lunes, 19 de enero de 2026

Lo que percibo, lo que pienso, lo que siento, por Saúl Godoy Gómez

 



La situación política, social y económica de Venezuela es harto compleja; es muy rápida, llena de rebotes, de bandazos y triangulaciones, y es muy difícil seguirle la pista a los acontecimientos, más ahora, cuando muchas de las decisiones se hacen fuera del país, con actores que no existían apenas un mes atrás. El chavismo, esa siniestra manera de hacer política, ya venía desmoronándose, en sus bases y su cúpula, a pesar de que maquillaba de unión su apariencia, cuando estaba plagada de contradicciones e intereses, que halaban cada uno para satisfacer apetitos gigantescos, unas desaforadas ansias de robo, traiciones y crueldad que desafiaban la imaginación.

Pero un elemento principal que no podemos perder de vista es el cambio radical de la ideología imperante; de un socialismo comunitarista y militarista, con fuertes notas de fascismo, pasamos a uno libertario y capitalista, con exigencias de libertades constitucionales que habían sido confiscadas por el régimen. Se trata de un cambio gradual, pues todavía impera el miedo a la represión policial, siguen normas que no han sido derogadas y funcionarios, enemigos de las libertades, que todavía siguen en sus puestos.

Pero luego del bombardeo a Caracas y alrededores del 3 de enero pasado, por parte de fuerzas de liberación de Estados Unidos, y la extracción del tirano Maduro y su infausta esposa, para ser llevados a enfrentar la justicia norteamericana por delitos de narcoterrorismo y corrupción, la administración del país cambió de manera importante; altos funcionarios gubernamentales están recibiendo instrucciones precisas por parte de Washington en cómo hacer una transición pacífica y ordenada. Es un experimento político que no tiene precedentes para evitar la violencia que pudieran ejercer las fuerzas del gobierno chavista contra una población que ya no admite la opresión.

Esto ha sido posible por la superioridad tecnológica y militar que Estados Unidos tiene sobre nuestro país, con capacidad de vigilancia y localización de blancos de gran precisión, grupos de intervención listos para la acción y una variedad de misiles a la carta, para resolver cualquier escenario. Ya Venezuela estaba bajo un régimen de sanciones económicas y medidas de seguridad, donde los principales actores del chavismo estaban sometidos a una estrecha vigilancia, algunos con recompensas por sus cabezas y la imposibilidad de manejar sus fortunas mal habidas sin ser descubiertos.

Pero fundamentalmente, Venezuela estaba afectada por una tenaza política que imposibilitaba a sus aliados comunistas intervenir en el país sin sufrir repercusiones de alto costo. El país, debido a la anomia gubernamental que diseñaron los chavistas, había perdido su presencia y carácter como nación en la comunidad internacional, y su régimen era un paria en la mayor parte de los foros y organizaciones internacionales para el desarrollo; el país quedó aislado y sus gobernantes de facto estaban imposibilitados de moverse libremente por el mundo.

La experiencia militar y política acumulada por las fuerzas norteamericanas luego de la Guerra del Desierto, así como la posterior transición ejecutada en Irak luego de haber sido depuesto el tirano Hussein, que fue todo un desastre, marcó el modo y los tiempos en la ejecución de las transiciones de un gobierno dictatorial a uno en democracia; Venezuela se ha convertido en un laboratorio político en cómo evitar los desastres post liberación de regímenes, de allí la cautela y la necesidad de no eliminar del todo a las élites en el poder y utilizarlas para poco a poco ir desmontando la estructura de fuerza que sostenía la tiranía, lo que explica el papel de vicepresidenta en funciones Delsy Eloína tutelada, junto a los altos rangos militares, a deshacer el constructo del horror que habían construido para oprimir al pueblo bajo amenaza de retaliación inmediata, que es el tipo de lenguaje que los revolucionarios entienden.

El presidente Donal Trump, que había llevado adelante una política dura contra los emigrantes venezolanos en su país (la que se entiende, debido a los deliberados ataques del chavismo contra la sociedad norteamericana, enviando criminales y desadaptados confundidos con esa masa de emigrantes ilegales, en una clara guerra asimétrica que se inspiró en los balseros del puerto de Mariel de Fidel Castro), la obscena adquisición de propiedades valiosas por parte de testaferros y empresas de maletín y la tesonera filtración de dinero mal habido en su sistema bancario, decidió intervenir; las razones solo él las conoce, pero, de alguna manera podemos deducirlas y trataremos de analizarlas.

Como he explicado anteriormente en varios artículos, la posición privilegiada de nuestro país en el continente, nos hace parte estratégica en la geopolítica de Estados Unidos, además de ser reconocidos como los afortunados dueños de las mayores reservas petroleras del mundo. Luego de la campaña de cartografía submarina que la armada de ese país hizo de nuestra plataforma continental, aprovechando la gran cantidad de naves que movilizó, utilizando la última tecnología de prospección geológica, quién sabe que secretos y recursos más descubrieron, eso los obligaba a cambiar su actitud hacia nuestro país.

El asunto fue que, de pronto, nos convertimos en asunto de extremo interés para Washington. Ya éramos una amenaza real y presente para la seguridad hemisférica, y tanto la actitud como los recursos que han invertido en el problema venezolano han cambiado a nuestro favor, si sabemos cómo aprovechar la oportunidad que se nos abre para la reconstrucción del país.

Lo que tenemos que entender los venezolanos es que hay un nuevo actor en nuestro presente, ya no se trata del enfrentamiento entre la oposición democrática y los chavistas (y, por supuesto los cubanos, rusos, chinos, grupos fundamentalistas islámicos y la izquierda mundial, que nos estaban sorbiendo nuestras riquezas sin rubor alguno), ahora es la superpotencia rectora del nuevo globalismo de la derecha, y no lo considero como un nuevo colonialismo, como los zurdos pretenden presentarlos para beneficio de su supervivencia, para Venezuela sería algo así como una Segunda Fundación, en los términos del maestro Assimov, derivado de la grandiosa y magnífica Trantor.

Y la verdad es que Estados Unidos tiene su propia reserva de petróleo (cuenta con lo que le suministra Canadá), y que en este momento no necesita de las nuestras, pero si hay en el futuro un conflicto mundial, es razonable que quiera contar con nuestras reservas. El otro punto sobre el petróleo es que, si tienen la preferencia sobre su explotación, refinación y exportación, pueden de alguna manera controlar el precio del barril en los mercados, y con ello el ritmo de la economía mundial.

Otro punto que casi nadie ha tomado en cuenta es que uno de los mejores negocios del mundo es la reconstrucción de los países luego de guerras o desastres naturales. El chavismo perpetró un arrase de tal magnitud con nuestro país que casi un tercio de la población se vio empujada a emigrar a otros países, eso hace que Venezuela es ahora un país manejable, con poca población sobre un enorme territorio en el que sorprendentemente no perdimos la totalidad de la infraestructura; necesitamos una “puesta al día”, traer nuevos equipos y tecnología de punta, lo que beneficiaría a las empresas norteamericanas en este repunte manufacturero.

