Se trata de uno de esos personajes históricos de los que no existe mayor información sobre su vida, aunque disponemos de parte importante de su obra, y aunque era conocida en las sectas eruditas y las cortes de su tiempo, empezó a ser leída y comentada a partir del siglo XVI, fue estudiada por parte de pensadores tan insignes como Montaigne y Descartes, ya para el siglo XVII se le unieron como comentaristas los llamados, filósofos del sentido común en Inglaterra como John Locke, David Hume, hasta llegar a Kant y pasando por esa mente preclara de Spinoza.
Pero Sexto Empírico
tiene otro piquete, y esta vez en su obra, ya que no era del todo original pues
lo que hizo, para fortuna de todos, fue recoger una buena parte de las
enseñanzas de Pirrón de Élide un filósofo presocrático que llevó el
escepticismo hacia el extremo, al punto, que sus seguidores debían estar
pendientes todo el tiempo de él, dado que constantemente ponía su vida en
peligro al desechar el conocimiento que se tenía del mundo y la realidad, para
Pirrón bastaba para sobrevivir la percepción de los sentidos inmediatos, lo
demás eran puros inventos y no existía.
Pirrón le llevaba a
Sexto más de tres siglos de diferencia, pertenecía a una de las escuelas
socráticas, la escuela Megárica, que estaba fuera de la influencia de Platón y
que hizo importantes aportes a la lógica, de joven conoció a Anaxarco con quien
se alistó en los ejércitos de Alejandro Magno y se embarcaron en su campaña a
la India, fue así como conoció a los gimnofisistas, los santones hindúes
dedicados a la renuncia de lo material y dedicados a la contemplación, aquel
estilo de vida lo marcó.
A pesar de su nombre
latino, Sexto Empírico era un griego, nacido probablemente a finales del siglo
II dC, no se tiene certeza en donde, hay investigadores que dan a Libia como su
cuna, aunque sabemos residió en Atenas, Roma y Alejandría, en aquel momento las
escuelas de filosofía se agrupaban en tres grandes grupos, la primera, los que
decían haber encontrado la verdad, como la Escuela Aristotélica, o la de
Epicuro y los Estoicos, también estaban los que negaban la posibilidad de
encontrar la verdad, que eran los Academicistas, y finalmente aquellos que
continuaban buscándola, como la Escuela Escéptica.
Sexto Empírico
recopiló en su libro Hipoteposis pirrónicas, una serie de argumentos escépticos
desarrollados por varias escuelas que seguían las enseñanzas de Pirrón, este
libro se convirtió desde su publicación en una especie de manual y fue muy
popular las diversas sectas filosóficas, entre ellas, su propia escuela de
medicina en Alejandría, que era la Escuela Empírica, y se diferenciaba de otras
porque al momento de atender un caso lo hacía estrictamente por la observación
de los fenómenos que tenían ante ellos, y no por el conocimiento acumulado de
otros médicos, sus teorías y sus casuísticas.
Ninguno de sus textos
de medicina sobrevivió, solo algunas menciones que hacía sobre su oficio, pero
como jefe de una de las principales escuelas de medicina en Alejandría, una
metrópolis donde se reunía lo mejor de las culturas de oriente y occidente, su
habilidad como médico era reconocida y le permitió ocupar altos cargos en su
gremio.
El escepticismo
cuestiona nuestra capacidad de conocer el mundo, lo cual crea ciertos problemas
y también ventajas, por un lado los escépticos se hacen acérrimos enemigos de
los dogmáticos, de todos aquellos que pretenden ser dueños de la verdad, en la
Grecia antigua los filósofos escépticos argumentaron en contra de los
científicos que trataban de descubrir las bases de la realidad, entre ellos y
antes de Pirrón encontramos a Jenófanes, Parménides y Demócrito, posteriormente
e el siglo XVI cuando la teología adquirió poder político y las guerras
religiosas se convirtieron en un problema, el escepticismo combatía los
argumentos que los doctores de las Iglesias levantaban como muros, Erasmo, un
entusiasta de las ideas escépticas, se convirtió en un experto en estas lides, de
hecho, fue el arma secreta de la contrarreforma en Europa para contestar a los
argumentos de Lutero.
A la pregunta de ¿Cuál
sería la ventaja en la vida que se logra con el escepticismo? Con la duda hacia
los dogmas y las afirmaciones de la ciencia Los escépticos responden, se logra
la tranquilidad (la ataraxia) el equilibrio ante el cúmulo de información y esa
loca carrera hacia el conocimiento que algunas veces, cuando es extremo,
termina bien en el error o en falsas creencias. Los escépticos creían en lo que
percibían sus sentidos, cuando alguien argumentaba con una teoría ellos
respondían con una contraria para cancelarla, las sensaciones eran los
fenómenos actuando y los fenómenos era lo único que reconocían, estos
ejercicios argumentales le valieron a los escépticos una avanzada formación en
la lógica.
