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jueves, 21 de enero de 2016

El futuro posible de Venezuela


Lo que voy a decir en estas breves palabras ya lo he dicho en otros escritos o se desprenden de ellos, veo un futuro optimista, si es que logramos sacarnos a esa garrapata del cerebro que se llama socialismo, que lamentablemente, la tenemos haciendo estragos en nuestras filas políticas de la llamada oposición; si logramos que Maduro y el chavismo se convierta en pasado, todavía vamos a tener que lidiar con el socialismo “democrático’’ que son mayoría y que son los responsables de diseñar nuestro futuro (planificar, es la palabra que les gusta).
Pero bueno, supongamos que podemos recuperarnos de esa enfermedad mental colectivista, estatista y benefactora, creo que en muy poco tiempo, pocos años, Venezuela podría convertirse en un país prospero y de avanzada.
En primer lugar debemos seguir contando con el petróleo, por el momento ganan los verdes comunistas que han logrado iniciar el giro hacia la sustitución del petróleo por energías alternas, con la excusa de que el uso de los combustibles fósiles es la causa fundamental del cambio climático.
Eso es mentira, y cada día que pasa se hará más obvio, es imposible que esa tendencia, de cambiar el patrón petróleo por energías emergentes que no rinden lo mismo, se mantenga sino es a costa de la ruina de muchos países del Tercer Mundo y un retroceso importante en las economías del Primer Mundo, no hay sustituto al petróleo, por  lo que  nuestras reservas seguirán siendo importantes y el negocio petrolero fundamental para el desarrollo de la humanidad.
Lo que Venezuela debe hacer es aprovechar este bajón de precios petroleros para sanear su industria, tratar de ponerla al día, buscar nuevas asociaciones estratégicas, inversiones frescas, socios que nos proporcionen los medios para ser productivos; la oportunidad la pintan calva para hacer una reingeniería de PDVSA, abrir el abanico para estimular las inversiones nacionales privadas y reestructurar el negocio energético con miras al próximo Boom petrolero, que créanme, viene.
¿Qué hacemos mientras tanto? Hay tres áreas de actividad productiva que Venezuela históricamente ha disfrutado y son la agricultura, el turismo y las comunicaciones, las tres se relacionan a un mismo tronco común que es el ambiente, veamos un poco en detalle mi visión.
Vamos con el tronco común, el ambiente, una de las ventajas competitivas que tienen Venezuela en el mundo es la variedad de su hábitat,  los diversos ecosistemas de los que dispone, playas, selvas, montañas, llanos, islas, ríos, pantanos, desiertos, cuevas, una plataforma oceánica prácticamente desconocida y que representa más de la mitad de nuestro territorio.
Contamos con más microclimas que ningún país en nuestro continente, con lo que quiero señalar que podemos producir prácticamente cualquier tipo de alimento si nos proponemos a ello, tenemos el recurso agua, una buena irradiación solar debido a nuestra ubicación sobre la línea del Ecuador, buenas tierras, anchurosos mares, un clima general envidiado por el resto del mundo, un continuo verano con abundantes lluvias estacionales.
Por supuesto, todo esto está muy golpeado y hasta degradado, ya sabemos del problema con nuestras aguas, la infraestructura de servicios para aguas servidas, potable y para el manejo de los desechos sólidos, nuestra infraestructura de riego, las carreteras, las redes eléctricas… no vamos a decir que vamos a tener que partir desde cero, pero el trabajo de rescate y puesta al día de todos estos servicios hay que hacerlo, y debemos empezar poco a poco sin volvernos locos.
Considero que la inversión ambiental tiene que ser importante, el chavismo nos dejó la casa sucia y en ruinas, debemos recuperarla, reforestar nuestras cuencas y bosques, rescatar nuestros Parques Nacionales y monumentos naturales, sanear nuestras costas, limpiar nuestros ríos, iniciar un ambicioso proyecto de exploración oceánica de nuestro frente marino, es la única frontera que no conocemos y que hemos vivido de espaldas a ella.