Lo mejor que tiene Venezuela es que es que cuenta con recursos para pagar esa reconstrucción, no una, sino varias veces, si se logra poner nuestra producción petrolera de nuevo en los tres millones de barriles diarios que llegamos a tener; nuestros planificadores ya deberían estar trabajando en las prioridades para nuestra entrada en el siglo XXI, luego de esa época de oscurantismo que significó vivir en las garras del chavismo.

En cuanto a lo militar, se trata de una actividad y clase social destinada a desaparecer, con un aliado tan poderoso como USA, la seguridad sería uno de los servicios que debe venir adjunto a estos programas de reconstrucción. De nuestras Fuerzas Armadas, que no sirvieron ni siquiera para proteger a su supuesto Comandante en Jefe, aunque formaron parte activa de la expoliación de los recursos del país en esos aciagos años, yo reconvertiría a la degenerada Guardia Nacional en una Guardia Territorial, dedicada exclusivamente a la seguridad del territorio, principalmente en actividades ambientales, ya que el ambiente ha sido el más vapuleado de nuestros recursos durante esta expoliación generalizada, y crearía un nuevo servicio de Guardacostas, con movilidad marítima, lacustre y fluvial, ambos cuerpos con capacidad de resguardo a las instalaciones petroleras y mineras.

En resumen, veo esta intervención de Estados Unidos como una oportunidad dorada para dar un salto cuántico en nuestro desarrollo como nación. La mayor parte de los planes que tiene sobre la mesa la mayor parte de los partidos políticos, presentados como “planes para el futuro”, quedan cortos ante el impulso que tendríamos si nos dedicamos a aprovechar, de una vez por todas, de manera inteligente y oportuna, esta ventana que se nos ha abierto. Para ello debemos dejar de lado esos conceptos primitivos de soberanía tribal y mirar por el espejo retrovisor ese nacionalismo barato, enterrarlo, para elaborar una nueva identidad que nos permita ser parte dinámica de la comunidad de países civilizados.

Todo es cuestión de elegir cual sería nuestro modelo de desarrollo, en lo personal me anoto por el de los gringos, me gusta Estados Unidos, me gusta su gente, allí estudié y conviví con ellos por cinco años y puedo decir, con conocimiento de causa, que son en su gran mayoría gente buena, inteligente, de buen talante e industriosa. No me gusta el modelo Chino, ni el Ruso, menos todavía el cubano, y al modelo europeo lo veo agotado, senil y con tendencias suicidas; hay quienes piensan, y los respeto, que deberíamos tener nuestro propio modelo, inventarnos un futuro audaz y novedoso… pero ya hemos visto los experimentos fallidos con los que nos ha mentido el socialismo, además, hemos perdido demasiado tiempo abriendo picas hacia ningún lado y éste es el momento de asegurar nuestro futuro. Apuesto a los gringos, a Trump, a Marco Rubio, al partido Republicano, con todos sus problemas y defectos, han demostrado ser transparentes y tienen palabra. Y luego, más adelante, ajustamos. Venezuela merece la oportunidad.

lunes, 12 de enero de 2026

El petróleo en Venezuela, por Saúl Godoy Gómez

 



Aparte del hambre y la miseria que generan, estos gobiernos mal llamados “progresistas”, supuestamente humanistas y nacionalistas, dejan a su paso la fama de maulas y mala paga, porque se endeudan y no responden por las obligaciones contraídas, y siempre esperan que sean los otros gobiernos y el estado los que se hagan cargo de las acreencias que ellos generan durante sus pésimas gestiones.

El manejo que se ha hecho en Venezuela del negocio petrolero y de la fiebre de “nacionalizaciones” que se ha producido sobre empresas extranjeras es un claro ejemplo de lo que quiero comentar; y les pregunto: ¿Cuántas leyes de hidrocarburos ha tenido el país? ¿Cuántas veces en el transcurso de nuestra historia como país productor de petróleo se han cambiado las reglas del negocio energético?

El negocio del petróleo es quizás uno de los negocios más grandes, complejos, arriesgados y de vasta inversión, es también uno de los emprendimientos más lucrativos y codiciados del mundo. Sin energía no hay progreso posible, todo el trabajo depende de que la energía esté disponible en las cantidades y a los costos que hagan rentables los diferentes proyectos; son tantas las especialidades, sectores tecnológicos, fabriles, de seguridad y de mano de obra que se necesitan para que este sector sea productivo, que muchos de ellos exigen una planificación de años y, por lo mismo, la seguridad de que todos sus elementos vayan encajando sobre un sistema estable, predecible y sin interrupciones graves.

Y aquí tenemos una de las características más interesantes y difíciles de este negocio, en el caso específico de la industria petrolera, y es que las principales reservas mundiales se concentran en países del llamado Tercer Mundo, en parajes hostiles y de condiciones extremas como las regiones árticas o costas afuera en el mar, donde para perforar pozos y conservar una producción estable se requiere de una muy especial determinación, sobre todo en regiones inestables políticamente, donde los gobiernos cambian sin previo aviso, donde las leyes tienen vigencia limitada y los intereses que mantienen las operaciones son diferentes en el corto plazo. Por eso no es un negocio para todo el mundo, se requiere una piel gruesa y una capacidad de adaptación admirable.

El socialismo como forma política y de vida de muchas de estas naciones, es uno de los imponderables que las empresas petroleras deben barajar en su cotidianidad, debido justamente a su volatilidad e imprevistos cambios de rumbos; porque un día haces negocios con alguien que crees conocer y al otro te encuentras con un desconocido, porque los discursos cambian, las actitudes y maneras de percibir el negocio cambian, y lo peor, las leyes, que son las reglas de actuación de los gobiernos, pueden sufrir modificaciones radicales, al punto de poner en peligro el negocio, las inversiones y, si no se es lo suficientemente fuerte y preparado, eso puede significar el fin para las empresas petroleras.

La historia del petróleo en Venezuela está signada por la intervención importante de esta ideología diseñada para ignorantes y acomplejados, en muchos casos, a eso se suma que los grandes intereses crematísticos de los grupos de poder enturbiaron el caldo hasta hacerlo incomible y tóxico; todo parte de ideas tan extravagantes como fantasiosas, como la de que el petróleo es de todos los venezolanos y lo administra el estado para beneficio del pueblo, que todas las riquezas del subsuelo (incluida el agua) pertenecen a la Nación... La verdad es que no sé en que tipo de estado estaban pensando los legisladores que nos dieron estas leyes, pero de seguro debió ser algo mucho mas grotesco e informe que el Leviatán de Hobbes.

