
Es increíble, pero
luego del desastre que el chavismo-madurismo le ocasionó a Venezuela desde el
punto de vista social, económico, político y militar y hayan dejado al país patas
pa´rriba, expuesto a cualquier calamidad, esta gente siga insistiendo en
aplicarnos las mismas fórmulas fracasadas de soluciones habitacionales
populares, economía comunal, bonos de la Patria, un estado interventor, gigante
y represivo, todo indica que a pesar del altísimo costo que el país entero ha
pagado, insisten desde el gobierno interino, en repetir sus errores, antes de
las elecciones.
Porque las elecciones
vienen y más pronto de lo que ellos suponen, ese gesto vano y de desprecio
hacia la renovación del poder constitucional en nuestro país, es una estrategia
suicida que solo alimenta el rencor y el asco hacia todo lo que representa ese
fracasado régimen oriundo de La Habana, y digo estrategia y no política, porque
la política es algo superior que concibe una visión integral del mundo y de lo
humano dentro de él, la estrategia es apenas un plan, como el del ladrón que
entra a la joyería de noche con intención de robarla, solo se plantea como
entrar, saquear y salir.
Si tuvieran
inteligencia para asimilar lo que hicieron en el país y vieran lo que ha
sucedido en Cuba, en los países del este de Europa, en la misma Rusia, lo que
está sucediendo en Sur África, en España, en varios países del Medio Oriente,
en los lugares que hoy están marcados por conflictos internos que están arruinando
sus economías, se darían cuenta de la oportunidad de oro que tiene nuestro
país, que a pesar del castigo recibido por 27 años de corrupción, ineptitud e
impunidad, recibimos la ayuda de EEUU y pudimos interrumpir el rigor mortis que
nos embargaba, y como Lázaro, retornar de la muerte y andar de nuevo.
Pero este gobierno interino en manos de la
Sra. Delcy Rodríguez, y en la Asamblea, como jefe del parlamento, el Sr. Jorge
Rodríguez, en vez de aprovechar el momento para cambiar de política, sorpresivamente
se han quedado pegados en el plan socialista, creen de alguna manera que la
reactivación petrolera en nuestro país traerá una nueva ola de riqueza material
y ellos están allí, como gobierno, con sus redes extendidas a ver que les cae,
lo que están haciendo con el Tribunal Supremo de Justicia lo retrata a cuerpo
completo, en vez de nombrar magistrados probos, preparados e independientes, quieren aumentar su
número para seguir repartiendo cargos a
sus amigos e incondicionales para seguir con la política de denegación de
justicia.
Porque el plan parece
ser la continuación de la expoliación de Venezuela, estar en el lugar apropiado
para que caiga oro en las cuentas bancarias, sin importarles el país, por
supuesto, con los gringos la cosa será un poco más difícil, pero ellos, los
chavistas, ya creen conocer el espíritu de los nuevos conquistadores, “déjennos
tranquilos explotar el petróleo, y quédense ustedes con el resto… eso sí, me
mantienen el país tranquilo”, pero el mundo no funciona de esa manera, la
información viaja al instante al momento de producirse, y los desaciertos y
crímenes que continúan ocurriendo en Venezuela son conocidos, sus repercusiones
afectando los acontecimientos, entre ellos el prestigio y la seguridad que tan
duro ha trabajado el equipo del presidente Trump por mostrar a un socio
energético confiable.
Los crímenes horribles
de lesa humanidad que se descubren casi a diario en contra de los llamados
“presos políticos”, por parte del régimen en su modalidad de “transición”,
están afectando la viabilidad del plan de estabilización del país, las
inversiones necesarias retroceden ante el espectáculo denigrante de violaciones
de derechos humanos, de la ausencia de libertades ciudadanas, de la
imposibilidad de los electores a manifestar públicamente y de manera
transparente su voluntad política.
Tomemos el caso de lo
que ocurre en los Registros y Notarías del país, un reclamo que se hace cada
vez más insistente entre las empresas transnacionales y venezolanas que tratan
de hacer negocios, de establecer filiales y desarrollar emprendimientos aguas
abajo del solo hecho de extraer el petróleo, notarizar un documento, registrar
una junta directiva o un aumento de
capital, se ha convertido en un verdadero calvario, se ha creado un embudo de
correcciones, esperas, requisitos, coimas que consumen un tiempo invalorable,
esto principalmente porque la estructura de estas instituciones son no solo
arcaicas e inoperantes, sino que, luego de que los cubanos le metieron la mano,
las han convertido en uno de los pozos de corrupción mas notorios del aparato
del estado.
La solución no se
encuentra en el complicado proceso de reforma institucional que sería el
resultado final, sino en el cambio del elemento humano que están utilizando en
esta delicada etapa de transición, se debe ir incorporando a la sociedad civil
independiente a estas labores, el chavismo está podrido hasta la médula, no se
lo puede pedir peras al olmo y esto empieza desde la Presidencia de la
República hasta el último funcionario de la administración pública.
Pero no todo es
crítica negativa hacia esa mutación de la venezolanidad llamada chavismo,
aunque la Sra. Delcy Rodríguez no es santa de mi devoción y deviene de una de
las familias con notorios problemas de comportamiento, debo decir que su
presencia y discurso en la Corte Internacional de Justicia en los Países Bajos,
donde se ventila el caso del territorio de Guyana que reclama nuestro país, fue
certero, agresivo y apegado a derecho, quienes quieran que hayan sido los autores
del discurso los felicito, fueron directo al meollo del asunto, desnudaron la
trampa que el actual gobierno de Guyana tiene planteado utilizando ese foro de
justicia perteneciente a la ONU y plantearon el único camino posible para una
solución justa que es la negociación entre las partes.
La señora Rodríguez
está tratando de enmendar el tiempo perdido y los lamentables desaciertos tanto
de los gobiernos de Chávez como de Maduro sobre este vital asunto y espero, que
este ejemplo no sea solo un elemento distractor en todo este sainete en que han
convertido la transición, eso está por verse.
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