lunes, 23 de diciembre de 2019

Reflexiones en Navidad



No tengo nada que celebrar estas navidades, todo lo contrario, sí tengo mucho que pensar, planificar, investigar, preocuparme, discutir, escribir, pensar… Maduro y la revolución socialista bolivariana nos robaron la Navidad, y creo que es tonto tratar de mantener una tradición a la fuerza, pues corres el peligro de trivializarla, de hacerla más una cuestión de orgullo y falsa esperanza, que verdaderamente una celebración de fe y por una mejor vida.
No es que quiera olvidarme de la Navidad, deberíamos estar haciendo lo posible por volverlas a tener, pero para ello debemos ser de nuevo un país, no la Venezuela que una vez conocimos, esa ya quedó atrás, es parte del pasado; lo que deberíamos estar haciendo en construir la nueva Venezuela.
En estos días leí con mucho detenimiento una entrevista que el hicieron a David Morán Bohórquez, ingeniero industrial de profesión, empresario, director del portal de noticias La Patilla, sobre lo que debería ser el futuro de la industria petrolera y las condiciones para un nuevo gobierno que verdaderamente nos ponga de regreso en el mapa de las naciones civilizadas; recomiendo su lectura, los argumentos son contundentes, y concurro en sus apreciaciones, igualmente agradezco a mi buen amigo, el Dr. Federico Carmona, por hacérmela llegar.
Coincido con el ingeniero Morán en que, lamentablemente, contamos con una dirigencia política muy atrasada, de una mentalidad cavernícola, que nos predica desde la nostalgia unos sueños que pudieran tornarse fácilmente en pesadilla.
Toda esa dirigencia, encabezada por el diputado Juan Guaidó, no le sirve para nada a Venezuela; pienso que debemos primero liberarnos del yugo socialista, y luego reconstruir nuestra sociedad, para en el menor tiempo posible, reflotar al país de su indigencia y ponerlo de nuevo en la senda de un futuro posible.
Ya lo he expresado en otros artículos, todos esos “jóvenes” políticos, esa nueva generación de supuestos gerentes públicos que el país necesita, está dañada, viene con defectos de fábrica al ser los nuevos herederos de esa mentalidad estatista-socialista de partidos que ya deberían estar bajo tierra, como los son Acción Democrática y Copey.
Son partidos que se han negado a evolucionar, cuyos actuales dirigentes han obligado a su militancia a someterse a deformaciones mentales, como si se tratara de las alteraciones que esas primitivas culturas, por medio de adminículos ortopédicos, le aplican a los niños para alargarles el cráneo, hacerles protuberante el labio inferior o más pequeños los pies, para modificar sus características naturales y convertirlos en especímenes considerados como “perfectos” dentro unos cánones de perfección que ya no tienen ningún sentido.
El “Allupismo” y el “Tigrismo” han criado unos monstruos, que todavía son tenidos por bellos y deseables por una parte de la población, pero que cada vez que abren la boca nos ofrecen posiciones ideológicas desfasadas, programas de gobiernos populistas, discursos socialistas que nos retrotraen al estado paternalista necesario.
Lamento reiterarles que con estos individuos no vamos para el baile, entregarles el poder de nuevo a ese tipo de personas sería volver al mismo hueco del que estamos tratando de salir; son gente obtusa, con gríngolas ideológicas equivocadas, sectarias e impermeables a los cambios, que sólo quieren manejar el país utilizando el espejo retrovisor, principalmente, porque son incapaces de tener una idea original, de pensar por sí mismos.
Se comportan como una tribu, sólo ellos importan; tienen muchas malas mañas, debilidad de carácter y son arrogantes; aunque son unos magos de la imagen y las poses, les encanta un asesor comunicacional, se rodean de maquilladores y fotógrafos, de insulsos escritores para sus discursos, que por lo general son carcamales de la vieja democracia partidista, o publicistas milenaristas, de esos que todavía utilizan la imagen del candidato posando en unos interiores Calvin Klein… pero, en el cerebro, nada, puras telarañas y las pulsiones del hedonismo y la riqueza fácil como fin último del pragmatismo oportunista de la vieja política…
Me preocupa sobremanera que, luego de estos veinte largos años de sangrienta tiranía socialista, el venezolano medio todavía sea incapaz de distinguir entre uno de esos payasos puestos a dedo por los culpables de nuestra situación como país fallido, y aquellos revolucionarios que sin ninguna vergüenza enseñan, a costa de su seguridad y tranquilidad, las bubas y heridas abiertas de un régimen devastador, que trata de ocultar sus malos olores con caros perfumes y sus deformaciones con ropa de diseñadores.
La situación se ha vuelto tan crítica para el régimen totalitario de Maduro, que unos tras otros se suceden los escándalos y se hacen más frecuentes los errores de las operaciones criminales de los revolucionarios, operaciones que serían secretas, clandestinas, sin testigos, sin pudor alguno, se descubren al público como estafas masivas contra personas pensionadas y de la tercera edad, accidentes aéreos con cargamentos ilícitos, secuestros en público de diputados de la oposición, repartos irregulares de carne en mal estado entre la militancia del régimen…
Y tienen la desfachatez de exigir el silencio cómplice de periodistas y comunicadores sociales; esperan del público que vuelvan la vista hacia otro lado, mientras se les caen sus muy mal planificadas fechorías… y, por ello, embestir a profesionales de la prensa como Elides Rojas de El Universal, citado por los censores del gobierno por expresar su libre pensamiento, y silenciar una serie de programas radiales, centros de prensa libre, noticieros que, en una nueva ola de represión, tratan de amordazar, ante el cúmulo ostensible de delitos, errores, trapisondas y simples descuidos de funcionarios, incapaces de cometer un crimen para los mandamases del gobierno sin dejar un rastro de evidencias que los incrimine.
¿Qué pretenden, un país de ciegos, sordos y mudos en medio de un circo de metidas de pata, de funcionarios chapuceros, sin la menor pericia para cometer sus delitos, que asesinan a venezolanos impunemente y se toman unas selfis en el lugar del crimen como si estuvieran comiendo hamburguesas en una feria, que ponen en peligro la vida de los demás… en un torrente de mentiras y excusas, incuestionables a su entender, como si fuéramos un país de autistas?
Es verdaderamente preocupante que, mientras un gobierno criminal como el de Maduro practica estafas masivas en contra de su población más vulnerable - a la larga serán estos delitos los que terminen con los días del socialismo revolucionario en Venezuela - tengamos como perspectiva caer en manos de unos falsos demócratas con las ideas más atrasadas del país… una disyuntiva que no me gusta y debemos tratar de corregir.
De allí que le pido a mis lectores que pensemos en que, efectivamente, hay venezolanos valiosos, preparados, valientes, que estarían dispuestos a asumir responsabilidades en caso de un cambio de destino a cortísimo plazo; no podemos darnos el lujo de errar, porque no tendremos ni el tiempo ni la oportunidad de rectificar; una vez en la encrucijada, los cambios se darán de manera acelerada, y no debemos conformarnos con lo que dicen los interesados: “pero es lo que tenemos”... ésta es la declaratoria de mediocridad e ineptitud más pavorosa que una sociedad pueda admitir, si lo que tenemos es de tan baja calidad, no lo queremos; propongo cambiarlos de inmediato, no permitirles que sigan cometiendo errores que, tal como nos anuncian, seguirán haciendo.
Para estas navidades le pido al país sindéresis y buena voluntad; que Dios nos ilumine y no nos permita seguir equivocándonos. 2020 puede ser un año muy bueno para terminar con nuestros padecimientos… si nos lo proponemos.  -  saulgodoy@gmail.com



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