lunes, 6 de enero de 2020

Hacerlo bien



Cuando debo explicarle a alguien lo que es moral y ética no hay mejor referencia que el autor español Fernando Sabater, quien ha dedicado mucho de su tiempo y buena parte de su obra para desgranar este complicado asunto de la manera más fácil y comprensible, sobre todo para jóvenes y estudiantes, que parece fácil, pero no lo es, de modo, que de entrada, he allí mi recomendación para quienes quieran iniciarse en el difícil asunto de ser mejores seres humanos.
En su libro Invitación a la ética (1981), Sabater, escogió una cita del gran poeta y filósofo Alemán Juan Wolfgang Goethe que dice de manera brillante: “Pensar es fácil. Actuar es difícil. Actuar siguiendo el pensamiento propio es lo más difícil del mundo."
En la traducción castellana de esta frase originalmente expresada en alemán, “el pensamiento propio” tiene dos maneras de entenderse, propio de cada uno, de la persona, que le pertenece, y segundo, propio del pensamiento correcto, el que es adecuado, que da sentido a la acción.
Porque de eso es que trata la moral y la ética, de actuar correctamente… y aquí nos encontramos con uno de los grandes escollos del problema moral, ¿Qué es actuar correctamente? ¿Lo que me conviene a mí, lo que le conviene a los demás? Y si alego al bien común, una de las excusas para las malas actuaciones más populares de la historia ¿Qué entiendo por bien común? Y si las circunstancias son tales que debería actuar tratando de evitar un daño o un mal ¿Cómo determino el menor daño posible? ¿Deben prevalecer mis convicciones religiosas, los intereses de mi partido o las presiones de la opinión pública?
Vivir moral y éticamente no es un juego, es la vida actuante y real, somos cada uno de nosotros frente a los demás, responsables de nuestros actos y de sus consecuencias en el mundo, con nuestros socios, amigos, vecinos, familia… y principalmente con nosotros mismos, pues hay acciones que nos pueden hacer muy desgraciados, al punto de robarnos el sueño y nuestra salud, e incluso de llevar a ciertas personas al suicidio.
Pero por otro lado, actuar bien, de acuerdo a ciertos criterios, principalmente siendo razonables, es decir siendo inteligentes, midiendo nuestros actos, incluso nuestras palabras, imponiéndonos unos límites, siendo generosos, abiertos, tolerantes, serenos y autónomos, podríamos funcionar sin problemas en sociedad, ser exitosos en nuestras profesiones, estar tranquilos y ser felices.
Cuando ayer vi al presidente encargado Juan Guaidó, frente a funcionarios militares que controlaban la entrada a este recinto del poder legislativo, que ya de por sí hablaba a gritos de la falta de independencia y soberanía de esta institución, y de los uniformados permitiéndole a él la entrada, pero negándosela a uno de sus acompañantes, y como momentos después, prefirió escalar la cerca de las instalaciones para intentar su ingreso entre el tumulto de prensa y funcionarios, cosa que no pudo lograr, para terminar horas después presidiendo la sesión de la AN en otro lugar,  me preguntaba, ¿Cuáles eran los pensamientos de ese hombre para justificar tales acciones?
Se trataba del mismo personaje que le hizo la invitación a los diputados chavistas a incorporarse al parlamento, cosa insólita ya que estos son los que han estado negándole la institucionalidad a la AN creando y funcionando con una Asamblea Nacional Constituyente (paralela) en un acto de rebelión y desacato, ¿Qué estabas pensando Guaidó cuando estabas invitando a los enemigos de la democracia a nuestro parlamento?
¿En qué pensaban los principales jefes de los partidos supuestamente democráticos cuando postularon para cargos de representación popular, a los mismos “traidores” que ayer aceptaban jugosas recompensas por defender a quienes se hicieron multimillonarios con el hambre del pueblo y estaban manejando la Comisión de Contraloría de la AN, aparentemente sin ningún tipo de control ni veeduría, y que aceptaron esos maletines verdes para comprar sus votos y que se eligieron como directiva de la AN?
¿Es que acaso no sabían que eran unos desalmados, o no había otros candidatos dentro de sus partidos con mejores condiciones humanas?
De allí la importancia de hacer las cosas bien, cualquier tarea que nos toque desempeñar, por más sencilla o complicada que sea, debemos abocarnos a realizarla de la mejor manera para el máximo bien para nosotros y los demás, desde entrevistar a un postulante hasta los que le siguen la pista a las tareas que le asignan, los jefes de esos partidos que permitieron el ascenso de esas crápulas dentro de la organización, tienen responsabilidad en las resultas y del daño que le han generado a la democracia.
¿En que estaban pensando los venezolanos que apoyaban a Guaidó y su grupo cuando indignados veían a su líder vapuleado por las fuerzas de seguridad del estado, sabiendo el muchacho que eso iba a ocurrir y lo hacía para beneficio de las cámaras? ¿En qué pensaban los periodistas y comentaristas cuando se ponían de lado de uno de los principales responsables de esta ópera bufa, justificando sus acciones, ensalzando su valentía, aun cuando era claro que se trataba de una imprudencia y falta de planificación; todo aquello que presenciamos frente al Palacio Legislativo este pasado domingo 05 de diciembre del 2020, fue una comedia de errores que pasará a la historia como día de la vergüenza nacional, porque… era lo único que teníamos?
