La sociedad asume que la
característica de una nación es la interdependencia funcional entre las
regiones y su estrato social, igualmente con sus distintas jerarquías y niveles
de autoridad en subordinación, que hacen posible una reciprocidad, suficiente,
para que ninguna de sus partes sea ignorada completamente, acerca de lo que
piensan, sienten o desean.
Nobert Elias, Process
of State Formation and Nation-Building, 1970
Venezuela
se ha convertido en una sociedad en riesgo, su principal problema es uno de
seguridad, y este tema debería encabezar las listas de prioridades a atender en
la transición o en un gobierno de emergencia; hay quienes piensan que la
seguridad es consecuencia de malas políticas públicas, de la ineficiencia de
los cuerpos y órganos encargados de garantizarla, o del descuido de la
administración pública al no aplicar las normativas y leyes correspondientes,
esto es mucho más grave, quienes así piensan no han caído en cuenta que el
régimen chavista ha tenido como fin destruir la tranquilidad de los
venezolanos, fomentando el miedo y la inseguridad, con el objetivo de control
social.
La
inseguridad se ha convertido en el aspecto más volátil y peligroso de la
cotidianidad del venezolano, y no hay manera de atender otros problemas
acuciantes (crisis humanitaria, servicios públicos, salud, alimentación, etc.)
si no se atiende de manera rápida y eficiente el problema de seguridad.
El
chavismo ha convertido la inseguridad de la sociedad en su modo de vida,
obtiene grandes beneficios políticos al hacer que los ciudadanos anden ocupados
en resolver sus problemas de seguridad, el miedo es parte de la política
pública que el Socialismo del Siglo XXI, no saber si se vuelve con vida a casa
luego de un día laborable no es poca cosa, la angustia y la desconfianza
acogotan a los venezolanos pues no saben si a la vuelta de la esquina se
encontrarán con el atracador o con la muerte, esto le permite al régimen aire
para maniobrar y dictaminar normas, procedimientos y operativos policiales y
militares en contra de la población, con la excusa de que es para su
“seguridad”, cundo en verdad lo que lleva a cabo son programas de exterminio de
grupos armados que compiten con los suyos.
Todos
sabemos el grado de corrupción que existen en los cuerpos de seguridad pública,
es notorio que la alta oficialidad de las Fuerzas Armadas están incursos en
actividades criminales, desde el contrabando hasta el secuestro, son ejecutores
del simple pillaje en carretas y aduanas hasta masacres en las minas de oro, son
los principales protagonistas de la represión a la protesta ciudadana, lo peor,
es que ya es de conocimiento general su vinculación con la narco guerrilla; en
Venezuela al caer el sol se da un toque de queda obligatorio y el país entero
pasa a manos del hampa y de los escuadrones de la muerte.
Bajo
estas apremiantes circunstancias es imposible interesar a nuevas inversiones y
emprendimientos, todo el mundo organizacional de Venezuela está altamente
contaminado por el intervencionismo estatal que significan gastos innecesarios,
alcabalas, extorsión, comisiones, inspecciones y un burocratismo, que se ha
convertido en un lastre muy pesado e impiden la libertad en los negocios.
Para
mejor entender este asunto de la seguridad vamos a poner nuestros conceptos al
día, fue en el año de 2012, que la ONU aceptó ,en su Asamblea General, el
concepto de Seguridad Humana que es distinto al de Seguridad Territorial, los
análisis y las políticas de seguridad empezaron a abarcar a la gente, ya
anteriormente el Informe de Desarrollo Humano listó en 1994 las siete (7) áreas
importantes de la seguridad humana, y son: Económica, de salud, personales,
políticas, alimentarias, ambientales y comunitarias.
La
idea central en este marco conceptual es que la población de un país debe tener
el derecho de vivir en libertad y dignidad, fuera de la pobreza y el desespero,
con iguales oportunidades de disfrutar de todos los derechos y poder
desarrollar por completo sus potenciales humanos.