Hay algo que los venezolanos no terminamos por asimilar y es que un ambiente limpio y cuidado redunda en la calidad de vida del país, de los principales indicadores de calidad de vida que se utilizan en el mundo desarrollado, el de un ambiente sano es de los más importantes, los mejores sitios para vivir en el mundo están ubicados todos, en medio ambientes estables, controlados y mantenidos con esmero.
Este gasto ambiental que propongo como fundamental para nuestro futuro generará inversiones de todo tipo, en agua potable, en manejo de desechos, en limpieza de áreas contaminadas bien sea por la actividad petrolera, por el mal manejo agrícola o industrial, este gasto implica la adquisición de tecnología, la reeducación y capacitación de técnicos y profesionales en el área, nuevos programas de educación ambiental para las escuelas y universidades, un programa ambiental para el país generará oportunidades de negocios importantes para empresas nacionales e internacionales, lo que quiere decir que se abrirán nuevas plazas de trabajo, nuevos mercados y habrá una actividad económica ambiental importante que generará riqueza, impuestos y lo mejor, nuevas oportunidades de negocios.
Con un ambiente sano las perspectivas de la agricultura y el turismo adquieren otro matiz diferente, se podrán desarrollar diversas formas y técnicas de agricultura, desde las de explotaciones extensivas de productos como caña, sorgo o maíz, como las de una ganadería a gran escala, pasando por la silvicultura sustentable de grandes bosques maderables, podríamos pensar en volver a ser una potencia mundial en la producción del mejor café y cacao del mundo y la producción de medianos y pequeños emporios para la producción tecnificada de delicatesses como espárragos, palmitos, sarrapia, hongos comestibles, especias y otros vegetales exóticos.
Venezuela en su pasado reciente era exportador de arroz y plátanos, una vez desterrado el socialismo de nuestro país ¿Qué nos impide volver a ser el granero del Caribe?
Sueño con tener extensas siembras de algas en nuestro suelo marino para ser usadas en la industria alimenticia y farmacéutica del mundo, en enormes corrales submarinos para la cría de langostas, pargos, carites y meros, tener minas sustentables debajo del mar de oro, manganeso y otros minerales estratégicos, disponer de enormes turbinas que trabajen con las mareas para proporcionarle electricidad a las ciudades costeras, de la explotación controlada de petróleo y gas costa afuera, ¿Y por qué no? De laboratorios de investigación y hasta ciudades enteras debajo del mar.
Le he escuchado a viejos marinos que las costas de Venezuela son especiales para sostener las más variadas e interesantes competencias de deportes marinos del mundo, desde regatas hasta pesca de altura, de surf, velerismo, submarinismo, motonáutica, tenemos un sistema insular que bien equipado y administrado es una mina de oro para el turismo de playa, para los grandes cruceros y temporadas de yates.
No digamos nada del turismo de aventura y de alto riesgo, tenemos maravillas naturales para los adictos a la adrenalina y para deportistas de resistencia, para el turismo fotográfico, para el de parejas románticas, para clubes privados para solteros, para senderistas, escaladores, espeleólogos y hasta para cazadores (con licencias especiales para el control poblacional de algunas especies), la pesca de río, campamentos vacacionales para niños, ancianos… perdonen si me dejo llevar por la fantasía, pero creo que con un ambiente sano, en democracia, en una economía de libre mercado  y con un gobierno eficaz podríamos tener todo esto y más, seríamos un emporio en el negocio turístico del mundo.
A la gente le gusta estar donde hay agua y aire limpio, donde pueda ver naturaleza, donde exista seguridad y sea bien tratado, donde exista el orden y el respeto a la ley, donde pueda movilizarse sin problemas, estar comunicado y disponer de buenos servicios, en lugares así, con economías estables, con libertades, con una cultura amplia y ecuménica, con atractivos del buen comer y vivir, la gente gasta dinero, invierte, se queda y se hacen parte del país.
