No tengo nada que celebrar estas navidades, todo lo
contrario, sí tengo mucho que pensar, planificar, investigar, preocuparme,
discutir, escribir, pensar… Maduro y la revolución socialista bolivariana nos robaron
la Navidad, y creo que es tonto tratar de mantener una tradición a la fuerza,
pues corres el peligro de trivializarla, de hacerla más una cuestión de orgullo
y falsa esperanza, que verdaderamente una celebración de fe y por una mejor
vida.
No es que quiera olvidarme de la Navidad, deberíamos
estar haciendo lo posible por volverlas a tener, pero para ello debemos ser de
nuevo un país, no la Venezuela que una vez conocimos, esa ya quedó atrás, es
parte del pasado; lo que deberíamos estar haciendo en construir la nueva
Venezuela.
En estos días leí con mucho detenimiento una entrevista
que el hicieron a David Morán Bohórquez, ingeniero industrial de profesión, empresario,
director del portal de noticias La
Patilla, sobre lo que debería ser el futuro de la industria petrolera y las
condiciones para un nuevo gobierno que verdaderamente nos ponga de regreso en
el mapa de las naciones civilizadas; recomiendo su lectura, los argumentos son
contundentes, y concurro en sus apreciaciones, igualmente agradezco a mi buen
amigo, el Dr. Federico Carmona, por hacérmela llegar.
Coincido con el ingeniero Morán en que, lamentablemente, contamos con
una dirigencia política muy atrasada, de una mentalidad cavernícola, que nos
predica desde la nostalgia unos sueños que pudieran tornarse fácilmente en
pesadilla.
Toda esa dirigencia, encabezada por el diputado Juan Guaidó, no le sirve
para nada a Venezuela; pienso que debemos primero liberarnos del yugo
socialista, y luego reconstruir nuestra sociedad, para en el menor tiempo posible,
reflotar al país de su indigencia y ponerlo de nuevo en la senda de un futuro
posible.
Ya lo he expresado en otros artículos, todos esos “jóvenes” políticos,
esa nueva generación de supuestos gerentes públicos que el país necesita, está
dañada, viene con defectos de fábrica al ser los nuevos herederos de esa
mentalidad estatista-socialista de partidos que ya deberían estar bajo tierra,
como los son Acción Democrática y Copey.
Son partidos que se han negado a evolucionar, cuyos actuales dirigentes
han obligado a su militancia a someterse a deformaciones mentales, como si se
tratara de las alteraciones que esas primitivas culturas, por medio de adminículos
ortopédicos, le aplican a los niños para alargarles el cráneo, hacerles
protuberante el labio inferior o más pequeños los pies, para modificar sus
características naturales y convertirlos en especímenes considerados como
“perfectos” dentro unos cánones de perfección que ya no tienen ningún sentido.
El “Allupismo” y el “Tigrismo” han criado unos monstruos, que todavía
son tenidos por bellos y deseables por una parte de la población, pero que cada
vez que abren la boca nos ofrecen posiciones ideológicas desfasadas, programas
de gobiernos populistas, discursos socialistas que nos retrotraen al estado paternalista
necesario.
Lamento reiterarles que con estos individuos no vamos para el baile, entregarles
el poder de nuevo a ese tipo de personas sería volver al mismo hueco del que
estamos tratando de salir; son gente obtusa, con gríngolas ideológicas equivocadas,
sectarias e impermeables a los cambios, que sólo quieren manejar el país
utilizando el espejo retrovisor, principalmente, porque son incapaces de tener
una idea original, de pensar por sí mismos.
