viernes, 25 de abril de 2014

La estrategia cubana contra Venezuela




El dejarlo viviendo a niveles de sobrevivencia resultó en Cuba la manera más eficaz de dominar a su pueblo; eso significó desatar sobre la sociedad una brutal acción de empobrecimiento, aplicando medidas anti-económicas, que impedían la productividad del sector privado hasta hacerlo desaparecer, con el fin de someter a la gente a la dependencia del estado.
“Gente con hambre no piensa, y menos, conspira” es la fórmula del éxito en las biopolíticas del estado totalitario que se` aplican ahora en Venezuela; porque las personas, ocupadas en resolver sus tres comidas diarias, no tienen tiempo para otra cosa que perder el tiempo en las colas de los mercados, hacer malabarismos para rendir el dinero, consumiendo lo básico para vencer la inflación; así se los enlistó en la tarjeta de racionamiento, para controlarlos políticamente, se los dejó sin gasolina, gas, electricidad, se les dio agua de manera periódica, para irlos acostumbrando a sentirse vulnerables e inseguros, una manera de acabar con su propia estima y hacerlos más manipulables… también reprimió las protestas y la disidencia, para anular la resistencia, y por medio del control de la información logran que la gente crea que esa es la única manera de vida posible.
La implantación del modelo cubano en Venezuela, que ya ha probado con sus coterráneos ser inviable y fracasado, quiere ser profundizado por el gobierno venezolano por una sola razón, le conviene a Cuba.
De ninguna manera el gobierno de los hermanos Castro va a permitir que se les corte ese cordón umbilical de petróleo y dólares con los que han vivido en esta última década; en el peor de los casos, van a tratar de aprovecharlo hasta el último momento, pues lo necesitan, para ellos es vital continuar recibiendo ese flujo de recursos ya que en la isla no se produce casi nada.
¿Por qué el gobierno de Maduro, en vez de aplicar las medidas económicas del paquetazo en nuestra contra, y ahora, en lugar de subir los impuestos, no le corta el suministro de recursos a Cuba? Se trata de una parte importante de nuestras ganancias petroleras y de nuestro comercio exterior, son más del 30% de nuestros ingresos en dólares que anualmente cedemos a la isla y son invertidos en infraestructura, servicios e inversiones en su sector turístico, que es el único medio de vida que les queda, aunque una buena parte se va en corrupción interna y en mantener la “vida loca” de la nomenclatura del régimen, en especial, la de la familia Castro (jets privados, shopping en Europa, alta cocina y hoteles cinco estrellas)  
Nosotros los venezolanos estamos financiando el desarrollo de Cuba a fuerza de padecer escasez, inflación, falta de medicinas, cortes y paralización de servicios públicos y otras calamidades.  ¿Por qué? Si tuviéramos un gobierno verdaderamente nacionalista, venezolano, cuyo principal interés fuera realmente la patria, inmediatamente hubiera suspendido esa hemorragia de recursos hacia Cuba para invertirlos en nuestro país y aliviar nuestros padecimientos; pero no lo hace, porque Maduro y los chavistas no gobiernan, gobiernan los cubanos, son sus intereses y necesidades las que, de manera prioritaria, deben ser resueltas, luego vienen, si acaso, las de los venezolanos, porque la patria de la que habla Jáua es Cuba, no Venezuela.
He estado leyendo con mucho interés el libro, Bienvenido al desierto de lo real, del escritor eslovaco Salavoj Žižek, filosofo marxista del postmodernismo y acucioso observador de la realidad y los medios de comunicación, en especial del cine.  En esta obra menciona sus impresiones sobre un viaje que hizo a Cuba, y nos explica que uno de los principales logros de la revolución fue la paralización de la dinámica social: prácticamente, lo que logró Fidel fue el congelamiento de Cuba en los años gloriosos de la revolución, no sólo físicamente, sino también en el alma de los cubanos, a ese “gran suceso” se le debe fidelidad, una fidelidad absoluta que se expresa en el lema “Socialismo o muerte”, donde la sociedad tiene sus apóstoles y santos - entre ellos el Che, el eterno - figuras de un poder tal que se espera el sacrificio último, la muerte, si así lo exige la fidelidad al régimen; se trata de “la inercia obscena”, como la llamó el novelista cubano Pedro Juan Gutiérrez, y esa es la esencia de la Cuba actual, una espera muy larga del fin del mundo (dice , Žižek, que en realidad se trata de la muerte de Fidel o del derrumbe del socialismo).
