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jueves, 28 de julio de 2016

Fundar la inteligencia


En Venezuela no se puede pensar en refundar a los órganos de inteligencia del estado, ni tampoco en hacer una reingeniería de los mismos ya que significaría el riesgo de heredar errores, trasmitir visiones erradas, preservar malas prácticas y continuar manteniendo un pensamiento arcaico que le ha hecho mucho mal a los intereses del país.
El aparato de inteligencia e información de la nación hay que fundarlo desde cero, pues lo que tenemos es apenas un embrión malformado, y estoy hablando tanto de la inteligencia civil como la militar, en especial la militar, que ha devenido en una estructura de desinformación y contrainteligencia manipulada por el crimen organizado e intereses extranjeros, para mantener a un grupo de traidores en el poder haciéndole mucho daño a la población del país.
No dudo que contemos con técnicos expertos en ciertas áreas de conocimiento, en telecomunicaciones, en informática, en criptografía, quizás alguno que otro en análisis de la información, lo que si contamos en abundancia son con esbirros y policías que son usados para armar expedientes ficticios, para componer perfiles que comprometan a personalidades, para sembrar pruebas falsas, para intervenir comunicaciones y hacer grabaciones ilegales, para borrar o plantar evidencias y cambiar las escenas de los crímenes.
Lo que sobra en el mundo de la actual inteligencia en Venezuela son expertos en confundir y manipular bases de datos con fines ilícitos e inconstitucionales para favorecer intereses particulares y en detrimento del interés nacional, son órganos de intervención política que trabajan con información falsificada y contaminada para crear caos en la población y en la oposición política, influenciar en la percepción del régimen en el extranjero y desfigurar hechos para los organismos de auditoría y vigilancia internacional.
Todo el aparato de inteligencia del estado responde a unos fines políticos del partido de gobierno, no hay independencia de funciones, objetividad en la captación y análisis de la información ni posibilidad de alertas tempranas a situaciones de amenazas y peligros que no sean aquellos señalados de antemano por la cúpula política del régimen, el sistema todo está diseñado en apuntar a una sola dirección, la conservación de un solo pensamiento, un solo interés, una sola autoridad, lo que hace que todo el sistema de inteligencia sea la negación de los fines de seguridad del estado nacional establecido en la constitución.
El territorio nacional se encuentra absolutamente desprotegido a merced del hampa, de las fuerzas subversivas, de extranjeros invasores (minería, pesca ilegal y deforestación) y de evento naturales desastrosos, mientras el gobierno distrae importantes recursos para la seguridad y defensa en este onanismo absolutamente despreciable para satisfacer sus ansias de poder y expandir sus actividades criminales.
Todo el personal civil y militar que está actuando y trabajando para el Centro de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA), procesando escuchas e intervenciones ilegales en las comunicaciones privadas de ciudadanos venezolanos, especialmente funcionarios electos de la Asamblea Nacional, diplomáticos y observadores internacionales para el gobierno de Maduro, están actuando en contra de las leyes del país y en algún momento serán procesados como traidores a la patria, ningún venezolano debería prestarse para servir de comodín a los enemigos del país, y deben saber, que toda esa información que recogen, es enviada y procesada en Cuba en detrimento de nuestros intereses y seguridad.
El resultado de esta situación, es que deja al país desprotegido, desinformado y expuesto a los peligros reales que acechan sus posibilidades de sobrevivencia, es más, el actual aparato de inteligencia del estado es una de las principales causales de nuestro estado de vulnerabilidad, y mientras siga existiendo de la manera como está conformado, es un riesgo de seguridad.
Y cuando afirmo que el actual sistema de inteligencia y contrainteligencia del estado, en sus componentes civiles y militares son un riesgo de seguridad no lo digo meramente por su aspecto funcional, hay personas que podría creer que el problema pudiera ser resuelto con un cambio de “política”, de gestión, pero el problema es mucho más grave, el verdadero problema es estructural, de diseño, todo el sistema está torcido y sus canales, instancias, mandos y operaciones funcionan para retroalimentar un aparato policial de control social que nada tiene que ver con una democracia.
