lunes, 1 de junio de 2026

Mar de fondo, por Saúl Godoy Gómez


El presidente Trump, por quien guardo un gran respeto y agradecimiento por haber liberado a Venezuela del cáncer de Nicolás Maduro, tiene un plan y unos objetivos claros con respecto a nuestro país: liberarlo de la peste chavista, convertirlo en una democracia funcional y hacer del país un pujante polo de desarrollo para la región, esto, enmarcado dentro de las doctrinas y principios de seguridad nacional y con miras a integrarnos como un elemento principal en la nueva geopolítica hemisférica.

El Departamento  de Estado y el Pentágono han estado trabajando desde hace ya tiempo para darle una coherencia a este ambicioso plan; Latinoamérica se había convertido en una amenaza para la integridad de Estados Unidos en dos de las armas que sus enemigos utilizaban en su contra, el terrorismo y el narcotráfico,  a esto debemos aunar otro elemento, no menos importante, el económico, que tiene varias vertientes, dada la riqueza de recursos de nuestro país, sobre todo en el área energética (gas y petróleo principalmente), en minerales estratégicos, en su posición geoestratégica en la geografía de la fachada atlántica y en la abundancia del elemento agua.

Todo este agregado de prestaciones nos convirtió en un país apetecido por las otras grandes potencias y por intereses contrarios a los norteamericanos, y en ese tira y encoge por nuestros recursos, Estados Unidos tenía las de perder, ya que el gobierno chavista estaba alineado con las fuerzas de izquierda del mundo, que incluían no solo a China, Rusia, sino a otros gobiernos extremistas y toda una constelación de grupos de la izquierda radical, incluyendo a los islámicos, fundamentalistas nacionalsocialistas, fascistas y movimientos de liberación nacionales afiliados a las guerrillas y grupos separatistas.

Para el momento en que Chávez empieza a ofrecer el país con las reservas petroleras más grandes del mundo, La izquierda mundial estaba organizada en diversos frentes, había penetrado exitosamente un gran número de organizaciones internacionales, principalmente a la ONU, la Unión Europea, la OMS y muchos grupos regionales que defendían intereses de diversos bloques de países en Asia, Latinoamérica, el Caribe e, incluso, en el llamado Commonwealth.

Con la llegada de Trump y los Republicanos al poder se inició una campaña contra la llamada globalización, adelantada por las fuerzas de la izquierda mundial, apoyada por el partido Demócrata en Estados Unidos y aprovechada muy exitosamente por los gobiernos de Chávez y Maduro, quienes con los dineros del país habían financiado elecciones trampeadas, golpes de estado, movimientos subversivos, narcotráfico y movilizado un enorme capital ilegítimo, que estaban lavando en el sistema financiero internacional sin ningún control.

La globalización, apoyada por la izquierda, tenía como objetivo principal debilitar el músculo económico de Estados Unidos, robándole inversiones, tecnología, oportunidades y fuerza laboral, para así controlarlo y dominarlo bajo el plan de un mundo multipolar, con múltiples monedas y mercados, restándole fuerzas al dólar, cancelando el petróleo como principal fuente energética e impulsando las energías alternativas como la respuesta ecológica para un mundo verde; pero ese plan era inviable económicamente, y muy pronto hizo aguas y se hundió en un estrepitoso fracaso.

Trump tomó la iniciativa y empezó a desmontar el peligroso espejismo que la izquierda mundial estaba montando, y esto, por supuesto, trajo consecuencias: guerras, inestabilidad política, competencia desleal… particularmente Latinoamérica, especialmente Venezuela, tomó un lugar relevante en la atención de Washington, entre otras cosas por la enorme actividad lucrativa que el chavismo mantenía en la economía norteamericana y que muy pronto se tornó agresiva, haciendo lobby en el sistema político, corrompiendo funcionarios, financiando opositores, pero principalmente, aumentando sus rutas y envíos de drogas ilícitas, un plan apoyado por Cuba y gobiernos corruptos de la región, todos de izquierda.

Para cuando Estados Unidos interviene en Venezuela, ataca a Caracas y logra la exitosa extracción del peligrosísimo colombiano y agente cubano, Nicolás Maduro, que fungía como presidente ilegítimo del país, ya Venezuela se había convertido en una peligrosa sucursal de los movimientos subversivos y células de los peores terroristas islámicos en esta parte del mundo, una situación que todavía persiste, a pesar de las acciones militares norteamericanas del 03 de enero del año en curso.

Neutralizar a Maduro era la primera etapa de un plan de control y seguridad mucho más completo; siguió con la eliminación sistemática de embarcaciones y traslado de drogas por vía marítima, la ubicación y rescate de tanqueros petroleros y sus flotas fantasmas que estaban desangrando los recursos peroleros del país, el dominio aéreo del territorio, la identificación y detención de importantes jefes del chavismo-madurismo, la liberación de los mercados petroleros y de concesiones de explotación mineras, la liberación de presos políticos, el retorno de políticos exilados, mayor apertura en la libre expresión y de opiniones del pueblo, control sobre la galopante inflación que asfixia nuestra economía.

Y aquí llegamos al punto donde quería llamar la atención, tanto de mis compatriotas como se nuestros aliados norteamericanos, porque el plan de Trump y del Departamento de Estado incluye utilizar a funcionarios chavistas como ejecutores del plan de estabilización del país, para evitar lo que Estados Unidos ha aprendido a raíz de sus intervenciones en otros países: tratar de reflotar un estado fallido es un asunto harto delicado que requiere no sólo de una mano firme, sino de poder hacer cortes muy delicados en la fibra política del país de modo de evitar violencia social y reacciones negativas.

Las condiciones mundiales, al momento de poner en práctica este plan son muy distintas a las del inicio de la intervención, la guerra con Irán y la situación general del Medio Oriente han cambiado de manera drástica; en solo tres meses, Estados Unidos se ha visto obligado a invertir recursos, fuerzas y atención a una compleja situación bélica que ha afectado la estabilidad del planeta, y aunque confío en su eficiencia y poder, en su capacidad de atender múltiples y complejos escenarios a un mismo tiempo, quiero compartir algunas inquietudes con respecto a Venezuela.

En primer lugar, y esto no es un secreto, el actual gobierno, encabezado por la Sra. Delcy Rodríguez y su hermano, no solo es altamente peligroso, ya que controla una tupida red de organizaciones y afiliados que, a pesar de la desarticulación sufrida por las acciones del 03 de enero, todavía mantienen su poder y los días corren a su favor, porque están conectando sus miembros y jefes a nivel nacional. Delcy y Jorge son expertos en sobrevivencia y altamente entrenados en la creación de caos, son izquierdistas fundamentalistas, dispuestos incluso al máximo sacrificio, y vienen de una estirpe de terroristas probados y fanáticos.

Dejarlos en el poder sólo bajo supervisión y amenazas es arriesgado, pero aún lo es más darle participación política, a sabiendas de que todavía sostienen a la mayor organización política no democrática del país, alimentada por el presupuesto de la nación y con poder efectivo en los gobiernos locales. Pero lo más grave es la ausencia de una contraparte, la líder María Corina Machado se encuentra fuera del país y, luego de la reunión en Panamá, viene cargando con el peso muerto de la oposición falsaria, muchos de ellos vendidos al chavismo y a los intereses de los enemigos del presidente Trump; se trata de hechos, no suposiciones.

Hesbolá, Hamás, la Guardia Revolucionaria Iraní, grupos afiliados a Isis, así como socios de los principales carteles de drogas colombianos y mexicanos, mantienen operaciones en nuestro territorio; hay todavía partes del país ocupadas por factores de la guerrilla colombiana, hay representantes del globalismo internacional ocupándose de asuntos claves, como la reestructuración de la deuda de Venezuela, y probablemente veamos más de estos factores operando bajo el ala de los hermanos Rodríguez en asuntos claves para nuestro futuro inmediato.

Ya se está viendo una reestructuración acelerada de los medios de comunicación chavistas para la defensa del régimen y la prédica de los valores revolucionarios, incluso llamando abiertamente a la resistencia contra Estados Unidos; las redes sociales, a pesar de la supervigilancia de los organismos de seguridad norteamericanos, mantienen operativos sus redes, bots y sitios, donde la propaganda comunista es obvia y el llamado a una contraofensiva es clara.

Es obvio, y así lo veo desde mi análisis, que Estados Unidos debe priorizar su situación en estos difíciles momentos, el presidente Trump cuenta con una oposición demócrata bastante agresiva que resalta los problemas sociales y económicos del momento, la compleja situación en el Medio Oriente está restándole apoyo entre los votantes y la opinión pública. Pero una vuelta al poder de los demócratas sería terrible para el futuro inmediato de ese país y un retroceso para Venezuela, y sí creo que existe la necesidad de consolidar definitivamente el subcontinente americano y hacerlo aliado de la Unión, porque con tantos y tan agresivos enemigos de la libertad se hace indispensable asegurar el espacio vital del único reducto que pueda sobrevivir a la invasión del fundamentalismo de la izquierda mundial.

Hay un mar de fondo que anuncia un reacomodo mundial de intereses, la misma Europa parece pérdida ante el avance musulmán en sus países miembros, Rusia y parte de Asia pudieran ser absorbidas por el eje Chino… se hace necesario que América toda resista, pero enfrentamos el problema de que no tenemos la unidad requerida, y Venezuela se erige como la primera pieza de ese rompecabezas que todavía hay que armar.

