No
solamente es un problema político y circunstancial, es “el problema” de nuestro
carácter como nación desde hace muchísimo tiempo, sólo que nunca antes se le
había permitido avanzar de la manera como lo ha hecho en nuestros días aciagos,
entre otras cosas, porque nunca nuestra fibra moral como país y cultura había
estado tan expuesta, al punto que lo que creíamos era un recio entorche de
nervios, protegido de músculo, grasa y epitelio, es hoy un débil hilo desnudo y
tembloroso, que apenas transmite sinapsis de un extremo al otro, y que en
cualquier momento se pudiera cercenar por un mal movimiento.
Lo
que creíamos era el cúmulo de nuestras experiencias, conocimiento, sacrificios,
trabajo y vida, descubrimos hoy que no es algo más denso que uno de esos
coloridos comics creados por Stam Lee
para Marvel Comics, un cuento lleno
de superhéroes democráticos, de líderes civiles trabajando por la gente de la
calle de día, y vistiendo sus brillantes uniformes de justicia de noche en su
lucha en contra del mal.
Un
cuento muy bien echado en beneficio de unos partidos políticos convertidos en
organizaciones cuasi criminales, especies de oficina de relaciones públicas e
imagen al servicio de unos mafiosos desalmados residentes en otros países, y
manejando verdaderas corporaciones internacionales cuyo fin es la toma del
poder mundial, y no es como dicen ellos “antipolítica”, nada de eso, es
política para mafias, política convertida en prácticas criminales y haciéndose
pasar por vocación de servicio para el bien común.
Y de
esto hay una copiosa evidencia, el tráfico ilegal de armas, la red de lavado de
dinero provenientes de los actos de corrupción, la trata de blancas, el
narcotráfico, el espionaje industrial, el tráfico ilegal de minerales estratégicos,
de órganos humanos, por mencionar unas actividades que tienen proyección
mundial y cuyos nodos de funcionamiento (bancos, hospitales, exportadores,
navieras, empresas de servicio, despachos de abogados, gobiernos corruptos) son
actividades que operan abierta o clandestinamente en las más importantes
ciudades del mundo, generando enormes ganancias y subvirtiendo el orden social.
Moisés
Naim en su muy bien documentado libro Ilícito
(2006) nos dice: “En 1998, el entonces
director del Fondo Monetario Internacional, Michel Camdessus, estimaba que el
flujo global de dinero negro representaba entre el 2 Y el 5 por ciento de la
economía mundial, una cifra que consideraba que «superaba lo imaginable»."
Sin embargo, otras estimaciones más recientes sitúan el flujo de dinero negro
hasta en un 10 por ciento del PIB mundial”.
Con
esa enorme masa de dinero sucio circulando por el mundo en búsqueda de paraísos
donde pueda reproducirse y captar mayores bienes y servicios, pero
principalmente, contaminando a la gente que nada le importa las consecuencias
de atar sus vidas a los amos de esos dineros llenos de sangre y dolor, la
aparición de una oportunidad como la de Venezuela, donde con la anuencia del
pueblo, un grupo de militares felones se hicieron gobierno y bajo la dirección
de Cuba, diseñaron un país para el robo, el lavado de capitales ilícitos y la
corrupción.
De
esta manera intentaron construir una red de estados forajidos, a partir de lo
que había sido uno de los miembros respetables de la comunidad internacional de
naciones civilizadas del mundo, Venezuela sería junto con Cuba, Nicaragua,
Bolivia, México, las cabezas de playa de una nueva guerra en las que estuvieron
a punto de caer Brasil, Argentina, Perú, Ecuador, Colombia, España y los mismos
EEUU, con el único propósito de replicar esa forma de gobierno y apoderarse de
una parte importante del mundo, levantar las murallas de un nuevo reino de la
oscuridad y el terror para desde allí continuar con su labor de demoler la decencia,
el trabajo honesto y creativo y degradar la dignidad humana.
Esto
no hubiera sido posible si no tuvieran a su favor, ya constituida y en
funcionamiento, una plataforma ideológica de la importancia del socialismo, un
basamento de ideas que sonaran y se leyeran como buenas y deseables, pero que
en realidad son ideas que esclavizan, que destruyen al hombre pues les niega su
verdadera naturaleza, y que están sustentadas en una gran mentira y es que el
hombre puede renunciar a ser hombre, individual, libre y autónomo y convertirse
en parte de un rebaño, indistinto, y esclavizado por sus necesidades, buscando siempre
un amo que le de seguridad.