Hay un interés de crear la inteligencia necesaria para justificar la intervención de las Fuerzas Armadas en asunto de orden público, ya lo ha explicado el General (r) Fernando Ochoa Antich de varias maneras: Creo necesario definir y diferenciar doctrinariamente los conceptos de defensa militar, orden interno y orden público... La defensa militar está referida al empleo de la FAN para garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, ante cualquier agresión externa. El orden interno se refiere a la estabilidad de las instituciones. La FAN, de acuerdo con la Constitución de 1999, solo podría ser empleada cuando dicha estabilidad se vea amenazada por factores que rebasen la capacidad de los organismos civiles de seguridad. El orden público y su preservación corresponden exclusivamente a los organismos civiles de seguridad, los cuales actúan para proteger a los ciudadanos, apoyar las decisiones de la autoridad competente y asegurar el pacífico disfrute de las garantías y derechos constitucionales. Es verdad que la Guardia Nacional ha sido utilizada tradicionalmente en operaciones de mantenimiento del orden público, pero a partir de la aprobación de la Constitución de 1999, el artículo 332 exime taxativamente a la FAN de esa función.
Pero al detectar este problema nos damos cuenta inmediatamente que apenas se trata de un problema inserto en una mayor, toda la doctrina de seguridad y defensa de los últimos 17 años apuntan en dirección contraria a los principios republicanos y democráticos, de hecho, contradice de manera fundamental los principios de la Constitución de 1999.
Toda la institución militar y policial del país está volteada y trabaja en contra de los principios de seguridad y defensa de la nación, por lo que urge, y esto es prioritario, un desmantelamiento general de las instituciones responsables de esta importante área y la creación de un nuevo modelo y estructura.
El simple hecho de que la sociedad civil esté incluida como objetivo militar para la defensa de la revolución, es un indicativo del grado de perversión y desviación que se ha logrado en la estructura principal de la seguridad de estado.
En recientes comunicados, órdenes y planes del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana cuando se refiere a “fuerza enemiga” se categoriza a organizaciones de la derecha opositoras al régimen, es decir, que el enemigo es político, interno y de diferente pensamiento que el socialista bolivariano y que de acuerdo al discurso de odio de la dirigencia del gobierno, empezando por Maduro y Padrino, todo quien se oponga a sus designios y políticas, es de “derecha” incluyendo los demás partidos de la izquierda que no sea el PSUV.
En esta pueril definición de fuerza enemiga no hay inteligencia, solo discriminación y persecución, y miles de expedientes manipulados de dirigentes de la oposición con esa etiqueta.
Trabajando con tal apreciación de las amenaza, la mayor parte del esfuerzo de los cuerpos de inteligencia se concentra en  el seguimiento y represión de los sospechosos habituales, dejando por fuera a los verdaderos enemigos de la paz de la República.
En el artículo, “FANB identifica a oposición y a estudiantes como fuerzas enemigas”, del periodista Herrnán Lugo-Galicia del diario El Nacional, escribió el 2 de mayo del 2016, lo siguiente: En el plan LOVI (de seguridad ante escasez), la FANB acusa a partidos e individuos de “la derecha” de alterar la paz, crear “la sensación de inestabilidad política y mala política interna en el abastecimiento de alimentos y medicinas, y reflejar a la opinión mundial un clima de inseguridad e ingobernabilidad”. En este programa los adversarios son empresarios, “empleados públicos y privados” que ejecutan acciones de sabotaje en la producción, distribución y comercialización de productos. La información fue aportada a la FANB por la “red de inteligencia” de los consejos comunales y las comunas, indican los informes militares.
Es claro como la red de inteligencia de las FANB se encuentra estructurada alrededor de nodos políticos controlados por el partido de gobierno, y como de estos intereses, estrictamente partidistas, nace la política de seguridad que mantiene en vigilancia y control al grueso de la población opositora distrayendo los recursos de la nación en escenarios ficticios fabricados por el mismo gobierno.