Para  último quise dejar el aspecto que llamo de las comunicaciones y abarca varios aspectos, empecemos por el histórico-geográfico, nuestra ubicación geográfica nos da unas ventajas competitivas que muy pocos países tienen, estamos en una encrucijada de caminos aéreos, terrestres, marino y espaciales y que nos ha convertido en parada obligada de varios itinerarios, nuestra cercanía a los EEUU cuenta como ventaja en este aspecto, estamos prácticamente en el medio entre las dos Américas, de frente a África y Europa, y con buenas comunicaciones con el pacífico, nuevos canales y rutas, estamos a un salto de Asia.
Recordemos que nuestro país ha sido ampliamente estudiado como uno de los mejores lugares del mundo para la construcción y operación de un espaciopuerto, sí, nuestra ubicación nos hace muy especial para el despegue y la reentrada de vehículos espaciales, sale más barato y es más seguro hacerlo desde nuestra ubicación, no vamos a competir con las estaciones espaciales pero si somos una alternativa válida para poner materiales y personal en órbita.
Esto tiene relevancia si se piensa en términos de nódulos comunicacionales (hub, en inglés), específicamente en el transporte de mercaderías y turismo, todas las rutas comerciales pasan frente o sobre nosotros de modo que si nos esforzamos y brindamos facilidades de transbordo, alivio, reposta de combustible y suministros, descanso, destino, escala, maquila, almacenamiento y otros servicios a los transportistas internacionales, estoy seguro que podríamos convertir a Venezuela en la Singapur del Caribe, el lugar a donde todo llega y desde donde todo sale al resto del mundo.
Para convertirnos en nodo de transporte necesitamos necesariamente buenos puertos y aeropuertos, con todas las facilidades de carga y descarga, de hotelería de primera, de servicios de aduana del primer mundo, con espacios para almacenajes en frío, en seco, con servicios de transporte interno, de distribución automatizada de carga, con parques industriales anexos que permitan maquila de algunos productos para su reenvío, estamos hablando de convertir a Maracaibo, Falcón, Valencia, La Guaira, Puerto Cabello y Cumaná e una línea coordinada de multi aeropuertos y puertos trabajando en red y al servicio del comercio mundial.
¿Imposible? Soy de los que cree que lo que se imagina se puede, y que además es tremendo negocio y a una escala, que solo esta actividad nos pondría en el ranking de los pesos pesados de los países en desarrollo, lo importante es empezar.
Pero hay otro aspecto de las comunicaciones que apenas hemos descubierto el pasado siglo, somos un país muy especial para las producciones audiovisuales, de nuevo, nuestro clima y escenarios naturales son tan variados que se pueden escenificar decenas de países para producciones cinematográficas y de televisión.
Tuvimos una breve experiencia en la producción de telenovelas para la exportación que fue un gran negocio, tenemos un material humano (técnico) y talento artístico que de manera natural se ha venido desarrollando, buenos actores y actrices, modelos, músicos, escritores, productores, a la gente le gusta venir a trabajar a nuestro país, a montar conciertos, eventos de toda naturaleza y desde aquí pueden llevarlo a cualquier lugar del mundo, incluso hay quienes han desarrollado algunas técnicas de animación y efectos especiales, contamos con una buena cantidad de equipos de primera línea, habría que mejorar nuestra capacidad de estudios y salas de edición, pero la materia prima la tenemos y las comunicaciones, el negocio del entretenimiento son un excelente negocio.
Aprovechemos que estamos saliendo de todas esas lacras y criminales socialistas, para ir buscando nuestro camino hacia el futuro, yo en lo personal estoy muy esperanzado, hay tanto por hacer.  –
saulgodoy@gmail.com







lunes, 30 de noviembre de 2015

Una distopía del fin del chavismo, un ejercicio literario sobre el futuro próximo… (Ficción pura; cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia)



Advertencia: El siguiente escrito es producto de la imaginación del autor, es un trabajo de ficción literaria sobre sucesos que no han ocurrido, no es parte de una conspiración nacional o internacional, no es un plan de desestabilización ni una instigación a delinquir, no es un llamado a la violencia; las distopías se caracterizan por ser llamados de atención sobre posibles resultados si se mantienen cursos de acción destinados a cambiar la realidad.
