martes, 12 de mayo de 2026

Las lecciones que no se aprenden, por Saúl Godoy Gómez


Es increíble, pero luego del desastre que el chavismo-madurismo le ocasionó a Venezuela desde el punto de vista social, económico, político y militar y hayan dejado al país patas pa´rriba, expuesto a cualquier calamidad, esta gente siga insistiendo en aplicarnos las mismas fórmulas fracasadas de soluciones habitacionales populares, economía comunal, bonos de la Patria, un estado interventor, gigante y represivo, todo indica que a pesar del altísimo costo que el país entero ha pagado, insisten desde el gobierno interino, en repetir sus errores, antes de las elecciones.

Porque las elecciones vienen y más pronto de lo que ellos suponen, ese gesto vano y de desprecio hacia la renovación del poder constitucional en nuestro país, es una estrategia suicida que solo alimenta el rencor y el asco hacia todo lo que representa ese fracasado régimen oriundo de La Habana, y digo estrategia y no política, porque la política es algo superior que concibe una visión integral del mundo y de lo humano dentro de él, la estrategia es apenas un plan, como el del ladrón que entra a la joyería de noche con intención de robarla, solo se plantea como entrar, saquear y salir.

Si tuvieran inteligencia para asimilar lo que hicieron en el país y vieran lo que ha sucedido en Cuba, en los países del este de Europa, en la misma Rusia, lo que está sucediendo en Sur África, en España, en varios países del Medio Oriente, en los lugares que hoy están marcados por conflictos internos que están arruinando sus economías, se darían cuenta de la oportunidad de oro que tiene nuestro país, que a pesar del castigo recibido por 27 años de corrupción, ineptitud e impunidad, recibimos la ayuda de EEUU y pudimos interrumpir el rigor mortis que nos embargaba, y como Lázaro, retornar de la muerte y andar de nuevo.

 Pero este gobierno interino en manos de la Sra. Delcy Rodríguez, y en la Asamblea, como jefe del parlamento, el Sr. Jorge Rodríguez, en vez de aprovechar el momento para cambiar de política, sorpresivamente se han quedado pegados en el plan socialista, creen de alguna manera que la reactivación petrolera en nuestro país traerá una nueva ola de riqueza material y ellos están allí, como gobierno, con sus redes extendidas a ver que les cae, lo que están haciendo con el Tribunal Supremo de Justicia lo retrata a cuerpo completo, en vez de nombrar magistrados probos, preparados  e independientes, quieren aumentar su número  para seguir repartiendo cargos a sus amigos e incondicionales para seguir con la política de denegación de justicia.

Porque el plan parece ser la continuación de la expoliación de Venezuela, estar en el lugar apropiado para que caiga oro en las cuentas bancarias, sin importarles el país, por supuesto, con los gringos la cosa será un poco más difícil, pero ellos, los chavistas, ya creen conocer el espíritu de los nuevos conquistadores, “déjennos tranquilos explotar el petróleo, y quédense ustedes con el resto… eso sí, me mantienen el país tranquilo”, pero el mundo no funciona de esa manera, la información viaja al instante al momento de producirse, y los desaciertos y crímenes que continúan ocurriendo en Venezuela son conocidos, sus repercusiones afectando los acontecimientos, entre ellos el prestigio y la seguridad que tan duro ha trabajado el equipo del presidente Trump por mostrar a un socio energético confiable.

Los crímenes horribles de lesa humanidad que se descubren casi a diario en contra de los llamados “presos políticos”, por parte del régimen en su modalidad de “transición”, están afectando la viabilidad del plan de estabilización del país, las inversiones necesarias retroceden ante el espectáculo denigrante de violaciones de derechos humanos, de la ausencia de libertades ciudadanas, de la imposibilidad de los electores a manifestar públicamente y de manera transparente su voluntad política.

Tomemos el caso de lo que ocurre en los Registros y Notarías del país, un reclamo que se hace cada vez más insistente entre las empresas transnacionales y venezolanas que tratan de hacer negocios, de establecer filiales y desarrollar emprendimientos aguas abajo del solo hecho de extraer el petróleo, notarizar un documento, registrar una junta directiva  o un aumento de capital, se ha convertido en un verdadero calvario, se ha creado un embudo de correcciones, esperas, requisitos, coimas que consumen un tiempo invalorable, esto principalmente porque la estructura de estas instituciones son no solo arcaicas e inoperantes, sino que, luego de que los cubanos le metieron la mano, las han convertido en uno de los pozos de corrupción mas notorios del aparato del estado.

La solución no se encuentra en el complicado proceso de reforma institucional que sería el resultado final, sino en el cambio del elemento humano que están utilizando en esta delicada etapa de transición, se debe ir incorporando a la sociedad civil independiente a estas labores, el chavismo está podrido hasta la médula, no se lo puede pedir peras al olmo y esto empieza desde la Presidencia de la República hasta el último funcionario de la administración pública.

Pero no todo es crítica negativa hacia esa mutación de la venezolanidad llamada chavismo, aunque la Sra. Delcy Rodríguez no es santa de mi devoción y deviene de una de las familias con notorios problemas de comportamiento, debo decir que su presencia y discurso en la Corte Internacional de Justicia en los Países Bajos, donde se ventila el caso del territorio de Guyana que reclama nuestro país, fue certero, agresivo y apegado a derecho, quienes quieran que hayan sido los autores del discurso los felicito, fueron directo al meollo del asunto, desnudaron la trampa que el actual gobierno de Guyana tiene planteado utilizando ese foro de justicia perteneciente a la ONU y plantearon el único camino posible para una solución justa que es la negociación entre las partes.

La señora Rodríguez está tratando de enmendar el tiempo perdido y los lamentables desaciertos tanto de los gobiernos de Chávez como de Maduro sobre este vital asunto y espero, que este ejemplo no sea solo un elemento distractor en todo este sainete en que han convertido la transición, eso está por verse.

 

 

 

  



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