los de Sinaloa o Jalisco, o los frentes guerrilleros como los del ELN, o incluso organizaciones terroristas como Hamas y los huties, o los señores de la guerra en África, o el mismo gobierno comunista de Cuba, estuvieren interesados en ofrecer sus servicios a cambio de este salvavidas que el gobierno del Sr. Trump acaba de ofrecerle al mundo del hampa internacional. Ha sido tanto la publicidad y la exhibición de estos acuerdos petroleros con un gobierno ilegítimo y criminal, que ya debe haber una fila ante la Casa Blanca, de dictadores y mafiosos, dispuestos a participar en negocios multimillonarios con un gobierno que abra esta puerta.

Esto es lo que sucede cuando se pierde el rumbo en esquemas tan complejos como los de transición y rescates democráticos de países, el Departamento de Estado lo tiene claro, son circunstancias difíciles, negociaciones que requieren de mucho tacto y paciencia, desmantelar gobiernos criminales y al mismo tiempo alimentar y nutrir la democracia, se necesita de criterio transaccional para que no se desborden los ánimos. Las reparaciones y la justicia que necesita Venezuela para recuperar su equilibrio, luego de 27 años de opresión y totalitarismo, no es una tarea para vendedores de elíxires milagrosos ni para vendedores de autos usados.

Los Estados Unidos desde su fundación como nación, escogió darse un poder ejecutivo fuerte, una presidencia con mucha autonomía para poder hacerle frente a las dificultades de gobierno, esto trae sus ventajas y desventajas, dependiendo principalmente de la naturaleza del gobernante de turno, un hombre probo, instruido y equilibrado está más propenso a hacer un buen gobierno, un hombre apasionado, práctico y ambicioso puede que se extravíe en el laberinto del poder, y en esto influye de manera importante su estado de salud y su edad.

En el caso venezolano, es urgente sacar la situación del país de la oferta electoral interna de USA, si bien el componente energético es vital y de gran importancia para la situación geopolítica del momento, las falsas expectativas y atajos son peligrosos para mantener objetividad en el problema de rescatar la gobernabilidad del país, y si al caso vamos, de la región completa.

Si bien es cierto que María Corina Machado, una mujer que se encuentra en el tope de sus facultades, no puede, ni tiene como garantizar estabilidad en un posible gobierno elegido con los votos, apostar a su posible elección es una posibilidad que abre muchas avenidas, y que entre ellas, que el socialismo siga existiendo (muy a mi pesar), es una apuesta que hay que considerar como posible, María Corina tiene demasiados aliados y de diversas tendencias, personas y organizaciones verdaderamente hambrientos de poder, y que hay que controlar para que no se vuelvan locos y dañen la importante tarea que como candidata a la Presidencia de la República tiene por delante, lo fundamental es no seguir alimentando al extremismo chavista, que en mi opinión personal debe ser proscrito de raíz y para siempre, por violento y antidemocrático.

Los alacranes y la oposición falsaria no van a desaparecer de la noche a la mañana, por lo que se deben ir ajustando las tuercas de las leyes contra la corrupción, alentar la transparencia en las gestiones públicas, el rendimiento de cuentas, la lucha en contra del amiguismo y el nepotismo, dignificar el papel del funcionario con sueldos que le permitan una vida sin carencias, disminuir en lo posible el tamaño del estado y el gasto público no productivo, castigar sin reparos el fraude y la mentira. El Departamento de Estado debe comprometerse en asistir técnicamente la actividad burocrática para hacerla más eficiente, dar el respaldo necesario en seguridad y defensa, mantener la actividad energética activa y con tecnología de punta, permitiendo que las mejores empresas participen de manera abierta y competitiva en estos emprendimientos, olvidarse de los “operadores” clandestinos y de empresas salidas de las cloacas del crimen.

