viernes, 30 de noviembre de 2018

El gran desespero



No quisiera estar en los zapatos de ningún chavista, menos de aquellos que no saben cuánto dinero tienen en cada una de sus cuentas secretas repartidas por el mundo, muchas de ellas congeladas o vigiladas por policías y tribunales, que viven a la caza de sus cuentahabientes; nunca se imaginaron que ostentar tanto dinero mal habido pudiera convertirse en un problema, igual que tener suntuosas propiedades en las millas de oro de las grandes metrópolis del mundo, donde cada metro cuadrado de real state se calcula en millones.
Jamás se plantearon los “pata en el suelo” del chavismo originario, que regalar en Europa una propina millonaria o financiar, con todo el aporte, un evento social en un country club, iba a provocar una investigación sobre el origen de sus fondos; o que la simple compra de un modesto viñedo en la Toscana, con su solariega mansión, perdida entre doradas colinas en un pueblo con un nombre de raíces etruscas, iba a acarrear unas de esas desagradables banderitas rojas sobre sus claves bancarias, incluso las que estaban a nombre de sus sobrinos o las de la comadre.
Aún los que tenían buena asesoría de los contadores y abogados de los carteles de Juárez, y acumulaban los “verdes” en bolsas negras de basura para enterrarlas luego en caletas profundas y escondidas en los patios de las haciendas, como hacían los piratas, hacía 300 años, en los atolones del Caribe, no se imaginaban que en esos fajos de billetes con el rostro de Benjamín Franklin, el famoso impresor de Filadelfia, había seriales secretos colocados por el Departamento del Tesoro para ubicar esas enormes montañas de efectivo, listas para ser lavadas en operaciones de compra venta de café y pescado seco en los puertos del oriente venezolano.
Esos chavistas brutos, crudos, violentos y sin ninguna comprensión del mundo moderno, no habían escuchado sobre el rastreo electrónico del dinero, sobre tintas especiales magnéticas o radioactivas para activar sensores GPS’s que desde órbitas geosincronizadas o en drones de vuelo a baja altura que “huelen” estas trazas y ubican los depósitos; tampoco se enteraron lo que significaba la localización de objetivos por medio de la llamada minería de la Big Data, con algoritmos tan especializados que pueden predecir la hora, el día y el restaurant en que el comensal ordenará la próxima botella del buen vino de 3.000 euros, y que además la va a pagar con la tarjeta de crédito de su asistente personal, la despampanante rubia con rostro de tontita y grandes senos implantados, que no sale de su embelesamiento con su jefazo, uno de los amos de universo… pobre niña, si supiera lo que le espera…
Y es que cuando se manejan 500 millones, mil millones, cientos de miles de millones, cuando se es firma autorizada de tantas carteras de inversiones, cuando se es viajero frecuente de incontables vuelos privados, cuando las tarjetas de crédito de los guardaespaldas echan humo de tantas veces que las pasan por las cajas registradoras de las tiendas Cartier, no es posible pasar inadvertido para esos clusters de computadoras que, silenciosa y eficientemente, siguen estas transacciones en todas partes del mundo.
Las registran, las relacionan, hacen proyecciones, siguiendo el rastro de esa serie de ceros y unos, cotejándola con los bancos de datos del Internal Revenue Service (impuestos), con las cuentas bancarias que las respaldan, con los reportes de inversión de cada empresa que registran nuevas adquisiciones, ventas de bienes, compras en subastas, con los informes de depósitos de los bancos que, en su gran mayoría, pasan todas sus operaciones por New York o Londres, en algún momento del día o de la noche.
No importa donde se encuentre esa persona, en un rancho de caballos perdido en las montañas de Wyoming, en una mina de oro profunda en el Caroní, o en su casa remodelada por cuarta vez en Cumbres de Curumo, en Caracas…  si pertenece a ese grupo privilegiado de personas que puede darse el lujo de viajar cuando quiera, donde quiera y como quiera a cualquier lugar del mundo, inmediatamente se convierte en un blanco importante en la matrix, donde es seguido las 24 horas del día, incluso registrando llamadas de teléfono, contactos, sitios de internet que visita, reuniones que sostiene, para finalmente concluir en un reporte de alerta que se despliega desde una pantalla de algún funcionario de Interpol, con la orden de detención elaborada y aprobada.
Ya lo decían nuestros abuelos, de las cosas que no se pueden ocultar, la tos y el dinero son de los más escandalosas, y en el caso del dinero lo es todavía más cuando no se puede justificar su origen por una historia más o menos creíble.
Ya todos sabemos cómo son los chavistas de “sobrados”, creen que se las saben todas, que son los más vivos, los que nunca se equivocan (gracias a esta tara mental llamada irresponsabilidad), que a ellos nunca los van a agarrar, y cometen el error de reunirse y tener como consejeros a gente todavía más imprudente que ellos, esta vez, abogados, contadores analistas de inversión y banqueros, que también sufren de la misma enfermedad, pero potenciada por el conocimiento técnico adquirido en alguna universidad de renombre, cuyo título exhiben con orgullo en sus costosas oficinas, en algún centro financiero, ellos son unos brujos que tienen el secreto de cómo engañar “al sistema” y salirse con la suya, por medio de una  costosa y compleja ingeniería financiera que ofrece hacer imposible que las computadoras que operan en la matrix puedan seguir la pista a sus inversiones.
Y, como ya han trabajado con ellos, en algún truco cambiario, o de notas reestructuradas, o de compra venta de bonos en mercados secundarios, que serían como quitarle un dulce a un niño, creen que cuando eres gobierno y tu firma aprueba a quién se le asignan los fondos en una supuesta subasta pública, ya eres uno de los amos del universo, que puedes hacerlo todo y que nadie te puede decir nada… como el sistema de vigilancia mundial de las operaciones financieras no tiene apuro, permite que algunas de estas operaciones evolucionen y las observa estructurarse calladamente, haciendo sus observaciones y llevando las cuentas con el rigor y la paciencia que sólo una máquina con inteligencia artificial es capaz tener.

