viernes, 27 de febrero de 2026

El odio de los chavistas-maduristas por los venezolanos, por Saúl Godoy Gómez

 

“El país se dividió en dos mitades: una mitad que odia a la otra. Este odio fué y sigue siendo utilizado por grupos nacionales y transnacionales organizados con el fin de aferrarse al poder, utilizando para ello una ideología política narcisista maniquea. Esta ideología maniquea específicamente busca la eliminación del otro que piensa diferente. No hay tolerancia a la diferencia. Se mata para imponer la ideología única. En los últimos años, después del año 2000, la criminalidad y el número de homicidios llegaron a cifras nunca conocidas en el país. La cifra de crímenes violentos por cada 100 mil habitantes llegó a ser record mundial en 2013 incluyendo a los países en guerra caliente. Así se llegó a 25 mil homicidios solo en el año 2013”.

Tetralogía de la maldad (2015), Dr. Rómulo Lander

El tema no es fácil de tratar públicamente por la actitud defensiva y punitiva del Chavismo-madurismo hacia quienes denunciamos el comportamiento violento y cruel de sus mandatos como gobiernos del país, todavía están en el poder, en una situación política harto difícil para ellos, ya que fueron humillados y derrotados militarmente por el gobierno norteamericano del presidente Donald Trump, quien era su principal enemigo, y ahora los tiene bajo vigilancia, conduciendo un gobierno para el desmontaje de toda la estructura narcoterrorista que habían levantado durante su tiranía.

Todavía hay funcionarios, civiles y militares, que no se han dado por enterados de que fueron derrotados el pasado 03 de Enero, cuando su líder, el ciudadano colombiano Nicolás Maduro Moros y su esposa, fueron extraídos a la fuerza, tras un bombardero selectivo sobre Caracas y sus alrededores, donde las fuerzas que respaldan al chavismo sufrieron importantes pérdidas y demostraron su incapacidad de defensa, resultando, entre otras muchas cosas, la evidencia irrefutable de que el chavismo-madurismo nunca tuvo el respaldo mayoritario del pueblo, que en realidad se trataba de una minoría en armas que estaba imponiendo su voluntad disfrazada de gobierno democrático.

Pero a pesar de que perdieron la soberanía sobre el espacio aéreo, acuático, sobre el medio radio eléctrico y las comunicaciones, sobre los recursos naturales y la economía en general, a pesar de que todavía hay dirigentes chavistas buscados con precios sobre sus cabezas, que continúan las detenciones por parte de la DEA y el FBI de responsables por desfalcos, crímenes contra la humanidad, sin importarles que instituciones como la presidencia, la Asamblea, el TSJ se encuentra tutelados por el Departamento de Estado.

Aun así, hay algunas dependencias policiales, judiciales y de inteligencia venezolanas que continúan deteniendo a opositores, cerrando medios de comunicación, desobedeciendo órdenes superiores, impidiendo el normal desenvolvimiento de la vida ciudadana, hay una rabia, un sentimiento de venganza en algunos de estos empleados públicos hacia sus semejantes, un sentimiento vano, egoísta y peligroso que están dificultando no solo la tarea de estabilizar a Venezuela, sino de proporcionarle una oportunidad a la reconciliación.

Para la etología, que es el estudio de los fundamentos del comportamiento animal, la violencia y la agresividad son características filogenéticas que han venido evolucionando desde las especies más primitivas y se han ido transformando a medida que el hombre, que para muchos científicos es el animal más violento que existe, ha dejado sus pulsiones más sangrientas y viscerales por acomodos y normas de comportamiento mucho más pacíficas y cordiales, influidos principalmente por otras pulsiones como serían la cooperación, el amor, la amistad, la generosidad… que al final han convertido al hombre en un ser mucho más sociable y pacífico, aunque sin nunca perder ese sustrato de agresividad nata.

Cuando un hombre o un grupo social odia al otro, suprime el sentimiento de compasión y cuando aflora la violencia la utiliza para el exterminio, para llegar a estos estadios de violencia se hace necesario sentir a los otros como extraños, como amenazas a sus creencias y normas de vida, tal y como lo señala el antropólogo Irenāus Eibl-Eibesfeldt, no cejan en sus esfuerzos por convertirlo en “seres odiosos”.

Los seres humanos tachados como “diferentes” no pertenecen al grupo social que los juzga, ni podrán hacerlo como un “igual”, cuando el odio hacia el otro se despierta es porque se le atribuyen ser causantes de males que sufre el grupo, de temores que nos incitan a la defensa, su presencia significa algo que nos han quitado o que impiden que llegue a nosotros, su remoción de nuestro entorno solo puede traer tranquilidad y paz, esa sensación que despierta nuestro objeto de odio se llama resentimiento, conjuramos en ellos todo lo que nos causa repulsa y malestar

Cuando estas creencias y sentimientos son llevados a la política, a los grandes grupos provinciales o nacionales, a los miembros de un partido, clase social o raza, donde las búsquedas identitarias son propensas a sumergirse en ideologías, discursos, memes, o simple propaganda, es muy fácil que para el común de las personas se le adhieran claves mentales que dan acceso a pasiones, gustos, preferencias o simples observaciones sobre uno y los demás, estas claves son por lo general narrativas que dicen de quienes no participan en un determinado circulo de saber, de grupos de acción cosas denigrantes, historias de crímenes, datos sobre sus vidas y costumbres que por lo general son despreciables y propensas a críticas.