Seguimos creyendo en estos postulados porque algunos países, como el caso de Noruega, que presume de socialista, ha logrado un desarrollo importante del sector y cumplido con el compromiso de asegurarle a su población unos fondos de reserva y una calidad de vida importantes. Desafortunadamente, ése no es el caso venezolano en el que, aun bajo el socialismo, el siglo pasado pudimos presumir de tener una de las mejores empresas petroleras del mundo, con una importante capacidad de producción, refinación y ventas; en este siglo, y bajo un tipo más rastrero de socialismo, quebramos y perdimos todas esas empresas y oportunidades, al punto de convertirnos en un estado fallido con ingentes deudas.

Pero Venezuela es un caso excepcional, pues cuenta con una enorme reserva de petróleo, dicen que la más grande del planeta y, solo por eso, nos ganamos una segunda oportunidad. Es el caso que hay muchos venezolanos que pretenden insistir con la fórmula socialista para el negocio petrolero, obviando las experiencias vividas.

Somos un pueblo inestable en su concepción del mundo, inmaduro en las ideas, anclado en un pasado heroico digno de una historieta de Marvel, con un imaginario vano… con fuertes dosis de un cristianismo socialista… todo eso nos incapacita para afrontar como es debido el mundo capitalista de los grandes negocios, apenas estamos estrenándonos en el mundo de los emprendimientos, de servicios y manufacturas que nos quedó de un resiliente siglo XIX y de aquel espectacular inicio de modernidad que vivimos a mediados del siglo pasado, en que buena parte fue legado de una emigración europea y su ética del trabajo.

Lo que acaba de sucederle al presidente norteamericano Donald Trump al convocar a las empresas petroleras más importantes del mundo, para ofrecerles esta nueva oportunidad de trabajo e inversión en nuestro país, esta vez bajo su tutelaje y ofreciendo todas las seguridades posibles, debería llamar la atención, pues quedó claramente expresado, en opiniones y declaraciones de los CEO de las principales petroleras globales, el daño tan terrible que ese socialismo embrutecido del chavismo le había propinado a esta industria, principalmente por las deudas generadas por las expropiaciones.

Trump alertó sobre el calamitoso estado de nuestra industria y afirmó que se requerirá de enormes sumas de dinero para poner al país en la competencia mundial, pero el tema de la inestabilidad social y política del país siembra enormes dudas en esas empresas, que ya han sido castigadas por la voracidad e incompetencia del gobierno socialista que ahora nos lega un país inviable.

Luego de la captura del líder revolucionario que dirigió uno de los gobiernos más corruptos de la historia universal, con la presencia norteamericana en control de la administración del país, la oferta planteada por Trump podría prosperar, y a muy corto plazo, impulsada por el interés en otros recursos minerales de carácter estratégico que tiene nuestro país, como el uranio, el torio, el coltán y otras tierras raras necesarias para el desarrollo de las nuevas tecnologías. Todos estos intereses se encabalgan unos sobre otros, elevando la posibilidad de que el país pueda arrancar, y con buen pie, en muy corto plazo.

Debemos aprovechar la oferta invalorable de arrancar de nuevo nuestro motor petrolero con la ayuda de USA mientras limpiamos la casa y la ponemos en orden, darle todas las garantías para que las inversiones vengan a Venezuela, que el gobierno se olvide de ser parte del negocio petrolero excepto en asuntos de seguridad y protección ambiental, que viva de los impuestos y regalías a las empresas, el gobierno debe ocuparse en gobernar y no en ser empresario, debe permitir una base militar norteamericana en nuestro territorio si eso proporciona tranquilidad a las empresas extranjeras, darle facilidades a as empresas nacionales, tenemos gente que sabe cómo hacerlo y competir con éxito en ese difícil mercado, el desarrollo del país no espera y podremos ahorrarnos años de espera para construir nuestro futuro.

Pero, de nuevo, la tara del socialismo inhibe acciones concretas. Todavía hay venezolanos pensando que somos capaces, nosotros solos, de poder “autodeterminarnos”, ser soberanos y darnos un futuro, sin recomponer nuestras bases políticas y morales, sin ayuda, alumbrados únicamente por nuestra sabiduría popular y el conocimiento universal de nuestros particulares Illuminati.

Estamos en una encrucijada existencial, la mayor potencia del mundo está dispuesta a tendernos la mano y ayudarnos a salir de un hueco hondo y tenebroso. Los venezolanos sabemos que solos no podremos hacerlo. Y el paisaje se enturbia con todos esos memes y consignas comunistas, como que “de nuevo, el imperio quiere robarnos” y, en el mejor de los casos, “va a convertirnos en una colonia”… una invitación expresa para mantenernos en nuestro épico imaginario y en este banquete de pordioseros al que algunos se han acostumbrado.

 

 

 

 

 

sábado, 10 de enero de 2026

El cofre de los horrores, por Saúl Godoy Gómez

 



Acaban de dejar en libertad a un número de venezolanos y extranjeros, algunos de ellos pertenecientes a la oposición democrática de nuestro país, mujeres y hombres que, por pensar distinto, recibieron el castigo de la sin razón, la prisión y la tortura, ofrecida sin rubor y ejecutada sin piedad, detenidos en lugares tan nefastos como el Helicoide, una ergástula hecha a la medida del chavismo, donde muchas de estas víctimas inocentes dejaron su salud y tranquilidad por creer y trabajar para construir un mejor país para las nuevas generaciones.

Pero son muchos los presos políticos secuestrados por el régimen del PSUV, y no son pocos los que permanecen enterrados en tumbas sin luz, sin agua, sin comida y siendo torturados física y psicológicamente, no solo ellos, sus familias y allegados, de modo que fácilmente podríamos decir que por cada preso político hay por lo menos veinte personas de su entorno que sufren esta pesadilla que desgarra el alma.

Muchos de estos prisioneros de la ignominia salen de sus encierros directo a centros de salud, a reparar sus cuerpos y mentes, a llorar sus heridas con sus familiares y amigos, a gritar su impotencia por las injusticias que los marcaron,  tanto en la carne como en el espíritu, sufren y lloran por los años y meses que perdieron siendo humillados, porque fueron marcados de por vida por el odio de unos funcionarios venezolanos y algunos extranjeros, que perdieron la cordura y jugaron a ser verdugos de sus semejantes, alegando la banal razón de estar defendiendo un proceso revolucionario, que no era otra cosa que una ideología diseñada para ilusos y dementes… algunos de estos presos sólo estaban en el lugar equivocado en un momento inoportuno, estudiantes, choferes, comerciantes y eran obligados a confesar crímenes absurdos que nunca cometieron.

No hay discurso chavista que pueda reparar los excesos y la barbarie de quienes se dicen socialistas, humanistas y patriotas. Lo que hicieron con nuestros presos políticos fue una bestialidad que no tiene perdón, mucho menos obtendrán las dispensas de ese pueblo que ayer recibía algunos de sus presos finalmente liberados, con lágrimas en los ojos y una tremenda arrechera en el corazón. Tarden todo lo que quieran en procesar estas liberaciones, hagan sufrir todavía más a la buena gente que esperan sólo volver abrazar a sus esposos hijos, madres… todo ese daño se les revertirá, todo ese dolor acumulado se les multiplicará, esa es la ley del karma.

