viernes, 22 de mayo de 2026

Con el diablo en el alma, por Saúl Godoy Gómez



El hombre digno

…un hombre que valora la verdad por sobre todo, que mantiene la palabra empeñada, que respeta las leyes, se respeta a sí mismo y respeta a los demás, que no se ocupa ni preocupa por obtener fortuna ni honores, sino que cuida de su alma y trata de volver mejores a los ciudadanos induciéndolos a cuidar de la virtud.

Platón sobre Sócrates

 

¿Qué han hecho los chavistas con el buen carácter y bonhomía del venezolano? Leemos la información de las organizaciones para la defensa de los derechos humanos, los informes periodísticos y las redes sociales ardiendo por las denuncias de violaciones, asesinatos, tortura, detenciones ilegales, juicios penales que más se asemejan a aquelarres de venganza y ajusticiamientos. A simple vista, pareciera que el venezolano ha retrocedido siglos en el proceso civilizatorio, y ese salto tan “pa’tras” se corresponde con la aparición del chavismo en nuestro horizonte político.

Da la impresión de que, por mucho tiempo, incubó en nuestra tierra una raza distinta de seres muy parecidos a los humanos, pero con el corazón roto y el alma llena de un odio incontenible, la palabra que mejor describe esta incontinencia de violencia institucionalizada es “resentimiento”, que es consumirse en el sentimiento de venganza, por una carencia o algún deseo insatisfecho o negado, y es necesario entender que el resentimiento no exclusivo de las personas pobres.

Y recalco lo de violencia institucionalizada, porque estos seres, al obtener el poder político, reflejan este reconcomio en las leyes que promueven, en las instituciones que destruyen o alteran y en la cultura que tejen a su alrededor; y, efectivamente, la ideología socialista es la que más rinde ganancias para esos enfermos del alma, pues está basada en un reclamo por justicia e igualdad; parten del convencimiento de que el mundo debe ser recompuesto, ven demasiadas diferencias entre los hombres, y eso provoca luchas y enfrentamientos…

Hablan de personas explotadas y clases sociales privilegiadas, esa minoría, dueña de los medios de producción y del dinero, que se empeñan en oprimir a los más pobres. Por supuesto, no ven que hubo inversión, trabajo e iniciativa, a veces sacrificio de generaciones, detrás de esos medios de producción; no ven que generan empleo, aumenta la calidad de vida de la población, apoyan causas nobles en la sociedad, pagan impuestos, hacen país…

Si a este marco conceptual y del sentimiento, le agrega la condición de “revolucionario”, el resultado final invariablemente es la violencia, aun y cuando se declare que se trata “de una revolución pacífica pero armada”, como hemos oído muchas veces, el resultado, en la historia del hombre, ha sido invariablemente tiempos de terror y decadencia social.

En Venezuela tenemos, por los momentos, a unas personas enfermas del ánimo, reunidas y mantenidas por una ideología que pregona la violencia, a pesar de que quieren afectar los resultados con epítetos como “justicia social”, humanismo, cristianismo primitivo, incluso, utilizando otras referencias mucho más arriesgadas como “bolivarianismo”, patriotismo o improbables “actos de amor”, cuando en realidad están exterminando vidas humanas o martirizando a familias enteras. En el resultado siempre hay delitos de lesa humanidad a gran escala.

Sucedió con las revoluciones francesa, rusa, china, con el nazismo en Alemania, con la revolución cubana, con Polt Pot en Camboya, con la dictadura de Corea del Norte, con las diferentes revoluciones islámicas en el Medio Oriente, con la Revolución Socialista Bolivariana en Venezuela y muchas otras que se me escapan, todo se resume a un grupo de fanáticos terroristas en el poder, castigando a su pueblo y naciones vecinas con la muerte y el dolor en nombre de la dignidad… se trata de seres vacíos y sin compasión, aplicando recetas utópicas, creyéndose ungidos por el destino.

¿Cómo llegan estos seres al poder? Pues la sociología, la historia y las ciencias políticas, que se han dedicado a estudiar estos episodios, nos descubren diversas causas, desde guerras, crisis económicas, problemas coloniales, ignorancia, creencias religiosas, golpes de estado, elecciones… el asunto es que, una y otra vez, el pueblo no percibe la amenaza, se deja llevar por el carisma de sus líderes, por las promesas de un mundo mejor… lo que invariablemente se hace patente es que el pueblo, entendido como una masa que hace mayoría, le da a estos individuos el poder, y se habla de una responsabilidad de origen que es difícil de negar cuando las cosas se tornan oscuras y oprobiosas, aunque siempre es posible excusarse con un “me equivoqué”.

No todos los que participan en estos esquemas de dominio sufren de resentimiento, ni su naturaleza es cruel y sádica; una buena parte de estos funcionarios o agentes se ven involucrados en situaciones extremas atendiendo a unas condiciones de trabajo que son creadas para obligar, ocultar, muchas veces premiar comportamientos delictuales con despojos y robos de los bienes de las víctimas. Esta vocación al saqueo es promovida como parte de operativos secretos y a sabiendas de que no hay testigos ni sobrevivientes que pudieran convertirse en acusadores.

Los entramados de la justicia penal y carcelaria están diseñados para mantener a sus operadores en una situación de impunidad, dado el profundo estado de indefensión en que sitúan a los acusados, alejados del escrutinio público, en ambientes propicios para el castigo y la tortura sin límite ni medida, en esas mazmorras oscuras y apartadas los verdaderos sádicos y enfermos que propician esos salvajes actos de degradación humana, compelen a sus subordinados a cumplir “con su deber”; los oficios, si los hay, son refrendados con menciones al valor, al patriotismo a la defensa de la patria y algunos son reconocidos con ascensos y honores.

Cuando un ciudadano no puede evitar caer en las garras de esos esbirros del orden autoritario, son tratados como pedazos de carne en un molino que no se detiene sino hasta hacerlos una pulpa sanguinolenta o haya perdido el juicio, o lo asesinen y lo desaparezcan; la víctima se diluye en largos listados de desaparecidos y “ruleteados”, haciendo harto difícil para sus familiares y organizaciones defensoras de los derechos humanos ubicarlos en algún penal, la meta es agotarlos y que se den por vencidos.

Por eso la existencia de las fosas comunes, donde termina toda pesquisa; por eso solo quedan los videos de las víctimas, auto incriminándose en crímenes que nunca cometieron, muchas veces siguiendo un libreto, bajo influencia de drogas y, de seguro, desesperados por el miedo y el dolor, ante la impasible presencia de fiscales y defensores públicos de utilería para dar fe de los hechos.

Por cada víctima en manos del estado, se multiplica la angustia y la pena en las familias, que empiezan un vía crucis de infinitas estaciones, donde hay vigilias, falsas esperanzas, rumores y mentiras sobre el paradero de sus familiares. En el caso venezolano, de seguro en muchos otros en iguales circunstancias, no importa la edad, ni el género, ni sus creencias, ni su estado de salud, los llamados “presos políticos”, pertenecientes a corrientes contrarias al gobierno castigador, predominan entre este universo de víctimas, se trata de personas que, por pensar diferente, cayeron en el radar que los identifica como golpistas o peligrosos para la seguridad nacional, que en realidad es la seguridad del gobierno de seguir en el poder.

La Señora Carmen Navas, una octogenaria que hizo el via crusis a la que la sometió el gobierno a las puertas de las cárceles donde supuestamente estaba prisionero su hijo Victor Quero, que había fallecido en custodia del estado, pero nunca se lo dijeron, su muerte ocurrió mucho antes y todo su expediente fue manipulado para ocultar la verdad, cuando por fin se lo entregaron, la señora lo enterró y a los pocos días murió, su figura frágil y su rostro marcado por el dolor seconvirtió en la dramática imagen de la madre venezolana, humilde y tenaz que nunca abandonó la esperanza de ver a su hijo de nuevo y en libertad.

El caso de la señora Navas ha marcado al gobierno chavista-madurista y a todos los funcionarios y personas que sirvieron y todavía sirven al régimen socialista revolucionario, como el sistema opresor que más daño le ha hecho al país en su historia, un país que día a día descubre las innumerables trampas y mentiras de unos hombres y mujeres usaban para robar, para delinquir, que se creían intocables para eternizarse en el poder del cual medraban sin ningún pudor.

Pero ahora viene la pregunta más importante de todo este vergonzoso asunto, esas personas son venezolanos, son producto de una sociedad que a todas luces padece de una enfermedad grave que debe ser tratada urgentemente para minimizar su ocurrencia en el tiempo, se trata de unas generaciones perdidas que deben ser tratadas y asistidas, y la enfermedad es del alma, de la psique, hay una disminución moral y ética que debe ser reparada y estas personas rescatadas del oprobio,  bajo la amenaza, de que si no se trata a tiempo el contagio, pudiera aumentar.

El chavismo, en su ignorancia y maldad, confundió al país sobre sus necesidades y prioridades y esa confusión continúa, esta vez en medio de apagones masivos, sectores completos de la administración pública desasistidos,  de sueldos miserables, inflación galopante, de prestaciones sociales que son una burla y degradan aún más la condición de obreros y empleados, el chavismo obligó al país a mantener a un estado gigante, tan enorme que se hizo insostenible para atender a sus ciudadanos como dependientes, la mayor parte de los empleados y de las actividades productivas estaban centralizadas en entes públicos malísimamente administrados.

