miércoles, 13 de febrero de 2019

Como el comunismo infiltra una universidad



Hitler declaró  el 17 de mayo de 1942: «Los bolcheviques son superiores a nosotros en un sólo campo de acción: el espionaje», y aunque los rusos eran muy buenos, y todavía lo son, no se comparan con los británicos, los verdaderos padres del espionaje moderno, la historia que les voy a referir la tomo del libro de John Costello que publicó en 1988, Mask of Treachery (Máscara de Traición), una joya de la historia del espionaje brillantemente investigado por este profesor de derecho e historia de la Universidad de Cambridge y productor de televisión para la BBC.
De acuerdo con Costello, los rusos tuvieron dos oleadas de espionaje antes de que pusieran en marcha el plan de infiltrar las principales universidades de ese país durante los turbulentos años 30 del pasado siglo, Cambridge, Oxford, Birmingham, y otras, cosa que hicieron con éxito y pudieron reclutar una serie de jóvenes privilegiados, que posteriormente activarían como “topos” para que espiaran para el comunismo, y de hecho, le hicieron un enorme daño a Inglaterra.
Yo soy de los que cree que la Universidad Central de Venezuela (UCV) fue y sigue siendo uno de los principales centros de indoctrinación, subversión y de organización del activismo comunista, manejado por Cuba con la colaboración del Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV) y el Partido Comunista, el que sus actuales autoridades lo nieguen o que sus profesores y ex alumnos, por idealizar a su Alma Mater, traten de ignorarlo, la verdad es que esa casa de estudio tiene una historia oscura que quieren mantener secreta, a pesar de la intención de Cuba de destruir esa universidad arruinándola y dejándola en ruinas.
Mientras no haya una reflexión seria y se reconozca que una buena parte de los jefes del chavismo, principalmente sus ideólogos y organizadores salieron de las diversas células revolucionarias que funcionan en ese campus, que los estudiantes y una buena parte de sus profesores, están sosteniendo el proceso de reconversión del chavismo en el llamado Frente Amplio, con la idea de que el Plan de la Patria sobreviva el derrumbe del chavismo, que allí existe el comunismo agazapado en diversas escuelas, que a pesar del intento del gobierno en quebrar la institución, allí sobrevive el fantasma en la máquina.
La historia de la UCV se ha romantizado de tal manera que muy pocos venezolanos quieren abrir los ojos, la universidad está penetrada hasta el tuétano por el castrocomunismo (habría que investigar otras universidades que tienen el mismo problema, la Universidad de los Andes y la de Carabobo, por ejemplo), detrás de esos gruesos muros de negaciones, de victimización, de alcahuetería, la UCV es roja rojita, nunca olvidaré cuando Fidel Castro vino a la toma de posesión del presidente Pérez en 1989, 25 días antes del Caracazo, el auditorio de la UCV desbordaba de jóvenes histéricos dándole la bienvenida al barbudo revolucionario, y pocos años después, en su segundo debut en esa universidad, cuando vino a la toma de posesión de Chávez, fue un acto apoteósico que dejó muy claro hasta donde nos habían colonizado los cubanos.
La UCV se convirtió no sólo en refugio y centro de planificación del comunismo tal y como demuestran los descubrimientos de depósitos de armas, material de propaganda, centro de torturas e interrogatorios de secuestrados, al punto que obligaron al gobierno de Caldera a tomarla militarmente y cerrarla, fue lugar favorito de las reuniones clandestinas en Caracas del Comandante Fausto con los líderes de la guerrilla, centro de operaciones de los agentes provocadores de la extrema izquierda como Elías Jaua, Jorge Giordani, Jorge Rodríguez, Juan Barreto y otros, refugio para unos académicos expatriados por la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte comunistas, que hicieron nido en esa universidad y esparcieron la palabra de Marx.
Pero no teman, no voy a escribir sobre la UCV, les contaré la historia de cómo la Unión Soviética, en tiempos de Stalin, planificó y ejecutó un plan para infiltrar las principales casas de estudio de Inglaterra y controlar a jóvenes privilegiados y en asenso en el gobierno, para reclutarlos y convertirlos en “topos” con el fin de controlar e influir en la política de ese país, un plan que les funcionó y cosecharon éxitos que pusieron en vilo al alto gobierno británico.