Esto no ocurra de la noche a la mañana, es un proceso de contactos y convivencias que van procurando una división del mundo entre nosotros y ellos, invocando virtudes y conocimiento “real y verdadero” para nuestro grupo, y errores y debilidades para los otros, elevando nuestro terreno moral por sobre la vida y visión de los extraños que nunca serán como los nuestros, creando la ilusión de superioridad y un gusto por el dominio, de esta manera nacen gran parte de las guerras y conflictos armados.

El psicoanalista Romulo Lander cuando escribe sobre el odio como pasión, dice: “Así pues, el origen del odio como pasión es similar al origen del amor. Si en el amor, el objeto-(a), objeto de pasión, en ficción completa al sujeto, en el vínculo de odio, este mismo objeto-(a) portado por el otro, objeto

que es capaz de producir en el sujeto un rechazo o frustración pulsional, va a ser por lo tanto convertido en el objeto del odio y el vínculo será un vínculo pasional de odio que en ficción completa al sujeto. Por lo tanto la pasión de odio es el reverso, el envés de la pasión de amor”.

 

Me llama la atención que dentro de la narrativa chavista, las expresiones de odio pretenden ser de amor, lo expresan en su propaganda, amor a las personas de la tercera edad, para las madres del barrio, para los niños y jóvenes, pero los programas sociales que pretendían ayudarlos y aminorar sus padecimientos en medio de una crisis económica a gran escala se traducían en pensiones miserables para los ancianos que no les alcanzaba ni para sus medicinas, mucho menos para alimentarse, las cajas CLAP para las madres contentiva de comida podrida y que tenían que pagarlas, las becas para los estudiantes eran limosnas que no les alcanzaba ni para el transporte para poder ir a la escuela, y si derrumban las imágenes en los medios, las fotos en los afiches, detrás lo que queda no es indeferencia, es odio, eran grupos humanos que no les interesaba excepto por el voto y para hacer populismo.

 

Y es odio porque hubo un genocidio entre los ancianos del país, es odio porque las madres en Venezuela fueron encadenadas a la miseria, es odio porque nuestros jóvenes se embrutecieron y perdieron los mejores años de su vida, el país todo perdió, en su pequeñísimo mundo los únicos que salieron “ganando” fueron los ladrones, los extorsionistas y los verdugos vestidos de uniforme, y que acumularon groseras fortunas personales manchadas de sangre, dolor y lágrimas, y fue un largo y tortuoso camino que duró 26 años signados por la muerte.

 

El chavismo-madurismo fue tan cruel e hipócrita que para burlarse de quienes estuvimos señalando sus excesos y crímenes, nos pusieron una Ley Contra el odio, que no era otra cosa que la extensión de la Ley Mordaza con la que quisieron silenciar a quienes podíamos acusarlos de sus genocidios, de sus cárceles llenas de gente inocente, de las torturas y asesinatos que cometían para tapar sus propios crímenes, y esto sucedió hasta que la cuerda no aguantó y se rompió.

 

Lo que algunos jueces y fiscales están haciendo con los ciudadanos inocentes privados de libertad, los presos políticos que tienen como rehenes y que someten a torturas sin importar los derechos de la persona, su condición humana, ¿Qué diferenciaba estas cárceles de los campos de exterminio nazis, o de los Gulags soviéticos, o de los campos de reeducación en la Camboya de los Kemel Rouge? Un lugar como el Helicoide, o Yare ¿No representan la más radical negación de la capacidad humana por antonomasia de la libertad y de la característica condición humana de la pluralidad?

 

La filósofa Nancy Frazer cuando habla de la obra de Arendt al desenterrar las bases de los totalitarismos nos dice lo siguiente: “Arendt desenterró también lo que podríamos llamar algunos «cristales» protototalitarios o cuasitotalitarios en las democráticas «sociedades de masas» de los años cincuenta: el eclipse de la política por la «gestión social» y la colonización del espacio público por las técnicas científicas de manipulación de la opinión y gestión de poblaciones. Sin pasar por alto de ningún modo las enormes diferencias existentes entre nazismo, estalinismo y sociedad democrática de masas, mantuvo el punto de vista herético de que esta última también contenía amenazas estructurales para las condiciones fundamentales del ser humano.” (Escalas de Justicia, 2008, Nancy Fraser)

 

Si la democracia trata de su perfectibilidad, de su continua crítica y adaptación, mal se podría hacer en callar los errores y pecados de regímenes como el chavista que durante 26 años estuvo predicando su revolución socialista bolivariana como elixir y guía para el mundo, el chavismo fue el acto de hipocresía política más descarado y cruel de la historia latinoamericana, mucho más peligroso que el modelo cubano, pues contenía elementos cuasi religiosos y exaltaba a las máximas figuras de nuestra historia libertaria para conformar un bloque de creencias que era el más puro y mortal veneno para una democracia.

 

Lo que algunos esbirros del régimen están haciendo con la liberación de nuestros presos políticos, con la Ley sobre la Amnistía y con la propaganda que intentan vender sobre la necesidad del perdón a sus desmanes, es un claro indicativo de que no hay arrepentimiento ni voluntad en reparar el daño causado a la población venezolana, menos aún pensar siquiera de que estuvieron equivocados en sus actuaciones, lo que nos queda a los venezolanos es denunciar, no olvidar y señalar a quienes impúdicamente pretenden la absolución por la vía legislativa.

 

 

 

 

 



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