El problema de sostener a los hermanos Rodríguez como operadores de Venezuela es que sus lealtades y metas coinciden con los enemigos de los Estados Unidos, aunque en apariencia estén jugando el juego de otorgar el mayor número de concesiones petroleras y mineras a empresas norteamericanas y en condiciones favorables, ellos están esperando el momento oportuno para dar el zarpazo y que el chavismo y sus secuaces vuelvan a tomar el poder efectivo en el país, y ese momento ocurrirá cuando el presidente Trump salga del juego político, que según los cálculos chavistas, será pronto, y si esto es así, todo el trabajo, el legado de Trump en América, se derrumbará y el peligro real volverá a rondar en la Casa Blanca.

Consolidar a Venezuela como territorio libre del chavismo, es una necesidad urgente para los intereses norteamericanos y para ello debe permitir que factores políticos de la oposición, de la verdadera oposición, participen desde ya en funciones de gobierno, aún antes del llamado a nuevas elecciones, el trabajo que viene es duro, arriesgado y peligroso, pero el momento es ahora aprovechando el enorme descontento popular por la situación económica y el malestar político que ha provocado el destape de los horrores del régimen. 



sábado, 30 de mayo de 2026

El amigo corrupto, por Saúl Godoy Gómez

 



Uno de los productos de exportación del chavismo, de Venezuela para el mundo, han sido los corruptos, una gran parte de ellos solicitados por las autoridades de varios países, otros, los que han sorteado los juicios, investigaciones, operativos especiales, denuncias y señalamientos, bien de la prensa o de organismos que defienden derechos humanos, y que han logrado no solo escapar exitosamente del radar público, sino de desaparecer como por arte de magia, estos son los pocos.

Pero la gran mayoría de los señalados por corrupción han tratado de cambiar sus identidades, acogiéndose a los beneficios que brindan segundas nacionalidades, apellidos del cónyuge, compra de nuevos papeles y estados civiles por medio de bufetes de abogados, instituciones bancarias, clubes y otras asociaciones que por cantidades de dinero lo solucionan todo para proteger a un buen cliente, aunque esto implique torcer un poco las interpretaciones legales de alguna normativa.

Los más arriesgados se someten a cambios de fisonomía por medio de la cirugía estética, pagan enormes suma de dinero por borra de las bases de datos sus anteriores identidades, contratan a influencers para que den pistas falsas sobre sus paraderos, hacen espléndidas donaciones a comunidades y alcaldías para mantener un bajo perfil obligado, y es así como en los cinco continentes, los corruptos venezolanos que pertenecieron al gobierno chavista-madurista, tratan de “desparecer” en el anonimato tras fachadas de exitosos empresarios retirados, diplomáticos en el exilio, intelectuales buscando la paz de los viñedos.

Pero sus fortunas mal habidas permanecen ocultas bajo códigos cifrados en diferentes bancos, en monederos virtuales, en acciones privilegiadas en grandes corporaciones, en cuentas bajo el nombre de terceros, algunos son familia, otros socios y apoderados, todos manejando valores transables en la economía internacional, o en lingotes depositados en cajas de seguridad en paraísos fiscales.

El asunto es que movilizar estas ingentes cantidades de dinero siempre dejan un rastro, no pueden utilizarlo sin que llamen la atención, y muchos de estos ladrones que vienen de la pobreza abyecta no miden sus impulsos y deseos, de modo que, su propia avaricia se convierte en los gritos de “soy yo, estoy aquí”, y lo hacen al adquirir apartamentos de gran lujo, haciendas productivas, modos de vida de ricos y famosos, apariciones en lugares exclusivos, adquisiciones que despiertan curiosidad… porque robar en los volúmenes que lo hicieron solo tiene sentido si van a complacer esas fantasías de grandeza y poder que solo la pueden dar esas abultadas cuentas.

De allí que no guarden empacho ni rubor en darse ciertos gustos como comprar castillos, o hacerse dueños de marcas de moda, dar grandes fiestas, adquirir yates, aras de caballos pura sangre, regalarse algún título nobiliario o algún curul parlamentario… y nada que decir de los escándalos que son capaces de provocar con unas vidas amorosas desordenadas, con los excesos de lo que nunca tuvieron y ahora lo gozan sin medida, y paralelamente a su atracción fatal por la vida loca, viene aparejado la paranoia que los embarga por su seguridad personal, por no ser reconocidos en la calle, por evitar esos desagradables episodios del “scratching” social una vez que son descubiertos.

Y en este punto me detengo, estos degenerados tienen el suficiente dinero para tener planes B y hasta C en caso de que sus coartadas sean descubiertas, y desaparecer al instante sin dejar rastro, sus antiguas identidades circulan en los listados de la Interpol y de algunos servicios secretos como “personas de interés” y lo menos que desean es pasar malos ratos en alguna comisaría de tercer nivel y asediados por periodistas haciendo preguntas inconvenientes.

El problema es que ninguno de ellos se expuso a robar dinero de los venezolanos para irse a vivir en alguna fría y desolada isla escocesa, en medio del inhóspito Mar del Norte para criar ovejas, prefieren con mucho las cercanías de grandes metrópolis, climas mediterráneos o cercanía a privilegiadas universidades para sus vástagos, a lo sumo algún bucólico ambiente rural en la campiña, no muy lejos de los servicios esenciales del primer mundo para monitorear sus cofres del tesoro.

Pero son las comunidades donde estos pillos pretenden encajar, a las que quiero llamar su atención, muchos de ellos aprovechan su doble nacionalidad para hacerse pasar como “naturales de la zona” pero no son, son seres corruptos, violadores de derechos humanos, personas que anteponen su bienestar personal antes que los intereses de la comunidad, de cualquier comunidad, y lo hacen porque son parásitos, expertos vividores de oficio que los utilizan como camuflaje, como escudos humanos para que el largo brazo de la ley no los toque.

Estos forajidos se transforman, se hacen los simpáticos, se ganan la voluntad y la amistad de su entorno, ese cambio de identidad los obliga a dejar atrás sus vidas pasadas y a construir un nuevo círculo social, se avergüenza y le teme a sus viejas relaciones, pero siempre estarán dispuestos a traicionar esa confianza que cultivan, en el momento más difícil van a desparecer y a dejar suficiente evidencia de la espesa trama de complicidades y apoyos, serán invitados a sus fiestas, a los lanzamientos de sus novísimos productos, a las ruedas de prensa de sus agentes de RRPP, van a caer atrapados en su lenguaje humanista y progresista, cristiano y democrático con que ocultan sus llagas y pústulas de haber servido en una tiranía de asesinos.

Se presentan con sus familias, utilizan a sus propios hijos y esposa como distracción para que nadie se fije en la cola de lagarto que los sucede, porque no tienen vergüenza y en el fondo son unos cobardes, esa fortuna de la que hacen gala está empapada de sangre inocente, muchos niños dejados a la intemperie, mujeres haciéndole frente a las peores condiciones de vida, ancianos que no encuentran paz ni sosiego en los últimos años de su vida, venezolanos de todos los estratos haciéndole frente a un país sin servicios de salud, sin seguridad, con una inflación rampante, sin empleo, sin poder expresarse y para colmo, si se atreven a protestar, los espera un interminable juicio kafkiano mientras sufren torturas en insalubres mazmorras.

Esos ladrones huyeron del país con sus alforjas llenas del dinero, dinero que era para aliviar nuestro grave problema eléctrico, de salud pública, de educación, de estabilidad financiera… no les importó dejarnos en la estacada, padeciendo los rigores de las carestía para ellos darse la gran vida, comprar conciencias y voluntades para proteger sus crímenes y dárselas de potentados con dinero ajeno.

De seguro en sus juntas de condominio, en sus clubes, en sus iglesias los van a encontrar haciéndose pasar por lo que no son, contribuyendo con sus limosnas y generosas contribuciones a las causas justas de ese entorno, predicando el recto comportamiento ciudadano, criticando a quienes faltan a sus deberes, en este sentido hay algunas figuras de la corrupción venezolana que robaron tanto dinero, que han comprometido a los gobiernos de algunos países en comprar su protección, y los están enredando en unas tramas criminales que les puede estallar en el rostro en cualquier momento, tal y como está sucediendo en España.

Incluso los bancos que por décadas se han especializado en hacerse los tontos sobre el origen de algunos fondos, están sintiendo el calor de las investigaciones en algunos de sus transacciones y cuentas reservadas, saben muy bien que el contenido de algunas bóvedas de seguridad no resisten la sangre que manchan sus instalaciones y menos el hedor que sale de sus depósitos, la actividad del narcoterrorismo ha marcado de manera notable el costo de la seguridad de los norteamericanos, demasiadas vidas destruidas, demasiada podredumbre en el sistema financiero internacional, y Washington está aprovechando su poder fáctico y alcance global para limpiar la economía de un mundo que le ha dado cabida al crimen a gran escala, incluyendo la de los criptoactivos.

Venezuela como país y sociedad estará eternamente agradecida  con aquellos gobiernos que nos han ayudado a recuperar lo que es nuestro de manos de unos cleptómanos sin alma, son dineros y bienes que ayudarán a palear nuestra crisis humanitaria, quienes la provocaron no son empresarios, ni políticos, ni señores ni señoras… son ladrones.

 

 

 

viernes, 22 de mayo de 2026

Con el diablo en el alma, por Saúl Godoy Gómez



El hombre digno

…un hombre que valora la verdad por sobre todo, que mantiene la palabra empeñada, que respeta las leyes, se respeta a sí mismo y respeta a los demás, que no se ocupa ni preocupa por obtener fortuna ni honores, sino que cuida de su alma y trata de volver mejores a los ciudadanos induciéndolos a cuidar de la virtud.