El factor tiempo es fundamental, los venezolanos estamos desesperados por encontrar un respiro a nuestros múltiples problemas, agravados por las circunstancias de los terremotos y de las fallas de nuestro sistema eléctrico, el control de la inflación y la estabilidad en el cambio es urgente, hay que acelerar la restitución de las libertades públicas, principalmente del derecho a la protesta y a la libertad de información, debe de acabarse el denigrante asunto de los presos políticos… 27 años en el infierno chavista se dice fácil, pero es una eternidad para quienes lo hemos sufrido, y no hay mucha paciencia en reserva, pero hay que reconocer que en el poco trayecto andado desde el pasado 3 de Enero, el camino se ha enderezado.

El presidente Trump, a quien los venezolanos debemos mucho al haber decidido, aunque fuera por propio interés, deshacerse de Nicolás Maduro, se está enfrentando a una prueba electoral con las elecciones del Midterm; el tiempo, los errores acumulados, la falta de ponderación, le van a pasar factura, y en esto, los grandes perjudicados serán los integrantes del partido Republicano, Trump ya tiene ganado los dos años que le restan en la presidencia y si la salud y la suerte lo acompañan, pudiera retirarse sin mayores costes a su labor política siempre y cuando no se agraven sus “debilidades” como administrador del estado, como partícipe en el caso “Epstein”, como supremacista blanco enemigo de la migración, en especial de la hispanoamericana, como instigador de las guerras en Asia y el Medio Oriente, como terrófago de espacios vitales para la seguridad de su país.

Si María Corina tiene su alternativa en el ruedo del poder, va a tener que pensar muy bien lo que va hacer con el negocio petrolero, durante los dos años que le restan a Trump en el poder va a tener que acomodarse a los apetitos de su socio obligado, si bien los venezolanos somos “arrechos” y todo lo podemos, no menos es cierto es que nos hemos caracterizado por meternos en problemas insolubles para nuestras capacidades, y el futuro petrolero de nuestro país está claramente determinado por una injerencia norteamericana tanto financiera como tecnológica, y en un arco de tiempo muy largo, lo cual no es malo si sabemos cómo manejarlo, pero sería desastroso si nos dejamos llevar por un falso orgullo del cual somos mundialmente famosos.

De modo que, mi consejo final luego de este somero análisis de nuestra situación, es solo uno, prudencia, mucha prudencia.

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

Rescatando al Bolívar hombre (4ta. parte y última), por Saúl Godoy Gómez

 



 "Tengamos presente que nuestro Pueblo no es el Europeo, ni el Americano del Norte, que más bien es un compuesto de África y de América, que una emanación de la Europa; pues que hasta la España misma, deja de ser Europea por su sangre africana, por sus Instituciones, y por su carácter. Es imposible asignar con propiedad, a qué familia humana pertenecemos. La mayor parte de lo indígena se ha aniquilado, el Europeo se ha mezclado con el Americano y con el Africano, y éste se ha mezclado con el Indio y con el Europeo. Nacidos todos del seno de una misma Madre, nuestros Padres diferentes en origen y en sangre, son extranjeros, y todos difieren visiblemente en la epidermis; esta desemejanza trae un reto de la mayor trascendencia"

Congreso de Angostura, 15 febrero. 1819, S. Bolívar

Todo grande hombre tiene sus detractores y más Simón Bolívar, quien dejó tras de sí una historia documental y testimonios, copiosos y variados, que marcan su ciclo vital desde la cuna hasta la muerte; todos los años, las universidades del mundo y sus centros de investigación históricos publican nuevos estudios donde se analiza aspectos inéditos de su pensamiento, su trabajo político y su influencia en el mundo contemporáneo, sobre todo en Hispanoamérica.

Su vida como militar es altamente polémica, sobre todo por la enorme actividad que tuvo en tan distintos escenarios; he recogido una gran cantidad de observaciones de oficiales extranjeros que tuvieron contacto con él, algunos fueron sus amigos, una gran parte de ellos sirvió bajo su comando en distintas campañas, hubo prusianos, franceses, escoceses, norteamericanos, españoles… que lo observaron bajo sus muy personales ópticas, lo criticaron desde las escuelas y la formación que tuvieron en sus carreras, y aunque algunos fueron muy críticos y hasta despectivos sobre su manera de proceder, ninguno se atrevió a descalificarlo como estratega militar, siempre lo reconocieron como Comandante en jefe.