Si bien es cierto que es importante atender las condiciones económicas del venezolano, su capacidad de ser productivo, de ser autosuficiente en sus necesidades de vida, pero el resentimiento que llevan por dentro es peligroso pues continúa siendo alimentado desde el gobierno interino por slogans y memes que lo avivan, la realidad que golpea a los venezolanos de a pie, es la de un saqueo monumental de los dineros públicos que debieron atender sus necesidades, una realidad que pregona a gritos que lo que le correspondía por ley y por derecho se la ha negado, que somos un país rico y ellos pobres, que justicia social es quitarle a los ricos para dárselo a los pobres, que protestar contra el estado es traición a la patria… hay una concepción del mundo y del país que es totalmente desquiciada, y al momento de asumir la realidad se convierte en un peso muerto que impide surgir en el entorno social, y en esa frustración, el crimen y el hampa ofrecen la vía rápida a la riqueza mal habida.

La solución para la condición que afecta a los venezolanos es compleja, no solo se trata de un problema educativo, del tipo, frecuencia y condiciones de la enseñanza formal, también es un asunto que atañe a la moral pública, al comportamiento y ejemplo de los líderes sociales y políticos, al desempeño de los funcionarios del estado con los ciudadanos, a las expectativas de las comunidades, a un turismo nacional amable, a una generación política responsable, que rinda cuentas, que se distinga por su honestidad y apertura a ideas encontradas, tenemos la necesidad de contar con unos artistas y comunicadores sociales menos engreídos y egoístas, pendientes de su condición de ejemplos para las generaciones que se levantan.

Hago especial mención de los programas de nutrición y alimentarios para la población más necesitada, de los programas de los comedores y mercados populares donde se garantice la variedad, calidad y asequibilidad para los nutrientes necesarios en la dieta diaria de los hogares, se requiere especial atención para los planes de atención a la niñez abandonada, madres solteras y ancianos en estado de abandono, el sistema de salud pública debe estar atento a los problemas  propios de la pobreza extrema, son programas sociales que deben contar con presupuestos limitados y una gerencia por objetivos que dé como resultado, ir sacando a las personas de la miseria, enseñándole oficios y dándoles motivos para sentirse orgullosos de sus logros, para ello hay que hacerlas útiles a niveles básicos, y debemos recordar que mientras más atención demos a los sectores más marginales y olvidados de la sociedad, ese ejemplo y esos resultados son el verdadero salvavidas del país.

Esta es la verdadera crisis humanitaria compleja que los organismos internacionales nos han venido advirtiendo, una crisis que afecta la línea de sobrevivencia del venezolano porque pone en peligro la integridad de las personas, a un nivel muy básico donde los elementos fundamentales necesarios para la vida hay que recomponerlos, y que, si son dejados a su suerte, harán imposible la viabilidad del país.  

De nada nos va a servir un inmenso ingreso por la explotación del petróleo y el gas si no atendemos con urgencia lo necesario para estabilizarnos, un esfuerzo que, fácil nos tomará dos generaciones para solventarlo, se le está dando demasiada importancia al aspecto empresarial, de hacerle la vida fácil a las corporaciones energéticas y mineras extranjeras que ya tocan a nuestras puertas, que es necesario y hay que atenderlo, pero sin olvidar lo que verdaderamente nos salvará del desastre.

Cuando menos quien no sienta la bondad y el respeto por la vida digna como ingredientes necesarios para la felicidad propia, que actúe entonces por puro egoísmo, borrar el resentimiento de nuestro territorio es darle garantía de paz social a la república, tan necesaria para aprovechar esta bonanza que la providencia proveyó para que no naufragáramos, que no se repita la barbarie del chavismo, eso es lo prioritario.

 


jueves, 21 de mayo de 2026

Ser o no ser, esa es la pregunta…, por Saúl Godoy Gómez


Y si fuera verdad que todas las cosas finalmente se hacen una, como observa Norman MacLean, esa lucha por la independencia, por una identidad propia, resultaría un esfuerzo vano, querer ser independiente y autónomo sería una quimera, y todo pareciera indicar que el llamado a la unidad hemisférica, conformar una sola América, ya no se trata de una ilusión, un sueño que persiguió gente tan diversa como Simón Bolívar, James Monroe, Fidel Castro, Walt Wittman y muchos otros.

Los nacionalismos impusieron un elemento retardante en ese movimiento unitario, hegemónico, no sólo hacía falta un factor de fuerza suficientemente poderoso y resuelto, sino también un sistema de dominio que no fuera solo militar, económico, político y, quizás lo más importante, cultural; tuvo la globalización que desarrollarse como sistema de intercambios y de contactos para que las naciones del orbe empezaran poco a poco a unificar sus pretensiones y sentido.

Los latinoamericanos fuimos de los pueblos más dados a jugar con el hueso del nacionalismo, nuestro juguete favorito al momento de construir una identidad, sin importarnos quién lo diseñó y cómo surgieron esos patrones de comportamiento y doctrina que tienen en el sentimiento nacional el componente emocional que más nos complace y llena, y a pesar del intenso tráfico de personas y bienes por nuestras porosas fronteras, estábamos cambiando sin darnos cuenta.

De acuerdo a la tesis de la historiadora Susan Mary Grant , en su interesante trabajo Historia de los Estados Unidos de América, los norteamericanos lograron construir una sociedad suficientemente plural, diversa y multicultural muy difícil de definir en términos de grupos étnicos, o religiosos, o lingüísticos, entre otras cosas porque los contiene casi a todos; es una sociedad de vocación universal y ésa es la razón, explica la doctora Grant, del porqué su influencia, su estilo de vida y su importancia como referencia social, que marca de manera determinante a las otras sociedades del orbe, de manera que todo el mundo pretende ser o tener algo de norteamericano.

En cualquier lugar del planeta, incluso en los más recónditos espacios, la influencia norteamericana se encuentra presente en diversas formas: la moda, la comida, la música, la política… al punto que es difícil separar lo que pertenece al resto del mundo; pero eso tiene un costo, a los mismos norteamericanos se les hace muy difícil definirse, aun cuando la raza blanca pretenda tener el control, ser norteamericano termina significando ser negro, hispano, asiático, caucásico, aborigen americano… y con todos estos grupos humanos ha tenido esa extraña relación de amor y odio, los combate, los acoge en su seno, los educa, bien que mal han aprendido a convivir, se defiende, innova, crece, prospera y conquista con ellos.

Alexis de Toqueville (1805-1859), un intelectual francés que viajó y estudió a Estados Unidos para descubrir las raíces de su democracia, retrata la sociedad norteamericana a cuerpo completo en un párrafo:

Pintar (...) una sociedad formada por todas las naciones de la tierra (...) en una palabra, una sociedad sin raíces, sin memoria, sin prejuicios, sin hábitos, sin ideas comunes, sin carácter nacional: (...) ¿Qué es lo que liga a esos distintos elementos? ¿Qué es lo que hace de ellos un pueblo? El interés: he ahí el secreto. L 'intérét individual que asoma a cada instante. Intérét que, además, se muestra abiertamente y se define a sí mismo como una teoría social… En cuanto a la inestabilidad del carácter, germina en mil lugares. Un norteamericano emprende, deja y vuelve a diez ocupaciones en su vida; está constantemente cambiando de domicilio y formando continuamente nuevas empresas. Menos que a cualquier otro hombre del mundo le asusta arriesgar una fortuna adquirida, porque sabe con cuánta facilidad puede ganar otra… Además, el cambio le parece el estado natural del hombre: y. ¿cómo podría no ser así? Todo cuanto le rodea está en constante movimiento: leyes, opiniones, funcionarios públicos, fortunas, la tierra misma cambia aquí de aspecto de un día para otro. En medio de ese movimiento universal que le rodea, el norteamericano no podría estarse quieto”

Pero no todo es felicidad en el Imperio, de acuerdo al análisis que hace el analista político Robert D. Kaplan, en su libro Tierra Baldía, la sociedad norteamericana está más dividida que nunca en su historia, no sólo hay una guerra a cuchillo entre Demócratas y Republicanos por hacerse con el poder e imponer sus agendas políticas, sino que hay graves confrontaciones entre minorías que ahora incluyen diferencias entre géneros, entre la sociedad civil y sus instituciones, como lo demuestran las protestas en contra de la brutalidad policial y los abusos de cuerpos de seguridad como ICE, hay problemas graves de consumo de drogas ilícitas y un desesperanzador repunte de tiroteos en escuelas, para mencionar los más notorios.

Pero a pesar de estos inconvenientes, Estado Unidos se mantiene incólume, como un imán, atrayendo lo más granado de la emigración mundial, los emprendedores e inversionistas lo prefieren con mucho a cualquier otro destino para sus capitales y planes, la tecnología es una ola indetenible de innovación y nuevas propuestas, que han llevado su calidad de vida a niveles sin igual; a pesar del costo de la vida, que es alto, las oportunidades y el empleo sobrepasan las expectativas de cualquier otro país, sus universidades siguen siendo de las mejores del mundo, todo esto gracias a que su forma de gobierno se ha mantenido incólume durante más de dos siglos.

El carácter del venezolano es diferente, vive confinado a espacios más restringidos que las enormes distancias que separan pueblos y ciudades en la geografía de Estados Unidos, por lo que lo regional impera en nuestro espíritu debido entre otras cosas a las barreras físicas que se interponen, en forma de montañas, ríos caudalosos y selvas feraces, y con ellas las tradiciones que se han desarrollado en cada lugar, lo colectivo tiene un peso importante y de allí que las familias arraigaran con fuerza en el terruño.