Para los que estudiamos la historia, sabemos que la objetividad hipotética, esa que es importante y necesaria en el estudio científico de los hechos, de las relaciones causales, y de la que depende todo el proceso de investigación, se inicia por la pregunta planteada cuando arranca la búsqueda de la información.
Ese arranque del proceso de investigación histórica, que es el mismo en el proceso de adquisición de inteligencia, se basa en unos valores referenciales que nos dan un punto de vista y bajo el cual vamos reconstituir la totalidad de un escenario, en el caso de las FANB, se trata de una hipótesis previa totalmente viciada por el interés de unos operadores políticos.
Si la premisa fundamental del gobierno de Maduro y Padrino es que Venezuela está sometida a una guerra económica que explicaría el desabastecimiento, la inflación, la baja productividad, la falta de financiamiento, el incremento del descontento social y por ende la inestabilidad, no hay que ser un brujo para concluir que todo el sistema de inteligencia buscará justificar tal aserción, de modo que todas las operaciones de inteligencia, la captación, análisis, verificación y resultados estarán dirigidos en demostrar esa tesis, quedando el sistema atrapado en una lógica circular de la que es muy difícil salir, y cuyo resultado, es el agravamiento de la situación de inestabilidad social ya que es imposible solucionar el problema; es la famosa metáfora que usamos en los círculos de inteligencia, si permites que metan basura en el sistema, producirá basura al final.
Es un garrafal error, aparte de un delito, que los cuerpos de inteligencia del estado, que deben ser considerados como un arma, se utilicen para hacerlos parte de una conspiración en contra del sistema democrático, para complacer visiones y opiniones de sus dirigentes, dejando al país desprotegido y ciego ante las verdaderas amenazas, y esto lo están haciendo intencionalmente y con un plan.    -    saulgodoy@gmail.com








martes, 16 de junio de 2015

El expediente de Judas Iscariote


Desde la dominación romana en territorios de Judea nos llega la historia de espionaje más famosa de todos los tiempos, la de Judas contra Cristo.  Lo que hasta ahora conocíamos como un simple acto de traición fue un elaborado esquema de un espía entre los doce apóstoles, el círculo más íntimo y allegado a Jesús de Nazaret; uno de esos apóstoles era un hombre que vendió información a su cliente, en este caso a Caifás, el sumo sacerdote de los saduceos.
Esto es lo que nos cuenta una versión de la historia, pero resulta que hay otra versión, mucho más fantástica, donde Judas es apenas parte de los designios de un plan de dominación mundial, y donde el acto de traición es sólo un nodo necesario de un drama geopolítico y religioso que se concretaría con la muerte de Jesús.
Por un lado tenemos que los evangelios sinópticos poco dicen de este personaje, sólo aparece para traicionar a Jesús. Pero en 1975 se descubre en Egipto un manuscrito gnóstico titulado El Evangelio de San Judas, escrito en copto; luego de unas peripecias y cambio de dueño el mismo es publicado con bombos y platillos por la National Geographic Society en el 2007, y allí se relata una historia muy distinta.
Según este evangelio, Jesús reconoce en Judas el importante papel que la voluntad divina le ha reservado: debe entregarlo a la justicia humana para ser liberado de su carne y transformarse en espíritu, en Cristo, que es su verdadero destino, y sólo con la acción de Judas eso se hacía posible.
Si atendemos a los últimos estudios que se han hecho de los rollos del Mar Muerto, Jesús pertenecía a una de las sectas judías en pugna en aquel momento, era un líder de los esenios, se trataba de un grupo asceta, que no reconocía al Templo de Jerusalén como sede espiritual de los judíos, predicaba y practicaba una inusual manera de vida, donde la acción comunitaria era importante y patrocinaba la independencia del yugo romano como una meta.