Platón sobre Sócrates

 

¿Qué han hecho los chavistas con el buen carácter y bonhomía del venezolano? Leemos la información de las organizaciones para la defensa de los derechos humanos, los informes periodísticos y las redes sociales ardiendo por las denuncias de violaciones, asesinatos, tortura, detenciones ilegales, juicios penales que más se asemejan a aquelarres de venganza y ajusticiamientos. A simple vista, pareciera que el venezolano ha retrocedido siglos en el proceso civilizatorio, y ese salto tan “pa’tras” se corresponde con la aparición del chavismo en nuestro horizonte político.

Da la impresión de que, por mucho tiempo, incubó en nuestra tierra una raza distinta de seres muy parecidos a los humanos, pero con el corazón roto y el alma llena de un odio incontenible, la palabra que mejor describe esta incontinencia de violencia institucionalizada es “resentimiento”, que es consumirse en el sentimiento de venganza, por una carencia o algún deseo insatisfecho o negado, y es necesario entender que el resentimiento no exclusivo de las personas pobres.

Y recalco lo de violencia institucionalizada, porque estos seres, al obtener el poder político, reflejan este reconcomio en las leyes que promueven, en las instituciones que destruyen o alteran y en la cultura que tejen a su alrededor; y, efectivamente, la ideología socialista es la que más rinde ganancias para esos enfermos del alma, pues está basada en un reclamo por justicia e igualdad; parten del convencimiento de que el mundo debe ser recompuesto, ven demasiadas diferencias entre los hombres, y eso provoca luchas y enfrentamientos…

Hablan de personas explotadas y clases sociales privilegiadas, esa minoría, dueña de los medios de producción y del dinero, que se empeñan en oprimir a los más pobres. Por supuesto, no ven que hubo inversión, trabajo e iniciativa, a veces sacrificio de generaciones, detrás de esos medios de producción; no ven que generan empleo, aumenta la calidad de vida de la población, apoyan causas nobles en la sociedad, pagan impuestos, hacen país…

Si a este marco conceptual y del sentimiento, le agrega la condición de “revolucionario”, el resultado final invariablemente es la violencia, aun y cuando se declare que se trata “de una revolución pacífica pero armada”, como hemos oído muchas veces, el resultado, en la historia del hombre, ha sido invariablemente tiempos de terror y decadencia social.

En Venezuela tenemos, por los momentos, a unas personas enfermas del ánimo, reunidas y mantenidas por una ideología que pregona la violencia, a pesar de que quieren afectar los resultados con epítetos como “justicia social”, humanismo, cristianismo primitivo, incluso, utilizando otras referencias mucho más arriesgadas como “bolivarianismo”, patriotismo o improbables “actos de amor”, cuando en realidad están exterminando vidas humanas o martirizando a familias enteras. En el resultado siempre hay delitos de lesa humanidad a gran escala.

Sucedió con las revoluciones francesa, rusa, china, con el nazismo en Alemania, con la revolución cubana, con Polt Pot en Camboya, con la dictadura de Corea del Norte, con las diferentes revoluciones islámicas en el Medio Oriente, con la Revolución Socialista Bolivariana en Venezuela y muchas otras que se me escapan, todo se resume a un grupo de fanáticos terroristas en el poder, castigando a su pueblo y naciones vecinas con la muerte y el dolor en nombre de la dignidad… se trata de seres vacíos y sin compasión, aplicando recetas utópicas, creyéndose ungidos por el destino.

¿Cómo llegan estos seres al poder? Pues la sociología, la historia y las ciencias políticas, que se han dedicado a estudiar estos episodios, nos descubren diversas causas, desde guerras, crisis económicas, problemas coloniales, ignorancia, creencias religiosas, golpes de estado, elecciones… el asunto es que, una y otra vez, el pueblo no percibe la amenaza, se deja llevar por el carisma de sus líderes, por las promesas de un mundo mejor… lo que invariablemente se hace patente es que el pueblo, entendido como una masa que hace mayoría, le da a estos individuos el poder, y se habla de una responsabilidad de origen que es difícil de negar cuando las cosas se tornan oscuras y oprobiosas, aunque siempre es posible excusarse con un “me equivoqué”.

No todos los que participan en estos esquemas de dominio sufren de resentimiento, ni su naturaleza es cruel y sádica; una buena parte de estos funcionarios o agentes se ven involucrados en situaciones extremas atendiendo a unas condiciones de trabajo que son creadas para obligar, ocultar, muchas veces premiar comportamientos delictuales con despojos y robos de los bienes de las víctimas. Esta vocación al saqueo es promovida como parte de operativos secretos y a sabiendas de que no hay testigos ni sobrevivientes que pudieran convertirse en acusadores.

Los entramados de la justicia penal y carcelaria están diseñados para mantener a sus operadores en una situación de impunidad, dado el profundo estado de indefensión en que sitúan a los acusados, alejados del escrutinio público, en ambientes propicios para el castigo y la tortura sin límite ni medida, en esas mazmorras oscuras y apartadas los verdaderos sádicos y enfermos que propician esos salvajes actos de degradación humana, compelen a sus subordinados a cumplir “con su deber”; los oficios, si los hay, son refrendados con menciones al valor, al patriotismo a la defensa de la patria y algunos son reconocidos con ascensos y honores.

Cuando un ciudadano no puede evitar caer en las garras de esos esbirros del orden autoritario, son tratados como pedazos de carne en un molino que no se detiene sino hasta hacerlos una pulpa sanguinolenta o haya perdido el juicio, o lo asesinen y lo desaparezcan; la víctima se diluye en largos listados de desaparecidos y “ruleteados”, haciendo harto difícil para sus familiares y organizaciones defensoras de los derechos humanos ubicarlos en algún penal, la meta es agotarlos y que se den por vencidos.

Por eso la existencia de las fosas comunes, donde termina toda pesquisa; por eso solo quedan los videos de las víctimas, auto incriminándose en crímenes que nunca cometieron, muchas veces siguiendo un libreto, bajo influencia de drogas y, de seguro, desesperados por el miedo y el dolor, ante la impasible presencia de fiscales y defensores públicos de utilería para dar fe de los hechos.

Por cada víctima en manos del estado, se multiplica la angustia y la pena en las familias, que empiezan un vía crucis de infinitas estaciones, donde hay vigilias, falsas esperanzas, rumores y mentiras sobre el paradero de sus familiares. En el caso venezolano, de seguro en muchos otros en iguales circunstancias, no importa la edad, ni el género, ni sus creencias, ni su estado de salud, los llamados “presos políticos”, pertenecientes a corrientes contrarias al gobierno castigador, predominan entre este universo de víctimas, se trata de personas que, por pensar diferente, cayeron en el radar que los identifica como golpistas o peligrosos para la seguridad nacional, que en realidad es la seguridad del gobierno de seguir en el poder.

La Señora Carmen Navas, una octogenaria que hizo el via crusis a la que la sometió el gobierno a las puertas de las cárceles donde supuestamente estaba prisionero su hijo Victor Quero, que había fallecido en custodia del estado, pero nunca se lo dijeron, su muerte ocurrió mucho antes y todo su expediente fue manipulado para ocultar la verdad, cuando por fin se lo entregaron, la señora lo enterró y a los pocos días murió, su figura frágil y su rostro marcado por el dolor seconvirtió en la dramática imagen de la madre venezolana, humilde y tenaz que nunca abandonó la esperanza de ver a su hijo de nuevo y en libertad.

El caso de la señora Navas ha marcado al gobierno chavista-madurista y a todos los funcionarios y personas que sirvieron y todavía sirven al régimen socialista revolucionario, como el sistema opresor que más daño le ha hecho al país en su historia, un país que día a día descubre las innumerables trampas y mentiras de unos hombres y mujeres usaban para robar, para delinquir, que se creían intocables para eternizarse en el poder del cual medraban sin ningún pudor.

Pero ahora viene la pregunta más importante de todo este vergonzoso asunto, esas personas son venezolanos, son producto de una sociedad que a todas luces padece de una enfermedad grave que debe ser tratada urgentemente para minimizar su ocurrencia en el tiempo, se trata de unas generaciones perdidas que deben ser tratadas y asistidas, y la enfermedad es del alma, de la psique, hay una disminución moral y ética que debe ser reparada y estas personas rescatadas del oprobio,  bajo la amenaza, de que si no se trata a tiempo el contagio, pudiera aumentar.

El chavismo, en su ignorancia y maldad, confundió al país sobre sus necesidades y prioridades y esa confusión continúa, esta vez en medio de apagones masivos, sectores completos de la administración pública desasistidos,  de sueldos miserables, inflación galopante, de prestaciones sociales que son una burla y degradan aún más la condición de obreros y empleados, el chavismo obligó al país a mantener a un estado gigante, tan enorme que se hizo insostenible para atender a sus ciudadanos como dependientes, la mayor parte de los empleados y de las actividades productivas estaban centralizadas en entes públicos malísimamente administrados.

Si bien es cierto que es importante atender las condiciones económicas del venezolano, su capacidad de ser productivo, de ser autosuficiente en sus necesidades de vida, pero el resentimiento que llevan por dentro es peligroso pues continúa siendo alimentado desde el gobierno interino por slogans y memes que lo avivan, la realidad que golpea a los venezolanos de a pie, es la de un saqueo monumental de los dineros públicos que debieron atender sus necesidades, una realidad que pregona a gritos que lo que le correspondía por ley y por derecho se la ha negado, que somos un país rico y ellos pobres, que justicia social es quitarle a los ricos para dárselo a los pobres, que protestar contra el estado es traición a la patria… hay una concepción del mundo y del país que es totalmente desquiciada, y al momento de asumir la realidad se convierte en un peso muerto que impide surgir en el entorno social, y en esa frustración, el crimen y el hampa ofrecen la vía rápida a la riqueza mal habida.