Algunos amigos analistas me han adelantado sus opiniones sobre lo sucedido y muchos de ellos creen que lo que ocurrió fue una acción militar, un golpe de estado en contra del parlamento que en realidad era un golpe de estado en contra de Maduro, y les explico cómo es esto posible, se puede decir que por parte del gobierno habían dos planes operando simultáneamente, uno con las fuerzas de seguridad sembrando el temor y la violencia en contra de la oposición, que se encargó de atemorizar a los diputados en el hotel donde se hospedaban, que tomó las instalaciones del Palacio Legislativo y que al final fue el que le dio la excusa a Guaidó y su grupo de mudar la reunión parlamentaria para el edificio sede del diario El Nacional, donde fue finalmente reelecto.
El segundo plan era el que venía rodando con los sobornos, las amenazas, los apoyos y las promesas de la gente de Maduro para convencer a diputados de la oposición a traicionar a sus partidos, ese era el plan de Maduro, el otro era el plan de los militares.
Una de dos, o los militares actuaron con una torpeza inaudita en lo que todo el mundo vio como una toma militar del parlamento, dándole la excusa perfecta a la oposición no sólo para victimizarse, sino para unirse en el momento crítico, o lo hicieron al propósito, con toda la intensión de dejar a Maduro como el responsable de consumar un golpe de estado en contra del parlamento, de cualquiera de las dos maneras, Maduro terminará pagando la factura.
Lo mejor del caso para Guaidó es que lo volvieron a reelegir, y con el apoyo a último momento de la Fracción 16 de Julio, enmendando las diferencias que los había separado, volvían al redil del socialismo democrático.
Pero ésta vez Guaidó prometía rectificar ciertas conductas que le habían sido reclamadas, iba a renunciar a la militancia a su partido mientras fuera presidente encargado, prometía concentrase en su función como presidente encargado y no como un candidato a la presidencia, en esta nueva oportunidad, prometiendo mayor amplitud y participación de otras fuerzas sociales y políticas.
Me da la impresión de que Juan Guaidó es un hombre duro de aprender de sus errores (le tomó todo un año comprender que no lo estaba haciendo bien), lento en asumir la experiencia resultante de sus actos (cero capacidad de adaptación, he debido renunciar a su declarado socialismo), con poca capacidad moral (no parece conocer el arrepentimiento, ni parece tener propósito de enmienda real, aparte de sus promesas de político), y parece que le sigue importando más su imagen de muchacho guapetón y atrevido, que el de asumir nuestra inmensa crisis material y moral como algo serio.
De las cosas que espero esta situación le haya enseñado, es que seguir insistiendo en la senda de la negociación con el régimen narco-militar es simplemente cuchillo para su propia garganta, no puede sentarse a negociar con quienes tienen el dinero para comprar a sus negociadores.
A la comunidad internacional lo que le interesa es que alguien, que no sea Maduro, le conteste el teléfono cuando llamen, y a la gente que está detrás de Guaidó, empresarios, gerentes sociales, comunicadores sociales, políticos…eso los tiene felices ya que podrán continuar medrando del país a sus anchas; lamento mucho lo sucedido con la Fracción 16 de Julio que demostraron una inmensa debilidad moral y se plegaron a los acontecimientos sin una posición realmente estudiada, la situación los definió como unos más del montón, la pertenencia a la manada fue más importante que una posición política clara, democrática y con los intereses del país por delante.
El chavismo ha reiterado lo que son, unos apátridas y violentos, en esto es en lo único que han sido constantes e íntegros; para la verdadera oposición, la republicana, la decente, la que cree que la virtud es preferible al vicio, lo que sucedió en la AN fue reiterar en manos de quienes estamos, y que el cambio que necesita el país no está a la vuelta de la esquina, y mientras los medios de comunicación sea visto solamente como un negocio, y no como una necesidad existencial de información para la vida, vamos a necesitar una palanca muy larga y gruesa para poder mover, la inmensa piedra que aplasta nuestra dignidad
Fernando Sabater en su ensayo Ética, política, ciudadanía, nos recuerda:

Lo que se debe hacer cuando se está en contra de las corrupciones políticas no es rechazar la política y alejarse de ella, sino intervenir para limpiarla de esas corrupciones. Apartarse con una mueca desdeñosa, favorece únicamente a los corruptos de la política, a los que se aprovechan de ese alejamiento de los ciudadanos para controlarla a su antojo.

Para terminar, tratemos de resolver la pregunta de las 70.000 lochas, ¿Cómo queda el país ahora?, pues por lo visto con dos presidentes, dos congresos y uno de ellos con dos directivas, con dos poderes judiciales (por lo menos con dos TSJ), la opinión general de los analistas de los think tanks a los que pertenezco me dicen, que dentro de las circunstancias país, que son bastantes precarias, salimos bien.   -    saulgodoy@gmail.com

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