miércoles, 7 de enero de 2026

Los esbirros del silencio y la muerte de la inteligencia, por Saúl Godoy Gómez

 



El chavismo ha inundado la legislación venezolana con normas y leyes que limitan de manera drástica la libertad de expresión, no hay aspecto de las comunicaciones que no esté controlado por el aparato estatal bajo estrictas prohibiciones y con castigos desproporcionados a las faltas, los amos del juego político no quiere opiniones en contrario, ideas que descubran la fragilidad de sus principios, o críticas que pongan en evidencia la mentalidad totalitaria que los anima, quieren el control absoluto sobre los cuerpos y las almas de los venezolanos.

Desde las telecomunicaciones, pasando por el periodismo, la publicidad, las opiniones, el mundo editorial, incluso la actividad docente, están todas estas actividades estrictamente reguladas y supervigiladas para eliminar el factor disidente de la ideología revolucionaria bolivariana, muy al estilo cubano, ruso o chino, comunicar es un acto de rebeldía y traición cuando contradice los valores del autoritarismo militar y como tal es tratado, de allí el rigor y el peso de las sanciones con las que penan a quienes piensan diferente a ellos.

Lo último que nos han sorprendido es con la creación del Consejo Nacional de Ciberseguridad, con el que pretenden controlar lo que se divulgue por medios digitales y como hacen responsables del contenido a quienes manejan sitios en internet, convirtiendo a quien lo administran en un censor, responsable directo de lo que otros opinen en el medio.

Este es el ejemplo perfecto de la utilización de un instrumento legal como un arma, la expresión más acabada del fascismo y la manera más expedita de eliminar por medio del terror las opiniones y criterios de ese populoso y variado mundo que es el internet, con sus blogs, redes sociales, canales de noticia, sitios porno, empresas de servicios y bienes, canales para la expresión religiosa o simples lugares para el culto narcisista de personas que les encanta exhibirse, lo que era un medio para la diversidad y la libertad de expresión, quieren convertirlo en ese mundo gris, de mal gusto y pesado del universo revolucionario socialista.

La razón principal es eliminar y callar a los venezolanos que celebran la caída del dictador Maduro y su esposa, la exposición del fracaso del sistema de defensa militar del chavismo, el triunfo de las fuerzas norteamericanas en la captura de un criminal buscado por la justicia internacional

El propósito principal de los gobierno debería ser la de preservar las libertades de todos los individuos a quienes gobierna, pero desde el momento en que la ley pretende proteger solo a quienes gobiernan y su manera de pensar, como tarea exclusiva para legisladores y cuerpos de seguridad, penalizando y prohibiendo expresiones que atenten contra esas creencias dominantes y controladoras del pensamiento, la idea de gobierno se degrada a un régimen de fuerza, deja de ser gobierno y se convierte en vigilancia, y la sociedad en rebaño.

Ver a colectivos armados conjuntamente con policías bolivarianos hacer puntos de control en las vías públicas, para detener y revisar violentamente a los ciudadanos de material supuestamente subversivo, de apoyo a intervenciones militares extrajeras, de expresiones de júbilo por la detención del usurpador de las elecciones presidenciales, de imágenes del presidente norteamericano Donald Trump celebrado como libertador de la opresión, indican no solo a una facción política herida y agonizante sino justificando su verdadera naturaleza represiva, ni sus propios errores son capaces de asimilarlos, debe pagar el pueblo.

El gobierno chavista, aun padeciendo de serios problemas de legitimidad y actuando al margen de la Constitución, exige de los ciudadanos acatamiento estas imposiciones que atentan en contra de su privacidad, desenvolvimiento de sus actividades y hasta de su propia seguridad personal, pues la experiencia con las intervenciones de estos colectivos, y otros grupos armados irregulares, suelen terminar en extorciones, desapariciones, secuestros, robos de pertenencias y violencia generalizada.

Estas violaciones flagrantes de los derechos humanos de la población, del uso indiscriminado de la fuerza en contra de unos ciudadanos pacíficos, desarmados y conscientes de sus derechos, constituyen un claro acto de venganza del chavismo fundamentalista por la manera como fue atrapado y desalojado del país, el hoy reo de la justicia en la ciudad de New York, Nicolás Maduro, el cual fue entregado a los órganos que combaten el terrorismo y narcotráfico de EEUU, por una delación interna del propio chavismo, que en estos momentos está sufriendo un profundo desgarre en sus organizaciones y liderazgo.

Venezuela ha sido declarada un estado fallido debido que organizaciones pertenecientes al crimen organizado han tomado de manera irregular e ilegítima el poder, subyugando a su población con la fuerza de la armas, atentando contra la estabilidad de naciones vecinas, promoviendo fuerzas insurreccionales e interviniendo de manera ilegal en procesos electorales, sin que hasta los momentos no haya una contraparte nacional y efectiva que pueda instaurar el orden interno, lo que ha llevado al presidente Trump a declararse tutor de la administración del país para llevarlo por buen cauce hasta recuperarlo, hacer nuevas elecciones y que podamos retomar las riendas del mismo, un gesto que lo honra como demócrata y americanista a carta cabal.

Pero para los venezolanos de a pie, para el hombre y la mujer común que debe sufrir estos desmanes en su rutina diaria, pareciera incongruente que el gobierno chavista encabezado por la señora Delcy Rodríguez y la Asamblea Nacional que se han declarado en espíritu colaborador con el Sr. Trump, estén aplicando estos métodos nazis en contra de la población venezolana, haciendo su cotidianidad más azarosa y peligrosa.

Nuestro país atraviesa por una difícil situación que mas pronto que tarde podrá estabilizarse, necesitamos el orden y la cordura necesaria para poder embarcarnos en la reconstrucción del mismo, en atender la crisis humanitaria que nos afecta, controlar una economía en hiperinflación, vaciar las cárceles de los presos políticos y en normalizar nuestras relaciones internacionales.

El chavismo nos ha llevado hacia una situación existencial como nunca antes la habíamos vivido, debemos los venezolanos conscientes y demócratas poder encontrar de nuevo el camino de la coexistencia civilizada, pero primero debemos apurar el trago amargo de derrotar a las fuerzas oscuras que nos robaron la paz y la tranquilidad, y jamás ceder en nuestra lucha por la libertad, empezando por decir lo que pensamos sin temor a ser detenidos y torturados. 

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