Un
gobierno que impida el pleno desarrollo humano de su población, se convierte en
una amenaza a la Seguridad Humana.
El régimen chavista enemigo del
desarrollo humano.
Para
entender lo que viene a continuación es necesario estar claro en que significa
una amenaza a la seguridad, la situación ideal de una sociedad es que viva y se
desarrolle en un ambiente de amenazas mínimas y controladas, por supuesto,
siempre existe lo impensable: los desastres naturales, las guerras, las
revoluciones, las pandemias y una serie de eventos incontrolables y de
naturaleza catastrófica, para los cuales siempre es bueno estar preparados,
pero es imposible evitar su ocurrencia, de hecho ocurren cuando nadie los
espera.
Para
algunos teóricos la seguridad se ha convertido en un producto político de
inmenso valor en el caso de Venezuela que ha sido víctima de una revolución
socialista, el valor seguridad es negativo, para el grupo en el poder vale más
cuando menos haya, lo normal sería que la seguridad fuera un valor positivo, la
seguridad es un término ambiguo, dependen de la interpretación que se le dé dentro
del sistema de valores sociales vigentes, en el sentido objetivo, la seguridad
debería medir la ausencia de amenazas, en nuestro caso, luego de veinte años de
transformaciones revolucionarias, atacando principalmente el derecho a la
propiedad privada, que es uno de los bastiones claves de la seguridad, el
chavismo a convertido el país en un estado forajido.
Todo
los esfuerzos de reconstrucción de países pasan necesariamente por aliviar e ir
mejorando las condiciones de seguridad, mientras no podamos garantizar que los
convoyes de ayuda humanitaria lleguen a sus destino con seguridad y puedan
distribuir alimentos y medicinas sin temor a asaltos, desordenes, si en los
hospitales del país no se puede garantizar que los médicos y el personal que
allí labora puedan trabajar en paz, sin la presencia de bandas armadas o
colectivos imponiendo su voluntad.
Mientras
se permita que el crimen organizado se robe los equipos de telefonía y
electricidad de las estaciones remotas, si permiten que secuestradores y
asesinos tengan el control de autopistas y carreteras, si ni siquiera se puede
garantizar la paz en los cementerios donde saquear tumbas se ha convertido en
un negocio, si se deja que grupos de acaparadores y “bachaqueros” sean los
primeros en aprovecharse de los escasos alimentos regulados que existen,
haciendo negocio con la necesidad del pueblo, para revenderlos en un mercado
negro a precios exorbitantes, muy poco podremos hacer para garantizarle a las
agencias multinacionales su operatividad en nuestro país, el asunto de la
seguridad es muy serio y todos los órganos comprometidos en brindarla están, en
manos de mafias.
La
Asamblea Nacional está a punto de iniciar un programa de recolección de ideas
para la reconstrucción del país, y estoy seguro que vamos a encontrarnos con
programas y soluciones ingeniosas, eficientes y rápidas, pero sólo con la
condición de que el problema de la seguridad esté resuelto, para que esa
ocasión no se convierta en una Expo-Reconstrucción y el esfuerzo no se quede en
un show de demagogia política, debe colocarse el problema de la seguridad de
primero en la lista.
Pero
allí hay un problema muy difícil de resolver y es que la Asamblea Nacional no
tiene la actitud correcta ni la intención de enfrentar el problema de la
seguridad, pareciera que el problema o se resuelve solo, o alguien más debe
ocuparse del escabroso asunto, por lo que ni siquiera hablan de ello, y esto
tiene una explicación, por lo menos es mí explicación.
Para
resolver el problema de seguridad en Venezuela se va a necesitar una voluntad
de hierro y que el país esté claro que una vez que empiece el proceso de
desarme y pacificación las cosas se van a poner color de hormiga, va a haber
resistencia y una contraofensiva, tenemos grupos extranjeros armados que
controlan parte del territorio nacional, tenemos pequeños grupos agresivos
locales que son prácticamente dueños de sus territorios y la mayoría tiene
conexiones directas con el régimen de Maduro y los cubanos, son grupos de
criminales protegidos por el estado y cuyas estructuras quedarán intactas
cuando Maduro salga del poder, ellos son los verdaderos señores de la guerra y
contra ellos hay que ir para dar seguridad.
