La situación
venezolana reviste para las ciencias políticas una importancia clave para el
futuro desarrollo de las medidas de rescate y auxilio para estado fallidos y
democracias en problemas, eso corresponde al campo teórico, pero desde la
urgencia práctica y de la real-politik lo que suceda en nuestro país es
vital para mantener el orden no solo regional, sino para que no se produzcan
situaciones de inestabilidad a lo interno de los Estados Unidos de
Norteamérica, lo que conllevaría a un desequilibrio en el delicado orden
mundial.
El presidente Trump
aplicando un criterio muy personal, tal y como la Constitución y las leyes de
su país lo permiten, le ha dado a este, su segundo período presidencial, un
carácter bastante autoritario y parcializado hacia posiciones extremistas sobre
como entiende el poder militar-económico que posee su país, y como concibe las
relaciones humanas en términos de un racismo militante y de una fobia hacia la
migración, que ha caracterizado su mandato por sobre otros aspectos positivos
como sería el desarrollo tecnológico y el cultivo de exitosos emprendimientos
(destacando el desarrollo de la IA, la computación cuántica y el manejo masivo
de data), así como una mayor participación de los grandes grupos económicos privados
dentro de la gestión de gobierno, sobre todo dentro de la industria militar.
El señor Donald Trump
está en este momento bajo la presión de unas elecciones, en las que se va a
decidir el futuro inmediato del poder legislativo de su gobierno, que, hasta
los momentos, ha mantenido el control sobre el congreso y el favoritismo de una
buena parte del electorado, lo que le ha permitido trabajar sin mucha oposición,
y permitiéndole elaborar su plan de control y crecimiento del aparato estatal
en los términos de su particular ideología, de “America first”.
Pero, y siempre hay
peros, aún en el mejor de los planes, tanto la economía del país como el asunto
de la seguridad, interna como externa, los desarrollos han sido desiguales y en
algunos aspectos, críticos, veamos de manera somera estos puntos, echemos un
vistazo a la situación internacional.
En la economía, Trump
ha podido conservar hasta el momento la supremacía del dólar como moneda en el intercambio mundial, aunque tiene
presiones de varios sectores, de las economías emergentes que buscan sus
propios caminos, de la debilitada economía japonesa, de la presión china que no
ha hecho sino aumentar en productividad y conquistar nuevos mercados, de las
economías de guerra en el Medio Oriente afectadas por la destrucción de importantes
instalaciones energéticas, en Rusia y Ucrania en una guerra fratricida y sin
sentido, de la amenaza de Corea del Norte con su enloquecida carrera
armamentista nuclear a costa del hambre de su pueblo, con la economía europea
tratando de encontrar equilibrio en tiempos de crisis, con una invasión
islámica en proceso, y tratando de lograr consensos imposibles en asuntos tan
básicos como cuanto gastar en defensa.
A lo interno, la
enorme deuda de USA que apenas encuentra el equilibrio necesario en su capacidad
productiva y en la confianza del mundo en su poder de innovación, la crisis
climática que igual afecta a todo el mundo, pero en USA, y debido a su enorme
territorio, acusa grandes déficits en términos de agua, energía, producción de
alimentos, contaminación, seguridad contra desastres naturales, y aunque
parezca increíble, en mano de obra no calificada (obreros, trabajadores del
campo, servicio doméstico, de repartos, de transporte, etc.) y plantillas de
técnicos de segundo nivel como mecánicos, electricistas, soldadores, maestros
de obra, etc., que han huido del país gracias a la represión de organismos como
ICE.
En su afán por no
perder el liderazgo mundial y bajo la fórmula de que USA ya no presta servicios
gratuitos al mundo y que todo tiene un precio, hasta la seguridad de las
naciones se han convertido en un negocio, siempre lo han sido, pero hoy es más
evidente y costoso, y el contar con las fuerzas armadas más grandes y
eficientes del mundo es una ventaja que el Sr. Trump ha utilizado en su política
exterior, y que hasta el momento, le ha resultado.
Este tipo de política
de “contratar un pistolero” como se hacía en el viejo oeste norteamericano ha
derivado, y así lo estoy viendo, en el caso de mi país, Venezuela, en una más
primitiva noción de mercenarios asueldo, en la tradición de los corsarios que
alguna vez entre los siglos XVI y XVII eran un buen negocio para aventureros en
el Caribe, la famosa “patente de Corso” con la cual los piratas dejaban de ser
piratas para trabajar bajo contrato con el monarca de turno en Europa,
compartiendo los expolios de los enemigos capturados, protegidos por las leyes
del país que los contrataba, ya no eran bandidos que trabajaban por su cuenta,
eran mercenarios bajo contrato.