Venezuela no fue una identidad única y armónica, fue primero un conglomerado vatio pinto de tribus indígenas, algunas agresivas y dominantes, otras especializadas en sus hábitats y con poco roces entre ellas, luego fue parte del Imperio Español, posteriormente de la Gran Colombia, nos separamos y tuvimos un tortuoso camino de presidentes, dictadores, juntas de gobierno… el interludio democrático del siglo XX siempre estuvo amenazado y a comienzos del siglo XXI fuimos la gallina de oro del mentado Foro de Sao Paulo, esa especie de federación de gobiernos comunistas, y estábamos manejados por los cubanos, durante todo ese tiempo no pudimos concretar un piso político propio y duradero.

Cuando se descubrieron los yacimientos petroleros, a principios del siglo XX, y debido a las guerras europeas, se incrementó la inmigración de mano de obra calificada y el siglo XX transcurrió en pleno cambio de piel hacia la modernidad; así recibimos una enorme influencia de europeos, de los que una importante parte enraizó; también se suman las empresas norteamericanas, buscando las materias primas para sus industrias, y luego vinieron otras que querían establecer sus bases para el resto de Suramérica y empiezan los venezolanos a viajar al exterior en un número importante, por negocios, estudios, asuntos familiares… las principales ciudades del país sintieron los ímpetus renovadores de los nuevos tiempos pero el llamado del arraigo nacional siempre estaba ahí.

El nacionalismo fue una ideología utilizada por nuestros políticos para erradicar las diferencias regionales y relacionar al andino, al oriental, al llanero, al guayanés, al caraqueño… llamaban “pueblo” a los que votaban por ellos, fue una práctica que se absorbió rápidamente, los elementos de patria, unidad y orgullo por el espíritu independentista ya venían imbricados en nuestro discurso histórico; la democracia que se empezó a desarrollar, aunque incompleta y muy influenciada por el espíritu socialista, no fue estable ni constante.

Para algunos estudiosos, no somos precisamente demócratas convencidos, sino más bien oportunistas que negociamos con nuestro voto prebendas y favores con los gobernantes de turno, débiles en nuestras instituciones cívicas y propensos a seguir lideres autoritarios, que entendemos la política como intercambio de favores; pero el asunto es que, hasta el momento, a pesar de los desvíos y atajos que hemos tomado, y pagado muchas veces con sangre, siempre hemos retornado a la senda democrática.

El país logra, en las últimas décadas del pasado siglo, preparar a una generación de profesionales y técnicos, muchos de los cuales fueron formados en Estados Unidos y Europa, pero con el advenimiento del chavismo y su régimen militarista una gran parte de ellos migraron al extranjero, porque la inseguridad y las condiciones políticas inestables en el país, con sus consecuencias en la economía, los empujaron sin compasión.

Dos décadas de socialismo revolucionario demolieron aquella Venezuela que fue referencia de democracia y sostenibilidad económica; y eso sucedió justo en el peor momento, cuando el mundo cae en cuenta de la importancia de las reservas energéticas del país. De nuevo somos sujetos del interés para las grandes potencias, pero el presidente Trump se adelanta e interviene, descabezando el régimen narcoterrorista y tomando el control del estado; desde esa posición de poder, plantea recuperar el país económica, social y políticamente.

Esta breve síntesis de las diferentes naturalezas entre el pueblo norteamericano y el venezolano, se hace a propósito del comentario reiterado y provocador del presidente Trump, de hacer de Venezuela el estado No. 51 de la Unión, que para algunos no pasa de ser una declaración en tono de broma, una bravata hecha por un mandatario, cuya fórmula de comunicación es lanzar globos de ensayo para tantear el camino, pero para otros es una propuesta seria, parte de un plan ya elaborado y en ejecución, determinado por la necesidad del Imperio en consolidar sus espacios vitales.

Esta propuesta abre muchas interrogantes, algunas de las más relevantes serían ¿Por qué nos hacen este ofrecimiento, y por qué ahora? ¿Nuestra membresía como estado sería con todas las consideraciones de los demás en la Unión? ¿Sería un proceso progresivo o inmediato, y cómo prepararíamos a nuestra población para ese salto constitucional y existencial? Serían nuevas leyes, nuevo idioma, nuevas formas de comportamiento y relaciones… ¿Se decidiría por mayoría simple? ¿Los deberes y obligaciones entrarían en vigor al momento de la anexión o sería paulatinamente?

Ser en alguna medida autónomos y libres, dueños de nuestro destino nos da la ilusión de ser cabeza de ratón, en vez de cola de león, segunda opción en la que, para muchos nacionalistas, terminaríamos en los asientos traseros del tren imperial, manejados por las grandes corporaciones norteamericanas. La verdadera interrogante sería, ¿Hemos logrado realmente nuestro sueño? ¿Qué hemos conseguido durante nuestra vida republicana como nación? Llevamos dos siglos de existencia como venezolanos y, en los momentos críticos (reconocimiento como nación independiente, bloqueos navales, despojos coloniales de territorios, invasiones, gobiernos narcoterroristas), la presencia norteamericana ha resultado determinante.

 Ser anexados a un Imperio podría ser algo bueno, si el Imperio está en su mejor momento; pero si está en decadencia, la anexión se torna en algo problemático. En un mundo en conflicto, con recursos limitados y un orden internacional en descomposición, es bueno relacionarse con quienes tienen el poder y deciden; es muy malo si lo que necesitan son soldados y nuestros recursos para la guerra. De las cosas positivas que veo es que solucionaríamos de entrada nuestro problema militar, ya que nuestros soldados estarían en el mejor mundo posible con entrenamiento, equipos y misiones de primer nivel y en actividades de combate reales y no atacando a una población civik desarmada.

Edward Gibbon, un historiador especializado en el Imperio Romano, que publicó en 1776 su obra más famosa Decadencia y caída del Imperio Romano, examina con detalle lo que, en su criterio, fueron las causas del derrumbamiento del poder hegemónico del momento (se presume que siempre, en todo momento de la historia, ha habido un poder que maneja el orden global) y dentro de las causas, que fueron muchas, apunta a que la emigración descontrolada de pueblos barbaros y la introducción del elemento cristiano en la ideología del imperio causaron importantes fracturas políticas, que terminaron por darle fin al imperio.

A partir de entonces, el eje del poder ha cambiado, a veces es unipolar, otras compartido, pero siempre prevalece una fuerza que mantiene al mundo en una ruta. Por estos últimos tiempos, ha sido occidente quien ha fijado la ruta, en un principio fue Europa, luego fue relevada por el Imperio Norteamericano, y así han conducido los destinos de la humanidad.

No me queda ninguna duda de que Estados Unidos, gracias a su tecnología y conocimiento, haya detectado y esté trabajando en difuminar esos vórtices de caos interno que son los precursores del derrumbamiento imperial; también creo que a su imperio le queden varios lustros de poder efectivo en el planeta Tierra, por lo que aquellas personas que consideran beneficioso, en principio, acceder a esta oferta de convertirnos en un estado de la Unión norteamericana, lo hacen porque buscan la seguridad, el orden y la estabilidad que Venezuela no ha podido brindarles, aunque implique renunciar a ciertos ¿privilegios?, como sería esa naturaleza informal de ciertos venezolanos, a los que les gusta la guachafita, el desorden y hacer las cosas como les dé la gana (impulsada por esa vena romántica y sublimada del buen salvaje y el buen revolucionario).

Por otro lado, la experiencia de la diáspora venezolana en el mundo ha demostrado que una buena parte de los millones de venezolanos, que tuvieron que migrar a los confines más apartados del planeta, tienen una extraordinaria adaptabilidad y su contribución general a los pueblos que los han recibido ha resultado positiva, por lo que integrarnos a Estados Unidos no sería un problema.

La historia de Venezuela ha recibido la impronta de su ubicación geográfica y su conformación geológica. El historiador francés Fernand Braudel, en su extraordinario estudio sobre el reinado de Felipe II, publicado en 1949, definió un fenómeno que llamó la “Longue Durée”, en el que observó que hay consecuencias históricas producto de los factores naturales de la ubicación de determinados espacios, que predeterminan su historia un largo plazo; llamaba a estas consecuencias históricas “longitudes de ondas temporales variadas”, y explicó que generan un tiempo que transcurre mucho más lento que el de los sucesos humanos, con efectos determinantes en su historia.

Las riquezas minerales y de otros recursos naturales que contiene el país nos determinan, querámoslo o no; somos hoy centro de atención y motivo de múltiples ofertas, a pesar del calamitoso estado de nuestra casa, porque no hemos tenido gobernantes con visión y prudencia, sobre todo con honestidad y conocimiento, capaces de aprovechar el momento. Pero la oferta de integrarnos a la Unión Norteamericana no es inocente y mal podríamos desestimarla como una “puntada” del señor Trump.

Termino estas ideas con mi impresión personal de que, entre todos los latinoamericanos, los venezolanos somos los que más apreciamos y disfrutamos de la compañía de nuestros vecinos gringos, y creo que es algo mutuo. Si la propuesta es seria, considerarla sería un honor. 



martes, 12 de mayo de 2026

Las lecciones que no se aprenden, por Saúl Godoy Gómez


Es increíble, pero luego del desastre que el chavismo-madurismo le ocasionó a Venezuela desde el punto de vista social, económico, político y militar y hayan dejado al país patas pa´rriba, expuesto a cualquier calamidad, esta gente siga insistiendo en aplicarnos las mismas fórmulas fracasadas de soluciones habitacionales populares, economía comunal, bonos de la Patria, un estado interventor, gigante y represivo, todo indica que a pesar del altísimo costo que el país entero ha pagado, insisten desde el gobierno interino, en repetir sus errores, antes de las elecciones.

