La sabiduría y la
prudencia de nada sirven si no se presenta una ocasión propicia; los buenos
arados nada pueden por sí solos, si no se presenta una estación favorable.
Libro de Mencio.
El Departamento de
Estado en manos del jefe de esa institución, el Sr. Marco Rubio, han
confeccionado un plan para nuestro país por mandato del presidente Donald
Trump, siendo Estados Unidos el país que tomó la iniciativa de intervenir
militarmente en Venezuela para extraer al que fungía como presidente y su
esposa, para llevarlo ante la justicia norteamericana y que respondiera por sus
delitos.
Fue una jugada
estratégica que para entenderla y considerarla en su verdadera dimensión, hay
que revisar los antecedentes del caso; algo que hay que subrayar desde el
inicio, es que formalmente y para efectos de la política internacional, no se
trató de una invasión ni de una guerra formalmente declarada, esto debido a que
el pueblo de Venezuela, amigo tradicional e histórico del pueblo
norteamericano, no estaban enfrentados ni en conflicto, pero el gobierno de
Washington consideraba que estaba oprimido por un gobierno ilegal y criminal,
que había delinquido de manera continua
y grave en contra de la integridad de la sociedad, el modus vivendi y las leyes
de USA.
De esta manera, los
órganos jurisdiccionales de Norteamérica fueron construyendo un caso judicial y
policial en contra del gobierno de Maduro y del chavismo, asociados al negocio
ilegal de las drogas y a delitos graves de lavado de dinero y otras causas de
orden financiero, pusieron recompensas sobre las cabezas de los indiciados, se
les advirtió de sus acciones y sus graves implicaciones, pero no sirvió de
nada, excepto en armar un expediente que finalmente justificó una movilización
de fuerzas militares y una intervención de comandos élites, en una operación
quirúrgica que resultó en la extracción de la cabeza de la organización
criminal conocida como el Cartel de Los Soles.
Como la organización
criminal venezolana tenía sus raíces hundidas en el estamento militar con la
cual operaba, y finalmente se preparó para defenderse de la inminente acción
bélica de los norteamericanos, la propaganda comunista se encargó de hacer ver
que se trataba de una invasión, cosa que no era cierta, aunque hubo material de
guerra destruido y algunas bajas militares, tanto venezolanas como cubanas.
Y es en este momento
que empiezan las peculiaridades en el caso de Venezuela, nuestro país reviste
en los actuales momentos y para el futuro de la política exterior y de defensa
de Norteamérica, una importancia notable, principalmente por su posición
geoestratégica en el continente americano, por sus enormes reservas energéticas
y sus grandes depósitos de tierra raras y otros minerales estratégicos, que la
sitúan como un proveedor privilegiado de materia prima, cercano a las
industrias de transformación y tecnológicas que los requieren.
Es del interés de EEUU
que Venezuela sea un país estable, democrático, próspero, y un socio confiable,
pero para que estos escenarios fueran posibles, había que conducir una
operación militar y descabezar a la organización criminal más peligrosa de los
últimos tiempos, el problema es que el chavismo ha dejado una secuela de males
que contradicen estos fines, empezando en que los gobiernos chavistas han sido
enemigos de USA y de los valores occidentales que apuntan a la libertad y el
capitalismo, han destruido el tejido institucional del estado aunque no así, el
espíritu libertario de sus habitantes, y como todavía quedan restos de esta
cultura revolucionaria maldita e inhumana del llamado socialismo bolivariano,
se hacía necesario la intervención norteamericana para que esa parte sana y
trabajadora de la población, pudiera organizarce en un ambiente de paz y trabajo.
Combatir la pobreza,
la corrupción, la violencia, el totalitarismo y la ignorancia son apenas las
tareas fundamentales, hay que estabilizar la economía, devolverle credibilidad
al aparato estatal, llevar seguridad y confianza a las comunidades, volver a
las costumbres democráticas de expresar libremente las ideas, discutir y
criticar las opiniones, tener seguridad jurídica, instancias para la resolución
de conflictos, cuerpos de seguridad eficientes y confiables, en pocas palabras,
que existan las condiciones para una paz social duradera.