Como mínimo, sorprende el solo ver a aquel hombre menudo, nervioso, incansable, con una cultura cosmopolita envidiable en medio de los campamentos atendiendo no solo a su tropa, que para algunos comentaristas no pasaban de ser una peligrosa banda de salvajes que recordaban a los hunos de Atila en las estepas asiáticas, sino recibiendo a embajadores, flirteando con las damas de los pueblos a donde llegaba, escuchando atentamente a sus oficiales de avanzada y dibujando movimientos de tropas en los mapas sobre la mesa; no solo era un misterio sino un formidable contendor, fácil de palabra en sus discursos en los congresos, inspirador en los frentes de batalla y el alma de las fiestas y reuniones sociales donde destacaba su facilidad para los idiomas.

Bolívar no era una persona fácil, cuando iracundo era de temer, cuando magnánimo era pródigo y cuando se vengaba era implacable. Aprendió a fuerza de atentados contra su vida a dormir ligero y con las armas a su lado, saltar de un balcón y refugiarse debajo de los puentes, tuvo en su corta existencia que tomar decisiones que implicaban sacrificar vidas para salvar otras, la suya la arriesgaba por lograr la victoria. Cuando el Estado Mayor de los ejércitos del rey de España decidió utilizar venezolanos y colombianos para combatirlo, promoviendo un plan de exterminio a cuenta del pillaje y el ultraje, liberar esclavos para que sirvieran como soldados y asesinaran patriotas, para negarle refugio cuando era perseguido… su respuesta fue una guerra a muerte, la erradicación absoluta de los españoles en América.

Para la doctora Aline Helg, profesora de historia de la Universidad de Ginebra en Suiza, en su destacado estudio “La República de Simón Bolívar: un pilar contra la tiranía de la mayoría”, el gran temor de Bolívar era el levantamiento de las mayorías negras contra la minoría blanca y su erradicación por medios violentos, tal como había sucedido en Haití, e igualmente temía este comportamiento de las mayoría indígenas, tal como lo había presentido en Colombia, Ecuador y Perú, y del ejemplo del poder de convocatoria de la rebelión de Tupac Amaruc… y no eran simple temores, sus tropas estaban luchando contra negros e indios que apoyaban el bando del rey de España y se estaban matando en los campos de batalla.

Pero al mismo tiempo, y pareciera contradictorio pero no lo era, de allí el complejísimo sistema político y social que imaginaba Bolívar para la América libre, admirador del sistema parlamentario británico, y creía en una figura de poder que pudiera mantener la cohesión en el tiempo. Ya los españoles estaban ejecutando su plan de contener estos movimientos independentistas por medio de una guerra racial, dividir y vencer, poner al hermano en contra del hermano, no le quedó otra al Libertador que ser más extremista que sus contendores, y se dio a la tarea de exterminar españoles a granel, donde quiera que se encontraran, en campos de batalla, en sus casas, en hospitales… fue una guerra del terror, gana el más extremista y en las guerras de independencia en Hispanoamérica, las más violentas de su tiempo, Bolívar ganó.

En 1815, en Jamaica, Bolívar declaraba lo siguiente: “Estamos autorizados, pues, a creer que todos los hijos de la América española, de cualquier color o condición que sean, se profesan un afecto fraternal recíproco, que ninguna maquinación es capaz de alterar”. No era un deseo acomodaticio ni una posición política oportunista, sus tropas eran su pueblo, su gente, bajo su comando tenían una misión y ésa era libertar a la América del imperio español que lamentablemente se hacía cada día más intolerante, explotador y abusador en contra de sus súbditos.

Pero también ese mismo Bolívar, ese mismo general que se había liado en combate a riesgo de su propia vida, había visto y sufrido la furia de ese mismo pueblo, confundido y manipulado por la corona española e inmolando sus vidas en nombre de un rey que nunca conocieron, de la religión y la idea de un estado que por medio de sus leyes les decía que eran súbditos con derechos… y esos indios y esos negros, que caían en la trampa para defender la ilusión de una mejor vida, eran tan peligrosos y mortales en los campos de batalla como aquellos que le acompañaban; si no podía convencerlos a las buenas tuvo que hacerlo con las armas.