Porque las elecciones vienen y más pronto de lo que ellos suponen, ese gesto vano y de desprecio hacia la renovación del poder constitucional en nuestro país, es una estrategia suicida que solo alimenta el rencor y el asco hacia todo lo que representa ese fracasado régimen oriundo de La Habana, y digo estrategia y no política, porque la política es algo superior que concibe una visión integral del mundo y de lo humano dentro de él, la estrategia es apenas un plan, como el del ladrón que entra a la joyería de noche con intención de robarla, solo se plantea como entrar, saquear y salir.

Si tuvieran inteligencia para asimilar lo que hicieron en el país y vieran lo que ha sucedido en Cuba, en los países del este de Europa, en la misma Rusia, lo que está sucediendo en Sur África, en España, en varios países del Medio Oriente, en los lugares que hoy están marcados por conflictos internos que están arruinando sus economías, se darían cuenta de la oportunidad de oro que tiene nuestro país, que a pesar del castigo recibido por 27 años de corrupción, ineptitud e impunidad, recibimos la ayuda de EEUU y pudimos interrumpir el rigor mortis que nos embargaba, y como Lázaro, retornar de la muerte y andar de nuevo.

 Pero este gobierno interino en manos de la Sra. Delcy Rodríguez, y en la Asamblea, como jefe del parlamento, el Sr. Jorge Rodríguez, en vez de aprovechar el momento para cambiar de política, sorpresivamente se han quedado pegados en el plan socialista, creen de alguna manera que la reactivación petrolera en nuestro país traerá una nueva ola de riqueza material y ellos están allí, como gobierno, con sus redes extendidas a ver que les cae, lo que están haciendo con el Tribunal Supremo de Justicia lo retrata a cuerpo completo, en vez de nombrar magistrados probos, preparados  e independientes, quieren aumentar su número  para seguir repartiendo cargos a sus amigos e incondicionales para seguir con la política de denegación de justicia.

Porque el plan parece ser la continuación de la expoliación de Venezuela, estar en el lugar apropiado para que caiga oro en las cuentas bancarias, sin importarles el país, por supuesto, con los gringos la cosa será un poco más difícil, pero ellos, los chavistas, ya creen conocer el espíritu de los nuevos conquistadores, “déjennos tranquilos explotar el petróleo, y quédense ustedes con el resto… eso sí, me mantienen el país tranquilo”, pero el mundo no funciona de esa manera, la información viaja al instante al momento de producirse, y los desaciertos y crímenes que continúan ocurriendo en Venezuela son conocidos, sus repercusiones afectando los acontecimientos, entre ellos el prestigio y la seguridad que tan duro ha trabajado el equipo del presidente Trump por mostrar a un socio energético confiable.

Los crímenes horribles de lesa humanidad que se descubren casi a diario en contra de los llamados “presos políticos”, por parte del régimen en su modalidad de “transición”, están afectando la viabilidad del plan de estabilización del país, las inversiones necesarias retroceden ante el espectáculo denigrante de violaciones de derechos humanos, de la ausencia de libertades ciudadanas, de la imposibilidad de los electores a manifestar públicamente y de manera transparente su voluntad política.

Tomemos el caso de lo que ocurre en los Registros y Notarías del país, un reclamo que se hace cada vez más insistente entre las empresas transnacionales y venezolanas que tratan de hacer negocios, de establecer filiales y desarrollar emprendimientos aguas abajo del solo hecho de extraer el petróleo, notarizar un documento, registrar una junta directiva  o un aumento de capital, se ha convertido en un verdadero calvario, se ha creado un embudo de correcciones, esperas, requisitos, coimas que consumen un tiempo invalorable, esto principalmente porque la estructura de estas instituciones son no solo arcaicas e inoperantes, sino que, luego de que los cubanos le metieron la mano, las han convertido en uno de los pozos de corrupción mas notorios del aparato del estado.

La solución no se encuentra en el complicado proceso de reforma institucional que sería el resultado final, sino en el cambio del elemento humano que están utilizando en esta delicada etapa de transición, se debe ir incorporando a la sociedad civil independiente a estas labores, el chavismo está podrido hasta la médula, no se lo puede pedir peras al olmo y esto empieza desde la Presidencia de la República hasta el último funcionario de la administración pública.

Pero no todo es crítica negativa hacia esa mutación de la venezolanidad llamada chavismo, aunque la Sra. Delcy Rodríguez no es santa de mi devoción y deviene de una de las familias con notorios problemas de comportamiento, debo decir que su presencia y discurso en la Corte Internacional de Justicia en los Países Bajos, donde se ventila el caso del territorio de Guyana que reclama nuestro país, fue certero, agresivo y apegado a derecho, quienes quieran que hayan sido los autores del discurso los felicito, fueron directo al meollo del asunto, desnudaron la trampa que el actual gobierno de Guyana tiene planteado utilizando ese foro de justicia perteneciente a la ONU y plantearon el único camino posible para una solución justa que es la negociación entre las partes.

La señora Rodríguez está tratando de enmendar el tiempo perdido y los lamentables desaciertos tanto de los gobiernos de Chávez como de Maduro sobre este vital asunto y espero, que este ejemplo no sea solo un elemento distractor en todo este sainete en que han convertido la transición, eso está por verse.

 

 

 

  



domingo, 3 de mayo de 2026

El laberinto de María Corina.


Sería como decir que también es el laberinto de la Venezuela democrática y libre. Porque, según lo que le depara el futuro inmediato a nuestra líder, y en vista a la urgencia del llamado a unas elecciones para legitimar el poder en Venezuela, María Corina Machado se encuentra en una posición difícil; primero, no está en el país, el chavismo está haciendo lo imposible por obstaculizar su ingreso con su aparato judicial, y luego, si entra, y no me cabe la menor duda que lo hará, las amenazas a su integridad física no hay que tomarlas a juego.

Pero, quizás, lo más difícil va ser su posicionamiento dentro de la realidad política que existe en el país. Aunque hay una mayoría abrumadora que la apoya, va a estar rodeada de partidos y políticos que esperan prolongar sus existencias acercándose a ella y prometiéndole respaldo; es el “alacranato” en sus más características funciones, que va hacer lo posible por demoler su gestión y su patrimonio político.

No nos caigamos a mentiras, toda esa estructura política aliada al chavismo o, en su defecto, minando la política para su propio beneficio, como si fueran garimpeiros, quieren tomarse la foto con ella, salir en los tarjetones apoyando su proyecto, acompañarla en las giras para promover ellos sus propias agendas, declarar que su interés es el rescate de Venezuela, para aprovechar la oleada de votos que los hará imprescindibles para constituir gobierno.

Si definimos el alacranato como la reunión de partidos políticos y líderes de la oposición falsaria que, de acuerdo a las leyes electorales vigentes, son los únicos que podrían conformar la estructura política de un posible gobierno en nuestro país, es decir, los únicos autorizados para hacerse parte del poder político, entonces las expectativas de una salida democrática decente y honorable estarían en riesgo.

Sería una situación perder-perder, porque habría que negociar curules de la Asamblea Nacional con ese chiripero que, de nuevo, se ha reunido en torno al único candidato alternativo al chavismo que tiene la posibilidad real de ganar unas elecciones; se trata de unos seres que ya fueron contaminados por los 26 años de socialismo revolucionario, y algunos vienen incluso de antes, de la decadencia de los partidos democráticos, esos que fueron “las comadronas” de ese íncubo llamado Hugo Chávez.

Los cotos de caza de estos políticos, que vienen de postrarse a los pies del más aberrante militarismo que existe, estarían en las gobernaciones y alcaldías, en las direcciones de algunos ministerios, en embajadas y consulados, en las bancadas del Poder Legislativo; sus partidos serían los únicos registrados y autorizados en el CNE, con financiamiento para hacer campaña electoral, con la posibilidad de exhibir sus insignias en el tarjetón electoral, con sus cuotas disponibles de votantes al momento de repartir los coeficientes electorales, y podrían postular a sus miembros, cuyo único mérito es haber estado presos en alguno de los centros de torturas del chavismo, algo así como un premio a su sufrimiento.

María Corina se vería obligada a negociar apoyos y cargos con gente ya viciada por negociados y traiciones, sin esperar lealtad alguna salvo la de sus propios intereses, porque son propensos a la traición y tienen muchas deudas hacia los revolucionarios que les dieron tribuna… algo más, y esto es lamentable, hay entre estos partidos algunos provenientes de toda una generación de jóvenes descerebrados, producto de un adiestramiento que no incluyó los principios democráticos, que permitieron que la corrupción y la mentira se hicieran sus estandartes.

Entre esta fauna de escorpiones, chínches, chipos y otras alimañas, María Corina tiene sus opciones de cohabitación muy limitadas, y todo apunta a que esos sectores estarían apostando al fracaso de su gestión, las meta más codiciada de sus enemigos políticos, especialmente del chavismo repotenciado, que tiene sus cofres de guerra llenos de dinero mal habido en el exterior, cuyas facciones ya están haciendo campaña electoral y se mimetizan con las circunstancias, cambiando de colores, amos y lenguaje, y que va a tener infiltrados en el campo opositor.