Si no eres posmo no eres nadie
Y en
este punto de mi explicación debo recurrir a los postulados fundamentales del
postmodernismo, que tiene todas sus raíces hundidas en el postmarxismo crítico,
tratando de reinventarse luego de la caída del Muro de Berlín, y gracias a una
ofensiva propiciada por intelectuales franceses con la llamada filosofía
continental.
Para
el comunismo internacional en vez de tener que admitir su derrota en el mundo
real de la política, cuando la Unión Soviética y China, las grandes hegemonías
del comunismo mundial, perdieron la Guerra Fría, sus países satélites se
salieron de órbita, sus economías colapsaron luego de millones de muertos por
hambre e inanición, cuando estaban contemplando la ruina y la miseria que traía
consigo el estado central, planificador, militar y totalitario, en vez
declararse inviable como forma de organización social para la conducción de los
pueblos al logro de la felicidad, prefirió cambiar de estrategia negándolo
todo, y dirigió sus cañones en destruir la realidad misma, desmontándola,
deshilachando el tejido del lenguaje hasta concluir, que si los discursos
estaban hechos de palabras, y estas, del vocabulario que cada hombre había
aprendido, la verdad no existía sino como invención humana, todo quedaba sujeto
a la interpretación de cada quien, el mundo objetivo, la ciencia, eran una
ilusión creada por el lenguaje.
Para
poder realizar este acto de magia y retórica, los marxistas se aprovecharon de
la debilidad que sufría occidente en cuanto a al desmoronamiento de sus
creencias religiosas, la Iglesia se encontraba en dificultades, lo sagrado, ya
no era lo que amalgamaba la conciencia colectiva, era el socialismo lo más
cercano a un deber ser racional, y en esto, estaban de acuerdo muchos sectores
de la misma iglesia quienes no se sentían para nada desagradados de que esta
ideología, de clara concepción marxista-leninista, sacada de los principales
postulados de la cristiandad pero eliminándole todo sustrato mítico, y
sustituyéndolo por el histórico materialista, de esta manera, los principios de
la moral cristiana, tales como el amor por el prójimo, la solidaridad y la
justicia se transformaron en deberes no de la iglesia pero si del estado,
Cristo ya no era el hijo de Dios, era ahora un revolucionario.
Este
enorme cambio de lo sagrado a lo profano hizo crujir las articulaciones de la
cultura occidental, el mundo se tornó primero laico para luego poco a poco,
irse secularizando, en palabras del sociólogo francés Jacques Ellul, en su obra
Los Nuevos Poseídos (1978): “Puesto que nuestra sociedad es técnica y
está dedicada al crecimiento económico, empeñada en la búsqueda de la felicidad
material, por consiguiente ha dejado el mundo de ser un mundo sagrado, excluye
de su seno lo mítico y lo transcendente… El hombre se ha vuelto
racional/científico, pragmático/técnico, profano/autocéfalo… existe la
tendencia a considerar a quienes formulan referencias religiosas
como un “divisionista”, un sectario: es decir, como a quien trata de quebrar la
unidad de la nación.”
Ya lo
he advertido en otros escritos y lo denunciaré hasta que me quede sin aliento,
el Papa Francisco (Bergoglio) y la actual directiva de la Compañía de Jesús
(principalmente el General de la Compañía, Arturo Sosa) son los grandes
responsables de la terrible destrucción de la iglesia que se lleva a cabo desde el
Vaticano.
Los
jesuitas no pueden, sin violar sus votos de obediencia denunciar lo que está
ocurriendo a lo interno de nuestra iglesia, debemos ser los laicos, la parte
más grande e importante de nuestra comunidad, quienes demos la batalla,
denunciando y resistiendo. ¿Están los ignacianos del mundo contentos con la
situación actual de la iglesia? ¿Vamos a entregarnos a los brazos de los
enemigos de nuestra fe sin decir nada? No salgo de mi indignación recordar que
la firma de Arturo Sosa está plasmada en el manifiesto de Bienvenida a Fidel
Castro a Caracas con motivo de la su visita a la toma de posesión de Carlos
Andrés Pérez en 1989, apenas 25 días antes del luctuoso Caracazo con el que se
inició la perdida de nuestra democracia.