Esta advertencia la hago por recomendación de mis abogados, ya que podría mal interpretarse mi trabajo literario, principalmente, porque la mayor parte de los funcionarios del gobierno chavista, que se ha distinguido por ser antidemocrático, intolerante con la diversidad de pensamiento y propenso a la censura y la restricción de la libertad de expresión, carecen de discernimiento para distinguir una obra literaria de un panfleto contrarrevolucionario y no tienen ni manejan criterios que les permitan diferenciar un trabajo de ficción, como el presente, de uno de los tantos documentos que sus cuerpos de seguridad fabrican para incriminar a sus enemigos políticos y someterlos a procesos judiciales con el fin de neutralizarlos o destruirlos.

Como bien dice Cornelius Castoriadis, la historia es creación y destrucción… y dentro de la creaciones tenemos a un Auschwitz como a un Partenón, se construyen cosas torcidas y malignas u obras puras y bellas y útiles; el decurso de la historia, bien sea temprano o tarde, se encarga de determinar el valor de estas creaciones.
En el caso del chavismo observamos un movimiento político que se ufanaba de ambas, destruía para luego crear, y en aquello de arrasar eran unos expertos, no dejaban piedra sobre piedra; como buenos bárbaros, les resultaba un éxtasis llevar a la ruina a las instituciones, desmontar las obras humanas, envilecer a las personas, sembrar la confusión en el mundo de las ideas… y, al momento de crear, debido principalmente a su impericia, falta de responsabilidad e ignorancia, creaban bodrios, cosas ominosas que salían de almas maltrechas y que venían del subsuelo del mundo.
No puedo dejar de mencionar, y esto en algún momento deberá ser debidamente constatado, que fue un movimiento político que atraía a personas enfermas del alma, de la psique, a locos y psicópatas, a resentidos sociales y afiebrados utopistas, cuyo principal fin era cobrarle a la sociedad venezolana unas supuestas deudas sociales e históricas que el país todo tenía con ellos… y cobrar fue lo que hicieron, en oro, pues saquearon el país en nombre de un iluminado, de nombre Chávez.
Para salir de ellos Venezuela tuvo que sangrar, al final decidieron atrincherarse y desatar sus furias contra una población cansada de injusticias y falsas promesas, que sufría hambre, carestías y pestes; pero como el chavismo es irracional, funcionaba solo en un mundo y con una lógica aparte, que sólo se entendía por un acto de fe revolucionaria, no captaron que ellos eran pocos y nosotros muchos y que un pueblo acorralado y sin esperanzas es sumamente peligroso.
Creyeron que escudándose detrás de las Fuerzas Armadas, de los políticos armados, contando que con su poder de fuego podían prevalecer y seguir con ese injusto dominio sobre un pueblo libre, decidieron dispararle a mansalva a la gente.
Esto lo hicieron por varias razones, pero la principal era que el chavismo se basaba en el nihilismo, era gente que sólo vivía para el momento, que no creían en la dignidad humana, ni en la trascendencia más allá de los billetes, que se podían tener en los bolsillos o en unas cuentas en bancos extranjeros de dinero mal habido.  El chavismo creía que, fuera del ahora y del momento, no había más nada, lo que les aguardaba al llegar el fin de sus días era la nada pavorosa, la oscuridad eterna en la cual se negaban a pensar.
Otra de las razones por las que el chavismo-madurismo decidió inmolarse en lo que ellos creían era el final digno de los revolucionarios, en un baño de sangre, en una degollina contra su propio pueblo, era que la mayoría de sus líderes estaban enfermos de patologías terminales, muchos de ellos sufrían de dolencias altamente virulentas, y como se estaban pudriendo por dentro por estar viviendo entre tanta maldad, querían terminar sus días de manera violenta, sin siquiera pensar en sus familias, pues, para el chavismo, el mundo terminaba con ellos.