Y es que el lenguaje
que utiliza el Sr, Trump en sus discursos, ambivalente y confuso, donde al
unísono a sus buenos deseos por que los países a los que “ayuda” tengan un
futuro bueno y próspero para su gente, en el mismo discurso declara que el
botín es para los vencedores, es decir, que lo que tengan de valor ya no les
pertenece, y actuando como si fuera un verdadero pirata del Caribe, reclama
para sí lo que necesite y guste de la riqueza expoliada. En el caso venezolano
la lógica del señor Trump se pierde entre los vericuetos de quien es o era “el
dueño” del país y sus recursos.
Y esta actitud tiene
una razón y un porqué, el mundo actual se encuentra en una terrible encrucijada
donde ya se han medido y cuantificado los recursos que quedan en el mundo,
donde se encuentran y quienes los poseen, se sabe más o menos cuanto hay y
cuanto podrían durar, y si quienes son dueños de esos recursos no lo pueden
explotar o comercializar, pues existen países grandes y poderosos que tienen
como arrebatárselos… y la necesidad es urgente.
El gobierno del Sr.
Trump, no sé si por designio o por accidente, debido a las circunstancias de la
política global, ha embarcado a su país en varios conflictos en el mundo, su
agresiva política exterior lo ha llevado a crear varios puntos de conflicto y
en algunos se están llevando a cabo guerras de gran envergadura, principalmente
en el Medio Oriente, en lugares que son productores de energía o que están muy
cerca de estos yacimientos, y allí están colapsando todos los servicios que
atienden la demanda petrolera mundial, incluyendo la del tráfico marítimo, todo
lo cual afectan de manera importante tanto la economía global como la paz.
Venezuela hasta hace
poco, estuvo a cargo de un gobierno que era enemigo declarado de USA, no solo
le quería negar acceso a su petróleo, sino que se las apañó para agredirlo
directamente con el tráfico de drogas peligrosas, con el lavado de capitales
ilícitos y con una emigración ilegal para desatar el desorden en sus ciudades,
esos gobiernos, primero en manos de Hugo Chávez y luego de Nicolás Maduro,
estuvieron 27 años desplegando un gran plan conspirativo para dañar a la
sociedad norteamericana, haciéndose cómplices de otra serie de enemigos de USA.
El Sr. Trump reaccionó
y descabezó a su contendor y muy al estilo corsario, reconoció a un gobierno
interino compuesto por los cómplices derrotados de su enemigo, y los obligó a
negociar con él en sus propios términos para que le entregaran, no solo los
costos de su aventura, sino el botín energético más grande del mundo. Me cuento
entre los venezolanos que creyeron que había una condición moral y civilizada,
en el sentido de valores que defendían la libertad y la integridad de las personas
que impulsaban tales acciones, pero sorpresivamente, todo el discurso cambió
cuando empezaron a justificar la permanencia del régimen chavista en el poder,
con el solo propósito de asegurar para sí las reservas de petróleo más grandes
del mundo.
Pero había otro
problema, Venezuela era un país que en su pasado reciente fue amigo y socio de
USA, era una democracia y un aliado que demostró su valía para los intereses de
los Estados Unidos en varias ocasiones, su industria petrolera era creación de
empresas norteamericanas y los venezolanos estaban bien considerados por sus
gobiernos, pero… el comunismo castrista hizo su incursión utilizando las vías
electorales, y lo que no había podido hacer con sus guerrillas, lo logró con la
política, de esta manera un militar golpista y traidor se convirtió en
presidente del país, y a partir de ese momento, otra fue la historia. Pero algo
no se podía olvidar, Venezuela era un país, con una población heterogénea de
más de 30 millones de habitantes que en su gran mayoría creía en los principios
de la democracia, el régimen chavista apenas era una insignificante minoría,
pero por medio del terror y las armas se impuso, obligando casi a un tercio de
los venezolanos a emigrar a otros países.
Los venezolanos fueron
oprimidos y engañados por la izquierda mundial, por medio de otros países y
organizaciones internacionales, manipulando elecciones, promoviendo una campaña
de mentiras y falsas posturas, aprovechándose de las instituciones democráticas
y el prestigio que el país había logrado en la comunidad internacional,
lograron infiltrar algunos sectores de la sociedad norteamericana, entre ellos
al partido demócrata, que por mucho tiempo se hizo el indiferente ante la
amenaza que se estaba construyendo a un tiro de piedra de sus costas.
