miércoles, 11 de febrero de 2026

La receta para Venezuela, por Saúl Godoy Gómez



La sabiduría y la prudencia de nada sirven si no se presenta una ocasión propicia; los buenos arados nada pueden por sí solos, si no se presenta una estación favorable.

Libro de Mencio.

 

El Departamento de Estado en manos del jefe de esa institución, el Sr. Marco Rubio, han confeccionado un plan para nuestro país por mandato del presidente Donald Trump, siendo Estados Unidos el país que tomó la iniciativa de intervenir militarmente en Venezuela para extraer al que fungía como presidente y su esposa, para llevarlo ante la justicia norteamericana y que respondiera por sus delitos.

Fue una jugada estratégica que para entenderla y considerarla en su verdadera dimensión, hay que revisar los antecedentes del caso; algo que hay que subrayar desde el inicio, es que formalmente y para efectos de la política internacional, no se trató de una invasión ni de una guerra formalmente declarada, esto debido a que el pueblo de Venezuela, amigo tradicional e histórico del pueblo norteamericano, no estaban enfrentados ni en conflicto, pero el gobierno de Washington consideraba que estaba oprimido por un gobierno ilegal y criminal, que había delinquido  de manera continua y grave en contra de la integridad de la sociedad, el modus vivendi y las leyes de USA.

De esta manera, los órganos jurisdiccionales de Norteamérica fueron construyendo un caso judicial y policial en contra del gobierno de Maduro y del chavismo, asociados al negocio ilegal de las drogas y a delitos graves de lavado de dinero y otras causas de orden financiero, pusieron recompensas sobre las cabezas de los indiciados, se les advirtió de sus acciones y sus graves implicaciones, pero no sirvió de nada, excepto en armar un expediente que finalmente justificó una movilización de fuerzas militares y una intervención de comandos élites, en una operación quirúrgica que resultó en la extracción de la cabeza de la organización criminal conocida como el Cartel de Los Soles.

Como la organización criminal venezolana tenía sus raíces hundidas en el estamento militar con la cual operaba, y finalmente se preparó para defenderse de la inminente acción bélica de los norteamericanos, la propaganda comunista se encargó de hacer ver que se trataba de una invasión, cosa que no era cierta, aunque hubo material de guerra destruido y algunas bajas militares, tanto venezolanas como cubanas.

Y es en este momento que empiezan las peculiaridades en el caso de Venezuela, nuestro país reviste en los actuales momentos y para el futuro de la política exterior y de defensa de Norteamérica, una importancia notable, principalmente por su posición geoestratégica en el continente americano, por sus enormes reservas energéticas y sus grandes depósitos de tierra raras y otros minerales estratégicos, que la sitúan como un proveedor privilegiado de materia prima, cercano a las industrias de transformación y tecnológicas que los requieren.

Es del interés de EEUU que Venezuela sea un país estable, democrático, próspero, y un socio confiable, pero para que estos escenarios fueran posibles, había que conducir una operación militar y descabezar a la organización criminal más peligrosa de los últimos tiempos, el problema es que el chavismo ha dejado una secuela de males que contradicen estos fines, empezando en que los gobiernos chavistas han sido enemigos de USA y de los valores occidentales que apuntan a la libertad y el capitalismo, han destruido el tejido institucional del estado aunque no así, el espíritu libertario de sus habitantes, y como todavía quedan restos de esta cultura revolucionaria maldita e inhumana del llamado socialismo bolivariano, se hacía necesario la intervención norteamericana para que esa parte sana y trabajadora de la población, pudiera organizarce en un ambiente de paz y trabajo.

Combatir la pobreza, la corrupción, la violencia, el totalitarismo y la ignorancia son apenas las tareas fundamentales, hay que estabilizar la economía, devolverle credibilidad al aparato estatal, llevar seguridad y confianza a las comunidades, volver a las costumbres democráticas de expresar libremente las ideas, discutir y criticar las opiniones, tener seguridad jurídica, instancias para la resolución de conflictos, cuerpos de seguridad eficientes y confiables, en pocas palabras, que existan las condiciones para una paz social duradera.