Se comportan como una tribu, sólo ellos importan; tienen muchas malas
mañas, debilidad de carácter y son arrogantes; aunque son unos magos de la
imagen y las poses, les encanta un asesor comunicacional, se rodean de maquilladores
y fotógrafos, de insulsos escritores para sus discursos, que por lo general son
carcamales de la vieja democracia partidista, o publicistas milenaristas, de
esos que todavía utilizan la imagen del candidato posando en unos interiores Calvin
Klein… pero, en el cerebro, nada, puras telarañas y las pulsiones del hedonismo
y la riqueza fácil como fin último del pragmatismo oportunista de la vieja
política…
Me preocupa sobremanera que, luego de estos veinte largos años de
sangrienta tiranía socialista, el venezolano medio todavía sea incapaz de
distinguir entre uno de esos payasos puestos a dedo por los culpables de
nuestra situación como país fallido, y aquellos revolucionarios que sin ninguna
vergüenza enseñan, a costa de su seguridad y tranquilidad, las bubas y heridas
abiertas de un régimen devastador, que trata de ocultar sus malos olores con
caros perfumes y sus deformaciones con ropa de diseñadores.
La situación se ha vuelto tan crítica para el régimen totalitario de
Maduro, que unos tras otros se suceden los escándalos y se hacen más frecuentes
los errores de las operaciones criminales de los revolucionarios, operaciones
que serían secretas, clandestinas, sin testigos, sin pudor alguno, se descubren
al público como estafas masivas contra personas pensionadas y de la tercera
edad, accidentes aéreos con cargamentos ilícitos, secuestros en público de
diputados de la oposición, repartos irregulares de carne en mal estado entre la
militancia del régimen…
Y tienen la desfachatez de exigir el silencio cómplice de periodistas y
comunicadores sociales; esperan del público que vuelvan la vista hacia otro
lado, mientras se les caen sus muy mal planificadas fechorías… y, por ello, embestir
a profesionales de la prensa como Elides Rojas de El Universal, citado por los censores del gobierno por expresar su
libre pensamiento, y silenciar una serie de programas radiales, centros de
prensa libre, noticieros que, en una nueva ola de represión, tratan de amordazar,
ante el cúmulo ostensible de delitos, errores, trapisondas y simples descuidos
de funcionarios, incapaces de cometer un crimen para los mandamases del
gobierno sin dejar un rastro de evidencias que los incrimine.
¿Qué pretenden, un país de ciegos, sordos y mudos en medio de un circo
de metidas de pata, de funcionarios chapuceros, sin la menor pericia para
cometer sus delitos, que asesinan a venezolanos impunemente y se toman unas
selfis en el lugar del crimen como si estuvieran comiendo hamburguesas en una
feria, que ponen en peligro la vida de los demás… en un torrente de mentiras y
excusas, incuestionables a su entender, como si fuéramos un país de autistas?
Es verdaderamente preocupante que, mientras un gobierno criminal como el
de Maduro practica estafas masivas en contra de su población más vulnerable - a
la larga serán estos delitos los que terminen con los días del socialismo revolucionario
en Venezuela - tengamos como perspectiva caer en manos de unos falsos
demócratas con las ideas más atrasadas del país… una disyuntiva que no me gusta
y debemos tratar de corregir.
De allí que le pido a mis lectores que pensemos en que, efectivamente,
hay venezolanos valiosos, preparados, valientes, que estarían dispuestos a
asumir responsabilidades en caso de un cambio de destino a cortísimo plazo; no
podemos darnos el lujo de errar, porque no tendremos ni el tiempo ni la
oportunidad de rectificar; una vez en la encrucijada, los cambios se darán de
manera acelerada, y no debemos conformarnos con lo que dicen los interesados:
“pero es lo que tenemos”... ésta es la declaratoria de mediocridad e ineptitud más
pavorosa que una sociedad pueda admitir, si lo que tenemos es de tan baja
calidad, no lo queremos; propongo cambiarlos de inmediato, no permitirles que
sigan cometiendo errores que, tal como nos anuncian, seguirán haciendo.
Para estas navidades le pido al país sindéresis y buena voluntad; que
Dios nos ilumine y no nos permita seguir equivocándonos. 2020 puede ser un año
muy bueno para terminar con nuestros padecimientos… si nos lo proponemos. -
saulgodoy@gmail.com
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