La solución para la condición que afecta a los venezolanos es compleja, no solo se trata de un problema educativo, del tipo, frecuencia y condiciones de la enseñanza formal, también es un asunto que atañe a la moral pública, al comportamiento y ejemplo de los líderes sociales y políticos, al desempeño de los funcionarios del estado con los ciudadanos, a las expectativas de las comunidades, a un turismo nacional amable, a una generación política responsable, que rinda cuentas, que se distinga por su honestidad y apertura a ideas encontradas, tenemos la necesidad de contar con unos artistas y comunicadores sociales menos engreídos y egoístas, pendientes de su condición de ejemplos para las generaciones que se levantan.

Hago especial mención de los programas de nutrición y alimentarios para la población más necesitada, de los programas de los comedores y mercados populares donde se garantice la variedad, calidad y asequibilidad para los nutrientes necesarios en la dieta diaria de los hogares, se requiere especial atención para los planes de atención a la niñez abandonada, madres solteras y ancianos en estado de abandono, el sistema de salud pública debe estar atento a los problemas  propios de la pobreza extrema, son programas sociales que deben contar con presupuestos limitados y una gerencia por objetivos que dé como resultado, ir sacando a las personas de la miseria, enseñándole oficios y dándoles motivos para sentirse orgullosos de sus logros, para ello hay que hacerlas útiles a niveles básicos, y debemos recordar que mientras más atención demos a los sectores más marginales y olvidados de la sociedad, ese ejemplo y esos resultados son el verdadero salvavidas del país.

Esta es la verdadera crisis humanitaria compleja que los organismos internacionales nos han venido advirtiendo, una crisis que afecta la línea de sobrevivencia del venezolano porque pone en peligro la integridad de las personas, a un nivel muy básico donde los elementos fundamentales necesarios para la vida hay que recomponerlos, y que, si son dejados a su suerte, harán imposible la viabilidad del país.  

De nada nos va a servir un inmenso ingreso por la explotación del petróleo y el gas si no atendemos con urgencia lo necesario para estabilizarnos, un esfuerzo que, fácil nos tomará dos generaciones para solventarlo, se le está dando demasiada importancia al aspecto empresarial, de hacerle la vida fácil a las corporaciones energéticas y mineras extranjeras que ya tocan a nuestras puertas, que es necesario y hay que atenderlo, pero sin olvidar lo que verdaderamente nos salvará del desastre.

Cuando menos quien no sienta la bondad y el respeto por la vida digna como ingredientes necesarios para la felicidad propia, que actúe entonces por puro egoísmo, borrar el resentimiento de nuestro territorio es darle garantía de paz social a la república, tan necesaria para aprovechar esta bonanza que la providencia proveyó para que no naufragáramos, que no se repita la barbarie del chavismo, eso es lo prioritario.

 


jueves, 21 de mayo de 2026

Ser o no ser, esa es la pregunta…, por Saúl Godoy Gómez


Y si fuera verdad que todas las cosas finalmente se hacen una, como observa Norman MacLean, esa lucha por la independencia, por una identidad propia, resultaría un esfuerzo vano, querer ser independiente y autónomo sería una quimera, y todo pareciera indicar que el llamado a la unidad hemisférica, conformar una sola América, ya no se trata de una ilusión, un sueño que persiguió gente tan diversa como Simón Bolívar, James Monroe, Fidel Castro, Walt Wittman y muchos otros.

Los nacionalismos impusieron un elemento retardante en ese movimiento unitario, hegemónico, no sólo hacía falta un factor de fuerza suficientemente poderoso y resuelto, sino también un sistema de dominio que no fuera solo militar, económico, político y, quizás lo más importante, cultural; tuvo la globalización que desarrollarse como sistema de intercambios y de contactos para que las naciones del orbe empezaran poco a poco a unificar sus pretensiones y sentido.

Los latinoamericanos fuimos de los pueblos más dados a jugar con el hueso del nacionalismo, nuestro juguete favorito al momento de construir una identidad, sin importarnos quién lo diseñó y cómo surgieron esos patrones de comportamiento y doctrina que tienen en el sentimiento nacional el componente emocional que más nos complace y llena, y a pesar del intenso tráfico de personas y bienes por nuestras porosas fronteras, estábamos cambiando sin darnos cuenta.

De acuerdo a la tesis de la historiadora Susan Mary Grant , en su interesante trabajo Historia de los Estados Unidos de América, los norteamericanos lograron construir una sociedad suficientemente plural, diversa y multicultural muy difícil de definir en términos de grupos étnicos, o religiosos, o lingüísticos, entre otras cosas porque los contiene casi a todos; es una sociedad de vocación universal y ésa es la razón, explica la doctora Grant, del porqué su influencia, su estilo de vida y su importancia como referencia social, que marca de manera determinante a las otras sociedades del orbe, de manera que todo el mundo pretende ser o tener algo de norteamericano.

En cualquier lugar del planeta, incluso en los más recónditos espacios, la influencia norteamericana se encuentra presente en diversas formas: la moda, la comida, la música, la política… al punto que es difícil separar lo que pertenece al resto del mundo; pero eso tiene un costo, a los mismos norteamericanos se les hace muy difícil definirse, aun cuando la raza blanca pretenda tener el control, ser norteamericano termina significando ser negro, hispano, asiático, caucásico, aborigen americano… y con todos estos grupos humanos ha tenido esa extraña relación de amor y odio, los combate, los acoge en su seno, los educa, bien que mal han aprendido a convivir, se defiende, innova, crece, prospera y conquista con ellos.

Alexis de Toqueville (1805-1859), un intelectual francés que viajó y estudió a Estados Unidos para descubrir las raíces de su democracia, retrata la sociedad norteamericana a cuerpo completo en un párrafo:

Pintar (...) una sociedad formada por todas las naciones de la tierra (...) en una palabra, una sociedad sin raíces, sin memoria, sin prejuicios, sin hábitos, sin ideas comunes, sin carácter nacional: (...) ¿Qué es lo que liga a esos distintos elementos? ¿Qué es lo que hace de ellos un pueblo? El interés: he ahí el secreto. L 'intérét individual que asoma a cada instante. Intérét que, además, se muestra abiertamente y se define a sí mismo como una teoría social… En cuanto a la inestabilidad del carácter, germina en mil lugares. Un norteamericano emprende, deja y vuelve a diez ocupaciones en su vida; está constantemente cambiando de domicilio y formando continuamente nuevas empresas. Menos que a cualquier otro hombre del mundo le asusta arriesgar una fortuna adquirida, porque sabe con cuánta facilidad puede ganar otra… Además, el cambio le parece el estado natural del hombre: y. ¿cómo podría no ser así? Todo cuanto le rodea está en constante movimiento: leyes, opiniones, funcionarios públicos, fortunas, la tierra misma cambia aquí de aspecto de un día para otro. En medio de ese movimiento universal que le rodea, el norteamericano no podría estarse quieto”

Pero no todo es felicidad en el Imperio, de acuerdo al análisis que hace el analista político Robert D. Kaplan, en su libro Tierra Baldía, la sociedad norteamericana está más dividida que nunca en su historia, no sólo hay una guerra a cuchillo entre Demócratas y Republicanos por hacerse con el poder e imponer sus agendas políticas, sino que hay graves confrontaciones entre minorías que ahora incluyen diferencias entre géneros, entre la sociedad civil y sus instituciones, como lo demuestran las protestas en contra de la brutalidad policial y los abusos de cuerpos de seguridad como ICE, hay problemas graves de consumo de drogas ilícitas y un desesperanzador repunte de tiroteos en escuelas, para mencionar los más notorios.

Pero a pesar de estos inconvenientes, Estado Unidos se mantiene incólume, como un imán, atrayendo lo más granado de la emigración mundial, los emprendedores e inversionistas lo prefieren con mucho a cualquier otro destino para sus capitales y planes, la tecnología es una ola indetenible de innovación y nuevas propuestas, que han llevado su calidad de vida a niveles sin igual; a pesar del costo de la vida, que es alto, las oportunidades y el empleo sobrepasan las expectativas de cualquier otro país, sus universidades siguen siendo de las mejores del mundo, todo esto gracias a que su forma de gobierno se ha mantenido incólume durante más de dos siglos.

El carácter del venezolano es diferente, vive confinado a espacios más restringidos que las enormes distancias que separan pueblos y ciudades en la geografía de Estados Unidos, por lo que lo regional impera en nuestro espíritu debido entre otras cosas a las barreras físicas que se interponen, en forma de montañas, ríos caudalosos y selvas feraces, y con ellas las tradiciones que se han desarrollado en cada lugar, lo colectivo tiene un peso importante y de allí que las familias arraigaran con fuerza en el terruño.

Venezuela no fue una identidad única y armónica, fue primero un conglomerado vatio pinto de tribus indígenas, algunas agresivas y dominantes, otras especializadas en sus hábitats y con poco roces entre ellas, luego fue parte del Imperio Español, posteriormente de la Gran Colombia, nos separamos y tuvimos un tortuoso camino de presidentes, dictadores, juntas de gobierno… el interludio democrático del siglo XX siempre estuvo amenazado y a comienzos del siglo XXI fuimos la gallina de oro del mentado Foro de Sao Paulo, esa especie de federación de gobiernos comunistas, y estábamos manejados por los cubanos, durante todo ese tiempo no pudimos concretar un piso político propio y duradero.

Cuando se descubrieron los yacimientos petroleros, a principios del siglo XX, y debido a las guerras europeas, se incrementó la inmigración de mano de obra calificada y el siglo XX transcurrió en pleno cambio de piel hacia la modernidad; así recibimos una enorme influencia de europeos, de los que una importante parte enraizó; también se suman las empresas norteamericanas, buscando las materias primas para sus industrias, y luego vinieron otras que querían establecer sus bases para el resto de Suramérica y empiezan los venezolanos a viajar al exterior en un número importante, por negocios, estudios, asuntos familiares… las principales ciudades del país sintieron los ímpetus renovadores de los nuevos tiempos pero el llamado del arraigo nacional siempre estaba ahí.