Y todos sabemos, porque lo hemos vivido, que los liberaron porque fueron obligados por el presidente Trump y las armas de los Estados Unidos que, en una intervención humanitaria y velando por su propia seguridad, desalojaron de su cubil al obsceno comandante en jefe de la organización criminal más grande, letal y cruel que haya existido en nuestra historia, porque hacían fortuna con la desgracia humana, porque complacían a sus amos en La Habana, Teherán y Damasco,  porque era el capo mayor de las más abyectas organizaciones narcoterroristas, que insaciables exigían mayores sacrificios, más dolor y más sangre.

Hace ya mucho tiempo que dejaron de engañarnos, y lo harán en menor medida ahora, que vamos a escuchar historias que nos harán llorar de rabia e impotencia; esos asesinos y torturadores están cediendo bajo presión, bajo amenaza, sólo de esa manera fue posible que esas rejas se abrieran y nuestros hermanos volvieran a ver la luz… sean de nuevo bienvenidos a sus familias, regresan a un país que los extrañaba y los quería en sus puestos de trabajo, en sus cargos directivos, en la calle, fue indudablemente un triunfo para esas personas que abnegadamente trabajaron día y noche, por meses y años, defensores de derechos humanos, abogados y amigos, que nunca dejaron de luchar por que fueran libres de nuevo.

Que no quede ninguno en las sombras. Aquellos que no pudieron sobrevivir al horror, serán honrados y recordados, para que este vergonzoso episodio jamás se repita. Todos los responsables de esta ignominia lo pagarán, tarde o temprano, ninguno escapará de nuestro desprecio. Lo que más me revuelve el estómago es la impudicia que tienen representantes del régimen al sostener sus posiciones y discursos sobre la paz y la hermandad, sobre la unión y la nacionalidad que nos hermana… llenaron el país de mercenarios, de torturadores, de expertos en interrogatorios, de asesinos, para mantener a raya a los venezolanos que queríamos una vida mejor para nuestros hijos.

¿Y qué dicen los jueces y fiscales, los chivatos y los jefes de comunas que delataron, sustanciaron los expedientes y condenaron a sus propios vecinos y los hundieron en una pesadilla de procesos viciados y acusaciones falsas? ¿Van a seguir vociferando “Patria, socialismo o muerte”? Muerte nos dieron y socialismo del más perverso, y la patria que le dejan a sus propios hijos es una en la que deberán cambiarse sus nombres para no legarles el escarnio público.

Estos hombres y mujeres que se llenaron de poder y dinero robado, a costa del país entero y que todavía se atreven a decir que lo hicieron “por amor”, sólo conseguirán rabia y rechazo por parte del pueblo, el odio desgasta y nos hace infelices, pero recordarlos por lo que son, personas incompletas que necesitan tener un cofre de horrores para enseñar y así poder obtener sumisión… y, eso sí, jamás tendrán el perdón de los venezolanos ni del mundo libre.

miércoles, 7 de enero de 2026

Los esbirros del silencio y la muerte de la inteligencia, por Saúl Godoy Gómez

 



El chavismo ha inundado la legislación venezolana con normas y leyes que limitan de manera drástica la libertad de expresión, no hay aspecto de las comunicaciones que no esté controlado por el aparato estatal bajo estrictas prohibiciones y con castigos desproporcionados a las faltas, los amos del juego político no quiere opiniones en contrario, ideas que descubran la fragilidad de sus principios, o críticas que pongan en evidencia la mentalidad totalitaria que los anima, quieren el control absoluto sobre los cuerpos y las almas de los venezolanos.

Desde las telecomunicaciones, pasando por el periodismo, la publicidad, las opiniones, el mundo editorial, incluso la actividad docente, están todas estas actividades estrictamente reguladas y supervigiladas para eliminar el factor disidente de la ideología revolucionaria bolivariana, muy al estilo cubano, ruso o chino, comunicar es un acto de rebeldía y traición cuando contradice los valores del autoritarismo militar y como tal es tratado, de allí el rigor y el peso de las sanciones con las que penan a quienes piensan diferente a ellos.

Lo último que nos han sorprendido es con la creación del Consejo Nacional de Ciberseguridad, con el que pretenden controlar lo que se divulgue por medios digitales y como hacen responsables del contenido a quienes manejan sitios en internet, convirtiendo a quien lo administran en un censor, responsable directo de lo que otros opinen en el medio.

Este es el ejemplo perfecto de la utilización de un instrumento legal como un arma, la expresión más acabada del fascismo y la manera más expedita de eliminar por medio del terror las opiniones y criterios de ese populoso y variado mundo que es el internet, con sus blogs, redes sociales, canales de noticia, sitios porno, empresas de servicios y bienes, canales para la expresión religiosa o simples lugares para el culto narcisista de personas que les encanta exhibirse, lo que era un medio para la diversidad y la libertad de expresión, quieren convertirlo en ese mundo gris, de mal gusto y pesado del universo revolucionario socialista.

La razón principal es eliminar y callar a los venezolanos que celebran la caída del dictador Maduro y su esposa, la exposición del fracaso del sistema de defensa militar del chavismo, el triunfo de las fuerzas norteamericanas en la captura de un criminal buscado por la justicia internacional

El propósito principal de los gobierno debería ser la de preservar las libertades de todos los individuos a quienes gobierna, pero desde el momento en que la ley pretende proteger solo a quienes gobiernan y su manera de pensar, como tarea exclusiva para legisladores y cuerpos de seguridad, penalizando y prohibiendo expresiones que atenten contra esas creencias dominantes y controladoras del pensamiento, la idea de gobierno se degrada a un régimen de fuerza, deja de ser gobierno y se convierte en vigilancia, y la sociedad en rebaño.

Ver a colectivos armados conjuntamente con policías bolivarianos hacer puntos de control en las vías públicas, para detener y revisar violentamente a los ciudadanos de material supuestamente subversivo, de apoyo a intervenciones militares extrajeras, de expresiones de júbilo por la detención del usurpador de las elecciones presidenciales, de imágenes del presidente norteamericano Donald Trump celebrado como libertador de la opresión, indican no solo a una facción política herida y agonizante sino justificando su verdadera naturaleza represiva, ni sus propios errores son capaces de asimilarlos, debe pagar el pueblo.

El gobierno chavista, aun padeciendo de serios problemas de legitimidad y actuando al margen de la Constitución, exige de los ciudadanos acatamiento estas imposiciones que atentan en contra de su privacidad, desenvolvimiento de sus actividades y hasta de su propia seguridad personal, pues la experiencia con las intervenciones de estos colectivos, y otros grupos armados irregulares, suelen terminar en extorciones, desapariciones, secuestros, robos de pertenencias y violencia generalizada.

