martes, 30 de julio de 2024

Las costuras del totalitarismo.

 



Profundo en los barrios de Caracas, existen en cada calle o vereda un “sapo” o espía del régimen totalitario de Nicolás Maduro, un vecino como cualquier otro que convive con la comunidad, pero es el informante de los órganos de seguridad del estado policial que el chavismo ha implantado en nuestro país.

No se distingue de los demás excepto porque recibe unas cajas CLAP con productos diferentes, con marcas de alimentos reconocidas, harina sin gorgojos, enlatados de otro tipo que los regulares, salsas y café de empresas reconocidas y no el contrabando de basura empaquetada con las que el “diplomático” Alex Saab, el socio de Maduro, acostumbra a enviar las “otras” cajas CLAP, las que sin ninguna vergüenza les venden al pueblo, con productos traídos de Guyana, de la India, de Turquía, de cualquier país que esté rematando comida vencida y de pésima calidad, no apta para el consumo humano y que consigue a precios miserables y vende como si fuera recién elaborada, y las oferta a una enorme clientela por un precio asequible presentándola como un “esfuerzo revolucionario” para dignificar la dieta del venezolano, una operación de mercadeo que deja pingues ganancias cuando se suma el gran mercado nacional.

Los venezolanos que dependen de esas cajas CLAP para buena parte de su sustento mensual deben estar registrados en unas listas elaboradas con los Consejos Comunales que constantemente anda vigilantes de los hábitos de vida de los vecinos, una especie de observatorio social para detectar quien es fiel o no a la revolución, si es un buen chavista permanecerá en la lista, si no lo es, lo sacan. Y me consta, que se han cometido verdaderos crímenes de lesa humanidad, como a esas listas les interesa es el número de posibles votos forzados que atan la necesidad de obtener alimentos baratos, su principal objetivo son grandes familias, y no, tal y como lo presencié, un pobre señor de edad avanzada que vivía solo, y bastó ese hecho para que lo eliminaran de la lista, a pesar de las protestas de sus vecinos quienes ahora se encargan de completarle un combo para que subsista de lo que ellos reciben.

Esto es lo que los politólogos llaman “biopolítica”, son medidas que toman los gobiernos totalitarios para jugar con el hambre del pueblo y dominar sobre sus vidas utilizando sus necesidades básicas para controlarlos, y esto sucede en todo, en la distribución del gas, en los cupos de la gasolina subsidiada… en una democracia, esto es impensable.

Pero volvamos con nuestros espías de barrios, aparte de su caja CLAP especial, reciben bonos a diestra y siniestra, siempre parece tener dinero para su movilización cuando no un vehículo propio último modelo, posiblemente una moto que el gobierno adquiere por lotes y las entrega entre sus adeptos, es decir, sus medios de vida parecen sobrados y cuando se les pregunta en que trabajan, resulta que son empleados públicos o se la pasan reunidos en los diversos comités del barrio.

Estos chivatos son los que informan a la policía sobre el paradero de algunos delincuentes, sus señas, amistades, lugares y personas que frecuentan, y llegado el momento aparecen de pronto los escuadrones de la muerte de los servicios especiales de la policía  y en un operativo relámpago, los ubica, los asesina, y los desaparece.

Estos personajes son los mismos que suministran información sobre quienes abusan de su cuota de bombonas de gas, una pareja a quienes conocí que hacían y vendían comida en el barrio para oficinistas y empleados y consumían cuatro bombonas, dos más de lo que para ellos era la cuota necesaria, y una vez denunciados les quitaron el privilegio de recibir el vital gas doméstico, el chavismo había introducido la economía socialista al barrio, había acabado con las empresas privadas y la posibilidad de comprar lo que una persona requiriera para sus necesidades de manera libre, por un sistema de cuotas y vigilados por la comuna.

Es la manera cubana de vida, algo extraño para los venezolanos que los esclaviza y los hace depender de otros vecinos con cuotas de poder político.

