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domingo, 18 de septiembre de 2016

El totalitarismo chavista


Pretendo demostrar con este artículo como el chavismo, o el socialismo del siglo XXI o la mentada Revolución Bolivariana, que para todos los efectos es la misma cosa, se ha convertido en la expresión más lamentable y peligrosa de esa ideología salvaje y destructora que es el totalitarismo, y la intención en descubrir para ustedes esta realidad es para que no se confundan, y piensen que los venezolanos libres, plurales y democráticos podemos convivir con esta manifestación de la maldad más pura y ciega que existe.
El chavismo es muerte y para allá se dirige, por lo que hay que acabar con esa ideología lo antes posible, y hacerlo, es un acto heroico y humanitario ya que como bien dice el historiador Eric Voeguelin, el totalitarismo no pretende cambiar la naturaleza humana, sino destruirla.

Antecedentes del totalitarismo
Hay autores que identifican los orígenes del totalitarismo en la forma de gobierno que asumieron los espartanos, una doctrina militarista colectivista donde las mujeres, los hijos, las bestias, todo pertenecía a la comunidad hecha estado en permanente estado de movilización.
Platón recoge en su obra La República, esta idea de estado absoluto y lo eleva como la mejor forma de organización de la sociedad, y lo expresa de ésta manera: “De todos los principios, el más importante es que nadie, ya sea hombre o mujer, ha de carecer de un jefe.  Tampoco debe acostumbrarse el espíritu de nadie a permitirse obrar siguiendo su propia iniciativa, ya sea en el trabajo o en el placer.  Lejos de ello, así en la guerra como en la paz, todo ciudadano deberá fijar la vista en su jefe, siguiéndolo fielmente y aún en los asuntos más triviales deberá mantenerse bajo su mando. Así, por ejemplo, deberá levantarse, moverse, lavarse o comer… sólo si se le hubiere ordenado hacerlo… en una palabra, deberá enseñarle a su alma, por medio del hábito largamente practicado, a no soñar nunca con actuar con independencia y a tornarse totalmente incapaz de ello.  En esta forma la vida de todos transcurrirá en una comunidad total.”
Es interesante destacar que el totalitarismo y sus adeptos hacen un punto de honor, para justificar la imposición de su sistema a la sociedad, el tema de la justicia, a decir de Platón, reemplazar el egoísmo y la discordia civil por la harmonía, una muy interesada tesis donde el patrón fundamental es el interés del estado. Todo aquello que favorezca al estado será bueno, virtuoso y justo; todo aquello que lo amenace será malo, perverso e injusto, su interés fundamental es hacerle la vida fácil a la clase gobernante.
El totalitarismo tuvo un importante repunte en la modernidad, éste renacimiento de las tesis totalitarias tiene sus antecedentes en formas de gobiernos absolutistas entre las que se distinguen las dictaduras y el imperialismo, conjuntamente  con prácticas de discriminación social tales como el antisemitismo y el racismo, por ejemplo, el sistema de dominio y explotación que instauró el príncipe Leopoldo sobre el Congo belga, fue una temprana muestra de lo que vendría, al igual que las distintas manifestaciones de persecución y exclusión social que se practicó por algunos gobiernos en contra de algunas minorías, como los judíos en Europa a principios del siglo XX.
El hecho de que un gobierno en términos del interés nacional, pudiera desarrollar métodos, leyes y argumentos para disponer sobre la vida de una parte de la población a la que considera “dispensable”, aplicarle restricciones y en algunos casos exterminarla, llevó a ciertos gobiernos, principalmente de corte militarista, a profundizar estas prácticas pero ya ejerciéndola sobre la población general, que consistía principalmente en la utilización del terror como herramienta de control social.
Fue sin duda el nacionalsocialismo alemán y la figura de su líder Adolfo Hitler la tendencia política llamada a desarrollar el totalitarismo en su forma más acabada, seguida muy de cerca por el totalitarismo estalinista en Rusia; aunque diferentes en actores, cultura y tiempos, ambos totalitarismos comparten semejanzas que sólo son obvias una vez que se conocen los mecanismos que lo mueven.
El totalitarismo está asentado sobre un discurso de principios y valores que elevan a grado sumo elementos raciales, del suelo (territoriales), patrióticos, de un pueblo como expresión cultural y de poder que sólo responde ante la divinidad, con un liderazgo que no puede ser discutido, al contrario, debe ser reverenciado como infalible y que obedece a unos máximas morales y éticas que lo sitúan por sobre cualquier otra visión del mundo, lo que hace que su ideología sea incontestable y que no acepta contradicciones.
Esta condición, de creer en su superioridad física y moral lo llevan a imponer su credo al mundo, su espíritu de dominio y control no detiene en sus fronteras sino que busca, como misión de vida y obligación histórica, la conquista liberadora de los demás pueblos del orbe, de allí su peligro para la paz y la estabilidad internacional, de allí el milenarismo y finalmente encarnar la voluntad del pueblo, su soberanía y su identidad.