Como grupo disidente, se trataba de un movimiento clandestino, sus acciones eran encubiertas y tanto romanos como judíos en el poder los buscaban; los más radicales de ese grupo eran conocidos como zelotas. Entre los apóstoles, Simón y Judas estaban identificados como zelotas. Judas podría ser el sicario entre esos hombres que acompañaban a Jesús (“sicario” era el nombre de un pequeño puñal que usaban los zelotas para ejecutar objetivos seleccionados; aparentemente, está implícito en el nombre, “Iscariote”… otros alegan que se trata de un patronímico de la población de Queriot en Judea).
De Quincey decía que Judas tuvo que entregar a Jesús a las autoridades, como parte de un plan para obligarlo a revelar su divinidad, de esta manera provocaría una inmensa rebelión contra Roma y que estallaría la guerra de independencia en los territorios ocupados.
De los evangelios, el que más profundiza sobre porqué un hombre que estuvo con Jesús, presenció sus milagros, escuchó su palabra y convivió con él, lo traiciona de aquella manera, es el de San Juan y apenas menciona que fue el diablo quien se alojó en el corazón de Judas Iscariote cuando decidió entregarlo.
En 1955 sale publicado el libro de Juan Bosch, Judas Iscariote, el Calumniado, que prosigue la tradición de hacer de Judas un misterio embarazoso para la Iglesia; memorias como la de Ferdinando Petruccelli della Gattina (1867),  novelas como la de Nikos Kazantzakis, cuentos como el de Jorge Luis Borges, Tres Versiones de Judas (1944), se apuntan en no criminalizar la figura de Judas, al contrario, proponen verlo como víctima de una conjura, sobre todo Bosch, quien lo sitúa en el medio de un complot político dentro del grupo de los padres de la Iglesia, sobre todo de Pedro, quien temía que Judas, el tesorero, el único de los apóstoles que no era de Galilea, se hiciera con el control de la incipiente organización.
Pero la conclusión evidente es que el selecto grupo de seguidores de Cristo fue penetrado, el gobierno le había sembrado un espía, quería saber los movimientos de la secta, los planes del líder… y cuando la situación se hizo apremiante, decidió procurar su captura. Éste ha sido el tema de varias novelas de reciente factura, aunque debemos recordar que las otras versiones de Judas tienen una larga historia.
El tal Judas debió ser un hombre hábil para llevar su engaño por tanto tiempo, y las treinta monedas que le ofrecieron pudieron ser apenas el adelanto de su paga. San Juan nos dice en la Profecía de Caifás: “Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron un concejo y dijeron: ¿Qué haremos?  Porque este hombre hace muchos milagros. Si le dejamos continuar, todo el mundo va a creer en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro lugar y también nuestro pueblo.”  -más adelante agrega- “...habían impartido órdenes para que quienquiera que supiese dónde estaba, lo manifestase a fin de apoderarse de él.”
Todo el episodio siguiente es confuso, en algún momento antes de las pascuas, durante una cena, Jesús les dice a sus apóstoles que uno de ellos lo va a entregar, todos quieren saber quién es y él les dice: “Es aquel a quien le daré el bocado que voy a mojar. Y mojando un bocado, lo tomó y se lo dio a Judas Iscariote... le dijo, pues: Lo que haces, hazlo más pronto. Mas ninguno de los que estaban en la mesa entendió a qué propósito le dijo esto. Como Judas tenía la bolsa, algunos pensaron que Jesús le decía: Compra lo que hace falta para la fiesta, o que diese algo a los pobres. Enseguida que tomó el bocado, salió, era de noche.”
Esta ambigua escena indica, por un lado, que Jesús conocía del espía, pero no se lo dijo a nadie, sólo al involucrado. También nos señala que el resto de los apóstoles no se dieron cuenta del drama e interpretaron otra cosa totalmente distinta, lo que quiere decir que nadie sospechaba del comportamiento de Judas, que debió ser correcto y probablemente mantenía buenas relaciones con el grupo de apóstoles.  Jesús hizo un buen trabajo de contraespionaje y lo puso al descubierto, pero no aludió a la identidad del traidor; por razones estratégicas necesitaba que Judas terminara su trabajo sucio, que conduciría a su arresto, a un proceso judicial y, finalmente, a su muerte.