Para
entender como fuimos perdiendo los principios y las convicciones, debemos estar
claros en el proceso histórico en que veníamos siendo parte, no era algo local,
todo lo contrario este proceso de retoma del poder comunista en el mundo, la
estrategia había cambiado, ya no era la lucha de clases ni la liberación de la
opresión capitalista por las armas, ahora venía la infiltración política de las
instituciones desde adentro, y valiéndose de los medios democráticos que las
sociedades abiertas disponen para la renovación de sus gobiernos.
Estoy aquí para luchar por la paz
y la justicia… ¿Sabes quien soy?
Organizaciones
políticas como Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Copey, el
MAS, y tantos otros que conforman esa amarga experiencia de la partidocracia,
grupos de poder organizados para fines eminentemente electorales, con una
estructura clientelar, de pequeños soviets donde los liderazgos debían esperar
sus turnos, probando con constancia la fidelidad a la voz del amo, se trataba
de un modelo de organización esencialmente socialista, bajo una visión
estatizada, centralizada, interventora de la organización social, bajo la guía
de principios de una justicia social igualitaria y colectiva, un modelo que les
había resultado en diversas ocasiones, y que habían promocionado a lo largo del
país.
Para
un conspirador nato como Fidel Castro, Latinoamérica estaba a punto para el
Gran Giro hacia el comunismo mundial, Washington continuaba ignorando su
seguridad regional más inmediata para atender urgentes amenazas que le
planteaban el fundamentalismo islámico en el cercano y lejano, la desmembración
de regiones de Europa por nacionalismos militantes, los apetitos territoriales chinos
en Asia, incluyendo su necesidad de controlar el Mar de China, las aventuras
rusas en el medio oriente, sus afiliaciones con regímenes como los de Siria,
Irak, Libia, la demencia norcoreana, en este sentido, Cuba se había convertido
en un jugador de alcance internacional y estaba lista para un nivel de juego superior
en contra del Tío Sam, los árabes habían aprovechado un “glitch” en el sistema y provocaron los atentados del 11 de
septiembre, el imperio ya no se veía tan amenazador como antes, y con el apoyo
de Eurasia, se lanzaron a la aventura en Venezuela.
La
oposición venezolana fue fácil intervenirla, el chavismo puso a los partidos
políticos de la oposición venezolana en estricta dieta de recursos económicos, sabía
del hambre que había en las filas de los partidos supuestamente democráticos, de
los enormes gastos que implicaban las campañas electorales y como personas, que
carecían de referentes morales empezaron a hacerse necesarias para lograr ciertos
acuerdos para la sobrevivencia política.
Y es
que al gobierno chavista, a pesar de todo el poder que concentraba en sus
manos, necesitaba de la apariencia y la legitimidad que sólo otorgaban hacer y
ganar las elecciones ante la comunidad internacional, de hecho, Chávez se
convirtió en el gran financista de campañas electorales en la región y esa era
la razón de aquellos maletines llenos de dólares que iban y venían de norte a
su, de este a oeste en vuelos privados, de esta manera Cuba copó a
Latinoamérica de gobiernos fieles a la agenda de los hermanos Castro.
Toda
esta situación de lavado de capitales ilícitos en elecciones presidenciales lo
que hizo fue ir ablandando la fibra moral de todos los partidos políticos de la
región, al punto que en nuestro país, en el lenguaje coloquial, ya no eran las
virtudes humanistas y la vida recta lo que diferenciaba a los líderes, su
calidad más destacada era si tenían o no suficiente “burdel”, para indicar
experiencia en la vida, los líderes de los principales partidos de Venezuela se
perpetuaban en sus cargos directivos lustro tras lustro, los cargos de
confianza eran ocupados por personas que quedaban expuestas en videos
comprometedores recibiendo pagos de dinero sucio, que desaparecía y volvía a
aparecer en un sistema de “revolving
doors”, donde la traición, la cobardía, el autoexilio y las buenas
conexiones con magnates chavistas era más importantes, que ser honestos, o
simplemente, demócratas.