La epidemia izquierdista, el discurso cubano, la ideología revolucionaria del ELN y las FARC, el odio incólume hacia “el imperialismo capitalista”, encarnado en Estados Unidos, el desprecio por el mercado y sus leyes de la oferta y la demanda, están siendo incorporados en una reingeniería retórica audaz y sin alma, dentro del nuevo discurso con el que intentarán continuar en el poder.

Y aunque la candidata María Corina Machado tiene su propia plataforma política y banderas con el partido Vente Venezuela, las simpatías electorales están dispersas a grado máximo y Vente Venezuela no está entre los favoritos, aunque Machado es, definitivamente la candidata presidencial más reconocida y popular de los aspirantes a Miraflores.

La situación es en extremo difícil, tendría que jugar a múltiples bandas y con gente muy poco confiable, afrontando un escenario casi que de post guerra, porque el país está en muy malas condiciones, aunque con la apertura petrolera hacia el mercado norteamericano se augura una gran cantidad de inversiones necesarias para aumentar la producción, tanto de crudo como de gas, y es en este punto que me pregunto si es sensato apurar, como lo están haciendo, las elecciones.

Los norteamericanos habían previsto dos años de estabilización económica antes de las elecciones, pero el interinato de la Sra. Delcy Rodríguez se ha transformado muy rápidamente en una maquinaria bien aprovechada de propaganda para el nuevo chavismo, y esto tiene muy preocupada a la oposición democrática, a algunos desesperados, y a los interventores norteamericanos tampoco los tiene muy felices, pues ya están sintiendo que esta relación tóxica con los que propiciaron el desastre venezolano, empieza a salpicarlos con rechazo y críticas que debilitan el llamado que desde Washington se le hace a los inversionista para que apuesten al país.

La figura de los hermanos Rodríguez y el resto de la banda chavista, enquistados en el poder con la anuencia del Sr. Trump, no sólo se perfila como un continuismo peligroso, sino que los posibles éxitos de la intervención los acapara ese “chavismo recargado” como propios, aunque no lo sean.

No son pocos los que opinan que las elecciones deben hacerse ya, contra viento y marea, un día que pase con los chavistas en el poder es un día más de destrucción del país y de retroceso en las posibilidades de un rescate a la democracia; para estos críticos, la intervención de María Corina debe hacerse de inmediato, para ponerle un parado al cáncer moral que está matando lo que queda de decencia y futuro.

Dentro de los posibles escenarios planteados por Departamento de Estado para nuestro país, no tengo dudas de que éste haya sido previsto como una de las bifurcaciones potenciales, eso dentro del espíritu pragmático que han mostrado los norteamericanos al hacer política exterior, y a los mejor ven esta situación como positiva, ya que hay empresarios, analistas y planificadores que prefieren los gobiernos “duros”, de un autoritarismo moderado, sobre todo cuando se trata de economías petroleras, cuando la seguridad es indispensable. Con este panorama, María Corina tiene una cuesta difícil por remontar.

Nuestra candidata va a tener que negociar con este chiripero redivivo, eso está cantado, y muchos de esos políticos y partidos de la falsa oposición no sólo van a tratar de aprovecharse de ella, sino que muchos llevarán una agenda para dañarla; bastaría que los presupuestos sean distraídos por la corrupción, que la administración pública carezca de medios para exigir la presentación de cuentas, que las malas mañas del reciente modelo de estado se repliquen en conductas como el nepotismo, las asignaciones a “dedo” de los contratos, el cobro de comisiones, o no reportar ingresos en caja, para que esa serie de prácticas nocivas haga fracasar la mejor voluntad de hacer un buen gobierno. Hay factores apostando al fracaso de la gestión de María Corina para que el nuevo chavismo tenga la oportunidad de instaurarse otra vez en el poder.

¿Qué puede hacer María Corina? Por lo pronto, concentrarse en llevar a cabo la tan esperada reforma electoral, de la ley que la regula, de sus agencias y direcciones, hacer que el voto llegue a los confines de la Tierra, adentro y afuera, depurar la tecnología a usarse, los controles, el conteo y boletines, las mesas, el voto por correo, si se va a permitir, los anuncios… en fin, hay trabajo y muy técnico a realizar. Para hacerlo bien se necesita tiempo, asegurar el proceso electoral ya es una gran ventaja; en mi opinión, se necesita no menos de un año para ajustar todos esos mecanismos a derecho y en la práctica.

María Corina necesitaría obtener de cada factor político que la quiera apoyar, una carta compromiso con su gestión, utilizar la contraloría social para exigirle un apego integral en cada aspecto de su política so pena de su exclusión inmediata del gobierno.

Si el tiempo lo permite, creo que se debe realizar una gran campaña entre los empresarios venezolanos y el capital privado para que, por medio de fondos especiales, fundaciones y otras instituciones, se financie la puesta al día del conocimiento político en Venezuela; educar a las nuevas generaciones en política es tan fundamental como ayudarlas en sus emprendimientos y motivar las innovaciones; hay que rescatar y poner al día conceptos de moral y cívica, el decálogo básico de cualquier democracia, porque la economía no funciona aislada en el mundo, requiere de un soporte político que dicte la norma y los usos de la actividad, 26 años de políticas para la destrucción del aparato productivo y del ambiente nos han enseñado que ni la política puede hacer economía, ni la economía debería hacer política.

El qué, cómo, dónde, cuándo, quién y porqué de las instituciones políticas deben ser materias de cursos seminarios, talleres, programas especiales para los medios de comunicación, para que puedan llegar a las escuelas, universidades, lugares de trabajo, espacios públicos… inundar los centros urbanos y públicos de explicaciones sobre la necesidad de ser honestos en la vida privada y pública, sobre lo que significa ser un empleado público, la importancia del voto en una elección, las maneras correctas de llevarse con los demás, lo que significan los derechos y los deberes, en resumen, ir construyendo la narrativa que fundamentó esta nación, y que fue dinamitada durante estos últimos 26 años, la que necesita Venezuela para que fenómenos tan desgraciados como el chavismo y su clientelismo esclavista no vuelvan a tener una oportunidad.

De lo que estamos hablando es de desplegar a nivel nacional una campaña que ilustre, de manera clara y sencilla, la manera de comportarse en sociedad de los venezolanos; para ello se necesita organizar a la gente, invertir dinero en comunicar y educar, hacer intervenciones en las empresas e instituciones para establecer los vínculos éticos que le darán sentido a la productividad, a la lealtad, a las responsabilidades de patronos y empleados en las organizaciones privadas y establecer las pautas en funcionarios públicos.

Si los venezolanos no nos ocupamos de ello, otros lo harán por nosotros; ya hemos visto impávidos como las ideologías más dañinas y primitivas del mundo están dispuestas a clavarnos sus colmillos ideológicos en la yugular y convertirnos convenientemente en zombis.

Hay una urgencia en el aire para adelantar las elecciones, posiblemente no tendremos el tiempo suficiente para diseñar y poner en práctica esta iniciativa de dotar al país de no sólo de un modelo de comportamiento racional y ético, de darle una identidad y construir la memoria histórica tan necesaria para poder ubicarnos y tomar las decisiones más apropiadas. Eso le daría a María Corina una buena ventaja para hacer realidad una nueva Venezuela.

 

 

 

  



lunes, 27 de abril de 2026

Trump, una aproximación.

 


La sobrevivencia del más apto, de acuerdo a la lectura que hizo Huxley de las teorías de su amigo y colega Charles Darwin, no necesariamente implica la sobrevivencia del mejor preparado moral o éticamente, la historia nos enseña que en la derrota y desaparición de los imperios no hay premios de consolación para aquellas causas que fueran más justas o de acuerdo a derecho.

El mejor preparado para triunfar en la naturaleza salvaje y violenta, llena de necesidades y trampas, de peligros e incertidumbres, no necesariamente es el más popular o el que dice tener a los dioses consigo y hace causa común con los pacifistas; desprovisto de toda gala y afeites, el más apto es siempre el mejor en la lucha, el que, en el momento del enfrentamiento, se impone y derrota a su contendor.

Este inicio del siglo XXI nos está demostrando que el mundo y la naturaleza humana han cambiado muy poco; los conflictos y guerras no dejan de estar en el radar de las naciones, los mercados y los valores económicos varían de pronto, dejando a la vera quiebras y fortunas que el día anterior no estaban programadas, la marcha de la tecnología es tan acelerada que cada vez es más difícil estar al día con cada adelanto, la ciencia nos descubre a cada hora aspectos nuevos de la realidad, en que ya nada parece ser estable… o real; los estilos de vida vienen y van, como las olas en la playa, y dentro de esta dinámica de cambios acelerados, el mapa del mundo se transforma.

De todos los mandatarios y figuras de poder en el mundo actual, sólo el presidente Donald Trump pareciera estar manejando (a bien o a mal) los vórtices que se producen en el caos que nos envuelve, y hasta pareciera ser el causante de no pocas de estas anomalías que afectan nuestras vidas, el asunto es que su nombre y figura están siempre allí, soportado por la economía más grande del planeta y con una fuerza militar que no deja de asombrar, aún en sus derrotas.

Lo más asombroso de la actual sociedad norteamericana es su capacidad de aprendizaje, de reposición de partes perdidas, de adaptación, de innovación, y con Trump sucede algo que no se veía desde hace mucho tiempo, un liderazgo proactivo, unas metas claras, unos propósitos que pudieran resumirse en no perder la preminencia de la cultura occidental en el mundo.

