lunes, 14 de abril de 2014

Caribes en la sombra


¿Qué es lo que quieren los chavistas con la mayoría del pueblo que le es adverso? ¿Quieren esclavizarlo? ¿Sumirlo en una especie de servidumbre mansa que sólo obedezca a sus designios?  ¿Quieren exterminarlo?  Lo pregunto porque es extraño que unos supuestos revolucionarios socialistas, cuyo discurso insiste en que buscan liberarnos, se empeñen precisamente en ponernos cadenas.  Está probado que sólo los pueblos dispuestos a la lucha por su propio destino son los que sobreviven en la historia, el resto es dominado y si acepta calladamente su disolución, finalmente desparecen. 
Sabemos que este régimen totalitario se caracteriza por su reiterada práctica de glorificar la lucha armada, por ensalzar a sus combatientes, recordar las fechas violentas, donde hubo derramamiento de sangre, conmemora asonadas, enaltece a guerrilleros famosos, a personeros que sacrificaron sus vidas en el combate con armas, ellos mismos se autocalifican como revolucionarios pacíficos, pero armados.  Se trata de una secta que rinde culto a la muerte y al crimen en aras de un diabólico sentimiento de amor.
En estos momentos y bajo las características de nuestro contendor, lo menos que necesitamos son seguidores de Gandhi, o caballeros impolutos que mueren con el honor democrático intacto, o pacifistas a ultranza, que desatienden sus deberes como líderes en una patria invadida y en conflicto; ellos que se aparten, que se vayan a sus casas a rezar y no ofrezcan el triste espectáculo de la humillación, de aprovecharse del esfuerzo de los otros, de querer que todo el mundo espere a que ellos estén listos, tenemos a un enemigo que sólo entiende la “rendición total”, y debemos hablarle y actuar en el mismo tenor con “la resistencia hasta el último de nosotros”, no hay otra.
Todos los venezolanos sabemos quién es el enemigo, quién nos insulta, nos patea y nos dispara; todos sabemos quiénes nos quieren ver de rodillas, suplicándoles la libertad, como si fuera limosna, que no se metan con nuestras familias; a la violencia hay que responderle con violencia, como hicieron todos los grandes libertadores, como el Gran Madiba.
Nelson Mandela explica, en su autobiografía, que cuando un gobierno injusto atropella a sus ciudadanos, la lucha armada es siempre una opción. “Sebatana ha se bokwe ka diatla” (No puede uno enfrentarse a una bestia salvaje con las manos desnudas), fue su argumento cuando propuso la lucha armada ante la directiva del CNA de Suráfrica, en 1961; para Mandela era inmoral y constituía un grave error, por parte de sus líderes naturales, someter a un pueblo al ataque armado del Estado sin ofrecerle alternativa, y sabía que la no violencia era una táctica que debía ser abandonada una vez que perdiera su eficacia.
Los militares venezolanos están equivocados, si creen que la elección de atacar al pueblo desarmado es la correcta, ningún régimen militar puede sobrevivir sin la población civil, y mucho menos si tienen que destruirla, al menos que la esclavicen, como hizo el régimen norcoreano o la Rusia estalinista; y si ese es el plan, someter a sangre y fuego a la población, pues el juego apenas comienza y van a tener que ahogarse en sangre, ya que el pueblo libre de Venezuela no se va a dejar conducir a las cadenas sin dar la pelea.
Somos treinta millones de venezolanos, supongamos que un millón estén de acuerdo en ese tenebroso propósito, de ese millón hay unos 50.000 en armas, más los milicianos cubanos y los escuadrones de la muerte de Maduro, supongamos que lleguemos a los 100.000 hombres en armas ¿Qué posibilidades creen tener de alcanzar una victoria militar?
Si fueran personas razonables, se darían cuenta de que están frente a un imposible; muchos de sus comandantes y jefes creen que, con el uso del terror pueden someter al país, parecieran no darse cuenta que cada humillación, cada muchacho torturado, cada secuestro que realizan lo que hace es encender la sed de venganza, del desquite, y repito, ningún ejercito se puede declarar vencedor en medio de un enemigo que solo espera revancha.