Por mucho que
luchamos, que protestamos, que nos movilizamos, los comunistas vestidos ahora
como socialistas revolucionarios y bautizados como chavistas, secuestraban y
asesinaban a nuestros familiares y amigos, toda resistencia era fútil, era casi
imposible que pudiéramos contar con un líder que pudiera darle sentido a
nuestra larga y penosa resistencia… hasta que apareció la figura de María
Corina Machado, una mujer valiente y carismática, que venciendo amenazas y
peligros logró darle sentido a nuestra lucha, primero desde las trincheras del
proceso electoral, y luego desde su campaña como dirigente política.
Cuando el presidente
Trump decide tomar cartas en el asunto de Venezuela, lo hace en términos de
guerra, Venezuela es prácticamente sitiada y a partir de ese momento es
tutelada en un supuesto plan de reconstrucción, estabilización y vuelta a la
democracia, el cual empieza designando a la vicepresidenta chavista Delsy
Rodríguez como presidenta encargada, sin elecciones, sin llenar ningún extremo
legal, puesta a dedo por quien sustenta el poder de las armas.
Y aquí empieza un
teatro del absurdo, el gobierno norteamericano declara haber hecho “el negocio
del siglo en petróleo” con el gobierno de Venezuela, cuando todos sabemos, el
mundo lo sabe, Venezuela no tiene gobierno, el que tenía fue declarado un
gobierno terrorista y narcotraficante, usurpado por un extranjero, su jefe está
encerrado en una cárcel de alta seguridad en New York y su vicepresidenta, bajo
coacción y amenazas de un castigo igual o mayor que el de su jefe, debe
obedecer toda la normativa que le dicte Washington.
El gobierno de los
republicanos en USA, está mandando un peligroso mensaje al mundo, por puro
pragmatismo y realismo político, está dispuesto a hacer negocios, a mantener
asociaciones y a reconocer a miembros de los carteles de drogas, a
representantes de grupos terroristas, como legítimos interlocutores de
supuestos gobiernos, siempre y cuando se presten a otorgarles concesiones y
ventajas sobre recursos naturales para su explotación de manera exclusiva y por
un largo tiempo.
Washington está
utilizando a las organizaciones criminales para promover sus intereses
económicos en países donde estas mafias son gobierno, negociando con ellos
impunidad, salvoconductos, legitimidad y reconocimiento como los representantes
de estas naciones fallidas, se trata de un nuevo negocio y de una fórmula, que
obviando todo criterio moral y legal, reconstruye la “legitimidad” de estas
organizaciones, alentando incluso que se formalicen como partidos y órganos de
representación política para que compitan en unas elecciones.
No dudo que los
carteles de drogas como los de Sinaloa o Jalisco, o los frentes guerrilleros
como los del ELN, o incluso organizaciones terroristas como Hamas y los huties,
o los señores de la guerra en África, o el mismo gobierno comunista de Cuba,
estuvieren interesados en ofrecer sus servicios a cambio de este salvavidas que
el gobierno del Sr. Trump acaba de ofrecerle al mundo del hampa internacional. Ha
sido tanto la publicidad y la exhibición de estos acuerdos petroleros con un
gobierno ilegítimo y criminal, que ya debe haber una fila ante la Casa Blanca,
de dictadores y mafiosos, dispuestos a participar en negocios multimillonarios
con un gobierno que abra esta puerta.
Esto es lo que sucede
cuando se pierde el rumbo en esquemas tan complejos como los de transición y
rescates democráticos de países, el Departamento de Estado lo tiene claro, son
circunstancias difíciles, negociaciones que requieren de mucho tacto y paciencia,
desmantelar gobiernos criminales y al mismo tiempo alimentar y nutrir la
democracia, se necesita de criterio transaccional para que no se desborden los
ánimos. Las reparaciones y la justicia que necesita Venezuela para recuperar su
equilibrio, luego de 27 años de opresión y totalitarismo, no es una tarea para
vendedores de elíxires milagrosos ni para vendedores de autos usados.
Los Estados Unidos
desde su fundación como nación, escogió darse un poder ejecutivo fuerte, una
presidencia con mucha autonomía para poder hacerle frente a las dificultades de
gobierno, esto trae sus ventajas y desventajas, dependiendo principalmente de
la naturaleza del gobernante de turno, un hombre probo, instruido y equilibrado
está más propenso a hacer un buen gobierno, un hombre apasionado, práctico y
ambicioso puede que se extravíe en el laberinto del poder, y en esto influye de
manera importante su estado de salud y su edad.
