martes, 18 de abril de 2017

El gobierno de transición




Dado el cúmulo de solicitudes recibidas de mis lectores, pidiendo mi opinión sobre el post chavismo, he elaborado algunas ideas que hoy les entrego para su análisis.
Transición: Es el pasaje de un lugar o estado a otro; cambio o proceso de cambio (Diccionario Enciclopédico Webster de la Lengua Inglesa, 1971).
Venezuela, vista desde la evolución de los actuales acontecimientos políticos, se dirige, de una dictadura, hacia un gobierno democrático, de un militarismo violento y al servicio de los intereses de la Cuba de Raúl Castro, hacia un gobierno civil y constitucional autónomo, independiente y libre; de un comunismo estatista, a un capitalismo de libre competencia.
Prácticamente estamos tratando de pasar, de la condición de un estado fallido, a un estado con posibilidad de evolucionar dentro del marco de un estado nacional-liberal, con la intención de integrarnos de nuevo, a la comunidad de naciones civilizadas del mundo occidental, luego de 18 años de continuos ataques y desplantes en contra del orden internacional.
Para ello se delinean dos caminos, el de un gobierno de emergencia, y el llamado que hacen los principales partidos políticos para unas elecciones generales.
De entrada mi favor va en dirección a un gobierno de emergencia, que según lo prefiguro se trataría de conformar de manera responsable, una plantilla de ciudadanos capacitados y moralmente probos (que los hay), para ocupar los cargos de gobierno incluyendo el de Presidente de la República, menos los de la actual Asamblea Nacional, que continuará en funciones hasta el término de su mandato y serían los encargados de seleccionar y juramentar a este gobierno interino.
La otra opción, que es el llamado inmediato a unas elecciones generales, aunque en apariencia podría ser la solución más favorable para los intereses y agendas políticas de los partidos políticos de la oposición, es la ruta más peligrosa, irresponsable y absurda para la transición, al punto, que considero podría ser el fin de recuperar para el país la democracia.
Hay algunos partidos y líderes de la oposición que quieren asegurarse un gran pedazo del pastel del poder político, aprovechando que han escalado en popularidad, gracias al acompañamiento que le han dado a las últimas manifestaciones de calle contra el gobierno, para ellos el tiempo corre en su contra, si liberan a los presos políticos o esperan demasiado, las circunstancias podrían cambiar de nuevo, y pudieran no obtener los votos que pudieran acumular aprovechando la Unidad, asegurar al candidato para Presidente de la República es una tentación irresistible ante el inminente vacío que deja el chavismo.
Nadie en su sana mente podría pensar que inmediatamente eyectado el régimen de Nicolás Maduro se podría someter al país a un proceso electoral general, justo en medio de una de las peores crisis humanitarias que haya vivido nuestro país en su historia, apenas meses de haber desalojado al chavismo del gobierno y su injerencia en todas las instituciones de este Leviatán de estado que han construido, incluyendo al organismo electoral encargado de montar estas mega-elecciones, que tendrían un costo en recursos, tiempo y esfuerzo que se podrían dedicar a resolver problemas más urgentes.
Si fuera esta la opción a seguir, tendríamos a nuestros políticos ocupados de nuevo del carnaval electoral y no de los problemas urgentes del país, sería el ejemplo de la irresponsabilidad más supina ante la comunidad internacional, y le dejaría la puerta abierta a las fuerzas subterráneas del chavismo para que vuelvan a embochinchar el país y probablemente, su regreso al poder por quien sabe que medios.
El gobierno de emergencia se encargaría de designar a los gobernadores, alcaldes y otros funcionarios que tienen sus períodos vencidos, en concordancia con la AN, sería funcionarios interinos y sujetos a las condiciones que afectarían a los integrantes de este gobierno de emergencia.
Hay un factor que considero importantísimo desde mi punto de vista, y es el asunto de la seguridad ciudadana, tenemos a un hampa desbordada, haciendo lo que le da la gana sin ninguna consideración por la convivencia pacífica y por las leyes, tenemos al país inundado de armas de guerra en manos de colectivos violentos, grupos subversivos en dominio de territorios completos, tenemos la industria del narcotráfico operando sin ningún control en el país, el sistema de cárceles son centros de operación y control del hampa organizada, tenemos la corrupción enquistada en todas las instancias del estado, principalmente en el estamento militar, es imposible sostener algún tipo de gobernabilidad si este problema no es enfrentado de inmediato y con resolución.
Lo que quiero decir, es que no se puede llamar a elecciones generales en un país que no está pacificado, por la sencilla razón que no hay garantía del ejercicio de los derechos fundamentales, no habría manera de garantizar las resultas de la elección.
El manejo de la crisis humanitaria va a requerir de una atención absoluta y eficiente de nuestros representantes en la Asamblea Nacional, no puede haber distracciones pues el fracaso de esa gestión sería el caos social del país, hay demasiada gente en condiciones de alta vulnerabilidad que debe ser atendida, los servicios públicos y las infraestructura del país se encuentra en tal estado de precariedad que cualquier gestión para aliviar la crisis se hará cuesta arriba.
Las elecciones en este caso y momento, serían un elemento político desestabilizador importante para la recuperación del país, no podemos desviar nuestra atención de los problemas importantes.
Pero hay otros variables aparte del hambre, la salud y la seguridad que requieren de la inmediata atención de quienes van a conducir al país, la crisis eléctrica, tan vital para que el aparato productivo vuelva a funcionar, el de la industria petrolera que tenemos que ponerla a marchar para que no pare el único flujo de dinero que tiene la república, el problema de la inflación, con sus múltiples aristas económicas que hay que poner bajo control y que afectan la calidad de vida de los ciudadanos, el desastre en la educación de nuestros niños y jóvenes, los ingentes problemas ambientales… lo que quiero expresarles es mi angustia ante la posibilidad de que unos ciegos de poder cometan el error de sus vidas y nos devuelvan a donde empezamos, eso tenemos que evitarlo.
Yo tengo mi opinión que no he dejado de expresar sobre nuestro actual plantel político en la oposición, es bastante mediocre, muy pocos políticos se ocupan de actualizar sus conocimientos y se preocupan de rodearse de buenos asesores, la mayor parte de ellos se creen infalibles y confían demasiado en sus “instintos”, no creo que sea la gente adecuada para sacar al país de la crisis en que está sumida, no tienen ni la voluntad ni la visión que se requiere para hacerle frente a los difíciles problemas del país, y tan es así, que su única respuesta a nuestra realidad son elecciones, como si las elecciones fueran un conjuro mágico… pero como tenemos que vivir con ellos, debemos hacer lo posible porque se equivoquen lo menos posible, y no nos hagan daño, habrá que masticarle la comida y ponérsela en la boca para que la digieran.
Tenemos que tener muy claro cuáles son los términos y objetivos de ésta transición, esto lo digo porque hay sectores políticos y sociales dentro de la oposición, que son minoría, que están alineados con el chavismo y van a defender sus intereses, hay otro grupo de venezolanos que yo llamo los confundidos, que bajo una supuesta tolerancia porque son demócratas “auténticos”, con la excusa de que son cristianos y todos los pecados se perdonan, con el manido discurso de que todos somos venezolanos y hay para todos en el país, van a torpedear los esfuerzos por llevar a cabo la transición con algo de racionalidad.
En esta transición no hay espacio para el chavismo, estamos saliendo de un penoso conflicto que nos ha costado Sangre, Sudor y Lágrimas como para poner a participar a sus causantes en las rectificaciones, en esta transición el chavismo y sus simpatizantes deben considerárseles como enemigos peligrosos, y hay que contenerlos, pues sabemos que detrás de ellos está Cuba, y en este sentido una de las primeras medidas de la transición debe ser, la inhabilitación política de todo el conglomerado de organizaciones del Polo Patriótico, hasta nuevo aviso.
Una de las primeras labores de la AN durante el gobierno de emergencia debe ser la creación de una comisión que se ocupe de una reforma a la actual constitución para que limpie de su texto toda referencia que lleve a confusión sobre el socialismo, el bolivarianismo, el colectivismo y el militarismo.
Una nueva Constituyente es necesaria para cambiar las estructuras profundas del estado, pero más adelante, lo prioritario es atender nuestra crisis humanitaria y económica.
La transición como pasaje de un estado a otro, debe tener un tiempo determinado, yo creo que el gobierno de emergencia, para permitir que cumpla sus metas, debería durar unos dos (2) años en funciones, para estabilizar el país, permitir la recuperación de los presos políticos, encausar a los culpables de nuestra debacle en sus respectivos procesos judiciales y poder llamar a elecciones generales.
El gobierno de Emergencia debería tener en agenda los siguientes puntos (no necesariamente priorizándolos siguiendo la numeración en que los presento)
1-      Atacar el problema de la seguridad (incluye el problema militar)
2-      Generar condiciones mínimas para la reactivación del aparato productivo (alimentos y petróleo)
3-      Hacer control de daños en todo el aparato del gobierno, en especial en el sector salud.
4-      Manejar la crisis humanitaria
5-      Clarificar, ordenar y hacer públicas las cuentas del país, sobre todo en lo referente a la deuda, con miras a conseguir financiamiento externo.
6-      Controlar la inflación estabilizando la economía.
7-      Detener la hemorragia de recursos, interna y externa, localizar y rescatar para el país, los fondos congelados y bienes confiscados en el extranjero.
8-      Hacer limpieza en servicio exterior del país, e imponer una nueva agenda de relaciones internacionales cónsonas con la recuperación del país.
9-      Recomponer los poderes públicos, en especial el Poder Judicial y el Poder Moral
10-  Restituir las garantías y libertades individuales y de las empresas, establecer comités de la verdad, e iniciar los procesos de reconciliación y reparación de las víctimas del chavismo.