Enfrentar a veinte millones de ciudadanos (he restado 9 millones entre ancianos, niños, discapacitados, pacifistas, cobardes y colaboracionistas) luchando por sus vidas es un exabrupto; ni utilizando todo el poder de fuego que tienen podrán parar la marea humana que podría enfrentarlos; las armas las tienen ustedes, por ahora, simplemente el pueblo saldrá a la calle y se las quitará de las manos y entonces estarán en problemas, ¿No me creen? Sigan jugando con candela y sembrando el sentimiento de odio y venganza entre los venezolanos, sigan provocando.
El chavismo ha logrado activar esa manera oscura de hacer patria, hurgando en los sótanos del alma colectiva del venezolano y despertando esas bajas pasiones y vicios que, por mucho tiempo, nos caracterizaron, lo peor de esta tragicomedia es que los chavistas están luchando por una causa perdida, ese socialismo del siglo XXI, ese Plan de la Patria no sirven para nada, hasta la misma Cuba esta clamando por el regreso del capital para poder sobrevivir.  Pero nada de eso parece realmente importar, y para ponerlo en justa perspectiva diremos como Alexander Solyenitsin: “Debemos reconocer que el mundo actual se rige por el poder y no por la ley”.
Fíjense ustedes en esa parte de nuestra sociedad que llamamos “delincuencia”, se trata de un grupo de venezolanos con el alma torcida, como la de ustedes, que actúan con una violencia y crueldad que los hace dignos descendientes de nuestros indios Caribe más sanguinarios, de las huestes de Bóves, al que gustaba freír las cabezas de sus enemigos en marmitas, de golpistas que entraban al Congreso para asesinar a mansalva  a los representantes del pueblo, ¿Se sienten orgullosos de ese parentesco?
Son las mismas cepas de comportamiento desviado que reaparecen ahora en la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana, que permiten que criminales torturen y golpeen a los jóvenes estudiantes, mientras ellos, los cuerpos de seguridad del estado, los cuidan, para que nadie los interrumpa en su labor de terror ¿Creen ustedes que nuestro pueblo va a seguir aceptando esta situación sin hacer nada?
La labor del chavismo es retrotraernos a un estado natural, a la ley de la selva, despojarnos de todo rastro de civilización; por ello es que tenemos a un Capitán Diosdado Cabello manejando su neurastenia y rencor, como si fuera un poseso desde la Asamblea Nacional, por eso tenemos a un Rodríguez Torres al frente de los servicios de inteligencia, para planificar y coadyuvar con los cubanos y los escuadrones de la muerte el asesinato de jóvenes venezolanos, que son estudiantes, no terroristas, que son patriotas verdaderos, no vendidos a los hermanos Castro.
Afortunadamente o desafortunadamente, aún los venezolanos tenemos al salvaje a flor de piel, el comportamiento de nuestro pueblo, durante estos dos meses de barricadas y resistencia valiente, ha estado en un proceso de aprendizaje intenso en guerrilla urbana, pero de un autocontrol encomiable; a pesar del hostigamiento y el ataque, los que protestamos nos hemos comportado como verdaderos mártires cristianos, los estudiantes han preferido poner ellos los muertos y los torturados, a tomar acciones agresivas e irse a un contraataque, por los momentos hemos puesto a raya al Caribe que todos tenemos adentro, y eso porque hemos recibido una educación y venimos de buenas familias.
El gobierno inconstitucional del paisa Maduro, insiste en vernos el hueso ¿Hasta dónde puede el país aguantar sin llegar a una ofensiva general? El asunto es que el pueblo está aprendiendo de manera acelerada en esta guerra asimétrica, ya hay repliegues tácticos por parte de la GNB, ya pierden unidades blindadas, ya hay armas en el lado de los ciudadanos, ya existen comandos urbanos de vecinos, de urbanizaciones y barrios actuando en la calle de manera conjunta, muchachos y jovencitas de todas las clases sociales están “guerreando” todos los días en la calle y el país entero se está levantando ¿Qué va a pasar cuando aprenda hacerlo simultánea y coordinadamente?… además ¿Están todos los componentes de nuestras FFAA involucrados en este acto de traición a la patria? en cualquier momento algunos comandantes de tropas van a comprender el terrible error de estar hostigando al pueblo de Venezuela en nombre de unos extranjeros, si fueran venezolanos esos francotirador detrás de los fusiles Dragonov cambiarían de blanco asqueados de apuntar a sus propios hermanos ¿Qué puede pasar cuando un país Caribe se levanta en guerra?  Mi esperanza, es no saberlo nunca. – saulgodoy@gmail.com




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