Estas violaciones flagrantes de los derechos humanos de la población, del uso indiscriminado de la fuerza en contra de unos ciudadanos pacíficos, desarmados y conscientes de sus derechos, constituyen un claro acto de venganza del chavismo fundamentalista por la manera como fue atrapado y desalojado del país, el hoy reo de la justicia en la ciudad de New York, Nicolás Maduro, el cual fue entregado a los órganos que combaten el terrorismo y narcotráfico de EEUU, por una delación interna del propio chavismo, que en estos momentos está sufriendo un profundo desgarre en sus organizaciones y liderazgo.

Venezuela ha sido declarada un estado fallido debido que organizaciones pertenecientes al crimen organizado han tomado de manera irregular e ilegítima el poder, subyugando a su población con la fuerza de la armas, atentando contra la estabilidad de naciones vecinas, promoviendo fuerzas insurreccionales e interviniendo de manera ilegal en procesos electorales, sin que hasta los momentos no haya una contraparte nacional y efectiva que pueda instaurar el orden interno, lo que ha llevado al presidente Trump a declararse tutor de la administración del país para llevarlo por buen cauce hasta recuperarlo, hacer nuevas elecciones y que podamos retomar las riendas del mismo, un gesto que lo honra como demócrata y americanista a carta cabal.

Pero para los venezolanos de a pie, para el hombre y la mujer común que debe sufrir estos desmanes en su rutina diaria, pareciera incongruente que el gobierno chavista encabezado por la señora Delcy Rodríguez y la Asamblea Nacional que se han declarado en espíritu colaborador con el Sr. Trump, estén aplicando estos métodos nazis en contra de la población venezolana, haciendo su cotidianidad más azarosa y peligrosa.

Nuestro país atraviesa por una difícil situación que mas pronto que tarde podrá estabilizarse, necesitamos el orden y la cordura necesaria para poder embarcarnos en la reconstrucción del mismo, en atender la crisis humanitaria que nos afecta, controlar una economía en hiperinflación, vaciar las cárceles de los presos políticos y en normalizar nuestras relaciones internacionales.

El chavismo nos ha llevado hacia una situación existencial como nunca antes la habíamos vivido, debemos los venezolanos conscientes y demócratas poder encontrar de nuevo el camino de la coexistencia civilizada, pero primero debemos apurar el trago amargo de derrotar a las fuerzas oscuras que nos robaron la paz y la tranquilidad, y jamás ceder en nuestra lucha por la libertad, empezando por decir lo que pensamos sin temor a ser detenidos y torturados. 

lunes, 5 de enero de 2026

De como las ideas equivocadas tienen consecuencias desagradables, por Saúl Godoy Gómez



Las ideas motorizan las acciones, creemos que nuestra realidad es de una determinada manera y sobre ella actuamos; si estas ideas eran las equivocadas, lo más probable es que cometamos errores, y dependiendo de la gravedad de esos errores, tendremos que afrontar sus consecuencias. No hay otra manera de construir eso que llaman “experiencia”.

Hay una buena parte de los venezolanos que piensan que pueden andar por la vida creyendo y haciendo lo que les dé la gana sin pensar en las consecuencias, a eso se le llama “irresponsabilidad”, ser irresponsable es propio de personas inconscientes, de poco o ningún desarrollo mental y social, es común en los locos o en los delincuentes.

Una persona socializada, educada y con un mínimo de sentido común, se da cuenta de las circunstancias de la vida que le ha tocado vivir, y esas circunstancias varían. Dependiendo de su origen y disposición, circunstancias completamente aleatorias, una persona puede nacer en la opulencia o en la más descarnada miseria, con muchas o ninguna oportunidad de perseverar, puede trabajar y desarrollarse para convertirse en alguien valioso y que sea relativamente feliz. Puede tener una vida plena y satisfactoria.

La vida es una tómbola, como decía la canción aquella, una rifa donde naces con un número que puede ser un premio o un castigo (en el peor de los casos), aunque siempre tendrás la oportunidad por medio del trabajo y la voluntad, de cambiar tu destino y llegar a ser una persona de bien. Las sociedades evolucionadas y organizadas hacen lo posible por disminuir esas diferencias entre las personas, por medio de la educación, los servicios de salud, alimentación y otros, pero queda claro que no pueden eliminarlas, eso es imposible y es parte de esas ideas utópicas que tantos problemas nos han traído en la política.

Los venezolanos hemos sido nutridos por casi un siglo por las ideas socialistas que pregonan una igualdad y una justicia social que pertenecen a esas ideas utópicas, ésas que, junto a las ideas religiosas de un mundo mejor después de esta vida, nos han hecho mucho daño, ya que nos hacen incapaces de apreciar la riqueza y potencialidades que abundan en nuestro entorno y realidad, nos han dado un marco de referencia falso y que nos incapacita para apreciar la fuerza del trabajo y las buenas ideas, pues despreciando la única vida real que tenemos nos distrae con otra inexistente y ficticia.

Pero las buenas y las malas ideas dependen fundamentalmente del lenguaje, y el socialismo (y la religión) están llenos de palabras, usos y giros que, poco a poco, van construyendo lo que los estudiosos han llamado un marco mental (mindset, en inglés) desde el cual las personas interpretan el mundo que perciben; por ese marco mental pasan, son rechazadas o aceptadas las ideas que justifican esa visión de la realidad, por eso las revoluciones socialistas crean sus propios lenguajes, algunos llegando al minimalismo como en el caso del lenguaje “tarzaneado” que utiliza el hoy, reo de la justicia Maduro, en su impresentable canción de “Yes peace, no war”.

La política venezolana se traduce en una espesa jungla de expresiones idiomáticas, que devienen de memes y consignas políticas para reducir la realidad a términos muy pobres y acríticos que comprimen drásticamente las posibilidades de la acción humana; eso se suma a la entelequia del estado paternalista y proveedor de bienes y servicios, con lo que la condición humana se ve simplificada a sólo clientelismo político o, en su defecto, a seres comuneros, cuya identidad depende del grupo, olvidando que lo más preciado del ser humano es justamente su individualidad, su capacidad de trabajo, creación y originalidad.

Esas erradas metáforas, que suenan tan bonito pero están equivocadas, pueden afectar aún a personas inteligentes y de gran cultura; eso le sucedió al Secretario de Estado Robert S. McNamara al inicio de la guerra de Vietnam, con la teoría de la caída de las fichas de dominó para explicar lo que podría suceder si se perdía el control del sur de Vietnam, con lo que perdieron el control de la situación y se involucraron en una guerra que no se podía ganar.

A raíz de la idea expresada por el presidente Donald Trump, de que su país tendría que tutelar por un tiempo la administración del estado venezolano para evitar que de nuevo nos equivoquemos y caigamos en manos de oportunistas y vendedores de elíxires de culebras, he leído con preocupación que, para lograrlo, tendríamos que sentarnos a negociar y trabajar con los líderes que quedan del chavismo, ya que ellos son los que tienen las armas y los que podrían provocar o apagar el incendio del país.