De esta manera con el miedo y ligados a la necesidad de vida, las comunas y el partido PSUV creó una casta de venezolanos que fungían como carceleros de sus vecinos y controlaban cada aspecto de la vida en los barrios y urbanizaciones, esta dependencia hacia el estado se multiplicaba en cuanto a documentos de los registros y notarías, cartas de buena conducta, de residencia, antecedentes penales… el venezolano estaba obligado, para poder vivir, a sostener a una casta de hombres y mujeres privilegiados que eran sus vigilantes y carceleros. Al venezolano, eso no le gusta.

Esta red de control y vigilancia se trasladaba en la calle a las diferentes policías, Guardia Nacional, Ejército, que tenían sus propias alcabalas, zonas exclusivas de control y latrocinio, donde exigían del ciudadano de a pie respeto, dinero y obediencia, el gobierno de Nicolás Maduro acostumbrado a que el estado era un gran delincuente con permiso de extorsionar al pueblo, marcaba entre sus adeptos, zonas exclusivas de explotación, y por medio de amenazas de multas, confiscaciones, detenciones arbitrarias y hasta torturas y muerte, ejercían un control social sobra cada aspecto de la vida del venezolano, y eso, no nos gusta.

Y fue de esta manera, con la humillación siempre por delante, con el abuso de autoridad, la falta de respeto y esa petulancia de sentirse guapo y apoyado, que las cosas y las injusticias llegaron a un límite insoportable, y este fue un mega fraude electoral por parte del chavismo-madurismo, que habiendo maltratado y violentado los derechos humanos de una mujer extraordinaria como es María Corina Machado, hasta el punto de impedirle que fuera candidata para las elecciones presidenciales, violando todos sus derechos políticos, tratando de impedir que se reuniera con su gente, desplegando fuerzas militares en su contra, colectivos armados y consejos comunales que querían dañarla, fue de esta manera como los venezolanos comprendieron que aquella gente, los rojos rojitos, aquellos venezolanos que se habían enfermado de las doctrinas comunistas, del pensamiento político de Fidel Castro y de las barbaridades del chavismo, un día despertaron, y lo que vieron y sintieron, no les gustó.

Y fue así, que a pesar de esa hegemonía comunicacional, de todos los poderes públicos secuestrados por el PSUV y los agentes cubanos, de aquellas fuerzas policiales y militares al servicio de los intereses comunistas , fascistas y fundamentalistas, que se constituyeron en la más grande organización criminal al servicio de un hombre, indocumentado y mentiroso para más señas, fueron derrotados por la valentía de una sola mujer venezolana, ejemplo de la fortaleza del espíritu de libertad y resistencia de todos los venezolanos que dijo, no me la vuelvo a calar más.

Y fue de un momento para otro, cuando los energúmenos estaban preparando su trampa en contra de nuestra libertad, contradiciendo lo que los venezolanos habíamos visto en todas las regiones del país, que los verdaderos venezolanos, que somos mayoría estábamos arrechos con la situación de explotación y miseria a la que nos tenían sometidos y que no lo íbamos a soportar ni un minuto más, fue cuando el país cambió, de un momento a otro, sin aviso y sin protesto.

Po fin teníamos liderazgo, teníamos el ejemplo de la resilencia y la resistencia, el país todo se estaba moviendo y lo mejor fue que quienes se creían nuestros amos y señores, no se dieron cuenta que su hora había llegado, y siguieron abusando como si tuvieran otra oportunidad para seguir bailando sobre una tarima y gozando un puyero, gastando nuestros reales y explotando al pueblo… había llegado la hora de las decisiones, de cobrar las cuentas y hacer justicia.

Y en eso estamos, en la hora más difícil de todas, no podemos equivocarnos, afortunadamente tenemos ahora un nuevo presidente, el Dr. Edmundo Gonzáles Urrutia, tenemos a nuestra María Corina Machado, y detrás de ellos, a un equipo de profesionales dispuestos a dar lo mejor y llevar a nuestro país por un nuevo camino, atendiendo la enorme crisis que nos dejó el chavismo-madurismo y recomponiendo nuestro piso institucional, con la suerte que la gran mayoría de los países libres y democráticos del mundo están con nosotros, y es en este momento, que debemos dar un ejemplo de madurez y sensatez… no somos chavistas, somos venezolanos.

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