domingo, 26 de mayo de 2019

Nuestro conserje en Washington



Entiendo que Guaidó no tenga muchos logros efectivos que mostrar, que su gobierno se la ha tenido difícil con un madurismo recalcitrante y safio, que muchas de sus promesas se diluyeron como lágrimas en la lluvia (a la manera de Blade Runner), que su mortal indecisión esperando por momentos y escenarios políticamente correctas con su mentalidad socialista le hayan jugado una trastada, pero creo que haber abusado del rescate de nuestra embajada por parte del embajador Vecchio de manos de Pink Code ha sido, digamos, too much
Es como si se hubiera urdido una conspiración mediática de repetir y repetir por todos los ángulos posibles ese hecho noticioso, como si se tratara de un evento descomunal que las autoridades norteamericanas en el cumplimiento de su deber y a instancias de las autoridades legítimamente reconocidas por el Departamento de Estado de un gobierno extranjero, de desalojar a unos malvivientes que se atrincheraron en un inmueble en el centro de Washington, fuera la noticia que estremeció al continente Americano hasta sus cimientos.
Ya cada vez que veo o escucho las secuelas de esa noticia me entran unas inmensas ganas de arquear y devolver mi precario desayuno, ¿Hasta cuándo es suficiente para estos politiqueros de ocasión? Se han agarrado de esta noticia y le han sacado toda la punta posible sin conmiserarse del público que ya está harto de que tengamos un diplomático con todos sus gastos pagos en la capital del Imperio, ocupado en exclusiva de unos invasores de propiedades, como si aquí en Venezuela eso fuera la cosa más estrambótica del mundo, una rareza tal, que es obligante que nos los restrieguen en nuestros rostros una y otra vez.
No solo es de mal gusto, es enfermizo, el pobre Sr. Carlos Vecchio no sabe la raya que está adquiriendo en su expediente como servidor público, pareciera que su único interés es desarrollar el rescate de viviendas invadidas a manera de emprendimiento, para una vez que deje de ejercer el oficio de político y conserje.
Ya está bueno Carlos y amigo Guaidó, les felicitamos por su logro, pero ya es hora de volver la atención sobre asuntos que verdaderamente importan, como el problema de la intervención norteamericana para el rescate de nuestra libertad, para que nos regresen a Venezuela y ponerla a trabajar, para limpiar nuestra casa de tanto indigente que nos han robado años de vida y propinado tantos daño.
¿Ya por fin se dieron cuenta que sin la ayuda de nuestros hermanos norteamericanos no tenemos ningún chance de que nos devuelvan lo que es nuestro? ¿O todavía van a insistir en sus juegos con los europeos y socialistas de nuestro continente para una salida pacífica, constitucional y políticamente correcta entre camaradas de la izquierda unida?
Porque no crean que no se les ha visto las costuras, ya todos sabemos que ustedes detestan a los gringos, no se sienten a gusto con ellos, les temen porque no los entienden y no hacen el menor esfuerzo por congeniar con ellos, cuando actúan en conjunto lo hacen aprensivos, con miedo, como si les fueran a robar las carteras, juegan un jueguito extraño de que ustedes son los dueños de la situación, cuando en realidad fueron ellos quienes los pusieron allí.
Es muy desagradable verlos aparentar que están en control de la situación y que siempre tienen opciones abiertas para actuar de manera independiente, ustedes no reconocen a un aliado o a un amigo aún cuando esté a su lado y actuando en su beneficio, son demasiados orgullosos y ñángaras (socialistas) se han tragado toda esa pajita loca de la Raza Cósmica, de la revolución liberadora, de los siglos de opresión y colonialismo, en pocas palabras, los confundidos son ustedes, los chavistas están claritos en su compromiso con la revolución mundial, los gringos saben que no pueden perder la partida porque la vida se les van en ello, pero ustedes… como si la cosa no fuera con ustedes.
Pero bueno, cuando las cosas sucedieron ustedes estaban allí, fueron los que contestaron el teléfono, ustedes querían estar allí e hicieron todo lo humanamente posible por estar allí, de modo que les toca a ustedes salir para adelante, lo que si les pediría es que no piensen solamente en ustedes, en sus “panas” (amigos), en sus compañeritos de partido, en sus ideales adeco-copeyanos trasnochados que no se han podido sacudir de las solapas de sus desgastados fluses, piensen en que existimos otros venezolanos que nada tienen que ver con su arquetipo engominado y entrador de un criollo en la corte del Rey Arturo, que existimos gente tan “rara” como yo, que a pesar de haber leído a Marx y a Lenin no les doy un centavo por ninguna de sus ideas, y que me parece que el chavismo es una enfermedad mental y que la MUD era una manada de partidos colaboracionistas con el régimen castrocomunista, eso es lo que yo creo, la historia dirá quien tenía la razón.
Pero volviendo a este momento estelar del rescate de la embajada, eso que sucedió en Washington debería ser el ejemplo de lo que podría suceder en Venezuela si los poderes en manos de la AN se pusieran de acuerdo, dejaran de complacer al monstruo y tuvieran algo de simpatía por nuestra causa libertaria, los EEUU son en este momento los únicos que pueden hacer algo por nuestra país, el resto del mundo o está de “mirón” o sólo quiere ayudar a que prevalezca la maldad de la sin razón, de mantener vivas esas causas perdidas que lo que hacen es cobrar con vidas humanas su derecho a existir bajo el sol.
El verdadero escollo que tenemos los venezolanos es mental y se traduce en esa banda de facinerosos que están alentando una manera de hacer política que ya no tiene sentido alguno, en algún momento el país entero se dará cuenta de que los verdaderos culpables de nuestra larga agonía eran los que estaban sacando cuentas y decían ser nuestros representantes de oposición, si el chavismo los está desapareciendo, si ese sindicato del crimen llamado Poder Judicial sigue actuando en contra de los parlamentarios de la AN, es porque necesitan rehenes para negociarlos en el momento de que los norteamericanos irrumpan en el país para desalojarlos, tal y como lo hicieron con Pink Code.     -    saulgodoy@gmail.com









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