El nacionalismo fue una ideología utilizada por nuestros políticos para erradicar las diferencias regionales y relacionar al andino, al oriental, al llanero, al guayanés, al caraqueño… llamaban “pueblo” a los que votaban por ellos, fue una práctica que se absorbió rápidamente, los elementos de patria, unidad y orgullo por el espíritu independentista ya venían imbricados en nuestro discurso histórico; la democracia que se empezó a desarrollar, aunque incompleta y muy influenciada por el espíritu socialista, no fue estable ni constante.

Para algunos estudiosos, no somos precisamente demócratas convencidos, sino más bien oportunistas que negociamos con nuestro voto prebendas y favores con los gobernantes de turno, débiles en nuestras instituciones cívicas y propensos a seguir lideres autoritarios, que entendemos la política como intercambio de favores; pero el asunto es que, hasta el momento, a pesar de los desvíos y atajos que hemos tomado, y pagado muchas veces con sangre, siempre hemos retornado a la senda democrática.

El país logra, en las últimas décadas del pasado siglo, preparar a una generación de profesionales y técnicos, muchos de los cuales fueron formados en Estados Unidos y Europa, pero con el advenimiento del chavismo y su régimen militarista una gran parte de ellos migraron al extranjero, porque la inseguridad y las condiciones políticas inestables en el país, con sus consecuencias en la economía, los empujaron sin compasión.

Dos décadas de socialismo revolucionario demolieron aquella Venezuela que fue referencia de democracia y sostenibilidad económica; y eso sucedió justo en el peor momento, cuando el mundo cae en cuenta de la importancia de las reservas energéticas del país. De nuevo somos sujetos del interés para las grandes potencias, pero el presidente Trump se adelanta e interviene, descabezando el régimen narcoterrorista y tomando el control del estado; desde esa posición de poder, plantea recuperar el país económica, social y políticamente.

Esta breve síntesis de las diferentes naturalezas entre el pueblo norteamericano y el venezolano, se hace a propósito del comentario reiterado y provocador del presidente Trump, de hacer de Venezuela el estado No. 51 de la Unión, que para algunos no pasa de ser una declaración en tono de broma, una bravata hecha por un mandatario, cuya fórmula de comunicación es lanzar globos de ensayo para tantear el camino, pero para otros es una propuesta seria, parte de un plan ya elaborado y en ejecución, determinado por la necesidad del Imperio en consolidar sus espacios vitales.

Esta propuesta abre muchas interrogantes, algunas de las más relevantes serían ¿Por qué nos hacen este ofrecimiento, y por qué ahora? ¿Nuestra membresía como estado sería con todas las consideraciones de los demás en la Unión? ¿Sería un proceso progresivo o inmediato, y cómo prepararíamos a nuestra población para ese salto constitucional y existencial? Serían nuevas leyes, nuevo idioma, nuevas formas de comportamiento y relaciones… ¿Se decidiría por mayoría simple? ¿Los deberes y obligaciones entrarían en vigor al momento de la anexión o sería paulatinamente?

Ser en alguna medida autónomos y libres, dueños de nuestro destino nos da la ilusión de ser cabeza de ratón, en vez de cola de león, segunda opción en la que, para muchos nacionalistas, terminaríamos en los asientos traseros del tren imperial, manejados por las grandes corporaciones norteamericanas. La verdadera interrogante sería, ¿Hemos logrado realmente nuestro sueño? ¿Qué hemos conseguido durante nuestra vida republicana como nación? Llevamos dos siglos de existencia como venezolanos y, en los momentos críticos (reconocimiento como nación independiente, bloqueos navales, despojos coloniales de territorios, invasiones, gobiernos narcoterroristas), la presencia norteamericana ha resultado determinante.

 Ser anexados a un Imperio podría ser algo bueno, si el Imperio está en su mejor momento; pero si está en decadencia, la anexión se torna en algo problemático. En un mundo en conflicto, con recursos limitados y un orden internacional en descomposición, es bueno relacionarse con quienes tienen el poder y deciden; es muy malo si lo que necesitan son soldados y nuestros recursos para la guerra. De las cosas positivas que veo es que solucionaríamos de entrada nuestro problema militar, ya que nuestros soldados estarían en el mejor mundo posible con entrenamiento, equipos y misiones de primer nivel y en actividades de combate reales y no atacando a una población civik desarmada.

Edward Gibbon, un historiador especializado en el Imperio Romano, que publicó en 1776 su obra más famosa Decadencia y caída del Imperio Romano, examina con detalle lo que, en su criterio, fueron las causas del derrumbamiento del poder hegemónico del momento (se presume que siempre, en todo momento de la historia, ha habido un poder que maneja el orden global) y dentro de las causas, que fueron muchas, apunta a que la emigración descontrolada de pueblos barbaros y la introducción del elemento cristiano en la ideología del imperio causaron importantes fracturas políticas, que terminaron por darle fin al imperio.

A partir de entonces, el eje del poder ha cambiado, a veces es unipolar, otras compartido, pero siempre prevalece una fuerza que mantiene al mundo en una ruta. Por estos últimos tiempos, ha sido occidente quien ha fijado la ruta, en un principio fue Europa, luego fue relevada por el Imperio Norteamericano, y así han conducido los destinos de la humanidad.

No me queda ninguna duda de que Estados Unidos, gracias a su tecnología y conocimiento, haya detectado y esté trabajando en difuminar esos vórtices de caos interno que son los precursores del derrumbamiento imperial; también creo que a su imperio le queden varios lustros de poder efectivo en el planeta Tierra, por lo que aquellas personas que consideran beneficioso, en principio, acceder a esta oferta de convertirnos en un estado de la Unión norteamericana, lo hacen porque buscan la seguridad, el orden y la estabilidad que Venezuela no ha podido brindarles, aunque implique renunciar a ciertos ¿privilegios?, como sería esa naturaleza informal de ciertos venezolanos, a los que les gusta la guachafita, el desorden y hacer las cosas como les dé la gana (impulsada por esa vena romántica y sublimada del buen salvaje y el buen revolucionario).

Por otro lado, la experiencia de la diáspora venezolana en el mundo ha demostrado que una buena parte de los millones de venezolanos, que tuvieron que migrar a los confines más apartados del planeta, tienen una extraordinaria adaptabilidad y su contribución general a los pueblos que los han recibido ha resultado positiva, por lo que integrarnos a Estados Unidos no sería un problema.

La historia de Venezuela ha recibido la impronta de su ubicación geográfica y su conformación geológica. El historiador francés Fernand Braudel, en su extraordinario estudio sobre el reinado de Felipe II, publicado en 1949, definió un fenómeno que llamó la “Longue Durée”, en el que observó que hay consecuencias históricas producto de los factores naturales de la ubicación de determinados espacios, que predeterminan su historia un largo plazo; llamaba a estas consecuencias históricas “longitudes de ondas temporales variadas”, y explicó que generan un tiempo que transcurre mucho más lento que el de los sucesos humanos, con efectos determinantes en su historia.

Las riquezas minerales y de otros recursos naturales que contiene el país nos determinan, querámoslo o no; somos hoy centro de atención y motivo de múltiples ofertas, a pesar del calamitoso estado de nuestra casa, porque no hemos tenido gobernantes con visión y prudencia, sobre todo con honestidad y conocimiento, capaces de aprovechar el momento. Pero la oferta de integrarnos a la Unión Norteamericana no es inocente y mal podríamos desestimarla como una “puntada” del señor Trump.

Termino estas ideas con mi impresión personal de que, entre todos los latinoamericanos, los venezolanos somos los que más apreciamos y disfrutamos de la compañía de nuestros vecinos gringos, y creo que es algo mutuo. Si la propuesta es seria, considerarla sería un honor. 



martes, 12 de mayo de 2026

Las lecciones que no se aprenden, por Saúl Godoy Gómez


Es increíble, pero luego del desastre que el chavismo-madurismo le ocasionó a Venezuela desde el punto de vista social, económico, político y militar y hayan dejado al país patas pa´rriba, expuesto a cualquier calamidad, esta gente siga insistiendo en aplicarnos las mismas fórmulas fracasadas de soluciones habitacionales populares, economía comunal, bonos de la Patria, un estado interventor, gigante y represivo, todo indica que a pesar del altísimo costo que el país entero ha pagado, insisten desde el gobierno interino, en repetir sus errores, antes de las elecciones.

Porque las elecciones vienen y más pronto de lo que ellos suponen, ese gesto vano y de desprecio hacia la renovación del poder constitucional en nuestro país, es una estrategia suicida que solo alimenta el rencor y el asco hacia todo lo que representa ese fracasado régimen oriundo de La Habana, y digo estrategia y no política, porque la política es algo superior que concibe una visión integral del mundo y de lo humano dentro de él, la estrategia es apenas un plan, como el del ladrón que entra a la joyería de noche con intención de robarla, solo se plantea como entrar, saquear y salir.

Si tuvieran inteligencia para asimilar lo que hicieron en el país y vieran lo que ha sucedido en Cuba, en los países del este de Europa, en la misma Rusia, lo que está sucediendo en Sur África, en España, en varios países del Medio Oriente, en los lugares que hoy están marcados por conflictos internos que están arruinando sus economías, se darían cuenta de la oportunidad de oro que tiene nuestro país, que a pesar del castigo recibido por 27 años de corrupción, ineptitud e impunidad, recibimos la ayuda de EEUU y pudimos interrumpir el rigor mortis que nos embargaba, y como Lázaro, retornar de la muerte y andar de nuevo.