Pero es un concepto cultural sesgado, como todos, donde el peso mayor lo lleva la tradición judeo-cristiana del mundo, el ánimo capitalista de la reforma, el espíritu mercantilista y financiero de los mercaderes venecianos, el propósito conquistador y controlador de la raza blanca de un Albión creyente en dinastías de reyes y el poder de la espada, todo esto configurado en la prédica por hombres libres, pero más a la usanza del superhombre Nietzscheano.

Se trata de un hombre complejo, como todos nosotros, con cualidades y defectos, con habilidades y carencias, con un lado oscuro habitado por demonios y con parcelas luminosas donde existen las virtudes; cuando vemos a Trump percibimos a un hombre que por momentos parece que actúa con inteligencia y al siguiente parece torpe e incapaz, vemos a un empresario habilidoso y calculador que hizo su fortuna en uno de los mercados más difíciles e impredecibles del mundo, como lo es la ciudad de New York, un constructor y corredor de bienes raíces exitoso que se prestó a la aventura política y triunfó, convirtiéndose  no una, sino dos veces, en el presidente de Estados Unidos de Norteamérica, el país más rico y poderoso del mundo… un hombre que gusta de los medios masivos de comunicación y que muy pronto se hizo una figura reconocida y seguida en las redes sociales, con un pasado plagado de escándalos y excesos. Para sus contrincantes no es sino un criminal de cuello blanco, un racista irredento con un pasado lleno de secretos brutales del que se han desenterrado imágenes, audios, cartas y testimonios que le atribuyen crímenes abyectos, pero a pesar de las acusaciones y señalamientos, sigue siendo un hombre libre, sin deudas con la sociedad a la que pertenece, sin castigos ni penas en su contra, todo lo contrario, ha sido exaltado y llevado a ocupar la más alta magistratura de su país.

Desde esta posición de poder, y para sorpresa de todos, incluyendo sus más cercanos colaboradores, está cumpliendo sus promesas de campaña de poner a “América de Primero”, de hacerla fuerte y  convertirla en rector de los designios del mundo, pues durante mucho tiempo consideró que el resto de los países, especialmente sus “aliados”, se aprovechaba de la fortaleza de Estados Unidos para llevar a cabo proyectos nacionales, sin dar nada a cambio, lo que consideraba no sólo injusto sino peligroso, pues estaban canibalizando la vitalidad de su nación.

Con los anteriores gobiernos progresistas norteamericanos, siguiendo un supuesto guion pro-globalización, las empresas norteamericanas abandonaron el territorio nacional para montar fábricas, procesadoras, laboratorios, comercializadoras en el extranjero para aprovechar la mano de obra barata, los incentivos fiscales, materia prima abundante y a bajo costo, sin darse cuenta de que, con cada inversión extranjera que hacían, Estados Unidos disminuía su fuerza productiva, se perdían puestos de trabajo locales, se debilitaba las empresas periféricas y otros servicios aminorando la fibra industrial del país y el gobierno federal. La región asiática se vio beneficiada por esa política de inversión extranjera y una fuerte transferencia tecnológica que beneficiaba a los países anfitriones, en detrimento del liderazgo de Estados Unidos en varias áreas de desarrollos de punta.

Como hombre de negocios, Trump siempre está dispuesto a negociar, pero no soporta que lo traten con desdén y se aprovechen de su “buena voluntad”; su visión del mundo es la de un auténtico líder que no está dispuesto a sacrificar sus valores democráticos y capitalistas, su estilo de vida de primer mundo y su rol de liderazgo; el que quiera ponerse a la cabeza del mundo libre tiene que demostrar que es superior en cada uno de los aspectos que a él le ha tocado conquistar a fuerza de trabajo e inteligencia, no va a delegar responsabilidades porque a alguien le toque el turno o crea ser el próximo en la fila.

Pero igual tiene problemas, algunos insolubles, como el de su propia mortalidad y la exigencia constitucional de someter su mandato al escrutinio de su pueblo periódicamente; y es que, en su propio país, como en todo el orbe, hay gente débil y acomodaticia, principalmente comunistas disfrazados de progresistas y liberales, que precisan sacarlo del poder, empresarios que no pueden vivir sin los contratos del estado, políticos de poca monta que intentan hacerlo mejor que él pero echando un paso atrás y permitiendo que otros países se posicionen como lideres… para lograrlo tienen que desbancarlo, a él y su legado, bajo pretextos morales.

Ante el avance de un partido como el Republicano, mucho más evolucionado y preclaro en sus objetivos políticos, los demócratas insisten en encantar al votante norteamericano con promesas de beneficios sociales, probadamente impracticables, dispuestos a entregarle el país a las fuerzas oscuras de la izquierda mundial, para volver a poner al país en el rol de mirón y tonto útil, de financista y alcahuete de gente que se complace en discursos y propaganda, mientras los grupos violentos vuelven a controlar extensos territorios de nuestro planeta, bajo las alas de instituciones como la ONU y la OTAN, que sólo se complacen en denuncias y discursos, pero pocas veces en la acción.

Tuvo Trump la gallardía de reclamarle al mismo Vaticano, representado por el actual Papa, su debilidad ante la agresiva invasión a occidente del islam, enredado en postulados principistas filosóficos y teológicos de poca monta, por los que la Iglesia ha permitido no sólo un peligroso avance de esa secta, que no solo pregona la destrucción de los creyentes en Cristo sino que, de hecho, tiene ya a Europa como rehén y con un arma apuntando a su cabeza; y, a pesar del peligro que representa un Irán armado hasta los dientes y con posibilidad de detentar armamento nuclear, el Papa tiene las gónadas de decirnos que se trata de una religión de paz. Y no se trata en este caso de que repita aquella famosa arenga del Papa Urbano II, en el sitio de Clermont en el año de 1095, donde pidió a los cristianos que se prepararan y fueran a la defensa de Constantinopla y Jerusalén diciendo: “…los musulmanes, pueblo extranjero, pueblo totalmente ajeno a Dios… que han invadido las tierras de aquellos cristianos, con espada, rapiñas e incendios los han despoblado… muchos han sido masacrados en forma brutal, otros han sido hecho prisioneros y conducidos al cautiverio.”

Trump está cambiando con sus ejércitos el mapa mundial, su orden económico, su tesitura política,  su dependencia a unas instituciones globalistas al servicio de los enemigos de la libertad; esas fuerzas del desorden y la esclavitud humana, que incluyen al socialismo en todas sus expresiones, han tenido que retroceder, quisieron cambiar las bases financieras del mundo pretendiendo desplazar al dólar como moneda principal para los intercambios, quisieron cambiar el consumo energético hacia energías alternativas y hacer del tráfico de las drogas peligrosas un negocio tolerable.

Y es en este punto y momento, que entramos los venezolanos y nuestro país en el juego geopolítico del presidente Trump, un país con los recursos y la posición geoestratégica que tenemos en el marco hemisférico, era sin duda una provocación que no se podía dejar pasar; cultivado y explotado por los intereses enemigos de Washington, Venezuela se había convertido en una amenaza a la seguridad de Estados Unidos, el tirano Maduro había acopiado un ejército mercenario, compuesto por bandas criminales multinacionales, en las que integraba movimientos extremistas islámicos, guerrilleros colombianos, bandas armadas auspiciadas por los Carteles de la droga, elementos cubanos, tecnología armamentista china y rusa… se había convertido en un panal de avispas, demasiado molestas y peligrosas, y muy cerca de casa.

Solucionando “el asunto Maduro”, nos quitaba un problema fundamental en nuestra calamitosa situación existencial, y así fue, se lo llevaron en cadenas a una cárcel a New York; pero nos dejaron entero el cuerpo envenenado del chavismo  en el que muy pronto le crecieron no una, sino dos y tres cabezas, mientras mutaba y se adaptaba a la nueva situación; quedaba en su sitio la estructura criminal y represiva intacta, con ánimos de perpetuarse en el poder, trocándose en los nuevos mejores amigos del Sr. Trump.

Y como el presidente Trump estaba ocupado con otros problemas urgentes en el Medio Oriente, Europa  y la guerra en Ucrania, “el problema venezolano” quedó dentro del congelador, esperando que se cumplieran ciertas etapas previas a un arreglo democrático, lo que incluiría nuevas elecciones y un fortalecimiento económico e institucional del país. Pero no contaban con el poder de adaptación del chavismo, que pasaron de enemigos a serviles mandantes, contaminando con su pasado criminal y oprobiosa mentalidad al gobierno interino de Estados Unidos en Venezuela.

Estoy seguro de que el secretario de Estado, el Sr. Marco Rubio, se da cuenta de lo peligroso de la situación, la falta de legitimación del gobierno ha minado la capacidad de las inversiones en el país; los chavistas no han cejado de reprimir las libertades y la seguridad de los venezolanos, aún cuentan con sus grupos armados y el ánimo de no permitir que ningún otro gobierno los releve del poder, sus discursos han aumentado en el tono agresivo, los presos políticos y la represión entre quienes se atreven a disentir de la línea impuesta por la presidenta encargada aumentan… y, para colmo, el entorno político que está disponible para acompañar a la líder de la oposición, la Sra. María Corina Machado, sigue plagado de corruptos y alacranes con no muy buenas intenciones.

