Aún y cuando hay
varias disciplinas y personajes del mundo académico que pretenden tener una
suerte de control sobre los eventos políticos, que aplican teorías para
desafiar los hechos, las tendencias, las causas y hasta el sentido común,
utilizando herramientas para la prospectiva, como estadísticas, patrones del
comportamiento humano, antecedentes, marcadores de estímulos-respuestas,
algoritmos, e, incluso, leyes de la historia, todo para predecir, como si
fueran reencarnaciones de Nostradamus, señalando el porvenir y nuestro destino,
la historia de la humanidad ha sido de todo, menos predecible.
La sorpresa y las
variables imperan en la marcha de los grupos humanos, aún antes de que el
hombre bajara de los árboles y fuera a vivir en una caverna, y ese factor
aleatorio se mantiene y ha sido constante en romper los vaticinios, de modo que
tratar de leer en una bola de cristal cual es el futuro de los venezolanos es
no solo atrevido, sino fútil, y aunque mucho más estable y consolidada como
nación, tampoco es fácil leer el porvenir de USA.
Nadie es capaz de
predecir lo que va a suceder con el gobierno del presidente Donald Trump, que es
ya un hombre de edad, afectado por algunas dolencias, con un estilo de vida que,
pareciera, no es el más apropiado para una persona en sus condiciones físicas,
con incontables problemas políticos a lo interno de su país que hacen dudar de
que pueda conservar su cuota de poder luego de las elecciones del medio término,
en las que podría perder el control político sobre ambas cámaras legislativas,
con un sin número de demandas judiciales en su contra, de las que podrían
surgir sentencias desfavorables, algunas de ellas graves, y disminuir su
prodigiosa capacidad de acción y de negociación.
Mucho menos, lo que pasaría
con el gobierno tutelado en Venezuela, que hasta el momento depende casi
íntegramente de su voluntad pues, aun cuando existe un plan, una hoja de ruta
para la recuperación del país por parte del Departamento de Estado, la
incertidumbre marca el camino que apenas comienza hacia la transición; las
variables son muchas, precios y disponibilidad del petróleo, guerras en el
medio oriente, cohesión en el gobierno de Washington, intervención de otras
potencias en la región...
Del mismo modo, nadie
sabe lo que se está cocinando tras bastidores en el chavismo, desde
resurgimiento de las guerrillas, una resistencia más organizada y tenaz, nuevos
liderazgos… por otro lado, nadie en realidad conoce lo que piensa María Corina
Machado, aparte de unas ideas generales y un compromiso principista con la
democracia y las libertades; a estas alturas, su posible equipo de gobierno no
ha presentado un plan de trabajo; tampoco sabemos si van a efectuarse las
elecciones, cómo, cuándo y quiénes serán sus participantes, la incertidumbre es
tal que no se ve en el panorama líderes alternativos… si, por alguna razón,
falla el interés y la ayuda norteamericana, Venezuela volvería en un instante
al período neolítico inferior.
Lo que sí estamos
observando es la colaboración cercana y eficiente de la que era vicepresidenta
chavista, Delcy Rodríguez, y la Asamblea espuria de Jorge Rodríguez con las
autoridades en Washington para otorgarle por la vía rápida todos los elementos:
permisos, leyes, accesos, para que empresas petroleras, mineras y afines
realicen sus trabajos de reactivación y producción, además de su participación
en algunas capturas de elementos non gratos y requeridos por la justicia
norteamericana, y principalmente, y porque ha sido lo más mediático, la
liberación de algunos de los presos políticos en condiciones casi que de
esclavitud hacia los tribunales competentes, entre historias sobre las
ergástulas infernales que hielan la sangre del horror sufrido.
Este cuadro de
liberación del país de las garras del chavismo, en cámara lenta, con el añadido
de los flujos de dólares producto de las ventas de petróleo a la maltrecha
economía, de la reactivación de las competencias diplomáticas, de la apertura
de nuestro espacio aéreo a las líneas de aviación comerciales, de las idas y
venidas de altos funcionarios gringos a
Miraflores, que prometen para nosotros un futuro de prosperidad, contrasta
marcadamente con nuestra realidad en la calle: una alta inflación que parece
indetenible, bajos sueldos y salarios, peores condiciones para pensionados
jubilados, unos servicios públicos en su momento más crítico, caracterizados entre
otras cosas por apagones frecuentes y hospitales en ruinas.
La situación para el
venezolano de a pie es surrealista, por decir lo menos; seguimos todavía en las
garras de un cartel de narcoterroristas, con una actitud de que a ellos no los
saca nadie del gobierno y que se van a quedar allí para siempre, con alcabalas
policiales y de colectivos cada cien metros, con censura mediática y una
desinformación que enceguece, los supermercados están abastecidos pero con
precios fuera del alcance de los bolsillos de la gente, las tarifas de los
pasajes de transporte escalando diariamente dificultando la libre movilidad,
todavía las personas limpian sus celulares de material que reciben de influencers
en el exterior y que pudieran comprometer su seguridad con mensajes en contra
de la casta gobernante…
No hay al momento una
oposición democrática coherente y direccionada a cambiar la realidad del país.