El uso encubierto de la violencia
Mi primera hipótesis es que el chavismo como forma de totalitarismo, se ha venido desarrollando desde hace 18 años imponiéndole a Venezuela lo que la experta en totalitarismo, la historiadora y filósofa Hannah Arendt, describía como un “anillo de hierro”, que no es otra cosa que un pliego normativo autoritario, impuesto por las armas, que constriñe las libertades ciudadanas y obligaba a las personas a ser cada vez más dependientes del estado.
El chavismo como forma totalitaria de gobierno ya está desembocando en su fase última, que se reconoce por su actividad de exterminio de lo que considera, “sobrantes” de la población, la diferencia con el totalitarismo tradicional es que no hay campos de exterminios (aunque alguna cárcel venezolana pudiera coincidir con algunos de estos lugares), pero sí hay un programa en ejecución.
El uso de las policías y los operativos de exterminios (búsqueda y destrucción) de supuestos criminales en las barriadas de las principales ciudades del país, conocidos como OLP, que se traduce en la aplicación extrajudicial de la pena de muerte es una de sus facetas.
Otra modalidad consiste en la actividad que despliegan los bien llamados colectivos armados, que no son otra cosa que grupos de violentos bajo la fachada de movimientos políticos que apoyan a la revolución, que atacan a la población por órdenes del gobierno y con total impunidad (muchas veces con el apoyo abierto de las autoridades), aunque su función primordial es generar miedo entre la población opositora al régimen, sus acciones en contra de manifestaciones pacíficas de protestas han tenido su cuota de bajas.
La otra cara del programa de exterminio lo realiza con la ayuda del hampa común, bandas de delincuentes que operan desde las cárceles o en los barrios a quienes el gobierno ofrece territorios, armas y privilegios (zonas de paz), a cambio de que les mantengan el orden político en esos sectores.
La actividad de estos grupos en conjunto ha producido en los últimos tres años una inmensa cantidad de víctimas que el gobierno trata de confundirlas con las cifras negras policiales como bajas en la lucha contra el delito, pero en realidad son cifras amañadas que ocultan un proceso de limpieza de indeseables para el régimen.
Pero el grueso del exterminio se encuentra en las cifras de muertes por desahucio, de personas que no reciben la atención médica necesaria en el momento oportuno, de niños y ancianos que mueren por enfermedades contagiosas endógenas, infecciones hospitalarias y por desnutrición.
Esta enorme cifra de venezolanos exterminados por la inoperancia del gobierno, por la negación a prestarle a la población los más básicos requerimientos de salud para el sostén de la vida, solo se explica, bajo el esquema, o de que están recibiendo órdenes desde Cuba para causar una sensible reducción de la población autóctona venezolana con fines de un futuro repoblamiento del territorio con nacionales cubanos, o con una drástica reducción de los presupuestos de atención a la alimentación y a la salud, para que dichos montos de dinero sean desviados a las arcas de La Habana para atender las necesidades de ese gobierno.
El asunto es que el gobierno chavista está destruyendo su base poblacional de la que derivaba su apoyo electoral, pues son los sectores más vulnerables de la población, los pobres, los que engrosan estas espeluznantes estadísticas genocidas, no son los “escuálidos” o la clase media donde se encuentra la verdadera fuerza opositora al régimen, lo cual hace suponer que ya al gobierno no le importa contar con el apoyo popular pues piensa que puede mantenerse en el poder sin pueblo, sin elecciones, sólo con la fuerza de la violencia.
Esta limpieza poblacional tiene otro sentido dentro de la estrategia totalitaria, sembrar el miedo entre los que quedan vivos, sólo aquellos que estén de lado de los genocidas del gobierno recibirán los servicios y los alimentos que necesitan para sobrevivir, éste es un mecanismo de biopolítica suficientemente estudiado por expertos de todo el mundo, y consiste en el racionamiento de estos insumos por medio de listas, tarjetas o mecanismos como los CLAP, que son las organizaciones populares que hacen registro y control de la población que le son fieles al gobierno y a las que premian, entre otras cosas, con bolsas de alimentos cada cierto tiempo.
Para el chavismo todo aquel habitante que no le sea útil a la revolución, y exigen total entrega a sus adeptos, son superfluos y por lo tanto deben o irse del país, ser destruidos o aceptar en silencio el yugo, la filosofía del nuevo hombre y del pensamiento único exigen uniformidad, no puede haber variedad ni otros puntos de vista que no sea los que dicte la revolución.
La gran cantidad de presos políticos que exhibe el régimen, su constante bulling hacia los sectores de la oposición, no sólo son indicativos de su propia inseguridad ideológica sino de un desprecio supino por la confrontación de ideas, por el debate y fundamentalmente, por el miedo que le tienen al diálogo verdadero, ese que se produce entre iguales y donde solo triunfa la razón, donde es posible la negociación y los entendimientos; en el totalitarismo eso es imposible que suceda.