Pero lo que más preocupa y lo más peligroso de la situación es el problema moral y la contaminación ideológica que el gobierno interino está insertando sobre el esfuerzo norteamericano para contener y estabilizar la situación en Venezuela; hay una inmensa presión sobre la población debido a la inflación y la deficiencia de los servicios, mientras se alimenta una matriz de expectativas de mejores remuneraciones laborales que permitirían una mejor calidad de vida; todas las noticias que se generan (salidas de no muy confiables aparatos informativos) sobre lo bien que lo está haciendo el gobierno interino de la Sra. Delcy Rodríguez, con sus correspondientes halagos, hacen incierta la situación. En las últimas horas, la noticia infausta de permitir que fondos venezolanos paguen la defensa millonaria del tirano Maduro y su esposa narcotraficante, a pesar de los argumentos procedimentales y legales que lo justifican por llevar la causa a buen término, asientan aceleradamente el sentimiento de inseguridad e injusticia del venezolano de a pie, e identifican públicamente al gobierno del Sr. Trump como aliado por conveniencia del chavismo.

El momento de corregir acciones e integrar elementos de la oposición democrática en el gobierno interino es ahora, cuando el chavismo está adquiriendo un nuevo aire y los elementos antinorteamericanos de la región están leyéndolo como una debilidad del Sr. Trump, que acaba de ser objeto de un nuevo atentado, justamente por un simpatizante del chavismo demócrata, que quieren ganar con desespero las elecciones de mid-term el próximo noviembre. Es algo que no le conviene a la seguridad de Venezuela, a la democracia en el continente y a la paz en el mundo.

Poner orden en Irán tuvo un elevado costo pero había que hacerlo debido a la amenaza nuclear que representaba, el régimen de los Ayatolas fanáticos iban directo hacia una guerra total en contra del estado de Israel, y como lo estamos viendo en este momento, en extorsionar al mundo libre en una de las rutas de comercio marítimas más importantes, Trump actuó en defensa de los mismos principios por los que actuó en Caracas para remover a Maduro, pero el resto del mundo parece no darse cuenta de la gesta en que se embarcó este hombre que, en el ocaso de su vida, no ha dudado en defender lo que occidente está dejando de valorar, su libertad.

 

 

 

 

miércoles, 15 de abril de 2026

La Tierra hueca

 



Los terraplanistas han recibido un nuevo golpe con el viaje de Artemis II a la Luna, y es poco lo que se puede salvar de esa estrambótica idea, excepto los mitos y creencias de otrora civilizaciones y culturas (me gusta mucho la idea de que la tierra plana estuviera sobre el caparazón de una tortuga y ésta, sobre el lomo de un elefante), aunque todavía les queda el recurso de volver a gritar “truco” y acusar a la Nasa de una costosa puesta en escena para engañar al público.

De estas ideas sobre la naturaleza de nuestra casa, que todavía se sostiene con las uñas para no caer en el absurdo, es la teoría que dice que el planeta Tierra es hueco, tiene unas enormes entradas, tanto en el Polo Norte como en el Sur, y en su interior alberga vida, tiene adentro selvas y animales (algunos prehistóricos), hay ríos y lagos, incluso, existen grandes ciudades de una antigua civilización que ha desarrollado una avanzada tecnología, incluyendo platillos voladores.

Esta vieja creencia ha entrado con honores al exclusivo club de las Teorías Conspirativas ya que, además de su narrativa de mundos interiores, con su propia atmósfera y clima, con un sol que nunca se pone y cuyos destellos se escapan en forma de auroras boreales, nos narra que allí viven unos seres descendientes de los atlantes que, por mucho tiempo, han evitado que los humanos en la superficie nos destruyamos con las armas atómicas; pero también se habla de bases militares secretas, asociadas a estos seres desde los tiempos de Hitler, lugares donde las grandes potencias tienen refugios listos para sobrevivir a la Tercera Guerra Mundial, y de donde sale la mayoría de los Ovnis que se han avistado; se trata de una Teoría Conspirativa porque estas bases militares son secretas y están protegidas por medidas de seguridad extremas.

Al contrario de la teoría de la Tierra plana, la Tierra hueca todavía tiene posibilidades de sobrevivir, ya que es mucho más difícil contradecirla; el hombre no ha llegado al centro de la Tierra, desconoce la mayor parte del interior del planeta, y es muy difícil verificar lo que puede o no albergar en su interior. Las imágenes de satélites que disponemos de los polos son uniformemente aburridas, sin mayores detalles, un enorme manto blanco que representa los hielos en medio de un hábitat inhóspito, son lugares donde los instrumentos de localización más precisos se vuelven locos por las variaciones de los campos magnéticos, son territorios enormes y deshabitados, ambos polos magnéticos están en constante movimiento, por lo que hay corregir a menudo las mediciones si se persigue obtener una buena geolocalización.

Ya desde hace algún tiempo, figuras científicas como el geólogo Athanasius Kircher y el astrónomo Edmund Halley habían considerado que la Tierra podría ser hueca y contener una rica vida en su seno, por lo que no era una idea descabellada.

Sabemos que el planeta Tierra es en su mayor parte sólido, por las ondas sísmicas que se desatan luego de explosiones controladas y que registran su recorrido a través de las diferentes capas, entre ellas el manto, la corteza, hasta llegar al núcleo, que consta de un anillo líquido con una aleación de níquel y hierro, para luego encontrarnos con un centro sólido del mismo material. El centro de la Tierra se encuentra aproximadamente a unos 6.400 kilómetros de la superficie, las cuevas y fosas más profundas apenas alcanzan aproximadamente unos 20 kilómetros de profundidad. El hueco más profundo hecho por el hombre, utilizando maquinarias especiales, apenas alcanza 7.5 millas (12 Km.) se trata del famoso Kola Superdeep Borehole en Rusia, del cual se dice que “pueden oírse los gritos y lamentos de las almas en el infierno”.

Hay otras especialidades científicas que, aplicando sus teorías y fórmulas, aseguran que la fuerza de gravedad obliga a los objetos sólidos y pesados a concentrar su materia en formas esféricas, de manera que en el espacio exterior se ven como estrellas y planetas; un planeta con estructuras en forma de galerías y huecos no podría mantener el equilibrio hidrostático de su masa y colapsaría. Vulcanólogos y espeleólogos que estudian las galerías subterráneas que se forman en volcanes y en las fosas submarinas han determinado que la densidad promedio del planeta es de 5.515 g/cm3 estimando que, para el núcleo de la Tierra, la densidad sería de 10 a 13 g/cm3.

Pero una cosa es cierta: nadie ha viajado al centro de la tierra, ningún humano ha bajado más de 20 kilómetros de profundidad, ni en los polos ni en ningún otro punto del planeta, por lo que descartar sin dudas a quienes creen en la Tierra hueca no es del todo definitivo.

Lo que sí esgrimen quienes creen en esta teoría es el inmenso legado mitológico y religioso que precede a esta visión de la Tierra; desde la más remota antigüedad, se habla de una tierra hueca donde habitan seres fantásticos, lugares de pesadilla como los infiernos y purgatorios, morada de muertos y de pueblos que optaron por el interior del planeta como hogar. En la India, en China, en la antigua Grecia, en los reinos mayas e incaicos, los Inuit, los Hoppies nos refieren como algunos de sus antepasados vinieron de las profundidades de la Tierra, en el interior de algunas montañas remotas hay ciudades sagradas talladas en piedra, como Agharta o Shambala, hoy perdidas.

Para los vikingos y otros pueblos nórdicos existía, muy al norte, un continente de una raza de humanos blancos, de la sociedad Aria, muy antiguos, que habían desentrañado muchos de los misterios del universo; era la tierra de Thule, tan mencionada por el escritor argentino Jorge Luis Borges en su obra.

En la literatura fantástica el legado es enorme, no tiene comparación con los terraplanistas, la idea de una tierra hueca fue escenario para grandes utopías, como la que escribió Guiacomo Casanova en 1788 con el extraño título de Icosameron, donde una raza de enanos hermafroditas hace de las suyas; Edgar Allans Poe, Julio Verne, George Sand, Willian Henry Hudson, Edgar Rice Burroughs, H.P. Lovecraft , Lobsan Rampa, son algunos de los autores que incursionaron al interior de nuestro planeta en viajes fantásticos y que hicieron factible la idea de otros mundos dentro del nuestro.

En 1912 el ocultista alemán Rudolf von Sebottendorf funda la famosa Sociedad Thule, arma su grupo como si fuera un cenáculo masónico, pero con la característica principal de un odio supino por el pueblo semita, adquiere la cruz esvástica como símbolo y al poco tiempo cuenta con un nutrido grupo de seguidores, entre los que se encuentran Anton Drexler and Karl Harrer, los fundadores del Partido de Trabajadores Alemán que pronto cambiaría el nombre por el Partido Nacional Socialista Alemán.

Tanto Hitler como una buena parte de su Estado Mayor, aparte de Nazis, eran miembros de la Sociedad Secreta de Thule, de allí su interés por la conquista de los Polos y sus expediciones en busca del pueblo Ario original que, de acuerdo a algunos adeptos, gracias a un intercambio de conocimiento tecnológico con esa raza, logró avances importantes en cohetería, pudiendo desarrollar el primer avión caza jet, el primer misil de crucero, el V-1, el primer misil balístico, el V-2, el avión-cohete Me-163 y, dicen algunos acólitos de la Sociedad Secreta de Thule, que los primeros platillos voladores, con los que los nazis pudieron llegar a la Luna y al planeta Marte.