 Pero este gobierno interino en manos de la Sra. Delcy Rodríguez, y en la Asamblea, como jefe del parlamento, el Sr. Jorge Rodríguez, en vez de aprovechar el momento para cambiar de política, sorpresivamente se han quedado pegados en el plan socialista, creen de alguna manera que la reactivación petrolera en nuestro país traerá una nueva ola de riqueza material y ellos están allí, como gobierno, con sus redes extendidas a ver que les cae, lo que están haciendo con el Tribunal Supremo de Justicia lo retrata a cuerpo completo, en vez de nombrar magistrados probos, preparados  e independientes, quieren aumentar su número  para seguir repartiendo cargos a sus amigos e incondicionales para seguir con la política de denegación de justicia.

Porque el plan parece ser la continuación de la expoliación de Venezuela, estar en el lugar apropiado para que caiga oro en las cuentas bancarias, sin importarles el país, por supuesto, con los gringos la cosa será un poco más difícil, pero ellos, los chavistas, ya creen conocer el espíritu de los nuevos conquistadores, “déjennos tranquilos explotar el petróleo, y quédense ustedes con el resto… eso sí, me mantienen el país tranquilo”, pero el mundo no funciona de esa manera, la información viaja al instante al momento de producirse, y los desaciertos y crímenes que continúan ocurriendo en Venezuela son conocidos, sus repercusiones afectando los acontecimientos, entre ellos el prestigio y la seguridad que tan duro ha trabajado el equipo del presidente Trump por mostrar a un socio energético confiable.

Los crímenes horribles de lesa humanidad que se descubren casi a diario en contra de los llamados “presos políticos”, por parte del régimen en su modalidad de “transición”, están afectando la viabilidad del plan de estabilización del país, las inversiones necesarias retroceden ante el espectáculo denigrante de violaciones de derechos humanos, de la ausencia de libertades ciudadanas, de la imposibilidad de los electores a manifestar públicamente y de manera transparente su voluntad política.

Tomemos el caso de lo que ocurre en los Registros y Notarías del país, un reclamo que se hace cada vez más insistente entre las empresas transnacionales y venezolanas que tratan de hacer negocios, de establecer filiales y desarrollar emprendimientos aguas abajo del solo hecho de extraer el petróleo, notarizar un documento, registrar una junta directiva  o un aumento de capital, se ha convertido en un verdadero calvario, se ha creado un embudo de correcciones, esperas, requisitos, coimas que consumen un tiempo invalorable, esto principalmente porque la estructura de estas instituciones son no solo arcaicas e inoperantes, sino que, luego de que los cubanos le metieron la mano, las han convertido en uno de los pozos de corrupción mas notorios del aparato del estado.

La solución no se encuentra en el complicado proceso de reforma institucional que sería el resultado final, sino en el cambio del elemento humano que están utilizando en esta delicada etapa de transición, se debe ir incorporando a la sociedad civil independiente a estas labores, el chavismo está podrido hasta la médula, no se lo puede pedir peras al olmo y esto empieza desde la Presidencia de la República hasta el último funcionario de la administración pública.

Pero no todo es crítica negativa hacia esa mutación de la venezolanidad llamada chavismo, aunque la Sra. Delcy Rodríguez no es santa de mi devoción y deviene de una de las familias con notorios problemas de comportamiento, debo decir que su presencia y discurso en la Corte Internacional de Justicia en los Países Bajos, donde se ventila el caso del territorio de Guyana que reclama nuestro país, fue certero, agresivo y apegado a derecho, quienes quieran que hayan sido los autores del discurso los felicito, fueron directo al meollo del asunto, desnudaron la trampa que el actual gobierno de Guyana tiene planteado utilizando ese foro de justicia perteneciente a la ONU y plantearon el único camino posible para una solución justa que es la negociación entre las partes.

La señora Rodríguez está tratando de enmendar el tiempo perdido y los lamentables desaciertos tanto de los gobiernos de Chávez como de Maduro sobre este vital asunto y espero, que este ejemplo no sea solo un elemento distractor en todo este sainete en que han convertido la transición, eso está por verse.

 

 

 

  



domingo, 3 de mayo de 2026

El laberinto de María Corina.


Sería como decir que también es el laberinto de la Venezuela democrática y libre. Porque, según lo que le depara el futuro inmediato a nuestra líder, y en vista a la urgencia del llamado a unas elecciones para legitimar el poder en Venezuela, María Corina Machado se encuentra en una posición difícil; primero, no está en el país, el chavismo está haciendo lo imposible por obstaculizar su ingreso con su aparato judicial, y luego, si entra, y no me cabe la menor duda que lo hará, las amenazas a su integridad física no hay que tomarlas a juego.

Pero, quizás, lo más difícil va ser su posicionamiento dentro de la realidad política que existe en el país. Aunque hay una mayoría abrumadora que la apoya, va a estar rodeada de partidos y políticos que esperan prolongar sus existencias acercándose a ella y prometiéndole respaldo; es el “alacranato” en sus más características funciones, que va hacer lo posible por demoler su gestión y su patrimonio político.

No nos caigamos a mentiras, toda esa estructura política aliada al chavismo o, en su defecto, minando la política para su propio beneficio, como si fueran garimpeiros, quieren tomarse la foto con ella, salir en los tarjetones apoyando su proyecto, acompañarla en las giras para promover ellos sus propias agendas, declarar que su interés es el rescate de Venezuela, para aprovechar la oleada de votos que los hará imprescindibles para constituir gobierno.

Si definimos el alacranato como la reunión de partidos políticos y líderes de la oposición falsaria que, de acuerdo a las leyes electorales vigentes, son los únicos que podrían conformar la estructura política de un posible gobierno en nuestro país, es decir, los únicos autorizados para hacerse parte del poder político, entonces las expectativas de una salida democrática decente y honorable estarían en riesgo.

Sería una situación perder-perder, porque habría que negociar curules de la Asamblea Nacional con ese chiripero que, de nuevo, se ha reunido en torno al único candidato alternativo al chavismo que tiene la posibilidad real de ganar unas elecciones; se trata de unos seres que ya fueron contaminados por los 26 años de socialismo revolucionario, y algunos vienen incluso de antes, de la decadencia de los partidos democráticos, esos que fueron “las comadronas” de ese íncubo llamado Hugo Chávez.

Los cotos de caza de estos políticos, que vienen de postrarse a los pies del más aberrante militarismo que existe, estarían en las gobernaciones y alcaldías, en las direcciones de algunos ministerios, en embajadas y consulados, en las bancadas del Poder Legislativo; sus partidos serían los únicos registrados y autorizados en el CNE, con financiamiento para hacer campaña electoral, con la posibilidad de exhibir sus insignias en el tarjetón electoral, con sus cuotas disponibles de votantes al momento de repartir los coeficientes electorales, y podrían postular a sus miembros, cuyo único mérito es haber estado presos en alguno de los centros de torturas del chavismo, algo así como un premio a su sufrimiento.

María Corina se vería obligada a negociar apoyos y cargos con gente ya viciada por negociados y traiciones, sin esperar lealtad alguna salvo la de sus propios intereses, porque son propensos a la traición y tienen muchas deudas hacia los revolucionarios que les dieron tribuna… algo más, y esto es lamentable, hay entre estos partidos algunos provenientes de toda una generación de jóvenes descerebrados, producto de un adiestramiento que no incluyó los principios democráticos, que permitieron que la corrupción y la mentira se hicieran sus estandartes.

Entre esta fauna de escorpiones, chínches, chipos y otras alimañas, María Corina tiene sus opciones de cohabitación muy limitadas, y todo apunta a que esos sectores estarían apostando al fracaso de su gestión, las meta más codiciada de sus enemigos políticos, especialmente del chavismo repotenciado, que tiene sus cofres de guerra llenos de dinero mal habido en el exterior, cuyas facciones ya están haciendo campaña electoral y se mimetizan con las circunstancias, cambiando de colores, amos y lenguaje, y que va a tener infiltrados en el campo opositor.

La epidemia izquierdista, el discurso cubano, la ideología revolucionaria del ELN y las FARC, el odio incólume hacia “el imperialismo capitalista”, encarnado en Estados Unidos, el desprecio por el mercado y sus leyes de la oferta y la demanda, están siendo incorporados en una reingeniería retórica audaz y sin alma, dentro del nuevo discurso con el que intentarán continuar en el poder.

Y aunque la candidata María Corina Machado tiene su propia plataforma política y banderas con el partido Vente Venezuela, las simpatías electorales están dispersas a grado máximo y Vente Venezuela no está entre los favoritos, aunque Machado es, definitivamente la candidata presidencial más reconocida y popular de los aspirantes a Miraflores.

La situación es en extremo difícil, tendría que jugar a múltiples bandas y con gente muy poco confiable, afrontando un escenario casi que de post guerra, porque el país está en muy malas condiciones, aunque con la apertura petrolera hacia el mercado norteamericano se augura una gran cantidad de inversiones necesarias para aumentar la producción, tanto de crudo como de gas, y es en este punto que me pregunto si es sensato apurar, como lo están haciendo, las elecciones.

Los norteamericanos habían previsto dos años de estabilización económica antes de las elecciones, pero el interinato de la Sra. Delcy Rodríguez se ha transformado muy rápidamente en una maquinaria bien aprovechada de propaganda para el nuevo chavismo, y esto tiene muy preocupada a la oposición democrática, a algunos desesperados, y a los interventores norteamericanos tampoco los tiene muy felices, pues ya están sintiendo que esta relación tóxica con los que propiciaron el desastre venezolano, empieza a salpicarlos con rechazo y críticas que debilitan el llamado que desde Washington se le hace a los inversionista para que apuesten al país.