Como les decía, cuando un gobierno totalitario se encuentra en esta fase, es porque es la última etapa de su desarrollo, a partir de este momento el aparato totalitario funciona como estado policial a lo interno y como amenaza militar a lo externo, si bien el gobierno chavista no puede en este momento, por causas económicas, expandirse como lo hizo con el gobierno de Hugo Chávez a otro países para fomentar la ideología totalitaria, hay que estar atentos pues su voracidad territorial y poblacional no se extingue, sino que queda latente, esperando mejores tiempos.
Tratar de dialogar o entrar en razón con personas imbuidas en este marco mental es una tarea imposible, como creen en la superioridad moral de sus acciones por más torcidas y criminales que sean, siempre están convencidas que hacen el bien, enceguecidos por una venda que les impide la racionalidad, trabajan en base a dogmas y metas imposibles de cambiar desde afuera, la única manera de doblegarlos en venciéndolos con la fuerza.

El control de los ciudadanos o como robarle ciudadanía a la persona
Pero ahora veamos el aspecto del control poblacional, para controlar a la gente tienen que controlar su mente y para ello el gobierno debe manipular sus medios de vida, una vez que el gobierno tiene poder sobre los medios de producción, sobre los mercados de trabajo, sobre las ofertas de empleos, cuando se convierte en el principal empleador y fuente fundamental de inversión, cuando controla la emisión del dinero y provoca inflaciones galopantes, escasez de productos y control absoluto sobre las divisas, entonces tiene el control sobre la población.
Por ello, las colas de gente tratando de conseguir productos subsidiados, son una necesidad para el gobierno, necesita tenerlos ocupados en funciones básicas como sobrevivir, para quitarles toda fuerza para que se rebelen, protesten o piensen en política.
Una población desnutrida y hambreada es más fácil de manipular que una sana e independiente.
El gobierno además, induce al miedo en la calle, hay un toque de queda no declarado en el país, el gobierno nos obliga a comer lo que él quiere que comamos al precio que le conviene, las posibilidades de trabajo se hacen cada día más precarias, el crecimiento económico es negativo, las empresas y comercios cierran por imposibilidad de mantenerse en éste medio diseñado para arruinar a los empresarios libres e independientes.
Hay un trabajo de erosión de la dignidad y la voluntad en las personas, que de lograrlo, hacen a la población instrumento fácil para lograr de ellos verdaderos esclavos del régimen, pero para ello deben destruir toda traza de individualidad en la persona, necesitan colectivizarla, imponerles una igualdad en las necesidades, tener una sola voz.
El totalitarismo chavista ha provocado un éxodo de personas, la mayoría profesionales, que nunca antes se había visto en el país, la oposición política está trabajando con culillo, amenazada con procesos judiciales fabricados, con cárcel y torturas, incluso con la muerte, la comunidad internacional no termina de reaccionar ante las devastadoras evidencias de que Venezuela vive un totalitarismo salvaje y contagioso, el hecho de que el gobierno se haya posicionado a la izquierda y tenga el apoyo cubano, les ha resultado como especie de permiso para devastar al país sin mucha resistencia, por lo menos la comunidad internacional lo ha tolerado.
De allí la necesidad de la hegemonía comunicacional, de un aparato de propaganda de tal intensidad y penetración que sea imposible escuchar otras voces, otras ideas, la plataforma de comunicaciones del gobierno totalitario tiene como función primordial reinterpretar la realidad de acuerdo a los intereses del régimen, sin importar que es verdad y que es mentira, llegando incluso al extremo de fabricar una realidad virtual, por ello la guerra declarada al periodismo libre e independiente y la manipulación de los derechos de la información veraz y oportuna, y la censura al derecho de libre expresión del pensamiento es una política de estado.
La introducción del elemento militar en el gobierno y la creación de esa unión cívico-militar como objetivo de la revolución, ya hablan mucho de cómo el autoritarismo militar ha penetrado en todos los aspectos de la vida ciudadana, el país ha quedado dividido en regiones militares que son la base de la planificación no solo de la seguridad, sino de planes de producción y áreas educativas, de servicios de salud y ejes de desarrollo.
El militar banquero, industrial, comerciante, distribuidor, agricultor, transportista se confunde con el militar narcotraficante, corrupto, extorsionador, secuestrador, invasor, los uniformados están metidos en todos los negocios posibles de la república, lícitos o ilícitos, son tan socios de los emprendedores legítimos como de los carteles del crimen organizado, se confunden en su papel de guardianes y ladrones, de garantes de la ley y mafiosos, pero funcionan como una clase privilegiada por encima del común de los ciudadanos y de la ley.
El gobierno chavista gasta ingentes recursos en promocionar su imagen en el exterior, pero la imagen que pretende dar es todo lo contrario a su actuar, se quiere posicionar como un sistema político humanitario, pacífico y solidario cuando la verdad es lo opuesto, constantemente destaca las virtudes de la revolución y se erige como ejemplo a seguir, pero el contraste es ya insostenible, es imposible ocultar la crisis humanitaria que se empeña en negar, creada y sostenida precisamente para continuar con su limpieza ideológica.