Algo muy parecido está sucediendo en nuestro país, lenta pero inexorablemente estamos siendo llevados al congelador, aislados del mundo, con la intención tenaz de que reconozcamos la llegada de Chávez al poder como el “acontecimiento” que dividió y marcó nuestra historia; así, el país poco a poco decae en ruinas, ya no hay nuevas obras, no se reparan las que existen, nuestro parque automotor no se renueva, los centros comerciales  se vacían y no se reponen sus productos, el atraso y el olvido son síntomas característicos de la paralización de la dinámica social, la gente empieza a aceptar como “normal” el desabastecimiento, la falta de libertades, la miseria y, mientras esto ocurre, nos imponen una nueva religión, la de los apóstoles de la revolución, el culto al líder, al Comandante eterno, a quien todo debemos y por quien debemos sacrificarnos; poco a poco nuestros hijos son indoctrinados con la introducción de la ascendencia cubana en nuestra historia, en nuestra vida cotidiana.
Y sucede que hasta los partidos políticos, empresarios y trabajadores de la oposición, en vez de luchar por liberarnos de esta pesadilla, que lentamente nos oprime como un mal sueño, quieren llevar a los estudiantes – que han asumido valientemente su papel en este momento crucial - a dialogar, ni siquiera con los nuevos dueños del país, que están en La Habana, sino con sus agentes, con marionetas que representan un papel del libreto.
Hay un fuerte rumor, que desde hace un tiempo se filtra en altos círculos del gobierno norteamericano, sobre que Cuba está negociando con los países del primer mundo su regreso a la comunidad internacional; su mentada “transición” hacia el sistema de libre mercado y de libertades - proceso que será lento y difícil y regentado por el mismísimo Raúl Castro – ofrece a cambio, la renuncia de Cuba a su acción intervencionista en Latinoamérica, necesita urgentemente de inversiones y negocios en la isla, el levantamiento de las sanciones y de algunas inmunidades (sobre todo de DDHH), con lo que se daría por finalizado su papel de agente provocador y subversivo en el subcontinente; como guinda de la torta, Cuba renunciaría a su proceso de colonización de Venezuela.
Algunos analistas opinan que la ficha venezolana estaría en peligro con las últimas acciones estudiantiles y que la orden de La Habana a Caracas son las de acabar, a como diera lugar, con estas manifestaciones de calle; y han tratado de hacerlo con la violencia indiscriminada, lo que no ha resultado, por lo que ahora están intentándolo con las negociaciones políticas y con los arreglos para el sector empresarial del país; la orden ha sido prometer lo imposible para lograr que se finalicen las acciones de calle, que sean los mismos políticos y los empresarios de la oposición quienes convenzan a los jóvenes de desistir de sus reclamos.  Hay mucho desespero en Cuba, pues Venezuela es uno de los puntos fuertes en las negociaciones y, si la pierden, se verán afectadas las resultas de sus planes.
Da vergüenza que nuestro país sea usado, como una ficha, en una mesa de apuestas; pero vamos a arruinarles el juego a esos infelices cubanos y sus apéndices venezolanos, salgamos todos a las calles, incluyendo a los trabajadores, docentes, comerciantes, el pueblo todo, a restablecer el orgullo patrio y acabemos de una buena vez con la farsa de diálogo.
Como ranas que son puestas en una olla, con el agua a temperatura ambiente, y lentamente se les aplica calor, no se dan cuenta de que las están hirviendo hasta que ya es muy tarde, eso es lo que nos está pasando; estamos siendo usados y manipulados por fuerzas extranjeras  ¿Cuánto cuesta abrir los ojos a la realidad? – saulgodoy@gmail.com




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