Pirrón y sus
seguidores se dieron a la tarea de desarrollar ciertos nodos argumentativos que
llamaron “tropos”, que es una figura de la retórica que utilizaron para
encapsular ciertas ideas, Empírico escogió primero 10 tropos antiguos que atribuyó
a Diogenes, venían de los fundadores de la secta (en el sentido de la tradición
griega) y que tienen que ver con los sentidos y las percepciones del mundo, los
animales, los estados de desarrollo del hombre, luego vienen cinco tropos de
Agripa, siguen los conocimientos antiguos pero ya incursionando en la lógica y
la dialéctica, formas de prueba, después siguen dos tropos atribuidos a un tal
Menodotus y tratan de que las cosas pueden descubrirse por ellas mismas o por
otras, hablan de la confusión que generan las sensaciones y el intelecto, y
como las pruebas pueden hacerse infinitas y sin sentido, finalmente siguen los
ocho tropos de Aetiology que concluye que los fenómenos nunca descubren lo
desconocido y demuestra la imposibilidad de las ciencias en descubrir lo que no
se conoce porque solo descubre causas.
Sobre este tema de los
tropos hay un muy buen trabajo realizado por la filósofa Mary Mills Patrick,
quien era la presidenta del American College en Constantinopla, Turquía, y que
en 1897 obtuvo su doctorado de la Universidad de Berna en Suiza con la tesis
sobre Sexto Empírico y su recopilación de los tropos de Pirrón, y que puede
encontrarse en la biblioteca digital del Proyecto Gutemberg (solo existe en
inglés). Se trata de un resumen muy bien elaborado sobre la obra de Empírico y
especialmente escrito para estudiantes de filosofía.
Hay diferentes
aproximaciones al escepticismo aparte del filosófico y por extensión el
religioso, existe el escepticismo moral, el político, el legal… Descarte fundó
su duda sistemática utilizando, entre otras fuentes, el escepticismo pirrónico
y luego de profundas lecturas de la obra de Sexto Empírico. Esta vocación por la duda hacia el
conocimiento provocó una reacción, hay investigadores que afirman que la
desconfianza por la epistemología, inauguraría en el siglo XX el culto a la
sospecha, de la cual derivarían las distintas teorías de la conspiración.
Cuando vivía Sexto
Empírico en el Imperio Romano tardío fue considerado una persona de interés por
parte de las autoridades de la ciudad de Alejandría, para quienes estas ideas
eran subversivas, no en vano el Emperador Marco Aurelio, (que se ha hecho
popular luego de la magnífica actuación del actor británico Richard Harris
encarnando a este emperador-filósofo en la película Gladiador), fue un
estudioso de este manual sobre cuyos postulados enhebró sus famosas Meditaciones,
que escribió en los pocos momentos de paz que tuvo entre las campañas contra los
bárbaros en las fronteras del Imperio, y hay quienes afirman que Sexto Empírico
y el Emperador se conocieron y trabajaron juntos.
No en vano Pierre
Bayle, fundador de la historiografía y uno de los iniciadores de la Ilustración
francesa, decía de Sexto Empírico ser uno de los fundadores del pensamiento
moderno.
El Diccionario de
Filosofía de Cambridge (segunda edición, 1999) tiene una valoración mucho más
caustica de esta obra y su autor, y esto se entiende partiendo del desarrollo
de la filosofía del lenguaje de Wittgenstein y de la filosofía analítica, sobre
todo de la lógica de G.E. Moore, para quienes probablemente las ideas
Pirrónicas y la obra de Empírico sean apenas rudimentos de las formas
argumentativas, dice lo siguiente:
“El escepticismo
Pirroniano es una especie de higiene mental o terapia que lo cura a uno del
dogmatismo o salpullido. Es como una purga que limpia materia de deshecho y de
sí mismo. Para llegar a este estado hay una serie de argumentos escépticos que
trae como consecuencia una suspensión del juicio. El primer grupo son los 10
tropos del escepticismo temprano de Anesidemus. Seguidos por cinco tropos sobre
causalidad, y los últimos tropos son acerca del criterio del conocimiento…
Cualquier intento de juzgar más allá de las apariencias, para asegurar lo que
no es evidente, necesita de una manera de escoger los datos a aceptar. Esto
requiere un criterio. Pero desde que existe un desacuerdo acerca del criterio a
emplear, entonces necesitamos un criterio de un criterio, o nos encontraremos
en una regresión infinita. De igual forma si tratamos de probar algo,
necesitamos de un criterio sobre lo que consiste una prueba. Si ofrecemos una
prueba de una teoría de pruebas, esto es un racionamiento circular, o terminará
como otra regresión infinita”.
Las obras de Sexto
Empírico fueron traducidas al castellano en una muy reciente fecha, las
menciones al autor y su obra son escazas en nuestro idioma, hay unas buenas
traducciones hechas por la Biblioteca Clasica Gredos, la traducción que tengo
de los Esbozos Pirrónicos son de los profesores Antonio Gallegos Cao y
Teresa Muñóz Diego y traen un estudio introductorio bastante esclarecedor, creo
que el autor y la obra son importantes para todo aquel quien se precie de ser
una persona culta, y luego de su lectura podremos entender la importancia de su
contenido, efectivamente, se trata de un intento por ponerle freno a tanto
dogmatismo desbordado que ya en aquel tiempo marcaba la civilización humana.

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