La metáfora escogida por el autor de un artículo que está circulando es, que quienes manejan la violencia son hoy los dueños del tablero político, que hay que irlos sustituyendo por personas civilizadas y socializadas para que, eventualmente, podamos alcanzar un estadio legal y de representatividad; bajo esta argumentación, se pretende relegar a María Corina Machado bajo la idea, igual que la expresada por el presidente Trump, de que la premio Nobel de la Paz no tiene las condiciones para manejarse con los militares y con los colectivos violentos del régimen chavista, que no es respetada por los uniformados. Por supuesto, piensa que los militares se reducen a los que están medrando del tesoro público y son convenientes partidarios del régimen, no a los institucionales, que saben que su deber es proteger el gobierno democrático y constitucional electo por el pueblo, que también los hay.

No puedo estar de acuerdo con la apreciación del autor del artículo al que me he referido. El chavismo ha quedado en evidencia como un grupo sumamente primitivo de individuos, violento sí, pero una minoría ya sin ningún arraigo real sobre la voluntad popular mayoritaria, las armas no solucionan los difíciles problemas del país, con incendios y tropelías violentas, anteponiendo intereses personales y actos de corrupción lo que provocaría sería la perdida acelerada de credibilidad, reduciría nuestra estatura moral para ser tomados en serio por la comunidad de naciones, ante las que quedamos como incapaces de volver a la racionalidad, de la cual queremos volver a ser parte.

Los que se dicen “militares venezolanos” no pueden ni garantizar la soberanía de nuestros mares, ni del espacio aéreo, ni siquiera pudieron defender adecuadamente a quien fungía como su comandante en jefe. El Alto Mando militar es incapaz de reconocer que no tiene control de las instalaciones petroleras ni la integridad del territorio, entonces, ¿A quien pretenden engañar? Si fueran personas responsables renunciarían a sus cargos y pedirían disculpas al país, pero el espectáculo debe continuar.

Estoy seguro de que María Corina tiene la gente apropiada, y nombraría a personas con capacidad de manejar los restos podridos del chavismo, que los pongan en su lugar y los convenzan de que es mejor entrar en razón que sentarlos en el seno del poder político para que remienden los graves problemas que han creado. El argumento es absurdo, acomodaticio y absolutamente entreguista de los éxitos que María Corina Machado a construido a riesgo de su vida y con su gran inteligencia. La gran mayoría de los venezolanos libres y demócratas estamos listos para acompañar a nuestra líder en la reconstrucción del país, cada uno en su área de acción.

De nuevo veo en este caso mucha comodidad para aprovecharse del trabajo duramente realizado por otro y esa famosa tendencia a normalizar situaciones de crisis con sus mismos provocadores, a enterrar la cabeza en el suelo para no ver los problemas, a no tomar responsabilidades y, lo peor, entregar el poder a quienes lo perdieron por ineptos, es absurdo, algo muy propio del pensamiento socialista y de la retórica eclesiástica... poner la otra mejilla.

Esta posición implica un desconocimiento del sacrificio y el sufrimiento que el pueblo de Venezuela ha tenido que poner para llegar hasta este momento, en nuestro presente, si bien es cierto que los norteamericanos fueron obligados a intervenir y recomponer el orden perdido, porque fueron los chavistas quienes, apoderándose de nuestros recursos y anulando nuestras instituciones, atacaron a Estados Unidos con sus negocios de narcotráfico, filtrando fondos mal habidos en el sistema bancario, con sus componendas con terroristas, con su intento por desestabilizar el orden continental.

El solo proponer que el chavismo se integre a coadministrar el estado con nuestros políticos, para que no incendien el país, por lo menos hasta retomar el control de nuestras instituciones, me parece un error garrafal y que podríamos pagar muy caro; la propuesta de abrirle la puerta, de nuevo, a quienes instigaron el delito y la muerte, no sólo contra nosotros, los venezolanos, sino contra el mundo civilizado, contra occidente, no tiene sentido.

Si la idea es utilizar nuestros militares, hay que decir que éstos fracasaron rotundamente en defender nuestro país ante el asedio de fuerzas extranjeras; demostraron que no estaban preparados, que no les interesaba el oficio de las armas sino para hostigar y someter a nuestro pueblo a los designios de otros gobiernos extranjeros, esas personas que vestían esos uniformes y ostentaban esos grados de oficiales, renunciaron a su deber y dieron una manifestación pública, con consecuencias históricas, de que nunca estuvieron a la altura ni fueron herederos de las glorias bolivarianas, ¿Porque entonces darles una nueva oportunidad? La realidad pide a gritos una recomposición de nuestro componente armado, una tarea en que el presidente Trump puede ayudar, y mucho.

También, a pesar de la retórica de anti colonialismo que están esgrimiendo convenientemente los chavistas y sus partidarios, con la ayuda de Estados Unidos, podríamos en muy poco tiempo volver a contar con el músculo industrial y petrolero que pueda satisfacer las necesidades energéticas del mundo libre. Venezuela se podría convertir en un nuevo polo de desarrollo e inversión capaz de resolver ingentes problemas de la América del Sur y convertirnos de nuevo en el socio confiable del país norteamericano.

En momentos de tal indefensión, con el aparato productivo destruido, sin instituciones confiables, con mucho que reparar en nuestro mindset, el apoyo estadounidense se presenta como muy conveniente. Y los venezolanos de bien merecemos volver a ser ese país de primer mundo que fuimos en al pasado, no deberíamos estar perdiendo el tiempo ayudando a reconstituir lo que está podrido y ha demostrado ser cancerígeno y mortal para la inteligencia y las buenas costumbres.

 

 

 

 

  

viernes, 2 de enero de 2026

La red mundial de dominio comunista.

 



Hace unos diez años atrás, yo estaba convencido de que la globalización era el camino correcto que la historia le deparaba a la humanidad, aquella idea kantiana de la “paz perpetua”, donde los estados superaban el aislamiento producido por el nacionalismo y las ideas de soberanía, para desarrollar y adherirse a ese derecho cosmopolita o derecho internacional, y poder interactuar en el mundo con otras naciones, con reglas claras y en condiciones de igualdad jurídica.

Convertida la globalización en el ánimo fundamental de la conducta de las naciones, no sólo para establecer intercambios comerciales, también para regular el movimiento de personas entre las fronteras, para la atención de crisis sanitarias y hasta para hacer del derecho de guerra algo más civilizado; la idea de lograr la paz perpetua, ese logro elusivo que Kant entreveía en una posible sociología de las naciones, con reglas claras, instancias  especializadas para la resolución de conflictos, elementos culturales comunes, era, a mi entender, el camino necesario para el futuro de la humanidad.

Aquellas fueron las bases sobre las que se fundaron los primeros intentos de un gobierno mundial, primero con la Liga de las Naciones (1919-1946) y luego con las Naciones unidas (1945 hasta nuestros días), y con ellas todo ese cúmulo de asociaciones de estados regionales, de foros, de mercados comunes, que se fundaron para regular aspectos económicos,  el desplazamiento de personas y bienes, los intercambios culturales; eran marcos de principios y jurídicos que brindaban seguridad, coherencia y desarrollo a esas comunidades para el progreso humano.

