Tengo la impresión,
que la palabra mundo se hace escasa y pequeña para la mayor parte de mis
coterráneos, no he sabido de trabajos de investigación que traten el tema, pero
no puedo dejar de pensar que para una buena parte de los venezolanos el mundo
es algo muy local y personal, esto, a pesar del éxodo de compatriotas que en la
última década ha migrado a otras partes, huyendo de esa terrible y asfixiante
distopía que ha sido el chavismo en Venezuela.
Existe un excelente
trabajo del filósofo español Xavier Zubiri sobre unas clases magistrales que
impartió en los años 60 en Madrid, y que posteriormente se transformó en un
estudio a profundidad de lo que significa la palabra “mundo”, Acerca del Mundo,
es un texto que recomiendo su lectura por su sapiencia y buen gusto.
En el caso venezolano
la gran mayoría prefirió migrar a países donde se hablaba el castellano, estoy
seguro deben existir las estadísticas, esto debido a que “conocer mundo” se
radicaliza, cuando se hace una inmersión en otra lengua, con lo que se adquiere
una nueva visión de las cosas y de la vida, algo que solo compete a la
neurolingüística. Pero aun así, efectivamente, esas migraciones aumentaron los
horizontes culturales de mucha gente, ya que les permitió conocer estilo y
visiones del mundo distintas a la del venezolano.
Y esto lo menciono
porque para entender a cabalidad nuestra situación actual como país y como
pueblo, se hace necesario ampliar nuestros rangos de comprensión para encontrar
causas y motivos de nuestra condición existencial fuera de nuestras fronteras.
Poco tiene el chavismo
o María Corina que ver con lo que nos está afectando a partir del 03 de Enero,
las reglas de la geopolítica en el mundo cambiaron de manera radical y las circunstancias
que hoy nos arropan no tienen explicación ni con las injusticias a nuestros
presos políticos ni con la ineptitud de nuestras actuales Fuerzas Armadas,
menos todavía con los “alacranes” que dicen representarnos en la Asamblea
Nacional, o los escándalos que nos descubren los “influencers” de moda, esta
marcada tendencia, de buscar en nuestro propio ombligo las causas de nuestro
presente, nos produce una disonancia
cognitiva que puede ser peligrosa.
El régimen de Maduro,
lamentablemente, nos había dejado en un estado de ceguera e indefensión que da
grima, su política exterior, nuestras embajadas y consulados alrededor del
mundo, solo complacían de manera suicida un ideario marxista revolucionario de
muy corto alcance, las restricciones de viajes, información, contactos con
nuestros vecinos, las sanciones internacionales que sufrimos por la actividad
criminal del gobierno, nos aislaron de tal manera que el mundo, del resto del cnosmos,
que daba la impresión que todo empezaba y terminaba en Venezuela, una terrible
alucinación en la que cayó hasta el mismo gobierno, estábamos excluidos de la
agenda global.
Muchos venezolanos se
enteraron, luego que Maduro fue hecho prisionero y llevado a rendir cuentas a
New York, que nuestros principales socios y aliados en el mundo eran justamente
los malos de la película, dictadores y regímenes populistas, estados islámicos
radicales, gobiernos nacionalistas de izquierda, imperios autoritarios y de
partidos únicos, algunos de ellos estaban en guerra contra USA que resultó ser
quien nos liberó y que empezó a controlar nuestra economía.
Y a pesar de que ya
algunos analistas ya hablaban de un estado fallido cuando nos referíamos al
gobierno de Maduro, el concepto no fue digerido con facilidad, y todavía hay
venezolanos que no entienden a cabalidad que fue lo que nos sucedió, lo cual no
es de extrañar, ya que el gobierno en el que participaban los hermanos Rodríguez,
y otras luminarias del chavismo, habían convertido al país en un banquete de
pordioseros, con una inflación indetenible, con los servicios públicos en el
suelo, con una campaña de terror para controlar a la población, con una calidad
de vida casi igual que en Cuba, la democracia agonizaba en Venezuela cuando los
Delta Force irrumpieron en Fuerte Tiuna y se llevaron al causante del desastre.
Al venezolano lo
tenían viviendo en un estado de supervivencia, “a salto de mata”, para que no
tuviera tiempo ni de pensar ni de darse cuenta de su espantosa realidad, los
medios de comunicación locales lo tenían inmerso en una serie de “memes” y
escenarios de lucha ideológica que lo mantenían ocupado en rumiar odios,
decepciones, frustraciones y hambre, de esta manera las situaciones globales,
la geopolítica ruda y descarnada que vivía el mundo, pasó inadvertida.
Fue solo cuando
amanecimos sin Maduro y Cilia, que de pronto nos dimos cuenta que ni el
presente ni el futuro estaba en nuestras manos, de hecho, por mas de una década
ya los venezolanos vivían en una especie de Matrix chavista, en una simulación
de la realidad, a base de bonos, bolsas del Clap, Milicias, Comunas, consignas
tan absurdas como “Chavez vive la patria sigue”, y todos esos conceptos vacíos
de soberanía, justicia social, amor mayor, y una versión totalmente falsificada
de nuestra historia.
Cuando fuimos
desconectados de la Matrix, muchos sintieron terror y quisieron regresar al útero
socialista pero ya era muy tarde, los norteamericanos nos estaban tutelando y
vigilando, el petróleo había adquirido una relevancia principal en el mundo de
la energía, que era la base de la economía mundial, nuestra cercanía a USA y
nuestras riquezas minerales nos marcaron una muy afortunada ruta. Como Lázaro
que resucitó después de muerto, la ruleta de la vida nos había favorecido con
un número ganador.
El como se está
resolviendo esta encrucijada y los que nos deparará el futuro es incierto, el
mundo está revuelto en enfrentamientos y acomodos, los poderes de facto y los
aspirantes a una nueva repartición del mundo están a la expectativas, bástenos
saber que, por los momentos, estamos con el ganador y éste, ha expresado sus buenas
intenciones para con nosotros, pero lo que no podemos dejar para después y lo
que debemos asumir de inmediato, es un poco de control sobre nuestro país, si
bien no sobre asuntos medulares, no todavía, si debiéramos estar trabajando
sobre la carpintería y la plomería, la casa que nos ha entregado el chavismo
está en ruinas, si bien no pretendemos hacernos cargo del vecindario deberíamos
ocuparnos de nuestro hábitat, ordenarlo, limpiarlo y ponerlo presentable.
La naturaleza nos ha
favorecido con riquezas inimaginables, muchos de nosotros que hemos vivido por
más de dos décadas de espaldas a la entrada de la cueva, utilizando el símil de
la caverna de Platón, estamos seguros de que podemos funcionar con normalidad y
administrar nuestros recursos con equidad, pero los que nos liberaron tienen
sus dudas. Para todo lo que viene hay tiempo, debemos prepararnos, asumir
nuestro nuevo papel en la escena mundial, contar con nuestros mejores hombres y
mujeres, no olvidar y mucho menos caer en tentaciones y atajos, recordemos que
construir un hogar es una labor harto difícil, reconstruirlo, es labor de titanes.

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