jueves, 5 de marzo de 2026

De como Sexto Empírico le pegó un frenazo a los dueños de la verdad, por Saúl Godoy Gómez


 

Se trata de uno de esos personajes históricos de los que no existe mayor información sobre su vida, aunque disponemos de parte importante de su obra, y aunque era conocida en las sectas eruditas y las cortes de su tiempo, empezó a ser leída y comentada a partir del siglo XVI, fue estudiada por parte de pensadores tan insignes como Montaigne y Descartes, ya para el siglo XVII se le unieron como comentaristas los llamados, filósofos del sentido común en Inglaterra como John Locke, David Hume, hasta llegar a Kant y pasando por esa mente preclara de Spinoza.

Pero Sexto Empírico tiene otro piquete, y esta vez en su obra, ya que no era del todo original pues lo que hizo, para fortuna de todos, fue recoger una buena parte de las enseñanzas de Pirrón de Élide un filósofo presocrático que llevó el escepticismo hacia el extremo, al punto, que sus seguidores debían estar pendientes todo el tiempo de él, dado que constantemente ponía su vida en peligro al desechar el conocimiento que se tenía del mundo y la realidad, para Pirrón bastaba para sobrevivir la percepción de los sentidos inmediatos, lo demás eran puros inventos y no existía.

Pirrón le llevaba a Sexto más de tres siglos de diferencia, pertenecía a una de las escuelas socráticas, la escuela Megárica, que estaba fuera de la influencia de Platón y que hizo importantes aportes a la lógica, de joven conoció a Anaxarco con quien se alistó en los ejércitos de Alejandro Magno y se embarcaron en su campaña a la India, fue así como conoció a los gimnofisistas, los santones hindúes dedicados a la renuncia de lo material y dedicados a la contemplación, aquel estilo de vida lo marcó.

A pesar de su nombre latino, Sexto Empírico era un griego, nacido probablemente a finales del siglo II dC, no se tiene certeza en donde, hay investigadores que dan a Libia como su cuna, aunque sabemos residió en Atenas, Roma y Alejandría, en aquel momento las escuelas de filosofía se agrupaban en tres grandes grupos, la primera, los que decían haber encontrado la verdad, como la Escuela Aristotélica, o la de Epicuro y los Estoicos, también estaban los que negaban la posibilidad de encontrar la verdad, que eran los Academicistas, y finalmente aquellos que continuaban buscándola, como la Escuela Escéptica.

Sexto Empírico recopiló en su libro Hipoteposis pirrónicas, una serie de argumentos escépticos desarrollados por varias escuelas que seguían las enseñanzas de Pirrón, este libro se convirtió desde su publicación en una especie de manual y fue muy popular las diversas sectas filosóficas, entre ellas, su propia escuela de medicina en Alejandría, que era la Escuela Empírica, y se diferenciaba de otras porque al momento de atender un caso lo hacía estrictamente por la observación de los fenómenos que tenían ante ellos, y no por el conocimiento acumulado de otros médicos, sus teorías y sus casuísticas.

Ninguno de sus textos de medicina sobrevivió, solo algunas menciones que hacía sobre su oficio, pero como jefe de una de las principales escuelas de medicina en Alejandría, una metrópolis donde se reunía lo mejor de las culturas de oriente y occidente, su habilidad como médico era reconocida y le permitió ocupar altos cargos en su gremio.

El escepticismo cuestiona nuestra capacidad de conocer el mundo, lo cual crea ciertos problemas y también ventajas, por un lado los escépticos se hacen acérrimos enemigos de los dogmáticos, de todos aquellos que pretenden ser dueños de la verdad, en la Grecia antigua los filósofos escépticos argumentaron en contra de los científicos que trataban de descubrir las bases de la realidad, entre ellos y antes de Pirrón encontramos a Jenófanes, Parménides y Demócrito, posteriormente e el siglo XVI cuando la teología adquirió poder político y las guerras religiosas se convirtieron en un problema, el escepticismo combatía los argumentos que los doctores de las Iglesias levantaban como muros, Erasmo, un entusiasta de las ideas escépticas, se convirtió en un experto en estas lides, de hecho, fue el arma secreta de la contrarreforma en Europa para contestar a los argumentos de Lutero.

A la pregunta de ¿Cuál sería la ventaja en la vida que se logra con el escepticismo? Con la duda hacia los dogmas y las afirmaciones de la ciencia Los escépticos responden, se logra la tranquilidad (la ataraxia) el equilibrio ante el cúmulo de información y esa loca carrera hacia el conocimiento que algunas veces, cuando es extremo, termina bien en el error o en falsas creencias. Los escépticos creían en lo que percibían sus sentidos, cuando alguien argumentaba con una teoría ellos respondían con una contraria para cancelarla, las sensaciones eran los fenómenos actuando y los fenómenos era lo único que reconocían, estos ejercicios argumentales le valieron a los escépticos una avanzada formación en la lógica.