La realidad no se puede falsificar.

Y así empiezan las celebraciones, los viajes, los excesos y se toman mayores riesgos, porque una vez que estos embrutecidos chavistas prueban las mieles del triunfo y empiezan sus cuentas a engordar todas las semanas, la avaricia se transforma en una droga y necesitan sus dosis diarias de dinero, no importa lo que cueste ni de donde venga.
Pero al otro extremo de sus “brillantes” operaciones financieras hay gente que sufre necesidades, el país deja de recibir los recursos que lo mantienen funcionando, los dineros necesarios para producir alimentos y medicinas no llegan, los servicios públicos como el de energía eléctrica dejan de funcionar, la telefonía, el agua, las carreteras dejan de tener fondos para el mantenimiento de sus operaciones… las políticas económicas del gobierno, en vez de dirigirlas al desarrollo del país, las desvían para estos negociados, donde el dinero se pierde en malos negocios, sobreprecios, ventas de chatarra, de comida podrida, de medicinas vencidas, o banales robos… el dinero desaparece y los más vulnerables dentro de la población del país empiezan a morir.
Pero como nadie en el país investiga, como hay suficiente dinero para pagar a cualquier chivato que pueda denunciar o prender el ventilador de la operación financiera, despliegan su acción destructora, compran voluntades y conciencias, los periodistas, dueños de medios, parlamentarios, políticos, empresarios, se hacen los locos, miran para el otro lado y sus cuentas bancarias también empiezan a registrar volúmenes no justificados de dinero, que las computadoras en la matrix van registrando silenciosamente, fechas, montos, cuentas, motivos, origen del dinero…
Venezuela ha sido sometida a un proceso de desmontaje de sus principios morales y éticos, queda muy poco que soporte los retos de una reconstrucción de la democracia, solamente héroes y heroínas, que afortunadamente los tenemos, pueden enfrentar este marasmos de acomodos, complicidades y silencios, que minimizan el alma y nos restan humanidad, el chavismo nos ha hecho un mal profundo, nos ha pervertido la mente y el lenguaje, ahora llamamos negociación a la extorsión, política a los negocios turbios, y tolerancia al contubernio con el crimen, y lo más triste de esta situación es que la Iglesia está apoyando esta perversión.
Todo esto funciona como si fuera una inmensa bola de nieve, empezó por un poquito y se convirtió en un alud, que ya ocupa el dudoso lugar del desfalco más grande en la historia del mundo, perpetrado por un gobierno al tesoro nacional, el robo más gigantesco y descarado de la historia de la humanidad, algo muy difícil de ocultar y, más aún, de negar ante la evidencia.
Cuando nuestros chavistas ungidos por el Comandante Eterno, el hombre más corrupto y sinvergüenza que haya podido parir esta tierra de gracia, Hugo Rafael Chávez Frías, inauguró su mandato y estilo de hacer gobierno, nombrando a los más incapaces y ladrones en los puestos claves del gobierno y se empezaron a amasar esas gigantescas fortunas, decidieron buscar otro tipo de socios, que no fueran tan quisquillosos como los gringos y los europeos, y volvieron sus ojos hacia los chinos y los rusos, los islámicos fundamentalistas, los dictadores del Asia y del Medio Oriente.
Las sanciones en contra de los funcionarios corruptos de Venezuela se hicieron globales; aquella inmensa red de corrupción que favorecía a un exclusivo club de ladrones y asesinos (la ilusión de que solamente eran ladrones se fue perdiendo ante la cantidad de inocentes, sobre todo niños, enfermos, ancianos, mujeres, que fallecían a consecuencia directa de estos desfalcos, que se hicieron mucho más agresivos, a medida que las fuentes de dinero, producto del petróleo, se iban secando).