Sabía del daño que podían causar los esclavos renegados y los indios obstinados y sigilosos, tan útiles en operaciones de contrabando y sabotaje en las costas de Falcón y Maracaibo, indios como Reyes Vargas que con 300 rifles y 100 arqueros tuvieron en jaque a la región de Coro y que cuya aguerrida resistencia contribuyó a la caída de la Primera República, cuando Bolívar se enteró de la resistencia indígena en Pastos, en ruta hacia Perú, supo que si no eliminaba el obstáculo para que sus tropas bajaran hacia Quito y Guayaquil, para terminar con la amenaza de las tropas realistas que se acantonaban en el Pacífico, su proyecto gran colombino estaba destinado al fracaso; su respuesta fue contundente y las acciones del Mariscal Sucre  sobre ese escenario fueron definitivas y terribles.

La creación de Bolivia en el Alto Perú fue una estrategia necesaria para asegurar la paz en el altiplano, hoy muchos peruanos no perdonan aquel movimiento estratégico y es causa de un malestar histórico, pero Bolívar estaba asegurando la paz entre las etnias para a su vez negarle a España que contara con cabezas de playa en el Pacífico, y sabía que la intención de la corona española era retomar militarmente sus antiguas posesiones.

Pretender, como pretenden sus detractores, que todo este plan geopolítico respondía a una estrategia inglesa para atomizar y debilitar a España, que Bolívar era su agente provocador, para desmembrar al imperio español en América, es simplemente no comprender los ímpetus libertarios de ese siglo, la sed de libertad y autodeterminación de los pueblos, era desconocer los procesos de decadencia de los sistemas políticos.  Con la pérdida de sus colonias inglesas en Norteamérica, gracias a la ayuda militar francesa, la armada inglesa y su imperio colonial empezaba a perder fuerza en el mundo, los imperios iniciaban su decadencia fatal; el plan bolivariano reportaba ventajas para el gobierno inglés, pero nunca lo apoyaron del todo, solo en los momentos de inflexión que de acuerdo al Primer Ministro y su gabinete, eran de absoluto interés para el gobierno anglo.

El historiador hispano-venezolano, el profesor Manuel Pérez Vila, ese catalán de nacimiento, venezolano por convicción, conocedor de Bolívar desde su documentación original y autor de bibliografía fundamental sobre Bolívar y su época, en su Biografía de Simón Bolívar, nos relata:

“En enero de 1824 Bolívar se hallaba enfermo de cuidado en Pativilca, en la Costa del Perú, donde recibió la noticia de que la guarnición del Callao se había pasado a los realistas... Lima cae en manos de los realistas, pero el Congreso del Perú, antes de disolverse, nombra a Bolívar Dictador -como en la antigua República Romana- con facultades ilimitadas para salvar al país. Él acepta serenamente tan tremenda responsabilidad. Retirado a Trujillo, trabaja infatigablemente; su genio y su fe en el destino de América operan el milagro. Emprende la ofensiva, y el 7 de agosto de 1824, en Junín, derrota al Ejército Real del Perú. La campaña continúa, y mientras Bolívar entra en Lima y restablece el sitio del Callao, el General Sucre, en Ayacucho, pone el sello definitivo a la libertad americana el 9 de diciembre de 1824. Dos días antes, desde Lima, Bolívar había dirigido a los gobiernos de Hispanoamérica una invitación para enviar sus plenipotenciarios al Congreso que habría de reunirse en Panamá, el cual efectivamente se celebró en junio de 1826”.

Bolívar no murió como dictador, ni como rey, ni como Cesar Augusto, cada vez que tuvo el poder absoluto en sus manos, hizo la tarea para la cual fue nombrado y restituyó al terminar los fueros encomendados a sus órganos jurisdiccionales; murió muy enfermo, tratando de retornar a su patria, fue sin lugar a dudas nuestro propio Odiseo… aunque nunca llegó a Ítaca.