Cuando luego estaba en el huerto nos dice San Juan: “Y Judas el que lo entregaba, conocía bien este lugar, porque Jesús y los discípulos se habían reunido allí frecuentemente”.
Tomado de sorpresa, Judas tenía que actuar, de aquí en adelante seguimos a San Mateo: “... llegó acompañado de un tropel numeroso con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta señal: Aquel a quien yo daré un beso, ése es, sujetadle.”
Esto es muy interesante pues, de nuevo, con esta acción, Judas no quiere hacerse notar; ante los otros apóstoles no se trataba de una traición, sino de un encuentro fortuito con las autoridades. El engaño se había consumado.
Judas vendió información al Sanedrín que mandó agentes para aprender a Jesús. Judas señaló a quién capturar y jamás fue descubierto; pero algo sucedió con el espía, San Marcos nos revela luego: “Entonces viendo Judas, el que lo entregó, que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Pequé, entregando sangre inocente. Pero ellos le dijeron: A nosotros, ¿qué nos importa? Tú verás. Entonces arrojó las monedas en el templo, se retiró y fue a ahorcarse.”
Si esto fue lo que sucedió, se trataba un comportamiento poco profesional de parte de Judas, el espía; su pecado no había sido entregar sangre inocente, porque Judas sabía que Jesús era el jefe de la secta que tanto malestar había causado a judíos y romanos, no había dudas al respecto, la ley lo buscaba y él apenas cumplía una misión.
Sobre la muerte de Judas, todavía se discute si sobrevivió a su intento de suicidio, algunas versiones indican que la cuerda con la que se ahorcaba se reventó, Hechos de los Apóstoles… otra apunta a que alguien la cortó, el hombre cayó al piso y se malogró de tal manera que quedó convertido en un monstruo, según un tal Papías, discípulo de Juan… otras versiones dicen que, con el dinero que Judas devolvió al Templo, los sacerdotes compraron un campo al que pusieron por nombre “Campo de Sangre”, que usaron para dar sepultura a los extranjeros.
El ahorcamiento pone de relieve el desprecio de la sociedad y el castigo que se le daba a los espías, y esta escena trae a colación un aspecto psicológico importante para nuestro conocimiento sobre la naturaleza y los mecanismos internos de la mente de los espías: el remordimiento, o la falta de él.
Un buen operario de campo debe estar absolutamente convencido de que hace lo correcto; ésa es una de las razones por las que los cuerpos de seguridad, que manejan agentes encubiertos, juegan con la carta del patriotismo, anteponiéndolo como valor moral a cualquier otra contravención de principios cuando se desarrolla una misión, se trate de la traición a amigos, o a grupos a los que pertenece y con los que comparte buscando la información, o de actos violentos que se deba provocar para el éxito de la operación.
El remordimiento es el más grave de los peligros en un espía; no puede tenerlo, el espía debe sentir que actúa por una buena causa, así esa causa favorezca su propio bolsillo y bienestar. Pero el remordimiento y el miedo son el abono perfecto para el contraespionaje: sin espías arrepentidos no habría espacio ni momento para ese juego oscuro y de traiciones que hace de la literatura de espionaje un terreno tan fértil y complejo.
Regresando al caso del pobre Judas Iscariote, más que un espía, se trató de un peón utilizado por fuerzas superiores, con un rol importantísimo: sin su traición no se consumaría la muerte de Jesús y su posterior resurrección, clave en la estrategia de la nueva iglesia.
En varias ocasiones, fue el mismo Jesús el que animó a Judas para que culminara su trabajo: “Ve y haz lo que tienes que hacer”, como si se tratara de una orden post-hipnótica, y fue como si Judas hubiera estado en un trance para luego despertar y darse cuenta de las consecuencias de sus actos. Sus manejadores tenían una gran ventaja: sabían lo que estaba sucediendo, lo que iba a pasar. Si eso fue así, entonces Judas adquiere otra dimensión en la conspiración, fue la víctima propiciatoria de un plan de gran aliento.