Pirrón y sus seguidores se dieron a la tarea de desarrollar ciertos nodos argumentativos que llamaron “tropos”, que es una figura de la retórica que utilizaron para encapsular ciertas ideas, Empírico escogió primero 10 tropos antiguos que atribuyó a Diogenes, venían de los fundadores de la secta (en el sentido de la tradición griega) y que tienen que ver con los sentidos y las percepciones del mundo, los animales, los estados de desarrollo del hombre, luego vienen cinco tropos de Agripa, siguen los conocimientos antiguos pero ya incursionando en la lógica y la dialéctica, formas de prueba, después siguen dos tropos atribuidos a un tal Menodotus y tratan de que las cosas pueden descubrirse por ellas mismas o por otras, hablan de la confusión que generan las sensaciones y el intelecto, y como las pruebas pueden hacerse infinitas y sin sentido, finalmente siguen los ocho tropos de Aetiology que concluye que los fenómenos nunca descubren lo desconocido y demuestra la imposibilidad de las ciencias en descubrir lo que no se conoce porque solo descubre causas.

Sobre este tema de los tropos hay un muy buen trabajo realizado por la filósofa Mary Mills Patrick, quien era la presidenta del American College en Constantinopla, Turquía, y que en 1897 obtuvo su doctorado de la Universidad de Berna en Suiza con la tesis sobre Sexto Empírico y su recopilación de los tropos de Pirrón, y que puede encontrarse en la biblioteca digital del Proyecto Gutemberg (solo existe en inglés). Se trata de un resumen muy bien elaborado sobre la obra de Empírico y especialmente escrito para estudiantes de filosofía.

Hay diferentes aproximaciones al escepticismo aparte del filosófico y por extensión el religioso, existe el escepticismo moral, el político, el legal… Descarte fundó su duda sistemática utilizando, entre otras fuentes, el escepticismo pirrónico y luego de profundas lecturas de la obra de Sexto Empírico.  Esta vocación por la duda hacia el conocimiento provocó una reacción, hay investigadores que afirman que la desconfianza por la epistemología, inauguraría en el siglo XX el culto a la sospecha, de la cual derivarían las distintas teorías de la conspiración.

Cuando vivía Sexto Empírico en el Imperio Romano tardío fue considerado una persona de interés por parte de las autoridades de la ciudad de Alejandría, para quienes estas ideas eran subversivas, no en vano el Emperador Marco Aurelio, (que se ha hecho popular luego de la magnífica actuación del actor británico Richard Harris encarnando a este emperador-filósofo en la película Gladiador), fue un estudioso de este manual sobre cuyos postulados enhebró sus famosas Meditaciones, que escribió en los pocos momentos de paz que tuvo entre las campañas contra los bárbaros en las fronteras del Imperio, y hay quienes afirman que Sexto Empírico y el Emperador se conocieron y trabajaron juntos.

No en vano Pierre Bayle, fundador de la historiografía y uno de los iniciadores de la Ilustración francesa, decía de Sexto Empírico ser uno de los fundadores del pensamiento moderno.

El Diccionario de Filosofía de Cambridge (segunda edición, 1999) tiene una valoración mucho más caustica de esta obra y su autor, y esto se entiende partiendo del desarrollo de la filosofía del lenguaje de Wittgenstein y de la filosofía analítica, sobre todo de la lógica de G.E. Moore, para quienes probablemente las ideas Pirrónicas y la obra de Empírico sean apenas rudimentos de las formas argumentativas, dice lo siguiente:

“El escepticismo Pirroniano es una especie de higiene mental o terapia que lo cura a uno del dogmatismo o salpullido. Es como una purga que limpia materia de deshecho y de sí mismo. Para llegar a este estado hay una serie de argumentos escépticos que trae como consecuencia una suspensión del juicio. El primer grupo son los 10 tropos del escepticismo temprano de Anesidemus. Seguidos por cinco tropos sobre causalidad, y los últimos tropos son acerca del criterio del conocimiento… Cualquier intento de juzgar más allá de las apariencias, para asegurar lo que no es evidente, necesita de una manera de escoger los datos a aceptar. Esto requiere un criterio. Pero desde que existe un desacuerdo acerca del criterio a emplear, entonces necesitamos un criterio de un criterio, o nos encontraremos en una regresión infinita. De igual forma si tratamos de probar algo, necesitamos de un criterio sobre lo que consiste una prueba. Si ofrecemos una prueba de una teoría de pruebas, esto es un racionamiento circular, o terminará como otra regresión infinita”.

Las obras de Sexto Empírico fueron traducidas al castellano en una muy reciente fecha, las menciones al autor y su obra son escazas en nuestro idioma, hay unas buenas traducciones hechas por la Biblioteca Clasica Gredos, la traducción que tengo de los Esbozos Pirrónicos son de los profesores Antonio Gallegos Cao y Teresa Muñóz Diego y traen un estudio introductorio bastante esclarecedor, creo que el autor y la obra son importantes para todo aquel quien se precie de ser una persona culta, y luego de su lectura podremos entender la importancia de su contenido, efectivamente, se trata de un intento por ponerle freno a tanto dogmatismo desbordado que ya en aquel tiempo marcaba la civilización humana.

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