El totalitarismo como problema político contagioso.
Pero en el caso venezolano, como ya se ha iniciado la devastación ecológica del territorio, que es inaceptable para la región por el peligro que representa para los intereses de países vecinos, las violaciones masivas de derechos humanos son demasiados horrendas como para seguir permitiéndolo en nombre de una muy mal entendida convivencia latinoamericana, la actitud del gobierno es de una burla absoluta a la decencia y los valores de occidente, no ha parado de inducir conflictos y enfrentamientos en el seno de las organizaciones donde participa, el gobierno de Maduro tiene los días contados.
El totalitarismo es como el cáncer, o se le contiene a tiempo o se come al cuerpo completo, es por naturaleza nihilista, autodestructivo, suicida, la distopía de un totalitarismo global solo pertenece a la literatura de ficción, hasta el momento la comunidad internacional, los hombres de buena voluntad, los pueblos libres, ha encontrado la manera de contenerlo cuando se presenta, o como en el caso de la Rusia estalinista, que se consumió sólo con la muerte de su líder.
Éste totalitarismo llamado socialismo del siglo XXI, tiene una superficie edulcorada con todas las buenas intenciones de una redención social, se confunde ex profeso con algunos aspectos de las creencias cristianas, se hace pasar por democrático y promete la liberación de los pueblos, al igual que el populismo, apela más a los sentimientos que a la razón, y su discurso, tiende hacia el nacionalismo y los valores patrios, pero es toda una impostura, un engaño, ya que una vez en el poder y asistido por la fuerza moral que le otorga actuar en nombre del pueblo, enseña sus garras y colmillos cuando ya es demasiado tarde.
Maduro y su régimen hace ya mucho tiempo sobrepasó el límite que Arendt calificó como de la desarticulación del espacio público, el venezolano obligado por las condiciones totalitarias se preocupa sólo por su sobrevivencia sin importarle los demás, no se involucra con suficiente ahínco a la lucha por sus derechos inculcados, individuos aislados sin posibilidad de coordinar acciones colectivas con sentido de verdadera resistencia, se agotan sin lograr avances, la sociedad civil en su imposibilidad de lograr acciones efectivas que pongan termino al horror, se va poco a poco silenciando y aceptando su condición de oprimido.
Maduro se me parece cada día más al jefe nazi Adolf Heichmann, encargado de transportar a los judíos a los campos de exterminio, y que en el juicio que le siguieron en Israel, Arendt lo calificó como la personificación de la banalidad del mal, un hombrecito común, ordinario, que cometió los más horrendos crímenes sin ninguna otra motivación que seguir órdenes.
Al igual que Maduro, siguiendo un Plan de la Patria que heredó como legado de su lider, que se atreve hacer chiste del hambre que pasa el pueblo hablando de la “dieta de Maduro”, que cree que ser valiente es agarrar a golpes a unas mujeres humildes que protestan la escasez tocando cacerolas, mandando a torturar a presos políticos indefensos en sus celdas, o tomando territorio con sus FFAA como si fueran tropas de ocupación, Maduro realiza estos actos criminales porque es un idiota moral, una persona incapaz de discernir sobre el valor moral y ético de sus propias acciones y hasta risa le dan, es capaz de incendiar al país mientras toca sus tambores y baila chancleteado con la Primera Combatiente, todo un Nerón tropicalizado.
El chavismo ha dejado sembrado en el mundo varias semillas de este totalitarismo transformado en socialismo del siglo XXI, en Bolivia, en Ecuador, en Nicaragua, en Cuba, en los EEUU, en España, en Colombia, en Panamá, en otros países de Centroamérica y el Caribe, ha sido recientemente extirpado de Argentina y Brasil y estamos a la espera de sus consecuencias, cuando el chavismo es derrotado abiertamente o su oposición es muy fuerte, su accionar se hace subterráneo, clandestino, y su plan es penetrar instituciones claves como las fuerzas armadas, minorías organizadas o algún partido político, en el caso de los EEUU, tengo la impresión que el partido Demócrata ha sido contaminado mas allá de lo deseable.
En países como Bolivia, Nicaragua y Cuba han prosperado, en los demás están latentes, a la espera de que los gobiernos de turno entre en crisis o se comporten con debilidad ante sus manifestaciones, lo importante es estar conscientes de que existe y que puede prosperar.
Heichmann fue sentenciado a la horca, el destino de Maduro está por verse, aunque ya tiene asegurado su lugar en la historia y no precisamente como un héroe revolucionario.
Su gobierno, definitivamente, es totalitario.   -    saulgodoy@gmail.com