En mi humilde opinión, la tesis que me parece la más audaz es la de Jorge Luis Borges, quien nos dice que Dios no reencarnó en Jesús, sino en Judas, ése fue y sigue siendo su gran secreto, era la única manera de ser verdaderamente humano, pecando de la manera más deleznable de todas, traicionando a su maestro y amigo… de esa manera expiaba el pecado por todos los hombres muriendo no sólo físicamente, sino moralmente.
Judas jugó su papel, tal como estaba establecido; lo hizo a la perfección y su destino fue el desprecio de la historia, al punto que es parte del folklore de varios pueblos recrear la muerte de Judas, como parte de las festividades de la Semana Santa en varios lugares del mundo; la quema de Judas en Venezuela, mi país, es una especie de venganza colectiva contra el traidor. Igualmente, el nombre de Judas ha estado ligado a la campaña de odio contra el pueblo judío, al que se le endosa la mancha del impío, cuando éste en realidad fue una parte, un engranaje insustituible en esa enmarañada trama. – saulgodoy@gmail.com



martes, 12 de mayo de 2015

Copenhague, martes en la noche


Fue en el mes de septiembre de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, uno de los tantos encuentros de dos de las más privilegiadas mentes del siglo XX, el físico danés Neils Böhr y el joven científico alemán, premio Nobel de Física, Werner Heisenberg, una reunión casi familiar entre profesor y pupilo en casa del primero, ¿El propósito? Retornar las conversaciones sobre la mecánica cuántica y el Principio de Incertidumbre que Werner había desarrollado.
Werner Hesinberg y su fórmula del Principio de la Incertidumbre
Ambos eran de los pocos científicos en el mundo con el conocimiento para avanzar en el desarrollo de la bomba atómica, de hecho, Werner era el científico designado por los nazis para tal propósito, fue una reunión que no pasó inadvertida para los espías de la OSS, quienes ya tenían un plan para secuestrar a Heisenberg y asesinarlo.
Hacía apenas dos años, Heisenberg había viajado a los EEUU para dictar algunas conferencias, fue durante su época de estudiante beneficiado por una beca de la Fundación Rockefeller, sus amigos académicos y el mismo gobierno norteamericano trataron de convencerlo de que no volviera a Alemania, sabían que el nacionalsocialismo lo habían tratado mal, al punto de impedirle que tomara posesión del cargo de catedrático de física de la Universidad de Múnich pues para los nazis, la mecánica cuántica y las teorías de la relatividad eran consideradas físicas y matemáticas “judías”, y aunque él no era semita, su especialidad estaba dentro de las “ciencias degeneradas”.
A pesar de la tentadora oferta en América, Werner decidió regresar, convirtiéndose en un blanco estratégico para los asesinos del cerebro de la Oficina de Servicios Estratégicos (la OSS, antecesora de la CIA), el implacable Will Donovan, quien se tomaba muy en serio la amenaza que había develado un antiguo colega de Heisenberg, el profesor Albert Einstein, en cuanto la factibilidad de que un arma atómica pudiera ser desarrollada por los nazis.