Lo que Kant no escribió, o por lo menos no lo hizo notar, es que estos esfuerzos estarían signados por los mismos problemas, o quizás peores, que aquejaban a los estados nacionales al momento de constituirse o durante su derrotero por la historia: las ideologías en conflicto, los sistemas productivos en competencia, los intereses en juego, el apetito por territorios y recursos escasos, las migraciones, el crimen y la corrupción, las diferencias religiosas y de raza, que fueron los resultados de las cruzadas, las guerras coloniales, las conquistas… la lista parecería interminable. Establecer una comunidad global de manera pacífica y armoniosa es una tarea harto compleja y que requiere un mayor trabajo y constancia.

Y en tal tarea nos encontramos en pleno siglo XXI, tratando de darle un orden y estabilidad a un mundo que se debate entre abrumadoras diferencias. Kant había trabajado con denuedo en proporcionar bases éticas y noseológicas para entender nuestro entorno y conducir nuestro comportamiento, le habían tocado tiempos convulsionados, según el profesor Teodoro Isarría, en su libro, De Cusano a Kant (1967):

En su larga vida [Emanuel Kant] había conocido la guerra de los Siete Años (1756-1763), que convirtió a Prusia en una gran potencia; la guerra de independencia de los Estados Unidos (1776); la Revolución Francesa (1789-1795); el ascenso de Napoleón hasta el Imperio (1804), señales todas de aparatosos cambios en el escenario del mundo.

Guardando las distancias y el tiempo, épocas no muy diferentes a lo que ocurre en nuestra actualidad, una plétora de organismos y clubes para la gobernanza internacional, algunas de largo aliento, otras efímeras, todas exhibiendo en sus cartas fundamentales los mejores propósitos a pesar de los conflictos y tortuosas desviaciones.

La ONU tuvo un papel crucial en varios conflictos mundiales, se estrenó con la Guerra de Corea, tuvo grandes éxitos en su defensa de los derechos humanos y en la creación de fuerzas de la paz, tuvo un papel importante en la preservación y la defensa ambiental, en la mitigación del hambre y la defensa de la herencia cultural de los pueblos, tuvo entre sus directores a personas de una gran solvencia moral y que marcaron su gran prestigio, distinguidos diplomáticos como Dag Hammarskjöld, o el birmano U Thant, o el político austríaco Kurt Waldheim, marcaron la época de oro de la ONU.

Lo que poca veces se menciona son las distintas ideologías y visiones del mundo que están involucradas, que muchas veces van de contrabando conjuntamente con las ansias de poder y dominio de algunos líderes o grupos de poder, como por ejemplo el comunismo, que exitosamente ha infiltrado cada uno de estos organismos internacionales, bien sean regionales, internacionales o mundiales, con el fin de lograr el control del orbe.

Y esto ha sido una labor que nació con los fundadores del pensamiento de la izquierda, desde Lenin, quien creía firmemente en la internacionalización del movimiento obrero, la primera organización política internacional, pasando por H.G. Wells en los inicios de la Liga de las Naciones, cuando acuñó la frase “el Nuevo Orden Mundial” y que se constituyó como meta de revolucionarios y dictadores marxistas.

Los grandes bloques económicos-militares del mundo se dieron cita en estos foros para poner a prueba su influencia, discursos y clientes, resultando en una competencia silenciosa y tras bambalinas para captar seguidores, países por lo general pequeños, subdesarrollados, pobres, pero que tenían voto y poder de decisión sobre asuntos de interés mundial, y desde el principio era claro que la corrupción y los favores jugarían un papel estelar.

Recordemos el lamentable caso de John Ashe en 2015, quien fuera Secretario General del organismo y que fue arrestado en New York bajo cargos de corrupción al aceptar sobornos de compañías Chinas, un diplomático de carrera representante de Antigua y Barbuda; o la lamentable actuación de la expresidente de Chile Michelle Bachelet, quien como Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU prefirió ignorar serias denuncias contra el mandatario venezolano Nicolás Maduro por violaciones graves de derechos humanos (desapariciones, torturas, privaciones ilegítima de la libertad, corrupción), su silencio ante la situación venezolana fue abiertamente de complicidad; o el caso de la peruana Nadine Heredia quien, luego de una accidentada pasantía por el poder judicial de su país, fue nombrada funcionaria de la FAO en Ginebra y tuvo que apartarse del cargo por serias acusaciones de corrupción en su contra.

En la última década, Venezuela ha tenido un notorio papel en el seno de la ONU al convertirse en uno de los países miembros con comportamiento más errático y dañino contra la institución, ha dejado de cumplir con sus obligaciones y compromisos institucionales, algunos de los discursos de sus mandatarios y representantes han sido expresamente groseros y abusivos contra otros miembros, han amenazado con retirarse de la institución por tacharla de “inoperativa” para finalmente, al verse aislados y amenazados, han pedido su intervención para salvar al gobierno revolucionario socialista que se encuentra en medio de un conflicto de grandes proporciones.

Pero fueron dos venezolanos quienes dieron al traste con la poca dignidad que quedaba en ese organismo internacional, con la designación de María Gabriela Chávez, hija del dictador, como embajadora alterna de Venezuela ante la ONU, una mujer que ostenta una grosera fortuna de más de 4.000 millones de US$, en cuentas en paraísos fiscales, y que se vio envuelta en una venta de arroz a Argentina con un escandaloso sobreprecio, donde participaban mafiosos, socios de los gobiernos venezolano y argentino.

Pero quizá el caso más escandaloso fue el de designar a Rafael Ramírez, expresidente de PDVSA sobre quien pesan acusaciones de corrupción en la industria petrolera, como representante de Venezuela ante la ONU en 2017, aprovechando su inmunidad diplomática para montar una ingeniería financiera que le permitió manejar enormes volúmenes de dinero de la corrupción por medio de bancos europeos y norteamericanos, operaciones que atrajeron la atención de las autoridades de varios países donde todavía es investigado. Ramírez fue llamado de vuelta a Venezuela, de donde escapó para luego desparecer en la clandestinidad, llevándose la miserable fama de provocar una de las crisis humanitarias más graves en el continente americano, y desde el interior de la ONU.

Estas dos personas fueron designadas a estos importantes cargos no para promover y defender los intereses del país, que ya empezaba a sufrir de una crisis humanitaria de grandes proporciones, sino para defender una supuesta revolución socialista, los intereses privados de sus mandatarios y el botín de un desfalco en contra del patrimonio de la nación.

Los funcionarios de la representación venezolana tienen la prohibición expresa por parte del gobierno norteamericano de incursionar en territorio de la Unión (lo que incluye salir de la sede de la ONU a visitar Manhattan, por ejemplo) pues Venezuela es considerada un país enemigo de USA y presenta una serie de conflictos con otros países de Europa.