La figura de los hermanos Rodríguez y el resto de la banda chavista, enquistados en el poder con la anuencia del Sr. Trump, no sólo se perfila como un continuismo peligroso, sino que los posibles éxitos de la intervención los acapara ese “chavismo recargado” como propios, aunque no lo sean.

No son pocos los que opinan que las elecciones deben hacerse ya, contra viento y marea, un día que pase con los chavistas en el poder es un día más de destrucción del país y de retroceso en las posibilidades de un rescate a la democracia; para estos críticos, la intervención de María Corina debe hacerse de inmediato, para ponerle un parado al cáncer moral que está matando lo que queda de decencia y futuro.

Dentro de los posibles escenarios planteados por Departamento de Estado para nuestro país, no tengo dudas de que éste haya sido previsto como una de las bifurcaciones potenciales, eso dentro del espíritu pragmático que han mostrado los norteamericanos al hacer política exterior, y a los mejor ven esta situación como positiva, ya que hay empresarios, analistas y planificadores que prefieren los gobiernos “duros”, de un autoritarismo moderado, sobre todo cuando se trata de economías petroleras, cuando la seguridad es indispensable. Con este panorama, María Corina tiene una cuesta difícil por remontar.

Nuestra candidata va a tener que negociar con este chiripero redivivo, eso está cantado, y muchos de esos políticos y partidos de la falsa oposición no sólo van a tratar de aprovecharse de ella, sino que muchos llevarán una agenda para dañarla; bastaría que los presupuestos sean distraídos por la corrupción, que la administración pública carezca de medios para exigir la presentación de cuentas, que las malas mañas del reciente modelo de estado se repliquen en conductas como el nepotismo, las asignaciones a “dedo” de los contratos, el cobro de comisiones, o no reportar ingresos en caja, para que esa serie de prácticas nocivas haga fracasar la mejor voluntad de hacer un buen gobierno. Hay factores apostando al fracaso de la gestión de María Corina para que el nuevo chavismo tenga la oportunidad de instaurarse otra vez en el poder.

¿Qué puede hacer María Corina? Por lo pronto, concentrarse en llevar a cabo la tan esperada reforma electoral, de la ley que la regula, de sus agencias y direcciones, hacer que el voto llegue a los confines de la Tierra, adentro y afuera, depurar la tecnología a usarse, los controles, el conteo y boletines, las mesas, el voto por correo, si se va a permitir, los anuncios… en fin, hay trabajo y muy técnico a realizar. Para hacerlo bien se necesita tiempo, asegurar el proceso electoral ya es una gran ventaja; en mi opinión, se necesita no menos de un año para ajustar todos esos mecanismos a derecho y en la práctica.

María Corina necesitaría obtener de cada factor político que la quiera apoyar, una carta compromiso con su gestión, utilizar la contraloría social para exigirle un apego integral en cada aspecto de su política so pena de su exclusión inmediata del gobierno.

Si el tiempo lo permite, creo que se debe realizar una gran campaña entre los empresarios venezolanos y el capital privado para que, por medio de fondos especiales, fundaciones y otras instituciones, se financie la puesta al día del conocimiento político en Venezuela; educar a las nuevas generaciones en política es tan fundamental como ayudarlas en sus emprendimientos y motivar las innovaciones; hay que rescatar y poner al día conceptos de moral y cívica, el decálogo básico de cualquier democracia, porque la economía no funciona aislada en el mundo, requiere de un soporte político que dicte la norma y los usos de la actividad, 26 años de políticas para la destrucción del aparato productivo y del ambiente nos han enseñado que ni la política puede hacer economía, ni la economía debería hacer política.

El qué, cómo, dónde, cuándo, quién y porqué de las instituciones políticas deben ser materias de cursos seminarios, talleres, programas especiales para los medios de comunicación, para que puedan llegar a las escuelas, universidades, lugares de trabajo, espacios públicos… inundar los centros urbanos y públicos de explicaciones sobre la necesidad de ser honestos en la vida privada y pública, sobre lo que significa ser un empleado público, la importancia del voto en una elección, las maneras correctas de llevarse con los demás, lo que significan los derechos y los deberes, en resumen, ir construyendo la narrativa que fundamentó esta nación, y que fue dinamitada durante estos últimos 26 años, la que necesita Venezuela para que fenómenos tan desgraciados como el chavismo y su clientelismo esclavista no vuelvan a tener una oportunidad.

De lo que estamos hablando es de desplegar a nivel nacional una campaña que ilustre, de manera clara y sencilla, la manera de comportarse en sociedad de los venezolanos; para ello se necesita organizar a la gente, invertir dinero en comunicar y educar, hacer intervenciones en las empresas e instituciones para establecer los vínculos éticos que le darán sentido a la productividad, a la lealtad, a las responsabilidades de patronos y empleados en las organizaciones privadas y establecer las pautas en funcionarios públicos.

Si los venezolanos no nos ocupamos de ello, otros lo harán por nosotros; ya hemos visto impávidos como las ideologías más dañinas y primitivas del mundo están dispuestas a clavarnos sus colmillos ideológicos en la yugular y convertirnos convenientemente en zombis.

Hay una urgencia en el aire para adelantar las elecciones, posiblemente no tendremos el tiempo suficiente para diseñar y poner en práctica esta iniciativa de dotar al país de no sólo de un modelo de comportamiento racional y ético, de darle una identidad y construir la memoria histórica tan necesaria para poder ubicarnos y tomar las decisiones más apropiadas. Eso le daría a María Corina una buena ventaja para hacer realidad una nueva Venezuela.

 

 

 

  



lunes, 27 de abril de 2026

Trump, una aproximación.

 


La sobrevivencia del más apto, de acuerdo a la lectura que hizo Huxley de las teorías de su amigo y colega Charles Darwin, no necesariamente implica la sobrevivencia del mejor preparado moral o éticamente, la historia nos enseña que en la derrota y desaparición de los imperios no hay premios de consolación para aquellas causas que fueran más justas o de acuerdo a derecho.

El mejor preparado para triunfar en la naturaleza salvaje y violenta, llena de necesidades y trampas, de peligros e incertidumbres, no necesariamente es el más popular o el que dice tener a los dioses consigo y hace causa común con los pacifistas; desprovisto de toda gala y afeites, el más apto es siempre el mejor en la lucha, el que, en el momento del enfrentamiento, se impone y derrota a su contendor.

Este inicio del siglo XXI nos está demostrando que el mundo y la naturaleza humana han cambiado muy poco; los conflictos y guerras no dejan de estar en el radar de las naciones, los mercados y los valores económicos varían de pronto, dejando a la vera quiebras y fortunas que el día anterior no estaban programadas, la marcha de la tecnología es tan acelerada que cada vez es más difícil estar al día con cada adelanto, la ciencia nos descubre a cada hora aspectos nuevos de la realidad, en que ya nada parece ser estable… o real; los estilos de vida vienen y van, como las olas en la playa, y dentro de esta dinámica de cambios acelerados, el mapa del mundo se transforma.

De todos los mandatarios y figuras de poder en el mundo actual, sólo el presidente Donald Trump pareciera estar manejando (a bien o a mal) los vórtices que se producen en el caos que nos envuelve, y hasta pareciera ser el causante de no pocas de estas anomalías que afectan nuestras vidas, el asunto es que su nombre y figura están siempre allí, soportado por la economía más grande del planeta y con una fuerza militar que no deja de asombrar, aún en sus derrotas.

Lo más asombroso de la actual sociedad norteamericana es su capacidad de aprendizaje, de reposición de partes perdidas, de adaptación, de innovación, y con Trump sucede algo que no se veía desde hace mucho tiempo, un liderazgo proactivo, unas metas claras, unos propósitos que pudieran resumirse en no perder la preminencia de la cultura occidental en el mundo.

Pero es un concepto cultural sesgado, como todos, donde el peso mayor lo lleva la tradición judeo-cristiana del mundo, el ánimo capitalista de la reforma, el espíritu mercantilista y financiero de los mercaderes venecianos, el propósito conquistador y controlador de la raza blanca de un Albión creyente en dinastías de reyes y el poder de la espada, todo esto configurado en la prédica por hombres libres, pero más a la usanza del superhombre Nietzscheano.

Se trata de un hombre complejo, como todos nosotros, con cualidades y defectos, con habilidades y carencias, con un lado oscuro habitado por demonios y con parcelas luminosas donde existen las virtudes; cuando vemos a Trump percibimos a un hombre que por momentos parece que actúa con inteligencia y al siguiente parece torpe e incapaz, vemos a un empresario habilidoso y calculador que hizo su fortuna en uno de los mercados más difíciles e impredecibles del mundo, como lo es la ciudad de New York, un constructor y corredor de bienes raíces exitoso que se prestó a la aventura política y triunfó, convirtiéndose  no una, sino dos veces, en el presidente de Estados Unidos de Norteamérica, el país más rico y poderoso del mundo… un hombre que gusta de los medios masivos de comunicación y que muy pronto se hizo una figura reconocida y seguida en las redes sociales, con un pasado plagado de escándalos y excesos. Para sus contrincantes no es sino un criminal de cuello blanco, un racista irredento con un pasado lleno de secretos brutales del que se han desenterrado imágenes, audios, cartas y testimonios que le atribuyen crímenes abyectos, pero a pesar de las acusaciones y señalamientos, sigue siendo un hombre libre, sin deudas con la sociedad a la que pertenece, sin castigos ni penas en su contra, todo lo contrario, ha sido exaltado y llevado a ocupar la más alta magistratura de su país.