Tanto Lenin como Stalin consideraban que Inglaterra era su enemigo más peligroso, mucho más que Alemania o los EEUU, le tenían pavor y estaban dispuestos a todo para infiltrarla y conocer sus secretos, y la verdad es que no escatimaron ni vidas ni dinero para lograrlo.
La primera oleada  de espías a la que se refiere Costello se produce a principios de 1920 cuando los soviéticos tratan de establecer relaciones comerciales con Inglaterra, a pesar de que estas estaban prohibidas debido a que el gobierno de los Bolcheviques se habían negado a reconocer las deudas por reparaciones de guerra que le debían al Imperio Inglés, no había embajada y los comunistas ingleses estaban ocasionando problemas con las huelgas de los mineros, Lloyd George era el Primer Ministro y los servicios británicos de inteligencia le habían advertido que no confiara en los rusos pues su interés era interferir con la paz y la prosperidad en la isla.
Pero como buen político lo que le interesaba era mejorar la economía Imperial y veía en el comercio con Rusia una buena oportunidad, de igual manera quería complacer a los votantes socialistas que verían con buenos ojos este acercamiento, Churchill que era su secretario de guerra y aire, consideraba a los soviéticos como seres deleznables, cuando el diplomático Leonid Krassin logró su victoria de instalarse en Inglaterra con una oficina de negocios, Churchill se negó a participar en las celebraciones pues “no le voy a estrechar la mano a un mandril peludo”, que era todo lo contrario al fino porte, espléndidas maneras y una vasta cultura que Krassin exhibía en los mejores salones de Londres.
Contrataron el edificio de oficinas mas cotosos de la City, el mejor ubicado, el más lujoso, y lo llamaron La Casa Rusa, todo pagado gracias a que contrabandearon diamantes para pagar los costos de instalación de la delegación que desde un principio, se dedicaron a promover comunistas en las direcciones de los sindicatos, uniones de trabajadores, gremios de artesanos y artistas, corporaciones de fabricantes y otras organizaciones productivas.
A los tres años le permitieron la embajada, y con ella, a una super corporación llamada Arcos Limited, que con el tiempo tuvo hasta 200 empleados todos escogidos cuidadosamente por la GRU (Glavnoye Razvedyvatelnoye Upravleniye) que era el Servicio de Inteligencia Militar Soviético, esta fue la segunda ola de espionaje.
Pero el MI5, la unidad de contraespionaje inglés los tenía supervigilados y con el tiempo lograron no sólo romper todos sus códigos secretos, sino interceptar mensajes, fue así como en 1927 supieron que un reporte secreto de la RAF (Fuerza Aérea) estaba en manos de los soviéticos, en las oficinas de la Arcos, y decidieron hacerle una redada a la delegación comercial, seguros de que encontraría el documento incriminador un pequeño ejército de policías y agentes tomaron el edificio.
No encontraron el documento ya que los rusos habían sido avisados de la operación horas antes, pero si encontraron otra serie de informaciones comprometedoras que involucraban altos funcionarios del gobierno británico, empresarios, intelectuales, información que prefirieron guardar para su posterior seguimiento, encontraron armas, explosivos, material de propaganda.
La decisión de la fecha y hora de la redada sólo la conocían cinco funcionarios, el MI5 descubrió quien fue el delator pero guardó ese secreto hasta el día de hoy, las relaciones diplomáticas se agriaron y todo el esfuerzo de los soviéticos en montar su aparato de espionaje se vino al suelo, pero no perdieron el ánimo, ya había gente pensando cómo sería la tercera oleada.
La idea aparentemente surgió de un oficial del aparato de inteligencia soviético, pero una vez expuesta ante el circulo cercano de seguridad de Stalin, prendió como la semilla en buena tierra, Stalin no se andaba con sutilezas, no le interesaban las opiniones de sus analistas ni las opiniones de sus estrategas, el dictador quería hechos, documentos, declaraciones de altos personeros, secretos duros, no escenarios ni probabilidades, y la única forma de obtenerlos era con los más altos funcionarios del gobierno británico. Nos cuenta  Costello:

El plan ‘mágico’ estaba basado en el hecho que en los países capitalistas los puestos más lucrativos y las promociones rápidas estaban aseguradas para los jóvenes que pertenecían a las clases altas. El objetivo obvio para los reclutadores soviéticos eran entonces los hijos de los líderes políticos, oficiales de alta figuración en el gobierno, miembros influyentes del Parlamento. En Inglaterra así como en la mayoría de los países Europeos, los privilegios traían consigo promociones y usualmente estaban asegurados para jóvenes de la clase alta…no era ninguna sorpresa que estos jóvenes recién graduados de la universidad pasaran sin dificultad los exámenes para el servicio civil y que fueran nominados para cargos de secretarios privados para miembros del gabinete y a los pocos años asistente de ministros del gobierno.

Lo que sí había que tener era una gran paciencia, pero eso era algo natural al carácter ruso, años tendría que pasar antes que un agente reclutado pudiera serles de alguna utilidad, el plan fue puesto en marcha al principio de los años 30, la agencia de inteligencia dio instrucciones a sus reclutadores de que buscaran jóvenes hastiados de la vida frívola y vacía de las clases privilegiadas, de sus estrictas morales y comportamientos, que buscaran muchachos que pudieran ser atraídos en pertenecer a unas sociedades secretas que harían del mundo un lugar seguro del fascismo, no insistían en el comunismo, de hecho les aconsejaban no inscribirse en el partido ni participar en sus actividades para evitar la vigilancia del contraespionaje británico.
No tuvieron dificultad en iniciar la pesca, ya contaban con una buena parte de los llamados “dons” que eran los decanos y profesores de más antigüedad del lado socialista y algunos del comunismo, ser de izquierda en una universidad de renombre en Inglaterra casi que venía con el cargo.
Pero algo que los ayudó muchísimo en su etapa de reclutamiento fue la popularidad del comportamiento homosexual entre alumnos y profesores, algo que era muy común pero se trataba de ocultar para evitar escándalos.
Para hacerles la historia corta, el plan fue un éxito rotundo y pudieron reclutar a personajes tan importantes como Anthony Blunt, Guy Burgess, Kim Philby y otros, que pusieron en jaque a los servicios de inteligencia británico, a su seguridad y la paz en el mundo, en otros artículos les contaré sobre estos personajes y las posiciones claves que ocuparon mientras espiaban para la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Uno de estos topos fue consejero de la Reina y el que manejaba la colección de arte de la corona, el otro fue uno de los espías más brillantes de los servicios secretos de su majestad y llegó a ser uno de los directores del MI6, nunca fue detectado como espía soviético, otros muchos estuvieron en cargos menores pero igualmente vitales para la nación, y le dio a Stalin una gran ventaja cuando se inició la cuarta ola de espionaje en contra de Inglaterra, que fue el espionaje nuclear.
Si los rusos pudieron planificar algo tan sofisticado y a largo plazo como esta infiltración a las mejores universidades del Reino Unido, imaginen lo que no pudieron hacer los cubanos con nuestras universidades durante las décadas de los 60 y los 70 y que finalmente nos explotó en la cara con el chavismo, si los cubanos penetraron a nuestras fuerzas armadas como lo hicieron, imaginen lo que no pudieron hacer con nuestros profesores y estudiantes, dos generaciones de venezolanos, profesionales y altamente educados estuvieron ganados para el socialismo, negarlo e ignorarlo no nos ayuda en nada, no podemos hacer control de daños, y lo más probable, es que las simientes siguen sembradas en esas instituciones, prestas a seguir haciendo daño y socavando nuestra seguridad como nación democrática.
¿Queremos volver a ser un país libre y democrático? Lo primero que debemos hacer es asegurarnos de que el chavismo jamás volverá, sacarnos de la cabeza el poco de cucarachas y telarañas que nos han puesto, dejar de actuar como hermanitas de la caridad y dejar de chuparnos el dedo, nuestros enemigos nos quieren ver arruinados, torturados y muertos ¿Vamos nosotros a perdonarlos y que sigan viviendo la vida loca?, saquemos de nuestras instituciones políticas a todas esas víctimas de la indoctrinación socialista que quieren seguir gobernándonos, lo lamento por ellos, pero son mercancía dañada.  -   saulgodoy@gmail.com




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