lunes, 19 de noviembre de 2018

La seguridad primero, luego todo lo demás




La sociedad asume que la característica de una nación es la interdependencia funcional entre las regiones y su estrato social, igualmente con sus distintas jerarquías y niveles de autoridad en subordinación, que hacen posible una reciprocidad, suficiente, para que ninguna de sus partes sea ignorada completamente, acerca de lo que piensan, sienten o desean.

Nobert Elias, Process of State Formation and Nation-Building, 1970


Venezuela se ha convertido en una sociedad en riesgo, su principal problema es uno de seguridad, y este tema debería encabezar las listas de prioridades a atender en la transición o en un gobierno de emergencia; hay quienes piensan que la seguridad es consecuencia de malas políticas públicas, de la ineficiencia de los cuerpos y órganos encargados de garantizarla, o del descuido de la administración pública al no aplicar las normativas y leyes correspondientes, esto es mucho más grave, quienes así piensan no han caído en cuenta que el régimen chavista ha tenido como fin destruir la tranquilidad de los venezolanos, fomentando el miedo y la inseguridad, con el objetivo de control social.
La inseguridad se ha convertido en el aspecto más volátil y peligroso de la cotidianidad del venezolano, y no hay manera de atender otros problemas acuciantes (crisis humanitaria, servicios públicos, salud, alimentación, etc.) si no se atiende de manera rápida y eficiente el problema de seguridad.
El chavismo ha convertido la inseguridad de la sociedad en su modo de vida, obtiene grandes beneficios políticos al hacer que los ciudadanos anden ocupados en resolver sus problemas de seguridad, el miedo es parte de la política pública que el Socialismo del Siglo XXI, no saber si se vuelve con vida a casa luego de un día laborable no es poca cosa, la angustia y la desconfianza acogotan a los venezolanos pues no saben si a la vuelta de la esquina se encontrarán con el atracador o con la muerte, esto le permite al régimen aire para maniobrar y dictaminar normas, procedimientos y operativos policiales y militares en contra de la población, con la excusa de que es para su “seguridad”, cundo en verdad lo que lleva a cabo son programas de exterminio de grupos armados que compiten con los suyos.
Todos sabemos el grado de corrupción que existen en los cuerpos de seguridad pública, es notorio que la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas están incursos en actividades criminales, desde el contrabando hasta el secuestro, son ejecutores del simple pillaje en carretas y aduanas hasta masacres en las minas de oro, son los principales protagonistas de la represión a la protesta ciudadana, lo peor, es que ya es de conocimiento general su vinculación con la narco guerrilla; en Venezuela al caer el sol se da un toque de queda obligatorio y el país entero pasa a manos del hampa y de los escuadrones de la muerte.
Bajo estas apremiantes circunstancias es imposible interesar a nuevas inversiones y emprendimientos, todo el mundo organizacional de Venezuela está altamente contaminado por el intervencionismo estatal que significan gastos innecesarios, alcabalas, extorsión, comisiones, inspecciones y un burocratismo, que se ha convertido en un lastre muy pesado e impiden la libertad en los negocios.
Para mejor entender este asunto de la seguridad vamos a poner nuestros conceptos al día, fue en el año de 2012, que la ONU aceptó ,en su Asamblea General, el concepto de Seguridad Humana que es distinto al de Seguridad Territorial, los análisis y las políticas de seguridad empezaron a abarcar a la gente, ya anteriormente el Informe de Desarrollo Humano listó en 1994 las siete (7) áreas importantes de la seguridad humana, y son: Económica, de salud, personales, políticas, alimentarias, ambientales y comunitarias.
La idea central en este marco conceptual es que la población de un país debe tener el derecho de vivir en libertad y dignidad, fuera de la pobreza y el desespero, con iguales oportunidades de disfrutar de todos los derechos y poder desarrollar por completo sus potenciales humanos.
Un gobierno que impida el pleno desarrollo humano de su población, se convierte en una amenaza a la Seguridad Humana.

El régimen chavista enemigo del desarrollo humano.