María Corina todavía se encuentra en el exterior y no tiene interlocutores
válidos dentro de los círculos del poder, la propaganda nos enseña una muy
débil relación entre la Premio Nobel de la Paz y la Casa Blanca, tal y como lo
demostró el espaldarazo que le dio Trump a la figura del Sr. Enrique Márquez,
un comunista de postín, admirador del expresidente español José Luis Rodríguez
Zapatero y posible vicepresidente de la señora Delcy Rodríguez, también fueron
notorios los comentarios de que María Corina no tiene el respeto de los
militares.
Bajo estas
circunstancias mediáticas, los únicos
que parecen muy seguros de su futuro inmediato son los chavistas, y justamente
porque el presidente Trump los prefiere posicionados en los puestos claves del
gobierno, bajo un aparente control que se mantiene entre amenazas y elogios,
ésa pareciera ser la manera menos costosa para los norteamericanos de hacer que
las cosas sucedan en Venezuela.
Pero los venezolanos
percibimos un peligro con esta situación. El chavismo, la organización criminal
que gobierna el país con control remoto desde Washington, se está afianzando en
el poder; Delcy Rodríguez está jugando sus fichas para prolongar su interinato
hacia una candidatura del bloque chavista, que haga peso, apoyada por los
grupos violentos que hasta el momento no han sido tocados, con unas instituciones,
igual de corruptas y en contra de las libertades de los ciudadanos, apostando a
ganar tiempo, mientras más tiempo permanezcan en el poder complaciendo a los
gringos, mayor será su fortaleza política en caso de eventos importantes en el
horizonte, entre ellos, que desparezca Trump y que se debilite el cerco de los
Republicanos.
La secta militar del
país sigue sin cambios estructurales profundos, perdido su prestigio, material
de guerra y prestancia operativa, pero sigue como la dueña de las armas y sin haber
manifestado que está dispuesta a someterse al control de un gobierno civil y
bajo los términos constitucionales; todavía hay grandes intereses económicos
(minería, turismo, aduanas y comercio) controlados por los uniformados, en una
competencia desleal y anticonstitucional con el mundo civil.
El presidente Trump no
durará por siempre, al igual que el poder de los Republicanos en Estados
Unidos. El mosaico geopolítico está cambiando velozmente y hay una gran
posibilidad de que los comunistas vuelvan a tomar el poder en Washington; la
economía, los conflictos bélicos, la intensa persecución de los migrantes, las
pésimas relaciones con Europa, entre otros escenarios, van a impulsar un cambio
en el péndulo del poder a lo interno de Norteamérica; si esto se da, los
chavistas, ese agresivo cartel del crimen, estará gobernando en Venezuela, con
lo que se perdería el terreno ganado hasta el momento.
Yo veo un conflicto
entre el interés de Estados Unidos en tener de su parte, al menor costo posible,
un territorio rico en recursos como Venezuela, con un posicionamiento
geoestratégico de mucha utilidad para la administración hemisférica, pero hay
un costo moral sobre los principios que alientan a esa nación del norte de ser
paladines de la libertad y la democracia en el mundo, porque puede que la
deriva hacia un imperialismo benevolente se traduzca en manejar a las mafias
chavistas como órganos de control social, cultivando así una especie de política
de conveniencia que satisfaga la necesidad de esos intereses.
En lo personal, todavía
me sorprende la compleja personalidad del presidente Trump, que tiene, como
todo, sus pros y contras; me gusta su manera de negociar, es muy claro y va al
grano; no me gusta su propensión a considerarse defensor de su superioridad y
la pureza de la raza blanca y creo que su tratamiento a los emigrantes es
erróneo, el mestizaje es necesario para la sobrevivencia de la humanidad, ya la
raza blanca en el mundo, la que permanece más pura, está dando muestras de
degeneración física y mental, pero creo también que la política migratoria
norteamericana, como la encontró el Sr. Trump, atentaba contra la seguridad de
ese país; encontrar ese término medio de respeto por el orden establecido sería
lo ideal.
Los últimos
comentarios del presidente Trump volviendo a poner su atención en positivo
sobre nuestra líder, la Sra. Machado, sus reuniones y posible aceleramiento de
su plan para la estabilización del país en miras a unas próximas elecciones,
han vuelto a revivir las esperanzas de la mayoría de los venezolanos.
No sé si María Corina
estará a la altura de los acontecimientos por venir, el trabajo no va a ser
fácil sin la buena pro de Washington. Yo la apoyo, porque su conducta ante el
monstruo chavista fue admirable y valiente, puso a Venezuela en el foco de
atención mundial, y si puedo contribuir con ella en su tarea por reconstruir al
país, lo haré sin condiciones (a menos que se contagie de socialismo, que es
una enfermedad endógena en estas latitudes), además, no se ve otra opción en
este juego cerrado.

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