La experiencia
histórica le ha enseñado a los norteamericanos a manejar estados fallidos y
tratar de recuperarlos, muchas de estos casos fueron exitosos, otros fracasaron,
más recientemente Irak y Afganistan han sido ejemplos notables de lo que no se
debe hacer cuando no existen instituciones confiables para levantar los pilares
de la organización social, si no hay bases para gobiernos locales y personas
preparadas para los retos en los gobiernos nacionales, es muy fácil perderse en
el laberinto de las contradicciones, y los mejores esfuerzos que hagan los
países, y la ayuda material que puedan enviarse para auxiliar a estas naciones,
pueden hundirse en el caos.
El Departamento de
Estado está ensayando con Venezuela una maniobra de rescate que implica un
período de estabilización antes de dar el paso de una transición política,
todos tenemos mucho que perder si Venezuela recae por no habernos dado el
tiempo suficiente para eliminar los factores de desestabilización y desorden
que el chavismo ha dejado instalados en el país.
Los vórtices de caos social,
dejados sin atender, si no se desactivan pueden afectar negativamente cualquier
intento de determinación democrática, grupos irregulares armados tanto urbanos
como en el interior del país, mineros ilegales, delincuencia común, militares
corruptos, “influencers”, gremios ideologizados, organizaciones internacionales para la
desestabilización, intelectuales de la izquierda radical, grupos de interés y
de opinión chavistas, organizaciones fundamentalistas y grupos religiosos
enemigos de la democracia, representaciones diplomáticas al servicio del
comunismo extremista, partidos políticos vendidos al chavismo, empresas y
empresarios dispuestos para el desfalco y la corrupción… son todos elementos
peligrosos para el rescate de Venezuela.
Los venezolanos
tenemos un papel fundamental en esta fase de estabilización, no solo como
ejecutores de las políticas que ordenarán nuestros índices macroeconómicos, de
desbrozar las cuentas nacionales, algunas no auditables, de desmontar
organismos creados para fomentar el control político y otros para frenar el
desarrollo de nuestras actividades productivas, hay sectores enteros de la
administración pública que necesitan reestructuración y cambios en su manejo
para hacerlos eficientes, la parte operativa y gerencial va a recaer sobre
nosotros, y en ese trabajo encontraremos nuevas ideas para avanzar en esta
reestructuración del estado venezolano.
Teniendo al gobierno
de EEUU como garante y acompañante en este proceso de afinación y normalización
de nuestras principales oficinas gubernamentales, poniendo a tono las
instancias fundamentales de la administración pública estaremos dando no solo
las seguridades y garantías necesarias para poder crecer y hacerlo
ordenadamente, lo cual redundará en que este período especial sea lo más breve
posible para poder entrar de lleno en la transición política, largamente
esperada.
Pero el factor
principal a derrotar seguirá siendo la pobreza generalizada en la población, su
falta de seguridad social, de salud, el abandono al que han sido sometidos por
los gobiernos chavistas, la inoperatividad de las instituciones que deberían
identificar, atender y ayudar a estos sectores a salir de su calamitoso estado,
con trabajos productivos y bien remunerados, es una tarea harto difícil y que
lleva su tiempo, si estos nudos de descontento social no son tratados, pueden
convertirse en problemas que impedirían más adelante elecciones libres, simples
gestiones de gobernanza, o la ejecución de políticas públicas.
Los estudios han
demostrado que la estabilidad democrática de los países depende en gran medida
de la fortaleza de su economía, y el chavismo es una ideología que ha utilizado
la pobreza, artificialmente creada y políticamente dirigida, para oprimir a las
grandes mayorías y establecer vínculos de dependencia hacia sus programas
sociales que constan principalmente de bonos, becas, dádivas, regalos, premios
e incentivos que distribuye por medio de redes de poder comunal y programas de
adoctrinamiento político y terror policial.
La comprensión de
estos problemas y el tratamiento urgente a sus causas, mientras se reactiva la
industria petrolera, como motor productivo que generará los recursos necesarios
para atender la crisis de cuentas de la nación, son vitales para que el factor
político venezolano pueda empezar a actuar sin problemas de seguridad y en un
clima de garantías mínimas para la inversión, tanto nacional como extranjera.
Tenemos que aprovechar que USA nos brinda el factor fuerza y organización que tanta falta nos hace, ya que parece ser el único idioma que entiende el chavismo y sus asociados de la extrema izquierda, o lo que quede de ellos, luego de la limpieza de casa que está en proceso.



.jpg)


