Maduro es un reo de la justicia Norteamericana, capturado en
Venezuela, y llevado a un tribunal en la ciudad de New York para rendir cuentas
de sus fechorías contra las leyes y las personas en Estados Unidos; si alguna
razón se ha esgrimido para que alguien afirmara que Venezuela debería pagar los
costes legales del proceso, fue porque el reo en cuestión alega ser presidente
del país, que dijo ser secuestrado y llevado a la fuerza ante un magistrado
extranjero.
Debemos empezar por decir que Nicolás Maduro Moros no es venezolano,
es un ciudadano colombiano, como bien lo confirma su acta de nacimiento y las
pruebas testimoniales que establecen su lugar de nacimiento en la ciudad de
Cúcuta, origen éste que ha tratado de ocultar con historias contradictorias y
documentos falsos, así cometió el delito de falsa atestación al momento de
ocupar funciones como funcionario público en Venezuela, cuando trabajó para el
Metro de Caracas como chofer de autobús y, posteriormente, como miembro del
sindicato de su gremio.
Una de las cosas que más llaman la atención de Maduro es su
silencio sobre su infancia, su mutismo sobre su familia, sobre su padre y su
madre, sus amigos de infancia, la falta de imágenes y referencias sobre su
pasado familiar, la ausencia total de compañeros de estudios, de vecinos…
A medida que escalaba posiciones políticas, que fue captado
por elementos castristas y llevado a Cuba para su adoctrinamiento, una vez que
regresa Maduro al país y se acerca a elementos políticos radicales, se le va
armando un expediente como ciudadano venezolano para ser utilizado como agente
al servicio de La Habana; fue de esta manera que entra en contacto con el
golpista Hugo Chávez Frías y con la que sería su esposa, la abogada venezolana
Cilia Flores.
Maduro logra hacerse hombre de confianza de Chávez, quien lo
hace su asistente personal. Cuando el Comandante decide lanzar su candidatura,
era ya uno de los factores en asuntos operativos y estratégicos de la campaña.
Al ganar Chávez las elecciones en 1999, ya Nicolás Maduro empieza a declarar
bajo juramento su condición de venezolano, para ocupar cargos políticos claves,
eso lo inhabilitaría de hecho para tales funciones, pero era muy conveniente. Paralelamente
los servicios de inteligencia, ya infiltrados por elementos cubanos, ocultaban
deliberadamente el pasado de Maduro, y crean los documentos necesarios para
ocultar su verdadero origen, incluso de rumorea sobre incursiones de agentes
venezolanos en Colombia tratando de borrar indicios y pruebas de su verdadero
origen.
De esta manera llega Maduro a ocupar el cargo de Canciller
de la República, juramentado sobre una mentira, cometiendo fraude contra el
país; con esta condición, todos los actos de este funcionario están viciados de
nulidad absoluta y pudieran ser desestimados por carecer de legitimación de
origen.
Durante su pasantía como Ministro de Relaciones Exteriores
es cuando ocurren los hechos más graves sobre el vil endeudamiento del país,
principalmente con China, y ocurren los groseros financiamientos de campañas
electorales en Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, España, Centro América y El
Caribe, por nombrar algunos de los candidatos de la izquierda que fueron recipientes
de fuertes contribuciones e incluso, intervenciones en sus sistemas electorales
automatizados.
Pero la situación se agrava con la muerte de Chávez, en diciembre
del 2012, en Cuba. Y todo era parte de un plan diseñado por Fidel Castro para transferir
el poder a las manos de su agente en Caracas; en un conclave del PSUV en La
Habana deciden postergar el anuncio de la muerte de Chávez por espacio de dos
meses, durante los cuales prepararon todo el fraude electoral para luego
proclamar a Maduro como presidente en su primer mandato, pero no solo eso,
hicieron todo el teatro de que Chávez estaba vivo y en Caracas, firmando
decretos y preparando el advenimiento del cucuteño a la primera magistratura.
De nuevo, desde el punto de vista del derecho y la Constitución
nacional, Maduro nunca fue el presidente legítimo de Venezuela, todo fue
producto de una inmensa conspiración internacional para que Cuba se adueñara de
las riquezas naturales y del poder político de Venezuela, esto con la colusión
de las Fuerzas Armadas, el PSUV y un nutrido grupo de empresarios, a quienes
les resultaba muy beneficiosa la situación fabricada en ese laboratorio político.
Tanto China como Rusia y Estados Unidos conocían esta anomalía, y aunque
tardaron en reaccionar. Ya para el segundo período presidencial de Maduro y
visto el fraude electoral llevado a cabo con anuencia de partidos políticos de
la oposición, empezó a resquebrajarse la ilusión que mantenía el chavismo a
nivel mundial.
Estados Unidos no reconoció a Maduro como presidente de
Venezuela ante la escalada del narcotráfico hacia ese país y el expediente que
le estaban montando para poder buscarlo, apresarlo y llevarlo ante la justicia;
y eso lo hacían a sabiendas de que la justicia internacional, sus organismos y,
sobre todo, las ONG´s adscritas a la izquierda internacional, le prestaban su
apoyo categórico.
Dentro de todo este destape de información, ante la posición
dura que el presidente Donald Trump, quien asumió la difícil tarea de frenar la
actividad ilícita del llamado Cartel de Los Soles y que tenían en Estados
Unidos a su principal mercado y donde lavaban las enormes cantidades de dinero
ilícito, nos hemos enterado los venezolanos de los groseros volúmenes de
capitales, producto de la corrupción, que se repartían por los bancos del
mundo, comprando conciencias, introduciendo elementos distorsionantes en las
economías, corrompiendo a funcionarios… de estos lodos de inmundicia que
durante 27 años han corrido por el sistema financiero internacional, destacan
claramente los dineros robados por Maduro y su esposa, miles de millones de
dólares que se han descubierto en efectivo, inmuebles, bitcoins, acciones, oro…
Estoy seguro de que lo que se ha publicado de las incautaciones efectuadas no
llega ni al 50% de lo que todavía tienen oculto y en manos de testaferros en
Venezuela y el mundo.
Lo que muy pocas personas se dan cuenta de esta enorme labor
de pillaje, es la cantidad de víctimas que esta pareja de ladrones ha dejado en
el camino, vidas arruinadas, asesinatos, familias destruidas, sueños hechos
añicos, un país en ruinas… debido a una
voracidad y una lujuria por el dinero que no tiene parangón en la historia.
Por más que quieren dar la apariencia de debilidad y clamen
su pobreza, que no tienen dinero para pagar sus abogados, que por cierto, son
de los más costosos del medio, estoy seguro que esa gentuza está ocultando sus
cofres enterrados del tesoro mal habido, dinero manchado de sangre de los
venezolanos. Y seguro que habrá testaferros que se les han ido, en buen
venezolano, “con la cabuya en la pata”.
Mi opinión personal, ¡Que se jodan!... que saquen de sus ahorros,
o el de sus familiares y seguidores, y que, si no lo hacen, acepten los
abogados defensores públicos que les ofrece la corte, que harán su trabajo con
el pañuelo en la nariz. Lo que le han hecho al país no tiene perdón de Dios… y
siguen tratándonos como si fuéramos idiotas.

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