domingo, 30 de noviembre de 2025

¿Suerte o maldición?, la intervención de USA en Venezuela.

 



Dependiendo de donde se siente usted en la mesa, si es del lado del gobierno de Maduro y de los chavistas, será una maldición, por todo aquello del nacionalismo fundamentalista que los comunistas convenientemente predican en sus homilías de adoctrinamiento, la planta del extranjero insolente…, y más insolente aún por tratarse de los gringos en su papel de sheriff de la comarca, imperialismo por la fuerza de las armas.

Pero, si está del lado de los venezolanos demócratas y libertarios, sin duda es una suerte que los intereses norteamericanos sobre seguridad hemisférica, de defensa en contra de las amenazas a su propia libertad y estilo de vida en capitalismo, hayan coincidido con nuestra urgente necesidad de contar con un aliado con suficiente fuerza para eyectar del poder a unos criminales, que tienen más de dos décadas usurpando el gobierno y esquilmando los recursos de nuestra nación.

Y permítame decirles que, en el caso venezolano, no hay términos medios, la situación ante un gobierno totalitario y que claramente ha recurrido al terrorismo para imponer su visión del mundo, no deja apertura a otras opciones, en nuestro caso en particular, no hay cabida a la tolerancia ni a la convivencia con un narco régimen, o estás con ellos o en su contra, punto, no hay otra salida.

Hay unos mal llamados políticos, que en realidad actúan como agentes cooperantes del chavismo, que andan promoviendo políticas de inclusión, de perdón, que pretenden redimir a personeros y fichas del PSUV y otros partidos políticos, que se plegaron al gran hegemón, por interés, por miedo, aprovechando la oportunidad, y ahora andan minimizando sus actuaciones y tratando de exorcizar a los demonios que los han acompañado, sin importarles la sangre derramada, los sufrimientos padecidos, o los horrores que personificaron.

Esto, sucede con algunos militares de alto rango, podridos hasta la médula por los crímenes del madurato, y lo hacen bajo el falso argumento de que son profesionales de la carrera de las armas, que los vamos a necesitar para imponer orden en la colectividad , pues sin ellos no habrá paz social en el gobierno de transición… un argumento falaz, pues son esos mismos, jefes de bandas y colectivos violentos, quienes quieren volver a controlar sus territorios, vuelven los socialistas de closet a predicar que somos todos venezolanos y, como tales, debemos darles una segunda oportunidad.

De nuevo resucitan a Mandela y su lucha en contra del apartheid, recurren a Gandhi y sus discursos pacifistas, invocan a la misma Iglesia Católica y sus pretensiones de tolerancia como muestra de caridad, tal como le correspondería a un verdadero cristiano; y los argumentos que tratan de definir como éticos se basan en molduras identitarias: Nosotros no somos como ellos, los chavistas nos torturarían y luego nos ejecutarían con un disparo en la nuca, nosotros, en cambio, vamos a perdonarlos, a abrazarlos y a permitirles que se postulen como candidatos en nuevas elecciones, porque somos demócratas a carta cabal.

Tal grado de máxima candidez solo es posible en algunos estratos socialistas donde el concepto de naturaleza humana es idealizado hasta la deformación, ya que el ser humano es intrínsicamente egoísta, vano y cruel, y sólo se puede templar su carácter después de un proceso de educación y socialización arduo y muy largo, ése que termina por convertirlo en un humano, los demás quedaran a merced de sus pulsiones más primitivas y bajas.

Afortunadamente para nosotros los venezolanos, esta ordalía del chavismo nos demostró que no podemos vivir sin libertad, que la democracia es un bien muy preciado, que no podemos arriesgarlo en apuestas sin sentido, que personajes como Julio Borges, Henrique Capriles, Leopoldo López, Juan Guaidó y otros, tuvieron su oportunidad de brillar y lo que hicieron fue traicionarnos; el 80% del país está claro en que el chavismo es una enfermedad mortal para Venezuela, y hemos pagado el precio por recuperar nuestra dignidad, en las calles, en las cárceles, en los cementerios, pero no pudimos enfrentar al enemigo que se había incubado en el seno de nuestras Fuerzas Armadas.

El Presidente Donald Trump y su Secretario de Estado Marcos Rubio nos están brindando una nueva oportunidad de retomar nuestra historia y pertenecer de nuevo al mundo de naciones civilizadas; no podemos equivocarnos de nuevo, el costo de nuestros errores ha sido exorbitante, tanto en vidas como en recursos materiales, afortunadamente todavía tenemos el petróleo, que nos permitirá refundar la nación; eso nos obliga a dejar ese pasado de bárbaros e ignorancia atrás y aprovechar los nuevos paradigmas delante de nosotros.

Este nuevo camino que se nos presenta no puede ni debe ser inaugurado con las viejas recetas y fórmulas que funcionaron en algún momento en el pasado, y menos aún con conceptos rígidos y fórmulas de manual. En este momento está más viva que nunca la admonición del maestro Simón Rodríguez: “O inventamos o erramos”.

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