lunes, 28 de abril de 2014

Las nuevas fuerzas armadas



Con este pavoroso capítulo de ataques y maldades en contra de la población, nuestras Fuerzas Armadas Nacionales cierran definitivamente un capítulo que el país difícilmente olvidará ; se trata de una institución podrida que, por razones que no voy a explicar en este artículo, vivió de una fama de utilería, de fantasías y mentiras. Infiltradas por el comunismo internacional, el narcotráfico y la corrupción, se pegaron solitas el tiro en la sien y murieron; nadie las va a llorar, nos traicionaron.
Desde hace un buen tiempo he estado pensando sobre lo que vendría después ¿Puede el país existir sin unas fuerzas armadas? Aparte de evitarnos el tremendo gasto que significa sostenerlas, nos ahorramos la angustia de tener esa espada de Damocles sobre nuestras cabezas al momento de conducir políticamente el país; la institución militar siempre fue la que daba la última y más importante opinión sobre la viabilidad de un gobierno, si bendecían bien, si no…
En un mundo globalizado como el nuestro, el poder existir sin unas fuerzas armadas nacionales parece posible; gracias a alianzas y convenios de seguridad, un país puede vivir sin ejército, hay países vecinos con capacidades militares de gran alcance y última tecnología que, con simplemente tenerlos de aliados, serían disuasivos a cualquier amenaza importante, con una política exterior bien llevada, nos podría convenir contar con cooperación militar extranjera, sin tener que temer por una invasión u ocupación; por supuesto, siempre existiría el vínculo de dependencia, sería algo así como contratar a un guardaespaldas, él tiene el arma, pero si es un profesional y los términos están bien estipulados dentro de un clima de respeto y equilibrios de fuerzas internacionales, el guardaespaldas no nos tomará como rehenes y se apoderará de nuestro hogar.
También se cuenta hoy en día con fuerzas multinacionales. Organismos supra nacionales encargados de mantener el orden internacional y que cuentan con sus ejercitos para garantizar la paz, y a los que se podría recurrir en caso de peligro. 
Por último, están las empresas privadas que prestan servicios de seguridad a nivel internacional, las hay de todo tipo y tamaño, algunas especializadas en trabajos quirúrgicos, otras en grandes movilizaciones, son servicios costosos y aparentemente muy eficientes, trabajan por contrato.
De modo que no veo la necesidad de sostener un aparato de seguridad tan grande como serían unas fuerzas armadas como las que teníamos y que al final no sirven para nada, sino para crear problemas.
Las guerras modernas tienen un costo elevado y siempre alguien termina pagando; la Guerra del Golfo le costó a los árabes, víctimas de las agresiones de Irak, una elevada suma de dinero, pero contaron con el mejor ejército del mundo para devolverles sus posesiones, y allí están, todo el mundo contento y el orden internacional restaurado.
Pero en realidad me transaría por una solución intermedia, nuestro país necesita de unas fuerzas armadas pequeñas, operativas a varios niveles, de respuesta rápida y profesional.
Tal como lo veo, es obligante tener una Marina, debido a nuestro extenso frente oceánico y la rica red lacustre que el país posee; quizás más que una Marina, un buen servicio de guardacostas encargado principalmente de vigilancia, rescate y la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla.
Necesitamos un ejército pequeño, no más de diez mil efectivos, todos entrenados y dispuestos para la respuesta de primer nivel, de intervención rápida, repartido estratégicamente en regiones, bien pagados, mejor equipados y entrenados por los más calificados del mundo en sus especialidades.
Una Aviación básica, con capacidad ofensiva limitada, pero principalmente de soporte y logística, que pueda operar con cobertura en todo el territorio nacional; nuestro principal enemigo, aparte del comunismo internacional y el narcotráfico, han sido los desastres naturales, incendios, inundaciones, terremotos, sequías, contaminación, minería y desforestación ilegal y epidemias. Esas fuerzas tendrán especialización para combatir esos males de manera puntual.
Demás está decir que la Guardia Nacional desaparecería, en su lugar se entrenaría a diversas policías administrativas para ocuparse de las aduanas, fronteras, puertos, vialidad, instalaciones estratégicas, ambiente y orden público.
El plan es tener unas nuevas fuerzas armadas, de no más de 20.000 efectivos, profesionales, con grados universitarios todos, con contratos de no más de diez años (se acabó la carrera militar en Venezuela) y con sueldos competitivos con los mejores en el mundo, se trata de un cuerpo manejado con mentalidad corporativa con uso de alta tecnología, cero culto a los héroes, cero historia militar (excepto para los historiadores profesionales y académicos), cero desfiles, cero guardias de honor, cero política, cero distracciones a su labor de seguridad, trabajo con base en metas y objetivos, con evaluación continua las 24 horas del día.
