El chavismo ha
inundado la legislación venezolana con normas y leyes que limitan de manera
drástica la libertad de expresión, no hay aspecto de las comunicaciones que no
esté controlado por el aparato estatal bajo estrictas prohibiciones y con
castigos desproporcionados a las faltas, los amos del juego político no quiere
opiniones en contrario, ideas que descubran la fragilidad de sus principios, o
críticas que pongan en evidencia la mentalidad totalitaria que los anima,
quieren el control absoluto sobre los cuerpos y las almas de los venezolanos.
Desde las
telecomunicaciones, pasando por el periodismo, la publicidad, las opiniones, el
mundo editorial, incluso la actividad docente, están todas estas actividades
estrictamente reguladas y supervigiladas para eliminar el factor disidente de
la ideología revolucionaria bolivariana, muy al estilo cubano, ruso o chino,
comunicar es un acto de rebeldía y traición cuando contradice los valores del
autoritarismo militar y como tal es tratado, de allí el rigor y el peso de las
sanciones con las que penan a quienes piensan diferente a ellos.
Lo último que nos han
sorprendido es con la creación del Consejo Nacional de Ciberseguridad, con el
que pretenden controlar lo que se divulgue por medios digitales y como hacen
responsables del contenido a quienes manejan sitios en internet, convirtiendo a
quien lo administran en un censor, responsable directo de lo que otros opinen
en el medio.
Este es el ejemplo
perfecto de la utilización de un instrumento legal como un arma, la expresión
más acabada del fascismo y la manera más expedita de eliminar por medio del
terror las opiniones y criterios de ese populoso y variado mundo que es el
internet, con sus blogs, redes sociales, canales de noticia, sitios porno,
empresas de servicios y bienes, canales para la expresión religiosa o simples
lugares para el culto narcisista de personas que les encanta exhibirse, lo que
era un medio para la diversidad y la libertad de expresión, quieren convertirlo
en ese mundo gris, de mal gusto y pesado del universo revolucionario
socialista.
La razón principal es
eliminar y callar a los venezolanos que celebran la caída del dictador Maduro y
su esposa, la exposición del fracaso del sistema de defensa militar del
chavismo, el triunfo de las fuerzas norteamericanas en la captura de un
criminal buscado por la justicia internacional
El propósito principal
de los gobierno debería ser la de preservar las libertades de todos los
individuos a quienes gobierna, pero desde el momento en que la ley pretende
proteger solo a quienes gobiernan y su manera de pensar, como tarea exclusiva
para legisladores y cuerpos de seguridad, penalizando y prohibiendo expresiones
que atenten contra esas creencias dominantes y controladoras del pensamiento,
la idea de gobierno se degrada a un régimen de fuerza, deja de ser gobierno y
se convierte en vigilancia, y la sociedad en rebaño.
Ver a colectivos armados
conjuntamente con policías bolivarianos hacer puntos de control en las vías
públicas, para detener y revisar violentamente a los ciudadanos de material supuestamente
subversivo, de apoyo a intervenciones militares extrajeras, de expresiones de
júbilo por la detención del usurpador de las elecciones presidenciales, de
imágenes del presidente norteamericano Donald Trump celebrado como libertador
de la opresión, indican no solo a una facción política herida y agonizante sino
justificando su verdadera naturaleza represiva, ni sus propios errores son
capaces de asimilarlos, debe pagar el pueblo.
El gobierno chavista, aun
padeciendo de serios problemas de legitimidad y actuando al margen de la
Constitución, exige de los ciudadanos acatamiento estas imposiciones que
atentan en contra de su privacidad, desenvolvimiento de sus actividades y hasta
de su propia seguridad personal, pues la experiencia con las intervenciones de estos
colectivos, y otros grupos armados irregulares, suelen terminar en extorciones,
desapariciones, secuestros, robos de pertenencias y violencia generalizada.
Estas violaciones
flagrantes de los derechos humanos de la población, del uso indiscriminado de
la fuerza en contra de unos ciudadanos pacíficos, desarmados y conscientes de
sus derechos, constituyen un claro acto de venganza del chavismo
fundamentalista por la manera como fue atrapado y desalojado del país, el hoy
reo de la justicia en la ciudad de New York, Nicolás Maduro, el cual fue
entregado a los órganos que combaten el terrorismo y narcotráfico de EEUU, por
una delación interna del propio chavismo, que en estos momentos está sufriendo
un profundo desgarre en sus organizaciones y liderazgo.
Venezuela ha sido
declarada un estado fallido debido que organizaciones pertenecientes al crimen
organizado han tomado de manera irregular e ilegítima el poder, subyugando a su
población con la fuerza de la armas, atentando contra la estabilidad de
naciones vecinas, promoviendo fuerzas insurreccionales e interviniendo de
manera ilegal en procesos electorales, sin que hasta los momentos no haya una
contraparte nacional y efectiva que pueda instaurar el orden interno, lo que ha
llevado al presidente Trump a declararse tutor de la administración del país
para llevarlo por buen cauce hasta recuperarlo, hacer nuevas elecciones y que
podamos retomar las riendas del mismo, un gesto que lo honra como demócrata y
americanista a carta cabal.
Pero para los
venezolanos de a pie, para el hombre y la mujer común que debe sufrir estos
desmanes en su rutina diaria, pareciera incongruente que el gobierno chavista
encabezado por la señora Delcy Rodríguez y la Asamblea Nacional que se han declarado
en espíritu colaborador con el Sr. Trump, estén aplicando estos métodos nazis
en contra de la población venezolana, haciendo su cotidianidad más azarosa y
peligrosa.
Nuestro país atraviesa
por una difícil situación que mas pronto que tarde podrá estabilizarse,
necesitamos el orden y la cordura necesaria para poder embarcarnos en la
reconstrucción del mismo, en atender la crisis humanitaria que nos afecta,
controlar una economía en hiperinflación, vaciar las cárceles de los presos
políticos y en normalizar nuestras relaciones internacionales.
El chavismo nos ha llevado hacia una situación existencial como nunca antes la habíamos vivido, debemos los venezolanos conscientes y demócratas poder encontrar de nuevo el camino de la coexistencia civilizada, pero primero debemos apurar el trago amargo de derrotar a las fuerzas oscuras que nos robaron la paz y la tranquilidad, y jamás ceder en nuestra lucha por la libertad, empezando por decir lo que pensamos sin temor a ser detenidos y torturados.

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