Pero esta historia se vuelve aún mas truculenta cuando el Almirante norteamericano Richard E. Byrd realizó varias expediciones en los polos con fines de estudio y para cartografiar esa parte del planeta. Byrd era un héroe de guerra, uno de los fundadores de la aviación naval, piloto de pruebas, explorador y gran estratega, que de 1947 a 1952 realizó no menos de cinco expediciones a ambos polos, entre ellas la expedición científica-militar más grande de la historia con la participación de 4.700 efectivos, 13 barcos rompe-hielos y 23 aviones en uno de los territorios más inhóspitos que existen, la operación fue conocida como Highjump en la historia militar naval.

Según la información que resultó de varias investigaciones de expertos en teorías conspirativas, había un médico nutricionista (promotor de una extraña teoría según la que, sólo respirando, el hombre podía adquirir los nutrientes necesarios del aire), el Dr. Raymond Bernard, que publicó un libro en 1964, “La Tierra hueca, el verdadero origen de los platillos voladores”, donde copió el diario completo del Almirante Byrd, incluyendo unos pasajes censurados y mantenidos como secreto militar, donde relata lo que le sucedió durante un vuelo que hizo sobre el polo norte.

En medio de circunstancias climáticas adversas, con sus instrumentos de navegación enloquecidos, sobre las nueve de la mañana, una cadena montañosa apareció de pronto en medio de la nada, voló sobre el borde y apreció un enorme valle verde, con aves volando, ríos y bosques, para su sorpresa bajo su ojos sorprendidos pasó una manada de Mamuts, esos paquidermos prehistóricos desaparecidos mucho tiempo atrás; observó que la iluminación no provenía del sol y, cuando  descendió hasta los 1.000 pies, la temperatura subió hasta los 74 grados Fahrenheit.

De pronto, se dio cuenta que el avión volaba por cuenta propia, no obedecía sus comandos y, aunque sus instrumentos volvieron a funcionar correctamente, no tenía radio; muy pronto se percató de que a los lados de su avión volaban unas naves muy modernas que tenían esvásticas nazis pintadas en su exterior; de pronto, escuchó por el parlante una voz que amablemente le daba la bienvenida y le aseguraba su seguridad, el motor de su nave se apagó y, escoltado por las naves, aterrizó en el aeropuerto de una moderna y gran ciudad, donde fue recibido por unas personas altas y blancas.

Este libro tuvo una gran popularidad, ya el Almirante Byrd había fallecido, pero se hizo una figura admirada y la Marina hizo un gran esfuerzo para negar la historia, lo que incrementó el número de lectores y la fama de las expediciones. El relato impulsó el renacimiento del culto a la Tierra hueca.

La televisión por streaming y los netwoks digitales están llenos de series, películas y documentales que alimentan permanentemente esa leyenda urbana; lo paradójico es que todavía puede ser rescatada de la ficción, y al contrario de los terraplanistas, no puede ser negada del todo.

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 10 de abril de 2026

Los venezolanos y el mundo

 



Tengo la impresión, que la palabra mundo se hace escasa y pequeña para la mayor parte de mis coterráneos, no he sabido de trabajos de investigación que traten el tema, pero no puedo dejar de pensar que para una buena parte de los venezolanos el mundo es algo muy local y personal, esto, a pesar del éxodo de compatriotas que en la última década ha migrado a otras partes, huyendo de esa terrible y asfixiante distopía que ha sido el chavismo en Venezuela.

Existe un excelente trabajo del filósofo español Xavier Zubiri sobre unas clases magistrales que impartió en los años 60 en Madrid, y que posteriormente se transformó en un estudio a profundidad de lo que significa la palabra “mundo”, Acerca del Mundo, es un texto que recomiendo su lectura por su sapiencia y buen gusto.

En el caso venezolano la gran mayoría prefirió migrar a países donde se hablaba el castellano, estoy seguro deben existir las estadísticas, esto debido a que “conocer mundo” se radicaliza, cuando se hace una inmersión en otra lengua, con lo que se adquiere una nueva visión de las cosas y de la vida, algo que solo compete a la neurolingüística. Pero aun así, efectivamente, esas migraciones aumentaron los horizontes culturales de mucha gente, ya que les permitió conocer estilo y visiones del mundo distintas a la del venezolano.

Y esto lo menciono porque para entender a cabalidad nuestra situación actual como país y como pueblo, se hace necesario ampliar nuestros rangos de comprensión para encontrar causas y motivos de nuestra condición existencial fuera de nuestras fronteras.

Poco tiene el chavismo o María Corina que ver con lo que nos está afectando a partir del 03 de Enero, las reglas de la geopolítica en el mundo cambiaron de manera radical y las circunstancias que hoy nos arropan no tienen explicación ni con las injusticias a nuestros presos políticos ni con la ineptitud de nuestras actuales Fuerzas Armadas, menos todavía con los “alacranes” que dicen representarnos en la Asamblea Nacional, o los escándalos que nos descubren los “influencers” de moda, esta marcada tendencia, de buscar en nuestro propio ombligo las causas de nuestro presente, nos  produce una disonancia cognitiva que puede ser peligrosa.

El régimen de Maduro, lamentablemente, nos había dejado en un estado de ceguera e indefensión que da grima, su política exterior, nuestras embajadas y consulados alrededor del mundo, solo complacían de manera suicida un ideario marxista revolucionario de muy corto alcance, las restricciones de viajes, información, contactos con nuestros vecinos, las sanciones internacionales que sufrimos por la actividad criminal del gobierno, nos aislaron de tal manera que el mundo, del resto del cnosmos, que daba la impresión que todo empezaba y terminaba en Venezuela, una terrible alucinación en la que cayó hasta el mismo gobierno, estábamos excluidos de la agenda global.

Muchos venezolanos se enteraron, luego que Maduro fue hecho prisionero y llevado a rendir cuentas a New York, que nuestros principales socios y aliados en el mundo eran justamente los malos de la película, dictadores y regímenes populistas, estados islámicos radicales, gobiernos nacionalistas de izquierda, imperios autoritarios y de partidos únicos, algunos de ellos estaban en guerra contra USA que resultó ser quien nos liberó y que empezó a controlar nuestra economía.

Y a pesar de que ya algunos analistas ya hablaban de un estado fallido cuando nos referíamos al gobierno de Maduro, el concepto no fue digerido con facilidad, y todavía hay venezolanos que no entienden a cabalidad que fue lo que nos sucedió, lo cual no es de extrañar, ya que el gobierno en el que participaban los hermanos Rodríguez, y otras luminarias del chavismo, habían convertido al país en un banquete de pordioseros, con una inflación indetenible, con los servicios públicos en el suelo, con una campaña de terror para controlar a la población, con una calidad de vida casi igual que en Cuba, la democracia agonizaba en Venezuela cuando los Delta Force irrumpieron en Fuerte Tiuna y se llevaron al causante del desastre.

Al venezolano lo tenían viviendo en un estado de supervivencia, “a salto de mata”, para que no tuviera tiempo ni de pensar ni de darse cuenta de su espantosa realidad, los medios de comunicación locales lo tenían inmerso en una serie de “memes” y escenarios de lucha ideológica que lo mantenían ocupado en rumiar odios, decepciones, frustraciones y hambre, de esta manera las situaciones globales, la geopolítica ruda y descarnada que vivía el mundo, pasó inadvertida.

Fue solo cuando amanecimos sin Maduro y Cilia, que de pronto nos dimos cuenta que ni el presente ni el futuro estaba en nuestras manos, de hecho, por mas de una década ya los venezolanos vivían en una especie de Matrix chavista, en una simulación de la realidad, a base de bonos, bolsas del Clap, Milicias, Comunas, consignas tan absurdas como “Chavez vive la patria sigue”, y todos esos conceptos vacíos de soberanía, justicia social, amor mayor, y una versión totalmente falsificada de nuestra historia.

Cuando fuimos desconectados de la Matrix, muchos sintieron terror y quisieron regresar al útero socialista pero ya era muy tarde, los norteamericanos nos estaban tutelando y vigilando, el petróleo había adquirido una relevancia principal en el mundo de la energía, que era la base de la economía mundial, nuestra cercanía a USA y nuestras riquezas minerales nos marcaron una muy afortunada ruta. Como Lázaro que resucitó después de muerto, la ruleta de la vida nos había favorecido con un número ganador.

El como se está resolviendo esta encrucijada y los que nos deparará el futuro es incierto, el mundo está revuelto en enfrentamientos y acomodos, los poderes de facto y los aspirantes a una nueva repartición del mundo están a la expectativas, bástenos saber que, por los momentos, estamos con el ganador y éste, ha expresado sus buenas intenciones para con nosotros, pero lo que no podemos dejar para después y lo que debemos asumir de inmediato, es un poco de control sobre nuestro país, si bien no sobre asuntos medulares, no todavía, si debiéramos estar trabajando sobre la carpintería y la plomería, la casa que nos ha entregado el chavismo está en ruinas, si bien no pretendemos hacernos cargo del vecindario deberíamos ocuparnos de nuestro hábitat, ordenarlo, limpiarlo y ponerlo presentable.

La naturaleza nos ha favorecido con riquezas inimaginables, muchos de nosotros que hemos vivido por más de dos décadas de espaldas a la entrada de la cueva, utilizando el símil de la caverna de Platón, estamos seguros de que podemos funcionar con normalidad y administrar nuestros recursos con equidad, pero los que nos liberaron tienen sus dudas. Para todo lo que viene hay tiempo, debemos prepararnos, asumir nuestro nuevo papel en la escena mundial, contar con nuestros mejores hombres y mujeres, no olvidar y mucho menos caer en tentaciones y atajos, recordemos que construir un hogar es una labor harto difícil, reconstruirlo, es labor de titanes.