Tener
a una parte de la familia trabajando para el gobierno, o bajo contrato de
alguna empresa del estado, no eran trabas ni generaba conflicto de intereses,
todo lo contrario, favorecían los nexos y las posibilidades de ser nombrado
para cargos de representación popular en listas unitarias que te hacían un
diputado instantáneo, y que llegado el momento, te daría la ventaja de que por
tus manos pasara el expediente que investigaba alguno de esos gigantescos
negociados, donde dejarlos engavetados producía mucho más dividendos que
sacarlos a la luz pública.
Se buscan líderes para la
transición.
De
esta manera, entre el gobierno y esa parte infectada de la falsa oposición, se
desarrollaron vasos comunicantes que servirían luego para reivindicar “espacios
políticos” en las regiones, gobernaciones y alcaldías, tenidos como claves para
esas elecciones que vendrían y consolidarían mayores parcelas de poder para la
oposición, a cambio, se les exigía su presencia y participación en una
sospechosas mesas de diálogos para ganarle legitimidad y tiempo a la tiranía.
De
pronto, se entera el país democrático y en resistencia, que sus representantes
electos en vez de estar defendiendo sus intereses como pueblo oprimido por un régimen
violento y explotador, estos se encuentran realizando funciones de defensa y
lobby ante autoridades extranjeras para que le levanten sanciones decretadas en
contra de los funcionarios corruptos del régimen chavista.
Unas
extrañas relaciones surgieron con el negociador clave del chavismo, la vedette
de las relaciones públicas, el Sr. Zapatero, capaz él solito, de cocinar unos
acuerdos extraños donde la oposición era capaz de aceptar unas condiciones
electorales mínimas, con miras a un gobierno de transición pacífica, justa y
sin odios, a una coexistencia casi perfecta entre demócratas y
narcotraficantes.
La
Unidad se convirtió en un fetiche, al igual que algunos principios universales
de la democracia como la ineludible participación en los diálogos, trataron de
hacernos ver la necesidad de que participáramos en cualquier elección a la que
llamara el régimen, solo que estos llamados a la sensatez por expertos
formadores de la opinión pública y politólogos, eran interrumpidos por
importantes anuncios sobre capturas, procesos judiciales en pleno desarrollo en
contra de importantes reos de la justicia norteamericana, embargándoles bienes
que desafiaban la imaginación y congelación de capitales que dejaban asombrados
al mundo desarrollado.
La
falsa oposición había conseguido un discurso donde se identificaban como los
representantes del pueblo libre de Venezuela, como los únicos políticos capaces
de llevarlo a la salida de tanto sufrimiento y lucha, aquel pasado democrático
del país durante los años dorados de la democracia lo estamparon en sus
uniformes de superhéroes, e hicieron de sus intermediaciones en los reallity shows en los medios de
comunicación chavistas, un destino manifiesto de que ellos eran la única salida
posible.
Con
el financiamiento de algunos magnates chavistas lograron montar grandes
encuentros de gremios e instituciones de la más variadas composiciones, chavistas
disidentes, obreros descontentos, estudiantes ignorados, gremios petroleros
aplanados, vecinos hartos de la situación, partidos políticos sin futuro,
movimientos que no quería estar afuera al momento de las reparticiones,
universidades quebradas, enfermeras abusadas, chavistas originarios chupándose
el dedo, y artistas viviendo en la indigencia, fueron reunidos al son de la
música de Alí Primera, los principales partidos de la falsa oposición
socialista manejaron aquel chiripero como si fuera algo espontáneo y con
personalidad propia, y se dieron a la tarea de recoger propuestas y sueños
programáticos de la gran sociedad venezolana, para incorporarlos a algún nuevo
Plan de la Patria Recargado.
Pero
allí estaban todos ellos, Allup, Capriles, Delsa, Marquina, Aveledo, Chúo,
Fernández, Fermín, Barboza, Falcón… como si nada hubiera pasado, mostrándole al
mundo que sin ellos no hay solución posible al enredo venezolano, era el deja vú de la misma pesadilla una y otra
vez, sin posibilidad de despertar de aquel mal sueño. -
saulgodoy@gmail.com

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