jueves, 28 de julio de 2016

Fundar la inteligencia


En Venezuela no se puede pensar en refundar a los órganos de inteligencia del estado, ni tampoco en hacer una reingeniería de los mismos ya que significaría el riesgo de heredar errores, trasmitir visiones erradas, preservar malas prácticas y continuar manteniendo un pensamiento arcaico que le ha hecho mucho mal a los intereses del país.
El aparato de inteligencia e información de la nación hay que fundarlo desde cero, pues lo que tenemos es apenas un embrión malformado, y estoy hablando tanto de la inteligencia civil como la militar, en especial la militar, que ha devenido en una estructura de desinformación y contrainteligencia manipulada por el crimen organizado e intereses extranjeros, para mantener a un grupo de traidores en el poder haciéndole mucho daño a la población del país.
No dudo que contemos con técnicos expertos en ciertas áreas de conocimiento, en telecomunicaciones, en informática, en criptografía, quizás alguno que otro en análisis de la información, lo que si contamos en abundancia son con esbirros y policías que son usados para armar expedientes ficticios, para componer perfiles que comprometan a personalidades, para sembrar pruebas falsas, para intervenir comunicaciones y hacer grabaciones ilegales, para borrar o plantar evidencias y cambiar las escenas de los crímenes.
Lo que sobra en el mundo de la actual inteligencia en Venezuela son expertos en confundir y manipular bases de datos con fines ilícitos e inconstitucionales para favorecer intereses particulares y en detrimento del interés nacional, son órganos de intervención política que trabajan con información falsificada y contaminada para crear caos en la población y en la oposición política, influenciar en la percepción del régimen en el extranjero y desfigurar hechos para los organismos de auditoría y vigilancia internacional.
Todo el aparato de inteligencia del estado responde a unos fines políticos del partido de gobierno, no hay independencia de funciones, objetividad en la captación y análisis de la información ni posibilidad de alertas tempranas a situaciones de amenazas y peligros que no sean aquellos señalados de antemano por la cúpula política del régimen, el sistema todo está diseñado en apuntar a una sola dirección, la conservación de un solo pensamiento, un solo interés, una sola autoridad, lo que hace que todo el sistema de inteligencia sea la negación de los fines de seguridad del estado nacional establecido en la constitución.
El territorio nacional se encuentra absolutamente desprotegido a merced del hampa, de las fuerzas subversivas, de extranjeros invasores (minería, pesca ilegal y deforestación) y de evento naturales desastrosos, mientras el gobierno distrae importantes recursos para la seguridad y defensa en este onanismo absolutamente despreciable para satisfacer sus ansias de poder y expandir sus actividades criminales.
Todo el personal civil y militar que está actuando y trabajando para el Centro de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA), procesando escuchas e intervenciones ilegales en las comunicaciones privadas de ciudadanos venezolanos, especialmente funcionarios electos de la Asamblea Nacional, diplomáticos y observadores internacionales para el gobierno de Maduro, están actuando en contra de las leyes del país y en algún momento serán procesados como traidores a la patria, ningún venezolano debería prestarse para servir de comodín a los enemigos del país, y deben saber, que toda esa información que recogen, es enviada y procesada en Cuba en detrimento de nuestros intereses y seguridad.
El resultado de esta situación, es que deja al país desprotegido, desinformado y expuesto a los peligros reales que acechan sus posibilidades de sobrevivencia, es más, el actual aparato de inteligencia del estado es una de las principales causales de nuestro estado de vulnerabilidad, y mientras siga existiendo de la manera como está conformado, es un riesgo de seguridad.
Y cuando afirmo que el actual sistema de inteligencia y contrainteligencia del estado, en sus componentes civiles y militares son un riesgo de seguridad no lo digo meramente por su aspecto funcional, hay personas que podría creer que el problema pudiera ser resuelto con un cambio de “política”, de gestión, pero el problema es mucho más grave, el verdadero problema es estructural, de diseño, todo el sistema está torcido y sus canales, instancias, mandos y operaciones funcionan para retroalimentar un aparato policial de control social que nada tiene que ver con una democracia.
Hay un interés de crear la inteligencia necesaria para justificar la intervención de las Fuerzas Armadas en asunto de orden público, ya lo ha explicado el General (r) Fernando Ochoa Antich de varias maneras: Creo necesario definir y diferenciar doctrinariamente los conceptos de defensa militar, orden interno y orden público... La defensa militar está referida al empleo de la FAN para garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, ante cualquier agresión externa. El orden interno se refiere a la estabilidad de las instituciones. La FAN, de acuerdo con la Constitución de 1999, solo podría ser empleada cuando dicha estabilidad se vea amenazada por factores que rebasen la capacidad de los organismos civiles de seguridad. El orden público y su preservación corresponden exclusivamente a los organismos civiles de seguridad, los cuales actúan para proteger a los ciudadanos, apoyar las decisiones de la autoridad competente y asegurar el pacífico disfrute de las garantías y derechos constitucionales. Es verdad que la Guardia Nacional ha sido utilizada tradicionalmente en operaciones de mantenimiento del orden público, pero a partir de la aprobación de la Constitución de 1999, el artículo 332 exime taxativamente a la FAN de esa función.
Pero al detectar este problema nos damos cuenta inmediatamente que apenas se trata de un problema inserto en una mayor, toda la doctrina de seguridad y defensa de los últimos 17 años apuntan en dirección contraria a los principios republicanos y democráticos, de hecho, contradice de manera fundamental los principios de la Constitución de 1999.
Toda la institución militar y policial del país está volteada y trabaja en contra de los principios de seguridad y defensa de la nación, por lo que urge, y esto es prioritario, un desmantelamiento general de las instituciones responsables de esta importante área y la creación de un nuevo modelo y estructura.
El simple hecho de que la sociedad civil esté incluida como objetivo militar para la defensa de la revolución, es un indicativo del grado de perversión y desviación que se ha logrado en la estructura principal de la seguridad de estado.
En recientes comunicados, órdenes y planes del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana cuando se refiere a “fuerza enemiga” se categoriza a organizaciones de la derecha opositoras al régimen, es decir, que el enemigo es político, interno y de diferente pensamiento que el socialista bolivariano y que de acuerdo al discurso de odio de la dirigencia del gobierno, empezando por Maduro y Padrino, todo quien se oponga a sus designios y políticas, es de “derecha” incluyendo los demás partidos de la izquierda que no sea el PSUV.
En esta pueril definición de fuerza enemiga no hay inteligencia, solo discriminación y persecución, y miles de expedientes manipulados de dirigentes de la oposición con esa etiqueta.
Trabajando con tal apreciación de las amenaza, la mayor parte del esfuerzo de los cuerpos de inteligencia se concentra en  el seguimiento y represión de los sospechosos habituales, dejando por fuera a los verdaderos enemigos de la paz de la República.
En el artículo, “FANB identifica a oposición y a estudiantes como fuerzas enemigas”, del periodista Herrnán Lugo-Galicia del diario El Nacional, escribió el 2 de mayo del 2016, lo siguiente: En el plan LOVI (de seguridad ante escasez), la FANB acusa a partidos e individuos de “la derecha” de alterar la paz, crear “la sensación de inestabilidad política y mala política interna en el abastecimiento de alimentos y medicinas, y reflejar a la opinión mundial un clima de inseguridad e ingobernabilidad”. En este programa los adversarios son empresarios, “empleados públicos y privados” que ejecutan acciones de sabotaje en la producción, distribución y comercialización de productos. La información fue aportada a la FANB por la “red de inteligencia” de los consejos comunales y las comunas, indican los informes militares.
Es claro como la red de inteligencia de las FANB se encuentra estructurada alrededor de nodos políticos controlados por el partido de gobierno, y como de estos intereses, estrictamente partidistas, nace la política de seguridad que mantiene en vigilancia y control al grueso de la población opositora distrayendo los recursos de la nación en escenarios ficticios fabricados por el mismo gobierno.