Creo que los las personas que vayan a integrar el gobierno de emergencia deben ser personas independientes, expertos en sus áreas, deben ser probos y sin antecedentes penales, venezolanos por nacimiento y que llenen plenamente los requisitos para el ejercicio de sus funciones, los que aceptaren el cargo deben obligarse a no presentarse como candidatos a ninguna función pública por 10 años luego de finalizadas sus funciones, el estado les reconocerá de todas las maneras posibles sus labores en función de sus cargos y el éxito de su gestión.
No se trata de una función fácil y sin riesgos, ocupar un puesto en un gobierno de emergencia, va a convertir a sus integrantes en el pararrayos de todo el descontento ciudadano, muchas de sus decisiones serán impopulares, tendrán que arrastrar un pesado costo político, sus vidas estarán en riesgo y serán vigilados como nunca por la opinión pública.
Para éste gobierno de Emergencia, no necesitamos ancianos sabios ni jóvenes con ideas frescas, necesitamos gerentes, agentes interventores que sepan imponer programas y disciplina en sus sectores, apoyados y vigilados por la clase política, expuestos a la crítica y a rendir cuentas, personas comprometidas con la democracia, las libertades y la sobrevivencia de la nación, no queremos ni jarrones chinos ni “compañeritos” del partido, el trabajo es inmenso y delicado.
Como dije al principio, estas son solo unos esbozos de ideas que deben ser elaboradas al detalle, y cuanto antes, mejor, la transición, a todas luces, se encuentra a la vuelta de la esquina y un gobierno de emergencia me parece como la alternativa más viable, menos traumática y más segura.  -  saulgodoy@gmail.com




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