En el caso venezolano,
es urgente sacar la situación del país de la oferta electoral interna de USA,
si bien el componente energético es vital y de gran importancia para la
situación geopolítica del momento, las falsas expectativas y atajos son
peligrosos para mantener objetividad en el problema de rescatar la
gobernabilidad del país, y si al caso vamos, de la región completa.
Si bien es cierto que
María Corina Machado, una mujer que se encuentra en el tope de sus facultades,
no puede, ni tiene como garantizar estabilidad en un posible gobierno elegido
con los votos, apostar a su posible elección es una posibilidad que abre muchas
avenidas, y que entre ellas, que el socialismo siga existiendo (muy a mi pesar),
es una apuesta que hay que considerar como posible, María Corina tiene
demasiados aliados y de diversas tendencias, personas y organizaciones
verdaderamente hambrientos de poder, y que hay que controlar para que no se
vuelvan locos y dañen la importante tarea que como candidata a la Presidencia
de la República tiene por delante, lo fundamental es no seguir alimentando al
extremismo chavista, que en mi opinión personal debe ser proscrito de raíz y
para siempre, por violento y antidemocrático.
Los alacranes y la
oposición falsaria no van a desaparecer de la noche a la mañana, por lo que se
deben ir ajustando las tuercas de las leyes contra la corrupción, alentar la
transparencia en las gestiones públicas, el rendimiento de cuentas, la lucha en
contra del amiguismo y el nepotismo, dignificar el papel del funcionario con
sueldos que le permitan una vida sin carencias, disminuir en lo posible el tamaño
del estado y el gasto público no productivo, castigar sin reparos el fraude y
la mentira. El Departamento de Estado debe comprometerse en asistir
técnicamente la actividad burocrática para hacerla más eficiente, dar el
respaldo necesario en seguridad y defensa, mantener la actividad energética
activa y con tecnología de punta, permitiendo que las mejores empresas
participen de manera abierta y competitiva en estos emprendimientos, olvidarse
de los “operadores” clandestinos y de empresas salidas de las cloacas del
crimen.
El factor tiempo es
fundamental, los venezolanos estamos desesperados por encontrar un respiro a
nuestros múltiples problemas, agravados por las circunstancias de los
terremotos y de las fallas de nuestro sistema eléctrico, el control de la
inflación y la estabilidad en el cambio es urgente, hay que acelerar la
restitución de las libertades públicas, principalmente del derecho a la
protesta y a la libertad de información, debe de acabarse el denigrante asunto
de los presos políticos… 27 años en el infierno chavista se dice fácil, pero es
una eternidad para quienes lo hemos sufrido, y no hay mucha paciencia en
reserva, pero hay que reconocer que en el poco trayecto andado desde el pasado
3 de Enero, el camino se ha enderezado.
El presidente Trump, a
quien los venezolanos debemos mucho al haber decidido, aunque fuera por propio
interés, deshacerse de Nicolás Maduro, se está enfrentando a una prueba
electoral con las elecciones del Midterm; el tiempo, los errores acumulados, la
falta de ponderación, le van a pasar factura, y en esto, los grandes
perjudicados serán los integrantes del partido Republicano, Trump ya tiene
ganado los dos años que le restan en la presidencia y si la salud y la suerte
lo acompañan, pudiera retirarse sin mayores costes a su labor política siempre
y cuando no se agraven sus “debilidades” como administrador del estado, como
partícipe en el caso “Epstein”, como supremacista blanco enemigo de la
migración, en especial de la hispanoamericana, como instigador de las guerras
en Asia y el Medio Oriente, como terrófago de espacios vitales para la
seguridad de su país.
Si María Corina tiene
su alternativa en el ruedo del poder, va a tener que pensar muy bien lo que va
hacer con el negocio petrolero, durante los dos años que le restan a Trump en
el poder va a tener que acomodarse a los apetitos de su socio obligado, si bien
los venezolanos somos “arrechos” y todo lo podemos, no menos es cierto es que
nos hemos caracterizado por meternos en problemas insolubles para nuestras
capacidades, y el futuro petrolero de nuestro país está claramente determinado
por una injerencia norteamericana tanto financiera como tecnológica, y en un
arco de tiempo muy largo, lo cual no es malo si sabemos cómo manejarlo, pero
sería desastroso si nos dejamos llevar por un falso orgullo del cual somos
mundialmente famosos.
De modo que, mi
consejo final luego de este somero análisis de nuestra situación, es solo uno,
prudencia, mucha prudencia.

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