Una fuerza militar como la que propongo sería para personas jóvenes de hasta 20 a 25 años de edad para su ingreso, con la posibilidad de tener una experiencia técnica de primer orden al servicio de su país, con la oportunidad de continuar sus estudios superiores de especialización y salir diez, siete o cinco años después con una certificación que lo haría apto para trabajo inmediato en la empresa privada o en el servicio público, queremos convertir a las fuerzas armadas en un privilegio para ingresar en una organización élite, a nivel de las mejores del mundo.
Pero, para que el plan funcione, necesitamos desarrollar dos instituciones fundamentales, un buen cuerpo diplomático y consular y un servicio de inteligencia de primera, es allí donde iría a parar el grueso de los recursos que hoy se asignan a las Fuerzas Armadas, sobre todo los gastos armamentistas.
Más que armas, necesitamos, ojos, oídos y cerebros para afrontar el mundo del siglo XXI.  Ya expliqué la importancia de contar con los convenios, tratados, alianzas para crear nuestra red hemisférica y regional de seguridad, requerimos estar presentes en los foros internacionales de modo de garantizar que nuestros intereses estén no solo asegurados, sino protegidos.
Esto se logra participando en cada iniciativa internacional posible (haciéndonos parte del bloque de países occidentales, apoyando sus intereses, incluyendo el enviar un contingente de nuestras tropas en misiones de paz y humanitarias alrededor del mundo) y mantener unas buenas relaciones a nivel mundial, estar atentos a las tendencias, movimientos y cambios en las relaciones, y contar con un cuerpo diplomático, que vele por nuestra posición en esta aldea global, que nuestros ciudadanos en el mundo sientan que están protegidos y tienen a quien acudir, saber quiénes son amigos y quienes enemigos, donde y como están nuestros intereses, económicos, científicos y de seguridad, esa es información de primerísima necesidad.
El servicio de inteligencia nos permitirá el manejo de la información táctica y estratégica que es la que finalmente moverá el aparato de nuestras fuerzas armadas internas; tenemos que ir un paso delante de los acontecimientos, necesitamos aprender de nuestros errores y potenciar nuestras ventajas, es un deber y una necesidad contar con la mejor información, inmediata y segura, reducir las incertidumbres al máximo para que nuestros líderes puedan tomar las mejores decisiones posibles en bien de la nación.
Estos tres componentes de las nuevas fuerzas armadas de Venezuela estarán rodeados de una serie de instituciones científicas y civiles de primer orden, para que sus acciones se encuadren dentro de las mejores opciones posibles, y con esto quiero decir que los guardacostas, por ejemplo, contarán con un acompañamiento científico de laboratorios, centros de investigación y estudios en oceanografía, geografía de los sistemas fluviales, calidad del agua, ciencias atmosféricas, sensores remotos, climatología, etc., igual para los demás componentes.
Esta propuesta que hago va a tener repercusiones sobre todo de los poderosos intereses que existen alrededor de la institución militar de la que venimos, “perros de la guerra”, carteles de drogas, mafias de contrabando y minería ilegal, depredadores ambientales, importadores de bienes de consumo para el IPFA, socios de la guerrilla colombiana, socios del “malandraje” cubano, traficantes de combustible, de oro, diamantes, prestadores de servicio para cuarteles y otras instalaciones militares, etc., sería el fin de la delincuencia organizada enquistada en nuestras paquidérmicas FFAA.
Me han hecho la observación de lo importante que ha sido las FFAA tradicionales como mecanismo de ascensión social en nuestro país, brindándole oportunidades a las clases populares, la verdad es que se me antoja el argumento como débil, la misión de seguridad del estado no puede estar en función de otras prioridades que no sean la seguridad misma, tendremos que utilizar a los bomberos, o Protección Civil o a los auxiliares tribunalicios como alternativa, pero a las fuerzas de seguridad no.
Pequeños, eficientes y profesionales, como diría el Campeón Mundial de Boxeo Muhammad Alí: “Vuela como una mariposa y pica como una abeja”, esto, junto a un absoluto respeto por los derechos humanos y las garantías constitucionales, serán las condiciones sine qua non de nuestro futuro en seguridad. – saulgodoy@gmail.com




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