Desesperados por la persecución a los que están sometidos ya no quieren hacer negocios en divisas, ahora se inventan cripto-monedas, trafican en oro, en especies, hacen trueques como si fueran indios, venden promesas sobre lo que nos es de ellos, violan todas las leyes nacionales e internacionales para conseguir el acceso a sus capitales, o los dejan perder por miedo a reclamarlos, es algo así como tener una despensa llena de comida muy rica y variada, tener un hambre inmensa y no poder acceder ni siquiera a un pedazo de pan, aterrorizados de que le pongan los ganchos cuando traten de tomarlo.

Imposible hacer un control de daños.

Pero toda esta situación dio un vuelco enorme cuando, de pronto, la emigración forzada de venezolanos abrió sus compuertas e inundó la región y el mundo, con personas huyendo de la hambruna y la violencia que había producido aquel latrocinio sin sentido.
Desesperados, los chavistas y sus colaboracionistas se enfrentaban a los congelamientos de sus cuentas y el secuestro de sus propiedades, las alertas de Interpol se multiplicaron, los juicios e investigaciones de los intereses chavistas en el exterior se multiplicaron exponencialmente al igual que las acusaciones y delaciones de sus socios capturados, y no pasó mucho tiempo para que el miedo cundiera entre ellos, que trataban desesperadamente de mimetizarse en los países donde estaban viviendo, y pasar inadvertidos se convirtió en un modo de sobrevivencia; pero ya había muchos venezolanos en el exilio convertidos en cazadores de enchufados, que los descubrían y los denunciaban.
El comportamiento era predecible, al igual que las declaraciones de esos criminales, se rasgaban las vestiduras, contrataban plañideras que lloraban por ellos, se declaraban arrepentidos, pedían perdón, declaraban que iban a colaborar con las autoridades, señalaban a quienes los habían metido en aquella situación… nunca se ha visto tal cantidad de farsantes pidiendo clemencia.
A quienes todavía quedaban “enconchados” en el país, o escondidos en el extranjero, con identidades falsas o protegidos por sus segundas ciudadanías, no les quedó más remedio que negociar con otros más ladrones que ellos, turcos, iraníes, argelinos, norcoreanos, cubanos, chinos, rusos… a quienes empiezan a entregar de manera harto irregular, “sus negocios” (que en realidad pertenecen al estado venezolano), estos extranjeros colonialistas estaban dispuestas a recuperar sus dineros invertidos en la revolución bolivariana, al costo que sea.
Pero la situación del país es desastrosa, no hay manera de que estos chavistas “privilegiados” puedan seguir sosteniendo su modo de vida y, menos todavía, el supuesto poder político que sustentan, que en realidad se reduce a unas bandas armadas, que tienen en nómina, y a un grupo muy pequeño de colaboracionistas infiltrados en la oposición democrática, que todavía reciben fondos de la corrupción, para garantizarles su impunidad en medio del caos generalizado.
Maduro tiene como estrategia fundamental el negar la realidad que lo acorrala, la economía de verdad le exige grandes sacrificios y revertir su modelo de desarrollo, y como no lo acepta, se inventa un mundo ficticio, una economía que pretende hacer funcionar en base a su voluntarismo primitivo, manipulando cifras, falsificando riquezas, creando una contabilidad en la que él sólo cree y que ha llevado al país de desastre en desastre.
Venezuela es un país fallido, la actual situación política y social es insostenible, no hay manera de proporcionarle racionalidad a la vida en sociedad, la inflación y las carestía, la violencia en la calle y la represión del estado en contra de los ciudadanos, hacen de la vida en Venezuela un verdadero infierno, en las actuales circunstancias, no hay posibilidades de negociar, no hay estabilidad posible en el corto plazo; lo que viene es el derrumbe total del país, a menos que haya una intervención internacional que detenga el colapso; si se permite el derrumbamiento de Venezuela, toda la región va a sufrir las consecuencias y serán terribles; no hay manera de contener esta avalancha, principalmente, porque va a arrastrar al hueco a otros países, provocará una situación de emergencia que no va a poder ser atendida.