Desde esta posición de poder, y para sorpresa de todos, incluyendo sus más cercanos colaboradores, está cumpliendo sus promesas de campaña de poner a “América de Primero”, de hacerla fuerte y  convertirla en rector de los designios del mundo, pues durante mucho tiempo consideró que el resto de los países, especialmente sus “aliados”, se aprovechaba de la fortaleza de Estados Unidos para llevar a cabo proyectos nacionales, sin dar nada a cambio, lo que consideraba no sólo injusto sino peligroso, pues estaban canibalizando la vitalidad de su nación.

Con los anteriores gobiernos progresistas norteamericanos, siguiendo un supuesto guion pro-globalización, las empresas norteamericanas abandonaron el territorio nacional para montar fábricas, procesadoras, laboratorios, comercializadoras en el extranjero para aprovechar la mano de obra barata, los incentivos fiscales, materia prima abundante y a bajo costo, sin darse cuenta de que, con cada inversión extranjera que hacían, Estados Unidos disminuía su fuerza productiva, se perdían puestos de trabajo locales, se debilitaba las empresas periféricas y otros servicios aminorando la fibra industrial del país y el gobierno federal. La región asiática se vio beneficiada por esa política de inversión extranjera y una fuerte transferencia tecnológica que beneficiaba a los países anfitriones, en detrimento del liderazgo de Estados Unidos en varias áreas de desarrollos de punta.

Como hombre de negocios, Trump siempre está dispuesto a negociar, pero no soporta que lo traten con desdén y se aprovechen de su “buena voluntad”; su visión del mundo es la de un auténtico líder que no está dispuesto a sacrificar sus valores democráticos y capitalistas, su estilo de vida de primer mundo y su rol de liderazgo; el que quiera ponerse a la cabeza del mundo libre tiene que demostrar que es superior en cada uno de los aspectos que a él le ha tocado conquistar a fuerza de trabajo e inteligencia, no va a delegar responsabilidades porque a alguien le toque el turno o crea ser el próximo en la fila.

Pero igual tiene problemas, algunos insolubles, como el de su propia mortalidad y la exigencia constitucional de someter su mandato al escrutinio de su pueblo periódicamente; y es que, en su propio país, como en todo el orbe, hay gente débil y acomodaticia, principalmente comunistas disfrazados de progresistas y liberales, que precisan sacarlo del poder, empresarios que no pueden vivir sin los contratos del estado, políticos de poca monta que intentan hacerlo mejor que él pero echando un paso atrás y permitiendo que otros países se posicionen como lideres… para lograrlo tienen que desbancarlo, a él y su legado, bajo pretextos morales.

Ante el avance de un partido como el Republicano, mucho más evolucionado y preclaro en sus objetivos políticos, los demócratas insisten en encantar al votante norteamericano con promesas de beneficios sociales, probadamente impracticables, dispuestos a entregarle el país a las fuerzas oscuras de la izquierda mundial, para volver a poner al país en el rol de mirón y tonto útil, de financista y alcahuete de gente que se complace en discursos y propaganda, mientras los grupos violentos vuelven a controlar extensos territorios de nuestro planeta, bajo las alas de instituciones como la ONU y la OTAN, que sólo se complacen en denuncias y discursos, pero pocas veces en la acción.

Tuvo Trump la gallardía de reclamarle al mismo Vaticano, representado por el actual Papa, su debilidad ante la agresiva invasión a occidente del islam, enredado en postulados principistas filosóficos y teológicos de poca monta, por los que la Iglesia ha permitido no sólo un peligroso avance de esa secta, que no solo pregona la destrucción de los creyentes en Cristo sino que, de hecho, tiene ya a Europa como rehén y con un arma apuntando a su cabeza; y, a pesar del peligro que representa un Irán armado hasta los dientes y con posibilidad de detentar armamento nuclear, el Papa tiene las gónadas de decirnos que se trata de una religión de paz. Y no se trata en este caso de que repita aquella famosa arenga del Papa Urbano II, en el sitio de Clermont en el año de 1095, donde pidió a los cristianos que se prepararan y fueran a la defensa de Constantinopla y Jerusalén diciendo: “…los musulmanes, pueblo extranjero, pueblo totalmente ajeno a Dios… que han invadido las tierras de aquellos cristianos, con espada, rapiñas e incendios los han despoblado… muchos han sido masacrados en forma brutal, otros han sido hecho prisioneros y conducidos al cautiverio.”

Trump está cambiando con sus ejércitos el mapa mundial, su orden económico, su tesitura política,  su dependencia a unas instituciones globalistas al servicio de los enemigos de la libertad; esas fuerzas del desorden y la esclavitud humana, que incluyen al socialismo en todas sus expresiones, han tenido que retroceder, quisieron cambiar las bases financieras del mundo pretendiendo desplazar al dólar como moneda principal para los intercambios, quisieron cambiar el consumo energético hacia energías alternativas y hacer del tráfico de las drogas peligrosas un negocio tolerable.

Y es en este punto y momento, que entramos los venezolanos y nuestro país en el juego geopolítico del presidente Trump, un país con los recursos y la posición geoestratégica que tenemos en el marco hemisférico, era sin duda una provocación que no se podía dejar pasar; cultivado y explotado por los intereses enemigos de Washington, Venezuela se había convertido en una amenaza a la seguridad de Estados Unidos, el tirano Maduro había acopiado un ejército mercenario, compuesto por bandas criminales multinacionales, en las que integraba movimientos extremistas islámicos, guerrilleros colombianos, bandas armadas auspiciadas por los Carteles de la droga, elementos cubanos, tecnología armamentista china y rusa… se había convertido en un panal de avispas, demasiado molestas y peligrosas, y muy cerca de casa.

Solucionando “el asunto Maduro”, nos quitaba un problema fundamental en nuestra calamitosa situación existencial, y así fue, se lo llevaron en cadenas a una cárcel a New York; pero nos dejaron entero el cuerpo envenenado del chavismo  en el que muy pronto le crecieron no una, sino dos y tres cabezas, mientras mutaba y se adaptaba a la nueva situación; quedaba en su sitio la estructura criminal y represiva intacta, con ánimos de perpetuarse en el poder, trocándose en los nuevos mejores amigos del Sr. Trump.

Y como el presidente Trump estaba ocupado con otros problemas urgentes en el Medio Oriente, Europa  y la guerra en Ucrania, “el problema venezolano” quedó dentro del congelador, esperando que se cumplieran ciertas etapas previas a un arreglo democrático, lo que incluiría nuevas elecciones y un fortalecimiento económico e institucional del país. Pero no contaban con el poder de adaptación del chavismo, que pasaron de enemigos a serviles mandantes, contaminando con su pasado criminal y oprobiosa mentalidad al gobierno interino de Estados Unidos en Venezuela.

Estoy seguro de que el secretario de Estado, el Sr. Marco Rubio, se da cuenta de lo peligroso de la situación, la falta de legitimación del gobierno ha minado la capacidad de las inversiones en el país; los chavistas no han cejado de reprimir las libertades y la seguridad de los venezolanos, aún cuentan con sus grupos armados y el ánimo de no permitir que ningún otro gobierno los releve del poder, sus discursos han aumentado en el tono agresivo, los presos políticos y la represión entre quienes se atreven a disentir de la línea impuesta por la presidenta encargada aumentan… y, para colmo, el entorno político que está disponible para acompañar a la líder de la oposición, la Sra. María Corina Machado, sigue plagado de corruptos y alacranes con no muy buenas intenciones.

Pero lo que más preocupa y lo más peligroso de la situación es el problema moral y la contaminación ideológica que el gobierno interino está insertando sobre el esfuerzo norteamericano para contener y estabilizar la situación en Venezuela; hay una inmensa presión sobre la población debido a la inflación y la deficiencia de los servicios, mientras se alimenta una matriz de expectativas de mejores remuneraciones laborales que permitirían una mejor calidad de vida; todas las noticias que se generan (salidas de no muy confiables aparatos informativos) sobre lo bien que lo está haciendo el gobierno interino de la Sra. Delcy Rodríguez, con sus correspondientes halagos, hacen incierta la situación. En las últimas horas, la noticia infausta de permitir que fondos venezolanos paguen la defensa millonaria del tirano Maduro y su esposa narcotraficante, a pesar de los argumentos procedimentales y legales que lo justifican por llevar la causa a buen término, asientan aceleradamente el sentimiento de inseguridad e injusticia del venezolano de a pie, e identifican públicamente al gobierno del Sr. Trump como aliado por conveniencia del chavismo.

El momento de corregir acciones e integrar elementos de la oposición democrática en el gobierno interino es ahora, cuando el chavismo está adquiriendo un nuevo aire y los elementos antinorteamericanos de la región están leyéndolo como una debilidad del Sr. Trump, que acaba de ser objeto de un nuevo atentado, justamente por un simpatizante del chavismo demócrata, que quieren ganar con desespero las elecciones de mid-term el próximo noviembre. Es algo que no le conviene a la seguridad de Venezuela, a la democracia en el continente y a la paz en el mundo.

Poner orden en Irán tuvo un elevado costo pero había que hacerlo debido a la amenaza nuclear que representaba, el régimen de los Ayatolas fanáticos iban directo hacia una guerra total en contra del estado de Israel, y como lo estamos viendo en este momento, en extorsionar al mundo libre en una de las rutas de comercio marítimas más importantes, Trump actuó en defensa de los mismos principios por los que actuó en Caracas para remover a Maduro, pero el resto del mundo parece no darse cuenta de la gesta en que se embarcó este hombre que, en el ocaso de su vida, no ha dudado en defender lo que occidente está dejando de valorar, su libertad.