Para los que estudiamos la historia, sabemos que la objetividad hipotética, esa que es importante y necesaria en el estudio científico de los hechos, de las relaciones causales, y de la que depende todo el proceso de investigación, se inicia por la pregunta planteada cuando arranca la búsqueda de la información.
Ese arranque del proceso de investigación histórica, que es el mismo en el proceso de adquisición de inteligencia, se basa en unos valores referenciales que nos dan un punto de vista y bajo el cual vamos reconstituir la totalidad de un escenario, en el caso de las FANB, se trata de una hipótesis previa totalmente viciada por el interés de unos operadores políticos.
Si la premisa fundamental del gobierno de Maduro y Padrino es que Venezuela está sometida a una guerra económica que explicaría el desabastecimiento, la inflación, la baja productividad, la falta de financiamiento, el incremento del descontento social y por ende la inestabilidad, no hay que ser un brujo para concluir que todo el sistema de inteligencia buscará justificar tal aserción, de modo que todas las operaciones de inteligencia, la captación, análisis, verificación y resultados estarán dirigidos en demostrar esa tesis, quedando el sistema atrapado en una lógica circular de la que es muy difícil salir, y cuyo resultado, es el agravamiento de la situación de inestabilidad social ya que es imposible solucionar el problema; es la famosa metáfora que usamos en los círculos de inteligencia, si permites que metan basura en el sistema, producirá basura al final.
Es un garrafal error, aparte de un delito, que los cuerpos de inteligencia del estado, que deben ser considerados como un arma, se utilicen para hacerlos parte de una conspiración en contra del sistema democrático, para complacer visiones y opiniones de sus dirigentes, dejando al país desprotegido y ciego ante las verdaderas amenazas, y esto lo están haciendo intencionalmente y con un plan.    -    saulgodoy@gmail.com








lunes, 27 de junio de 2016

El cochino oficio de censor


Una de las manifestaciones más primitivas del poder es la censura, silenciar al oponente por cualquier medio necesario, incluyendo su eliminación física, aunque es principalmente con el terror y la violencia como se las agencia un tirano para acallar las voces críticas a su gestión.
A los chavistas, a quienes les encanta escucharse, les parece odioso y criminal que alguien que no sea chavista exprese su opinión, y la razón fundamental es, que ellos se creen los dueños de la verdad, no puede existir una idea contraria a su punto de vista, y si existe, está equivocada, por lo que cualquier intento por hacerla conocer, publicitar o querer enunciarla, mucho menos discutirla, es un acto ilícito e inmoral que debe ser castigado, y el vocero silenciado.
Pero esto no es suficiente, el chavista cree que si ocupa un cargo público, si ejerce una investidura asociada a un cargo burocrático, igual que el papado, le viene atribuida la condición de infalibilidad, es decir, por obra y gracia del Espíritu Santo no pueden equivocarse, por lo que, todo lo que sale de esa boquita es puro dogma, doctrina, revelación del altísimo, sabiduría sapiencial, y quien tuviere el atrevimiento de contradecirlo, lo mínimo que se merece es la hoguera.
¿De dónde viene esta actitud?
Solo en el fundamentalismo ideológico se fraguan tales disposiciones, en la creencia, equivocada e infantil, que de alguna manera por pertenecer a un grupo selecto, diferente, escogido y superior al resto de los hombres, esa ideología los baña de una luz de entendimiento que es sagrada, que está más allá de la duda, la crítica y la revisión.
Estos grupos se distinguen por llevar uniformes, por hacer una vida aparte del resto de la sociedad corrompida y confundida, por creer en los más altos valores humanos como los de la justicia social, la patria, Dios y con misiones absolutas y heroicas como salvar la raza humana y liberar a los pueblos de una supuesta esclavitud.
Como grupo aparte y con un fuerte sentido de cuerpo, estos hombres y mujeres tienen sus propios ritos de iniciación, sus juramentos bajo árboles sagrados o en catacumbas oscuras, cuevas y templos que tienen conexión con la historia de la tierra, con sus héroes y antiguos dioses, son los ejércitos de una raza diferente cuyo propósito es salvar al mundo de la perdición, y entre todos los votos que hacen, comprometen sus vidas, y hasta la muerte, por la victoria de sus mandatos.
Todo revolucionario tiene una raíz fundamentalista, bien sean sus metas religiosas, políticas o sociales, que si a ver vamos, se confunden en una supuesta autoridad y superioridad por sobre cualquier otra causa o creencia, ellos, que han elegido sacrificarse por sus convicciones no pueden estar equivocados, el mundo todo debe reconocerlos como autoridad, como salvadores, como portadores de la única verdad posible.
Por ello es que les sea tan repugnante la libertad de expresión, el derecho a expresar lo que piensa la gente, la opinión pública, estos individuos lo que espera es puro halago y alabanzas, y quienes no lo hacen son unos malagradecidos.
Este tipo de perfil psicológico es común en personas deficientes en sociabilidad y relaciones, con complejo de inferioridad que es sublimado en una cruzada y que complace una etapa anal no superada, donde el culto al yo y al autoerotismo individual se enmascara en una supuesta entrega por los demás.
Son personas egoístas, intemperantes, resentidas por algún trauma o carencia, son de una muy corta inteligencia cognitiva, sus razonamientos son limitados y circulares, una vez internalizados unos principios doctrinarios generales, su argumentación toda gira en torno a ellos con insistencia fanática, esa expresión social de sus deseos hacia el interés y bienestar de los otros, ocultan en el fondo un culto hacia sus personas, imaginadas como guerreros y custodios de la única verdad que les conviene, la de sus inmensos egos.
Con una persona así cualquier tipo de discusión racional, de diálogo, de negociación es prácticamente imposible, se encierra en sus supuestos valores nucleares, construye un muro alrededor de ellos y prefiere sacrificar su vida y la de los demás, antes de ceder sobre lo que considera sus convicciones, que resultan ser deseos caprichosos y fantasías infantiles tenidas como argumentos incontrovertidos.
El problema principal de enfrentar de manera pacífica, racional, en base a ideas y argumentos a estos fundamentalistas, es que anteponen el elemento sentimental y pasional, se confunden con los valores que defienden, toman de manera personalísima cualquier digresión o divergencia con sus principios, el solo pretender que ellos están equivocados es una afrenta a “su realidad”, aceptar que la verdad no los asiste es simplemente negar su existencia, es por ello que los intereses de la revolución los conviertan en algo tan importante, ellos son la revolución.
En este punto entra en juego el elemento totalitarista, la ideología se hace abarcadora del universo, la revolución o el yihad se convierten en causa sui, es lo que mueve su mundo, por ello es que la constitución es revolucionaria, la patria es revolucionaria, los padres de la patria eran revolucionarios, el futuro es revolucionario, la misma política se hace revolucionaria.
Y si se han objetivado esos atributos en una figura, en un profeta o líder, el asunto se complica ya que lo sacralizan de tal manera, que es imposible referirse a él o a ellos, si no se pertenece al culto, es inaceptable que un burgués anti-revolucionario, escuálido, pelucón, traidor, vende patria, mercenario del Imperio, explotador pueda referirse al líder supremo con respeto y adoración.
Nicolás Maduro por ejemplo encarna de tal manera su papel de sumo pontífice de la religión chavista que cualquier comentario o burla a su persona o al líder galáctico, a pesar de que se trata de una figura pública, cuyas actividades afectan o han afectado a un grupo grande de personas y que muchos no estarán de acuerdo con sus medidas, discursos y abstenciones, lo más natural en una democracia es que quienes disientan se expresen en total libertad, sin esperar de vuelta medidas represivas y de censura.
Pero no, las investiduras que le proporcionan los cargos a estos sujetos, los convierten en ángeles vengadores, la utiliza de una manera criminal, para insultar, ofender, amenazar, burlarse de quienes no comulgan con sus ideas, de perseguir a quienes no les agradecen su sacrificio y esfuerzo por hacernos un país potencia, pretende, ignorando nuestras leyes y cultura republicana, censurar y silenciar a sus opositores, en una palabra hay un flagrante abuso de poder.
Los tiranos gustan de someter a sus enemigos al escarnio, la burla y ofensa, pero basta que alguien le diga al Rey que va desnudo para que se sientan como vírgenes violadas, sobre todo cuando no respetan a los otros poderes públicos, cuando le ordenan a la Guardia Nacional a que viole la inmunidad parlamentaria del presidente de la Asamblea Nacional, dándole el trato indigno de un contrabandista en la aduana del aeropuerto.
Todos los fundamentalistas tienen una piel muy delicada para la crítica y la opinión en contra, reaccionan con violencia y no entienden que justamente, la opinión pública libre debe ser no solo promovida sino protegida, ya que con ella vienen los ajustes, correcciones, perfeccionamientos, avances y progresos de las políticas administrativas y la gobernabilidad, incluso cuando se trata de burlas y bromas sobre figuras de autoridad, tratar de imponer un respeto que no se tiene es querer hacer del día, noche, confundir la susceptibilidad con un delito de opinión es admitir una inseguridad y un miedo que solo apunta a una debilidad, no sólo de carácter, sino de estabilidad política, no es de ciudadanos serios y demócratas tal actitud, parecieran más bien un grupo de locas histéricas a punto de un ataque de nervios.
Pero repito, tal y como lo dije en un artículo anterior, es absolutamente inaceptable un gobierno que divida a un país entre dioses y bichos, y que por creerse dioses empiecen a matar bichos, tal como le ocurrió a Hitler y a Stalin en sus tiempos y países.    –     saulgodoy@gmail.com







