martes, 24 de junio de 2014

In memorian, Ramón J. Velásquez


Uno de los grandes privilegios de un escritor es haber podido compartir con los grandes personajes de su época, y he tenido el gusto de hacerlo con hombres como Rafael Caldera, Arturo Uslar Pietri, Alirio Díaz, Jesús Soto, Jacinto Convit entre otros muchos, a quienes no solo conocí personalmente, sino que tuve el privilegio de entrevistar.
De todos estos extraordinarios venezolanos uno de los que más llamó mi atención fue el historiador Ramón J. Velásquez, fui compañero de aulas en la carrera de derecho en la UCAB con Gustavo, su hijo, de quien conservo su amistad. Tuve el honor de ser invitado en varias ocasiones a compartir veladas en su casa y escuchar a este gran intelectual en la intimidad hablar sobre uno de los temas que más le apasionaba, la modernidad en Venezuela.
Años más tarde, antes de que fuera Presidente (e) de Venezuela, lo entrevisté para la televisión educativa, sobre el tema de las vías de comunicación, de Gómez hasta nuestros días, un tema que le era caro pues era precisamente la manifestación material más importante de ese brinco que dio el país hacia la modernidad.
La Caída del Liberalismo Amarillo sigue siendo uno de mis libros predilectos de historia de Venezuela y escucharlo disertar sobre la Guerra Federal era un verdadero placer.
Pero de todo este mundo de ideas y hechos, lo que más le agradezco al Dr. Velásquez fue haberme proporcionado, sin proponérselo, su visión de la historia para juzgar el presente.
Fue escuchándolo como aprendí que los episodios nacionales, muchos de ellos rodeados de espectacularidad y fuegos artificiales, son apenas un eslabón en una larga cadena de hombres y circunstancias que hicieron posibles los avances de Venezuela como nación, y que si uno mira para atrás y mide la importancia de lo que hoy sucede con esa tradición, nos daremos cuenta de lo efímero y pequeño que son estos pasos hacia la consecución de un país nacional.
Esta vara para medir el presente me ha sido muy útil al momento de confrontar lo que hoy sucede con Venezuela, y constatar que, este gobierno, que trata de negar nuestra verdadera historia, está condenado a no ser sino un episódico borrón, un eslabón fuera de foco de esa gran continuidad de nuestra patria, y que tenemos un destino y una historia que es, inconmensurablemente mucho más grande  e importante, que este estornudo en nuestro devenir.

Creo que el Dr. Velásquez tuvo una vida plena y nos deja a los venezolanos reflexiones importantes sobre quiénes somos y hacia dónde vamos. Paz a su alma y mis condolencias para con sus familiares y allegados.- sauilgodoy@gmail.com

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