La experiencia histórica le ha enseñado a los norteamericanos a manejar estados fallidos y tratar de recuperarlos, muchas de estos casos fueron exitosos, otros fracasaron, más recientemente Irak y Afganistan han sido ejemplos notables de lo que no se debe hacer cuando no existen instituciones confiables para levantar los pilares de la organización social, si no hay bases para gobiernos locales y personas preparadas para los retos en los gobiernos nacionales, es muy fácil perderse en el laberinto de las contradicciones, y los mejores esfuerzos que hagan los países, y la ayuda material que puedan enviarse para auxiliar a estas naciones, pueden hundirse en el caos.

El Departamento de Estado está ensayando con Venezuela una maniobra de rescate que implica un período de estabilización antes de dar el paso de una transición política, todos tenemos mucho que perder si Venezuela recae por no habernos dado el tiempo suficiente para eliminar los factores de desestabilización y desorden que el chavismo ha dejado instalados en el país. 

Los vórtices de caos social, dejados sin atender, si no se desactivan pueden afectar negativamente cualquier intento de determinación democrática, grupos irregulares armados tanto urbanos como en el interior del país, mineros ilegales, delincuencia común, militares corruptos, “influencers”, gremios ideologizados,  organizaciones internacionales para la desestabilización, intelectuales de la izquierda radical, grupos de interés y de opinión chavistas, organizaciones fundamentalistas y grupos religiosos enemigos de la democracia, representaciones diplomáticas al servicio del comunismo extremista, partidos políticos vendidos al chavismo, empresas y empresarios dispuestos para el desfalco y la corrupción… son todos elementos peligrosos para el rescate de Venezuela.

Los venezolanos tenemos un papel fundamental en esta fase de estabilización, no solo como ejecutores de las políticas que ordenarán nuestros índices macroeconómicos, de desbrozar las cuentas nacionales, algunas no auditables, de desmontar organismos creados para fomentar el control político y otros para frenar el desarrollo de nuestras actividades productivas, hay sectores enteros de la administración pública que necesitan reestructuración y cambios en su manejo para hacerlos eficientes, la parte operativa y gerencial va a recaer sobre nosotros, y en ese trabajo encontraremos nuevas ideas para avanzar en esta reestructuración del estado venezolano.

Teniendo al gobierno de EEUU como garante y acompañante en este proceso de afinación y normalización de nuestras principales oficinas gubernamentales, poniendo a tono las instancias fundamentales de la administración pública estaremos dando no solo las seguridades y garantías necesarias para poder crecer y hacerlo ordenadamente, lo cual redundará en que este período especial sea lo más breve posible para poder entrar de lleno en la transición política, largamente esperada.

Pero el factor principal a derrotar seguirá siendo la pobreza generalizada en la población, su falta de seguridad social, de salud, el abandono al que han sido sometidos por los gobiernos chavistas, la inoperatividad de las instituciones que deberían identificar, atender y ayudar a estos sectores a salir de su calamitoso estado, con trabajos productivos y bien remunerados, es una tarea harto difícil y que lleva su tiempo, si estos nudos de descontento social no son tratados, pueden convertirse en problemas que impedirían más adelante elecciones libres, simples gestiones de gobernanza, o la ejecución de políticas públicas.

Los estudios han demostrado que la estabilidad democrática de los países depende en gran medida de la fortaleza de su economía, y el chavismo es una ideología que ha utilizado la pobreza, artificialmente creada y políticamente dirigida, para oprimir a las grandes mayorías y establecer vínculos de dependencia hacia sus programas sociales que constan principalmente de bonos, becas, dádivas, regalos, premios e incentivos que distribuye por medio de redes de poder comunal y programas de adoctrinamiento político y terror policial.

La comprensión de estos problemas y el tratamiento urgente a sus causas, mientras se reactiva la industria petrolera, como motor productivo que generará los recursos necesarios para atender la crisis de cuentas de la nación, son vitales para que el factor político venezolano pueda empezar a actuar sin problemas de seguridad y en un clima de garantías mínimas para la inversión, tanto nacional como extranjera.

Tenemos que aprovechar que USA nos brinda el factor fuerza y organización que tanta falta nos hace, ya que parece ser el único idioma que entiende el chavismo y sus asociados de la extrema izquierda, o lo que quede de ellos, luego de la limpieza de casa que está en proceso. 

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