La otra parte de la dirigencia chavista madurista estaba compuesta por narcotraficantes, lavadores de dinero sucio, corruptos, terroristas, muchos de ellos buscados por la justicia internacional, por lo que no tenían otra salida que asegurar en el país su guarida y protegerla al costo que fuera.
Fue de esta manera como el día de las elecciones decidieron soltar a las calles sus colectivos armados, unos grupos paramilitares compuestos de criminales de alta peligrosidad, para que sembraran el terror entre los votantes que querían terminar con aquella pesadilla de gobierno; las Fuerzas Armadas apostadas en los centros de votación no hicieron nada ante el abuso de esas bandas violentas y al principio la gente se replegó asustada, pero a medida que la indignación colectiva creció, la situación se tornó más violenta.
El árbitro electoral jamás actuó para prevenir la situación que estaba en plena escalada, guardó silencio, pues era cómplice confeso, en esa trama que se desarrollaba sin dirección.
Los ciudadanos del país esperaban el usual abuso de poder y violación masiva de las leyes electorales por parte del chavismo para imponer a sus candidatos para la Asamblea Nacional; ya en varias oportunidades estuvieron a punto de suspender las elecciones porque los sondeos de opinión y otras encuestas no los favorecían, al contrario, los condenaban al rotundo fracaso, pero no lo hicieron por miedo y por la presión internacional, pero aún así, los llamados del presidente a la violencia, a tomar la calle, a ganar “como sea”, hicieron su efecto en los grupos de fanáticos y mercenarios rojos rojitos.
Las organizaciones y personeros invitados por el gobierno para el “acompañamiento” electoral se hicieron la vista gorda de los abusos y ventajismo del gobierno, y quisieron apaciguar a la oposición política para permitir el fraude electoral que tenía preparado el CNE, aún sabiendo que una parte del país estaba bajo un injustificado estado de excepción, trataron de brindarle al chavismo más ventajas tratando que la oposición firmara una vergonzosa aceptación de resultados electorales por adelantado.
El día de las elecciones las hordas chavistas acudían a los centros electorales y obligaban, a punta de pistola, a los electores a elegir sus candidatos, y a aquellos que no querían votar por el régimen, a pesar de los “favores” recibidos, los sacaban de sus casas a empujones y los montaban en autobuses para que fueran a votar bajo la mirada furiosa de los sicarios, ese día el voto dejó de ser secreto pues fotografiaban al elector haciendo su elección.
A las nueve de la mañana de ese terrible día, el gobierno decidió tumbar la señal de internet en el país, al percatarse de que en las redes sociales corrían las noticias sobre los abusos y el ventajismo, en la televisión pasaban dibujos animados, programas pregrabados de variedades, propaganda del gobierno… todo era parte de un nuevo black out informativo.
La radio estaba intervenida por CONATEL y en las emisoras libres e independientes se escuchaba una ominosa estática; la telefonía apenas funcionaba, la CANTV fue militarizada, el país estaba incomunicado.
Dicen que la ofensiva se inició en Guarenas, la famosa “cuna de la revolución” donde el Destacamento de la Guardia Nacional de esa localidad fue atacado por una poblada, luego de que uno de los colectivos se refugió allí tras asesinar a un elector que les reclamó su presencia en el centro electoral, los efectivos que opusieron resistencia murieron y las instalaciones fueron saqueadas y quemadas; con sus armas tomaron las principales vías de comunicación y se montaron barricadas. En Guatire la situación fue parecida, cientos de motociclistas de los colectivos yacían muertos en las calles y autopistas junto a las víctimas inocentes de sus tropelías, sus motos ardían en medio de las vías.
A las diez de la mañana los hospitales y centros asistenciales estaban colapsados de heridos de bala, las calles se convirtieron en trincheras, muy pronto los colectivos armados se dieron cuenta de que tenían la batalla perdida, los militares los habían dejado solos, en muy pocos casos los uniformados abrieron fuego contra la multitud, con nefastas consecuencias para ellos.