domingo, 1 de mayo de 2016

El totalitarismo y las comunicaciones


Cuando en la voluntad popular radica la soberanía de una nación se entiende en todo el mundo hablamos de democracia, democracia sin aderezos, sin intermediarios, sin líderes mesiánicos que se creen la reencarnación de la voluntad popular, sin partidos único que pretenden usurpar esa soberanía, sin grupos de interés, no importa el uniforme que utilicen, que quieran situarse por encima del pueblo como sus conductores, o peor, como sus carceleros.
La voluntad popular tiene varias maneras de expresarse siendo la más común su participación política por medio de los partidos y otras organizaciones no gubernamentales, donde los individuos presionan, proponen, se activan con el fin de ejercer influencia sobre el gobierno o la comunidad, cuando quieren cambiar políticas públicas o crear nuevas áreas de interés social.
La sociedad se organiza en grupos de interés que actúa cada uno sobre los temas que le atañen y sobre los que desean crear, mejorar, proteger, para ello necesita de la libertad de actuación, principalmente de la comunicación para que, con su propia voz, sea escuchado y exija atención, cuando no financiamiento, creación de marcos normativos, reconocimiento.
La sociedad llamada civil, es la más grande y heterogénea, que vive y trabaja en las naciones del mundo y que sostiene las economías, esa enorme cantidad de gente que se organiza en familias, en clubes y asociaciones de todo tipo, que interactúan bien como partes de un gran mercado, como organizaciones jerárquicas o redes, es la gran cantera de donde salen los recursos humanos, la fuerza laboral creativa y de emprendedores que toda nación necesita para su progreso, tiene como componente fundamental al individuo, un ser que piensa, siente, tiene necesidades y es dueño de grandes potencialidades, principalmente su voluntad.
La suma de todos esas voluntades individuales da como resultado a la sociedad, un ente complejo, de múltiples facetas, sembrado de organizaciones que colaboran entre sí, que se complementan y comunican, que tienen expectativas, planes, esperanzas y también conflictos, la mayoría de los cuales tienen resoluciones pacíficas, negociadas.
Por ello la importancia de la política, pero no entendida únicamente en función electoral, que por ser el evento más grande y global de las relaciones ciudadanos-gobierno, es el que más destaca en el paisaje, sino de la política menuda, esa que los individuos utilizan en su vida diaria para navegar en sus relaciones familiares, con los vecinos, con sus compañeros de trabajo, en la calle, con las organizaciones con las que está afiliado, esa política que es el resultado de lo que yo quiero para mí y de lo que los demás quieren para ellos, ese toma y daca de acomodos, sacrificios, premios y negociaciones que necesitan del ambiente propicio para que las relaciones humanas funcionen, ese ambiente óptimo, sin que quepa la menor duda, es la democracia.
Y para que la política funcione en democracia, a cualquier nivel, bien sea individual, de grupos o nacional, deben cumplirse varias condiciones, la primera es el respeto por las opiniones de los demás, lo que implica la posibilidad cierta de una comunicación libre, que yo pueda decir lo que pienso sin temor a recibir un castigo o a ser silenciado.
La segunda es el respeto a la persona lo que implica el respeto a su propiedad, no solo de las cosas materiales que posee (casa, documentos, negocio, aparatos, valores) sino a lo que esa persona representa ( ideas, pensamiento, sentimientos, derechos) y que son suyas de manera exclusiva, esto no significa que pudiera no estar de acuerdo en sus valores y formas de pensar, o en como adquirió sus bienes, sino en la forma en que las reclamaría o las confrontaría en caso de juzgarlas impropias a su persona, necesariamente tendría que recurrir a las leyes, organismos jurisdiccionales y árbitros si se diera el caso de demandar el origen o consecuencias de las mismas.
Aún en conflicto y en el ámbito de la justicia, todo se reduce a una comunicación libre, a poder expresar mis pareceres y confrontarlos con otros diferentes, sin el factor de una comunicación libre y universal, la democracia no existe.
Es por ello que cualquier organización política o persona que aliente, promueva o efectivamente implante una hegemonía comunicacional, está destruyendo la raíz de la democracia.
La hegemonía comunicacional es el apoderamiento por parte de una persona o grupo de la posibilidad de la libre expresión de los individuos, nadie puede decir o escuchar algo, excepto mi opinión, lo que quiere decir, estoy eliminando la posibilidad de que la voluntad del individuo pueda ser expresada, lo que significa que la voluntad popular es callada, manejada, manipulada por el hegemón y sus intereses.
Uno de los mecanismos más diabólicos de la hegemonía comunicacional es utilizar el interés nacional como excusa para “encadenar” a todos los medios radioeléctricos del país y que difundan de manera obligatoria y exclusiva las alocuciones del jefe de estado en el momento y con la duración que le dé la gana, dejando al país bloqueado de cualquier otra posibilidad de comunicación.
La hegemonía comunicacional aplicada en una sociedad esencialmente democrática como la venezolana, consiste en regular a los medios de comunicación hasta el punto de censurarlos, amenazarlos con sanciones administrativas si no se conforman a un pensamiento único, destruir su derecho a editorializar como quieran, sobre todo si critican al gobierno, amenazarlos con quitarles sus licencias o concesiones si no concurren con la línea del pensamiento oficial.
La hegemonía comunicacional es dejar a los periódicos libres y democráticos sin papel pero abastecen a los diarios oficialistas, retirarles la publicidad del gobierno, demandarlos por injuria y otros delitos de opinión, obligarlos a reproducir avisos y noticias del gobierno, hacerlos quebrar y comprarlos por precios viles, amenazar a sus trabajadores y efectivamente agredirlos, no permitiéndoles acceso a las fuentes de información, montarles persecuciones y vigilancia policial a sus principales figuras, amenazarlos públicamente como política de estado, negarles divisas para sus necesidades de abastecimiento de materias primas y equipos.
Gransci, el teórico de la hegemonía comunicacional, un comunista
La hegemonía comunicacional consiste en hacerse la víctima de un supuesto cerco mediático para imponer una línea editorial que favorezca al gobierno, obligar a los medios a publicar mentiras fabricadas por laboratorios de propaganda política tales como guerras económicas, magnicidios, bloqueos internacionales, conspiraciones. Igualmente es parte de esta estrategia de control absoluto de las comunicaciones la proliferación de medios afines al gobierno, otorgarles privilegios que los demás no tienen, negarle a la oposición político acceso a estos medios, usarlos para denigrar, insultar o menoscabar sus familias y valores, alentar el odio y la violencia en su contra.
En fin, quien predique y aliente la hegemonía comunicacional en una sociedad ni es demócrata ni es político, su acción va dirigida a tender un cerco totalitario con la intención de hacerse con el poder y perdurarse indefinidamente en el gobierno, y si el fin supremo de toda hegemonía comunicacional está en acallar e invalidar a la voluntad popular, definitivamente, ese gobierno no es democrático ni debe permitírsele hacerse pasar como si fuera uno.
Para decirlo con mayor claridad, en Venezuela existe una corriente política conocida como chavismo, encarnada en el Partido Socialista único de Venezuela (PSUV), cuyo líder es el actual presidente del país, el extranjero e indocumentado Nicolás Maduro Moros, quien se llena la boca y publicita sin ningún rubor su objetivo de alcanzar la hegemonía comunicacional en el país, y ha tomado una serie de medidas que son públicas y notorias que afectan en grado sumo el derecho a la libre expresión y a la información.
El hegemón, 'solo él quiere hablar y ser escuchado
La OEA está en el proceso de hacer una revisión de las condiciones democráticas en Venezuela con el fin de aplicar la Carta Democrática Interamericana, y en la discusión que se propone está la de examinar el respeto de los derechos humanos fundamentales de Venezuela para permanecer en el seno de ésta organización, es mi opinión que el solo hecho, de que el gobierno de Maduro se jacte de estar tras la consecución de la hegemonía comunicacional por parte del gobierno, es ya de por sí prueba irrefutable, junto a la existencia de un nutrido grupo de líderes políticos de la oposición como presos políticos, que se trata de una dictadura totalitaria sin ningún rasgo democrático, excepto, el de la retórica y su empeño de engañar a la comunidad internacional.    -      saulgodoy@gmail.com