Eso quiere decir que mi país, Venezuela, en manos de los chavistas, se ha convertido en una vergüenza internacional, ahora señalado como gobierno narcoterrorista. Pero el haber permitido que Venezuela, como país miembro de la ONU, haya degenerado a niveles tan profundos, sólo indica que la organización es inoperante, tal como lo demuestra que, para el 2026, el representante de Somalia dirigirá el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, demostrando que la corrupción y la influencia del comunismo internacional han tomado definitivamente esa instancia globalizadora. Todo indica que su tiempo útil ha terminado y se necesita que haya nuevas instancias que brinden seguridad, y ejecución de mandatos civilizados.

 

jueves, 18 de diciembre de 2025

La enorme deuda con China

 



Soy un estudioso de la cultura China y reconozco en la minoría china que hoy convive con nosotros en Venezuela su gran vocación para el trabajo y su atinado olfato para hacer negocios, razón por la que me extraña que los gobiernos de esa gran nación se hayan dejado embaucar por unos narcoterroristas y ladrones de siete suelas, que sólo eso son los chavistas, en unos proyectos que eran pura fachada para robarles su dinero.

Los gobiernos de Chávez y Maduro barajaron y iniciaron mega-proyectos en las áreas de ferrocarriles, fábricas automotrices, satélites de comunicaciones y observación remota, desarrollos agrícolas y petroleros, instalaciones militares, puertos y aeropuertos… hasta se habló de proyectos espaciales conjuntos, la agenda era variada, ambiciosa y extensa.

China siempre ha contado con muy buenos planificadores, capaces de realizar enormes trabajos que requieren mano de obra intensiva, tecnología de avanzada y tiempos ajustados, resultando en su gran mayoría la terminación de las obras a tiempo y dentro de los presupuestos asignados. Por otro lado, siempre ha contado con un aparato de inteligencia, en lo político, económico y militar, tan bien afinado y previsivo, que le permitió apropiarse sin mayores problemas de los adelantos tecnológicos de punta de occidente durante la segunda mitad del pasado siglo, sobre los que descansan sus altos índices de desarrollo actual.

Es por ello que no entiendo cómo pudieron pasárseles por debajo de la mesa todas estas negociaciones con los chavistas, que se convertirían en uno de los mayores desfalcos a China, realizado por unos supuestos revolucionarios que ni siquiera tenían la capacidad de sostenerse por su propio trabajo ni siquiera a sus familias. Estaban tratando con ladrones y ustedes lo sabían, esos chavistas que ahora anda buscando indultos a sus delitos para poder huir de Venezuela y vivir de sus botines robados (entre ellos los dineros de esos convenios) en exilios dorados.

La verdadera deuda con China todavía es incierta, hay demasiadas cuentas que no están claras, para algunos la deuda asciende a cinco billones de dólares, para otros sobrepasan los seis billones, una ingente fortuna, echados a un pote sin fondo, y que lamentablemente, una vez que esa deuda sea revisada y reconocida por el nuevo gobierno, la tendremos que pagar cada uno de nosotros sin el beneficio de las obras contratadas, pues nunca se construyeron. Estos dineros fueron otorgados como si estuvieran tratando con gente “normal” y responsable; y me pregunto, ¿Cómo fue que los chinos no se enteraron de que estaban siendo esquilmados por unos traficantes de drogas y delincuentes de la peor ralea? ¿Dónde quedaron los seguimientos y controles de estos proyectos? ¿Cómo fue posible que el gobierno chino persistiera en otorgar créditos a esa banda de ladrones sabiendo que las ejecuciones y garantías eran inservibles?

Pero hay algo todavía más comprometedor, los chinos sabían que estaban tratando con un gobierno ilegítimo, que hizo trampa en las elecciones, que se sostenía en el poder por la fuerza del miedo y la mentira, sabían que los chavistas no contaban con la voluntad popular, tal como lo exige nuestra Constitución, para realizar negocios con gobiernos extranjeros… parece que hubiera prevalecido el factor ideológico sobre la prudencia que debería tener un inversionista responsable.

Pareciera que los gobiernos chinos tenían otros planes con esos volúmenes de dinero que apostaron en nuestro país y que, en vez de invertirlo en las obras contratadas, se pretendían para otros fines mucho más viles… eso se llama corrupción ¿Cómo no se dieron cuenta, luego de invertir ese primer billón de dólares, que jamás iban a recuperar ese dinero puesto en obras fantasmas o inconclusas, y a pesar de las evidencias de malos manejos e incumplimientos siguieron otorgando abundantes líneas de crédito? ¿No hicieron contraloría? ¿No sabían de su historial de mala paga? Y llama la atención que ningún chavista haya propuesto a China como su refugio final, entre otras cosas porque sabían que en China hay pena de muerte para los delitos de corrupción.

Muchas de esas contrataciones se hicieron a la carrera, sin llenar los requisitos de ley y obviando los controles y las seguridades que la prudencia dictaban, pareciera que lo importante eran satisfacer el hambre por las jugosas comisiones pues no existen los informes de adelantos de obras, en muchos casos estos proyectos carecen de expedientes que pareciera, fueron robados o destruidos para no dejar evidencias de las enormes irregularidades que se cometieron, nadie sacó una bandera roja para advertir de estas irregularidades hasta que ya fue demasiado tarde.

Yo tengo una teoría, y es que los gobiernos chinos trabajaron sobre la tesis de que el petróleo y las muchas riquezas minerales y naturales de Venezuela eran suficiente aval para esas inversiones, que en realidad se trataba de una compra-venta oculta de nuestros recursos, porque llevar la deuda hasta límites impagables les garantizaba de por vida la canibalización de nuestras riquezas… Eso creyeron, pero no contaban con los gringos que, al caer en cuenta de tales operaciones, que socavaban sus intereses y seguridad hemisférica, se adelantaron a la jugada y descubrieron a los negociadores chavistas como lo que eran, unas fichas del comunismo internacional y narcoterroristas, enemigos declarados de Estados Unidos.

Si esto fuera así, China se convertiría en un financista y socio de uno de los carteles de droga más peligrosos de occidente y enemigo del pueblo de Venezuela, que además reclaman impunidad para disfrutar un exilio dorado con esas fortunas mal habidas, que incluyen el aprovechamiento de los fondos aportados por los chinos. Mostrarse de acuerdo con esa deuda sería reconocer su participación en este entramado; pero yo no creo que éste es el caso, yo creo que China actuó de buena fe y lo seguiría haciendo en un futuro con un nuevo gobierno democrático y legítimo.

Yo confío que esa vieja y sólida diplomacia China aceptará de manera natural compartir una mesa de negociación de la deuda venezolana con el ministro designado para tal tarea, que según rumores sería el Dr. Miguel Rodríguez, un economista de talla mundial con quien, de seguro, encontrarán la fórmula más conveniente para ambas partes en este delicado asunto, en aras de que China continue participando en el desarrollo económico y social de nuestro país. De manera que pongo mi apuesta en el buen criterio de los chinos.