Pareciera una exageración, pero la viabilidad de occidente está comprometida.

La seguridad interna de los EEUU está siendo seriamente afectada, ese país está siendo atacando con armas y medios de las nuevas guerras híbridas,  las fuerzas armadas ya no tienen la participación protagónica de hace unas décadas, la tecnología pareciera ser inoperante ante el veneno ideológico y la manipulación mediática, el presidente Trump está sufriendo una guerra de opinión y propaganda dentro de su país que pudieran desbancarlo del poder, ejércitos de emigrantes desarmados amenazan el espacio vital de esa gran nación, grandes grupos de población improductiva y dependiente de la seguridad social están siendo manipulados para cambiar el mapa político interno, se están creando situaciones de odio de clases que ya están produciendo enfrentamientos locales y regionales.
Los conflictos regionales se están produciendo de manera simultánea y siguiendo un patrón para dividir a Europa de América, el populismo y los fundamentalismos, entre ellos los nacionalismos exacerbados están exigiendo su libra de carne de cada uno de los ciudadanos de occidente, el cosmopolitismo comunista está cambiando los contenidos étnicos de las principales comunidades de la Comunidad Europea generando un malestar imposible de ocultar.
La ofensiva funciona  para los que no están preparados y, en medio de este caos, los enemigos de la libertad y la democracia, que han sido los propiciadores de estos eventos desastrosos, van a aprovechar para ir contra los intereses y la estabilidad de occidente; probablemente, estaremos a las puertas de otro tipo de conflicto, de una escaladada, donde Venezuela ya no importe.
Unos ladrones desesperados y brutos son los responsables de esta situación que ha generado una singularidad en toda la región, especie de hueco negro  que se está tragando la civilización y la cultura occidental, que se ha permitido por omisión, por comodidad y conveniencia política, que regímenes como el de los Castros, de Noriega, de Maduro y de Obrador, tengan oportunidad de destruir a sus propios pueblos.
La comunidad de países Latinoamericanos han sido cómplices de esta situación peligrosa para el futuro de las democracias; en mi opinión, la comunidad internacional debe intervenir ya, y sacar a estos ladrones y asesinos de su miseria (moral) de manera inmediata, en Venezuela, en Cuba y en Nicaragua, sin contemplaciones, simultáneamente, y sin perder más tiempo.
Todavía la situación tiene reparo, pero la ventana de oportunidad se cierra aceleradamente, el enemigo no descansa ni da taima.       saulgodoy@gmail.com






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