jueves, 14 de abril de 2016

La sociedad vigilada


Siempre ha sido del interés del estado el saber quiénes son y que hacen sus ciudadanos, esto, por múltiples motivos, que van desde proveer mejores servicios de manera efectiva y oportuna, pasando por saber con quienes cuenta, con qué habilidades y conocimientos al momento de enfrentar una emergencia.
Para un estado es importante en materia de seguridad saber dónde está y como se mueve la población por el territorio en caso de pandemias, estados de excepción y movilizaciones, cual es su estratificación por edades, ocupaciones, educación, salario, dependencia, etc.  Igualmente, en su necesidad de administrar la población de un territorio, para cobro de impuestos y construcción de escuelas, por ejemplo.
Es del interés del estado inculcar en la población ciertos valores y principios, modificar ciertos comportamientos indeseables y motivar los deseables, hay instituciones del estado que su interés primordial es controlar el comportamiento de sus ciudadanos, castigar los crímenes, imponer normas sociales y hasta administrar la seguridad social.
Para conocer estos datos necesita investigar, preguntar, observar, anotar, identificar, controlar ciertos aspectos de la vida colectiva e individual de los ciudadanos, por ello los censa, catastra sus propiedades, registra sus operaciones comerciales, otorga documentos de identidad y permisos de movilización, los vigila constantemente a veces de manera abierta, otras sin que se den cuenta.
Gracias a la tecnología moderna y al desarrollo de la sociedad del consumo y los mercados de bienes y servicios, existe un intercambio de información voluntaria entre consumidores y empresas,  que ha creado enormes bases de datos donde se hace posible la conformación de perfiles de los usuarios y/o consumidores, que ha dado pie a las segmentaciones de mercados, fijar blancos precisos de consumo y patrones de comportamientos, muchos de ellos creados por la publicidad.
Esta necesidad tanto del estado como de las empresas y corporaciones, de saber quiénes son sus clientes y usuarios ha llegado a un punto de integración tal, que los límites entre el sector privado y público, en las sociedades capitalistas, se hacen borrosos al momento de acceder a esta rica veta de información.
Vigilar y obtener datos de esta observación no es ni bueno ni malo, el uso que se le hace a esta información es el problema; para cuando los bolcheviques tomaron el poder en La Unión Soviética, y visto la inclinación de sus líderes en controlar de manera absoluta los poderes del estado, varios pensadores advirtieron sobre el peligro del totalitarismo, que dado los avances tecnológicos de la época, principios del siglo XX, ponían en las manos de un poder hegemónico las herramientas masivas para un control social absoluto, de esta visión de poder total nació lo que se conoce como estalinismo, el estado policial por excelencia, que tenía a toda su población vigilada y controlada hasta en el menor detalle.
Un siglo después, imagine el apreciado lector, el poder que un estado absoluto pudiera tener sobre sus ciudadanos dadas las herramientas de las tecnologías de Información y Comunicaciones de hoy en día, que sin duda los gobiernos totalitario de Chávez y Maduro han tratado de imponer, con la ayuda de los cubanos y su aparato de terror.
Afortunadamente para los venezolanos, somos un pueblo sumamente desorganizado e impredecible, y tanto los chavistas como los cubanos han resultado unos incapaces en el manejo de ésta información, y no crean que lo han intentado.
Ya circulan por allí algunas investigaciones y artículos sobre el inmenso aparato de espionaje que tiene el gobierno de Maduro sobre nosotros, los ciudadanos venezolanos, sistemas de última generación, supercomputadoras, programas altamente sofisticados para hacer minería de un alto volumen de data recolectada por escuchas telefónicas ilegales, robo de correspondencia privada, descarga de información de nuestros bancos, registros públicos, hospitales, hackeo de nuestras redes sociales, de nuestros hábitos de consumo, de los servicios a los que estamos afiliados.
Mucha de esta información es producto del seguimiento que hacen los organismos policiales de actividades sospechosas de aquellos que no están de acuerdo con el régimen, de esta actividad de espionaje y colección de información es que nos construyen nuestros expedientes en el SEBIN, Inteligencia Militar y otras dependencias de inteligencia del estado y que tienen que enfrentar dos grandes problemas, el primero, quien no está con el gobierno es un enemigo de la patria, lo que coloca de inmediato al 90% de la población en la lista de sospechosos.
El segundo, es que tratándose de un gobierno paranoico, conformado por agentes provocadores, golpistas, elementos de la subversión, oportunistas y criminales comunes, todos esperan ser traicionados por sus cómplices y personas de confianza, por lo que ese 10% de su militancia, que supuestamente son los patriotas y las semillas del hombre nuevo, también debe ser vigilado no vaya a ser que el enemigo lo reclute y esté pasando información.
Como se puede ver, el totalitarismo y el estado policial que lo sustenta se retroalimenta de miedo y sospechas, y el volumen de información que debe capturar, calificar y procesar es enorme, en la Venezuela chavista todo el mundo es un potencial traidor, por ello es necesario que se hagan de cuando en vez procedimientos de “limpieza”, razzias, de elementos indeseables en las altas cúpulas, Joseph Stalin era un experto en esto y Diosdado Cabello es un alumno excelso en estos procedimientos.
De nada sirve tener esos aparatos, software, técnicos chinos, cubanos, rusos, iraníes si el usuario final tiene la mentalidad de una sirvientica (con el perdón de las empleadas domésticas) o una de esas clientas de peluquería que solo va por el chisme, porque Maduro, Diosdado, Padrino, Merentes o Ramírez sólo les interesa eso, el chisme, quien se acuesta con quien, en que gastan los dólares, si sus oponentes son borrachos, si sus esposas les montan cachos, si se gastan los reales en Whiskey caro, si les gusta ver porno o son drogadictos, si tienen apartamentos en Miami.
Y la oposición, que se sabe espiada y vigilada, la verdad que les importa un carajo que les oigan las conversaciones, esto, parece ser así ya que todos los días cae un venado diciendo lo que no debe por su celular, o grabado en un restaurant o “pillao” en un hotel con alguien “incorrecto”, en éste sentido los chavistas le tienen un especial gusto a los curas, a los altos jerarcas de la iglesia a quienes deben tenerles sendos expedientes, porque el otro problema que surge ante un escenario tan complejo, es que los espías, para complacer la paranoia de sus amos, les dicen lo que ellos quieren saber, sea verdad o no.
De esta situación se desprende que cuando se crean excusas, mentiras, hipótesis falsas como las de una guerra económica internacional para tapar sus ineficiencias y culpas, de guerras de cuarta generación, de conspiraciones mundiales en contra del país, los organismos de seguridad inmediatamente empiezan a producir información que respaldan esas tesis, que aunque el gobierno sabe que son mentiras, empiezan a creérselo ante el cúmulo de evidencias que su aparatode inteligencia les fabrica.
El asunto, es que el gobierno debe perder ingente sumas de dinero sosteniendo un enorme aparataje de espionaje para darse el gusto de chantajear a incautos con secretos de alcobas, o recibir material “caliente” para mantener la audiencia de sus realities shows en televisión y radio en el tope de la popularidad, sacando cualquier tipo de basura sobre detalles de las vidas personales de la burguesía parasitaria, grabados en vivo o con montajes hechos a la carta.
El nivel mental de los revolucionarios rojos rojitos debe ser de una calidad mínima para permitirse este tipo de distracciones, que para ellos debe ser alta política, mientras descuidan importantes elementos de seguridad en sus vidas personales y cuentas de dinero mal habido, que los hace cada día más y más vulnerables a medidas policiales por parte de organismos internacionales que los andan cazando.
Por allí anda una de las hijas del Comandante Supremo, llevando una vida pública en el propio Imperio de lo mas Kasdashian, sin importarle que no puede justificar una fortuna tan inmensa como la que su padre le permitió acumular a su nombre con dineros públicos o productos de “guizos”, apareciendo en revistas como una de las mujeres más ricas del mundo, gastando fortunas en casinos, y con un tren de vida que contrasta groseramente con las necesidades de la población de su país, dejada al descampado y la inopia, para que ella pueda darse esos gustazos.
A la revolución bolivariana la mató su propia gente, venían de un rancho, siguen con el rancho en la cabeza, y terminarán sus días en un rancho… o en una celda, el que se hayan llenado de dinero y llevado una vida de ricos y famosos es circunstancial, es verdad, nadie le quitará lo bailado, pero que manera de terminar con una carrera de revolucionarios, como vulgares ladrones y con los miles de niños muertos por el hambre y las enfermedades en sus conciencias.  –
saulgodoy@gmail.com