Le escribiría Werner a su joven esposa Elizabeth Shumacher de su visita a Copenhague: “Esta mañana estuve en el muelle con Weizsäcker, tu sabes, allí en el puerto, donde se encuentra la “Langelinie”. Ahora se pueden ver barcos de guerras alemanes anclados, botes torpederos, cruceros auxiliares y cosas por el estilo. Fue el primer día cálido, el puerto y el cielo arriba estaba pintado de un brillante azul ligero. Nos quedamos por un rato cerca de la primera boya de luz, al final del muelle mirando la actividad en el puerto. Dos grandes cargueros partieron en dirección a Helsinor, un barco de carbón atracó, probablemente de Alemania, dos veleros, más o menos del tamaño del que solíamos navegar aquí, estaban alejándose de la bahía, aparentemente en una excursión por la tarde. En el pabellón de el Langelinie comimos, a nuestro alrededor había gente contenta, gente bulliciosa, o por lo menos eso parecían. En general, la gente se ve feliz aquí. En la noche en las calles solo se ve parejas jóvenes radiantes y felices, aparentemente saliendo a bailar, sin pensar en nada más…”
Las cartas describen sus actividades con Böhr y la comunidad científica de Dinamarca, conferencias, explicaciones en los laboratorios, largas horas frente al pizarrón elaborando ecuaciones, pero dejaba en una nota de misterio las largas conversaciones que sostuvo con su maestro al filo de la medianoche, a quien le gustaba conjugar la política con los adelantos científicos, y estas eran importantes ya que eran ellos los que estaban rompiendo los paradigmas, los límites de la ciencia conocida.
Estaban en guerra y sus trabajos tenían un giro sombrío, para algunos políticos el esfuerzo de décadas en la física pura y las matemáticas complejas solo tenía utilidad si lograban desatar la furia del sol en la tierra... fue la misión de Böhr tratar de convencer a su pupilo de que el uso bélico de sus investigaciones era inmoral y diabólico, sabía de lo que el joven físico, ahora encargado del desarrollo de armas atómicas para el Reich, era capaz y de lo que la maquinaria de guerra nazi podía lograr con aquellas ideas.
Escribió Werner ese martes en la noche: “… Böhr y su familia están bien; el, a envejecido poco, sus hijos han crecido. La conversación pronto versó sobre los asuntos humanos y los tristes eventos de nuestros días; en asuntos de política me sorprende, que un hombre tan extraordinario como Böhr, no pueda separar de su pensamiento sentimientos y odios. Pero probablemente uno no deba separarlos nunca… Estuve sentado con Böhr conversando, él y yo, por largo tiempo; luego de la medianoche me acompañó a tomar un tranvía…”

Se ha hecho películas, escritos novelas, obras de teatro y magníficos ensayos sobre aquella mágicas noches en Copenhague, de unos genios que ponderaron como filósofos asuntos que solo competían a Dios, quizás por ello, y en opinión de algunos expertos, fue el mismo Heisenberg quien se encargó de retrasar y entorpecer los esfuerzos por conseguir la bomba, de hecho el programa atómico nazi siempre fue una prioridad de segundo orden para Hitler.
Al final de la guerra Heisenberg estuvo confinado en Inglaterra con otros científicos alemanes, en la prisión se enteró del lanzamiento de las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki que sus colegas, del Proyecto Manhattan, en Los Álamos, sí habían construido.
Se le siguió juicio y salió libre, sin cargos. Regresó a su patria y siguió cosechando éxitos en sus investigaciones sobre las teorías de la hidrodinámica de las turbulencias, el núcleo atómico, ferromagnetismo, rayos cósmicos y partículas subatómicas, nunca se enteró de que el plan para asesinarlo falló en Zurich, cuando su verdugo no tuvo el valor de dispararle durante una conferencia en 1944.
Años más tarde, en 1963, en su libro Física y Filosofía relata: “Recuerdo las discusiones con Böhr que duraban muchas horas hasta muy tarde en la noche y terminaban en el desespero; y cuando al final de la discusión me iba a caminar a un parque vecino, me repetía la pregunta una y otra vez: ¿Puede la naturaleza ser tan absurda como aparecía en nuestros experimentos atómicos?”
Fueron quizás las conversaciones más importantes de su siglo, extrañas, sobre una física que solo un puñado de hombres podían comprender y con unas consecuencias aterradoras si se le daba el uso bélico que a Werner le habían ordenado conseguir; no contaban con el viejo Bhor, el apasionado danés que abogó, en esas estrelladas noches en Copenhague por la vida. – saulgodoy@gmail.com