A las once de la mañana aparecieron los primeros aviones, pero ninguno abrió fuego; sólo pasaban rasantes sobre la ciudad de Caracas. Desde el aire se veía el 23 de Enero, ardiendo por los cuatro costados, se reportaba decenas de ejecuciones públicas de simpatizantes del gobierno, el Palacio de Miraflores fue tomado por una muchedumbre buscando al Presidente, que había huido con su familia hacia la base naval de Mamo en Puerto Cabello.
A las dos de la tarde el país se encontraba sin servicio eléctrico, el proceso comicial fue suspendido y se dictó una Ley Marcial que nadie respetó, los componentes de las Fuerzas Armadas se negaban a recibir órdenes del alto mando, todo el mundo andaba por su cuenta, no había una coordinación visible.
A las tres de la tarde se corrió el rumor – incontenible detonante, algunas veces usado por los chavistas para desencadenar la reacción de sus hordas, y que ahora se volvía contra ellos - de que los presos políticos habían sido ajusticiados en sus celdas, tanto en la sede del SEBIN como el cárcel de Ramo Verde; ese fue el inicio de la cacería de chavistas más encarnizada, nunca vista en nuestra historia política, la vendetta pública, en manos de una masa de gente indignada e incontrolada… casa por casa se inició una búsqueda de personeros del partido PSUV, todos fueron torturados y ejecutados en plena vía pública (todas esas muertes fueron registradas en video en teléfonos celulares e posteriormente subidas a la red).
En algunas instalaciones militares y civiles el personal cubano fue puesto bajo arresto, algunos ejecutados sumariamente, otros que se resistieron, fueron reducidos por las armas. Varios altos oficiales de las Fuerzas Armadas fueron fusilados por sus propias tropas en los cuarteles, mientras sus residencias eran arrasadas con sus familias adentro.
Fuerzas de acción rápida del ejército de los EEUU fueron movilizadas y tomaron control de los principales centros productores de petróleo y refinación, donde ya se desataban enormes incendios; el portaviones Nimitz fondeó frente a La Guaira y, para alivio de la población, las fuerzas militares norteamericanas tomaron control del  puerto y el aeropuerto. Inmediatamente, un contingente de políticos chavistas se entregó a las autoridades extranjeras pidiendo protección y clamando por el respeto de sus derechos humanos.
Las diferentes embajadas extranjeras se llenaron de familias de funcionarios chavistas, que pedían asilo político; los que no lograron atravesar los límites de las sedes diplomáticas cayeron en manos del pueblo enfurecido que buscaba venganza.
Los aeropuertos privados y los ubicados en algunas haciendas fueron tomadas por la gente enardecida, todas las aeronaves fueron destruidas y quienes intentaron huir con sus equipajes fueron tomados prisioneros, muchos fueron juzgados por tribunales populares, condenados y ejecutados en el acto.
La pareja presidencial no corrió con mejor suerte, la base de Mamo fue asaltada por la turba y los soldados no ofrecieron resistencia, el presidente perdió su arma en la huída, ambos se encerraron en un baño de servicio, que también servía de depósito de materiales de limpieza, cada uno  se bebió un envase de líquido para limpiar tuberías y sanitarios y murieron en medio de terribles dolores; sus cuerpos fueron quemados.
La ordalía duró 48 horas, antes de que pudieran hacerse los llamados a la calma, se restablecieran los sistemas de comunicación y la gente volviera a sus cabales; el país volvería la democracia y la libertad en uno de los episodios de violencia política más cruentos de la historia en Latinoamérica. Se calculó que hubo más de 200.000 muertos, 25.000 de ellos producto de la crisis humanitaria que se desató en el país luego de la violencia desatada ese día, no había comida ni los elementos más necesarios para la vida, las grandes ciudades fueron las más golpeadas.
El país quedó en la miseria y los cascos azules de la ONU se hicieron cargo, conjuntamente con la OEA y el FMI, de la transición, hasta que se pudieron realizar elecciones libres, sólo al año de estos terribles sucesos.  El presidente Maduro pasaría a la historia como el hombre que mandó cobardemente a masacrar a su pueblo un día de elecciones y el pueblo no se dejó. -  saulgodoy@gmail.com