Para entender lo que viene a continuación es necesario estar claro en que significa una amenaza a la seguridad, la situación ideal de una sociedad es que viva y se desarrolle en un ambiente de amenazas mínimas y controladas, por supuesto, siempre existe lo impensable: los desastres naturales, las guerras, las revoluciones, las pandemias y una serie de eventos incontrolables y de naturaleza catastrófica, para los cuales siempre es bueno estar preparados, pero es imposible evitar su ocurrencia, de hecho ocurren cuando nadie los espera.
Para algunos teóricos la seguridad se ha convertido en un producto político de inmenso valor en el caso de Venezuela que ha sido víctima de una revolución socialista, el valor seguridad es negativo, para el grupo en el poder vale más cuando menos haya, lo normal sería que la seguridad fuera un valor positivo, la seguridad es un término ambiguo, dependen de la interpretación que se le dé dentro del sistema de valores sociales vigentes, en el sentido objetivo, la seguridad debería medir la ausencia de amenazas, en nuestro caso, luego de veinte años de transformaciones revolucionarias, atacando principalmente el derecho a la propiedad privada, que es uno de los bastiones claves de la seguridad, el chavismo a convertido el país en un estado forajido.
Todo los esfuerzos de reconstrucción de países pasan necesariamente por aliviar e ir mejorando las condiciones de seguridad, mientras no podamos garantizar que los convoyes de ayuda humanitaria lleguen a sus destino con seguridad y puedan distribuir alimentos y medicinas sin temor a asaltos, desordenes, si en los hospitales del país no se puede garantizar que los médicos y el personal que allí labora puedan trabajar en paz, sin la presencia de bandas armadas o colectivos imponiendo su voluntad.
Mientras se permita que el crimen organizado se robe los equipos de telefonía y electricidad de las estaciones remotas, si permiten que secuestradores y asesinos tengan el control de autopistas y carreteras, si ni siquiera se puede garantizar la paz en los cementerios donde saquear tumbas se ha convertido en un negocio, si se deja que grupos de acaparadores y “bachaqueros” sean los primeros en aprovecharse de los escasos alimentos regulados que existen, haciendo negocio con la necesidad del pueblo, para revenderlos en un mercado negro a precios exorbitantes, muy poco podremos hacer para garantizarle a las agencias multinacionales su operatividad en nuestro país, el asunto de la seguridad es muy serio y todos los órganos comprometidos en brindarla están, en manos de mafias.
La Asamblea Nacional está a punto de iniciar un programa de recolección de ideas para la reconstrucción del país, y estoy seguro que vamos a encontrarnos con programas y soluciones ingeniosas, eficientes y rápidas, pero sólo con la condición de que el problema de la seguridad esté resuelto, para que esa ocasión no se convierta en una Expo-Reconstrucción y el esfuerzo no se quede en un show de demagogia política, debe colocarse el problema de la seguridad de primero en la lista.
Pero allí hay un problema muy difícil de resolver y es que la Asamblea Nacional no tiene la actitud correcta ni la intención de enfrentar el problema de la seguridad, pareciera que el problema o se resuelve solo, o alguien más debe ocuparse del escabroso asunto, por lo que ni siquiera hablan de ello, y esto tiene una explicación, por lo menos es mí explicación.
Para resolver el problema de seguridad en Venezuela se va a necesitar una voluntad de hierro y que el país esté claro que una vez que empiece el proceso de desarme y pacificación las cosas se van a poner color de hormiga, va a haber resistencia y una contraofensiva, tenemos grupos extranjeros armados que controlan parte del territorio nacional, tenemos pequeños grupos agresivos locales que son prácticamente dueños de sus territorios y la mayoría tiene conexiones directas con el régimen de Maduro y los cubanos, son grupos de criminales protegidos por el estado y cuyas estructuras quedarán intactas cuando Maduro salga del poder, ellos son los verdaderos señores de la guerra y contra ellos hay que ir para dar seguridad.
Vamos a necesitar de coordinaciones con fuerzas militares y policiales extranjeras que nos asistan en estas tareas, la situación es demasiado compleja para resolverla solo nosotros, y para aguarles la fiesta, es una locura pensar en elecciones nacionales cuando el país está prácticamente tomado por fuerza extranjeras, sin la seguridad garantizada no puede haber elecciones al menos que se piense en dividir el país en regiones liberadas y ocupadas.
En la Asamblea Nacional todavía queda un grupo grande de parlamentarios, producto de la vieja escuela democrática socialista, que le rehúyen al conflicto cada vez que pueden, son los que yo llamo los “negociadores”, creen a pie y juntillas aquella máxima de los setenta “Todo es negociable”, este es el grupo conocido entre otras voces como los zapateristas, y actúan de manera muy independiente, tienen su propia agenda e intereses y sus líderes son notables interlocutores mediáticos cuyo discurso siempre cae en la convivencia con el régimen, en pactar con las fuerzas del chavismo, para ellos es la posición más cómoda y que les reporta mayores beneficios, prácticamente el gobierno de Maduro no ha caído debido a la influencia de este grupo que se ha posicionado muy hábilmente en la Junta Directiva de la Asamblea Nacional.
Sus comportamientos y acciones han sido no solo blandos con el régimen, sino que rayan en el colaboracionismo, este grupo que se autodenomina Unitario Democrático y que conforma la columna vertebral del Frente Amplio, ya lo han dicho, no aguantan dos pedidas para ir a sentarse con el régimen a negociar, no los intereses del país nacional, sino el de sus partidos y sus líderes, de allí que no pocas veces hayan surgido traiciones, delaciones, desmentidos y hasta mentiras en estos intentos de negociación con las mafias criminales.
Ningún profesional de seguridad, que los hay muchos y muy buenos, en su sano juicio se va a involucrar en resolver este peliagudo problema  si existe la posibilidad de que información vital de estos planes de seguridad se filtren al enemigo, en uno de esos arranque negociadores que les da cada vez con mayor frecuencia, nadie va exponer su vida y la seguridad de sus familias mientras estos individuos estén al timón de la Asamblea Nacional, no son confiables y la experiencia ha demostrado que no son de fiar, al momento de las chiquitas se echan para atrás y que se “joda” el eslabón más débil.
Yo les tengo una solución, renuncien a sus cargos en la directiva de la Asamblea Nacional para no involucrarlos en asuntos estratégicos y delicados de el plan de reconstrucción, permitan que otros grupos accedan al protagonismo, y queden ustedes para atender otros asuntos en los planes de reconstrucción, como sería la administración de la ayuda humanitaria, el desarrollo de los diferentes planes para el rescate del país, de modo que evitamos las tentaciones y hacemos seguros los planes de seguridad.

Cuando el problema lo tenemos en casa.

Yo soy de los que cree, junto a Spinoza, quien escribió en su obra Tratado Teológico-Político, que el fin de un estado: “No es dominar a los hombres, ni obligarlos mediante temor a someterse al derecho ajeno, sino, al contrario, liberar a cada uno del temor, a fin de que pueda vivir, en lo posible, en seguridad, es decir, a fin de que pueda gozar  del mejor modo posible de su propio natural derecho de vivir y actuar sin perjuicio para sí mismo y de los demás. Así pues, el verdadero fin del estado es la libertad”
Para Spinoza, el miedo es malo porque asfixia el poder creador del hombre, que es un poder que lleva al bien.   -   saulgodoy@gmail.com










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