Vamos
a necesitar de coordinaciones con fuerzas militares y policiales extranjeras
que nos asistan en estas tareas, la situación es demasiado compleja para
resolverla solo nosotros, y para aguarles la fiesta, es una locura pensar en
elecciones nacionales cuando el país está prácticamente tomado por fuerza
extranjeras, sin la seguridad garantizada no puede haber elecciones al menos
que se piense en dividir el país en regiones liberadas y ocupadas.
En la
Asamblea Nacional todavía queda un grupo grande de parlamentarios, producto de
la vieja escuela democrática socialista, que le rehúyen al conflicto cada vez
que pueden, son los que yo llamo los “negociadores”, creen a pie y juntillas
aquella máxima de los setenta “Todo es negociable”, este es el grupo conocido
entre otras voces como los zapateristas, y actúan de manera muy independiente,
tienen su propia agenda e intereses y sus líderes son notables interlocutores
mediáticos cuyo discurso siempre cae en la convivencia con el régimen, en
pactar con las fuerzas del chavismo, para ellos es la posición más cómoda y que
les reporta mayores beneficios, prácticamente el gobierno de Maduro no ha caído
debido a la influencia de este grupo que se ha posicionado muy hábilmente en la
Junta Directiva de la Asamblea Nacional.
Sus
comportamientos y acciones han sido no solo blandos con el régimen, sino que
rayan en el colaboracionismo, este grupo que se autodenomina Unitario
Democrático y que conforma la columna vertebral del Frente Amplio, ya lo han
dicho, no aguantan dos pedidas para ir a sentarse con el régimen a negociar, no
los intereses del país nacional, sino el de sus partidos y sus líderes, de allí
que no pocas veces hayan surgido traiciones, delaciones, desmentidos y hasta
mentiras en estos intentos de negociación con las mafias criminales.
Ningún
profesional de seguridad, que los hay muchos y muy buenos, en su sano juicio se
va a involucrar en resolver este peliagudo problema si existe la posibilidad de que información
vital de estos planes de seguridad se filtren al enemigo, en uno de esos
arranque negociadores que les da cada vez con mayor frecuencia, nadie va
exponer su vida y la seguridad de sus familias mientras estos individuos estén
al timón de la Asamblea Nacional, no son confiables y la experiencia ha
demostrado que no son de fiar, al momento de las chiquitas se echan para atrás
y que se “joda” el eslabón más débil.
Yo
les tengo una solución, renuncien a sus cargos en la directiva de la Asamblea
Nacional para no involucrarlos en asuntos estratégicos y delicados de el plan
de reconstrucción, permitan que otros grupos accedan al protagonismo, y queden
ustedes para atender otros asuntos en los planes de reconstrucción, como sería
la administración de la ayuda humanitaria, el desarrollo de los diferentes
planes para el rescate del país, de modo que evitamos las tentaciones y hacemos
seguros los planes de seguridad.
Cuando el problema lo tenemos en
casa.
Yo
soy de los que cree, junto a Spinoza, quien escribió en su obra Tratado
Teológico-Político, que el fin de un estado: “No es dominar a los hombres, ni obligarlos mediante temor a someterse
al derecho ajeno, sino, al contrario, liberar a cada uno del temor, a fin de
que pueda vivir, en lo posible, en seguridad, es decir, a fin de que pueda
gozar del mejor modo posible de su
propio natural derecho de vivir y actuar sin perjuicio para sí mismo y de los
demás. Así pues, el verdadero fin del estado es la libertad”
Para
Spinoza, el miedo es malo porque asfixia el poder creador del hombre, que es un
poder que lleva al bien. - saulgodoy@gmail.com

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